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Día: 29 de mayo de 2020 (página 1 de 1)

Estado de emergencia en Minneapolis frente al levantamiento popular contra el terrorismo policial

Incendio de la comisaría de policía

El alcalde de Minneápolis, Jacob Frey, ha declarado la emergencia local en esta ciudad de Minnesota a causa de los disturbios desatados por la muerte de George Floyd, un hombre negro de 46 años asesinado tras ser detenido por la policía.

Minneápolis ha pedido ayuda al gobierno de Minnesota, incluyendo una autorización para que la Guardia Nacional pueda asistir a las autoridades en el «restablecimiento de la seguridad y la calma debido a los disturbios civiles» que han surgido tras la muerte de Floyd. Frey ya había pedido ayuda a la Guardia Nacional para tratar de «mantener bajo control la situación».

La emergencia estará vigente durante 72 horas y proporciona a Frey la capacidad de utilizar «de inmediato» regulaciones de emergencia.

En este contexto, la Guardia Nacional de Minnesota ha informado de que han desplegado 500 soldados que se repartirán entre Minneápolis y Saint Paul, la capital de estado, mientras las protestas continúan en ambas localidades.

«Hemos activado a más de 500 soldados en Saint Paul, Minneápolis y las comunidades de alrededor», ha aseverado la Guardia Nacional.

La multitud ha provocado fuertes disturbios por segundo día consecutivo en unas protestas convocadas en el lugar exacto en el que Floyd fue asesinado. Comenzaron de forma pacífica, pero se han tornado en «extremadamente violentas», según ha denunciado el gobernador de Minnesota, Tim Walz.

Una persona ha muerto tras recibir un disparo en el marco de las protestas y también se han registrado saqueos e incendios en el área. La policía, por su parte, ha hecho uso de gases lacrimógenos en un intento por sofocar las movilizaciones, lo que ha provocado enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios.

Los manifestantes han incendiado una comisaría de policía, que ha tenido que evacuar a todo su personal «en interés de su seguridad», según un comunicado del director de la Oficina de Información Pública del departamento, John Elder.

«Los manifestantes han forzado la entrada al edificio y han iniciado varios incendios», ha agregado Elder. Según el citado medio, el fuego habría consumido casi la mitad de las instalaciones.

Floyd murió el lunes tras ser detenido por la policía. En una grabación de vídeo puede verse a un policía blanco arrodillado sobre el cuello de Floyd durante varios minutos. Floyd trata de pedir ayuda y grita en repetidas ocasiones que no puede respirar.

https://www.europapress.es/internacional/noticia-minneapolis-declara-emergencia-disturbios-derivados-muerte-hombre-negro-manos-policia-20200529042029.html

La peste negra y cien años de guerra

Si los libros de microbiología nunca relacionan la pandemia de gripe española de 1918 con la Primera Guerra Mundial, tampoco hacen lo propio entre la peste negra del siglo XIV con la Guerra de los Cien Años.

La peste negra se estudia en las Facultades de Biología (o de Medicina) y la Guerra de los Cien Años en las de Historia. No obstante, lo más probable es que a los estudiantes no les cuenten ni una cosa ni la otra porque en caso contrario harían algo más que alcanzar un título: aprenderían.

Sin embargo, hasta los Evangelios relacionan ambas cosas, las guerras y las epidemias, que, junto con el hambre y la muerte forman los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. En consecuencia, quien quiera saber lo que es la epidemia y la muerte, deberá asociarlas a los otros dos jinetes: la guerra y el hambre.

Por introducir un factor de modernidad en el relato, habría que añadir el quinto jinete, que fue el cambio climático, una drástica caída de las temperaturas, denominada Pequeña Edad de Hielo (1), que provocó malas cosechas, carestía y una hambruna generalizada que se prolongó en el tiempo.

Todos los ingredientes, pues, se reunieron en el mismo cóctel, aunque, por sí mismas las batallas, no causaron grandes estragos entre la población. Lo peor fueron los “efectos secundarios” de la misma, tales como las requisas fiscales, los saqueos, el pillaje y las destrucciones de las cosechas por los ejércitos y las bandas de mercenarios que camparon a sus anchas.

La peste negra asoló Europa entre 1347 y 1352, hasta el punto de que su aparición impuso una tregua en la guerra: el Pacto de Calais. El historiador alemán J.F.C.Hecker escribió en 1832 el libro de referencia sobre la pandemia que tiene muchas connotaciones con la actual, no sólo por su concepción catastrofista y apocalíptica, sino porque consideraba que marcaba un antes y un después en la evolución europea.

