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Día: 24 de mayo de 2021 (página 1 de 1)

‘El problema de la amnistía es político; si hay una lucha popular por la amnistía, habrá amnistía’

Entrevista de Manel Carrere y Daniel Escribano a Juan Manuel Olarieta. Nacido en Barakaldo, Bizkaia, en 1955, es un abogado histórico de procesados políticos. Sufrió su primera detención y encarcelamiento en 1977 y desde entonces ha sido detenido en más de diez ocasiones. Ha defendido, entre otros, a activistas del GRAPO y también ha trabajado a escala internacional en los juicios de las
Brigadas Rojas italianas y de la Fracción Ejército Rojo (RAF), en la República Federal de Alemania. Más recientemente, ha formado parte de los equipos de defensa de los raperos Valtònyc y Pablo Hasél. Asimismo, es autor de varios trabajos sobre la represión jurídico-política en el Reino de España. El programa de radio Ona de Xoc, del digital L’Accent, le entrevistó recientemente para hablar sobre la actualidad represiva en Cataluña.

Has participado en la defensa de Pablo Hasél. ¿En qué situación se encuentra actualmente Pablo? ¿Cómo ves la situación y las protestas que se han desencadenado a raíz de su encarcelamiento?

Pablo ahora mismo está preso en la cárcel de Ponent, en Lleida, en el módulo de ingresos, lo cual significa que su situación es provisional y que la situación definitiva se determinará a partir de criterios políticos, en función de la evolución, por una parte de su situación dentro de la cárcel, y, por la otra, de la situación general que haya en la calle. Yo creo que las protestas han sido muy positivas, sobre todo porque han roto un año sabático, en el cual todas las movilizaciones han estado paralizadas como consecuencia del estado de alarma. Y las movilizaciones en solidaridad con Pablo han sido un salto muy importante, sobre todo porque han puesto encima de la mesa aspectos fundamentales que hay en este país, que son la represión política, la falta de libertades y, en definitiva, la amnistía.

También has defendido al rapero mallorquín Josep Miquel Arenas, Valtònyc. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no admitió a trámite la demanda contra España interpuesta por su defensa por vulneración del derecho a la libertad de expresión por la condena que le impuso la Audiencia Nacional (AN). ¿Cómo es eso posible, si la condena de la AN contradecía la jurisprudencia del TEDH en materia de libertad de expresión?

Pues yo creo que por eso precisamente: porque la sentencia estaba condenada a ser revocada. Y eso iba a suponer otro golpe también contra la represión política en España y, en concreto, contra la represión de los delitos de opinión. Lo que ocurre es que, de alguna manera, el Tribunal de Estrasburgo tenía que justificar su inacción, porque no había enaltecimiento [del “terrorismo”], por supuesto; no había delito de amenazas, no había delito de injurias a la Corona. Y, además, cantar, estar en un escenario, participar en la creación artística, es algo mucho más serio y más importante que la mera libertad de expresión, porque afecta a otros valores fundamentales como son el arte y la cultura. Y la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo en este sentido claro que es evidente y claro que la condena de la AN la contradecía. Precisamente por eso se ha tenido que lavar las manos.

Venimos de una actualidad muy judicializada, con el juicio del procés en el Tribunal Supremo (TS) bastante reciente. ¿Cómo viste las estrategias de defensa de los procesados de esta causa? Hubo estrategias diferentes en un mismo procedimiento…

El problema de los procesos políticos es que, normalmente, son procesos colectivos. Es decir, son procesos en los cuales, a través de una serie de personas, se juzgan a organizaciones y movimientos. Lo ideal en un proceso político como el del procés es que la defensa sea coordinada. Y, en este caso, creo que no fue posible, porque los procesados pertenecían a organizaciones diferentes que tienen diferentes planteamientos políticos. Pero yo creo que no hubo un juicio de ruptura con el sistema, con el proceso ni con el tribunal, ni por parte de los procesados ni de los abogados, porque, en última instancia, todos los procesados y las organizaciones a las que pertenecen forman parte del mismo sistema y no han roto con él, son organizaciones que se caracterizan por el reformismo y el legalismo. Tengo la impresión de que las estrategias que adoptaron en el juicio las decidieron los abogados, y no los propios procesados. El reformismo es una negociación y, tanto en el caso de Cataluña como en otros casos, lo que pretenden todos o una parte de esos movimientos es ampliar el radio de acción dentro del mismo Estado.

