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Día: 14 de mayo de 2020 (página 1 de 1)

¿Dónde está el virus? No encuentran ni rastro en los envases de los productos de los supermercados

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) no ha detectado rastros de coronavirus en los envases de alimentos y productos de droguería adquiridos durante la última semana de abril en ocho cadenas (Alcampo, Carrefour, Condis, Dia, Eroski, Mercadona y Supercor) de Madrid, Barcelona, Vitoria y La Coruña.En concreto, la organización de consumidores ha analizado la presencia de coronavirus sobre la superficie de 66 alimentos y productos de droguería de gran consumo: harinas, tabletas de chocolate, bolsas de patatas fritas, barras de pan, latas de cerveza, manzanas a granel, papel higiénico, yogures, ensaladas envasadas, tortillas precocinadas, barquetas de carne y salmón ahumado.

Los resultados, obtenidos mediante pruebas genéticas PCR a partir de muestras recogidas de la superficie de los productos seleccionados, revelan la ausencia total de restos de coronavirus.

La empresas han impuesto medidas inútiles a los trabajadores de los supermercados, como el empleo de mascarillas y guantes, sólo para mantener la imagen ante los consumidores, a su vez atemorizados por la campaña de histeria.

Esperamos que la OCU envíe una copia de los análisis realizados a Fernando Simón y demás “expertos” para que en la próxima rueda de prensa nos expliquen quién ha robado los virus de las estanterías de los supermercados.

¿No decían que el virus se expande exponencialmente?, ¿por qué no ha llegado hasta los supermercados, por donde circulan miles de personas diariamente?

https://www.europapress.es/economia/noticia-ocu-no-detecta-rastros-coronavirus-envases-alimentos-supermercado-20200514121048.html

Juan José Rendón, el oscuro personaje detrás de la trama para derrocar a Maduro

Marco Teruggi

La Operación Gedeón provocó numerosas interpretaciones y dejó preguntas sin responder. Al igual que sucedió el 30 de abril del 2019, cuando Juan Guaidó y Leopoldo López simularon la toma de una base militar en Caracas para activar un golpe, la confusión fue parte central de la escenografía.

Sin embargo, algo quedó claro en este caso: Juan José Rendón, quien se presenta como “responsable del comité de estrategia de Guaidó”, reconoce haber firmado un contrato en octubre del 2019 con la contratista militar estadounidense Silvercorp por un monto de 212 millones de dólares.

Ese contrato, publicado por el Washington Post , planteaba tres fases. En primer lugar, la preparación de quienes debían llevar adelante las acciones. Luego, la realización del “objetivo primario” que era “capturar/detener/remover a Nicolás Maduro, eliminar el régimen actual e instalar al presidente venezolano reconocido, Juan Guaidó”. Finalmente, la participación de Silvercorp en un período de 450 días −prolongable− de “restablecimiento de la estabilidad en el país”.

La “estabilización del país” significaba que la contratista militar sería parte del ataque y persecución de militares, “elementos no militares del mando y control del régimen anterior”, represiones, detenciones, el cumplimiento de toques de queda, controles de frontera, con autorización para “usar la fuerza, hasta e incluyendo la fuerza mortal, para eliminar la amenaza”.

Todo está escrito en un anexo de 41 páginas con precisiones sobre, por ejemplo, cuándo y cómo utilizar minas antipersonales M18A1 claymore, las cadenas de mando, las formas de pago, donde, en caso de “insolvencia en efectivo”, Silvercorp cobraría “en barriles de petróleo”.

Rendón reconoce haber armado y firmado ese contrato como parte del “gobierno de Guaidó”, y sostiene que era y es parte de sus tareas como “estratega” para lograr el “cese de la usurpación”, es decir el derrocamiento. Afirma que no hizo efectivo el contrato, pero el escenario planificado es una de las posibilidades sobre las que siguen trabajando −para lo cual consultaron con otras contratistas más−.

Así, entre tantas hipótesis, mentiras e interpretaciones sobre la Operación Gedeón, queda claro un punto: existe un intento de capturar/asesinar a Maduro, los principales dirigentes del gobierno y perseguir al chavismo en sus diferentes niveles en un escenario que abre puertas a un enfrentamiento armado interno. Ese intento no se detendrá.

No es nuevo, pero, ahora tomó −nuevamente− forma pública, innegable, y llegó al punto en que un grupo de cerca de 60 personas, exintegrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, civiles y exmiembros de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos que estuvieron en Irak y Afganistán, arribaron armas en mano a las costas del país.

No se trata de un hecho desconectado. La Operación se enmarca dentro del precio puesto por el Departamento de Justicia estadounidense a la cabeza de Maduro y Diosdado Cabello −otro objetivo militar marcado en el contrato− el bloqueo económico abiertamente reconocido, el anuncio de la pronta caída de Maduro realizada por la administración de Donald Trump, y una trama sostenida de este tipo de acciones encubiertas, relacionadas unas con las otras.

¿Cómo se gobierna en ese contexto? ¿Qué ingenierías de defensa son necesarias para evitar la ejecución de planes de esa naturaleza? ¿Cómo afecta al gobierno, la forma de gobernar y al conjunto de la política?

Es un escenario bélico, una excepcionalidad permanente que ha envuelto la dinámica política en lo últimos años. Se trata de una dialéctica de trincheras, un asalto continuado y un gobierno en permanente desmontaje de operaciones, sorteo de bloqueo, y aplicación de claves de la excepcionalidad a gran parte de la política.

