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Día: 8 de octubre de 2021 (página 1 de 1)

El Tribunal Penal Internacional exonera a Estados Unidos de los crímenes cometidos en Afganistán

El Tribunal Penal Internacional, como ya hemos repetido en otras entradas, lo crearon las grandes potencias para someter a los países del Tercer Mundo, que ya estaban bastante sometidos por otro tipo de procedimientos.

Es una empresa neocolonial que fuera de Europa adolece de una absoluta falta de credibilidad, porque no está para juzgarse a sí mismo, es decir, para airear los crímenes de las grandes potencias, como los que han cometido en los 20 años de ocupación militar de Afganistán.

El Tribunal llevaba ya 15 años investigando los crímenes de guerra en Afganistán y hasta ahora no había sido capaz de dar un palo agua. Sin embargo, el 27 de septiembre el fiscal Karim Khan anunció su intención de investigar los crímenes de guerra cometidos en Afganistán… por los talibanes excluyendo los cometidos por las fuerzas estadounidenses y sus aliados.

El lacayo Khan dice que ha decidido “centrar las investigaciones de [su] oficina en Afganistán en los delitos presuntamente cometidos por los talibanes y el Estado Islámico en la provincia de Jorasán, en detrimento de otros aspectos de la investigación”.

En 2016 un informe del Tribunal afirmaba que existe una “base razonable” para creer que Estados Unidos cometió crímenes de guerra en Afganistán.

Al año siguiente la antigua fiscal jefe, Fatou Bensouda, expresó su intención de comenzar a investigar las acusaciones de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra y abrió un plazo para presentar de alegaciones en nombre de las víctimas, dando sólo dos meses para recoger y presentar pruebas.

La organización CAGE presentó relatos de primera mano y pruebas médicas sobre el atroz trato de los prisioneros por parte de las fuerzas estadounidenses, incluyendo homicidios, violaciones y torturas brutales.

La investigación fue rechazada por Estados Unidos, que no dio crédito al Tribunal. “Dejaremos que el Tribunal Penal Internacional muera por sí solo. Al fin y al cabo, por así decirlo, ya está muerto para nosotros”, dijo John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos enntonces.

“Prohibiremos que sus jueces y fiscales entren en Estados Unidos. Sancionaremos sus activos en el sistema financiero de Estados Unidos y los perseguiremos en el sistema penal de Estados Unidos. Haremos lo mismo con cualquier empresa o estado que contribuya a una investigación deel Tribunal Penal Internacional sobre los estadounidenses”, añadió.

El año pasado Trump cumplió esas amenazas y sancionó a varios funcionarios del Tribunal. La investigación también se suspendió después de que el depuesto gobierno de Kabul declarara que investigaría las acusaciones de crímenes de guerra por sí mismo.

Fue sorprendente, ya que el gobierno afgano respaldado por Estados Unidos fue descrito como una “cleptocracia autoorganizada” que torturaba habitualmente a los prisioneros y cometía abusos sexuales. Estaba claro que nadie rendiría cuentas por los crímenes cometidos por las fuerzas estadounidenses y sus aliados en Afganistán.

Un Tribunal sumiso que sabe quiénes son sus jefes

El Tribunal Penal Internacional nunca ha pedido cuentas a los Estados poderosos. En 2020 concedió el “beneficio de la duda” a Reino Unido por los crímenes cometidos en Irak, a pesar de que “indudablemente hay pruebas de que se cometieron crímenes de guerra”, dijo entonces el Tribunal.

Publicó un informe de 180 páginas en el que se documentan los malos tratos infligidos a cientos de detenidos irakíes por soldados británicos entre 2003 y 2009. Los prisioneros fueron golpeados hasta la muerte, abusados sexualmente y violados.

El informe también concluye que “las medidas iniciales adoptadas por las autoridades británicas para investigar las acusaciones parecen haberse visto empañadas por una falta de independencia e imparcialidad incompatible con la intención de llevar a los implicados ante la justicia”.

A pesar de ello, el Tribunal decidió no emprender ninguna acción contra Reino Unido, alegando que no podía establecer si éste había actuado para proteger a los soldados de la persecución.

Por el contrario, el Tribunal Penal Internacional es implacable a la hora de perseguir a los criminales africanos. Tiene unos 30 casos pendientes, siete acusados bajo su custodia y cuatro condenas hasta la fecha. Todos son del continente africano. Por el contrario, no pide cuentas a las potencias occidentales por las aproximadamente 900.000 personas asesinadas en el mundo musulmán como consecuencia de las guerras posteriores a 2001.

