Día: 14 de agosto de 2020 (página 1 de 1)
Los médicos se han vuelto tan histéricos con el coronavirus que han pasado a ejercer unas funciones represivas que ni la policía se atrevería.
Lo peor es que han contagiado su histeria a los telespectadores, víctimas de ataques de fobia que les llevan a agredir a sus semejantes.
Ha ocurrido esta semana en Corcubión, Coruña, donde el típico “brote” puso en la picota inquisidora a un grupo de 22 menores y les ha amargado las vacaciones, a ellos y a sus familiares.
Un menor de Santiago que estaba pasando sus vacaciones en Corcubión dio positivo a los famosos tests infalibles, lo que desencadenó una cadena de pesquisas por parte de los celosos rastreadores.
Violando todos sus derechos fundamentales, el joven tuvo que entregar los teléfonos de los amigos con los que había estado a los gorrillas contratados por el Sergas, el servicio gallego de salud.
A partir del hilo los vigilantes jurados de la salud pública siguieron la pista que les condujo a los 22 menores, la mayoría de Corcubión, pero otros también de A Coruña, Valencia, Madrid…
Los gorrillas llamaron por teléfono a los menores pasando por encima de las familias porque, ¿a quién les importan esas pequeñas minucias legales frente a un problema tan serio de salud?
Los sabuesos les indican a los menores que debían encerrarse a sí mismos en cuarentena hasta conocer el resultado de las pruebas. Les importó un bledo que en las casas hubiera personas mayores, es decir, que pasaron ampliamente del riesgo de contagio.
Luego los llamaron para realizar las pruebas infalibles de coronavirus en el Centro de Salud de Corcubion, siempre sin contar con sus familiares.
Al enterarse del desaguisado, las familias empiezan a llamar a todas partes tratando de saber el resultado de las pruebas infalibles.
Como vivimos una pandemia televisada, el brote trasciende a la pequeña pantalla y los vecinos del pueblo entran en pánico al tener que convivir cerca de unos jóvenes apestados e irresponsables.
Después de muchas llamadas telefónicas las familias se enteran, por fin, de los resultados: todos negativos, naturalmente. Pero eso, ¿a quién le importa? Ya te han amargado las vacaciones y, si no pones remedio, te amargarán el resto de tu vida.
https://www.quepasanacosta.gal/articulo/corcubion/22-rapace-sofren-corcubion-consecuencias-rumores-arredor-do-coronavirus/20200811110946121199.html
La arqueóloga, antropóloga forense e investigadora de la Universidad de Ámsterdam y de la Universidad de Extremadura Laura Muñoz-Encinar ha expuesto en su tesis “Descubriendo la represión de género: un análisis de la violencia sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el suroeste de España” (*), como durante la Guerra Civil y la dictadura, miles de mujeres fueron vejadas, violadas, torturadas y asesinadas, y a diferencia de los hombres, sufrieron además otro tipo de represión de carácter sexista incluso después de la muerte por ser mujeres.
La antropóloga forense ha realizado un análisis basado en historias de mujeres víctimas, que sufrieron humillaciones físicas y psicológicas, y en fosas comunes con cuerpos de mujeres. Argumentando que las diferentes represiones fueron motivadas por la percepción de las mujeres como ciudadanas de segunda clase y por tanto inferiores a los hombres.
Testimonios orales y archivos históricos han documentado multitud de acciones represivas asociadas al género: se ejercía una posición dominante contra ellas en base a descalificaciones y amenazas para establecer una superioridad masculina. En su cuenta de Twitter Laura Muñoz-Encinar recoge parte de su tesis.
La investigadora explica que ideólogos franquistas, como Vallejo-Nájera, “consideraban a las mujeres seres inferiores y volubles, que hacían uso de las revoluciones sociales para dar rienda suelta a sus latentes apetitos sexuales, convencidos de su crueldad, perversidad innata y criminalidad natural”.
Para los franquistas el feminismo y las políticas de igualdad introducidas durante la Segunda República caracterizaban “la creciente corrupción de la mujer, castigadas por actuar de forma impropia a su género hasta el punto de que roja adquirió el significado de no-mujer“, añade.
Esta superioridad y valoración subordinada del género femenino fomentó los castigos como consecuencia de su actividad política durante la República o porque eran esposas, madres y hermanas de republicanos.
Las investigaciones se han llevado a cabo a través de exhumaciones de fosas comunes que han aportado datos sobre los centenares de mujeres de las que no existe registro documental.
