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Mes: enero 2021 (página 10 de 15)

Qanon es una operación de guerra sicológica del FBI

Si, vamos de payasada en payasada y aún tenemos que explicar que estamos ante un espectáculo circense, orquestado para sostener el espantajo de la ultraderecha, para que el reformismo se mantenga en pie y, en definitiva, para sustituir los problemas reales del mundo por otros virtuales.

El fenómeno Qanon surgió a finales de octubre de 2017 como surgen hoy este tipo de fantasmas: en internet. Fue precedido por otros similares, como FBIanon, CIAanon y Casa Blanca insider anon (1). Se trataba de cuentas en las redes sociales que se abrían y cerraban para crear cortinas de humo. Forman parte de la guerra sicológica.

Como explica la Wikipedia, en Estados Unidos la letra Q denota a una persona con la más alta autorización de seguridad del Departamento de Energía de Estados Unidos, requerida para administrar información de alto secreto sobre armas nucleares (2).

Mientras, “anon” es una abreviatura de “anónimo” o “anonymous”, tan de moda. En consecuencia, Qanon denota a alguien que oculta su identidad detrás de un seudónimo y filtra información confidencial o pretende aparentarlo. Hay que tener en cuenta que en el mundo fantasmagórico del espionaje, se llama “información confidencial” a aquella de la que no se puede decir la fuente. La mayor parte de las veces es información simplemente falsa.

Qanon es, pues, un personaje anónimo que difunde información anónima. En 2018 Wikileaks expuso que era un troll surgido del foro 4chan. Según la cadena NBC, se trata de tres personas, una de las cuales tiene una cuenta de Youtube y los otros dos son moderadores de 4chan (1).

Wikileaks sostuvo que Qanon participa en una versión de Live Action Role Play (LARP), un juego de rol del Delphic Oracle, una página web que recuerda el lugar al que acudían los griegos para que las pitonisas les contaran sus previsiones de futuro. Está inactiva desde 2018.

En cualquier caso, añadía Wikileaks, “está claro que muchos son conscientes de su potencial de manipulación y lo usurparán si no lo han hecho ya” (3).

En noviembre del año pasado, Reuters informó de que las primeras cuentas de las redes sociales que promovieron Qanon estaban dirigidas desde Moscú (4). Aunque aparentaban ser americanas, “mostraban un interés inusual en los asuntos rusos”. He ahí la huella del delito: sólo a los rusos les pueden interesar los asuntos rusos. Qanon es, pues, otro caso de injerencia rusa que aprovecha las redes sociales para sus manejos, con la diferencia de que se disfrazan de “patriotas americanos”, es decir, de la reacción pura y dura de Estados Unidos.

Desde 2018 la portada de Delphic Oracle, con una foto congelada de una banda de música del ejército ruso, no deja lugar a dudas. La ultraderecha la promocionan los rusos y, por lo tanto, los que apoyan a los rusos le hacen el juego a la ultraderecha.

Ya hemos explicado en otras entradas que todas esas operaciones de supuesta “injerencia rusa” tienen su origen muy lejos de Rusia. Son operaciones de bandera falsa dirigidas por el FBI a través empresas contratistas de seguridad informática, como CrowdStrike, de las que también hemos hablado.

Hay numerosos ejemplos. En 2018 a la empresa estadounidense New Knowledge, fundada por funcionarios de la Agencia de Seguridad Nacional NSA y el Pentágono, el Comité de Inteligencia del Senado le encargó investigar la famosa “piratería rusa” para influir en las elecciones presidenciales de 2016 que ganó Trump.

Pues bien, el año anterior dicha empresa había sido sorprendida manipulando una red rusa de bots para influir en las elecciones al Senado de Alabama (5). En Estados Unidos ponen a los zorros al cuidado de las gallinas.

El laberinto de cuentas en las redes sociales, bots, trolls, personajes como Guccifer o Qanon, no son reales. Pueden tener más o menos influencia. Pueden confundir y paralizar, pero desde luego que si tienen alguna repercusión no es porque detrás esté el Kremlin, sino porque quien maneja los hilos es el FBI.