De hecho, los procesados ni siquiera ejercieron sus derechos lingüísticos. El ex presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Josep Lluís Carod-Rovira ha apuntado que los procesados desaprovecharon “la emblemática imagen de un juicio político en que los acusadores de un país acusan y quieren condenar, en castellano, a los acusados de otro país que hablan otra lengua”. ¿Tenía sentido renunciar a los derechos lingüísticos —con la fuerza simbólica y política que tiene la visibilización del conflicto lingüístico—, y más en un juicio como éste, donde parecía claro que la sentencia estaba decidida de antemano?

Yo creo que no tenía sentido renunciar a los derechos lingüísticos, y menos si, como dices, la sentencia estaba decidida de antemano. Pero el problema fundamental no es que renunciaran a los derechos lingüísticos, que ni siquiera es lo principal (es un ejemplo más de otra serie de renuncias dentro del proceso). Yo creo que los acusados renunciaron a la ruptura con el Estado, que es la esencia misma del procés. Es decir, no es posible abrir un proceso hacia la independencia de Cataluña si no se rompe con el Estado. Y, para romper, primero hay que dejar de negociar, o, por lo menos, de negociar en los términos en los que los acusados han intentado y siguen intentando negociar, de una manera inútil. Y digo inútil porque, para negociar, hacen falta dos partes, y una de ellas no quiere negociar. Entonces, no tiene sentido el mantener un proceso de connivencia como es el que vimos.

En el marco de la causa general contra el independentismo se ha iniciado una campaña por la amnistía para todos los condenados y encausados. De entrada, existe un debate sobre si, en el marco constitucional español —que, al fin y al cabo, el procesismo no ha querido abandonar en ningún momento— tiene cabida una ley de amnistía. ¿Tú crees que la tiene o, simplemente, se trata de un acto propagandístico más?

En un país represivo como España, la amnistía ha estado históricamente en primer plano, desde la época franquista, desde los años cincuenta. Y yo creo que en el futuro seguirá en primer plano, por esa naturaleza represiva, porque este Estado en concreto todo lo fía a la represión. Pero el problema de la amnistía no es un problema legal, no es un problema de si la amnistía es constitucional, es anticonstitucional, de si cabe o no una ley de amnistía. Es un problema político; si hay una lucha popular por la amnistía, habrá amnistía, y si no hay una lucha popular por la amnistía, no habrá amnistía. Y el Estado se las tendrá que apañar, si tiene que ceder y tiene que sacar a los presos políticos, para ver la manera de sacar una ley de amnistía, un indulto general o lo que ellos entiendan. Pero es que yo creo que todo este tipo de problemas, y más dentro del movimiento independentista catalán, no se pueden plantear desde el punto de vista legal, jurídico, de tribunales, de abogados y de jueces. Hay que plantearlo en términos políticos y en términos de lucha popular.

Acaso el que este legalismo no pueda traer la amnistía ni la salida del Estado español, que debería ser el objetivo final de este proceso, sea la causa de que organizaciones reformistas como En Comú Podem o Unidas Podemos, en el Congreso, tengan una posición abstencionista respecto a la propuesta de ley de amnistía. ¿Cómo valoras la posición de esta izquierda reformista respecto a los presos del procés?