La Operación Gedeón buscó quebrar este escenario, es decir lograr el derrocamiento con mercenarios a través de una acción que abriría las puertas a un posterior enfrentamiento armado. La figura de Gedeón, además de la religiosidad, remite a una táctica de guerra: un ataque nocturno en inferioridad numérica para sembrar confusión en las filas del enemigo.

La Operación fue derrotada, parcialmente. Quienes desembarcaron eran parte de un conjunto mayor: según los detenidos estadounidenses, Luke Denman y Airan Seth, el plan era tomar aeropuertos, para que, una vez capturado Maduro −en caso de secuestro y no de asesinato− aterrizara un avión para extraerlo. ¿De dónde vendrían los aviones? ¿Colombia, Estados Unidos?

Los hombres que llegaron eran parte de un plan mayor que no terminó. ¿Cómo seguirá? Es necesario leer con precisión las reacciones en Estados Unidos y dentro de la administración de Donald Trump que, como era predecible, negó toda participación y contestó con arrogancia y amenaza: “Si quisiera ir a Venezuela no lo haría en secreto, lo haría y no podrían hacer nada, no mandaría un grupo pequeño […] sería un ejército, se llamaría una invasión”.

En cuanto a la dinámica nacional la ecuación es clara: la oposición enfrenta otro efecto derrota con sus consecuentes enfrentamientos, pérdidas de credibilidad y fuerza, y el gobierno envía un mensaje de fortaleza tanto a los sectores golpistas opositores como a potenciales traidores internos, y sostiene su unidad y mando.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/05/11/juan-jose-rendon-el-oscuro-personaje-detras-de-la-trama-para-derrocar-a-maduro/

Los ancianos son una mercancía y si además tienen coronavirus el negocio es redondo

Jack Dolan y Brittny Mejía

La industria de los hogares de ancianos se vio devastada por el coronavirus; el brote mató a miles de residentes de edad avanzada y probablemente preparó el escenario para regulaciones más estrictas y enormes responsabilidades legales.

Pero la crisis sanitaria presenta a los operadores una potencial ventaja financiera. Los pacientes con Covid-19 podrían valer más de cuatro veces lo que los hogares cobran a los residentes de largo plazo con problemas de salud relativamente leves.

Algunos defensores de pacientes y expertos de la industria temen que el pago premium disponible para los afectados por coronavirus -y una flexibilización simultánea de las regulaciones en torno a los traslados- tiente a algunos gerentes de asilos a mudar a sus residentes que pagan poco para ingresar a pacientes de Covid-19, más lucrativos, a pesar de los evidentes riesgos para la salud de los residentes y el personal. “Probablemente haya algunos operadores sin escrúpulos que lo harían”, consideró David Grabowski, profesor de políticas de salud en la Facultad de Medicina de Harvard, quien de igual manera cree que la mayoría no lo haría.

Un nuevo sistema de reembolso de Medicare que entró en vigencia el otoño pasado paga a los hogares de ancianos sustancialmente más por los nuevos pacientes, incluidos los dados de alta de hospitales, particularmente durante las primeras semanas. Según esas pautas, las personas con Covid-19 pueden aportar más de $800 por día, según los administradores de hogares de ancianos y los directores médicos entrevistados por The Times.

Por contraste, las instalaciones cobran tan sólo 200 dólares por día por personas con demencia a largo plazo, precisaron los expertos de la industria.

Los asilos de ancianos siempre han tenido un incentivo financiero para atraer pacientes a corto plazo -que pagan más- y deshacerse de los que pagan poco a largo plazo, consideró Grabowski. Pero los riesgos para la salud de los residentes y el personal son tan altos durante la pandemia de Covid-19, remarcó Grabowski, “que sospecharía un poco de un hogar de ancianos de baja calidad que se ubique en el primer lugar de la lista por esto”.

Los sistemas de salud en todo el país intentan conseguir lugares seguros para poner en cuarentena a los residentes de asilos con coronavirus, en pos de proteger a quienes no han sido infectados. Los hospitales también están desesperados por reducir el cuello de botella de los pacientes con Covid-19 que ya no necesitan estar internados pero que no pueden cuidarse a sí mismos en sus casas.

Con ese fin, los departamentos de salud intentaron establecer hogares de ancianos especiales, llamados “Covid-19-positivos”, para lidiar con la crisis.

Hasta ahora, sólo una casa en el condado de Los Ángeles fue designada como ‘Covid-19 positiva’ por el Departamento de Salud Pública del país: Country Villa South, una instalación que cuenta con 87 camas, en Palms. El sitio ya ha sufrido un brote: 81 de sus residentes y empleados habían dado positivo por el virus hasta la semana pasada, y 10 muertes fueron reportadas a los funcionarios de salud del Condado.

La casa tiene un historial regulatorio ambiguo, con sólo una estrella -la puntuación más baja posible- en el sistema de clasificación de cinco estrellas de Medicare. También tuvo violaciones recientes por no seguir los protocolos del control de infecciones, según muestra una revisión de The Times de los registros de inspección y quejas.

