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Día: 2 de diciembre de 2020 (página 1 de 1)

Tecnología persuasiva

Una imagen: una bola con pinchos
Una palabra: coronavirusUna interpelación: peligro
Una solución: aislamiento, mordaza, vacuna…

En el mismo año 1971 que en Alemania Federal se cerraba el centro correccional Eichenhof dependiente del Tribunal Tutelar de Menores después de una ola de protestas posteriores a la realización del documental con guión de Ulrike Meinhof y dirigido por Eberhard Itzenplitz “Bambule” en el que se denunciaba las condiciones de represión en el citado centro (1), en la Universidad de Stanford en Estados Unidos se realizaba el experimento sobre comportamiento social “La Cárcel” el cual fue suspendido, dicen, debido a los nefastos efectos psicológicos sobre los participantes. De todos modos las técnicas en aquel momento puestas en práctica no solamente no se detuvieron sino que se han ido acrecentando, modificando y perfeccionando a lo largo de los años por parte de los sistemas represivos en todo el mundo, carcelarios o no carcelarios.

Y, es dentro de los no carcelarios, es decir dirigidos a las personas aparentemente en libertad, que los laboratorios de investigación psicológica y sociológica de las universidades más “prestigiosas” han realizado y están realizando los experimentos de condicionamiento social más despóticos, dirigidos básicamente al mercado, al consumo y a la aceptación voluntaria del estado de las cosas. Concretamente en Stanford desde 1997 está en funcionamiento un laboratorio de investigación sobre tecnología del comportamiento, el Stanford Persuasive Tech Lab que forma parte del departamento H-Star Institut.

Dentro de este entramado está la llamada “Tecnología Persuasiva” en la cual, a tenor de sus defensores, prima la persuasión a la represión en un alarde de cinismo sin precedentes para justificar el lavado de cerebro de miles de millones de personas, como hemos podido comprobar en todo el mudo a partir del 11 de marzo cuando la OMS siendo portavoz de las grandes corporaciones declaró una pandemia mundial a sabiendas de las repercusiones éticas, sociológicas, psicológicas y económicas que conllevaba tal declaración paralela a una serie de medidas insólitas desde tiempos inmemoriales del siglo XIV en plena peste negra derivada de las consecuencias de la guerra de los cien años.

Burrhus F. Skinner, el psicólogo conductista más conocido y representativo, llegó a afirmar que el uso extendido de estas técnicas podría emplearse para modificar la sociedad humana, practicando en ella una especie de ingeniería. En su novela Walden dos, describe el funcionamiento y lo que podría llegar a ser una sociedad científicamente construida.

En el vídeo (2) de la web Wired titulado Cuando “la tecnología te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo” se entrevista a Yuval Noah Harari y Tristan Harris, miembros de CHT (Centro para la Tecnología Humana) que anteriormente habían trabajado en el Stanford Persuasive Tech Lab, Harari afirmó que «Ahora nos enfrentamos no sólo a una crisis tecnológica, sino a una crisis filosófica. Las corporaciones, los gobiernos están jugando con la tecnología para hackear a los seres humanos. Tal vez el hecho más importante de vivir en el siglo XXI es que ahora somos animales hackeables. Si sigues con la ilusión de que la elección humana no puede ser hackeada, no puede ser manipulada, y puedes confiar en ella completamente, y esta es la fuente de toda autoridad, entonces muy pronto terminas siendo un espectáculo de marionetas emocional”.

Es extremadamente irresponsable que se pueda tener un título en informática y en codificación, que se pueden diseñar todos estos algoritmos que ahora dan forma a la vida de las personas, y que no se tenga ningún conocimiento para pensar ética y filosóficamente sobre lo que se está haciendo. Resulta que estar dentro de la sociedad y tener contacto personal puede ser lo mejor, pues el confinamiento solitario es el peor castigo que nos podemos dar los seres humanos, puesto que la tecnología basada para maximizar el aislamiento está diseñada para maximizar el tiempo que permanecemos en la pantalla. Si nos damos cuenta de que nuestros cerebros pueden ser pirateados, necesitamos un antivirus para el cerebro, al igual que tenemos uno para el ordenador.