Farsa judicial en La Haya

El nuevo fiscal no sólo ha decidido ignorar los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos, sino que también quiere centrarse en el nuevo gobierno de Kabul, es decir, en los talibanes. Muchos verán esta decisión como algo político y como un intento de aumentar la presión sobre el Emirato Islámico de Afganistán.

Esto se produce en un contexto más amplio en el que las instituciones internacionales también parecen hacerlo. En cuanto Estados Unidos se retiró de Kabul, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional suspendieron la ayuda a Afganistán. Estados Unidos, por su parte, congeló la mayoría de los activos del país que se encontraban en la Reserva Federal de Nueva York.

La parte militar de la guerra en Afganistán ha terminado y ha finalizado con la histórica derrota de Estados Unidos. Sin embargo, parece que parte de la comunidad internacional está decidida a librar una guerra económica y diplomática contra Afganistán, poniendo en peligro a los afganos de a pie en un país que ya está al borde de la inanición.

Al conocer la decisión del fiscal, uno de los afganos que presentó pruebas de su brutal tortura por parte de Estados Unidos dijo: “Se suponía que el Tribunal era una herramienta para detener los desastres humanitarios, no para ayudar a crear otros nuevos. ¿Dónde están esos derechos humanos de los que se habla? Para los afganos, no había derechos humanos en [la prisión estadounidense de] Guantánamo, ni en Bagram [base estadounidense en Afganistán], y tampoco los hay en La Haya”.

Será difícil que alguien se lo discuta.

Arnaud Mafille https://www.middleeasteye.net/opinion/afghanistan-us-war-crimes-whitewashing-icc

Hartos de la pandemia, los trabajadores comienzan una oleada de huelgas en Estados Unidos

La agitación laboral del verano en el sector de alimentos procesados en Estados Unidos se ha extendido al otoño, en el que trabajadores hartos de la pandemia han seguido declarándose en huelga para exigir mejores salarios.

Unos 1.400 empleados de las plantas de cereales de Kellogg Co. en Estados Unidos paralizaron actividades esta semana tras señalar que las negociaciones con la compañía sobre sueldos y prestaciones se habían estancado. En Kentucky, una huelga de 420 trabajadores de Heaven Hill Distillery ya lleva cuatro semanas.

Estos paros laborales siguieron a las huelgas en el verano de 600 trabajadores en las instalaciones de Frito-Lay en Topeka, Kansas, y de 1.000 empleados en las plantas de Nabisco en varias partes de Estados Unidos. En junio, Smtihfield Foods logró evitar por escaso margen una huelga de miles de trabajadores en una planta en Sioux Falls, Dakota del Sur.

El número de huelgas es inusual. Kellogg señala que es la primera vez que sus empleados de procesamiento de cereales en Estados Unidos se declaran en huelga desde 1972. La ocasión anterior en que los trabajadores de Nabisco pararon sus labores fue en 1969.

Pero después de 18 meses difíciles, en los que muchos trabajaron turnos de 12 horas y tiempo extra obligatorio para satisfacer la demanda durante la pandemia, los trabajadores no tienen ánimo para efectuar concesiones.

“Estamos pintando una raya”, dijo Rob Long, mecánico de producción que trabaja desde hace 11 años en la planta de Kellogg en Omaha.

Long señaló que él y otros trabajadores están molestos por un sistema de dos niveles de empleados que le da menos prestaciones y paga a los nuevos, lo que crea una brecha entre el personal. Long señaló que la empresa desea eliminar una disposición que actualmente limita a los trabajadores del nivel inferior a 30 por ciento de la plantilla.

Después de décadas de ver a las empresas reducir salarios y prestaciones, los trabajadores del sector de alimentos procesados consideran que tienen una inusual ventaja debido a la pandemia, dijo Patricia Campos Medina, directora ejecutiva del Instituto de los Trabajadores en la escuela de Relaciones Industriales y Laborales en la Universidad Cornell.

La escasez de mano de obra significa que las empresas no pueden sustituir con facilidad a los trabajadores de la producción de alimentos, agregó. Y la pandemia atrajo la atención a la naturaleza esencial y a veces peligrosa de su trabajo.