Rockport Healthcare Services, la compañía que supervisa a Country Villa South y otros más de 70 hogares en California, fue demandada en marzo pasado por una exempleada que alegó haber sido despedida por negarse a dar de alta a pacientes del programa estatal Medi-Cal, para dar cabida a otras personas con seguro privado -que pagan mejor-. Estos supuestos hechos ocurrieron antes del brote de coronavirus.

En su denuncia, Lidice Díaz, quien era la directora de desarrollo de negocios en Pomona Healthcare and Wellness Center, alegó que los gerentes instruían al personal para que preparara una lista de “personas a dar de alta” diariamente. Los residentes en la lista, según la demanda, eran pacientes de Medi-Cal. “Esta gente a menudo no tenía una orden del médico que permitiera o recomendara el alta”, establece el documento.

En otras ocasiones, alegó Díaz, le dijeron que llamara a la familia de un paciente, le informara que el residente debía ser dado de alta, y que “no aceptara un no por respuesta”.

Díaz y su abogado se negaron a hacer comentarios, citando el litigio en curso. El presidente ejecutivo de Rockport, el Dr. David Silver, afirmó que confía en que las acusaciones serán falsas, pero se negó a comentar sobre detalles específicos de la demanda.

El mes pasado, un ejecutivo de Rockport envió un correo electrónico indicando a los hogares de la cadena que se prepararan para transferir a los pacientes que no necesitaban atención de enfermería especializada, para dar paso a una ola de “personas gravemente enfermas” que comenzarían a llegar desde los hospitales de cuidados intensivos, que estaban en “extrema necesidad” de camas libres.

El correo electrónico informaba al personal que el requisito del Departamento de Salud Pública de California, de advertir a los residentes 30 días antes de un alta inminente, se había reducido a 10 días, y que Rockport había contratado una agencia de colocación para ayudar a encontrar lugares para los residentes. “Entendemos que no es fácil hallar destinos para los residentes con bajos ingresos, pero debemos ser proactivos con nuestra planificación de altas durante este momento difícil”, remarcaba el correo electrónico.

Silver expresó que el email fue la forma en que su compañía respondió a una advertencia de los funcionarios estatales para prepararse ante un aumento esperado de pacientes con coronavirus. “Acordamos hacer nuestra parte”, escribió Silver a The Times. “El correo electrónico claramente hace referencia a garantizar las altas seguras y apropiadas. Esto no tiene nada que ver con las tasas de pago o los niveles de ingresos de los pacientes. Estamos liderando el camino para estar a la altura de este momento”, agregó Silver. “Ninguna otra empresa de enfermería especializada dio un paso adelante como nosotros”.

Rockport envió recientemente una carta a las aseguradoras de salud para informarles que la compañía facturaría $850 por día a los pacientes con coronavirus, según varios expertos de la industria de asilos entrevistados por The Times. Silver señaló que no sabía a qué carta se referían y que tales negociaciones generalmente se llevan a cabo en privado. Pero, expuso, su empresa estaba preparada para ofrecer tarifas con descuento, y que $850 por día es aproximadamente un 20% de descuento de lo que pagaría Medicare.

Al Dr. Michael Wasserman, ex CEO de Rockport, le sorprendió el correo electrónico que indicaba al personal que debía prepararse para dar de alta a los residentes y hacer espacio a pacientes con coronavirus. “Para mí, desde una perspectiva empresarial, sólo hay una razón para ello: reemplazar a los residentes que pagan menos por otros que pagan mejor”, dijo. “Es tan malo decirle a una persona anciana y frágil en un hogar que sólo tiene 10 días para mudarse…”, agregó. “La mitad de estos pacientes padecen demencia”.

Cuando se comenzó a correr la voz dentro de los círculos de la industria, a mediados de abril, de que la administración actual de Rockport estaba presionando al Condado para que designara a Country Villa South como una instalación positiva para Covid-19, Wasserman envió un correo electrónico a los funcionarios del Condado informándoles sobre el pobre historial regulatorio del sitio y advirtiéndoles que enviar pacientes con Covid-19 allí “abrumaría su capacidad de cuidar a los residentes”.

El Dr. Zachary Rubin, que trabaja en el control de enfermedades transmisibles para el Departamento de Salud Pública del Condado, respondió a Wasserman en un correo electrónico que las manos del Condado estaban atadas porque “no había una gran cantidad de lugares que quisieran hacer esto”.

En su correo electrónico, que fue revisado por The Times, Rubin explicó que el Condado estaba buscando hogares que ya tuvieran un brote, para no introducir el virus en una instalación que no tenía infectados entre sus residentes y personal. El Condado, escribió, también estaba buscando hogares que pertenecieran a una cadena más grande y con mucho personal, para que hubiera gente disponible para trabajar cuando algunos empleados se enfermaran y debieran quedarse en casa.

Rubin no respondió a una solicitud de comentarios para este artículo.

Los funcionarios del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles se negaron a decir si habían revisado el historial regulatorio de Country Villa South o la reciente demanda presentada contra Rockport antes de designarlo como un lugar para que otras instalaciones envíen a pacientes con coronavirus.

En respuesta a las preguntas de The Times, un funcionario del departamento no identificado comentó por correo electrónico que la designación no debe considerarse como “un respaldo de la Salud Pública”. Pero el email reconoció que los funcionarios del Condado habían consultado con el hogar y querían asegurarse de que tenía “procedimientos óptimos para el cuidado de pacientes con Covid”.

