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Día: 1 de noviembre de 2020 (página 1 de 1)

Profetas, científicos y medios de comunicación

“Sí, pero ¿sabe usted una cosa…? ¡He fingido ser profeta!” (Henrik Ibsen. Peer Gynt. Acto V. 1867)

Y así andamos, de profetas en profetas como en la obra de Ibsen, profetas, los cuales anuncian grandes males si no cumplimos con los sagrados deberes que imponen “manu militari” desde los vértices políticos, económicos y mediáticos. Una troupe de científicos y periodistas que nos emiten permanentemente la máxima de “sé razonable”, apropiándose de la razón como si fueran sus amos absolutos.

Max Horkheimer, el autor de Crítica de la razón instrumental, en el prefacio de la segunda edición en alemán (1) anota: “Si bien la obediencia a Dios ha servido siempre como medio para conquistar sus favores, y por otra parte como racionalización de todo tipo de dominio, de expediciones conquistadoras y de terrorismo, los iluministas, tanto teístas como ateístas, interpretaron los Mandamientos, a partir de Hobbes, como principios morales socialmente útiles, destinados a fomentar una vida en lo posible libre de tensiones, un trato pacífico entre iguales, y el respeto del orden existente. Liberada de connotaciones teológicas, la sentencia “sé razonable” equivale a decir: observa las reglas… La razón se realiza a sí misma cuando niega su propia condición absoluta”. Y, en caso de no seguir las reglas, para esto están los aparatos coactivos del supuesto Estado de Derecho el cual, siguiendo las órdenes emanadas desde otras instancias se olvidan de sus cacareados Derechos Fundamentales.

Horkheimer, en su estudio titulado Observaciones sobre ciencia y crisis (1932), ya lo tenía claro: “La ciencia moderna tiene el papel de un medio de producción, y por este motivo, funciona para Estados y empresas burguesas” (2).

Volviendo a la obra antes citada (Crítica de la razón instrumental) nos anota: “Cuanto más pierde su fuerza el concepto de razón, tanto más fácilmente queda a merced de manejos ideológicos y de la difusión de las mentiras más descaradas” (3).

“El intelecto humano, que tiene orígenes biológicos y sociales, no es una entidad absoluta, aislada e independiente. Sólo fue declarado como tal a raíz de la división social del trabajo, a fin de justificar esta división sobre la base de la constitución natural del hombre. Las funciones directivas de la producción —dar órdenes, planificar, organizar— fueron colocadas como intelecto puro frente a las funciones manuales de la producción como forma más impura, más baja del trabajo, un trabajo de esclavos” (4).

Para analizar y poder hacer frente a este gran experimento de comportamiento y control social que estamos viviendo, es preciso no perder la memoria ni el hilo conductor de la constante lucha de clases, en la cual, el proletariado está cada vez más abatido y humillado. Y razonar, indispensable para disponer de las bases argumentales, teóricas, sobre las cuales construir la fuerza organizativa que se oponga a la ofensiva del capital, razonar para pensar, aunque como dice Gómez Pin: “Pero pensar es durísimo, supone vencer constantemente la inercia y la costumbre, supone vencerse constantemente a sí mismo” (5). Aunque sea una tarea ardua, conocer, estudiar, analizar, sacar las propias conclusiones es un antídoto eficaz contra las epidemias ideológicas que van paralelas a la destrucción de puestos de trabajo, a la precariedad, a la humillación, a la represión.

El actual ministro de sanidad de Gran Bretaña, Matt Hancock, cuando en 2017 era ministro británico de Digital, Cultura, Medios y Deporte, pronunció un discurso durante una reunión del Grupo Parlamentario Tory sobre la Cuarta Revolución Industrial. Unos fragmento de dicho discurso nos pueden dar ciertas claves de lo que se estaba preparando:

“Una de las funciones del Parlamento es adelantarse y abordar los grandes desafíos de nuestro tiempo… La naturaleza de las tecnologías es materialmente diferente a lo que ha sido antes. En el pasado, pensamos en el consumo como algo único y en la inversión de capital como aditivo.

