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Día: 13 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

El moderno «teletrabajo» es el equivalente al cerdo engordado con pienso, con destino al matadero

Marx escribió en 1844 que «la demanda de hombres regula necesariamente la producción de hombres, como ocurre con cualquier otra mercancía. Si la oferta es mucho mayor que la demanda, una parte de los obreros se hunde en la mendicidad o muere por inanición.» La llamada «ley del teletrabajo» aprobada viene a dar cobertura a una exigencia histórica de abaratamiento de costes laborales que va a tener consecuencias catastróficas para la clase obrera. Leer más

Cisne blanco para el capital, cisne negro para el proletariado

Nassim Nicholas Taleb, avalador de la corriente de Sextus Empiricus (160 – 210), utiliza en su libro “El cisne negro” una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador).

El cisne negro (Cygnus atratus) es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae endémica de Australia. A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en sus barcos, un cargamento de cisnes negros que son propios de Australia y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque de ese color eran todos los cisnes que se conocían en Europa hasta entonces.

Metáfora relacionada con la percepción de un pavo durante su engorde. Una tarde el pavo tiene que revisar su creencia; su generoso alimentador, en los últimos 999 días, se convierte en verdugo.

“El problema del pavo se puede generalizar a cualquier situación donde la misma mano que te da de comer puede ser la que te retuerza el cuello. Desde el punto de vista del pavo, el hecho de que el día mil uno no le den de comer es un Cisne Negro. Para el carnicero, no, ya que no es algo inesperado. De modo que aquí podemos ver que el Cisne Negro es el problema del imbécil” (*).

Se ha relacionado dicho fenómeno con acontecimientos como la gripe de 1919, el triunfo de Hitler, la crisis de 1983 y del 2008, los atentados a las torres Gemelas en 2001.

Nada más falso, la gripe de 1919, mejor dicho, lo que se denominó gripe, ya que se utilizó como cajón de sastre para recoger todas las personas enfermadas a raíz de la guerra iniciada en 1914, ya sea por malnutrición, por pulmonía, por sífilis, por tuberculosis, por cólera, por tifus, por efecto de los gases, por “pie de trinchera” con resultados posteriores de gangrenas, por “fiebre de trinchera” producida por la Bartonella Quintana debido a los piojos que la transmiten, por “boca de trinchera” denominada Gingivitis Ulcerativa Necrotizante, por tétanos y por efecto de las vacunas provenientes de anticuerpos de cerdos que se inocularon a todos los soldados, y una gripe estacional de Influenza H1N1 que encontró unos sistemas inmunitarios totalmente debilitados. No existen datos epidemiológicos contrastados de las causas de las muertes posbélicas, tan solo cifras aleatorias interesadas, como en la actual epidemia, que los manipuladores de noticias hacen oscilar entre 50 y 100 millones de “muertos por la gripe”. Lo que si existió y todavía subsiste es la negación de las consecuencias de la guerra, tanto por parte de los vencedores, como de los vencidos.

No fue un “cisne negro” puesto que la guerra se estaba preparando desde la crisis de 1873 y sus organizadores, los capitales europeos en competencia, sabían de antemano la destrucción y muerte que iba a causar, no por casualidad a esta guerra se la denominó “la gran guerra química”. Pero el conjunto de la población era ignorante de ello. Cisne negro para la población, pobre evidentemente, y cisne blanco para los capitalistas.

Otra falsedad, la del ascenso de Hitler al poder. Fue financiado por la gran banca y las grandes empresas alemanas, las mismas que fabricaban los hornos crematorios y los gases asfixiantes de los campos de concentración. Cisne negro para los que sufrieron las consecuencias, cisne blanco para los que organizaron, financiaron y designaron a Hitler “Fürher”.

El derrumbe de las Torres Gemelas en 2001 fue un cisne negro para la mayoría de la población, pero no para los que organizaron y prepararon metódicamente el derrumbe de las mismas, puesto que ya tenían preparada con anterioridad la invasión de Afganistán y toda la batería de legislación antiterrorista (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act) aprobada el 26 de octubre, al cabo de un mes y medio del supuesto ataque. Ley que posteriormente se expandió y copió en todos los países del mundo. Todo estaba previsto, era un cisne blanco para el imperialismo corporativo estadounidense y sus aliados.