A mí no me ha sorprendido. Yo creo que ha sorprendido a pocas personas. En definitiva, el problema de Unidas Podemos y de tantas otras organizaciones es que, más allá de la palabrería, de los discursos, de las grandes declaraciones, es una organización que sirvió para canalizar el descontento surgido hace diez años, un descontento que tenía un contenido popular, masivo, por muchas zonas del Estado español y que, además, era necesario tener una organización de este tipo, por la crisis que, en aquel momento, vivía el PSOE. Y, en definitiva, los que potenciaron la creación de esta organización lo hicieron para que desempeñara el mismo papel que antes estaba desempeñando el PSOE. Este tipo de organizaciones forman parte del Estado mismo, quieren lo mismo que los partidarios del procés: una negociación, aunque no saben muy bien qué es lo que tienen que negociar. Y toda la política que han venido poniendo en práctica este tipo de organizaciones es desviar la atención hacia la ley mordaza. Y digo desviar la atención, porque el problema tanto de los presos del procés como de Pablo Hasél y Valtònyc no es una cuestión de ley mordaza, de la ley aprobada por el PP, porque el PSOE también tuvo su “ley mordaza”. Es un problema relativo al Código Penal, que hay que recordar que fue aprobado por el PSOE en 1995. Yo creo que,
en el caso de Pablo Hasél, el Gobierno actual no va a derogar los delitos de opinión del Código Penal ni va a hacer absolutamente nada por Pablo Hasél. Y, si hace algo, no será por buena voluntad, porque tenga ánimo de resolver un problema. No va a hacer nada porque no hay una movilización popular suficiente como para obligarle a hacerlo. El problema de este Estado y de las fuerzas que lo sostienen es que no hacen nada por iniciativa propia; hay que empujarlos, y, si no les empujan, no se mueven.

Entendemos, entonces, que lo que nos queda es organizarnos.

Claro, efectivamente. Dentro de la movilización popular, una parte fundamental es la organización; no puede haber movilización, y la movilización no se puede sostener, si no hay una organización y, al mismo tiempo, la organización exige tener unos planes, unos objetivos y una línea política clara, que, en definitiva, no existe, porque las organizaciones populares que hay, las organizaciones con las que se puede contar, las que expresan el descontento, son organizaciones muy poco elaboradas, muy poco trabadas, muy poco desarrolladas. Son organizaciones que están en una fase incipiente de su lucha. También es verdad que hay que tener paciencia y ver en qué sentido evolucionan.

Decíamos que hay una judicialización permanente de la situación política española. Últimamente han tenido mucho peso las Salas de lo Penal y de lo Contencioso-Administrativo del TS y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) o la Junta Electoral Central (JEC), que ni siquiera es un órgano judicial. En algunos países latinoamericanos ha destacado el uso de los tribunales como instrumento para derrocar a gobiernos progresistas (el denominado lawfare). ¿Qué futuro prevés al Reino de España en esta estrategia de desestabilización política impulsada desde estos organismos?

Este es un proceso que, en España, se inició hace muchos años, es una tendencia general dentro de los países de capitalismo monopolista de Estado, de los países más avanzados, el proceso de judicialización, de convertir las luchas y las batallas políticas en batallas legales, jurídicas y formales o formalizadas. Lo que ocurre es que, en España, a falta de mecanismos democráticos y políticos, los asuntos se llevan a los tribunales, porque de esa manera parece que se resuelven con un aspecto técnico-jurídico. Y, además, hay que tener en cuenta que, desde hace también muchos años, hay un proceso de los sectores más reaccionarios del Estado, de los sectores más fascistas, de la Iglesia, del Ejército, de poner a sus peones dentro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de las altas instancias judiciales (del TS, de los Tribunales Superiores de Justicia), del Tribunal Constitucional (TC). Y eso se pone de manifiesto en las batallas por la renovación del CGPJ. Y eso es una perversión y supone dejar la decisión de aspectos políticos fundamentales en manos de personas reaccionarias, fascistas, miembros del Opus Dei, ultracatólicos, etc.

También has participado en varios procesos a escala internacional, como en la defensa de procesados de la RAF, en que también se persiguió a los propios abogados defensores. ¿Existe un hilo conductor de la represión en la Europa occidental?