Los Fernando Simón de entonces hicieron el mismo ridículo que ahora. Los médicos de la Universidad de París creían que se debía a un cierto alineamiento de los planetas.

En Florencia consideraban que era una zoonosis procedente de los gatos y los perros, por lo que procedieron a sacrificar a los animales en masa.

Muchos médicos practicaron sangrías a los enfermos, lo cual fue contraproducente porque los debilitaba aún más, e incluso mataron a muchos de ellos.

Otros preconizaban los baños calientes, la abstinencia sexual o brebajes elaborados con sangre de víbora.

Hubo quien recomendó quemar maderas fragantes en las viviendas para purificar el ambiente, que se creía el causante de la plaga.

La histeria provoca fanatismo y, ante una muerte inminente, hubo quien convocó grandes comilonas, botellones y orgías colectivas.

Los más enloquecidos partieron a viajar de un lado para otro, flagelándose en público para expiar sus pecados y obtener el perdón divino.

Los curas organizaron procesiones religiosas y rezos colectivos en público.

Los cristianos acusaron a los “sarracenos”, o sea, a los árabes, de haber exportado la peste a Europa.

Los mendigos y los leprosos también fueron acusados de envenenar los pozos de agua potable, produciéndose linchamientos.

Pero cuando se trata de buscar culpables, los judíos suelen llevar la peor parte. La peste negra marca el inicio del antisemitismo, lo que provocó feroces matanzas. Las primeras persecuciones estallaron en 1348 en Tolón, donde 40 judíos fueron asesinados.

Para impedir el exterminio, el papa Clemente VI tuvo que publicar dos bulas eximiendo a los judíos de sus pecados.

Algunas casas, e incluso localidades enteras, fueron tachadas como focos infecciosos, prohibiendo que sus moradores salieran de ellas, es decir, aparecieron los primeros confinamientos forzosos. En Milán incendiaron las viviendas marcadas con sus habitantes dentro.

Durante décadas los “expertos” han pregonado a la peste negra como “una enfermedad del pasado”, hasta que en 2017 la realidad les puso en su sitio: estalló una fuerte epidemia de peste en Madagascar (2) y la OMS la declaró como una enfermedad “reemergente”.

A pesar del tiempo transcurrido, la peste sigue sin estar bien definida en términos médicos. Es casi seguro que no hubo una única peste sino varias diferentes, las principales de las cuales fueron la peste bubónica y la neumónica, una enfermedad respiratoria parecida a la actual.

Parece bastante evidente que varias enfermedades no se propagan de un sitio para otro sino que brotan en varios sitios distintos y tienen sus propios cuadros clínicos diferenciados.

Hace 100 años un médico suizo, Alexander Yersin, descubrió un bacilo que lleva su nombre, Yersinia pestis, al que hoy se atribuye la causalidad de la peste. Yersin investigó la mayor parte de su vida viajando por Asia. Está enterrado en Vietnam y acabaré esta entrada con una frase suya que marca lo que va de ayer a hoy:

“Me gusta cuidar a los que vienen a pedirme consejo, pero no quisiera hacer de la medicina una profesión, es decir, nunca podría pedirle a un paciente que me pagara por los cuidados que le puedo proporcionar. Considero que la medicina es un sacerdocio y un apostolado”.

(1) https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/el-origen-de-la-peste-en-europa-el-cambio-climtico-12984
(2) http://doi.org/10.1016/S1473-3099(18)30730-8

60.000 matones sanitarios para vigilar a los apestados en Italia

Un ministro y un alcalde italianos han propuesto la creación de un cuerpo de “guardianes cívicos” compuesto por 60.000 voluntarios. Entre otras cosas, los voluntarios se encargarían de asegurar el cumplimiento de las normas de desconfinamiento. La idea está copiada de las bandas parapoliciales de la época de Mussolini.

Es la controversia del momento en Italia. Francesco Boccia, Ministro de Asuntos Regionales en el gobierno de Giuseppe Conte, y Antonio Decaro, Alcalde de Bari (Sur) y Presidente de la Asociación de Municipios Italianos (ANCI), propusieron la idea de crear su propio cuerpo de “gorrillas” a la italiana.

