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Día: 28 de noviembre de 2021 (página 1 de 1)

Guerra de Yemen: los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano

En la actualidad es imposible hablar de la estrategia de Emiratos Árabes Unidos en Yemen sin tener en cuenta la estrategia de Rusia, especialmente en lo que respecta a las islas y salidas marítimas de la costa yemení y su competencia por el poder con Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos consideran que la Guerra de Yemen es crucial para su existencia como como Estado. Sólo para mitigar el impacto de sus intervenciones bélicas, en 2019 anunció la retirada de sus fuerzas. En realidad, siguen presentes en Yemen.

Sin embargo, como su margen de maniobra es más estrecho que el de Arabia saudí, han recurrido a reforzar sus relaciones con Irán, de ahí el proyecto emiratí de un corredor comercial terrestre hacia Turquía y Europa, a través del territorio iraní. También reforzaron sus relaciones con Rusia. A continuación, se acercaron a Siria, ya que el jefe de la diplomacia emiratí acudió a Damasco el 9 de noviembre para ser recibido por el presidente sirio.

Esto dio lugar a todo tipo de especulaciones chuscas por parte de algunos medios de comunicación y redes sociales sobre su supuesto abandono de los principios básicos de la política siria. Han olvidado, entre otras cosas, que el enemigo sólo se acerca si no ha conseguido derrotarte o si se ha visto obligado a hacerlo.

En 2019 Emiratos Árabes Unidos ofreció a Rusia establecer una base militar en Adén o en la isla de Socotra, que están bajo control emiratí desde 2017 y 2018, respectivamente, pero Rusia se negó, no porque Moscú no quiera una base militar en Adén, sino porque no pudo llegar a un acuerdo con un gobierno yemení estable.

En cambio, Moscú tenía un acuerdo secreto con Omar Al-Bashir para establecer una base militar rusa en Puerto Sudán, en el Mar Rojo. Fue la razón por la que Estados Unidos derrocó al presidente sudanés, y los Emiratos ayudaron a provocar su caída para conservar una posible influencia sobre Moscú.

Al mismo tiempo, Irán restableció las relaciones entre Ansarollah, el brazo político de la resistencia armada yemení, y Rusia, que se habían roto dos años antes tras el asesinato del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh el 4 de diciembre de 2017, cuando Moscú intentaba mediar entre él y los huthíes.

La estrategia actual de Emiratos Árabes Unidos se basa en dos elementos: satisfacer a Irán y satisfacer a Rusia. De ahí los recientes acontecimientos con, por un lado, su acercamiento a Siria, denominador común de Teherán y Moscú; por otro, su retirada de la costa occidental de Yemen en respuesta a las exigencias de Ansarollah.

La retirada sólo puede concebirse en el marco de una política de apaciguamiento hacia los huthíes, dado que la costa occidental yemení es el principal pilar de toda la estrategia de Abu Dhabi en los puertos del Mar Rojo.

Lo que ha ocurrido en Hodeida y en gran parte de la costa occidental yemení no es más que una rendición, sobre todo desde que las fuerzas de Tareq Saleh, apoyadas por Emiratos Árabes Unidos y atrincheradas en Chabwa, anunciaron hace dos días que no participarán en las batallas decisivas de Mareb.

Chabwa es una provincia rica en recursos petrolíferos y de gas controlados por empresas estadounidenses y francesas. Será el próximo escenario de esta guerra contra Yemen, con la esperanza de obtener beneficios que compensen sus pérdidas tras la esperada derrota en Mareb.

Todo lo anterior sugiere que en un futuro próximo veremos concesiones y retrocesos en varios frentes. Los emiratíes no tienen más remedio que retroceder.

La coalición creada en 2015 por el príncipe saudí Mohamed Ben Salman para imponer sus marionetas en Yemen ha fracasado. Los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano.

El efecto manipulación de Google

Un buscador de internet no es un algoritmo neutral sino que toma partido, como hemos repetido tantas veces aquí. Google no está para buscar información sino para ocultarla. Es algo conocido desde hace muchos años que se ha hecho especialmente evidente y grave durante la pandemia.

El gigante tecnológico es un instrumento de la hegemonía imperialista y de control de la información que circula. Oculta las fuentes que no son oficiales o no están autorizadas o, en suma, lo que no quieren que se difunda.

Originalmente fue un proyecto de investigación financiado y apoyado por la inteligencia y el ejército estadounidense para mantener el control en la guerra de la información.

Los usuarios avanzados de internet no utilizan Google para buscar sino para averiguar el alcance de la censura. En 2015 el investigador estadounidense Robert Epstein lo llamó SEME (Search Engine Manipulation Effect o Efecto de Manipulación de los Motores de Búsqueda) (1). Epstein trabaja como sicólogo en el Instituto Americano de Investigación del Comportamiento y la Tecnología y en 2019 testificó en el Senado acerca de la manipulación de los resultados de búsqueda por parte de Google (2).

La censura de la multinacional no sólo afecta a los resultados de las búsquedas, sino incluso a las sugerencias de búsqueda. El motor primero manipula lo que busca el usuario y luego manipula aún más los resultados que le remite. Epstein afirma que la manipulación es “uno de los efectos conductuales más grandes jamás descubierto”.

Cuando tienen que votar, los electores no estudian el programa el electoral, sino que recurren al motor de búsqueda. En las elecciones de 2018 en Estados Unidos, Google logró cambiar el voto de más de 78 millones de electores a favor de los demócratas. Una empresa multinacional logra cambiar más del 25 por ciento de los votos en el mundo pero, sobre todo, determina el voto de los indecisos, asegura Epstein (3).

En un móvil o en un ordenador, el usuario no aprecia la intervención de un ser humano. Se cree que interacciona con una máquina, y los votantes tienen más confianza en ellas que en los seres humanos. Cree que las máquinas son imparciales, no afiliadas, reaccionarias ni progresistas.

Google es una maquinaria publicitaria que lo mismo vende mercancías que candidaturas electorales. En ambos casos se ha enfrentado a cuantiosas multas por manipular los resultados de las búsquedas. En 2017 la Unión Europea impuso una multa de 2.400 millones de euros por manipular los resultados de las búsquedas para favorecer su propio servicio de comparación de compras.

Un año más tarde, la multinacional recibió una multa de 21,1 millones de dólares, esta vez en India, condenada por dirigir a los usuarios de la web que buscaban vuelos a su propia página de búsqueda de vuelos, privando a otras empresas de la competencia de su mercado.

(1) https://www.pnas.org/content/112/33/E4512
(2) https://www.c-span.org/video/?c4808451/user-clip-dr-robert-epstein-testimony
(3) https://www.latimes.com/politics/la-na-pol-google-search-bias-elections-20190322-story.html

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