… Estoy encantado de hablar junto a tantos colegas impresionantes que realmente entienden esto, y junto al profesor Klaus Schwab, quien literalmente ‘escribió el libro’ sobre la 4ª Revolución Industrial. Su trabajo, que reúne a las mejores mentes del planeta, ha informado lo que estamos haciendo… Nuestra estrategia digital, integrada en la estrategia industrial más amplia, establece los siete pilares sobre los que podemos construir nuestro éxito”.

¿Quién es Klaus Schwab? Ni más ni menos que el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, quien, como lo mencionó Hancock en su discurso de 2017, escribió el libro sobre la Cuarta Revolución Industrial. Schwab anunció la “Iniciativa del Gran Reinicio” del Foro Económico Mundial en junio de 2020. Schwab en su libro “COVID-19: The Great Reset”, coescrito con Thierry Malleret publicado en español en septiembre de 2020, señala: “Si ninguna potencia puede imponer el orden, nuestro mundo sufrirá un ‘déficit de orden global’. A menos que las naciones individuales y las organizaciones internacionales logren encontrar soluciones para colaborar mejor a nivel global, corremos el riesgo de entrar en una ‘era de la entropía’ en la que la reducción, la fragmentación, la ira y el provincianismo definirán cada vez más nuestro panorama global, haciéndolo menos inteligible y más desordenado” (6).

La investigación del periodista James Corbett de 16 de octubre de 2020, analiza las propuestas de The Great Reset (el gran reinicio) llegando a la conclusión que el “gran reinicio” no tiene nada que ver con virus ni pandemias ni salud pública. Que es un proyecto de largo alcance construido desde hace años. Y que una vez amansados los movimientos sociales de protesta, crear una caricatura de democracia traspasando el poder real a nivel global y en muy pocas manos: “Es una toma de poder de magnitud sin precedentes, e involucra la reestructuración de clases sociales para desmantelar la democracia, borrar las fronteras nacionales y permitir el gobierno de las comunidades a distancia por parte de un grupo de líderes no electos… es una agenda tecnocrática que busca integrar a la humanidad en un aparato de vigilancia tecnológica supervisado por una poderosa inteligencia artificial”.

El 29 de octubre la web Bitcoin publicaba un artículo con el título de “Una mirada a la agenda fascista detrás del Gran Reajuste” en el cual desvela que “Hace menos de dos semanas el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió un ‘nuevo momento de Bretton Woods’. Mientras tanto, el FMI no es la única entidad que está presionando por un ‘gran reinicio’, ya que el Foro Económico Mundial (FEM) y otras entidades principales han estado promoviendo la propaganda del reinicio financiero. El status quo prepara el ‘gran reinicio’ a través de una intensa propaganda” (7).

Propaganda, es la palabra clave en todo este entramado, pues. “¿Y para quién no es placentero contemplar en la pequeña pantalla como los males se ceban en los otros, desde la seguridad que ofrecen las cuatro paredes del hogar, debidamente protegido por una puerta blindada?” (8).

“La incertidumbre del saber se compensa con un acentuado no-querer-saber. Esto permite posponer ad calendas graecas la cosa y emplear de otra manera el biotiempo ganado. Ver la cosa de un golpe, de una sola mirada… le ahorra biotiempo al receptor de un mensaje; pero el ahorro se hace a costa de la reflexión, y habría que preguntarse si el ahorro vale el precio que se paga por él” (9).

“El fascismo, y sobre todo la sociedad nazi, glorificaron la técnica, hasta el punto de plantearse el exterminio científico de 100 millones de europeos. Los defensores actuales de las tecnologías, viejos y jóvenes, debieran tener en cuenta estos hechos históricos” (10).