Se reclutarían de forma voluntaria a través de un mecanismo de protección civil. Estaría a cargo de la gestión de las milicias que se dedican a vigilar los pasos de sus vecinos. Francesco Boccia y Antonio Decaro también aclararon que los voluntarios serían personas que reciben ayuda estatal o pensionistas, es decir, que trabajarían gratis.

Los matones sanitarios se encargarían, entre otras cosas, de asegurar el cumplimiento de las órdenes de las autoridades en materia de desescalada.

“En esta nueva fase, ayudarán a controlar el acceso a los parques o mercados, contando el número de personas que entran o salen, o explicando las reglas de acceso a las playas cuando se reabran”, dijo Decaro en un comunicado del 25 de mayo.

La propuesta ha provocado una protesta a través de los Alpes. Carlo Calenda, ex-ministro y dirigente del partido Azione (Acción), dijo todas las cosas malas que pensaba en Twitter: “¿Cómo podemos pensar que 60.000 personas encontradas de alguna manera, entrenadas de alguna manera, empiecen a ir por Italia, diciéndoles a los italianos lo que tienen que hacer en base a reglas que nadie entiende? ¿Es eso normal y legítimo en un país democrático?”

Matteo Orfini, diputado y ex presidente del Partido Demócrata tiene la misma opinión: “No necesitamos guardianes cívicos. Necesitamos ministros que hagan ministros, administradores que hagan administradores.

Para los de “Piu Europa” (Más Europa), la propuesta de Francesco Boccia y Antonio Decaro tampoco era atractiva, como señaló Giordano Masini, miembro de la dirección del partido: “Necesitamos médicos, enfermeras, trabajadores sociales, maestros, gente preparada”.

Otros han ido más allá y han denunciado posibles violaciones de las libertades individuales. Este es el caso de Anna Maria Bernini, jefa de los senadores de Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi.

Giorgia Meloni, presidenta del partido Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), comparó tal esquema en Facebook con “una milicia autorizada por el gobierno”, a la que acusó de ser autoritaria.

La economista y autora Ilaria Bifarini, por su parte, se refirió a “una dictadura orwelliana basada en el odio y la desconfianza mutua”.

Más información:
– Una nueva profesión represiva creada por la pandemia: los ‘gorrillas’ sanitarios

China ha expulsado a un buque de guerra de Estados Unidos que violó su mar territorial

Imagen

La
Marina de los Estados Unidos ha enviado dos buques de guerra adicionales
al Mar de China Oriental, a saber, el USS New Orleans y
el destructor de misiles guiados Rafael Peralta, este último ubicado en la región del Pacífico Occidental como parte del grupo de portaaviones Theodore Roosevelt.

El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) ha anunciado que expulsó el jueves un buque de guerra estadounidense que traspasó las aguas territoriales chinas, frente a las islas Xisha, en el Mar del Sur de China, informó ayer un portavoz militar chino al medio local Global Times.

«El Comando Sur del EPL organizó a fuerzas navales y aéreas para seguir al destructor de misiles guiados de EE. UU. USS Mustin cuando invadió ilegalmente el territorio de China«, dijo el coronel Li Huamin, portavoz del Comando Sur del EPL.

Las fuentes chinas dijeron que siguieron y monitorearon el rumbo del barco hasta expulsarlo de las aguas reclamadas por los chinos. Los Estados Unidos afirmaron sin embargo que se encontraban ahí «fuera de lo que China considera su mar territorial» y que la acción China viola la «libertad de navegación» en aguas internacionales, en lo que parece una peligrosa provocación bélica en aguas chinas a las que Estados Unidos acostumbra.

Reino Unido confisca 165 millones de euros de cuentas bancarias «inactivas»

El gobierno británico ha anunciado que han «desbloqueado» millones de cuentas bancarias inactivas, con la cooperación de algunos de los bancos más grandes del Reino Unido, bajo el pretexto de combatir el coronavirus, lo que le ha proporcionado unos ingresos de 150 millones de libras. Y además está buscando expandir la práctica más allá de las cuentas bancarias: activos financieros, seguros y pensiones en cuentas corrientes sin movimiento.

Según un funcionario del gobierno británico, están trabajando para desarrollar un esquema de expropiación de «activos inactivos» como medio de obtención de ingresos extras.

Esta es una práctica que se remonta al sistema feudal y a la Carta Magna aprobada en 1215, donde los bienes de aquellos siervos que mueren sin heredero pasan al patrimonio del Rey. 

