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Día: 16 de junio de 2021 (página 1 de 1)

La policía irlandesa podrá pedir las claves del móvil para acceder a los datos almacenados

Pronto la policía irlandesa dispondrá de amplios poderes para acceder a los móviles de las personas, introduciendo en el ordenamiento jurídico del país un nuevo delito: la negativa a entregar las claves de acceso.

Quienes no entreguen la clave de su móvil pueden ser condenados a hasta cinco años de prisión y a una multa de hasta 30.000 euros. Las penas máximas se aplican a lo que se considera los casos más graves, en los que se ha emitido una acusación y se ha celebrado un juicio ante un juez y un jurado.

Pero incluso aquellos que se nieguen a dar acceso a la policía a sus móviles en lo que se considerará casos menos graves también serán procesados y, si son condenados, tendrán que pagar una multa de hasta 5.000 euros y pasar hasta un año en la cárcel.

La ministra de Justicia irlandesa, Heather Humphreys, presentó el lunes el proyecto de ley, y quienes lo apoyan justifican la ampliación de los poderes policiales porque la delincuencia se ha trasladado a internet y porque los delincuentes recurren a los móviles para comunicarse.

Pero no se lo pierdan: la pandemia se cita expresamente como otra razón para introducir el nuevo delito, ya que se afirma que las aplicaciones de mensajería y otros canales de comunicación en línea se utilizan cada vez más para realizar transacciones de drogas al por menor entre particulares.

Los informes que precedieron a la presentación del proyecto de ley, que pretende consolidar muchas de las normas legales existentes que definen los facultades de la policía, no indicaban explícitamente en qué circunstancias la policía irlandesa estará autorizada a pedir a un ciudadano que entregue la clave de su móvil y, por tanto, renuncie a su intimidad, dado el tipo de información que se almacena hoy en día en los móviles.

Los juristas -siempre puntillosos- dicen que una persona que se niegue a facilitar los datos de acceso a su móvil tendría que ser sospechosa de obstruir una investigación sobre un delito, para ser condenada y multada.

Pero -como siempre- no está nada claro que el derecho de la policía a solicitar la clave se limite sólo a los sospechosos. Es algo que se impondrá a todos, o dicho de otra manera, todos son sospechosos.

—https://www.irishtimes.com/news/crime-and-law/new-garda-powers-to-allow-access-to-mobile-phones-changes-to-stop-and-search-1.4592434

Las grandes potencias han aumentado el número de ojivas nucleares en sus fuerzas operativas

El año pasado las potencias nucleares aumentaron el número de ojivas en sus fuerzas operativas, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo en un informe presentado el lunes.

A principios del año pasado, 9 potencias nucleares, entre ellas Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, poseían un total de 13.400 unidades de armas nucleares. Aunque ahora tienen 13.080 unidades, el número de ojivas nucleares actualmente desplegadas en las fuerzas operativas ha aumentado a 3.825 desde las 3.720 del año pasado. Alrededor de 2.000 de ellas, en su mayoría pertenecientes a Rusia y Estados Unidos, estaban en alerta.

Rusia ha aumentado su arsenal militar en unas 180 ojivas, principalmente mediante el despliegue de misiles intercontinentales tierra-tierra con varias ojivas intercontinentales, así como de misiles submarinos.

La cantidad de fuerzas nucleares estratégicas de Rusia y Estados Unidos se mantuvo dentro del marco del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 2010 (Start 3), que no limita el número total de ojivas nucleares.

“Aunque la prórroga del nuevo tratado Start entre Rusia y Estados Unidos en febrero fue un alivio, las perspectivas de un mayor control bilateral de las armas nucleares entre las superpotencias nucleares siguen siendo escasas”, afirma Hans Kristensen, colaborador del Programa de Desarme Nuclear y Control de Armas del Instituto.

Según Kristensen, Rusia y Estados Unidos poseen conjuntamente más del 90 por ciento de las armas nucleares del mundo. Ambos países tienen amplios y costosos programas para reemplazar y modernizar sus ojivas nucleares, sus sistemas de lanzamiento balístico y aéreo, y sus capacidades de producción. Cada vez prestan más atención a las armas nucleares en sus estrategias para garantizar su seguridad.