Los distintos tipos de castigo podían ser físico, a través de la ejecución, tortura y violación primero durante la guerra y luego en las cárceles de Franco, y psicológico, exponiéndolas públicamente con el cabello rapado y desnudas o semidesnudas, tras haber ingerido aceite de ricino, con el objetivo simbólico de “expulsar al comunismo de sus cuerpos”.
“Durante la ocupación militar numerosas mujeres fueron violadas y ejecutadas”, en muchas ocasiones embarazadas, como en Llerena o en Fregenal de la Sierra.
En ocasiones, la vejación de las víctimas continuaba tras la muerte. Varias mujeres fueron enterradas desnudas entre dos varones, con un alto componente simbólico. Paralelamente, en áreas de retaguardia numerosas mujeres eran “paseadas y enterradas en fosas en cunetas o sacadas de las cárceles en la que habían permanecido sin ninguna garantía procesal”.
“En las fosas hemos encontrado un patrón distinto sobre cómo acaban los hombres y las mujeres dentro de un mismo depósito. Generalmente, las mujeres fueron las últimas en ser introducidas dentro de las fosas y se solían depositar en la misma área”.
Tras la guerra muchas mujeres confiaron en las palabras de Franco y volvieron a sus pueblos, pero fueron detenidas de forma inmediata, como la maestra Matilde Morillo, al descender del tren con sus hijas. Torturada, violada y ejecutada. “Su cuerpo permanece aún desaparecido. Al amanecer los perpetradores regresaron con el abrigo de Matilde en la punta del fusil a modo de bandera, como si de un trofeo se tratase”
En el caso de Matilde y de otros tantos cuerpos hallados, Muñoz-Encinar tuvo un gran problema: la identificación de las víctimas. Puesto que en múltiples ocasiones no hay registro alguno de las personas ejecutadas, así como tampoco del lugar donde fueron enterradas, la posibilidad de reconocer a las víctimas se vuelve remota. “Con Matilde, hay una clara intención de ocultar su violento destino en la documentación oficial. Esto es también el caso de muchas otras víctimas de la ‘justicia de Franco’”.
“El porcentaje de mujeres asesinadas es inferior al número de varones. La violencia específica ejercida sobre el cuerpo de las mujeres estuvo basada en el fin purificador del franquismo y la política de deshumanizar a las mujeres antifascistas”, explica la antropóloga.
A algunas mujeres les faltaban pertenencias personales, que probablemente se perdieron durante la tortura o fueron retirados para usarse como trofeo
En relación a la arqueología, las pertenencias personales registradas en fosas comunes incluyen artículos relacionados con actividades e identidades profesionales relacionadas con la mujer. Algunas mujeres de las fosas comunes les faltaban algunos elementos de la ropa y las joyas. Estas pertenencias personales probablemente se perdieron durante el maltrato al que fueron sometidas las mujeres antes de ser asesinadas, en el que el abuso sexual fue recurrente, o como significado simbólico, por ejemplo el caso del abrigo de Matilde Morillo en Castuera, podrían haber sido retirados de las víctimas y utilizados como trofeo por los perpetradores.
La investigadora Laura Muñoz-Encinar, concluye su tesis con una cita del libro Individuas de dudosa moral: la represión de las mujeres en Andalucía, de Pura Sánchez: “Las mujeres eran consideradas como un cuerpo, un territorio donde los hombres proyectaban sus deseos de victoria o dominación. La materialización de esta violenta represión hizo visible simultáneamente, en un mismo gesto, la victoria de los vencedores y la sumisión de los derrotados”.
(*) https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00438243.2020.1740775
El miércoles el gobierno de Nueva Zelanda anunció que internará a todos los “casos” de infección de coronavirus “en un albergue de cuarentena”, uno de tantos eufemismos creados de la nada para justificar la ley marcial.
El Director General de Salud, Ashley Bloomfield, lo explicó en una rueda de prensa, a pesar de que hasta la fecha, Nueva Zelanda sólo tiene 36 “casos” de infección por coronavirus.
Eso no ha impedido que el gobierno confine a Auckland, la ciudad más grande del país.
Las leyes sanitarias son como la Ley de Peligrosidad que el franquismo aprobó en 1970. Encierran a las personas por ser “peligrosas” y para justificarlo le cambian el nombre a las cosas. Las cárceles y los campos de concentración se convierten en albergues o en centros de salud. El lugar de los carceleros lo ocupan los médicos o quizá esa nueva estirpe de policías sanitarios a la que llaman “rastreadores”.
El artículo 70 de la Ley de Salud neozelandesa permite al gobierno forzar a las personas a ponerse en cuarentena en contra su voluntad. Los albergues de cuarentena tienen una seguridad más estricta que los “hoteles de aislamiento” para apestados.