Oliver Dowden, Secretario de Cultura del gobierno británico dijo que el dinero en efectivo respaldará el trabajo urgente para
abordar el desempleo juvenil, expandir el acceso a préstamos de
emergencia para organizaciones de la sociedad civil y ayudar a mejorar
la disponibilidad de crédito justo y asequible para personas en
circunstancias vulnerables.

 

Pero tras estos fines aparentemente bondadosos, se esconde una dramática realidad, y es que los servicios sociales en el Reino Unido se ejecutan por parte de entidades privadas y ONG’s. Los bancos de alimentos son contratistas de la administración y la necesidad de acudir a la expropiación de fondos para su financiación denota que algo falla. Aparte, esto sienta un precedente muy claro respecto a la posibilidad de un bloqueo de los depósitos bancarios, de lo que ya hemos hablado en esta web.

Ahora Estados Unidos amenaza a China con reconocer la independencia del Tíbet

Primero fueron los campos de concentración en Xinjiang para recluir a los musulmanes.

Luego llegó la lucha por la democracia en Hong Kong.

Cuando todo falló, inventaron el virus que los chinos han fabricado en Wuhan para contaminar al mundo entero.

Ahora le toca el turno al Tíbet, que fue la primera bala contra la Revolución desde 1949.

A Estados Unidos se le agota el repertorio de provocaciones. El 19 de este mes el diputado republicano por California, Scott Perry, presentó un proyecto de ley “para autorizar al Presidente a reconocer la Región Autónoma del Tíbet de la República Popular China como un estado separado e independiente y para otros fines”.

Aunque el texto de esta propuesta no se ha distribuido todavía con el pretexto del coronavirus, ha trascendido que tiene por objeto obtener la posibilidad de que el XI Panchen Lama reconocido por el actual XIV Dalai Lama participe en la designación del próximo XV Dalai Lama.

El actual XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, fue criado en la ideología del Kuomintang por un oficial nazi de las SS recuperado por las redes de la OTAN, Heinrich Harrer, al que evoca la película “7 años en el Tíbet”, protagonizada por Brad Pitt.

En 1995 surgió una disputa entre las autoridades religiosas budistas tibetanas y las autoridades políticas chinas por el nombramiento del XI Panchen Lama. El primero eligió a un niño de 6 años, Gedhun Choekyi Nyima. Este último, argumentando una tradición establecida en el siglo XVIII por la Dinastía Qing, hizo una designación que competía con la de otro niño de la misma edad, Gyancain Norbu. Pekín entonces colocó al primero en secreto.

El Dalai Lama y el Panchen Lama sólo son válidos si se reconocen mutuamente.

Hasta la Revolución de 1949, Tíbet era un Estado teocrático donde los monjes de los monasterios que lo dominaban eran, al mismo tiempo, traficantes de esclavos.

Tras la Revolución, la CIA organizó militarmente a los monjes, que cometieron numerosos atentados terroristas hasta que fueron aplastados por el Ejército de Liberación Popular.


Más información:
– La alianza de la CIA con el Dalai Lama contra China
– Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

– Revolución y contrarrevolución en Tíbet
– 7 años en el Tíbet

Primero fueron a por los terroristas y ahora van a por los apestados

En Francia el estado de emergencia sanitaria se ha prorrogado hasta julio. Permite al gobierno limitar los movimientos autorizados e imponer medidas de aislamiento y cuarentena. Este nuevo estado de emergencia recuerda al estado de emergencia de 2015 contra el terrorismo. “Estas disposiciones de emergencia corren el riesgo de convertirse en permanentes”, advierte la jueza Sarah Massoud, dirigente del Sindicato de la Magistratura.

Massoud es miembro de la Red de Vigilancia del estado de urgencia sanitaria y la reacción le ataca públicamente en los medios de comunicación.

¿La ley que prorroga el estado de urgencia sanitaria, tal como se aprobó finalmente el 11 de mayo, parece menos peligrosa para las libertades que el proyecto inicial?

El texto final es menos duro en cuanto a los ataques a las libertades individuales que el proyecto de ley inicial. Sin embargo, existe todavía una filosofía en la ley final que extiende el estado de emergencia sanitaria que permanece, y que nosotros discutimos, la del tropismo de la excepción. El texto se ha modificado en un sentido bastante favorable sobre la cuestión del expediente de seguimiento de los pacientes de Covid, pero debemos permanecer muy atentos a su aplicación (1).