Ello resultó una sorpresa para algunos cuyos seres queridos viven en esas instalaciones. Un familiar de un residente de Country Villa South que resultó negativo en las pruebas contra el virus dijo que no tenía idea de que la casa había sido designada como centro para atención de Covid-19 hasta que una asistente de enfermería se lo dijo y le advirtió que sería bueno sacar a su familiar de allí. “Eso me molestó; saber que tomaron la decisión de convertirlo en un sitio de tratamiento sin que nadie lo supiera”, comentó la mujer, que pidió no ser identificada por temor a represalias contra su ser querido.

La instalación prometió que encontraría un nuevo hogar para su pariente, informó la mujer, pero hasta el jueves pasado eso no había ocurrido.

El tema es particularmente preocupante porque, incluso antes de la pandemia, Country Villa South no parecía tener suficiente desinfectante para manos y, a veces, no había jabón en la habitación de su familiar, comentó la mujer, quien también trabaja en el área de la salud.

A menudo se pregunta por qué una instalación que no ponía demasiado cuidado en la higiene considera ahora convertirse en un centro de atención de aquellos con Covid-19. “No hay otra explicación más que por el cheque de pago”, afirmó.

https://www.latimes.com/espanol/california/articulo/2020-05-05/los-pacientes-con-coronavirus-podrian-ser-la-nueva-gallina-de-los-huevos-de-oro-para-los-hogares-de-ancianos

Más información:
– La fiscalía archiva la investigación por las muertes de los ancianos en las residencias
– No han muerto miles de ancianos en los asilos por coronavirus: los ha matado el capitalismo


La Junta de Castilla y León también prohibió el traslado de ancianos
desde las residencias a los hospitales durante el apogeo de la pandemia

 
– La Comunidad de Madrid ha destituido al alto cargo que dio la orden de no trasladar a los hospitales a los ancianos de las residencias
– “A mi padre le sedaron en lugar de llevarle al hospital” desde el asilo, dice el familiar de un anciano fallecido

Reflexiones incómodas sobre el coronavirus (no aptas para ingenuos)

Los partes oficiales de defunciones hospitalarias en muchos países, sin mayor discusión y con poca rigurosidad, atribuyen la causa al Covid-19 basados únicamente en el resultado de alguna de las pruebas recomendadas por la OMS: la RT-PCR (1) (conocida también como “prueba molecular”) o de la prueba serológica (llamada “prueba rápida”) que se aplica al ingreso de los pacientes.

Esto es un error por dos razones: la primera es técnica y la segunda administrativa.Desde el punto de vista técnico, el problema no es tan grave, pero igualmente debe tenerse consciencia de éste. La prueba RT-PCR es ampliamente aceptada como la más confiable en comparación con el test serológico y la prueba de antígenos. Lo que RT-PCR hace es identificar trazos del genoma del SARS-COV2 y amplificarlo (replicarlo) para que pueda ser observado, revelando la situación de contagio en tiempo real; en cambio, el test serológico o llamada también “prueba rápida”, a través de la detección de anticuerpos revela si la persona fue contaminada en el pasado, pero no revela si necesariamente tiene el virus en el momento de tomarse la prueba, por lo cual puede generar falsos positivos y falsos negativos. Por ese motivo, aunque la serológica es aceptada como una prueba de urgencia por su inmediato resultado, la prueba RT-PCR es tomada como la prueba confirmatoria.

Sin embargo, publicaciones especializadas como “Genotipia”, entre otras, advierten que aun la RT-PCR puede generar “falsos positivos” y “falsos negativos” (2). El Dr. Pablo Goldsmith, virólogo argentino, también ha puesto en evidencia que esta prueba tiene un margen de error importante, tanto por sus limitaciones de confiabilidad en sí, como por errores comunes en el procedimiento de la toma de muestras, por lo que recomienda otras técnicas complementarias (3). El neumólogo alemán Wolfgang Wodarg (4), presidente de la Asamblea Parlamentaria del Comité de Salud del Consejo de Europa, explica que esto ocurre porque la prueba RT-PCR se industrializó sin antes haber hecho pruebas con el suficiente tiempo para verificar su calidad, por lo que no es 100% confiable. Es decir que, a pesar de lo que se nos dice, no hay consenso entre especialistas para considerarla como una prueba segura.

Sin embargo, a pesar de su imperfección hay consenso en considerar a la RT-PCR como una buena prueba, además de que no existen las pruebas 100% seguras. Si solo ese fuera el problema, se resolvería mediante un protocolo complementario para disminuir la posibilidad de equivocarse en el dictamen del deceso, como sugiere el Dr. Goldsmith. Sin embargo, en el caso del Covid-19 no es tan simple.

El problema de fondo es que para muchos centros de asistencia de esta enfermedad si dio “positivo” en la prueba de Covid-19, parece ser irrelevante que la muerte del paciente haya sido causada por otra enfermedad preexistente o adquirida en el hospital. Esta práctica es un error metodológico grave porque si alguien muere por otra causa, teniendo al mismo tiempo el virus, es una falta de profesionalismo atribuirle la muerte al Covid-19.