Brian Jeffrey Fogg ha sido fundador y director del Laboratorio de Tecnología Persuasiva de Stanford. En el 2009, Fogg publicó el Modelo de Comportamiento Fogg (FBM), un modelo para analizar y diseñar el comportamiento humano. El FBM describe tres condiciones necesarias para que un comportamiento ocurra: (a) motivación, (b) habilidad y (c) un estímulo. La motivación puede ser influenciada por factores como el placer/dolor, la esperanza/miedo, y la aceptación/rechazo social. La habilidad puede verse afectada por el tiempo, el dinero, el esfuerzo físico, los ciclos cerebrales, la desviación social y la falta de rutina. Los estímulos también se conocen como desencadenantes. A partir de ahí diseñó el concepto “Captología” que, según sus palabras “se focaliza en el diseño, investigación y análisis de productos informáticos (o, más ampliamente, digitales) interactivos, creados con el propósito de cambiar las actitudes y comportamientos de la gente”.

Hemos podido comprobar sobradamente que la preparación, diseño y puesta en práctica del discurso pandémico se ha realizado siguiendo las pautas del FBM: utilizando el placer/dolor, la esperanza/ miedo, la aceptación/ rechazo social; el tiempo (las largas horas y días de confinamiento y restricciones a la movilidad, los problemas económicos, el cambio de los ritmos; y finalmente como estímulo la promesa de una vacunación.

En el blog de seguridad Security art Work, en un extenso análisis sobre la tecnología persuasiva, se pregunta: ¿por qué hablamos de programación o tecnología persuasiva en un blog de seguridad? Muy sencillo: para convencernos de que es preciso aplicar esas mismas estrategias al ámbito de la seguridad, por ejemplo para realizar ataques de ingeniería social. Fabriquemos un bulo y convenzamos a la gente de algo que nosotros queremos, transmitiéndoles que es lo correcto para ellos (3).

Nir Eyal explica en su libro Hooked, How to Build Habit-Forming Products que ha venido aplicando estas técnicas en el diseño de productos que crean dependencia. Para Eyal, el comportamiento de una persona puede ser diseñado por medio de la creación de hábitos que aseguren la fidelización de sus consumidores, manteniéndolos enganchados como el adicto a las drogas. “Lo reconozcamos o no, estamos manipulados. Las tecnologías que usamos nos han forzado a adoptar conductas y también han generado nuevas adicciones. Los psicólogos cognitivos definen los hábitos como “conductas automáticas estimuladas por señales situacionales” (4).

FOMO: Fear of Missing Out (el miedo a perdernos algo importante) nos obliga incoscientemente a revisar de manera compulsiva la pantalla del teléfono, de este modo cada minuto que pasa sin estar “en las redes” se convierte desde la psicología de los “infectados por la tecnología persuasiva”, en la posibilidad de perder algo y para que esto no suceda, se siente la necesidad de estar permanentemente conectados. Así han programado las redes sociales desde el inicio de la declaración de la pandemia enviando constantemente twits con frases o fotos de muertes, infecciones, contagios… sean o no reales.

Y, la pandemia ha funcionado como un test, estableciendo que los usuarios estén preparados para que la vida virtual 24/7 funcione (veinticuatro horas al día y siete días a la semana). Son la parte necesaria para que esta situación se reproduzca en la subjetividad de cada usuario, a efectos de la puesta en funcionamiento los grandes cambios tecnológicos exigidos por la industria 4.0.

Para evitar cualquier grieta en el sistema, los servicios de seguridad nacional de los Estados Unidos, Reino Unido (5), Unión Europea, Rusia, China y otros, han concretado que las herramientas cibernéticas previamente diseñadas para su uso en la «guerra contra el terror» posterior al 11 de septiembre de 2001, ahora se están aplicando para su uso contra fuentes de información que promuevan la vacilación sobre la beneficencia de las vacunas, que denuncian la corrupción de la industria farmacéutica o la información relacionada con la pandemia que va en contra del discurso oficial.