Sí. Cuando, a principios de los años ochenta, conocí a los abogados de la RAF (entre ellos a Klaus Croissant), en el exilio, en Francia, me llamó la atención que la represión en Alemania hubiera alcanzado esas dimensiones. Nunca pensé que en España pudiéramos llegar a esos extremos. Pero es que en España el Estado no deja cabos sueltos y va a por todo aquel que no hace causa común con él, no quiere personas neutrales y, además, es un Estado que no necesita guardar las apariencias. Esto ya lo anunció Felipe González en 1987, durante un viaje a Noruega: iba a poner en la diana a los abogados de los presos políticos vascos de la izquierda abertzale. Es un proceso que se ha ido desarrollando con el paso del tiempo. Desde entonces han pasado 35 años y el proceso se ha acelerado. Y van a ir a por los abogados, pero no solamente a por los abogados, sino también a por los movimientos sociales, van a ir a por las familias de los presos, van a ir a por todo el mundo, y se está viendo actualmente en España con la criminalización de una compañera que también está en la defensa de Pablo Hasél, que es Alejandra Matamoros,a la que ya le han abierto un sumario en la AN y que tiene un proceso disciplinario en el Colegio de Abogados de Madrid. Repito, esto es consecuencia de la falta de movilización política, de organización popular, porque, sin eso, es muy difícil que haya derechos, que haya libertades, y es muy difícil contener el movimiento represivo del Estado.

Juan Manuel Olarieta es un histórico abogado de procesados políticos y autor de diversos trabajos sobre la represión jurídico-política en el reino de España. Entre sus últimos defendidos se encuentran los raperos Pablo Hasél y Valtònyc.

—https://laccent.cat/ona-de-xoc-programa-1-19-de-marc-de-2021/ Ona de Xoc. Podcast de L’Accent, 18 de març de 2021
—https://www.sinpermiso.info/textos/el-problema-de-la-amnistia-es-politico-si-hay-una-lucha-popular-por-la-amnistia-habra-amnistia

Consideraciones sobre ecología

Epidemias, enfermedades “de etiología desconocida”, que son la inmensa mayoría, mortalidades por insuficiencia coronaria y respiratoria, cánceres de todo tipo, junto a los suicidios y los accidentes de coche, dibujan el mapa de la enfermedad en los países fuertemente industrializados. No es así en el llamado Tercer Mundo en el cual las diarreas, la carencia de agua potable, la desnutrición llevan la muerte a millones de personas. Es la frontera entre la dominación y los dominados, entre los opresores y los oprimidos, entre la riqueza y la pobreza, entre los que comen más de la cuenta y los que no disponen de suficientes alimentos.

La ecología debe concebirse como un todo, puesto que corresponde al conjunto del planeta, y como tal su interpretación tiene que ser desde la óptica del internacionalismo proletario. Y es desde esta perspectiva que lo debemos mesurar, al mismo tiempo que seguramente podremos empezar a encontrar respuestas sobre multitud de fenómenos que nos enferman. No podemos obviar las exigencias del consumo como necesidad de la producción, como uno de los elementos capitales a analizar desde la perspectiva ecológica.

Podemos interpretar algunas afirmaciones de Marx como la consideración de que la conservación del medio ambiente es una tarea fundamental del comunismo. Por ejemplo en el volumen III del El Capital opone a la lógica capitalista de la gran producción agraria, basada en la explotación y agotamiento de la tierra, otra lógica, de naturaleza comunista. “El tratamiento conscientemente racional de la tierra como propiedad comunal eterna, y como condición inalienable (unveräusserlichen) de la existencia y de la reproducción de la cadena de generaciones humanas sucesivas […] Incluso una sociedad entera, una nación, en fin, todas las sociedades contemporáneas juntas, no son dueñas de la tierra. Ellos sólo la ocupan, los usufructuarios (Nutzniesser), y ellos deben, como bonis patres familias (el buen padre de familia), de dejar en buen estado a las generaciones futuras” (1).

“Y, todo progreso de la agricultura capitalista no es tan solo un progreso en el arte de exprimir el obrero, sino también en el arte de exprimir la tierra, y cada paso que se da en el incremento de su fertilidad dentro de un periodo de tiempo determinado, supone al mismo tiempo un adelanto en la ruina de las fuentes permanentes de esta fertilidad […] la producción capitalista tan solo desarrolla, por lo tanto, la técnica y la combinación del proceso social de producción al tiempo que debilita las fuentes originarias de toda riqueza: la tierra y el trabajador” (2).