Un lineamiento desde arriba

Este proceder es resultado, no de las ocurrencias individuales de los médicos, sino de estándares acordados desde el más alto nivel que los centros asistenciales tienen que aplicar. Ejemplo de lo anterior es lo que ocurre en Estados Unidos. En un cuestionario sobre certificados de defunción publicado el 24 de marzo de 2020 por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), se instruye lo siguiente:

El certificado de defunción de todos los difuntos en los que la enfermedad haya causado o se suponga que haya causado o contribuido a la muerte debe incluir el Covid-19 […] Si el difunto tenía otras condiciones crónicas como EPOC o asma que también pueden haber contribuido estas condiciones pueden ser reportadas en la Parte II” (5).

Es notorio aquí términos como “se suponga”, o “pueden haber contribuido”, lo cual está lejos de ser preciso. Cualquier otra dolencia es relegada a segundo plano.

La Dra. Debora Birx, Coordinadora de la Fuerza de Tarea contra el coronavirus del gobierno de Donald Trump, quiso desmarcarse en una conferencia de prensa de la práctica de otros países diciendo: “Si tienes una condición preexistente, y digamos que el virus te hace ir a la UCI [unidad de cuidados intensivos] y luego tienes un problema de corazón o riñón, algunos países registran eso como un problema de corazón o de riñón y no como una muerte por Covid-19 […] en Estados Unidos. Si una persona muere con Covid-19 lo contamos como una muerte por Covid-19” (6).

En Honduras, el problema es peor. Según el Dr. Carlos Umaña basta que una prueba serológica o “prueba rápida”, de positivo para ser tratado como Covid-19 “hasta que se demuestre lo contrario” (7). También se pueden encontrar irregularidades en el registro de pacientes, como la copia de listados completos de un reporte del 7 de mayo, irregularidad que fue admitida por la Secretaria de Salud después de ser un escándalo en las redes sociales (8). Solo esto ameritaría una auditoría a la SINAGER.

En el caso de Estados Unidos esto podría obedecer a un motivo económico porque el Medicare [sistema de seguro de salud de Estados Unidos] subsidia con 13.000 dólares si el hospital dictamina un paciente con Covid-19 y 39.000 dólares si es colocado en un ventilador mecánico (9). En el caso de Honduras, el motivo más bien podría ser político y vinculado a la corrupción. La crisis sanitaria nos mantiene en casa mientras funcionarios y empresarios inescrupulosos roban a sus anchas y además el gobierno se vuelve elegible para más ayuda al exterior.

Hay quienes se atreven a denunciarlo. La Dra. Judy MiIkovits, conocida viróloga norteamericana que jugó un rol importante en el aislamiento del virus del VIH ha criticado que a los médicos se les obliga a reportar que las muertes donde exista la presencia de Covid-19 se deben catalogar como defunciones por esa enfermedad. La Dra. Chinda Bartolino, conocida forense argentina, denuncia que en su país son amenazados con cárcel quienes cuestionen estas prácticas oficiales. En Honduras el Colegio Médico ha expresado su incredulidad respecto a las estadísticas de la SINAGER.

La prensa alineada

Otro fenómeno semejante es el que ocurre con la prensa. Hay una gran obsesión de la prensa vinculada a los centros de poder por “descubrir” casos de Covid-19 a como de lugar. Mediáticamente hay un esfuerzo por destacar el Coronavirus como el causante de cualquier incremento en la morbi-mortalidad observada. Por ejemplo, en un reportaje de CNN se decía lo siguiente sobre el caso de Estados Unidos:

“Utilizando datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el equipo encontró un aumento de cerca de 15.000 muertes, del 1 de marzo al 4 de abril. Durante el mismo lapso, los estados informaron de 8.000 muertes por covid-19. Eso es casi el doble”, dijo a CNN Dan Weinberger, quien estudia la epidemiología de las enfermedades infecciosas en Yale. El equipo no pudo mostrar si el aumento de las muertes se debió al coronavirus, dijo Weinberger. Pero hay fuertes indicios de que sí. Por ejemplo, el equipo también analizó datos sobre visitas al médico. Lo que vemos es que en muchos estados, uno ve un aumento en las enfermedades similares a la gripe, y luego, una o dos semanas después, ve un aumento en las muertes por neumonía e influenza”, dijo Weinberger. “Esto proporciona alguna confirmación de que lo que estamos viendo está relacionado con el coronavirus” (CNN en español, 28 de abril 2020, reportaje de Maggie Fox).

Como puede verse en este reportaje, una afirmación que es una suposición se convierte en la “confirmación” de que el plus de muertes en Estados Unidos se debió a Covid-19, a pesar de que el mismo reportaje explica que hubo también el incremento de casos de Influenza y de neumonías, las cuales pueden tener varias causas. ¿Por qué CNN no supuso que se trataba de influenza y si tuvo que suponer que se trata de Covid-19?

Al mismo tiempo puede observarse que en los noticieros de cualquier país el resto de las enfermedades son muy poco mencionadas, por no decir que absolutamente. Por ejemplo, en Latinoamérica existen, además de la pandemia Covid-19, dos enfermedades epidémicas graves, como el dengue y el sarampión (10), que en otro momento serían sensación en las primeras planas. Pero hoy día, solo Covid-19 existe en el imaginario periodístico.

En cambio, los reportajes o documentales que revelan estas malas práctica son sacados de circulación por las grandes cadenas mediáticas, calificándolas de “conspiranoicos”, aunque sean respetables programas, como ocurre con el documental “Plandemic” de la cadena Fox en Estados Unidos (11).