En lo que respecta al aislamiento y la cuarentena, que ya existían en la ley por la que se establecía el estado de emergencia sanitaria (2), estas medidas adquieren un alcance diferente y mayor en el contexto del desconfinamiento. Se trata de medidas de privación de libertad, como recordó el Consejo Constitucional en su decisión de 11 de mayo sobre la ley de prórroga del estado de excepción. Como tal, están acompañadas por un control del Juez de Libertades y Detenciones [JLD], en el que estamos totalmente de acuerdo. La privación de libertad requiere la intervención de un juez. En el texto se prevé la posible intervención del JLD a partir de las 72 horas siguientes a la decisión de poner a una persona en aislamiento o en cuarentena. El JLD debe entonces intervenir si la medida se extiende más allá de 14 días.


¿Saben los jueces de libertad y detención exactamente sobre qué tendrán que decidir? ¿Tienen los medios para hacerlo?

Nos preocupa la aplicación de esta nueva competencia en la medida en que el servicio público de la justicia se ha asfixiado durante años y funciona en condiciones degradadas. Por el momento, no hay información sobre cómo se aplicarán estas disposiciones, con qué medios adicionales o no, sabiendo que la reanudación de la actividad de los tribunales ya es muy difícil. El período de reclusión ha dado lugar a numerosos aplazamientos o cancelaciones de audiencias, que el personal de la justicia tendrá que compensar en condiciones todavía limitadas. Además, no tenemos ni idea de cuántas personas se verán afectadas. Desde antes del 11 de mayo, el aislamiento y la cuarentena ya se aplican en los territorios y departamentos de ultramar, sin ningún control judicial. En los Departamentos y Territorios Franceses de Ultramar, en pocas semanas, 1.500 personas se vieron afectadas.

Las decisiones de poner a las personas en cuarentena o en aislamiento las tomarán los prefectos, a propuesta de los organismos sanitarios regionales, sobre la base de un certificado médico que se presentará a las autoridades judiciales. Aparte de este certificado médico, no está claro en qué consistirán estos procedimientos. Si se establece un paralelismo con la atención sin consentimiento en psiquiatría [en la que el JLD interviene después de 12 días de hospitalización sin consentimiento], una parte nada despreciable de las medidas de hospitalización son finalmente levantadas por los jueces por falta de elementos suficientes. Con estas medidas de salud, los JLD todavía están a oscuras.

¿Su sindicato creyó desde el principio que el estado de emergencia era innecesario, que la aplicación del código de salud pública era suficiente?

Cuando presentamos nuestras primeras observaciones el 25 de marzo, cuestionamos la legitimidad de introducir tal régimen de excepción. Tras varias semanas de estado de emergencia sanitaria, observamos un activismo por parte de las autoridades administrativas que habían emitido una plétora de decretos prefectorales y decretos municipales que infringían las libertades individuales, con contenidos a menudo desproporcionados y desconectados del objetivo sanitario. Este injustificado productivismo normativo ha confirmado nuestros temores iniciales. De ahí nuestra oposición a la extensión de esta “crisis de legalidad”. Consideramos que las disposiciones del derecho común, en el Código de Salud Pública y en otros textos, son suficientes para organizar la respuesta a la crisis sanitaria, incluida la desescalada. Nuestro principal temor hoy en día es que estas disposiciones excepcionales puedan contaminar el derecho común. Hemos experimentado esto amargamente en el pasado. El Defensor de los Derechos Humanos y la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos también lo han dicho (3).

¿Este es el paralelismo que ves con el estado de emergencia antiterrorista de 2015?

Completamente. Con la Ley Silt (4), el derecho común se ha visto completamente contaminado por las disposiciones del estado de excepción “antiterrorista”. La aprobación de la Ley Silt tiene enormes consecuencias en cuanto a las libertades individuales. Tomemos el ejemplo de los perímetros de protección. Se trata de zonas en torno a las cuales y dentro de las cuales se autorizan los controles policiales, porque existe el riesgo de que se cometan delitos relacionados con el terrorismo. Sin embargo, hemos encontrado que estos controles se han llevado a cabo como parte de las movilizaciones sociales, ya sea las manifestaciones del Día del Trabajo, los chalecos amarillos o las protestas climáticas. Estos perímetros de protección y controles policiales se han utilizado para suprimir la protesta social fuera de cualquier objetivo terrorista. La consecuencia es desastrosa en lo que respecta a las violaciones de las libertades fundamentales, como el derecho de manifestación garantizado por la Constitución.