Según Bloomfield, la cuarentena forzosa se aplicará a todos los que den positivo en las pruebas y también a los miembros de la familia que puedan estar “en riesgo”. ¿Por cuánto tiempo? No se sabe, ni tampoco quieren decirlo. ¿Hasta que se “curen” quizá? Pero, ¿de qué se tienen que curar los apestados?
Para que a uno le encierren ya no hacen falta delitos, ni policías, ni juicios, ni pruebas. Es todo mucho más sencillo y, desde luego, mucho más higiénico.
¿Cuánto tiempo pasará antes de que otros países imiten a Nueva Zelanda?, ¿cuándo cambiarán las leyes sanitarias? Dentro de muy poco. Entonces veremos a la policía municipal o a los gorrillas con las PCR metidas en los furgones haciendo pruebas a diestro y siniestro por las calles.
La diferencia es que antes la gente protestaba contra las detenciones arbitrarias. Ahora, por el contrario, estamos entusiasmados porque somos un peligro y vemos peligros por todas partes. Iríamos encantados a encerrarnos en un albergue porque somos personas responsables, sobre todo la izquierda domesticada, que dentro de poco pedirá más pruebas PCR y más policía en la calle ejerciendo de sanitarios.
Ya estamos metidos de lleno en la nueva normalidad.
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| El jesuita Juan de Mariana |
Pasaré ahora, en esta tercera entrega, a un tema que me es muy caro y precioso: el arte militar. ¿Qué decir de la guerrilla, españolísima palabra de ámbito internacional? ¿Es necesario nombrar a los integrantes de ese ejército invisible? ¿Los Espoz y Mina, El Empecinado, el desequilibrado párroco Merino, Renovales, Sarasa, Romeu, Milans, etc.? ¿Tendré que recurrir, vivedios, a Polibio para ensalzar la espada, a partir de la iberiana, invento de los euscaros, larga, puntiaguda y de dos filos? ¿O que los romanos usaron el gladius o sable hispaniense mereciendo universal renombre los de Zaragoza, Sevilla o de Toledo, acaparador del mineral de Somorrostro? Fueron los ejércitos españoles quienes generalizaron por Europa las armas de fuego, bombardas con sus variantes, cerbatanas, rubadoquines (especie de ametralladora), batemuros, mosquetones, luego las culebrinas, cañones, siendo célebres los arcabuces construídos en Madrid en el siglo XV.
La artillería se utiliza por primera vez en el sitio de Algeciras de 1342 contra los moros sitiadores, por las huestes castellanas de Alfonso XI, contando Málaga a la sazón célebres fábricas. Ya en el siglo XIX, Echalme idea la espoleta de percusión, Aranaz las granadas rompedoras, Jerónimo Muñoz calcula la trayectoria de los proyectiles en que, por supuesto, se habían equivocado los extranjeros. Y no sigo ni me desgañito más. Pero cómo callar sin faltar al honor patrio si omitiera que España surtía de naves al Imperio romano, los quinquerremeros de Gadir (Cádiz) eran la última palabra y el último grito de la arquitectura naval de la antigüedad; Álvaro de Bazán inventa el galeón; el marqués de Santa Cruz la fragata. Sevilla tuvo el primer arsenal, las Atarazanas, creadas por Alfonso el Sabio, de donde parte la galera real que, al mando de don Juan de Austria, guerreó bravamente en Lepanto. Sin menoscabar la Armada de Pedrarías Dávila, daré un salto cronológico para citar la navegación submarina, problema soñado por Blasco de Garay y resuelto por Narciso Monturiol (masón) con su «Ictíneo» o barco-pez, siguiéndole el submarino de Cosme García Sanz, en 1870, construido de acero y ensayado en Alicante. Y sobre todos ellos, el cartagenero Isaac Peral, teniente de navío que ideó el submarino en 1886 construido al año siguiente en el Arsenal gaditano de La Carraca. Peral murió pobre pues no le hicieron ni caso y encima rechazó una pingüe oferta inglesa por su invento, ¿necio o patriota?