La tecnología se ha convertido en el petróleo del siglo XXI. (6). Las empresas tecnológicas, grandes defensoras de la pandemia, han sabido sacar buena tajada de ella para detentar el control de una parte muy importante de la economía mundial y para ello han recibido la inestimable ayuda de un virus microscópico. Es el mismo capitalismo con traje nuevo.

(1) Documental que a pesar de estar programado para emitirlo a través de la Arbeitsgemeinschaft der Rundfunksanstalten Deutschlands (Radio-Estudio de Alemania Federal) se eliminó de la programación en un alarde de censura
(2) https://www.wired.com/story/artificial-intelligence-yuval-noah-harari-tristan-harris/
(3) https://www.securityartwork.es/2014/03/26/tecnologia-persuasiva/
(4) https://www.leadersummaries.com/es/libros/detalle/enganchado-hooked
(5) https://unlimitedhangout.com/2020/11/reports/us-uk-intel-agencies-declare-cyber-war-on-independent-media/
(6) Boletín Tropia. El futuro llegó hace rato

Desmontando la Operación Coronavirus

Algunas lecciones aprendidas durante la lucha para Desmontar el SIDA y que permiten comprender mejor la actual falsa pandemia y por tanto fundamentar mejor la lucha para desmontarla.

Las “pandemias” no son un problema médico; en primera instancia son un problema de poder, lo que significa que la lucha contra ellas debe contar con un componente científico-médico, pero también con elementos sociológicos, económicos, filosóficos, periodísticos, legales, educativos… integrados todos en un frente global. De hecho, la salud no es un asunto médico, sino un complejo fenómeno social.

El elemento clave de las falsas pandemias/epidemias es el dogma del contagio, teoría microbiana o teoría de la infección, y consiguientemente el miedo al contagio… reunimos así las dos herramientas básicas del poder: mentiras y miedo.

Toda pandemia, epidemia o enfermedad de la que se culpe a un virus tiene un probable origen tóxico y uno de los objetivos es tapar ese origen: protocolos sanitarios, tratamientos, campañas masivas de vacunación, tóxicos industriales lanzados al medio ambiente, tóxicos procedentes de las aguas y la alimentación, condiciones climáticas extremas…

Condición inherente a las falsas pandemias o epidemias es un virus que jamás se ha aislado y por tanto no se ha podido establecer su culpabilidad: poliovirus, virus del sarampión, Virus de Inmunodefiencia Humana, Virus de la Hepatitis, Ébola, Zika, Coronavirus varios… y ahora el flamante SARS-CoV-2… ninguna evidencia de aislamiento/purificación de ninguno de ellos.

Las falsas pandemias no tienen entidad patológica propia aunque sí se utilizan problemas de salud y muertos reales. Es de crucial importancia separar esto para abordar cada cosa desde la perspectiva adecuada: desmontando las etiquetas (“caso de SIDA”, “Muerto por coronavirus”) y atendiendo a los verdaderos problemas de salud desde un ángulo holístico. Muy importante: una vez puesta en marcha la falsa pandemia, los propios tratamientos se suman al origen tóxico agravando y ampliando los “casos”.

Los falsos test para detectar al falso virus culpable son la clave para hacer creíble la falsa pandemia presentando “casos”, estadísticas, gráficas, curvas, estudios epidemiológicos… que a su vez alimenten el pánico y justifiquen supuestas medidas de prevención o protocolos de tratamiento disparatados, absurdos, erróneos, faltos de base científica y violadores de derechos y libertades fundamentales.

No hay ninguna conspiración oscura de reptilianos adoradores de microchips: lo que hay es una minoría que viene ejerciendo el poder desde tiempo inmemorial y cuyo objetivo es seguir ejerciéndolo. Para ello han desarrollado múltiples y eficaces herramientas que educan a la mayoría en la indolencia y la obediencia. Pero atención: la mayoría no somos todos. Siempre hay grietas, fallos en la maquinaria, errores en la manipulación… y ello permite abrir puertas a la esperanza y la verdad.