La Ley Silt debe ser revisada antes del 31 de diciembre de 2020. Tememos que se refuerce aún más en esa ocasión. Debemos ser conscientes de que las reformas que se han llevado a cabo desde hace casi 20 años han dado prioridad a la noción de orden público sobre la de las libertades individuales. El dogma de las autoridades públicas es la seguridad, aunque signifique utilizar una retórica basada en el miedo. La figura de peligro solía ser la del terrorista, hoy será la del paciente que ha dado positivo. Dentro de unos meses, la figura a comprobar y localizar puede ser el paciente Covid asintomático. Siempre hay un objetivo que permite a las autoridades públicas, bajo el pretexto de un peligro potencial, aplicar disposiciones que son muy perjudiciales para las libertades civiles. Y el riesgo, ya desenfrenado, es el de acostumbrarse a una legislación de la peor clase.

Sin embargo, hay resistencia de varios grupos y asociaciones, en particular la unión de magistrados…

Pero, ¿nos escuchan? Nuestras posturas centradas en la defensa de los derechos fundamentales se tienen muy poco en cuenta en la labor legislativa. Además, el control parlamentario sobre estas leyes excepcionales se ha secado completamente. Hoy en día es aún más débil que bajo el estado de emergencia antiterrorista. No está prevista ninguna evaluación. Sólo hay dos misiones de investigación, una al Senado y otra a la Asamblea Nacional. No disponen de toda la información que les permita evaluar eficazmente las consecuencias del estado de emergencia sanitaria, en particular en lo que respecta a las violaciones de las libertades. Debido a la inexistencia de esta evaluación institucional, hemos creado una red de vigilancia, obligada a suplir una deficiencia dramática de nuestras instituciones.

En el marco de esta red de vigilancia, ¿cuestiona en particular el delito de vulneración del confinamiento?

Desafiamos este delito (5) en todos los aspectos. Ya consideramos que la represión es inútil para hacer cumplir las normas instituidas por el estado de urgencia sanitaria, sobre todo en un contexto tan específico como el de la actual epidemia. Además, el hecho de incurrir en una pena de prisión porque no se puede presentar un certificado, porque se ha olvidado el certificado o porque se ha salido de casa quizás no por la razón correcta, nos parece totalmente desproporcionado. Cuestionamos la construcción legal de este delito. Es un OVNI legal. Por otra parte, el Tribunal de Casación transmitió el 13 de mayo al Consejo Constitucional las cuestiones prioritarias de constitucionalidad relativas a este delito, por considerar que podría socavar el principio de la legalidad de los delitos y las penas y la presunción de inocencia.

Hay que recordar que durante el encierro se realizaron más de 15 millones de comprobaciones, que dieron lugar a más de un millón de atestados. Este delito también reveló desigualdades sociales que ya se habían observado en otros lugares. Sena-Saint-Denis ha sido objeto de muchos más controles que otros territorios. Esto afectaba a personas que, económica y sociológicamente, tal vez no podían respetar el confinamiento, así como a otras categorías de la población. Este delito se agravó aún más en virtud de la ley por la que se amplió el estado de urgencia sanitaria, ya que se amplió la lista de personas con derecho a informar. No se trata de implicar a los organismos encargados de hacer cumplir la ley, ya que también pueden tener dificultades porque no todos ellos están capacitados para este tipo de control. Es difícil saber qué está prohibido y qué no. Hay muchos textos que salen regularmente, y la comunicación del gobierno es muy errática. ¿Cómo se puede respetar una regla cuando ésta es tan imprecisa y fluctuante? Además, hoy en día, las reglas no son las mismas en las diferentes regiones. El hecho de que este estado de emergencia sanitaria vaya acompañado de una nueva fuerza de policía sanitaria es de gran preocupación para nosotros.

¿También señala el riesgo de que la excepción se generalice en la misma forma en que funciona la justicia?

Estos son peligros que los ciudadanos no necesariamente perciben. En los procedimientos civiles o penales, por ejemplo, las medidas derogatorias [de los derechos y libertades] se justifican hoy en día en tiempos excepcionales: audiencias por videoconferencia, aumento del número de procedimientos escritos. Entendemos esto mientras sea transitorio, en respuesta a las emergencias sanitarias y la necesidad de medidas de contención. Pero nos preocupa mucho ver que estos métodos despectivos de la actividad jurisdiccional contaminan nuestras operaciones habituales. Cuanto más practicamos estos modos degradados, más nos arriesgamos a acostumbrarnos a ellos. Cuanto más nos acostumbremos a ellos, más fácil será para las autoridades validarlos después.