La crisis del 2008 fue un cisne negro para millones de trabajadores que perdieron su empleo y sus ingresos. Para millones de pequeños ahorradores que perdieron su dinero, para los pensionistas que vieron desaparecer sus fondos de pensiones. Pero un auténtico cisne blanco para los negocios multimillonarios procedentes de las fusiones bancarias y la compra a precio de saldo de miles de centros productivos en una operación de genocidio financiero preparada con mucha antelación.

Hoy, algunas opiniones, no la de Nassim, que defienden la teoría que la declaración de pandemia se puede calificar de “cisne negro”, puesto que algunos dicen, fue algo sorpresivo. Aunque del análisis de las declaraciones de diversos organismos y corporaciones internacionales, tal vez la más emblemática fuera el “Event 201”, podríamos deducir que todo estaba planeado y “atado y bién atado”, como la democracia española post franquista. Ha sido un auténtico cisne blanco para el entramado químico-farmacéutico-industrial-militar y para los capitales a la caza de las empresas de la competencia en una operación de largo alcance para imponer “manu militari” el inicio de un cambio de patrón tecnológico.

Pero ha sido un auténtico “cisne negro” para la clase obrera mundial, para el campesinado de la periferia, para los trabajadores del “mercado informal”. Y una “rara avis” para los escépticos.

El escepticismo promueve dudar de toda la información que no sea bien apoyada por la evidencia, aunque hay diversas lecturas del mismo, una de las cuales es «no afirmar nada», es decir, quedarse en una reflexión permanente dubitativa sin pronunciarse ni aceptando ni negando. Tal vez uno de los ejemplos más característicos de esta última lectura es el de los “ni-ni” utilizado, en política, para designar aquellas personas que de forma pusilánime no se atreven a tomar partido en cualquier conflicto, situándose de esta forma por encima del bién y del mal, mejor dicho, por debajo del bien y del mal, y que en la práctica dan su apoyo tácito a los desmanes de corporaciones económicas y gobiernos de turno.

La mayoría de la población ha estado representando un papel similar a la metáfora del pavo antes de Navidad, pensando que el capitalismo le daría migajas a perpetuidad, pero de golpe degüella.

No seamos pavos.

(*) Nassim Nicholas Taleb, El cisne negro, pág.103.

‘Working class a hero’

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado total de desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando en los bolsillos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban a toda ostia un cristal rojo, a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuanto estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo o de cualquier color más o menos indefinido superponiendo tres o cuatro cristales. Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema. Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de confusión de las lenguas, pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de acabar todos sonajas, el orden, las reglas del juego y tal y tal. Esto último, sobre todo.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales si alguno carecía de algún vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir a sus propios enemigos para que se lo prestaran de acuerdo con su necesidad del momento. Sólo el León, que por entonces era Presidente de la Selva, se reía de unos y otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco lo suyo, por divertirse. De esa época viene el dicho de que «todo Camaleón es según el color del cristal con que se mira».

Monsanto pagó a Google para amañar los resultados de búsqueda y desacreditar a los periodistas

Una multinacional como Monsanto, ahora propiedad de Bayer, tenía un departamento completo dedicado a desacreditar a los periodistas que exponían su corrupción y pagaba a Google para que amañara determinados resultados de su motor de búsqueda.

Monsanto operaba como un centro que recopilaba información sobre los periodistas que se atrevían a decir la verdad sobre el glifosato. Uno de sus mayores objetivos fue la periodista de Reuters Carey Gillam, quien denunció los vínculos entre Monsanto y el herbicida Roundup de Bayer a lo largo de los años. Ahora trabaja como directora de investigación de Right to Know (El derecho a saber), otro objetivo de las investigaciones de Monsanto.

La empresa le pagó a Google para promover resultados de búsqueda que criticasen las informaciones de la periodista cuando los usuarios buscaban términos como “Monsanto glifosato Carey Gillam”. También elaboró una estrategia para presionar a Reuters contra la periodista.

Llegaron a lanzar un ataque concertado contra un libro de Gillam justo antes de su lanzamiento, redactando temas para terceros que deberían emplear para criticar su trabajo e instruir a sus clientes para denostar la obra.

“Siempre supe que a Monsanto no le gustaba mi trabajo […] y trabajaron para presionar a los editores y silenciarme, pero nunca imaginé que una empresa de miles de millones de dólares gastaría tanto tiempo, energía y personal en mí. Es asombroso”. Gillam dice que su libro recibió una gran cantidad de críticas negativas en Amazon justo después de su publicación oficial y muchas de ellas repetían idénticos argumentos.