“El desarrollo de la civilización y de la industria en general […] siempre se muestra tan activo en la devastación de los bosques que todo el que puede llevarse a cabo por su conservación y producción, es completamente pequeño en comparación con el destrozo” (3).

No es solo el derroche de la tierra. La proliferación de agrotóxicos, las contaminaciones de NO2, los xenoestrógenos, el estrés debido a los ritmos de producción para conseguir incrementos de productividad, la comida que se tira, las producciones agrarias que se destruyen para mantener los precios. Unos ejemplos: “La actividad agraria más potente de esta Comunidad Autónoma (Canarias), el plátano, recibe 141 millones de euros anualmente en ayudas directas de la Unión Europea. Organizaciones de productores, gestionan de manera irregular parte de los residuos agrarios de la llamada “pica”, la retirada de fruta por las bajas cotizaciones en el mercado, con 2,3 millones de kilos “tirados a los desechos” (más de un 10% del cosechado) estas semanas. El total de la “pica” del año 2017 está alrededor de los 14 millones de kilos” (4).

“La Asociación de Productoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía (APROA) ha emitido un comunicado en el que se indica que durante el año 2015 y las dos primeras semanas de 2016 han retirado (destruido) más de 11 millones de kilos de frutas y hortalizas” (5).

“La Consellería de Agricultura de la Generalitat pactó con el sector de la fruta solicitar la declaración de perturbación de mercado en la UE y exigir que se retire (destruya) un stock de 40.000 toneladas” (6).

Las modificaciones genéticas en cereales, la inyección de hormonas y antibióticos a los animales de consumo, los residuos industriales, los residuos radiactivos, las grandes densidades de población en las ciudades, los alimentos elaborados industrialmente, los conservantes, la superlativa medicalización, las vacunas sintéticas, los ansiolíticos, antidepresivos, calmantes, antibióticos, y la insatisfacción a la hora de recibir algunas de las falsas promesas del capitalismo, forman un conjunto condiciones que sin ningún tipo de duda enferman y deben ser la base de la consideración ecológica.

Voces contra estas epidemias cotidianas derivadas del proceso de acumulación del capital hace años que se han levantado, a pesar de que el conjunto del movimiento obrero, entendido este como la suma de organizaciones sindicales y partidos políticos representantes de las varias tendencias en el seno de la clase obrera, no han prestado atención suficiente al deterioro del planeta y del propio proletariado, pues la prioridad reivindicativa ha sido exigir más, más “trabajo” sin importar de qué tipo, más “consumo” sin importar de que, más “sanidad” sin importar porque, todo ello con independencia de los efectos de estas exigencias sobre la humanidad. Tenemos recientes ejemplos de las protestas en los astilleros para reivindicar construir más barcos de guerra, en las fábricas de coches para que se subvencione su producción y la compra de vehículos nuevos y, en las fábricas de armamento, preocupados por la posible pérdida de puestos de trabajo si se cumplen ciertos requisitos limitantes aprobados por algunos organismos internacionales.

La perspectiva ecológica tiene que empezar por saber que producimos y como lo producimos, que comemos y como ha sido elaborado, porque enfermamos y la causa de la enfermedad. La perspectiva ecológica debe estar alejada de las “recetas” de los científicos a sueldo de las multinacionales causantes del desastre, pues toda su recomendación es continuar y aumentar el consumo de cualquier tipo, ya sea para comer, vestir, ociar, medicalizar… pues su objetivo es que no se pare la rueda de la producción y el beneficio derivado de ella.