En esta epidemia de propaganda salvaje, falaz y emfermiza se arremete contra aquellos que ponen dudas e interrogantes a la multitud de incógnitas y los caracteriza con el apelativo de paranóicos o cosas por el estilo. Nada nuevo bajo el sol, el periodismo canalla está acostumbrado a estos quehaceres desde hace muchísimos años . Ya Horkheimer, en su Crítica a la razón instrumental aludía a ello con las siguientes palabras: “Como en los días de la magia, cada palabra es considerada una peligrosa potencia capaz de destruir la sociedad, hecho por el cual debe responsabilizarse a quien la pronuncia. Por consiguiente, bajo el control social se ve muy menguada la aspiración a la verdad” (11).

Propaganda que viene avalada por firmas de científicos eminentes o no eminentes, pero todos con estrechos lazos en el mundo corporativo, ya sea biotecnológico, químico, farmacéutico y en muchas ocasiones militar; defensores todos ellos de la “neutralidad de la ciencia”. Ante tales desmanes se alzan voces por parte de otros científicos, sin intereses económicos a defender y críticos con la subordinación al capital.

“Lo que aquí se cuestiona es si la ciencia no debe revisar supuestos de otro orden que están en la base de sus prácticas: su modo de apropiación del saber, su modo de cortarlo y aislarlo de la comunidad de la cual lo extrae para encerrarlo asépticamente en un laboratorio… ¿No es hora de que un aire de democracia barra esos ambientes viciados de elitismo?

Así, la neutralidad planteada como virtud por la ciencia clásica deviene intencionalmente falaz ya que desde esta posición puede realizarse cualquier tipo de aplicación —desde bombas guiadas por láser o armas bacteriológicas hasta satélites de comunicación— sin el riesgo de ser estigmatizado por la sospecha de alianza con el poder. Lo que hasta aquí se expuso puede sintetizarse de este modo:

a) En primer lugar, la neutralidad ética de la ciencia pertenece al orden del discurso y no así a sus prácticas que aparecen siempre vinculadas a intereses de grupos de poder.
b) Además, la proclamada neutralidad científica no se limita sólo al ámbito de la ciencia pura, sino que ‘avanza’ sobre áreas de aplicación tecnológica configurando el orden tecnocrático de los especialistas” (12).

La producción de conocimiento, la dirección de la investigación, los procesos de desarrollo científico están estrechamente ligados a procesos productivos. La reducción de los datos empíricos a meros hechos, sin conexión con lo social, lo político y lo económico, es un método que hay que romper para poder realmente hacer teoría. La crítica debe caer tanto sobre la teoría como sobre el conocimiento.

“Bajo una visión marxista, la Teoría crítica presenta a la ciencia como un momento histórico que depende de relaciones de trabajo, es decir, que depende de las actividades del hombre en la historia. La actividad científica es histórica y no puede dejar de serlo” (13).

La ciencia también funciona como creadora de valores y cuando está al servicio del capital cumple un rol ideológico de primera magnitud. Pero este tipo de ideología, desde el análisis marxista, podemos denominarla como la táctica de representar lo irreal mediante una negación de lo real y haciendo de lo irreal lo real.

Así, en los momentos actuales, la caracterización de fascismo a todo el entramado alrededor de la pandemia, prometiendo un mundo feliz una vez hayamos acatado todas las órdenes y nos hayamos sometido al dictado de la técnica, hayamos clamado por más medicamentos –en lugar de más salud-, no es tanto un apelativo despectivo sin base analítica, sino un modo determinado de funcionamiento técnico e ideológico en el cual podríamos parafrasear las palabras de Marinetti, uno de los fundadores del fascismo italiano en los años 20 del siglo pasado: “Después del reino animal, he aquí que da inicio el reino mecánico. Con el conocimiento y la amistad de la materia, de la cual los científicos no pueden conocer más que las reacciones físico-químicas, nosotros preparamos la creación del hombre mecánico de refacciones intercambiables. Nosotros lo liberaremos de la idea de la muerte, y por ende, de la muerte misma, suprema definición de la inteligencia lógica” (14). Palabras nada alejadas de las pronunciadas con motivo de la concesión del premio Nobel de Quimica relativas a la posibilidad de “editar” personas humanas según las necesidades de la reproducción del capital.