El informe del Instituto afirma que las otras siete potencias nucleares están planeando desarrollar o desplegar nuevos sistemas o están indicando tal intención.

Refiriéndose a la Revisión Integrada de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Política Exterior del gobierno británico, publicada a principios de 2021, el informe del Instituto habla de un cambio en la política de Reino Unido, que antes estaba orientada a la reducción del arsenal nuclear, con el techo elevado de 180 a 260 unidades ahora.

Según el informe, China está llevando a cabo una amplia modernización y refuerzo del armamento estratégico. Una tendencia similar se observa en India y Pakistán.

Corea del Norte también sigue ampliando su programa nuclear, que es un componente central de su estrategia de seguridad. A pesar de la ausencia de ensayos nucleares, incluidos los misiles de largo alcance el año pasado, el país ha seguido produciendo material fisible y desarrollando misiles de corto y largo alcance.

“La entrada en vigor del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares a principios de 2021 subraya la creciente brecha entre los estados con armas nucleares que invierten en el futuro a largo plazo de sus fuerzas nucleares y otros países que esperan el progreso del desarme nuclear prometido por el Start”, según Matt Korda, investigador del Programa de Desarme Nuclear, Control de Armas y No Proliferación del Instituto.

—https://www.sipri.org/media/press-release/2021/global-nuclear-arsenals-grow-states-continue-modernize-new-sipri-yearbook-out-now

Operación Barbarroja: cuando el Ejército Rojo atacó al III Reich, ¿o fue al revés?

Se llama Operación Barbarroja al ataque iniciado por el III Reich contra la URSS el 22 de junio de 1941, que continuaba con otros ataques parecidos llevados anteriormente por la Alemania nazi contra varios países europeos.

Hasta hace muy poco tiempo el relato histórico de esos ataques iniciados en 1939 era uniforme: en todos los casos el agresor -y por tanto, el responsable de los mismos- era el III Reich.

Sin embargo, en la medida en que la capacidad de intoxicación imperialista es mayor, su atrevimiento para falsear la realidad histórica también crece proporcionalmente, y ha llegado al punto en el que puede alterar los más evidentes acontecimientos con una penetración ideológica sorprendente y masiva.

Paralelamente, el movimiento obrero y comunista internacional retrocede y no reacciona, o lo hace muy débilmente, por lo que en gran parte ya está absorbido por la propaganda imperialista, que cada vez es más claramente favorable a las posturas del III Reich, incluso en los ámbitos académicos y universitarios.

Recientemente ha aparecido una corriente historiográfica según la cual la Alemania nazi atacó a la URSS preventivamente, para adelantarse a los “planes expansionistas soviéticos”. A mayor abundancia, el malvado plan de Stalin no consistía sólo en invadir Alemania sino toda Europa occidental.

Ciertos historiadores contemporáneos, que acabarán convirtiéndose en mayoritarios dentro de muy poco tiempo, sostienen lo mismo que los nazis en 1941. En la madrugada del 22 de junio, el embajador soviético en Berlín recibió una declaración oficial de guerra, que leyó posteriormente en una conferencia de prensa internacional. Los nazis justificaban su ataque por la “concentración cada vez mayor de todas las fuerzas armadas rusas disponibles en un amplio frente que se extiende desde el Báltico hasta el Mar Negro”.

El ataque nazi era preventivo y, en consecuencia, estaba justificado, decía la declaración: “Ahora que la movilización general rusa ha terminado, no menos de 160 divisiones están desplegadas contra Alemania. Los resultados de los reconocimientos realizados en los últimos días han demostrado que el despliegue de las tropas rusas, y en particular de las unidades motorizadas y blindadas, se ha llevado a cabo de tal manera que el Alto Mando ruso está preparado en cualquier momento para emprender acciones agresivas en varios puntos contra la frontera alemana”.

En sus posteriores discursos, Hitler repitió varias veces la tesis del ataque preventivo y lo mismo dijeron los generales alemanes que fueron juzgados en Nuremberg en 1945. El mariscal de campo Wilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, argumentó que “el ataque a la Unión Soviética se llevó a cabo para evitar un ataque ruso a Alemania” y, por tanto, fue un acto de guerra legal.

