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Día: 3 de mayo de 2020 (página 1 de 1)

La persistente manipulación de las cifras de la pandemia por el servicio británico de salud

Como en otros lugares, en Gran Bretaña hay numerosos informes de “contagiados” que se han sometido a pruebas repetidas de coronavirus y nunca han dado positivo.
De ahí que el NHS (Servicio Nacional de Salud) haya recomendado lo siguiente acerca de las pruebas de PCR: “Cuidado con las muestras falsas negativas de las vías respiratorias superiores si el cuadro clínico es típico” (1).

De la recomendación se desprenden dos cosas. La primera ya la sabemos: las pruebas de coronavirus, incluida la PCR, fallan más que una escopeta de feria.

La segunda es consecuencia de la anterior: como las pruebas fallan, si son negativas y el paciente tiene “síntomas típicos de coronavirus”, es un falso negativo y no se debe tener en cuenta.

De esa manera los casos negativos se reconvierten en positivos por arte de magia de los “síntomas típicos de coronavirus”, que son típicos de numerosas enfermedades comunes que nada han tenido que ver nunca con el coronavirus: fiebre, tos, dificultad para respirar…

Esto conduce a los médicos a repetir las pruebas de una manera cabalmente seudocientífica: ignorando selectivamente aquellas que arrojan resultados negativos. Si la prueba es positiva, es correcta; si es negativa también es positiva porque las pruebas fallan.

De esta manera miles de pacientes con resfriado, gripe o infecciones respiratorias menores se han incorporado a la lista de casos de coronavirus y de esa manera la pandemia se alimenta de sus propias consignas.

A lo que venimos repitiendo sobre las pruebas de detección se le pueden añadir cuantas chapuzas uno sea capaz de imaginar. Por ejemplo, en Gran Bretaña han descubierto un lote de ellas contaminadas con… coronavirus (2).

En 2003, durante el brote de SARS, se descubrió en Canadá que las pruebas de PCR reaccionaban a todos los coronavirus, no sólo al SARS-Cov (3).
    
En un informe que -por cierto- rechazaba la “reinfección”, el CDC de Corea del sur dijo que las pruebas de PCR daban falsos positivos porque no diferenciaban entre un virus activo y otro inerte (4), añadiendo que los pacientes podían seguir dando positivo durante meses después de que sus sistemas inmunológicos hubieran reaccionado favorablemente frente a él (5).

Estos cambios continuos y esta descarada manipulación de los datos estadísticos sólo se explica por el silencio cómplice de los medios de comunicación. Si nadie protesta, ¿por qué esforzarse un poco más en maquillar las cifras? Nadie se va a quejar nunca (excepto los negacionistas de siempre).

(1) https://www.england.nhs.uk/coronavirus/wp-content/uploads/sites/52/2020/03/C0216_Specialty-guide_AdultCritiCare-and-coronavirus_V2.pdf
(2) https://myfox8.com/news/coronavirus-test-kits-meant-for-the-uk-found-to-be-contaminated-with-covid-19/
(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2095096/
(4) https://news.sky.com/story/coronavirus-scientists-conclude-people-cannot-be-infected-twice-11981721
(5) https://www.independent.co.uk/news/world/asia/coronavirus-south-korea-patients-infected-twice-test-a9491986.html

Más información:
– Para paliar los errores de los tests, Estados Unidos quiere duplicar las pruebas de detección
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos

– ‘Es terrible’: más científicos confirman que las pruebas de coronavirus no son nada fiables 
– Las pruebas para detectar el coronavirus fallan más que una escopeta de feria

‘Es imposible establecer con precisión el número de víctimas de coronavirus en Francia’, admite Le Monde

“Seamos claros: hoy en día es imposible establecer con precisión el número de víctimas de coronavirus en Francia”, admite el diario Le Monde (1). En casi todos los países han impuesto un toque de queda “a ojo de buen cubero”.

Las cifras en tiempo real presentadas aquí y allá, reconoce Le Monde, son o bien supuestos que pueden ser anulados una vez que la epidemia haya terminado, o bien la adición de muertes atribuidas con poca o ninguna certeza al virus.

