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Día: 3 de diciembre de 2020 (página 1 de 1)

Massachusetts prohibe el reconocimiento facial por parte de la policía

Massachusetts podría ser el primer estado en prohibir el uso de tecnologías de reconocimiento facial por parte de la policía. Los diputados y senadores del Estado han aprobado un proyecto de ley de reforma de la policía que impide a la policía y otras instituciones públicas el uso de estas técnicas invasivas de la intimidad.

La ley tiene excepciones. La policía puede obtener una orden para recurrir al reconocimiento facial para comparar el permiso de conducir de alguien y para recabar pruebas en el caso de investigaciones por lesiones graves o muerte.

Los sistemas de reconocimiento facial son un atentado al derecho a la intimidad y confieren a la policía facultades de control absoluto sobre los movimientos de la población, que se suman a otros, como la videovigilancia.

La razón por la cual se prohibe el uso de sistemas reconocimiento facial es que todavía están lejos de ser perfectos, y los estudios continúan mostrando que es más probable que identifiquen erróneamente a hombres negros que a blancos.

La tecnología ha mejorado mucho en la última década gracias a la “inteligencia artificial”, pero se ha detectado que los sistemas proporcionados por empresas privadas con poca supervisión pública, presentan sesgo en áreas como la edad y la etnia, lo que hace que la herramienta no sea fiable.

El reconocimiento facial produce resultados inexactos, especialmente para las personas que no son de tez blanca, según un estudio del gobierno de Estados Unidos, que demostró que los algoritmos de reconocimiento facial mostraron tasas de falsos positivos para asiáticos y afroestadounidenses hasta 100 veces más altas que para los blancos.

Los investigadores del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), un centro público de investigación, también encontraron que varios algoritmos asignaron el género incorrecto a las mujeres negras casi el 35 por ciento de los casos.

Los errores son demasiado grandes y, por lo tanto podrían llevar al encarcelamiento de personas inocentes, además de que la tecnología podría usarse para crear bases de datos que pueden ser pirateadas.

Kade Crockford, portavoz de la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) dice que “nadie debería temer que el gobierno rastree e identifique su rostro donde quiera que vaya, o que se enfrente a una detención injusta debido a una tecnología sesgada y propensa a errores. Felicitamos a la legislatura por impulsar un proyecto de ley para proteger a todos los residentes de Massachusetts de la tecnología de vigilancia facial no regulada”.

Varias ciudades de los Estados Unidos han aprobado prohibiciones similares de reconocimiento facial en los últimos años. San Francisco se convirtió en la primera ciudad en prohibir su uso en mayo de 2019, seguida de Somerville, Massachusetts y Oakland, California. Boston prohibió la tecnología en junio, mientras que Portland, Maine, lo siguió en noviembre.

Sin embargo, las normas de esas ciudades, como Massachusetts, solo prohíben el uso del reconocimiento facial por parte de la policía y los funcionarios públicos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena a Rusia por una manifestación LGBT

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a Rusia por no hacer propaganda a favor de la tolerancia con el fin de “preparar a la opinión pública” ante una manifestación LGBT.

La sentencia dictada en el Caso Berkman contra Rusia es sorprendente porque siempre creímos que países como Rusia y otros del Eje del Mal se caracterizan precisamente por eso: por comer la cabeza a la población y por los lavados de cerebro.

Pero resulta que no es así y los jueces de Estrasburgo quiere que el Kremlin “prepare a la opinión pública” en materia LGTB. Podían haber exigido esa misma “preparación” en materia de despidos, de mejoras salariales o de lucha contra la precariedad laboral, pero sólo hay que difundir entre la población la propaganda LGTB.

En 2013 ocurrió lo siguiente en San Petersburgo: una manifestación de unos veinte miembros LGBT se encontraron con una fuerte resistencia de una parte de la población, que les obstaculizó la celebración el Día de la Salida del Armario.

La policía intervino pero, según el El Tribunal de Estrasburgo, el papel de la policía no es tanto el mantenimiento del orden público, sino la difusión de la propaganda LGTB en la calle.

Durante unas horas la policía mantuvo detenida a Berkman, la demandante, acusada de emplear un lenguaje soez en la vía pública y de alterar el orden. Fue absuelta por un tribunal y entonces exigió una indemnización. Los jueces se la denegaron porque, a pesar de haber sido absuelta, la detención fue correcta.

Según el Tribunal de Estrasburgo, la policía rusa actuó de manera imparcial y detuvo tanto a algunos manifestantes como a quienes les hicieron frente en la calle. Pero sólo se preocupó de eso, cuando debió lograr que la opinión pública aceptara la manifestación.