Los sucesivos montajes han ido multiplicando y profundizando en el control de la gente, la censura de minorías críticas y la aceptación de los dogmas de la medicina moderna que a su vez son claves para la extensión del terror:

— refuerzan la dependencia de las multinacionales farmacéuticas;
— castiga a marginados, moviliza ingénuos y los utiliza a todos para rentabilizar el fracaso y continuar huyendo hacia adelante;
— dispara la intromisión de la medicalización en el terreno de lo sexual-emotivo, sustituyendo el conocimiento del propio cuerpo por un miedo mecanicista contribuyendo a reducir drásticamente la espontaneidad vital;
— consigue en gran parte ocultar los devastadores efectos de la iatrogenia producida por antibióticos, quimioterapia, anti virales, vacunas y preparar el camino para un genocidio planetario, una nueva vuelta de tuerca en la agresión a la salud del planeta y sus habitantes y una cantidad inconmensurable de sufrimiento humano.

El pucherazo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos no es ninguna novedad

En Estados Unidos las elecciones siempre han sido fraudulentas, aunque sólo se queja el candidato que las pierde. Cuando ganan los republicanos, protestan los demócratas, y al revés si son éstos los que ganan.

Ocurre como en cualquier república bananera, si bien antes los pucherazos se hacían de forma manual, con documentación falsa, haciendo votar a los muertos o falsificando el voto por correo.

Hoy se lleva a cabo de manera digital, moderna, gracias a la “inteligencia artificial”. Lo llaman “voto electrónico”.

Para encubrir el fraude hace cuatro años los demócratas lanzaron la cortina de humo del “candidato manchú”: quienes habían manipulado las elecciones eran los rusos.

En 2002 Bush llegó a la presidencia gracias a un recuento de votos rocambolesco que hizo historia y prorrogó el cargo cuatro años después con otro trucaje, que dio lugar a la película “Hacking democracy”, rodada en 2006 (*).

En el mundo moderno las elecciones se piratean y es algo tan corriente que en 2004 el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que privatizó el recuento electoral, encomendándolo a ciertas empresas. Se llama Ley Hava o ley de ayuda al voto de América.

Ya no es ningún misterio que quienes designan al Presidente de Estados Unidos son las empresas privadas. La Ley Hava fue acompañada de la creación de una Comisión Electoral y de fondos para sustituir los vetustos métodos de recuento electoral por los modernos.

Unas elecciones modernas se piratean de dos maneras: bien porque los ordenadores están diseñados para el fraude, o bien porque alguien las controla “desde fuera”. Donde hay un ordenador, al lado hay un pirata informático que puede hacerse con el control y la Ley Hava se olvidó de la piratería, de modo que no hace falta ser un experto consumado para alterar un recuento electoral.

Un informático ha demostrado que con un destornillador y una tarjeta de memoria se puede piratear un ordenador de recuento de votos en 7 minutos. Si está conectado a internet también se puede hacer de manera remota, mucho menos cutre.

Los fraudes electorales han dado luchar a varios juicios en Estados Unidos. En uno de ellos, celebrado en 2007 en Nueva Jersey, el profesor de informática de la Universidad de Princeton, Andrew Appel, intervino como perito y declaró que es “muy fácil reemplazar el programa de un ordenador para que el votante piense que está votando por un candidato, cuando en realidad está votando en la columna equivocada […] Incluso se puede programar para que lo haga sólo el día de las elecciones”.

Aquel mismo año el Secretario de Estado de California impugnó las elecciones porque los ordenadores permitían la inserción de programas del tipo “caballo de Troya” a través de un dispositivo de almacenamiento extraíble que podía alterar los resultados de los votos. Los ordenadores se podían diseñar para mover los votos de un candidato a otro y el desplazamiento no es detectable en el recibo que se le entrega al votante.

En Alemania el voto electrónico se implementó en 2005 y cuatro años después se dejó de utilizar. El Tribunal Supremo lo declaró inconstitucional porque las personas que carezcan de conocimientos técnicos no pueden controlar el recuento. No tienen más remedio que confiar en la palabra de una empresa o de un experto.

En Holanda se dejó de usar el voto electrónico en 2006 después de dos décadas porque se comprobó la facilidad de violar el secreto del voto. Un grupo de informáticos demostró que a 25 metros de distancia —y con un equipamiento accesible y barato— se podía saber a quién había votado alguien.