En Francia, las formas de hacer el recuento también se modificaron sobre la marcha en cuanto vieron que no cuadraban. Hasta finales de marzo la DGS sólo contaba la mortalidad en los hospitales, transmitiendo el número de muertes comunicadas cada día por los hospitales a la organización de seguridad sanitaria Salud Pública de Francia (SPF) a través del sistema Si-Vic (información para el seguimiento de las víctimas de situaciones sanitarias excepcionales), creado tras los atentados de 2015.

A principios de abril cambiaron la contabilidad para inflar las cifras. Empezaron a sumar las muertes en asilos de ancianos dependientes (Ehpad) y otras instituciones sociales y médico-sociales, que se han registrado utilizando un sistema equivalente al Si-Vic establecido durante la epidemia. Cerca de 7.200 instituciones, incluyendo 4.500 Ehpad, de las aproximadamente 10.000 que hay en el país, han presentado datos al SPF. Al 1 de mayo se registraron 9.225 muertes en los asilos; los 3.215 residentes que murieron después de ser trasladados al hospital se cuentan como muertes en el hospital.

Al recuento quieren añadir además la parte de león: las muertes en el hogar, también en base a las mejores ciencias exactas: “a ojo de buen cubero”. El sindicato de médicos generalistas de MG France propone el número de 9.036 muertes entre el 1 de marzo y el 19 de abril mediante una pura extrapolación procedente de las cifras proporcionadas por 2.339 médicos generalistas (de un total aproximado de 55.000 en Francia).

Es muy sencillo, dicen los médicos generalistas. Basta una simple regla de tres…

Como no saben encajar las cifras, la DGS ha abandonado los métodos anteriores y ahora opta por otra vía diferente: las cifras de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE), que normalmente sólo las divulga una vez al año.

Esta estadística es fiable pero tiene una pega: no proporciona información sobre la causa de la muerte. Por lo tanto, sabemos que 106.732 personas murieron en Francia entre el 1 de marzo y el 19 de abril de 2020 (incluyendo 25.514 en su casa), en comparación con 84.927 (incluyendo 20.055 en su casa) durante el mismo período del año pasado. Pero 21.805 muertes de un año a otro (incluyendo 5.459 en casa) no significa 21.805 muertes de Covid-19: “El aumento está vinculado a la epidemia, sin que sea posible estimar la parte exacta atribuible hasta la fecha”, señala SPF.

¿Ciencia o magia? Hace unos días el virólogo belga Steven Van Gucht decía en el mismo periódico: “Para calcular el verdadero número de muertos multipliquemos las cifras por dos”. No, mejor multipliquemos por tres. O por cuatro, o por… treinta. ¿Por qué no?

(1) https://www.lemonde.fr/planete/article/2020/05/02/coronavirus-en-france-avoir-un-bilan-final-prendra-plusieurs-mois_6038434_3244.html
(2) https://www.lemonde.fr/international/article/2020/05/02/coronavirus-pour-estimer-le-vrai-nombre-de-morts-multiplions-les-chiffres-par-deux_6038438_3210.html

Fracasa un intento de secuestrar a Maduro por una unidad de boinas verdes y mercenarios

Unos 300 mercenarios fuertemente armados iban a infiltrarse en Venezuela desde el extremo norte. Por el camino, atacarían las bases militares del país y comenzarían una rebelión popular que llevaría al secuestro de Maduro.

El plan era simple y queda detallado en un reportaje de la agencia Associated Press (*).

El cabecilla del complot, un ex boina verde, está ahora encarcelado en Estados Unidos por tráfico de drogas. Estados Unidos y Colombia lamentan su papel y, sobre todo, que haya salido a la luz. Docenas de mercenarios desesperados que han acudido en masa a los campos de entrenamiento secretos en Colombia han dicho que se han visto obligados a valerse por sí mismos en medio de un toque queda.

El intento fallido de iniciar un levantamiento se derrumbó bajo el peso colectivo de una planificación deficiente, la rencillas entre los políticos de la oposición y una fuerza mal entrenada que difícilmente podía vencer al ejército venezolano.

“No vas a eliminar a Maduro con 300 hombres hambrientos y sin adiestrar”, dijo Ephraim Mattos, un ex SEAL de la Marina de Estados Unidos que entrenó a algunos de los mercenarios en primeros auxilios.

