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Día: 12 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

¿Se han dado de cuenta de que hoy han vivido un día histórico o les ha pasado desapercibido?

Hoy es 12 de marzo de 2020 y el Ibex 35 se ha hundido un poco más: un 14 por ciento. Es la peor sesión de su historia y pierde el 36,6 por ciento en tres semanas. Ahora las acciones valen un tercio menos.

Lo mismo se puede decir de la bolsa francesa. Los titulares no cambian nada: el CAC40 cierra con su peor sesión en la historia.

La noticia es un poco mejor para Estados Unidos: el pánico a la recesión mundial condena a Wall Street a su peor sesión en tres décadas.

El mercado de bonos especulativos en Estados Unidos, dominado por el sector energético, envía señales alarmantes. La caída del crudo en los mercados pone en riesgo al sector petrolero de Estados Unidos. Las empresas de fracturación hidráulica se sostienen sobre una montaña de deudas que no van a poder pagar. En otras palabras: detrás de ellas, serán los bancos los que se irán al fondo del agujero.

Ante esta perspectiva tan negra, la Reserva Federal prepara paños calientes: 500.000 millones de dólares para “calmar a los mercados”.

La empresa de calificación de riesgos Moody’s acaba de revisar sus previsiones de quiebras al alza en Europa. Lo venimos repitiendo una y otra vez: la crisis va a provocar quiebras de empresas en cadena.

El Banco Central Europeo ha decidido mantener sus tipos de interés pero, a cambio, comprará 120.000 millones de euros de deuda basura hasta finales de año para apoyar a las empresas ruinosas (o arruinadas).

Una de ellas es Telefónica, una multinacional española que debe el doble de dinero del que vale.

Además, el Banco Central Europeo ha anunciado una “flexibilización temporal de los requisitos de capital” como una forma de apoyar a los bancos, es decir, hacer la vista gorda sobre las normas que ellos mismos han impuesto (entonces los llamaron “tests de estrés”).

La frase es siempre la misma: hay que calmar a los mercados financieros.

“El Banco Central Europeo no puede hacer nada más”, ha concluido esta mañana Cristine Lagarde, su Presidenta. No es verdad: siempre pueden ponerse a rezar a la Virgen de los Milagros.

En España el gobierno del PSOE y Podemos va a movilizar 19.000 millones en su plan de choque contra la crisis económica.

Pero en otra entrada ya avisamos de que tiene que haber “diálogo social”. Aquí todo lo hacemos por las buenas. Esta tarde los sindicatos se reúnen con la patronal para sellar un acuerdo histórico para pedir ayudas para las empresas.

¿Los sindicatos pidiendo más ayudas para las empresas? Entonces, ¿quién tiene que ayudar a los trabajadores?

Si, los trabajadores necesitan un poco de ayuda porque la situación es muy negra: todas las líneas aéreas (Air Europa, Ryanair, Iberia) van a aprovechar la tonteoría del coronavirus para pedir “ajustes de plantilla”, que es como llaman a los despidos masivos.

Más en concreto: Air Europa ha puesto en marcha un ERTE para toda su plantilla.

La patronal de las empresas turísticas también va a solicitar sus propios ERTE y, además, reclaman “líneas de financiación a coste cero”.

Más información:
– China arrastra al capitalismo mundial a la recesión
– ‘Más vale ciento volando que pájaro en mano’ (Los falsos profetas del capitalismo venden humo)
– La crisis del capitalismo no encuentra vacuna que la remedie
– El ‘virus del petróleo’ provoca el pánico en las bolsas europeas
– Una guerra del petróleo a tres bandas
– El gobierno del PSOE y Podemos anuncia un plan de choque frente a la crisis económica
 

‘Operation Legacy’: el Imperio Británico destruyó los documentos que prueban los crímenes que cometió en sus colonias

La “Operation Legacy” (Operación Legado), fue un programa de destrucción sistemática de archivos aplicado desde finales de la Segunda Guerra Mundial (o posiblemente antes) hasta los primeros años de la década de los 60 en 37 territorios ocupados por los ingleses.

Países como Belice, la Guayana Británica, Jamaica, Kenia, Malasia, Singapur, Uganda y muchos otros, vieron cómo fueron incineradas las pruebas sobre asesinatos, abusos y torturas que los británicos habían ejercido sobre sus pueblos durante su dominación.

El historiador Tony Badger, persona que ha recuperado la mayoría de la documentación relacionada con la “Operación Legado”, puso al Ministerio de Relaciones Exteriores actual en una posición “vergonzosa y escandalosa”.