Es deplorable que, por falta de espacio, no pueda extenderme y tenga que resumir, por ejemplo, el capítulo de la filosofía hispana. ¿Habrá quien ignore el senequismo, primer moralismo de la antigüedad pagana? ¿El cristiano isidorismo, el panteísta averroísmo, el maimonismo, que inspiró a Servet y G. Bruno? ¿El lulismo (de R. Lulio) de aquel caballero andante de la filosofía que predicaba en las plazas e inicia la ciencia única, enlaza el mundo metafísico con la lógica y fecunda la ética, doctrina que siguen Agripa, Valerio, Kircher o Zalzinger? Más tarde aparecen las escuelas nacionales del vivismo y el suarismo. Luis Vives influye en Bacon, Burghley, Walter Raleigh y sienta las bases de la filosofía cartesiana. De su destrucción de sofistería escolástica bebieron Comenio, Bullart y Erasmo hasta llegar al laicismo de nuestro Cabarrús. Agréguese el filósofo pesimista Gracián que influyó e inspiró a Rochefoucault y alabara Schopenhauer. Y acabemos con Suárez (el Doctor Eximio), que quiso conectar a Santo Tomás con Aristóteles. En obras de Vitoria, Ayala, Menchaca o Soto libaron Grocio y demás doctrinarios del Derecho Natural. Civilista sin par fue Nebrija.
Sorprende en Derecho Político aquel P. Mariana defensor de la libertad contra la tiranía regia (siempre que fueran príncipes protestantes). Las instituciones políticas aragonesas se adelantaron más de trescientos años al habeas corpus inglés. Ondegardo, Vives, Mariana, Rojas, Deza o Pedro de Valencia ensalzan el comunismo manso, precursores de Tolstoi, Spencer y Wallace. También nuestras Cortes antecedieron a todas por existir desde 1090 con pacto constitucional para que no haya guerra ni paz, justicia, etc. sin su acuerdo, concibiéndose desde los Concilios de Toledo el sistema parlamentario, aunque el parlamentarismo libre procede en rigor de quienes usaban ante los Reyes aquella magnífica fórmula de juramento: «cada uno de nosotros vale tanto como vos y todos juntos más que vos». Verdadero padre del Derecho Internacional fue Francisco de Vitoria, y no Grocio, como se ha dicho, y de eso «ná».
Amigos, esto se alarga y yo me canso pues soy viejo. Pero sacaré fuerzas de flaqueza y hablaré de astronomía para decir que en el cielo toledano descuella Azarquel (que suena a pitufo), del siglo XI, todavía venerado en Alemania, que dio la exacta precisión de los equinoccios siendo aceptados sus trabajos por Copérnico y Haller. ¿Fatigaré al lector si digo que el descubrimiento de la Cruz del Sur se debe a nuestros cosmógrafos para reemplazar en latitudes meridionales a la estrella polar de Europa? Las Tablas Alfonsinas ni mento por modestia.
(Continuará)
Hace años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un nido de corrupción y uno de los organismos internacionales más desacreditados. Por eso necesita periódicos lavados de cara, que contrata con agencias publicitarias, cadenas de comunicación y de relaciones públicas.
Una parte del dinero que percibe tiene ese objetivo: limpiar su deteriorada imagen pública.
El 1 de mayo la OMS contrató a la empresa de publicidad Hill & Knowlton Strategies, según un documento publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (1).
El contrato firmado con la empresa de relaciones públicas costó 135.000 dólares y estuvo vigente hasta el 15 de junio de este año.
En 2007 la OMS ya recurrió a Hill & Knowlton para gestionar un “programa de comunicación”, con la finalidad de buscar apoyos y financiación.
Hill & Knowlton es la empresa que en 1990 diseñó el montaje de los bebés kuwaitíes arrancados de sus incubadoras y arrojados al suelo por los soldados irakíes para justificar la agresión imperialista contra el país árabe (2). El presidente George Bush padre recurrió al fraude en varios discursos incendiarios.
El objetivo de la empresa de embustes es buscar “personas influyentes” que puedan difundir las alabanzas de la OMS en las redes sociales. Además, Hill & Knowlton ha buscado “microinfluyentes”, blogs, perfiles de Facebook o cuentas con menos seguidores o más especializados.
“Ha habido críticas y reclamaciones contra la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la cobertura de los medios de comunicación que podrían socavar a la OMS como fuente fiable y crítica de información sobre cuestiones de salud pública mundial”, escribió la empresa de relaciones públicas. El objetivo es “asegurar que se confíe en el asesoramiento de la OMS y que se sigan las directrices de salud pública”.
La OMS ya cuenta con una serie de “personas influyentes” muy conocidas, algunas de los cuales participaron en un concierto benéfico en abril para recaudar fondos para la organización y para la “lucha contra el coronavirus” en el mundo. Entre las estrellas que participaron en el concierto virtual se encontraban Lady Gaga y Elton John.
(1) https://efile.fara.gov/docs/3301-Exhibit-AB-20200714-38.pdf
(2) https://historico.prnoticias.com/comunicacionpr/541-prcomunicacion-1/20111702-hill-a-knowlton-mentir-para-invadir-irak