Enfrentarnos hoy a esta gran ofensiva coordinada por Profetas, Científicos y Periodistas, no es tarea fácil. Los que nos arriesgamos a ello seremos anatematizados, perseguidos, acosados y condenados al fuego eterno, mientras que los mansos, los elegidos para este gran experimento de control social nos miraran a semejanza de lo escrito por Santo Tomás de Aquino en Summa Theologiae en referencia a los condenados a sufrir torturas en el infierno y a los que se ven libres de ellas: “… ut de his electi gaudeant, cum in his Dei iustitiam contemplantur, et dum se evasisse eas cognoscunt” (“… a fin de que los elegidos se regocijen frente a ellos, al contemplar en ellos la justicia de Dios y al reconocer que ellos han escapado a semejante destino”).

De forma similar, los modernos científicos tomistas junto a la tropa política que los acompaña, nos augoran un trágico destino a quienes no deseamos ser elegidos para las aventuras biotecnológicas de los modernos dioses científicos. Estudiemos, pensemos, razonemos, actuemos, y así tal vez nos salvemos.

(1) Zur kritik der instrumentellen vernunft. Mai 1967 S. Fischer Verlag, Frankfurt am Main
(2) Max Horkheimer, Observaciones sobre ciencia y crisis, en Teoría crítica, p. 15.
(3) Max Horkheimer. Crítica de la razón instrumental. Editorial Sur, 1973. Pág. 26.
(4) Íb. Pág. 52
(5) Víctor Gómez Pin. Reducción y combate del animal humano
(6) https://www.amazon.es/COVID-19-Gran-Reinicio-Klaus-Schwab/dp/2940631158/ref=pd_lpo_14_img_0/262-3963456-4170850?_encoding=UTF8&pd_rd_i=2940631158&pd_rd_r=66eb25ae-645d-4a98-b95b-4f119b9697c1&pd_rd_w=DQpJQ&pd_rd_wg=kbrUd&pf_rd_p=4221015a-01c7-4a3d-a84d-985d938e9995&pf_rd_r=J9CVBQXVFMJ7EWZ7CZ9A&psc=1&refRID=J9CVBQXVFMJ7EWZ7CZ9A
(7) https://news.bitcoin.com/a-look-at-the-fascist-agenda-behind-the-great-reset-and-the-wefs-reboot-propaganda/
(8) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 298
(9) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 380
(10) Vicente Romano. El tiempo y el espacio en la comunicación. Pág. 425
(11) Crítica de la razón instrumental. pág. 25
(12) Angelina Uzín Olleros. Ciencia neutra versus ciencia crítica
(13) http://www.agoraphilosophica.com/Agora29-30/agora29-30.florito.pdf
(14) Filippo Tommaso. Marinetti (Manifiesto técnico de la literatura futurista. Milán, 11 de mayo de 1912

(*) La imagen de portada corresponde a Matt Hancock, ministro británico de Sanidad

Lo bueno, si breve, Monterroso

Seguimos, un capítulo más, será el penúltimo, con Monterroso, quien escribe: «en un cuento moderno a nadie se le ocurre decir cosas elevadas porque se considera de mal gusto, y probablemente lo sea. En cambio, si usted atribuye ideas elevadas a un animal, digamos una pulga, los lectores sí lo aceptan porque entonces creen que se trata de una broma y se ríen y la cosa elevada no les hace daño o ni lo notan». En esta suerte de zoología moral -que no es tal-, Monterroso acaba pasándole un contrabando al lector eludiendo su censura. Vamos con unos pocos.