Monsanto se guardó un archivo con los nombres de alrededor de 200 periodistas y parlamentarios cuya influencia esperaba ganar. También iniciaron una investigación sobre el cantante Neil Young y escribieron un memorando sobre sus actividades contra Monsanto. Estaban tan preocupados por su influencia en el público que hicieron que su equipo legal lo vigilara.

Las actividades de Monsanto han aparecido gracias a documentos que salieron a la luz pública durante los juicios sobre el herbicida Roundup. Ya han sido declarados responsables en tres casos relacionados con el cáncer; y actualmente están pendientes más de 11.000 demandas contra Roundup.

El glifosato, que está catalogado como cancerígeno por el estado de California y considerado un carcinógeno probable por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, se usa en al menos 70 cultivos alimentarios en Estados Unidos, incluidos vegetales, frutos secos y frutas, además de utilizarse en el rociado de cultivos convencionales como avena, trigo y cebada antes de la cosecha. Su alcance es tremendo y se pueden encontrar residuos de la sustancia química en gran parte de los alimentos que se venden y consumen en Estados Unidos.

Monsanto también pagó a investigadores para escribir y publicar estudios fantasmas que dejan a estos productos con una percepción favorable. También han interferido con las agencias reguladoras y se han negado a realizar estudios de seguridad a largo plazo de sus productos.

https://www.naturalnews.com/2020-10-08-monsanto-paid-google-to-censor-search-results-discredit-journalists.html

‘Primero disparar y luego preguntar’ (el terrorismo policial está fuera de control en América Latina)

Causa indignación el caso de un joven manifestante que fue arrojado desde un puente por un policía el pasado 2 de octubre en Santiago de Chile. Además, durante las protestas masivas por mejoras en la calidad de vida y un cambio constitucional de fines del año pasado, la policía chilena fue acusada de torturas, de disparos indiscriminados que dejaron decenas de lesionados con pérdida total o parcial de la vista y de uso indiscriminado de la fuerza, en algunos casos con consecuencias fatales.

En Colombia murió, a principios de septiembre, el estudiante Javier Ordóñez debido a golpes propinados por policías en una comisaría. Los agentes de seguridad llevaron detenido a Ordóñez porque éste no se atuvo a las normas contra el coronavirus, ya que habría bebido alcohol en la calle. En las protestas contra la violencia policial que siguieron a la muerte de Ordóñez resultaron muertos, según los medios, 13 civiles. A finales de septiembre, el caso de una mujer trans que fue tiroteada en Colombia por un soldado durante un control policial también provocó disturbios.

En junio de 2020, miles de personas salieron a la calle en México para protestar contra el terror policial, después de que un hombre de 30 años, Giovanni López, muriera cuando estaba detenido. López había sido detenido por no llevar una mascarilla contra el coronavirus. Los policías mexicanos son casi tan temidos como los de los cárteles del narcotráfico.

“El nivel de violencia y de ejecuciones sumarias está en muchos lugares de Latinoamérica totalmente fuera de control”, según Fernanda Doz Costa, de Amnistía Internacional. Muchos países ni siquiera registran ese tipo de estadísticas, por lo cual es casi imposible obtener informaciones confiables al respecto.

La historiadora Agustina Carrizo de Reimann investiga sobre la policía en América Latina. La excesiva brutalidad de la policía es un problema estructural desde hace mucho tiempo que puede, en parte, ser explicado por el rol que tuvieron durante las dictaduras y los regímenes fascistas en las décadas de los años 70, 80 y 90.

Muchos policías conservan una forma de pensar similar a la de esa época y casi no se han llevado a cabo reformas en las fuerzas de seguridad desde entonces en la región. «Eso se ve muy bien en los carabineros, la policía chilena. Todavía actúan, en parte, como durante la dictadura de Pinochet, desde 1973 hasta 1990. Los manifestantes son, para ellos, un peligro para el Estado. No son personas que ejercen su derecho a protestar pacíficamente y a quienes deben proteger», subraya Doz Costa. El mismo presidente Sebastián Piñera animó en 2019 a la policía chilena a reprimir duramente a los manifestantes. Piñera describió a los jóvenes que salían a las calles para exigir mejoras de “enemigo implacable” que estaba “en guerra” con Chile.