Su segundo al mando, el general Alfred Jodl, Jefe del Estado Mayor, hizo una declaración similar: “Fue innegablemente una guerra puramente preventiva. Lo que descubrimos después fue la certeza de los enormes preparativos militares rusos al otro lado de nuestra frontera. Rusia estaba totalmente preparada para la guerra”.

El tribunal no admitió sus argumentos y ambos fueron condenados y ahorcados. En aquel momento las potencias occidentales lo tenían claro: la Operación Barbarroja era una agresión nazi contra la URSS sin paliativos de ningún tipo.

En 1961 la tesis de la guerra preventiva fue defendida por A.J.P.Taylor en su libro sobre los orígenes de la Segunda Guerra Mundial, que no tuvo ningún eco. Sin embargo, tras la apertura de los archivos soviéticos, la intoxicación ha creído encontrar nuevos argumentos para defender a los nazis.

En 1988 Vladimir Rezun, un antiguo oficial de la inteligencia militar soviética que había desertado diez años antes, escribió un libro bajo el seudónimo de Viktor Suvorov: “Rompehielos: ¿Quién empezó la Segunda Guerra Mundial?”, seguido en 2010 por otro: “El principal culpable: el gran diseño de Stalin para empezar la Segunda Guerra Mundial”.

Según Suvorov, el 22 de junio de 1941 Stalin estaba a punto de lanzar una ofensiva masiva contra Alemania. Los preparativos habían comenzado en 1939, justo después de la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop, y se habían acelerado a finales de 1940, con el despliegue de las primeras divisiones en la frontera con el III Reich y Rumanía en febrero de 1941.

El Ejército Rojo no se preparaba para defenderse, sino para atacar. La movilización alcanzó los 5,7 millones de soldados, un ejército gigantesco imposible de mantener durante mucho tiempo en tiempos de paz. A partir del 13 de junio, un incesante movimiento de trenes nocturnos transportó miles de tanques, millones de soldados y cientos de miles de toneladas de municiones y combustible hacia la frontera.

Según Suvorov, si Hitler no hubiera atacado primero, el gigantesco poderío militar que Stalin había acumulado en la frontera le habría permitido llegar a Berlín sin mayores dificultades y luego, en el curso de la guerra, tomar el control de toda Europa. Sólo la decisión de Hitler de adelantarse a la ofensiva de Stalin frenó los planes del Ejército Rojo.

La Operación Barbarroja fracasó; los nazis no pudieron acabar la URSS, ni apoderarse de su territorio. Sin embargo, dice Suvorov, gracias al ataque el III Reich salvó a Europa del comunismo. Para el imperialismo actual, ésta es la conclusión más jugosa.

Las tesis de Suvorov han comenzado a ser seguidas por muchos historiadores. Algunos son alemanes y otros incluso rusos, aunque una teoría, como la de Suvorov sólo se expande si se escribe o se traduce al inglés. Suvorov también ha despertado muchas críticas, que han comenzado a crear una ciénaga de criterios en algo que hasta poco parecía muy claro. Ni todos los defensores están en la misma línea, ni todos los críticos tampoco.

La confusión se suma a la que ya es típica en todos los asuntos que conciernen a la historia de la URSS: el “expansionismo” de la III Internacional, el socialismo en un solo país, el Pacto Molotov-Von Ribbentrop, la “sorpresa” de Stalin ante el ataque alemán, el desastre del Ejército Rojo al comienzo de la guerra… En cualquier caso, el centro de gravedad de la Segunda Guerra Mundial ha cambiado de sitio: ya no se mueve en torno a Hitler sino a Stalin. Para buscar las raíces de aquella guerra, ahora los historiadores tienen que ir a Moscú.

Una vez que los historiadores empiecen a buscar en otros archivos, la mayor parte de la intoxicación estará lograda, porque sobre la URSS y Stalin se puede contar cualquier cosa. Todo cuela.

(1) Icebreaker: Who Started World War II, Pluk Publishing, 2012
(2) The Chief Culprit : Stalin’s Grand Design to Start World War II, Blue Jacket Books, 2013

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