Las cuentas rusas en las redes sociales han sido eliminadas y censuradas, lo mismo que las de sus partidarios. Por el contrario, alguien está promocionando las de Qanon: es el FBI.

(1) https://www.nbcnews.com/tech/tech-news/how-three-conspiracy-theorists-took-q-sparked-qanon-n900531
(2) https://en.wikipedia.org/wiki/Q_clearance
(3) https://twitter.com/wikileaks/status/1001139404805738498
(4) https://www.reuters.com/article/us-usa-election-qanon-cyber-idUSKBN27I18I
(5) https://thegrayzone.com/2018/12/25/senate-report-on-russian-interference-was-written-by-disinformation-warriors-behind-alabama-false-flag-operation/

Más información:
– Las operaciones de bandera falsa contra Rusia involucran ataques informáticos igualmente falsos

En Nueva Zelanda se ha reducido la mortalidad sustancialmente en medio de una ‘pandemia’

En Nueva Zelanda la mortalidad por todas las causas ha caído por debajo de los niveles históricos, según la revista médica The Lancet (1). No es que se haya reducido sólo “un poco” sino que ha sido una caída “sustancial”, dicen los autores del artículo: “A lo largo de las semanas 13-42 (es decir, durante y después del confinamiento), la tasa media de mortalidad semanal fue un 11 por ciento más baja que en 2015-19”, añaden.

La mortalidad semanal por todas las causas en 2020 fue similar a la mortalidad en 2015-19 hasta la semana 17, es decir, hasta la quinta semana de vugencia de las medidas aprobadas, cuando la mortalidad cayó por debajo de las tasas históricas, una tendencia que todavía es evidente en la semana 42. Hubo una total de 25 muertes por coronavirus desde el inicio de la pandemia en Nueva Zelanda hasta la semana 42.

En pocas palabras: en Nueva Zelanda tampoco ha habido pandemia. En consecuencia, las cinco semanas de confinamiento y las drásticas medidas adoptadas por el gobierno, que están entre las más severas del mundo, carecen de fundamento sanitario. Su motivación real habrá que buscarla en otro lugar.

“La reducción de la mortalidad en Nueva Zelanda contrasta con la experiencia internacional de exceso de mortalidad durante la pandemia”, reconoce el periódico The Economist (2). Lo que quieren decir es que Nueva Zelanda es una excepción dentro de una pandemia que, por definición, debe ser internacional. Pero eso es algo que la propia OMS ha reconocido que no es cierto. Sólo ha habido pandemia en un puñado de países o, por decirlo de otra manera, en el mejor de los casos, la pandemia es un fenómeno excepcional.

Sin embargo, lo que los “expertos” presentan como normal en todo el mundo es la pandemia y las excepciones, como Nueva Zelanda hay que explicarlas sacando argumentos de la chistera. El primero es que la gripe desapareció misteriosamente durante el invierno austral, “un período que suele caracterizarse por un aumento de la mortalidad por todas las causas”.

El segundo es que no ha habido exceso de mortalidad gracias precisamente a las medidas aprobadas. Se llama “prevención”. La ágil política sanitaria es lo que ha evitado las muertes, tanto por gripe como por coronavirus. La política del gobierno logró matar dos pájaros de un único disparo. Lo único criticable es que si todos los años años han muerto muchos enfermos por gripe estacional, debieron imponer el confinamiento todos y cada uno de los inviernos australes para que la magia obrara sus milagros. ¿Cómo no se les había ocurrido hasta ahora?

El tercero es que hay factores alternativos, “como el menor número de muertes por accidentes de tráfico, causas laborales, contaminación del aire y complicaciones posquirúrgicas”. En efecto, el confinamiento es mágico: si encerramos a la gente en sus casas, no hay accidentes de circulación ni de trabajo, se reduce la contaminación y no se opera a nadie en los hospitales. La vida resultaría mucho más sencilla para todos y, desde luego, quedaría libre de riesgos.