Esta extraña y no revelada historia de un llamamiento a las armas que murió antes de ser emitido, está extraído de entrevistas con más de 30 opositores a Maduro y aspirantes a golpistas que estuvieron directamente involucrados en su planificación o que están familiarizados con sus detalles. La mayoría habló anónimamente por miedo a las represalias.

Cuando las pruebas de la conspiración salieron a la luz el mes pasado, los medios públicos venezolanos la presentaron como una invasión de la CIA, como el fiasco de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961.

(*) https://apnews.com/79346b4e428676424c0e5669c80fc310

Más información:
– El golpista Guaidó firmó un contrato con los mercenarios de la CIA para invadir Venezuela militarmente 

– Estados Unidos y la Unión Europea planearon el secuestro de Maduro 

Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

Anthony Fauci: el Corleone de la salud pública
Los científicos a sueldo del gobierno de Estados Unidos cambiaron sobre la marcha el sistema de medición de la eficacia de los antivirales para aprobar el remdesivir que fabrica la multinacional Gilead. El cambiazo se hizo público el 16 de abril en el sitio web oficial del gobierno (1).

Se trata de aplicar el remdesivir a los “contagiados de coronavirus” sí o sí. Es como funciona eso que ahora llaman “ciencia”. Si las pruebas salen bien, magnífico; pero si salen mal, cambiamos las pruebas cuantas veces haga falta hasta que el fármaco entre en el mercado con todas las bendiciones de los expertos.

¿Cuándo un fármaco es eficaz? Depende de la vara de medir. Pero si se demuestra que no lo es, basta cambiar la vara y lo que parecía ineficaz se convierte en su contrario. Las multinacionales como Gilead obran la magia, a no ser que tengan mala suerte y sus chanchullos aparezcan en la prensa generalista. Entonces a los expertos todo se les escapa de las manos. Se “politiza”.

El Corleone de la salud pública estadounidense, Anthony Fauci, es quien dirige la orquesta, una vez más. Les escribió a los investigadores que realizaban el ensayo que, naturalmente, no pudieron rechazar la oferta del Gran Capo. Les faltó tiempo para mostrarse partidarios del cambiazo.

En lugar de contar el número de personas que tomaban el fármaco y que se mantenían vivas con respiradores o morían, entre otras medidas, Fauci dijo que hay que juzgar al fármaco principalmente en función de un resultado: el tiempo que tardaban los pacientes supervivientes en recuperarse.

¿Se dan cuenta? La muerte y otros efectos negativos del fármaco pasan a un secundo plano; se seguirán vigilando, pero ya no serán la medida principal de la eficacia del remedio.

Los mercenarios de la ciencia justifican el cambiazo diciendo que “refleja la cambiante comprensión científica de la naturaleza evolutiva del virus y las incertidumbres sobre cómo se revelan los efectos letales en los pacientes”.

Ya ven que los expertos sólo aparentan seguridad y confianza cuando se dirigen a los neófitos. En cuanto les aprietas un poco las clavijas su dogmatismo estrecho se viene abajo; se llenan de dudas y no vacilan en reconocer sus “incertidumbres”.

El viernes la FAD (institución reguladora de los alimentos y las drogas en Estados Unidos) autorizó el antiviral con carácter urgente para que se pueda administrar con carácter inmediato a los “contagiados de coronavirus”.

Por resumirlo de una manera sencilla: el remdesivir no sirve para nada, algo que ya sabíamos (2), pero se venderá mucho en Estados Unidos y las acciones de Gilead seguirán cotizando al alza en Wall Street.

La chapuza “plantea muchas preguntas y requiere muchas respuestas”, confiesa Walid F. Gellad, profesor de políticas de la salud de la Universidad de Pittsburgh, “sobre todo cuando la gente empieza a decir que esto se ha convertido en el estándar de atención, y todo lo que hemos visto es un comunicado de prensa de un ensayo que se cambió hace dos semanas”. Es “realmente sorprendente” (3).

¿Sorprendente? A nosotros no nos sorprende nada que proceda de Fauci, los CDC, la FDA, la OMS y demás.