En Finlandia se realizó una prueba del voto electrónico en tres municipios durante las elecciones de 2006. Sin embargo, luego esos comicios tuvieron que ser anulados.

El gobierno de Irlanda gastó en 2002 ciento de millones de euros en las elecciones digitales y dos años después, la comisión que supervisó el sistema declaró que no era capaz de garantizar la seguridad del recuento. En 2012 el gobierno irlandés vendió las 7.500 máquinas de voto electrónico que habían comprado.

En España tanto Ciudadanos como Podemos quisieron dar muestras de modernidad y lo que hicieron fue cometer fraudes gloriosos contra sus propios afiliados.

(*) https://www.imdb.com/title/tt0808532

Madagascar no vacunará a la población contra el coronavirus (de momento)

Madagascar no formará parte del proyecto “Covax Facility”, un grupo de países del Tercer Mundo que serán vacunados masivamente contra el coronavirus. El gobierno ha optado por seguir recurriendo a los remedios locales a base de la planta Artemisia annua y otras.

Hasta la fecha, de una población de más de 27 millones de habitantes, Madagascar sólo atribuye oficialmente al virus 251 muertes, una tasa insignificante del 0,0009 por ciento que contrasta con las que circulan por Europa.

El proyecto “Covax Facility” pretende subvencionar el costo de la vacuna a 92 países del mundo que no pueden hacer frente a la compra y distribución de la misma.

No obstante, el gobierno malgache no cierra ninguna puerta. Antes quiere comprobar sus efectos en otros países, ha dicho la portavoz del ejecutivo.

Desde el inicio de la pandemia los medios de comunicación han pretendido alarmar al mundo entero con un “aumento espectacular” de casos y un colapso hospitalario que no se ha producido.

A través de las ONG también han denunciado un supuesto fracaso de los remedios tradicionales, algo parecido a la campaña que han desatado contra Suecia. El poder curativo de los derivados de la quina no se ha demostrado científicamente, según los reportajes de los medios.

Los enfermos no opinan igual. Un malgache confesaba a una agencia de noticias: “Desde que sacaron el CVO [Covid Organics, un derivado de la quina], he estado tomando una cura durante una semana al mes. No porque tenga miedo de coger el coronavirus, eh. Pero porque tengo la impresión de que, desde que lo tomé, mi sinusitis ha desaparecido y mi rodilla me duele menos” (1).

A finales de octubre, la producción de Covid Organics, fue interrumpida por el IMRA (Instituto Malgache de Investigación Aplicada), pero no por su ineficacia sino a causa de la superproducción y la mala conservación a largo plazo (2).

(1) https://www.rfi.fr/fr/afrique/20201029-madagascar-chute-ventes-organic-anti-covid
(2) https://www.msn.com/fr-xl/afrique-centre-et-est/other/coronavirus-l-imra-arr%C3%AAte-la-production-du-covid-organics/ar-BB1ajuc1

Más información:
– El remedio africano contra el coronavirus es un mal trago para la Organización Mundial de la Salud
– El Instituto Pasteur reconoce que infló las cifras reales de ‘contagiados’ de coronavirus en Madagascar
– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump

Censurado un artículo científico que demostraba que no hay exceso de mortalidad en Estados Unidos

Uno de los centros de cabecera mundiales para el seguimiento de la pandemia es la Universidad Johns Hokpins. Recientemente publicó un artículo científico en su web sobre la mortalidad en Estados Unidos a causa del coronavirus, que fue retirado apresuradamente. La censura no se relaja.

El artículo sostenía que en Estados Unidos no se ha producido un exceso de mortalidad en lo que llevamos de año con respecto a los anteriores. La cifra de muertos es parecida porque la disminución del número de fallecidos por otras causas es similar a los que se atribuyen al coronavirus.

El artículo apareció firmado por Yanni Gu y sus datos los extrajo de los CDC. Según Gu, el aumento de las muertes relacionadas con el coronavirus es una ilusión porque muchas muertes por enfermedades cardiovasculares han sido etiquetadas como “covid” (1).