Eso no es ciencia; son cábalas. En los países en los que hay un exceso de mortalidad, los “expertos” no saben las causas y donde hay un descenso, como en Nueva Zelanda, trampoco. Los autores del artículo que comentamos reconocen que “la interpretación de estas tendencias temporales se ve limitada por la ausencia de datos sobre causas específicas de muerte”.

Por lo tanto, no se trata sólo de que hayan muerto más o menos personas, sino de que no saben la causa de dichas muertes, cualquiera que sea su número.

(1) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32647-7/fulltext
(2) https://www.economist.com/graphic-detail/2020/07/15/tracking-covid-19-excess-deaths-across-countries

Más información:
– Nueva Zelanda internará a la fuerza en ‘albergues de cuarentena’ a los apestados y a sus familiares

Una manta para soportar el frío en las aulas

La imagen de portada muestra una de las numerosas taras de esta pandemia: en plena ola de frío polar, las ventanas del aula permanecen abiertas por miedo al coronavirus y la alumna acude provista de una manta, preparada para combatir el frío durante horas.

Es evidente que el miedo al virus lo supera todo, incluido el miedo a lo que en la posguerra los médicos llamaban “pulmonía”, luego “neumonía” y, finalmente, con la pandemia, han rebautizado como “covid”, porque lo pretenden atribuir al “nuevo virus”. Un virus nuevo tiene que causar enfermedades igualmente “nuevas” para dar la impresión de algo distinto que emerge ahora por vez primera.

Si los jóvenes estudiantes comienzan a llenar las UCI con pulmonías, los médicos lo diagnosticarán como covid, lo cual ayudará a demostrar que ya estamos en la tercera ola de la pandemia, por culpa de las celebraciones colectivas de Fin de Año.

Por fin tendrán la demostración que necesitan de que el coronavirus no sólo afecta a los ancianos y que la edad de los “afectados” por la pandemia se sigue reduciendo. De esa manera se resuelve una de las incógnitas: ¿cómo es posible que el virus sólo “ataque” a unos pero no a otros?, ¿se fija en los certificados de nacimiento?

En la posguerra la pulmonía fue una de las causas más frecuentes de muerte, aunque en aquella época los franquistas no se preocupaban por disimular las condiciones de vida recurriendo a los virus.

La población pasó unas hambrunas cuya memoria se ha transmitido a lo largo de generaciones, mientras los franquistas acaparaban los alimentos de primera necesidad.

Los trabajadores y campesinos carecían de ropa y calzado para soportar las heladas o los temporales de lluvia. Las gabardinas eran un artículo de lujo que debían conservarse toda la vida y las botas también. Era más barato comprar un paraguas, que permitía mantener seca la parte superior del tronco, mientras la otra quedaba empapada de agua.

Antes de enviar a sus hijos a la escuela, los padres les anudaban una bufanda de lana al cuello. Querían llevarles a la escuela no sólo para que aprendieran, sino porque en la escuela había un brasero que mantenía caliente el aula.

En las escuelas rurales, los vecinos se encargaban de llevar leña para mantener el calor; en las urbanas, los colegios incluían los gastos de calefacción en la factura que enviaban a los padres todos los meses, algo que fue característico de los colegios religiosos.

A lo largo de la historia, muchas enfermedades y, desde luego, las epidemias, han sido consecuencia de las condiciones de vida y trabajo de la población, del hambre, la miseria y las penurias de millones de personas pobres. Lo que ha cambiado, lo moderno, es el intento de ocultarlo culpabilizando a los virus.

Protestas populares en Senegal contra el segundo toque de queda

El miércoles de la semana pasada el gobierno de Senegal impuso el toque de queda y al instante las protestas populares saltaron a las calles de Dakar, la capital.

Los piquetes levantaron barricadas, quemaron neumáticos y lanzaron proyectiles a los antidisturbios, que respondieron con el lanzamiento de gases lacrimógenos en el barrio de Ngor. Se han notificado incidentes en otros barrios de la capital senegalesa, como la Medina o Yoff, y en sus suburbios, en Pikine, Guediawaye o Thiaroye.