(1) https://clinicaltrials.gov
(2)

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31022-9/fulltext

(3) https://www.washingtonpost.com/business/2020/05/01/government-researchers-changed-metric-measure-coronavirus-drug-remdesivir-during-clinical-trial/

¿Se aleja la revuelta?

Podríamos decir que se ha pasado de la etapa de la Trilateral como bloque hegemónico no homogéneo, a la Pentalateral bloque hegemónico también no homogéneo, lo cual aleja todavía mucho más la perspectiva de un avance revolucionario a nivel mundial
(Cambios en la geopolítica mundial, Josep Cónsola, octubre 2015)

De una punta a la otra del planeta, las élites mundiales productoras y controladoras del mercado, de las superproducciones, de la contaminación, y del deterioro social, se han puesto de acuerdo en la realización de un gran macro-test que sirva de preludio para disponer de los mecanismos de control social ante próximas agresiones en todos los ámbitos de la vida.

Las alabanzas, tanto por parte de supuestos comunistas de pacotilla, como de gobiernos extremadamente despóticos y ultraconservadores, de la manera como la República Popular China ha actual ante una variante de la gripe estacional llamada Cv-19, recluyendo en arresto domiciliario a 11 millones de personas, con control total de sus movimientos, poniendo en práctica las supuestas “virtudes” de la tecnología 5G, tiene que servir, como mínimo para reflexionar qué futuro nos ofrece la nueva configuración Pentalateral del capitalismo mundial (EE.UU. – UE – Japón – China y Rusia).

Así como las “teorías biológicas y antropológicas de la dominación tienden normalmente a afirmar la orden existente, y en su versión extrema, exigir otro todavía más autoritario” (“Subjektlose Herrschaft”, Robert Kurz, Krisis, núm 13, 1993), estamos entrando en esta última etapa caracterizada por un afán desmesurado de control social amparado en las potencialidades tecnológicas de última generación para mantener y asegurar el desarrollo sin freno de la sociedad capitalista productora de mercancías y de plus-valor. Ya no se trata solo de mantener el control social por medio de los “contratos de trabajo” ya sean estos de los llamados “dignos” o “desecho”.

“… De este modo la sociedad se ‘prisioniza’ cada vez más, se convierte en un gigantesco campo de concentración para el control ‘científico’ de la población… El capitalismo monopolista extiende los sistemas ‘duros’ de control social fuera de los muros de las prisiones. Antes el capital solo podía disponer de la fábrica o la prisión para regular el mercado o imponer la disciplina. Fuera de estas esferas, el individuo quedaba fuera del control público, lo cual generó de idea del ‘derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio’… Hoy, normas como la Ley Corcuera (corregida y aumentada por la llamada Ley Mordaza) demuestran que se trata de imponer la disciplina en la calle… El control social se ha convertido en un control total, en fascismo puro y duro” (“Función social de la marginación” Juan Manuel Olarieta Alberdi, 13 abril de 2012). No se puede desconocer que la “Ley mordaza” fue impugnada por el PSOE ante el Tribunal Constitucional cuando era a la oposición, con argumentos bastante coherentes, ahora no solo no ha retirado el recurso, sino que esta es la ley que se está aplicando para sancionar a quién no obedezca el confinamiento actual.

Pero este encarcelamiento, amparado en estos momentos bajo la aparente humanitaria voluntad de preservar la salud, no es otra cosa que la fabricación del consentimiento, “fabricación que implica la manipulación y la formación de la opinión pública. Se establece la conformidad y aceptación en la autoridad y la jerarquía social. Se busca el desempeño de un orden social establecido. La fabricación del consentimiento, es la presentación a la opinión pública, de la principal narrativa de los medios de comunicación, sus mentiras y sus falsedades” (“Fabricando disidencia”, Michel Chossudovsky, Global Research, 26 de septiembre de 2010).