Con justicia el citado virólogo argentino Pablo Goldsmith afirma que “nuestro planeta es víctima de un nuevo fenómeno sociológico, el acoso científico-mediático, desencadenado por peritos solamente sobre la base de resultados de análisis de diagnóstico molecular de laboratorio” (12).

Las otras enfermedades invisibilizadas

En el campo asistencial concreto, estas malas prácticas ocasionan problemas adicionales. Por el congestionamiento de casos de Covid-19, la mayoría de los centros asistenciales de salud atienden prioritariamente estos casos, mientras que del resto de enfermedades o accidentes solo se atienden emergencias o accidentes de gravedad. Esto disminuye la capacidad de los sistemas de salud para cubrir dolencias que no son Covid-19, pero que podrían incluso ser más peligrosas para los seres humanos. De hecho, las cirugías previstas están siendo suspendidas y la mayoría de los recursos económicos del sistema de salud se orientan casi exclusivamente a atender la pandemia.

El confinamiento forzoso y sus efectos colaterales también contribuyen a esto. El encierro de las ciudades produce el poco o nulo acceso de sus habitantes a los alimentos o medicamentos debido a limitaciones de funcionamiento y abastecimiento de las farmacias, la falta de transporte público, las restricciones de circulación y la falta de recursos económicos, aun en casos de emergencia. Por otro lado, el estrés del encierro por prolongados periodos de tiempo reduce las defensas y produce cuadros psicológicos o psiquiátricos de riesgo.

Entonces, es razonable pensar que una consecuencia de estas prácticas es que muchas personas estarían viendo agravar las otras dolencias y que sus posibilidades de tener graves consecuencias por ello, incluida la muerte, se incrementan con esta política, aunque no sean tan visibles como Covid-19.

Al largo plazo, el énfasis puesto en Covid-19 constituye una bomba de relojería para el sistema de salud pública. Muchos casos que se dejan de atender explosionan hoy dentro de los hogares y muchos otros explotaran en el futuro próximo, porque no han desaparecido sino que se han escondido de la vista pública.

(1) RT-PCR es la sigla en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimerasa con Transcriptasa Inversa”.
(2) Megia González, Rubén, “SARS-COV1: ¿Cómo detectar el nuevo coronavirus con ayuda de la genética?”, 7 de abril 2020. Disponible en: genotipia.com
(3) Entrevista a Pablo Goldschmidt el 9 de abril de 2020 con Eduardo Feinmann en Radio Rivadavia. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=CtoCNhlLsQk
(4) Entrevista hecha por Míster Roka TV, del 22 de marzo 2020, disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Xs5ne_2E5LE. EL 4 de enero de 2010, Wodarg denunció, en una entrevista ofrecida al periódico francés L’Humanité, la presunta planificación de la psicosis de la Gripe A (H1N1), y la presunta ola de histeria y pánico que recorrió el mundo, atribuyéndole la responsabilidad a la Organización Mundial de la Salud, denunciando a personas que presuntamente están estrechamente vinculadas con las farmacéuticas, y que presuntamente todo fue una campaña montada y organizada.
(5) CDC, citado por Ryan Mc Maken: “En marzo, las muertes en EE. UU. de COVID19 sumaron menos del 2 por ciento de todas las muertes, 6 de abril 2020, disponible en https//mises.org/es/wire
(6) Meiling Lee, “Medicos se preocupan de que guías de CDC inflen muertes por el virus del PCCh, según senador estatal”, 17 de abril 2020
(7) Entrevista al Dr. Carlos Umaña, en el Programa “Son las Tres”, el 20 de abril 2020.
(8) Ver: Comunicado de la Secretaria de Salud a través de la Unidad de Vigilancia de la Salud y el Laboratorio Nacional de Virología del 12 de mayo de 2020.
(9) Los Ángeles Times, https://www.latimes.com/espanol/california/articulo/2020-05-05/los-pacientes-con-coronavirus-podrian-ser-la-nueva-gallina-de-los-huevos-de-oro-para-los-hogares-de-ancianos
(10) EL Espectador, 13 de mayo 2020, https://www.elespectador.com/coronavirus/dengue-sarampion-y-covid-19-las-epidemias-que-amenazan-america-latina-articulo-918820
(11) Se trata PlandemicMovie.com. Este documental es objeto de una gran polémica en todas las redes sociales, de donde está siendo borrado por las grandes cadenas porque contiene diversas recomendaciones presuntamente erróneas de la entrevistada principal, la Dra. MiIkovits. Mi sospecha es que se le ha censurado, no tanto por sus ideas particulares, sino porque el documental presenta evidencias irrefutables de que la mala práctica que aquí critico proviene del más alto nivel oficial del gobierno norteamericano.
(12) Pablo Goldschmidt: “Coronavirus: El pánico es injustificado dice un virólogo argentino en Francia”, Clarín, 9 de maro de 2020, disponible en: https://www.google.com/amp/s/www.clarin.com/buena-vida

Tomás Andino Mencía https://criterio.hn/reflexiones-incomodas-sobre-el-covid-19-no-aptas-para-ingenuos/

La primera parte de este artículo se puede leer en: https://criterio.hn/reflexiones-incomodas-sobre-covid-19-no-aptas-para-ingenuos-1a-parte/

El recurso al coronavirus oculta los verdaderos motivos de las muertes de los trabajadores de Estados Unidos

En Estados Unidos la atención médica es privada, por lo que la mitad del país, es decir, 160 millones de personas, sólo tiene médico si tiene trabajo.