Sansón y los filisteos

Hubo una vez un animal que quiso discutir con Sansón a las patadas. No se imaginan cómo le fue. Pero ya ven cómo le fue después a Sansón con Dalila aliada a los filisteos. Si quieres triunfar contra Sansón, únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos.

Únete siempre a los filisteos.

Caballo imginando a Dios

A pesar de lo que digan, la idea de un cielo habitado por Caballos y presidido por un Dios con figura equina repugna al buen gusto y a la lógica más elemental, razonaba los otros días el Caballo.

Todo el mundo sabe -continuaba en su razonamiento- que si los Caballos fuéramos capaces de imaginar a Dios lo imaginaríamos en forma de Jinete.

La parte de León

La Vaca, la Cabra y la paciente Oveja se asociaron un día con el León para gozar alguna vez de una vida tranquila, pues las depredaciones del monstruo (como lo llamaban a sus espaldas) las mantenían en una atmósfera de angustia y zozobra de la que difícilmente podían escapar como no fuera por las buenas.

Con la conocida habilidad cinegética de los cuatro, cierta tarde cazaron un ágil Ciervo (cuya carne por supuesto repugnaba a la Vaca, a la Cabra y a la Oveja, acostumbradas como estaban a alimentarse con las hierbas que cogían) y de acuerdo con el convenio dividieron el vasto cuerpo en partes iguales.

Aquí, profiriendo al unísono toda clase de quejas y aduciendo su indefensión y extrema debilidad, las tres se pusieron a vociferar acaloradamente, confabuladas de antemano para quedarse también con la parte del León, pues, como enseñaba la Hormiga, querían guardar algo para los días duros del invierno.

Pero esta vez el León ni siquiera se tomó el trabajo de enumerar las sabidas razones por las cuales el Ciervo le pertenecía a él solo, sino que se las comió allí mismo de una sentada, en medio de los lagos gritos de ellas en que se escuchaban expresiones como contrato social, Constitución, derechos humanos y otras igualmente fuertes y decisivas.

El paraíso imperfecto

Es cierto -dijo melancólicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

El Zorro es más sabio

Un día que El Zorro estaba muy aburrido y hasta cierto punto melancólico y sin dinero, decidió convertirse en escritor, cosa a la cual se dedicó inmediatamente, pues odiaba ese tipo de personas que dicen voy a hacer esto o lo otro y nunca lo hacen.

Su primer libro resultó muy bueno, un éxito; todo el mundo lo aplaudió, y pronto fue traducido (a veces no muy bien) a los más diversos idiomas.

El segundo fue todavía mejor que el primero, y varios profesores norteamericanos de lo más granado del mundo académico de aquellos remotos días lo comentaron con entusiasmo y aun escribieron libros sobre los libros que hablaban de los libros del Zorro.

Desde ese momento el Zorro se dio, con razón, por satisfecho, y pasaron los años y no publicaba otra cosa. Pero los demás empezaron a murmurar y a repetir «¿Qué pasa con el Zorro?», y cuando lo encontraban en los cócteles puntualmente se le acercaban a decirle tiene usted que publicar más.

-Pero si ya he publicado dos libros, respondía él con cansancio.

-“Y muy buenos” -le contestaban-; por eso mismo tiene usted que publicar otro.

El Zorro no lo decía, pero pensaba: “en realidad lo que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero como soy el Zorro, no lo voy a hacer”.

Y no lo hizo.

(*) El Zorro era Juan Rulfo.

Economía política de la pandemia: primero destruir para luego reconstruir

La pandemia es una cortina de humo tras la cual se está poniendo en marcha una nueva política social y económica de muy largo aliento para rescatar al capital de su crisis. A lo largo de estos meses habría que haber leído más al Banco Mundial que a la Organizacion Mundial de la Salud.