El ministro del Interior Antoine Félix Abdoulaye Diome, minimizó los incidentes. “Ha habido algunas manifestaciones y después de algunas intervenciones [de la policía], se ha restablecido el orden”. La población cumple el toque de queda, añadió el ministro.

El restablecimiento del toque de queda preocupa a una abrumadora mayoría de la población que trabaja en la economía sumergida. “Muchos trabajamos de noche”, dijo Jean Paul Mendy, un repartidor del barrio de Parcelles Assainies, que dijo que tenía que hacer su trabajo después del anochecer porque el tráfico era más fácil. “Nos ganamos la vida día a día”, dijo.

Modou Niang, un taxista del mismo barrio, dijo que el toque de queda empezó justo cuando se suponía que iba a empezar a trabajar. “Tengo hijos y me impiden trabajar. La decisión de Macky Sall [el Presidente de Senegal] es una tontería… parece que se cree el rey”.

Otro manifestante, Babacar Seck, dijo que el toque de queda era inconsistente con lo que pasaba durante el día. Los mercados callejeros seguían abiertos y la gente seguía repleta de gente en el transporte público, dijo. “El toque de queda no va a hacer que el virus desaparezca”, observó Seck.

Es la segunda vez que Senegal declara el estado de emergencia desde el inicio de la pandemia. El primero comenzó en marzo pasado y no se levantó hasta finales de junio.

Desde hace mucho tiempo el gobierno de Senegal mantiene medidas que incluyen la obligatoriedad de las mascarillas en los edificios y transportes públicos, y la prohibición de reunirse en zonas públicas, incluyendo las playas.

El presidente senegalés dijo que estaba siguiendo las recomendaciones de los médicos y no fijó una fecha límite para la vacunación.

El Consejo de Ministros justificó la medida por “un aumento meteórico de las contaminaciones, de los casos graves y del número de muertes”.

El gobierno ha comunicado más de 21.245 “casos” y 465 muertes, que atribuye al coronavirus.

https://www.channelstv.com/2021/01/07/protests-erupt-in-senegal-capital-dakar-over-covid-19-curfew/

Arrastrar el nombre por el lodo del menosprecio

A principios de 1954, el periodista suizo F.R. Allemann escribía en la revista Encounter que el Primer Ministro iraní, Mohammad Mosaddegh, era lo que hoy llamaríamos un “populista” que mediante la demagogia convocaba a matones a las protestas callejeras.

Aquellas manifestaciones eran “campañas de terror de las sociedades secretas político-religiosas” vestidas con la apariencia de un auténtico movimiento de masas. El artículo estaba lleno de adjetivos orientalistas. Era sutil, intelectualoide. De ningún modo parecía formar parte de una campaña de intoxicación de la CIA.

Mosaddegh era un “derviche” carismático y “nadie se inclinaba más por las escapadas de Munchausen que los orientales en general y los persas en particular”.

No sólo el pueblo iraní admiraba a aquel estadista, que también fue elogiado por el Presidente Truman y la revista Time le nombró Hombre del Año. No bastaba con derrocarle. El manual de la CIA exigía, además, arrastrarle por el lodo del menosprecio. Ese era el papel reservado a un plumífero de mierda como Allemann y una revista a su altura, como Encounter.

En aquellos tiempos sólo a un conspiranoico (a sueldo de Moscú) se le ocurría decir que Encounter era un montaje de la CIA y el MI6, pero algunos de los fundadores de Encounter, como Christopher Montague Woodhouse, participaron en el Golpe de Estado.

Sin embargo, antes de que Encounter ejerciera de portavoz de la CIA, Kennett Love ya hacía lo mismo para el Times y, naturalmente, la Associated Press no podía faltar en un montaje tipico de la Guerra Fría.