Con la crisis económica 43 millones de trabajadores, además de perder su empleo, perderán también su seguro médico. En los últimos dos meses 33 millones de trabajadores ya están despedidos y no van a poder costearse la atención médica, ni ellos ni sus familiares.

Actualmente el porcentaje oficial de paro es del 14,7 por ciento, aunque algunos economistas calculan que, en realidad, está entre el 19 y el 23,6 por ciento, si tenemos en cuenta el número de los que han perdido su trabajo en las últimas dos semanas, así como el número de los que no han solicitado el seguro de desempleo.

El mes pasado el Instituto de Política Económica estimó que 12,7 millones de trabajadores ya habían perdido el seguro médico asociado a su contrato de trabajo.

Como consecuencia de la crisis económica, los trabajadores y sus familiares no van a ser atendidos, salvo en los hospitales de la beneficencia que, hasta ahora, han sido un colchón, para paliar la atención médica de los parados, pero que resultan claramente insuficientes, dado el volumen de paro que se espera.

La atención médica en Estados Unidos no está preparada para soportar una recesión económica, según el doctor Adam Gaffney, presidente del Programa de Médicos para una Salud Nacional. “Es inevitable que la gente muera porque no pueden obtener la atención que necesitan debido a la recesión que se avecina”.

Las cifras de mortalidad se van a disparar y el recurso al coronavirus contribuirá a ocultar los verdaderos motivos de los fallecimientos, así como su naturaleza de clase.

La única pandemia es, pues, la crisis del capitalismo.

El mecanismo de ocultación lo expuso el secretario de Salud, Alex Azar, el mes pasado: el gobierno va a financiar la atención sanitaria a los enfermos de coronavirus, mientras que los demás no podrán acceder a la atención sanitaria.

Dado que el dinero va a parar a las grandes empresas aseguradoras, que cobran en función de los casos atendidos, tanto ellas como los enfermos están interesados en consignar que, en efecto, su dolencia tiene su origen en el virus.

Las cifras de la pandemia no dejarán de inflarse y la crisis del capitalismo no existe: estamos ante una recesión económica causada por un virus, que ha obligado al cierre de las empresas y bla, bla, bla, bla, bla….

El Estado de Alarma y el confinamiento han debilitado el sistema inmunológico de la población, según el estudio de seroprevalencia del gobierno

Decodifican por primera vez parte clave del sistema inmunológico ...Los resultados de la primera ronda del Estudio Nacional de Seroprevalencia del Coronavirus ENE-COVID-19 esclarecen que tan sólo el 5% de la población en España ha estado en contacto con la enfermedad y ha generado anticuerpos.
Es decir, estos resultados muestran que la población de nuestro país está lejos de haber adquirido la inmunidad de grupo o de rebaño, una circunstancia que favorecería un menor contagio del coronavirus si hubiera un rebrote de casos o una segunda oleada de la pandemia. Para que esto hubiera ocurrido así, se tendría que haber registrado una seroprevalencia de un 60%.
Esto pone en evidencia que las medidas de aislamiento y distanciamiento social han hecho que la población quede más expuesta no solo al coronavirus, sino que ha debilitado su sistema inmunológico.
Esta primera ronda, además, arroja luz sobre cuáles han sido las provincias en las que ha habido un mayor contacto con el virus. Soria, Cuenca, Albacete, Segovia y Madrid son los territorios en los que existe una seroprevalencia mayor que en ningún caso llega a superar el 20% de sus poblaciones. El estudio también aclara que no existen diferencias de seroprevalencia entre hombres y mujeres ni por segmentos de edades.
La investigación está organizada por el Ministerio de Sanida, el Instituto de Salud Carlos III, las comunidades autónomas y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los investigadores que trabajan en el estudio pretenden monitorizar a una población de 90.000 habitantes repartidos en todo el territorio español en tres fases. No obstante las conclusiones a las que ha llegado el Ministerio con estos datos son que «habrá que esperar a la ansiada vacuna», que todo indica que no llegará nunca.

Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos

Dr. William Bruno

La paciente llega a la sala de emergencias respirando tres o cuatro veces más rápido de lo normal, una respuesta fisiológica a la incapacidad de los pulmones para suministrar suficiente oxígeno al cuerpo. Esto crea una sensación que podría experimentarse en caso de ahogamiento. Parece asustada. Desesperada. Me presento como médico de urgencias e intento asegurarle que se sentirá más cómoda con el oxígeno extra que la enfermera le está colocando.

A la paciente ya se le ha diagnosticado Covid-19 y la intentamos recuperar en su casa antes de que sus síntomas empeoraran, lo que la llevó a regresar al hospital. Responde a una pregunta jadeando por aire: “¿Hay medicación para esto?”

Como la mayoría de mis colegas, he pasado incontables horas siguiendo la literatura médica sobre el Covid-19 en anticipación al tratamiento de pacientes como el que he descrito. Lamentablemente, la realidad es que no hay tratamientos probados y, a pesar del considerable entusiasmo y la fanfarria, gran parte de las investigaciones realizadas hasta la fecha han sido de poca monta y han sido llevadas a cabo por empresas farmacéuticas por motivos económicos.