Durante la dictadura militar, los carabineros estaban bajo el mando del Ministerio de Defensa y en 2011 pasaron a recibir órdenes del Ministerio del Interior. En otros países de América Latina, la policía sigue dependiendo del Ministerio de Defensa, y en algunos los jefes del Ejército son, al mismo tiempo, jefes de la Policía. Sus métodos de entrenamiento son similares a los de los militares.

Otro gran problema es la impunidad de los policías. “En caso de cometer faltas, se los lleva ante un tribunal militar en lugar de ante un tribunal civil. La Corte Interamericana de Derechos Humanos denunció repetidas veces que eso es inaceptable”, asegura Doz Costa.

La policía no goza de la confianza de los ciudadanos en Argentina. “Primero disparar y luego preguntar”: ese parece ser el concepto de la policía latinoamericana. También en el caso de cuatro adolescentes argentinos que sufrieron un accidente de automóvil que les costó la vida cuando la policía los perseguía, después de que les dispararan sin motivo, en la ciudad de San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires. El caso es conocido como la “Masacre de San Miguel del Monte”.

La historiadora argentina Carrizo cuenta cómo un policía le disparó a un carterista en plena calle: “Simplemente le apuntó a la cabeza”. La relación de los argentinos con la policía está quebrantada por la falta de confianza en esa institución. “La desconfianza hacia la policía se ve en todas las capas sociales”, indica.

El terror policial afecta, la mayoría de las veces, a los más pobres y a las minorías, sean indígenas, como los mapuches, en Chile y Argentina, o personas negras, como en las favelas de Brasil. Dado que la policía no se ve a sí misma como una fuerza cuyo objetivo es proteger a la población civil, mucho menos se considera protectora de esos grupos, que están en desventaja en la sociedad.

http://laopcion.com.mx/noticia/290134/fuera-de-control-violencia-policial-en-america-latina

‘Todo gratis’: en el Tercer Mundo las multinacionales se forran porque no pagan a nadie

La multinacional alemana del automóvil Audi sólo puede ganar dinero en Puebla, México, porque no paga nada, bien porque la han declarado exenta, o porque no paga lo que debe, o porque les quita las vacaciones a los trabajadores, o el seguro de accidentes.

La riqueza de un país europeo como Alemania se sostiene gracias al expolio de un país del Tercer Mundo, como México.

El Ayuntamiento llegó a cerrar la fábrica por los impagos: debe 120 millones de pesos desde el año pasado de un impuesto municipal sobre los terrenos (460 hectáreas) que le regalaron en 2013 para que instalara la fábrica.

Gracias al gobernador Rafael Moreno Valle la multinacional no tuvo que pagar por las tierras donde se instaló y, además, quedó exenta de pagar impuestos estatales durante 12 años.

El gobierno pagó 4 pesos por metro cuadrado para privar de sus tierras a 130 campesinos a cambio de la instalación de la fábrica.

Con el aval del sindicato, la empresa alemana también se niega a reconocer los accidentes laborales para indemnizar a sus trabajadores, les ha quitado sus vacaciones y el derecho a la jubilación.

A mediados de 2018 el sindicato y la empresa firmaron un convenio para disponer de 10 de los 12 días de vacaciones a los que tienen derecho al año los trabajadores. Desde entonces solo pueden tener dos días libres en un año que, además, no pueden ser consecutivos; es decir, tienen que ser distribuidos en los 12 meses.

Es la empresa la que dispone de los días de vacaciones de los trabajadores según las necesidades de la producción, pero ni siquiera hay pagas extra y cuando están en paros técnicos de producción, los trabajadores sólo cobran la mitad del salario.

Audi también se niega a reconocer los accidentes de trabajo. Hace un año un trabajador perdió un dedo, pero la empresa se negó a reconocerlo como accidente de trabajo. En lugar de ofrecerle al menos una indemnización, le amenazaron para que se desistiera de demandar a la empresa. Le dijeron que podía regresar a su puesto o renunciar sin derecho a liquidación.

https://www.periodicocentral.mx/2020/gobierno/item/22416-audi-la-empresa-que-nunca-pierde-en-puebla-se-niega-a-pagar-el-predial-no-reconoce-los-accidentes-de-trabajo-y-les-quito-las-vacaciones-a-sus-empleados

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