“La modernización ecológica del capitalismo, tiene tanto peligro como la propia destrucción de las bases naturales de la vida. En efecto, las bases “naturales” de la vida pueden ser producidas o reproducidas industrialmente por medio del desarrollo de una eco– industria o de un eco – negocio que obedezca a los mismos imperativos de máxima rentabilidad que tienen las demás industrias de consumo […] La reproducción de las bases de la vida puede estar organizada dentro del marco de un eco-tecno-fascismo que ocupe artificialmente el lugar de los ciclos naturales por nidos sintéticos: que economice de alguna manera los medios de vida; que industrialice la producción de la vida misma incluyendo la vida humana; que comercialice fetos y órganos y que mejore las capacidades de los organismos vivos, incluyendo las capacidades humanas, por medio de la ingeniería genética” (7).

El planteamiento del capitalismo “sostenible” es  cambiar los métodos de producción, pero no disminuir la producción superflua y mucho menos la productividad para generarla. Nuevos métodos que se nos presentan más “sostenibles” y previsiblemente en unos años, los “científicos” del sistema dirán que también hay que sustituirlos por otros que no generen problemas “medio-ambientales”, sin entrar en el fondo del modelo de producción y consumo.

Y, como nos movemos?, pues el coche individual se ha convertido en algo más que una herramienta, es un “status” competencial en algunos casos y una necesidad impuesta por el sistema de producción aislando los centros de trabajo de los lugares de residencia que tiene como consecuencia, como señala Iván Ilich: “El americano típico consagra más de mil quinientas horas el año (es decir treinta horas en la semana, o cuatro horas en el día, incluyendo el domingo) en su coche; este cálculo incluye las horas que pasa al volante, en marcha o parado”. ¿Cuántas horas de trabajo son necesarias para pagar la gasolina, las ruedas, los peajes, el seguro, las multas y los impuestos? Todo esto para recorrer 10.000 km. a 6 km por hora. La gente acaba por trabajar una buena parte de la jornada laboral para pagar los desplazamientos necesarios para ir a trabajar.

Pero, las reivindicaciones del transporte colectivo, tan preciadas por algunas formaciones de izquierdas sin cuestionar el porqué de las “necesidades” de los desplazamientos, nos tiene que llevar a plantear otras cuestiones: “La alternativa al coche tendrá que ser global. Para que la gente pueda renunciar a sus coches, no es suficiente ofrecer medios de transporte colectivo más cómodos. Es necesario que la gente pueda prescindir del transporte al sentirse como en casa en sus barrios, dentro de su comunidad, dentro de su ciudad a escala humana y disfrutar de ir andando de la casa al trabajo. Ningún medio de transporte rápido y de evasión compensará nunca el malestar de vivir en una ciudad inhabitable, de no estar en casa en ningún lugar, tan solo de pasar por allí para ir a trabajar o, para aislarse y dormir” (8).

A raíz de estas consideraciones, una pregunta obligada: ¿cómo es que tan solo se atribuye al inocente CO2 la principal causa de todos los males? Por poco que pensemos, podemos entrever una malévola intencionalidad de esconder la lacra y engaño del capitalismo verde.

(1) K. Marx. El Capital, III, pág 784, 820. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(2) El Capital, II, pág. 251. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(3) El Capital, II, pág. 247. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(4) Lo Diario.es 05/12/2017
(5) Hortoinfo, 14/01/2016
(6) El País, 07/08/2017
(7) André Gorz. Capitalismo, socialismo, ecología. pág. 75
(8) André Gorz. La ideología social del automóvil. Le Sauvage, 1973

¡Adelante Palestina!

Palestina soporta la “nakba” oficialmente desde 1948. Herida sangrante para el pueblo palestino. Desde entonces la Resistencia ha estado presente. A su vez, la Resistencia palestina siempre ha estado condicionada por los acuerdos de Oslo 1993) y por las fuerzas burguesas y reformistas.

Hace bien poco que la Resistencia Palestina se ha unificado en un mando conjunto, manteniendo la soberanía de cada organización. En este mayo de 2021 han quedado reflejadas las capacidades de la Resistencia unificada. No solo para impedir la destrucción de Palestina sino para responder a los ataques del sionismo para aniquilarla.

El eje de la Resistencia en Palestina ha logrado una victoria táctica y estratégica. No solo han puesto nervioso al ejercito sionista, sino que la propia sociedad sionista (salvo excepciones) ha sentido temor por primera vez desde la derrota del ejército sionista a manos de Hezbolá (Líbano).