Tras el Golpe de Estado contra Mosaddegh, volvió el Sha Mohammed Reza Pahlevi y la CIA envió a un coronel del ejército estadounidense para crear la Savak, la policía política que debía prevenir que personajes como Mosaddegh volvieran a Irán, mediante el asesinato, la detención, la cárcel y la tortura.

En 1979 cayó el Sha y llegó la República Islámica, tan denostada por los posmodernos, versiones actualizadas de Alemann, porque a las mujeres les obligan a llevar velo y cosas parecidas.

La historia es así de extraña: para aupar al Sha en 1953, la CIA pagó a los mismos ayatollahs que en 1979 le derribaron. El ayatolah Seyyed Abolqassem Kashani, padre espiritual de Jomeini, es el mejor ejemplo.

En torno a la nacionalización del petróleo, Mosaddegh había creado un amplio frente nacional, que la CIA tuvo que desgajar, grano a grano, para que el Golpe de Estado pudiera triunfar en 1953. Uno de esos granos era Kashani, representante de los dirigentes religiosos, que comenzaron a convocar manifestaciones y a desestabilizar al país por encargo de la CIA.

Cuando en su artículo Allemann hablaba de las “campañas de terror de las sociedades secretas político-religiosas” se refería a Mosaddegh, pero hubiera debido hacerlo a Kashani. No eran manifestaciones para apoyar sino para derribar a Mosaddegh. Las revistas como Encounter debían contar los acontecimientos al revés.

Estados Unidos conquistó a los ayatollahs de la misma manera que el Imperio Británico: con sobornos que financiaron a las multitudes que inundaron las calles para protestar contra Mosaddegh, dirigidas por “sociedades secretas político-religiosas”.

https://www.truthdig.com/articles/the-cias-masterful-use-of-fake-news/

El confinamiento intensifica el terror policial contra los manifestantes en Grecia

A pesar del confinamiento, Atenas vive enfrentamientos violentos entre manifestantes y la policía. La pandemia ha marcado, precisamente, un punto de inflexión. En los últimos meses han aumentado los informes sobre terrorismo policial.

Grecia vive ahora un segundo confinamiento desde el mes de noviembre con el pretexto de la segunda oleada de coronavirus. Con el nuevo confinamiento, las manifestaciones están prohibidas y la policía impone la nueva ley a palo limpio.

Grupos de derechos humanos y partidos de la oposición advierten que con el pretexto de luchar contra el coronavirus, el gobierno conservador del primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, está llevando a cabo medidas severas contra las protestas. “Haber perdido el control de la pandemia y la economía, los intentos del gobierno para establecer una escena artificial de tensiones con la finalidad de distraer la atención de sus responsabilidades”, dicen los de Syriza, principal partido de la oposición, justo cuando se prohibieron las manifestaciones.

Amnistía Internacional ha documentado varios incidentes en los últimos meses de maltrato a detenidos y manifestantes, uso excesivo de gases lacrimógenos y otros casos del uso de la fuerza.

Amnistía no es la única, sin embargo, que ha denunciado el terror policial. También la Liga Helénica por los Derechos Humanos, los partidos de la oposición y el Colegio de Abogados de Atenas, aseguran que la brutalidad policial ha aumentado.

En un informe publicado el mes de noviembre, pero acabado el mes de mayo, un comité especial creado para investigar la violencia policial encontró que los agentes actuaban a menudo con impunidad cuando se veían involucrados en incidentes violentos. “La violencia policial y la impunidad tienen un largo historial en Grecia y en ningún concepto pueden ser considerados ‘incidentes aislados’”, explicaba el director ejecutivo de Amnistía Internacional en Grecia, Gabriel Sakellaridis.

“Especialmente, durante el último año y medio, es bastante evidente que hay un aumento de estos incidentes”.

http://www.politico.eu/article/police-brutality-on-the-rise-in-locked-down-greece-activists-warn/

El confinamiento sólo se justifica con la seudociencia medieval de revistas como ‘Nature’

Que a estas alturas de la pandemia un demagogo como Neil Ferguson tenga la cara-dura de seguir publicando artículos seudocientíficos no deja de sorprender; que una revista como Nature se preste a publicarlos es aún peor (*). Demuestra lo bajo que está cayendo eso que hoy califican como “ciencia”.