“Los trabajadores en general están exigiendo a las empresas que inviertan más en la fuerza de trabajo y que no sólo se lleven las ganancias para los accionistas”, agregó.

—https://apnews.com/article/noticias-3de3bc25701df8dafb6a077bd3c6ac9e

El carbón sí tenía futuro: la crisis energética obliga a Endesa a comprar mineral

Miles de puestos de tabajo perdidos y comarcas mineras asturianas y leonesas completamente en la ruina. Es el duro escenario que dejó tras de sí el cierre de las explotaciones mineras bajo el alegato de que no era rentable y no tenía futuro.

Apenas han pasado unos años y, de nuevo, la minería ha demostrado que era un sector estratégico, tenía futuro si las centrales térmicas actualizaban sus sistemas de quemado de mineral y tenían futuro como reserva estratégica nacional.

La prueba llegó el miércoles tras conocerse que Endesa ha adquirido de nuevo carbón para poder utilizarlo en la central térmica que la empresa tiene en la localidad de As Pontes de García Rodríguez, A Coruña, para hacer frente a las necesidades energéticas de este invierno.

La adquisición se cerró el pasado 30 de septiembre y el mineral tiene previsto llegar al puerto exterior de Ferrol, en donde la empresa tiene una terminal de descarga, en el mes de noviembre, para posteriormente ser transportado por carretera hasta las instalaciones próximas a la central térmica.

Con esta nueva compra de carbón, de al menos 60.000 toneladas, se abre también un nuevo escenario en este complejo industrial.

La central de As Pontes sigue operativa y a disposición del Ministerio de Transición Ecológica y del operador del sistema (Red Eléctrica), en tanto la empresa no reciba la confirmación administrativa de su cierre, algo que no prevé hasta finales de este año o principios del próximo.

Esta central tuvo que quemar carbón el pasado mes de enero para atender las necesidades energéticas provocadas en el país por la tormenta Filomena.

El gobierno y las empresas han puesto fecha de caducidad a esta tecnología en España por tratarse de un combustible fósil. La intención del ejecutivo, con su Plan de Energía y Clima, es sustituirla por otras fuentes de generación alternativas, que no existen a fecha de hoy, salvo recurriendo a las importaciones del exterior.

Mientras, la crisis motivada por los altos precios del gas puede llevar que el gobierno reconsidere el cierre.

‘¡Fuera fascistas de nuestros barrios!’, gritaron los manifestantes en Grecia

Con motivo del año transcurrido desde la condena de la organización nazi “Amanecer Dorado”, se celebraron en Atenas manifestaciones antifascistas convocadas por movimientos, organizaciones, asociaciones estudiantiles y sindicatos.

Al mismo tiempo, se celebraron grandes manifestaciones antifascistas en otras partes de Grecia, como Salónica y Patras.

Con el lema básico “¡Fuera fascistas de nuestros barrios!”, las movilizaciones adquieren una gran importancia ya que tienen lugar pocos días después de los ataques fascistas en el EPAL Stavroupolis, los episodios en el EPAL Evosmos y los asesinatos fascistas en el oeste de Tesalónica.

“Un año después de la condena, los fascistas siembran el odio”, dicen las pancartas, mientras se unen al grito “El Tribunal de Apelación fue el comienzo, en Stavroupoli y en todos los distritos, el fascismo será aplastado por las luchas populares”.

Debido a la marcha, la avenida Alexandras fue cerrada al tráfico.

Previamente, la mujer símbolo de la lucha contra el fascismo, Magda Fyssa, habló, subrayando una vez más que no hemos acabado con el fascismo.

“Luchamos contra el fascismo y el sistema que lo engendra”, “Sois la podredumbre de todos a los fascistas de cada barrio”, fueron algunos de los lemas escritos en las pancartas de los manifestantes de Salónica.

La manifestación partió de la estatua de Venizelos y terminó en Santa Sofía, donde tuvo lugar un concierto antifascista.

—https://remonews.com/greeceeng/fascists-out-of-our-neighborhoods-anti-fascist-demonstration-underway-in-athens-and-other-cities/

Un hospital deniega un transplante de riñón porque la enferma y la donante no están vacunadas

Una mujer de Colorado con insuficiencia renal en fase 5 lucha por cambiar de hospital porque ella y su donante no están vacunados. El sistema hospitalario les ha dado 30 días de plazo para vacunarse o ser eliminados de la lista de trasplantes.