¿Quién en este momento hace de portavoz de la reestructuración económica a nivel global? No son los “hombres de negro” del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central Europeo y Organización Mundial del Comercio, sino los “hombres de blanco” de la Organización Mundial de la Salud, organismo financiado por las grandes multinacionales de la industria químico-farmacéutica-militar de varios países. Y ha sido este organismo, que sin estar avalado por estadísticas fiables y constatables en comparación con los efectos de la “influenza” (nombre internacional de la gripe estacional) y otros coronavirus de años anteriores en todo el mundo, ha declarado pandemia mundial, y Huawey y Microsoft han puesto los instrumentos para el control social de la población.

¿Por qué?, ¿Quién financia la OMS y a que se dedica el dinero que recibe? Por un lado hay las llamadas “cuotas”, es decir, la participación de los diferentes países en el presupuesto general. De estas cuotas, que representan un 51% del presupuesto, un 76% se dedican al pago de nóminas del personal contratado. Pero, la otra parte de la financiación es lo que se denomina “Contribuciones Voluntarias Específicas” que solo se pueden dedicar a finalidades específicas acordadas entre los “donantes” y la Secretaría General de la OMS. Así pues, como podemos ver en el cuadro relativo a los principales donantes que por ejemplo EE.UU., siendo el principal contribuyente, la parte correspondiente a la “cuota” representa tan solo un 20% del total de su contribución, que quiere decir, nada más y nada menos que el 80% de la misma se dedica a financiar proyectos decididos no por la OMS sino por el gobierno de EE.UU. y sus corporaciones farmacéuticas. Aun así, los cerca de 600 millones, del ejercicio 2016-2017 donados por la Fundación Bill-Mellina Gates se dedican a las finalidades al servicio de programas específicos diseñados por esta institución. Del mismo modo la contribución de la “Alianza GAVI para la vacunación y la inmunización”, la cuarta en importancia, se dedica a finalidades al servicio de ésta, que curiosamente la mencionada Fundación Gates es la principal contribuyente. Pero la Fundación Gates, es al mismo tiempo accionista y tenedora de “bonus” corporativos de las grandes multinacionales farmacéuticas: Pfizer, Novartis, Gilead Sciencies, Glaxo SmithKline, Abott Laboratories, BASF, Roche, Novo Norisdick ASB y Merck, todas ellas fabricantes de vacunas.

La ofensiva del capitalismo global, en proceso de continua reestructuración, ya sea eliminando competencia, ya sea incrementando la explotación, ya sea destruyendo países enteros para reconstruirlos, dejarlos fuera del sistema global de producción de mercancías o sencillamente apropiarse de sus recursos naturales e intelectuales, tiene en estos momentos una perspectiva a medio plazo de gran cambio del patrón tecnológico, semejante al realizado a principios del siglo XX cuando se cambió la energía basada en el carbón por el petróleo.

Este cambio tecnológico, iniciado ya hace cuarenta años con la introducción de la microelectrónica y robótica dentro de todo el proceso productivo ha roto unas pautas generales que se mantenían constantes desde la introducción de la máquina de vapor y de las primeras máquinas “self-acting”, pautas en que la innovación de procesos comportaba un incremento enorme de la desocupación, pero la innovación de productos hacía necesaria la incorporación de fuerza de trabajo con el cual la ocupación aumentaba. La revolución microelectrónica iniciada junto con la ofensiva llamada neoliberal caracterizada por la victoria electoral de los programas económicos de Margaret Tatcher en Gran Bretaña y de Ronald Reagan en EE. UU., que tuvo como lema “There is no Alternative” supuso un punto de inflexión en el cual la innovación de procesos con un incremento extraordinario de la productividad hizo que la innovación productos, a pesar de ser enorme, no repercutiera en un aumento de la ocupación industrial, pero sí a un incremento exponencial de la tasa de explotación por persona ocupada (tasa de plusvalía).

Ahora, a la microelectrónica y la robótica, se le añadirá la “inteligencia artificial” y los ordenadores cuánticos con lo cual, el proceso de incremento de la productividad se verá ultra-multiplicado. Todo, en un contexto en que existe una constante de sobre-producción mundial global, sin demanda solvente que la pueda absorber plenamente, lo cual requiere de ajustes periódicos de «destrucción», más o menos cruentos.