Esa “ciencia” es una verdadera cloaca. No cabe otra explicación cuando Ferguson y sus secuaces se jactan de sus errores y los siguen amplificando, sin que los revisores de Nature pongan objecciones. Es evidente que no se trata de una chapuza más o menos gorda de un equipo científico en concreto sino de un estado general. En el mejor de los casos, la ciencia ha vuelto a los tiempos oscuros de la alquimia.

La tarea de Ferguson es puramente política: salir en defensa de los gobiernos que han impuesto el confiamiento porque, según dice, ha evitado tres millones de muertes en Europa.

Al principio de la pandemia las cábalas de este mequetrefe auguraban que eso que llaman “covid-19” era una enfermedad con una elevada mortalidad que podía matar a dos millones de estadounidenses, 550.000 británicos, 500.000 franceses, 650.000 alemanes, 100.000 holandeses y 70.000 suecos. Las medidas convencionales de contención de las epidemias, aseguraba Ferguson, no podrían limitar la mortalidad y los hospitales quedarían colapsados.

Sólo las medidas estrictas de distanciamiento social podían evitar una catástrofe sanitaria y poblaciones enteras deberían ser obligadas a permanecer en cuarentena en sus viviendas de manera indiscriminada, es decir, tanto si están contagiados como si están sanos.

Afortunadamente, algunos países europeos (Suecia, Bielorrusia, Holanda y Finlandia) no siguieron las instrucciones de Ferguson al pie de la letra y se negaron al confinamiento indiscriminado. De esa manera, la evolución de la epidemia en esos países permite juzgar las predicciones de Ferguson.

En Suecia los hospitales no colapsaron nunca. El crecimiento de contagios no fue exponencial, como establecen los modelos epidemiológicos, incluido el de Ferguson, sino lineal. El pronóstico era de 70.000 muertes y las cifras reales son de 9.262 hasta este mes, sin mascarillas, sin distanciamiento, sin cierre de escuelas…

En Holanda, durante los primeros 18 días de pandemia, los contagios se multiplicaron exponencialmente. El número de contagiados fue dos veces superior al pronosticado por Ferguson, pero los hospitales holandeses nunca se vieron colapsados. Según Ferguson se deberían haber producido 100.000 muertes, pero la cifra real es ocho veces menor: hasta el 9 de enero de este año el número es de 12.084 según la OMS.

El caso es mucho más simple en Finlandia y Bielorrusia: a pesar de que no hubo confinamiento, no se puede hablar de pandemia y, en cualquier caso, nunca constituyó un problema de salud.

Por consiguiente, los modelos epidemiológicos no es que se equivoquen, sino que son falsos y se han elaborado para imponer y justificar el confinamiento.

Otra conclusión que se desprende de las cifras reales: el confinamiento indiscriminado no sirve para nada. Los cinco principales países europeos que han confinado indiscriminadamente se encuentran entre los cinco primeros países europeos en términos de mortalidad por millón de habitantes, con una tasa de 1.720 en Bélgica, 1.278 en Italia, 1.105 en España y 1.018 en Francia.

Pero la propaganda política va a decir lo siguiente: en un determinado país en el que se deberían haber producido 800 muertes sin confinamiento, según los augurios informáticos, “sólo” han muerto 100 personas gracias al confinamiento; luego hemos logrado reducir el número de muertes a la octava parte. Hemos salvado a 700 personas de una muerte segura. Es lo que repite Pedro Sánchez para España. No hay más que inflar las cifras: cuanto peores eran los pronósticos, más vidas habremos salvado.