Por ejemplo, esperamos que muchos de nuestros colegas argumenten que la videoconferencia no es tan mala y que, al final, en nombre de la rentabilidad y ante una cancillería que hace oídos sordos a nuestras llamadas de auxilio, se requiere una justicia deshumanizada. Hay que tener siempre presente, y así se ha demostrado en el pasado, que los regímenes excepcionales sirven de laboratorio para la perpetuación de las derogaciones [de los derechos y libertades]. Las derogaciones son un ataque a las libertades individuales.


(1) El sistema de información para el control de la epidemia de coronavirus. En el texto final no se incluyeron los datos sobre los contactos entre las personas. La recolección de datos se limitará, en particular, al estado virológico o serológico de una persona con respecto al coronavirus. No se pueden almacenar más de tres meses y tampoco podrán alimentar la aplicación informática “StopCovid” aprobada en Francia para rastrear a los usuarios de móviles.

(2) El artículo 2 de la Ley de 23 de marzo de 2020 dice: “Ordenar medidas a efectos de cuarentena, en el sentido del artículo 1 del Reglamento Sanitario Internacional de 2005, de las personas susceptibles de estar afectadas; ordenar medidas de colocación y mantenimiento en aislamiento, en el sentido del mismo artículo 1, que se apliquen a las personas que puedan verse afectadas; ordenar medidas de colocación y mantenimiento en aislamiento, en el sentido del mismo artículo 1, en sus domicilios o en cualquier otro lugar de alojamiento adaptado, de las personas afectadas”.

(3) “La CNCDH recuerda el carácter necesariamente provisional de las medidas adoptadas que atentan contra los derechos y las libertades fundamentales. El período actual no se puede utilizar como laboratorio para la experimentación con miras a generalizar medidas ampliamente impugnadas, ni siquiera permitir que esas medidas se apliquen subrepticiamente. También es importante velar por que se ponga fin a este estado de emergencia lo antes posible y que la duración de las medidas no exceda de lo estrictamente necesario”.

(4) Ley de 30 de octubre de 2017 de refuerzo de la seguridad interior y de lucha contra el terrorismo.

 
(5) Es un delito creado por la ley de estado de urgencia sanitario. Establece que a una persona que ha violado más de tres veces el confinamiento en un período de 30 días, será castigo con seis meses de prisión y una multa de 3.750 euros.

La crisis capitalista y el confinamiento subsiguiente han arrasado con 135 millones de puestos de trabajo

La crisis capitalista y el confinamiento subsiguiente han arrasado con 135 millones de puestos de trabajo en el primer trimestre de este año, una cifra que subirá a 345 millones en el segundo, según dijo el miércoles el Director General de la OIT, Guy Ryder.

Naturalmente, lo mismo que la OMS, la OIT arroja un velo sobre el capitalismo para poner en el primer plano al coronavirus, que habría obligado al cierre de empresas y a los despedidos, lo cual es absolutamente falso.

Según la OIT los jóvenes son las principales víctimas de la recesión económica. Más de uno de cada seis jóvenes encuestados, menores de 29 años, han dejado de trabajar desde que impusieron la ley marcial.

Los que han mantenido sus puestos han visto sus horas de trabajo reducidas en un 23 por ciento.

Se ha creado lo que ya llaman “generación confinamiento”. Alrededor de la mitad de los jóvenes estudiantes padecen un retraso en la finalización de sus estudios, mientras que el 10 por ciento espera no poder terminarlos.

Ryder pidió a los gobiernos que presten especial atención a la “generación encerrada” para que no se vean afectados por la crisis a largo plazo. “Los jóvenes simplemente se quedarán atrás, y en gran número”, añadió, explicando que se ven afectados de manera desproporcionada por la crisis debido a las alteraciones en el mercado laboral, la educación y la formación.

Con un 13,6 por ciento en 2019, el desempleo juvenil ya era más alto antes de la crisis que en cualquier otro grupo de población. Las personas de 15 a 24 años de edad que trabajaban solían tener empleos precarios, mal pagados o informales, incluidos los relacionados con la condición de emigrantes.

La OIT pronostica que América sea el continente más afectado por la crisis capitalista.

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