UCHealth, un sistema sanitario con sede en Aurora, Colorado, ha adoptado nuevas normas sobre trasplantes que exigen que los pacientes estén totalmente vacunados.

“Estoy aquí, listo para ser un donante directo para ella. No afecta a ningún otro paciente de la lista de trasplantes”, dijo Jaimee Fougner, donante de un riñón para Leilani Lutali.

“¿Cómo puedo sentarme aquí y permitir que maten a mi amiga, cuando tengo un riñón perfecto y puedo salvar su vida?”, explicó Fougner.

Leilani Lutali recibió una carta de UCHealth la semana pasada en la que se le explicaba que ella y Jaimee Fougner tenían hasta finales de octubre para iniciar el proceso de vacunación o serían eliminadas de la lista de trasplantes.

“Dije que firmaría una renuncia médica. De todos modos, tengo que firmar una renuncia para el propio trasplante, lo que les libera de cualquier cosa que pueda salir mal”, dijo Lutali. “Es una cirugía, es invasiva. Voy a firmar una renuncia por mi vida. No sé por qué no puedo firmar una renuncia a la vacuna contra el coronavirus”.

En agosto, la UCHealth comunicó a Lutali que estar vacunado no sería un requisito para operarse. “A finales de agosto, nos confirmaron que no era necesaria la vacuna contra el coronavirus en ese momento”, dijo. “El 28 de septiembre, Jamie se enteró de que tenían esta política con respecto a la vacuna contra el covirus tanto para el donante como para el receptor”.

Ambos se conocieron en un estudio bíblico hace casi un año y, por razones religiosas y demasiadas incertidumbres, se niegan a vacunarse.

—https://denver.cbslocal.com/2021/10/05/uchealth-kidney-transplant-covid-vaccine/ https://news.sky.com/story/covid-19-unvaccinated-woman-denied-kidney-transplant-in-us-12427654

El lunes comienza el juicio contra los asesinos de Thomas Sankara

El lunes comienza el juicio contra los asesinos del dirigente africano Thomas Sankara. El principal acusado es el antiguo presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, que ha huído a Costa de Marfil.

Han transcurrido 35 años desde el magnicidio. El momento será obviamente histórico, pero también emotivo para las familias de las 12 víctimas asesinadas junto al Presidente burkinés el 15 de octubre de 1987 y que, durante años, permanecieron en el anonimato.

Entre ellos había cuatro miembros civiles del gabinete especial de Sankara (Paulin Bamouni, Patrice Zagré, Frederic Kiemdé y Bonaventure Compaoré) y ocho militares (el suboficial Christophe Saba, tres conductores del convoy presidencial y cuatro guardaespaldas).

Todos fueron asesinados fríamente por el comando que irrumpió ese día en el Consejo del Acuerdo, y luego enterrados por la noche, a toda prisa, en las afueras de la capital. Desde entonces, sus familiares y amigos luchan por coocer la verdad.

Las sesiones del juicio se celebrarán en el tribunal militar de Uagadugu, la capital burkinesa, y toda África permanece expectante.

La década de los ochenta será recordada como una de las más dolorosas del Sahel. El colapso de los precios de las materias primas y la lenta putrefacción de los regímenes neocoloniales no dejaron ninguna salida a la miseria y la opresión.

Sankara tenía 38 años cuando fue asesinado. Era capitán del ejército y dirigente de la revolución antimperialista y panafricanista de 1983. Durante los 27 años que el asesino estuvo al frente del gobierno, el asesinato fue un tema tabú, rodeado de la característica nube de mentiras oficiales.

El crimen no comenzó a destaparse hasta que en 2014 un levantamiento popular acabó con Campaoré, el director del operativo que acabó con la vida de Sankara. Se sabe que en el crimen participaron mercenarios liberianos dirigidos por el criminal de guerra Charles Taylor que, como ya explicamos hace unos años, era un peón de la CIA.

Lamentablemente, el juicio no llegará hasta quienes movían los hilos desde la capital francesa. En 2017 un diputado pidió que el gobierno abriera los archivos secretos que esconden a los auténticos inspiradores de los asesinatos.

Macron prometió que la documentación sería desclasificada, pero África sigue esperando, no sólo por Sankara y sus compañeros, sino por las decenas de miles de ruandeses asesinados durante el genocidio de 1994.

La historia reciente del Continente Negro se sigue escribiendo con sangre.

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