(*) https://www.nature.com/articles/s41586-020-2405-7

Más información:
– El ‘doctor confinamiento’ dimite por romper el confinamiento para echar una canita al aire
– Bill Gates financió el diseño del modelo epidemiológico fraudulento de coronavirus utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos

Vietnam y China compran arroz indio por primera vez en décadas, y no es una buena noticia para el hambre en el mundo

La inflación y subida en los precios de los alimentos ya está aquí. Es la conclusión a la que llega Albert Edwards, analista de Société Générale (SocGen) y conocido como el «pesimista» de la bola de cristal, quien advierte a partir de varios datos que estamos ante una inminente hambruna en todo el mundo. Leer más

¿Aló, aló?

Se habrán fijado los perspicaces lectores de este blog incomparable que muchos de los informes y noticias, incluso opiniones, proceden de fuentes extranjeras. Uno, que ya es añoso, como los buenos caldos, escuchaba en tiempos de Franco emisoras extranjeras, alógenas, tipo “Radio París” y hasta “Radio Tirana” o “La Voz de Canarias Libre” del MPAIAC canario de Antonio Cubillo, para tratar de enterarse de algo que tuviera que ver con la realidad nacional e internacional. Y no con las “versiones oficiales” de los medios de desinformación de los boletines oficiales del Régimen franquista. A las noticias que daba a las horas en punto Radio Nacional de España (no había apenas otras) se las llamaba “el parte” a lo que la ironía popular añadía «el parte… de guerra». El monopolio de la información (?), pues, era cosa del Régimen (me niego a decir “anterior”) y sus sistemas de consignas (se decía así) que eran los mantras que toda la prensa y demás medios tenían que poner de titulares. Era obligatorio.

Bueno, pues, me ocurre que, en tiempos de “democracia”, me tengo que ir -también- al exterior para tratar de enterarme de algo potable y fiable. Igual que con el general Franco. Y no ya tanto por ver de enterarme de cuestiones y entresijos políticos, que también, pues en las redes hay buena información, si se sabe elegir, como en temas puntuales; por ejemplo, el coronavirus y el tratamiento informativo que dan los massmedia españoles sobre el mismo, que no es sino monolítico, monocorde y que responde, calcadamente, al sistema de consignas franquista sin posibilidad de crítica ni, dicho en términos periodísticos, feedback. El mensaje es el mismo en todo el espectro radiológico y escrito y televisivo, que eso debe ser el “pluralismo informativo”. Y si dan la palabra a algún “replicante” tipo “Blade Runner”, o bien se le trata de desacreditar presentándolo como un bicho raro, semiparanoico, iluminado, negacionista, personalizando, grotescamente, en un Miguel Bosé, o bien se le corta seca y abruptamente la comunicación (que lo he visto yo dos veces en tv, concretamente en “Todo es mentira” y el programa que le sigue de J. Prat en “La Cuatro”).

Tenemos, pues, unos aparatos ideológicos del Estado (hay que hablar así) que, lejos de informar, sólo están para mantener la tensión en el televidente, en el (situacionistamente hablando) “espectáculotariado”, creando una psicosis de miedo informando a diario de los muertos del día ofrecidos en el altar fantasmático al dios Moloch del nuevo virus diabólico (ayer el «terrorismo», anteayer el comunismo), combatiéndolo con mascarillas, distancias, confinamientos, y también fases, toques de queda, estados de alarma, multas, malos tratos, etc., como en la guerra.

No olvidemos que en las primeras comparecencias del portavoz del Gobierno para dar el parte (de guerra), el señor Simón, aparecían militares uniformados, que lo mismo informan de bajas por pandemia que de independentistas encarcelados. Por no hablar de las innumerables contradicciones en que caen nada más abrir la bocota dando la sensación de estar improvisando continuamente por no saber ni de lo que tratan ni lo que traen entre manos, pendientes de lo que hagan o dejen de hacer lo demás. Ahora ya nadie se muere de gripe, todos de Covid-19. Estamos en manos de delincuentes que son capaces de obligar a los niños a ponerse una ineficaz mascarilla causando irreparables transtornos psíquicos que no olvidarán en sus vidas, ya hablan de la “generación del virus”. Lo dicho, unos delincuentes.

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