Este año se ha registrado una disminución significativa y sorprendente de las muertes por enfermedades cardiovasculares, pero también por otras causas, en comparación con años anteriores.

El artículo se sustenta en los análisis estadísticos de Geneviève Briand, profesora de la Universidad John Hopkins, para quien las muertes por enfermedades cardíacas, respiratorias, influenza y neumonía se han reclasificado para atribuirlas al “covid”.

La tesis de Gu y Briand explicaría la desaparición de los casos de gripe detectados en lo que va de año, que ya hemos comentado en otra entrada y que los CDC han reconocido (2).

En Estados Unidos las cifras de la pandemia de coronavirus son, pues, engañosas. El coronavirus no ha tenido ningún efecto sobre el porcentaje de mortalidad entre los ancianos, ni ha aumentado tampoco el número total de muertos.

El artículo fue rápidamente sustituido por una declaración de los editores de la Universidad, en la que afirman que el artículo apoyaba “inexactitudes peligrosas que minimizan el impacto de la pandemia”. Naturalmente los “verificadores de hechos” aplaudieron la censura porque no había nada de eso: la Universidad había decidido retirar el artículo de manera voluntaria.

Si no quieren incurrir en herejías, errores, confusiones, equivocaciones y desvaríos no deberían leer el artículo de Gu. Demos gracias a la Universidad John Hopkins y a los “verificadores de hechos” por evitarnos la tentación del pecado.

(1) Yanni Gu, A closer look at U.S. deaths due to COVID-19, The John Hopkins University News-Letter, 22 de noviembre de 2020
https://web.archive.org/web/20201126223119/https://www.jhunewsletter.com/article/2020/11/a-closer-look-at-u-s-deaths-due-to-covid-19
(2) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6937a6.htm

Gráfico elaborado por la profesora Geneviève Briand sobre el nuevo reparto de la mortalidad entre las diferentes patologías
Webinario de la profesora Briand en YouTube

La República no la traerá el movimiento republicano

La llegada de la II República fue una operación de las élites dirigentes de este país. La huída de Alfonso XIII no es más que un mito. ¿Repetirán las élites una operación similar con Felipe VI?

Cualquiera que eche un vistazo para atrás en la Historia de España podrá ver que, en siglos y siglos, desde que el reino de Granada fuera conquistado hay un elemento que se reitera: la Monarquía. No es que en España seamos devotos del monarca. No.

Es que la monarquía es una institución indisoluble si uno piensa en la configuración de este país. Es que España no se entiende sin la monarquía. Cierto. Pero, ¿acaso una persona, puede manejar sola, los designios de un país? Evidentemente no.

Por tanto, si partimos de este planteamiento como base: la monarquía no ha sido la que ha manejado, únicamente, los designios de este país. Es decir, el monarca se rodea de un círculo de notables que aconsejan (consejeros) sobre qué medidas políticas, militares, económicas, etc.; son las más apropiadas.

¿Parecido al sistema actual, verdad? Un presidente con su Consejo de Ministros.

Pero, ¿quién pagaba las medidas de la Monarquía? ¿Quién pagaba las expediciones militares, las obras públicas, la financiación de las levas? El pueblo llano. Y no, no es una generalización1. Es que durante la Edad Moderna, se desarrolló la patrimonialización de los cargos.

El pueblo llano pagaba los gastos generados por los cargos políticos de la monarquía. Es decir, el cargo forma parte del patrimonio personal y familiar y el pueblo lo paga.

Los hijos heredan de sus padres el patrimonio, la posición y su relevancia social.

Y este hecho se ha venido reproduciendo durante siglos. Un hecho que ha permitido a la monarquía poder reproducir sus clientelas durante quinientos años. De Carlos I a Felipe VI. Del Duque de Alba a su descendiente e íntimo de “El Preparado”, Cayetano Martínez de Irujo. Las familias, las estirpes… Se reproducen.

La monarquía ha desaparecido diez años, de los últimos quinientos, de nuestra historia.

Si se trata de una constante en la Historia de España: ¿Qué pasó para que llegase la II República? Y otra pregunta, ¿pudieron los Borbones sobrevivir sin ser reyes?