Esta perspectiva del capitalismo mundial hacia un cambio de patrón tecnológico de sustitución de las energías fósiles ha ido precedido de toda una campaña de intoxicación, iniciada por el que fue vicepresidente de EE. UU. Al Gore, miembro del consejo de administración de Appel Inc., asesor senior de Google y miembro de la empresa de capital-riesgo Kleiner Perkins Caufiels & Byers que ha invertido en más de 200 empresas y gestiona un fondo de 1.200 millones de dólares e invierte en compañías como Amazón o Netscape. Las compañías relacionadas con KPCB están agrupadas dentro de dos grandes ramas: Salud (biotecnología y medicamentos) y Ciencias de la Información (software) (https://www.baquia.com/emprendedores/kpcb-algo-mas-que-un-saco-de-dinero).

Otra vez nos encontramos dentro de un círculo que, tal como apuntaba al inicio de este escrito, el binomio “salud-control” se hace patente dentro de la proyección hacia grandes cambios que el capitalismo mundial está llevando a cabo. No podemos olvidar a los grandes medios de comunicación, todos ellos subordinados a los dictados de las grandes corporaciones multinacionales, así el triste espectáculo llevado a cabo el año pasado mediante una chica sueca, Greta Thunberg, emulando el personaje de ficción “Pipi Calzaslargas” creado por la también la escritora sueca Astrid Lindgren en 1945, haciendo el mismo papel de muchachita traviesa peinada con dos colitas, vestida “informal” y caracterizada como “anarquista”. Habiendo configurado un inteligente producto de marketing fruto de la estrategia de fondo de las grandes corporaciones, dotándola de la aparente candidez para hacerla conectar con la gente joven, y con un discurso de unos «pretendidos tirones de orejas» a gobernantes, para infundirles “reivindicatividad”. ¿O alguien se puede cree que si no dispusiera del aval de sectores estratégicos muy influyentes se le brindarían los auditorios que le han dado altavoz?

Esta puesta en escena del llamado cambio climático, singularizando la culpabilización en el Dióxido de Carbono de todos los males de la humanidad sin el suficiente rigor científico de los efectos acumulativos de los factores concurrentes, en una operación para esconder el efecto mortal sobre las personas de las emisiones de Monóxido de Carbono, Dióxido de Nitrógeno, de los xenón-estrógenos, de los agro-tóxicos, de una farmacología desmesurada que debilita el sistema inmune, y de las emisiones de los depósitos de residuos industriales, todo en el camino de los cambios previstos a medio plazo.

Cualquier cambio de esta magnitud comporta unos peligros debidos a la oposición de una parte de la población el resultado de los cuales es difícil de predecir. Pueden darse situaciones parecidas a las del siglo XIX que desembocaron en la quema y destrucción de maquinaria textil (destacar las destrucciones en Camprodón y Alcoy) que comportaron el redactado de la Real Orden de 24 de junio de 1824 en la que se cita: “… Los tristes resultados que padecieron las fábricas de Alcoy, Segovia y otras, por iguales causas de anteponer los jornaleros su interés y subsistencia a la utilidad pública” y continua ordenando a los ayuntamientos y párrocos a insistir “del bien que trae el uso de las máquinas y de la conveniencia de emplear en caminos y obras públicas de la provincia y otras labores análogas a estos brazos que claman por ocupación, y abrigan, aunque callen, la inquietud y descontento a la par de su miseria mientras no se les proporciona útiles tareas” (J. Patricio Saiz González: Legislación Histórica sobre Propiedad Industrial en España 1759-1929. Real Orden de 24 de Junio de 1824. pág 39. Ed. Miner, 1996).

Reiterándose la paradoja de que las virtudes de los “adelantos” científicos técnicos, que se vuelven a calificar como “de utilidad pública”, son antagónicos con la subsistencia y la miseria de los trabajadores, y donde estas cuestiones se tiene que prescindir por mayor productividad y acumulación del capital.