El eje de la Resistencia lo tiene claro. Hoy han ganado la batalla, pero los países imperialistas están trabajando ahora mismo para que la siguiente confrontación no sea igual de desastrosa. En ese sentido el futuro no puede ser otro que el de la lucha.

Entendemos que el proletariado mundial sabe que, en esos territorios no puede desarrollarse una lucha de clases avanzada (dentro de la compresión europeísta de la misma) sin vencer al imperialismo en el terreno. Allí las contradicciones son tales que no se podrán alcanzar otros peldaños en la lucha de clases si no es derrotando totalmente al imperialismo/sionismo.

Cada cual en su terreno. Cierto. Aun así, hay ocasiones que tenemos que superar el ámbito partidista y territorial y marcar un plus a favor de quien lo está dando todo contra el sionismo/imperialismo. Cuando decimos todo, no hablamos del tiempo de ocio que cada militante dedica a la militancia, sino de luchar hasta el punto de, muchas veces, morir.

Nuestro pensamiento está con lo que nos une al eje de la resistencia (Líbano, Siria, Irak, Palestina, Yemen, Irán), es decir, ser enemigos del imperialismo. En tanto que el imperialismo es una fase del capitalismo, ahí es donde debemos profundizar en las dinámicas de contraste e información.

En la medida que la clase obrera mundial esté coordinada por sus organizaciones de vanguardia (y sepa leer los acontecimientos que describirnos más otros de América y Asia y Europa) estaremos dando pasos de gigante.

Por un Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional capaz de liberar a Euskal Herria y contribuya a la imprescindible coordinación y aporte al conjunto del proletariado mundial.

Cuéntame un cuento y verás qué contento

Érase una vez,
un lobito bueno,
al que maltrataban
todos los corderos,
y había, también,
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un ladrón honrado.
Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés.
(José Agustín Goytisolo)

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos,
y sé todos los cuentos.
(León Felipe)

Siempre nos han contado el mismo cuento: curas, estafadores, politicastros, charlatanes, logreros, hijos de puta, banqueros, militronchos, intelectualillos áulicos y apesebrados, plumíferos de tres centavos, sindicalistas vendeobreros, y ahora la plaga de los “expertos” cantamañanas de pacotilla.

La ley italiana reconoce que hay una ‘incertidumbre científica’ acerca de las vacunas

Con 144 votos a favor, 25 en contra y 3 abstenciones, el Senado italiano ha respaldado la ley sanitaria del gobierno (*), que tiene dos artículos característicos sobre la responsabilidad criminal de los trabajadores sanitarios en materia de vacunación.

La Exposición de Motivos de la ley explica las modificaciones introducidas de la siguiente manera: “En un contexto caracterizado por márgenes de incertidumbre científica, y un marco en continua evolución, la perspectiva de incurrir en una posible responsabilidad penal, como consecuencia de eventos adversos atribuibles, aunque sólo sea en hipótesis a la administración de la vacuna puede generar alarma”.

Más adelante, el texto explica el artículo 3 de la ley de la siguiente manera: “La disposición excluye la responsabilidad por los delitos de homicidio y lesiones personales por negligencia cometidos en el periodo de emergencia cuando los hechos sean causalmente atribuibles a la administración de la vacuna contra el Sars Cov 2”.

Es interesante que la ley italiana reconozca con la boca pequeña la “incertidumbre científica” que ha existido y sigue existiendo sobre la pandemia, lo que contrasta con las declaraciones contundentes de los políticos, los expertos y los medios de comunicación, que han tratado de aparentar lo contrario.

Las vacunas forman parte integrante de esa “incertidumbre científica” y, sin embargo, la ley no protege a los vacunados, sino a los vacunadores.

Como suele ocurrir, la ley le da la vuelta al asunto: la política sanitaria no ha presentado un cuadro dogmático de la pandemia para crear alarma, sino para evitarla, y ese mismo argumento falaz es el que utiliza para excluir a los trabajadores sanitarios de cualquier tipo de responsabilidad.