  • A la primera pregunta no se le puede contestar con una única causa. Sino que la marcha de Alfonso XIII obedece a una acumulación de varias: unas con mayor protagonismo que otras.
  • A la segunda pregunta, aunque parezca absurda, no debería parecerlo. Porque la monarquía no sólo sobrevivió, sino que reforzó sus estructuras caducas (se desarrolló y reforzó un conglomerado empresarial: el actual IBEX-35). Es decir, cuarenta años de franquismo supusieron la Restauración de la monarquía borbónica y todas sus clientelas.

Vuelva a la primera pregunta: ¿qué narices pasó para que la monarquía se marchara?

[…] se había firmado un pacto en San Sebastián entre republicanos, socialistas y monárquicos-católicos.

En las semanas siguientes nuestros camaradas nos iban informando que los firmantes de ese pacto basaban todos los cambios del régimen en una sublevación militar, y por eso hacían todo lo posible para evitar que hubiese huelgas o acciones de los estudiantes ni de ningún otro tipo.”2

Un pacto firmado entre varios sectores: desde todo tipo de opositores a la monarquía (socialistas, anarquistas, radicales, etc.) a miembros de la burguesía que no arriesgaron su emporio a la marcha del monarca.

[…] el Pacto de San Sebastián favoreció de manera principal a la burguesía y de ésta, singularmente, a la derecha republicana.

El hecho de que los jefes socialistas y anarcosindicalistas, directa o indirectamente, subordinaran las masas trabajadoras a la burguesía republicana fue un acto que podría calificarse de traición y engaño a la revolución española.”3

Primero, un pacto de una oposición, aparentemente, sólida.

Después, una sublevación militar republicana (la de Jaca de 1930).

Y, posteriormente, la marcha de Alfonso XIII ante “el resultado electoral”.

Todo muy preparado, ¿no?

El movimiento republicano no sacó a Alfonso XIII. Al monarca lo sacaron sus compañeros. Le buscaron una salida digna en barco y un exilio dorado en Roma. Su familia nunca pasó miseria. Y su descendencia volvería a reinar en España cuarenta años después por decisión de un militar fascista.

Si uno valora con el tiempo, realmente no perdieron nada. Mantuvieron todo el patrimonio, tuvieron un exilio dorado, se relacionaron con la jet-set y volvieron a gobernar bajo ecos de democracia. El abuelo se marchó con fama de ladrón y su nieto volvió con fama de salvador, en tan solo 40 años. Menudo cambio, ¿no?

Quienes idearon la salida pacífica de la monarquía pensaban en su retorno. Porque no son capaces de sobrevivir sin esa inmensa maquinaria de clientelas. Y es que, quiénes facilitaron su marcha, fueron los Calvo Sotelo (ministro de Hacienda con Primo de Rivera). Los Maura que fueron ministros de Primo de Rivera y anteriormente, tanto su padre como su hermano. La burguesía catalana que financió la Dictadura (los Aunòs, los Cambó…), etc.

Casualmente, Calvo Sotelo y Maura acabaron siendo ministros de la II República.

Noventa años más tarde, el movimiento republicano sigue ausente de la escena política. Ello no quita que tenga repercusión, que sea objeto de noticia. Pero no es la causa por la que el monarca se marcharía del país.

Igual que hace quinientos años: patrimonializan el cargo. Son dueños del Estado.

Los últimos descalabros de la Monarquía vienen por las averiguaciones de medios extranjeros: no por la acción de los republicanos. Los ecos de la salida de Felipe VI no vienen por el actuar del movimiento republicano. Sino por el desfalco, el robo y la impunidad con la que saquean las arcas públicas.

Si tuviera que marcharse lo haría con un nuevo Pacto de San Sebastián. Dignamente. Firmado por los partidos del “gobierno más progresista de la Historia” que blindasen su marcha: igual que han blindado la huída de su padre4.

Lamentablemente, la República no la traerá el movimiento republicano. Como hace 90 años: la III República vendrá desde arriba. Y para que éso llegue, para que se repita ese escenario: hace falta mucha más basura sobre la monarquía.

 

 

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