Este miedo del capital hacia la reacción del proletariado ante escenarios en los cuales se menguan cualquiera de los llamados “derechos humanos” hizo que durante muchísimos años la reacción fuera básicamente la represión brutal, pero a medida que el proletariado empezó a organizarse primero en sindicatos combativos y después en partidos proletarios comunistas, la represión no era suficiente. La apuesta del capital fue la cooptación de los miembros de estos sindicatos y partidos destinando inmensas cantidades de dinero para la destrucción sistemática de las organizaciones obreras como inversión para el futuro. Pero los efectos han tenido como resultado un hecho contradictorio: Por un lado se ha desactivado la militancia proletaria, pero por el otro, la pérdida de credibilidad y la corrupción de los grupos dirigentes de estas organizaciones hace que no sean capaces de “mantener la orden en sus filas” a pesar de las enormes sumas que constantemente se transfieren de los presupuestos estatales a sindicatos y partidos obreros ya sea en forma de subvenciones por las estupideces más inimaginables, ya sea por las subvenciones en función de los resultados electorales y cobro de buenos sueldos de los miembros electos a todos niveles.

¿Quién controlará las reacciones espontáneas, si se da el caso? Los partidos socialistas y comunistas no disponen de “militantes” tan solo se los quedan votantes. Los grandes sindicatos se han convertido en vulgares gestorías.

Qué hacer? El capital tiene que buscar nuevos mecanismos de control social para prever futuras revueltas que, a carencia de organización pueden estallar en cualquier momento, a pesar de que los efectos de las mismas, hoy por hoy, no tendrán un nexo de continuidad, pero sí que pueden abrir los ojos a la necesidad de organizar de nuevo, al nuevo proletariado y al conjunto de trabajadoras y trabajadores derivados de los cambios que se avecinan.

De ahí, las pruebas de control social que se están llevando a cabo por todas partes, hoy concretamente amparadas por los burócratas de la OMS al servicio del gran capital transnacional. Salud y nuevas tecnologías que podrían estar al servicio del proletariado y sectores populares para vivir mejor, para liberarlo de la explotación, en cambio su utilización es para controlarlo, domesticarlo y hacerlo cada vez más dependiente y sumiso a los dictados de la economía de mercado.

Epílogos

“Quizás podemos imaginarnos lo que sucedería si nos desposeen ahora de algo que sabemos que es propio de nuestra condición, por ejemplo el aire (ojo, que esto lo sabemos por el puro y simple vivir, sin ciencias ni científicos que nos lo descubran, como antes, nuestros prehistóricos antepasados, sabían muchas más cosas de la vida que ahora, en cambio, no sabemos). Vamos a imaginarnos, pues, que nos desposeen del aire y lo convierten en una propiedad privada en manos de unas autoridades que lo “parcelan”, lo envasan y nos lo dan a cada cual con una escafandra para que respiremos.

Estaríamos agradecidos que nos dieran lo que necesitamos para vivir, como si fuera un acto de generosidad de la autoridad competente, puesto que nos habrían ocultado la desposesión previa.

En principio, la operación de desposesión se justifica diciendo que es para administrar los recursos y para distribuir el oxígeno adecuadamente. Con el paso de unas generaciones, nadie recuerda que hubo un tiempo en que el aire estaba aquí y se respiraba sin necesidad que nadie lo envasara y lo distribuyera.

El ejemplo no resulta absurdo cuando pensamos que la tierra, que hoy es toda propiedad privada y está parcelada, antaño era como el aire” (Casilda Rodrigáñez, El asalto al Hades, pág.72)

“En el periodo de acumulación originaria, cuando la burguesía emergente descubrió que la “liberación de fuerza de trabajo” –es decir, la expropiación de las tierras comunes del campesinado-, no era suficiente para forzar a los proletarios desposeídos a aceptar el trabajo asalariado. A diferencia de Adán de Milton, quien al ser expulsado del Jardín del Edén, marchó alegremente hacia una vida dedicada al trabajo, los trabajadores y artesanos expropiados no aceptaron trabajar por un salario de forma pacífica. La mayor parte de las veces se convirtieron en mendigos, trotamundos o criminales. Haría falta un largo proceso para producir una fuerza de trabajo disciplinada. Durante los siglos XVI y XVII, el odio hacia el trabajo asalariado era tan intenso que muchos proletarios preferían arriesgarse a acabar en la horca que subordinarse a las nuevas condiciones de trabajo. Esta fue la primera crisis capitalista, mucho más seria que las crisis comerciales que amenazaron los cimientos del sistema capitalista durante la primera fase de su desarrollo. La respuesta de la burguesía fue la multiplicación de las ejecuciones, la construcción de un verdadero régimen de terror” (Silvia Federici. Calibán y la Bruja. pág.101-102).