Los jueces hilan muy fino cuando se trata de los derechos humanos en Rusia. La policía rusa no sólo debió intervenir para que los manifestantes ejercieran un derecho fundamental, sino que debieron adoptar “medidas preliminares para prevenir los ataques [y realizar] declaraciones públicas oficiales para promover la tolerancia, la vigilancia de las actividades de los grupos homófobos”.

El Tribunal de Estrasburgo acusa a Rusia, en definitiva, de no hacer propaganda LGBT entre la población, como ocurre en los países civilizados. A nosotros nos parece bien, pero también nos gustaría que España, por poner un ejemplo, hiciera lo mismo cuando la PAH convoca una manifestación contra los desahucios, es decir, que organizara una campaña en contra de las familias que pierden sus viviendas.

¿Por qué en un caso sí y en el otro no?, ¿qué tiene el movimiento LGTB que no tenga la PAH?

La CNN descubre el ‘Expediente Wuhan’ y lo encuentra vacío

Sustancialmente, la política exterior del gobierno de Trump se ha caracterizado por la “doctrina de la bifurcación”, que ha consistido en bloquear a China. La pandemia forma parte de esa política y, para justificarla, el espionaje ha trabajado en la redacción de un expediente informativo con el elenco de argumentos al que pueden recurrir los intoxicadores, analistas y tertulianos.

El expediente no ha podido esperar a ver los resultados de las comisiones “de investigación” que se han desplazado hasta Wuhan y acaba de publicarlo la CNN de manera precipitada (*).

Se apoya en numerosos documentos confidenciales de las propias instituciones sanitarias china, especialmente de la provincia de Hubei, donde está Wuhan. Ahora bien, más interesante que el contenido de los documentos es lo que sigue sin aparecer por ninguna parte, ni en los documentos internos ni en los externos. Son dos asuntos fundamentales de la pandemia, por mas que ahora estén un poco olvidados.

El primero es que no hay nada en el “Expediente Wuhan” de la CNN que sitúe el origen de la pandemia en Wuhan (si es que ha tenido algún origen). La ciudad china es un lugar que desempeña la misma función que el “País de Nunca Jamás” en el cuento de Peter Pan.

El segundo es otro tema estelar que sigue sin aparecer: la famosa “fuga” del virus e incluso su manipulación en el laboratorio. Los documentos no muestran nada al respecto, por lo que la hipótesis sigue sin tener un respaldo sólido, a pesar de que el martes se cumplió un año del origen de la pandemia.

Del “Expediente Wuhan” la CNN extrae la conclusión tópica de que China mintió en los datos cuantitativos que suministró, es decir, que difundía una versión de puertas adentro y otra de puertas afuera. La infección estaba mucho más extendida de lo que decían los portavoces oficiales.

No es ninguna sorpresa. En casi todos los países del mundo esta pandemia es un baile permanente de cifras: cambia de un país a otro y cambia con el tiempo dentro de cada uno de ellos.

Sin embargo, la manipulación de los recuentos no cambian el fondo del asunto para nada: cualesquiera que sean las cifras de la pandemia, tanto en Wuhan como en China, son irrelevantes.

La CNN dice, por ejemplo, que el 10 de febrero las instituciones sanitarias de Hubei reconocían casi 6.000 “casos positivos”, mientras que públicamente sólo admitían la mitad.

La diferencia entre 3.000 y 6.000 es insignificante desde el punto de vista estadístico y epidemiológico, y es más nula todavía si tenemos en cuenta que en toda China la cifra era muy poco superior. Pero por algún lado hay que sacar a relucir las incoherencias de China.

Por lo demás, hay algo que la CNN no explica: en febrero la sanidad del país asiático no contabilizaba los “casos positivos” con pruebas PCR, ni con tests serológicos, sino escaneando el tórax de los pacientes exclusivamente.

Dicho recuento significa que computaban una neumonía como “caso confirmado” de coronavirus incluso cuando la PCR resultaba negativa. Lo mismo que otros países, una vez que China comenzó a practicar las pruebas con PCR, el recuento cambió y se homologó al de otros países del mundo, o mejor dicho, los otros países del mundo se homologaron a China.

Simultáneamente al expediente, la CNN se apoya en la revista médica The Lancet para que el cuento chino no se acabe nunca: en la provincia de Hubei hay una grave epidemia de gripe. Empieza, pues, otra crisis sanitaria. El número de enfermos de gripe en la provincia china es 20 veces superior al del año pasado.

Continuará…

(*) https://edition.cnn.com/2020/11/30/asia/wuhan-china-covid-intl/index.html

Más información:
– Wuhan: el regreso al escenario del crimen no encuentra el rastro que esperaba

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