En su informe del pasado mes de octubre, el Banco Mundial dice: “A fin de revertir este grave revés [pandemia] para el progreso del desarrollo y la reducción de la pobreza, los países tendrán que prepararse para una economía diferente después del Covid, permitiendo que el capital, la mano de obra, las aptitudes y la innovación se trasladen a nuevas empresas y sectores”.

Lo que el Banco Mundial reconoce es que en ésta como en las demás crisis del capitalismo, hay que destruir antes de reconstruir, es decir, imponer una economía de guerra. No obstante, quienes tienen una concepción ingenua del capitalismo no lo entienden. Creen que los confinamientos y cierres de empresas perjudican al capitalismo y que gobiernos, como el del PSOE y Podemos, han tenido que imponer “sacrificios económicos” para preservar la salud pública.

Hace años que tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial van mucho más allá de los “sacrificios”. Hablan de poner el cronómetro a cero y nunca necesitaron de una pandemia para hablar de ello abiertamente.

Por ejemplo, en octubre de 2017 Matt Hancock, actual ministro de Sanidad británico, ya proponía una Cuarta Revolución Industrial en presencia de su promotor, Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Quienes busquen lazos para entender que la economía y la sanidad son dos caras de una misma moneda, tienen a Hancock, un ministro en activo que mantiene -más o menos- confinada a la población británica desde hace siete meses.

Las reconversiones económicas, como la que llevó a cabo el PSOE en España en los ochenta, son un desmantelamiento de sectores productivos completos, con cierres de empresas, de minas y despidos masivos. Entonces el PSOE no tuvo necesidad de invocar ningún pretexto sanitario.

Ahora padecemos una segunda reconversión industrial con el mismo protagonista y otro comparsa en el gobierno, Podemos, pero la memoria histórica sigue dando muestras de flaqueza. Ayer y hoy los engañabobos siempre hablan del futuro brillante que nos espera para tapar las miserias de un presente desolador.

Para que, como dice el Banco Mundial, se levanten “nuevas empresas y sectores económicos”, los antiguos tienen que desaparecer, por las buenas o por las malas. Con ellos se irán los trabajadores y sus antiguas condiciones de trabajo, abocados al paro y a la miseria, a contratos precarios y a una drástica reducción de su nivel de vida.

Los más cínicos lo llaman “nueva normalidad”.

6 detenidos en Logroño, que durante dos horas se convirtió en un campo de batalla contra el toque de queda

Durante dos horas Logroño se convirtió en un campo de batalla contra el toque de queda, con enfrentamientos entre la policía y los manifestantes y cuantiosos destrozos en el mobiliario urbano y expropiaciones de tiendas de lujo que se zanjaron con al menos seis detenidos, numerosas identificaciones y siete policías heridos.

Los altercados tuvieron su origen en una concentración convocada en El Espolón a las ocho de la tarde a través de las redes sociales contra el toque de queda. Todo hacía presumir que sería una protesta similar a la que se desarrolló el jueves aprovechando el paso de La Vuelta a España, pero la situación degeneró rápidamente. La pretendida manifestación pacífica apenas duró unos minutos.

La policía cargó contra los congregados, que se defendieron arrojando latas de cerveza, petardos y cohetes contra las furgonetas de la Policía Nacional que custodiaban la sede de la Delegación de Gobierno. A pesar de las cargas policiales, primero con el lanzamiento de pelotas de goma a los manifestantes, la policía no pudo disolver a un amplio grupo de manifestantes, que la tomaron con la arboleda y los murales de una exposición fotográfica, que utilizaron a modo de barricada.

Los manifestantes también lanzaron adoquines del pavimento, arrancaron los árboles de la alameda, volcaron e incendiaron contenedores e incluso rompieron escaparates y expropiaron lo que había en el interior de algunos establecimientos. De un comercio textil se llevaron la caja registradora y gran cantidad de género.