Aún no se ha acabado la histeria y ya nos amenazan con una ‘segunda reinfección’

Juan Manuel Olarieta

Estamos en plena histeria por la mayor obra de ingeniería social que ha conocido la humanidad y a los “expertos” les parece poco: “habrá más epidemias y serán más peligrosas”, nos amenaza José María Martín Moreno, catedrático de la Universidad de Valencia (*). Es evidente que no nos van a dejar tranquilos con sus tonteorías.

El miedo no puede acabar y es posible que, en el futuro, cada vez que haya una crisis capitalista, una huelga o una lucha, se inventen otra pandemia como la actual, consecuencia de una nueva “enfermedad emergente”, cada una de las cuales es “más peligrosa” que la anterior.

Este es el tipo de gente que habla en nombre de una “ciencia” que se han sacado de la manga como el mago saca sus conejos de la chistera.

Dice el catedrático que la epidemiología “estudia la frecuencia, distribución y otros factores determinantes que generan salud o enfermedad”, lo cual es falso. Eso que llaman epidemiología es una ideología que se dedica a ocultar las verdaderas causas de ciertas enfermedades, calificadas como “contagiosas”, y en medicina cuando se ocultan las verdaderas causas, las personas mueren o son sometidas a tratamientos de choque, como el actual.

La epidemiología se llena la boca hablando de “contagiados” pero no nos aclara lo que entienden por ello. No sabemos si un contagiado tiene alguna enfermedad, si está sano o si es una tercera condición que se han inventado, al viejo estilo de la Edad Media, para fabricar enfermos y, en consecuencia, para ampliar el mercado sanitario y farmacológico.

Tampoco nos aclara por qué si un virus es tan pernicioso para la salud, la mayor parte de sus portadores están sanos. Si el coronavirus ha estado circulando entre los seres humanos desde hace décadas, antes de esta histeria, ¿por qué nadie cayó enfermo?, ¿por qué entonces el virus pasó desapercibido y ahora no?

El catedrático recurre a todos los tópicos habidos y por haber para justificar las pandemias, como “el tráfico de animales”, una práctica que data del neolítico y subsiste en las ferias de ganado, que aún se celebran en muchos pueblos, sin que jamás los tratantes hayan caído enfermos a causa de ello.

En este planeta no hay ni un milímetro cúbico de agua, aire, suelo o subsuelo que no esté poblado por billones de virus. Ya los había antes de que aparecieran los seres humanos en él y jamás fueron un obstáculo para su evolución, por lo que seguir sosteniendo, a estas alturas, la relación entre las enfermedades y los virus (“patógenos”) es una aberración seudocientífica.

Tanto la OMS, como Pedro Sánchez y los charlatanes disfrazados de “expertos” vienen advirtiendo de una “segunda ola” de la pandemia que será tan fraudulenta o más que ésta. Posiblemente se saquen de la chistera otro virus distinto porque a éste lo han quemado demasiado. El catedrático necesita seguir manteniendo la rueda en marcha para que aumenten los fondos destinados a la “formación y apoyo a la epidemiología”, pero no por “el bien de todos”, como dice, sino porque ese dinero va a los bolsillos de quienes se prestan a ejercer de “expertos” en grandes manipulaciones de masas.

Si el fraude les está saliendo bien hasta ahora, si muchos siguen tragando que aquí está la ciencia y que no hay nada diferente que decir, entonces es lógico que sigan con sus pandemias, una detrás de otra. Es la mejor manera de que las calles sigan vacías, que desaparezcan por fin los Primero de Mayo, las huelgas, las reuniones y las manifestaciones para “mantener la distancia social”.

Los catedráticos dan verdadera vergüenza y la famosa “izquierda” sigue dando síntomas de estar tan domesticada como en la transición, por lo que ya hemos dicho en otra entrada: la nueva normalidad es la nueva transición.

(*) https://elpais.com/especiales/2020/coronavirus-covid-19/predicciones/habra-mas-epidemias-y-seran-mas-peligrosas/

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