Muchas de las intervenciones propuestas hasta ahora suponen la adaptación de medicamentos existentes, como la cloroquina, un fármaco antipalúdico, o la ivermectina, un fármaco antimicótico, con la esperanza de que estos medicamentos puedan ser útiles para el tratamiento del nuevo coronavirus. Desafortunadamente, los resultados han sido decepcionantes. La inverosimilitud biológica de utilizar medicamentos desarrollados para tratar enfermedades no virales ha llevado a muchos clínicos y científicos a considerar estas intervenciones con escepticismo. Sin embargo, esto no ha impedido que las autoridades [de Estados Unidos] las presenten como opciones de tratamiento.

El remdesivir, un antiviral desarrollado originalmente para tratar la fiebre hemorrágica causada por los virus Ébola y Marburgo [un virus endémico en varios países africanos], es el último tratamiento potencial para generar entusiasmo.

El estudio inicial utilizado para justificar su uso fue un pequeño grupo de pacientes con Covid-19. Aunque una gran proporción de los pacientes que tomaron el medicamento mejoró, no hubo un grupo de control para la comparación, lo que hizo imposible acreditar la mejora de remdesivir. Esto está muy lejos de la norma aceptada para probar una nueva terapia: un ensayo controlado aleatorio, en el que un grupo de tratamiento recibe el nuevo fármaco y su resultado clínico se compara con un grupo de control que recibió medidas estándar o un placebo. Eso no ha impedido que Gilead, la empresa farmacéutica propietaria del remdesivir, se jacte de su éxito, levante la esperanza y suba el precio de sus propias acciones.

La decisión de llevar a cabo un estudio metodológicamente cuestionable como el descrito -y su posterior publicación en una de las principales revistas médicas del mundo- es el mejor reflejo de la desesperación de la comunidad médica en un momento de crisis, en el que se está dispuesto a sacrificar datos de calidad por resultados rápidos. Una opinión menos “generosa” lo vería como una cínica estratagema para generar entusiasmo por una droga sin el riesgo de un ensayo negativo, en el que el grupo de tratamiento no muestra una mejora significativa respecto al grupo de control.

Se podría señalar la dificultad de llevar a cabo un ensayo clínico bien diseñado, con grupos de tratamiento y control, bajo el peso de una pandemia mundial, donde una gran parte de nuestros sobrecargados recursos de atención de la salud se dedican a la prestación de atención, lo que hace que los grandes ensayos clínicos multiinstitucionales sean una lejana segunda prioridad. A este respecto, el uso de la remodelación en otros contextos es una lección instructiva.

En diciembre de 2019 un equipo de investigadores publicó los resultados de un ensayo controlado aleatorio (en el que los participantes se asignan al azar a un tratamiento experimental o a una atención estándar) en el que se comparaba el rebrote con otros tratamientos para la enfermedad del Ébola. Lo notable de este estudio no es que los investigadores hayan podido utilizar un diseño de investigación tan riguroso, sino que lo hicieron en un Congo devastado por la guerra, durante un brote del virus del Ébola.

Por su parte, Gilead ha iniciado numerosos ensayos clínicos para evaluar más a fondo la eficacia del remdesivir en el tratamiento del Covid-19. El mes pasado [abril] se publicaron datos preliminares en un estudio del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, que mostraron que los pacientes infectados que recibían la droga sólo tenían un beneficio modesto en cuanto a la duración de la estancia en el hospital, pero ninguna reducción de la mortalidad. La revista médica The Lancet, tal vez en un intento de atenuar la excitación del exceso de celo, ha publicado datos de un ensayo controlado aleatorio aún no publicado que refuta este modesto beneficio y sugiere que el remdesivir puede no ser útil en los pacientes de Covid-19. A pesar de las limitaciones de los datos preliminares, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado que permitirá el uso regular de la droga en pacientes hospitalizados, alimentando el frenético rumor de que el tratamiento puede estar al alcance de la mano.

Por cierto, el reciente ensayo del remdesivir sobre el Ébola en el Congo refutó estudios anteriores, metodológicamente inferiores, y sugirió que otros tratamientos eran en realidad superiores al remdesivir para su uso en la enfermedad del Ébola. Esto no quiere decir que la eficacia, o la falta de eficacia, de la droga en el tratamiento del virus del Ébola pueda utilizarse como prueba de su eficacia sobre el Covid-19, un proceso de enfermedad completamente diferente. Sin embargo, la historia de un nuevo tratamiento que se mostró prometedor en los primeros estudios, sólo para resultar decepcionante en estudios posteriores más rigurosos, vale la pena tenerla en cuenta a medida que la ciencia se desarrolla para el uso de remdesivir para Covid-19.

Como todos los médicos, quiero decirle a los pacientes, como el que describí, que de hecho tengo una droga para darle. Pero quiero saber que su indicación se basa en la ciencia médica y no en la codicia empresarial o la imprudencia del pánico. Los investigadores que estudian el virus del Ébola en el Congo están demostrando que una calamidad no es excusa para una ciencia descuidada. De hecho, en tiempos de crisis como estos, la sociedad debe confiar en que la ciencia médica sea un bastión de racionalidad.


William Bruno, es médico de urgencias del Centro Médico USC de Los Ángeles
https://truthout.org/articles/pharmaceutical-company-pushes-new-unproven-covid-treatment-drug/

Más información:
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

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