Varias furgonetas de policía se adentraron en El Espolón y los manifestantes se diseminaron por Vara de Rey, por la plaza de La Paz y por las calles peatonales de Calvo Sotelo y Doctores Castroviejo.

Haro

A las 19.00 horas de la tarde comenzaba en Haro una patética actuación de Halloween organizada por el Ayuntamiento en la plaza de la Paz, pero a los pocos minutos irrumpió una treintena de manifestantes desde la calle Santo Tomás, en la Herradura, con gritos en contra del toque de queda. Algunos de ellos, que no portaban mascarillas, lanzaron petardos y quemaron un contenedor que había en los aledaños.

Hasta la céntrica plaza, y ante el aumento de la tensión provocada, llegaron efectivos de la Guardia Civil, principalmente de localidades cercanas, como Logroño y Casalarreina. Según informó la Policía Local, no se produjeron detenciones pero sí se identificó a diez jóvenes, todos ellos de Haro.

4 detenidos en Bilbo

Además de los desórdenes registrados en Gasteiz, en Bilbo también ocurrieron saltos que fueron rápidamente reprimidos por la Ertzaintza, que tenía preparado un amplio dispositivo de represión.

La cita era de nuevo a las 21.30 horas en la Plaza Indautxu. Esta vez no hubo pancartas y tampoco concentración, ya que lo impidió el fuerte despliegue policial.

A pesar de ello, medio centenar de jóvenes quemaron al menos un contenedor en la Alameda Urquijo y volcaron otra decena de ellos a lo largo de la calle Licenciado Poza, perseguidos por la Ertzaintza y la Policía Municipal.

Los altercados se trasladaron luego a la Gran Vía, donde se prolongaron hasta la once de la noche. La Ertzaintza detuvo al menos a cuatro personas por su participación en la concentración y una veintena fueron identificados en las inmediaciones de El Corte Inglés.

La respuesta contra el toque de queda empieza a extenderse. Según informa la Ertzaintza, ayer mismo se incendiaron también contenedores en Gipuzkoa; al menos cinco en Mondragón, dos en San Sebastián y uno Eibar.

32 detenidos en Madrid

Pasadas las 22.00 horas la policía desalojó la Puerta del Sol  de Madrid, donde estaba convocada una manifestación contra el toque de queda, que no fue comunicada a la Delegación de Gobierno.

Los asistentes trasladaron la protesta a la Plaza de Ópera, donde se concentraron más de un centenar de personas. “¿Veis lo que es eso? La boca del lobo. Ahí es donde vamos”, dijo un manifestante señalando a los antidisturbios.

Al finalizar fueron a la Plaza de España, donde levantaron barricadas y quemaron contenedores con el objetivo de cortar la Gran Vía.

La policía detuvo a 32 personas.

Un detenido en Alicante

En El Barrio, Alicante, se celebró anoche una movilización de protesta contra el toque de queda. Se convocó en la Rambla de Méndez Núñez de Alicante, a las once de la noche.

Los manifestantes colocaron una pancarta que depositaron en la calzada y en la que estaba escrita la consigna “Basta ya”. Luego incendiaron un contenedor y tiraron al suelo varias mesas de veladores. Se produjeron enfrentamientos con la policía, que detuvo a una persona, acusada de lanzar una llave inglesa a un policía.

Málaga

La policía se desplegó anoche por las calles de la barriada de Huelín, en Málaga, para impedir una concentración contra el toque de queda. Se produjeron carreras y los manifestantes volcaron contenedores de residuos, a los que prendieron fuego.

Los manifestantes se desplazaron por varios lugares de la zona, entre ellos por calle Ayala; se activó un dispositivo de represión con presencia de antidistrubios y los furgones policiales recorrieron diversos puntos para tratar de controlar la situación.

Un helicóptero de la policía sobrevoló el barrio y podría haberse practicado alguna detención, aunque no ha sido confirmada.

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