El argumento de la “alarma” trata a la población como menores de edad, incapaces de tomar decisiones por sí mismos. Uno de los rasgos más característicos de la pandemia ha sido precisamente la alarma, pero ha llegado el momento de evitarla.

El personal sanitario alcanza así el mismo estatuto legal que las multinacional farmacéuticas: todos son impunes, nadie se responsabiliza de las consecuencia de las vacunas.

Por otro lado, el artículo 4 exige la vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios, lo cual resulta esperpéntico, teniendo en cuenta la “incertidumbre científica”, porque no se obligar a nadie a vacunarse si no hay certeza.

Como se ve, la ley tiene dos caras: protege a los trabajadores sanitarios cuando vacunan a terceros y les deja sin opciones cuando se vacunan a sí mismos. Es una de las características de esta pandemia, donde han sido víctimas y verdugos al mismo tiempo.

Algunos partidos parlamentarios intentaron eliminar este artículo 4, pero su propuesta sólo fue apoyada por 45 senadores.

(*) https://www.byoblu.com/2021/05/14/lobbligo-vaccinale-per-i-sanitari-riceve-lok-del-senato/

Los asilos son inversiones de primera línea en la especulación inmobiliaria

Hace años que la sanidad está invadida por las empresas privadas, e incuso fondos buitre, que han convertido la salud en un negocio muy rentable. No se trata sólo de las farmacéuticas, sino de las empresas de seguros médicos, los hospitales y los asilos, entre otros.

Los asilos van camino de convertirse en una inversión de primera línea, según han señalado los ponentes en el webinar celebrado por Esade Alumni bajo el nombre “Inversión en residencias de mayores: cuánto cómo y dónde” (*).

“En Estados Unidos hay 18 socimis [fondos de inversión inmobiliarios] especializados en salud, con más 240.000 millones de dólares invertidos en el mercado estadounidense”, ha señalado Jorge Guarner, presidente ejecutivo de Healthcare Activos, empresa española especializada en activos inmobiliarios vinculados con el sector sanitario, incluyendo hospitales, clínicas y residencias de la tercera edad.

“En Europa las socimis cuentan con carteras más diversificadas, pero en ocho o diez años contaremos con sociedades de inversión inmobiliaria especializadas en este sector”, añade Guarner. Aun así, el convertirse en el centro de la inversión no provocará el cese de su valor como activo alternativo. “Es un activo útil para diversificar, y esa es una necesidad que no va a decaer en el futuro”, señala Jordi Fabregar, profesor de finanzas de Esade.

Consecuencia de la evolución que están registrando es la caída de la rentabilidad. Según Andreu Huguet, director de negocio de la operadora de asilos DomusVi, las rentabilidades han caído un punto en el último año, pasando del 5,5 al 4,5 por ciento.

“Esta caída se debe a que los inversores se han dado cuenta que con un operador especializado la seguridad de cobrar la renta es muy alta”, añade el directivo. Además, apunta que para que la inversión sea rentable el alquiler del espacio no debe superar el 20 por ciento de la facturación y no debería ser superior al Ebitdar, es decir para los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización.

Aun con la atracción de los inversores, Cinta Pascual, presidenta de la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (Acra), ha remarcado que muchos asilos están atravesando momentos de tensión con la pandemia, con un 25 por ciento de camas vacías. En este sentido, Guarner ha remarcado la necesidad de subir los sueldos de los profesionales sanitarios que trabajan en los asilos, para con ello atraer talento al sector.

Ante el interrogante de cómo deben diseñarse los nuevos asilos de personas para la tercera edad, Guarner sostiene que deben contar con un mínimo de cien plazas para que sean rentables y de calidad. “Debemos contar con módulos especializados e independientes que permitan una atención personalizada, pero en grandes residencias que tengan varios perfiles profesionales cualificados”, agrega.

(*) https://www.plantadoce.com/entorno/las-residencias-de-ancianos-de-alternativo-a-puntal-yields-a-la-baja-e-inversion-especializada.html

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