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Día: 30 de noviembre de 2021 (página 1 de 1)

Estados Unidos pasa de la Audiencia Nacional en el caso del espionaje contra Assange

Estados Unidos no ha respondido a los múltiples requerimientos de auxilio de la Audiencia Nacional en la investigación sobre una empresa española de seguridad que fue subcontratada por la CIA para espiar a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

A pesar de la existencia de un tratado de asistencia judicial entre Estados Unidos y España, en virtud del cual ambos países se comprometen a ayudarse mutuamente en las investigaciones penales, ninguna solicitud española ha obtenido respuesta de Estados Unidos.

La CIA contrató con la empresa de seguridad española UC Global la instalación subrepticia de cámaras y micrófonos dentro de la embajada de Ecuador, incluso en el baño de mujeres, al que Assange acudía a veces para reunirse de manaera reservada. Eso viola las leyes españolas de defensa de la intimidad y la confidencialidad de las entrevistas profesionales con los abogados.

UC Global había sido contratada para proporcionar seguridad a la embajada por el Senain, el servicio de inteligencia ecuatoriano. Pero la información no estaba destinada al gobierno de Quito, sino a Estados Unidos.

La empresa grabó las conversaciones que Assange mantenía con todo tipo de personas, incluido, un congresista estadounidense. Los archivos fueron transferidos a la CIA a través de varias IP, una de ellas perteneciente a la Fundación Shadowserver, que utiliza a miembros de los servicios de inteligencia y de la policía para identificar bots, malware y vulnerabilidades de las redes informáticas.

En 2017 la CIA puso en marcha una operación encubierta para paralizar a WikiLeaks, incluídos planes para secuestrar a Assange. Funcionarios de la CIA, indignados por la publicación de documentos de la Central por parte de WikiLeaks, llegaron a discutir el asesinato de Assange, según antiguos funcionarios de inteligencia estadounidenses familiarizados con la operación de la CIA.

Que la CIA tuviera como objetivo al fundador de WikiLeaks -y organizara las escuchas de sus reuniones y conversaciones en la embajada- no es sorprendente, dado que en su primer discurso como director de la Central, Mike Pompeo definió públicamente a WikiLeaks como un “servicio de inteligencia no estatal hostil”.

La CIA comenzó a intervenir para apoyar los esfuerzos del Departamento de Justicia para extraditar a Assange a Estados Unidos con 18 acusaciones por publicar documentos clasificados, en violación de la Ley de Espionaje, aprobada para la Primera Guerra Mundial. La fiscalía lo calificaca como “una de las mayores filtraciones de información clasificada en la historia de Estados Unidos”.

Tras refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años, Assange fue expulsado cuando cambió el gobierno de Quito y la policía británica le detuvo.

Además de pantalla de la CIA, el propietario de la empresa UC Global, David Morales, fue oficial de las fuerzas especiales españolas y ordenó instalar escuchas en los extintores de la embajada. También ordenó descargar datos de los teléfonos móviles de los visitantes y hacer copias de las notas privadas de Assange. Planearon a robar el pañal de un bebé que se creía que era hijo de Assange, con el fin de realizar una prueba de ADN en las heces del bebé para establecer la paternidad.

Morales discutió con sus matones un plan para desbloquear las puertas de la embajada para facilitar el secuestro de Assange o incluso la posibilidad de envenenarle, según consta en el sumario de la Audiencia Nacional.

La policía española detuvo a Morales en septiembre de 2019 y registró su domicilio y sus oficinas, incautando ordenadores, servidores, teléfonos móviles y otros equipos. Posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza y está a la espera de que finalice la investigación penal para ver si se le acusa formalmente.

El propósito de la vigilancia quedó claro cuando Morales reunió a su pequeño equipo después de un viaje a Estados Unidos, donde asistió a una feria de armas en Las Vegas. Morales les confesó que “nos hemos pasado al lado oscuro” y mencionó a la CIA. A cambio de la vigilancia de Assange, el servicio secreto de Estados Unidos aseguraría que la empresa obtendría lucrativos contratos en todo el mundo.

A la CIA se une el Mosad

Otro de los clientes de Morales en aquel momento era una de las mayores empresas de casinos del mundo, Las Vegas Sands, entonces propiedad de Sheldon Adelson, un mafioso multimillonario, que ya ha fallecido.

Morales recibió instrucciones de uno de los principales responsables de seguridad de Las Vegas Sands, Zohar Lahav, un estadounidense de origen israelí que había trabajado anteriormente como oficial de seguridad en el consulado de Israel en Miami. El objetivo era hacer llegar las imágenes de vigilancia -y otra información que UC Global había recopilado sobre Assange- a la CIA a través de Las Vegas Sands.

Las Vegas Sands tenía un contrato con la empresa española para proporcionar seguridad personal a Adelson cuando viajaba en su yate por el Mediterráneo. La seguridad estaba cubierta como parte del paquete de compensación de Adelson.

—https://news.yahoo.com/us-stonewalls-probe-into-security-firm-that-allegedly-spied-on-assange-for-cia-says-spanish-judge-191433247.html

Aparece una nueva variante de la ley de fugas: las personas huyen de los médicos

El viernes una portuguesa de 28 años y un español de 30 llegan a un aeropuerto holandés en un vuelo procedente de Sudáfrica.

Uno de ellos da positivo en una prueba de coronavirus y el otro da negativo, pero les internan a los dos en un hotel de Amsterdam para pasar la cuarentena.

El domingo se fugan del hotel y la policía holandesa emite una orden de busca y captura contra ellos.

La policía holandesa los localiza cuando estaban dentro de un avión a punto de despegar hacia España, los detiene y los pone a disposición de la “autoridad sanitaria”.

Su crimen se llama “atentado contra la seguridad pública” y los nuevos jueces son médicos y epidemiólogos, que dictan quién debe ser internado en régimen de aislamiento y por cuánto tiempo.

Una portavoz de la “autoridad sanitaria” holandesa, Stefanie van Waardenburg, asegura que la pareja había sido aislada de nuevo, pero no en el mismo hotel.

El encarcelamiento se produce después de que el gobierno holandés anunciara que 13 personas, de las 61 que dieron positivo en las pruebas de coronavirus en dos vuelos del aeropuerto se infectaran con la nueva variante omicron.

El coronavirus es malo, pero las variantes son cada vez peores y omicron es lo peor de lo peor.

También ha aparecido una nueva variante de la ley de fugas: antiguamente las personas amantes de la libertad huían de la policía, los jueces y los carceleros; ahora huyen de los médicos.

El mundo avanza. Antiguamente la inquisición ponía capirotes a los herejes; ahora pone mascarillas y vacunas.

Antiguamente recluían a los delincuentes en prisiones; ahora en pensiones.

En las aduanas la policía vigilaba las maletas para evitar la introducción de contrabando; ahora vigilan la temperatura corporal, los anticuerpos y las infecciones.

Antes pedían el pasaporte y el visado; ahora el certificado de vacunación.

Antes por los aeropuertos de Holanda sólo patrullaban los policías, pero desde hace unos días también patrullan los cerdos (*) y el siguiente paso es que en lugar de pienso, les echen de comer a los infectados. Así matan dos pájaros de un tiro.

(*) https://larepublica.pe/mundo/2021/11/28/holanda-cerdos-patrullan-el-aeropuerto-de-amsterdam-para-ayudar-en-la-seguridad-aerea-paises-bajos/

El capitalismo está en crisis por culpa de la ineficacia de las vacunas contra el virus

La semana pasada el New York Times publicaba un artículo que expresa la preocupación del gobierno de Biden con la inflación (*). Hasta ahora han estado calmando los ánimos, dentro y fuera de Estados Unidos, diciendo que era puramente temporal, e incluso que era consecuencia de que la economía se estaba recuperando después del confinamiento.

Ahora el periódico reconoce que los asesores de Biden “cometieron un error de previsión” (*). Ocurre siempre que uno se cuenta a sí mismo el cuento de la lechera y se lo traga. “La disponibilidad generalizada de las vacunas contra el coronavirus aceleraría la vuelta a la vida anterior a la pandemia”, dice el New York con una ingenuidad pasmosa.

Contaban con las vacunas, pero no con las variantes del virus, es decir, no contaban con nada, salvo con cuentos, por lo que se ha “frenado” la vuelta a la normalidad.

El plan de rescate ha supuesto que el gobierno de Washington ponga 1,9 billones de dólares en circulación, una cifra gigantesca como nunca se había conocido en la política económica hasta la fecha, muy superior al New Deal de los años treinta. Pero “el problema no es que haya demasiado dinero dando vueltas […] sino que los consumidores están destinando una cantidad inesperada de ese dinero a un conjunto reducido de cosas para comprar”, añade el periódico.

No obstante, en cualquier caso la culpa de la inflación la tiene el virus: “Seguimos lidiando con los difíciles retos y complicaciones causados por el covid-19, que están haciendo subir los costes de las familias estadounidenses”, dice Biden.

El virus es magia potagia, y es extraño que los feligreses no hayan emprendido procesiones y rogativas para que se vaya a otro planeta, como antiguamente cuando los rezos ahuyentaban las pertinaces sequías.

Ya no saben qué hacer. 1,9 billones de dólares no han servido para nada y la reciente reunión de Biden con los dirigentes de 14 países en la cumbre del Grupo de los 20 en Roma tampoco.

A los economistas les pasa lo mismo que a los epidemiólogos: sólo tienen fantasmas en la cabeza. Esta madrugada el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio ha caído de manera espectacular y la prensa especializada dice que es porque los especuladores no creen que las vacunas actuales sean eficaces contra la “variante omicron” del virus.

En fin, que se han llevado un disgusto, porque el capital financiero ya no revisa los balances y cuentas de resultados sino las estanterías de las farmacias.

(*) https://www.nytimes.com/2021/11/24/us/politics/biden-inflation-prices.html

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