El hallazgo se produjo en enero de 2011, al descubrir la existencia de 307 cajas con documentación “superviviente” de aquella limpieza. Al parecer quedaron olvidadas, por más de 50 años, en un archivo de máxima seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores Británico, en Hanslope Park, Buckinghamshire (Reino Unido); lejos de los ojos de los historiadores, investigadores y del público en general.

Ocultar aquel material durante tanto tiempo representó una violación de la legislación sobre la desclasificación de documentos, por lo que una vez descubiertos tuvieron que hacerse públicos a corto plazo. Estos papeles representan una verdadera mina de oro para los historiadores, pero pasará algún tiempo antes de que todos se hagan públicos.

Entre la documentación recuperada, se conserva un telegrama fechado el 3 de mayo de 1961, firmado por Iain Macleod, Jefe de la Oficina Colonial del Reino Unido, con destino a todas las embajadas británicas. En el telegrama se daban instrucciones sobre cómo “rescatar” documentos oficiales de países recientemente independizados —o en vías de independizarse— con instrucciones sobre cómo deshacerse de ellos.

A los diplomáticos se les insistía en la necesidad de deshacerse de los archivos, haciendo hincapié en que podrían “avergonzar […], comprometer, o ser utilizados de forma incorrecta por las nuevas autoridades nacionales”. También ordenaron la destrucción de cualquier prueba que pudiera sugerir o pudiera interpretarse como actos de racismo.

Iain Macleod, de esta forma, exigió a sus subordinados que los gobiernos de los países que ganarían la independencia no obtuvieran ningún material que pudiera “perturbar el gobierno de Su Majestad”, ese sería su “Legado”: NADA.

Las instrucciones decían claramente que “ningún nativo podía participar de esta operación depuratoria, excepto miembros del gobierno sujetos a descendencia británica en Europa”.

Uno de los principales centros de destrucción de la zona Oriental, estaba ubicado en la base de la Royal Navy en Singapur, donde se construyó una instalación especial para la quema de miles de documentos que llegaban en camiones.

Se conserva un documento, en los legajos encontrados en Haslope Park, que reseña un viaje de 5 de esos camiones, cargados de documentación desde Kuala Lumpur en 1957.

Los archivos destruidos en este viaje contenían información sobre un caso de asesinato masivo, ocurrido en 1948, en Batang Kali, donde los soldados británicos fueron responsables de la masacre de 24 trabajadores de las plantaciones de caucho.

La existencia de un expediente con el asunto “Batang Kali” da fe de la realidad de lo que se llevaba años denunciando.

Un caso bien documentado a día de hoy, a base de testigos y que cuenta con documental propio. Según los autores del documental, en su día trataron de ocultar bajo la muerte de “28 ladrones” en la prensa, ejecutando posiblemente a 4 delincuentes comunes para ocultar el suceso.

Gran Bretaña destruyó toda la documentación relacionada con la presencia británica en la India durante los años 40, justo antes de que India proclamara su independencia. La prensa local publicó entonces docenas de titulares acusando a los funcionarios británicos de quemar cientos de documentos en Delhi

Los agentes involucrados en la “Operación Legado” recibieron instrucciones estrictas sobre cómo y dónde enviar los archivos.

Sin embargo, como algunos documentos no pudieron incinerarse en el crematorio de Singapur, todo el proceso se realizó en los diferentes archivos, donde, según las instrucciones; “se quemarían o arrojarían al mar a la distancia máxima posible de la costa”.

Con la India no habían tenido mucha suerte en tiempos anteriores, muchas de sus matanzas ya habían sido recogidas por la prensa internacional como la de Amritsar (1919).

Los documentos también revelan la destrucción de los archivos de inteligencia sobre Kenia que mencionaron el abuso y la tortura que sufrieron cientos de civiles durante el intento del grupo guerrillero “Mau Mau” de derrocar al gobierno colonial británico entre 1952 y 1960.

Aunque lograron deshacerse de una tonelada de pruebas en la década de 1950, la salida a la luz de aquel archivo en 2011, derivó en un derecho de demanda y juicio contra el gobierno de Gran Bretaña.

Además, derivó en una sentencia (en 2013) por cual tuvieron que indemnizar con 23 millones de dólares a más de 5.200 kenianos, como compensación por abusos y torturas que tuvieron que soportar durante la sublevación guerrillera de Mau Mau.

Durante el juicio se aportaron pruebas de que el servicio de inteligencia británico mantenía en Adén un centro secreto de tortura donde llevaban a los sujetos más incómodos de sus colonias africanas, allí muchos eran ejecutados o castrados.

También demostraron que los miembros del gobierno de Londres estaban al tanto de la tortura y ejecución de insurgentes kenianos —o sospechosos de serlo.

Lo único que se ha podido saber es que la documentación incinerada sobre esta isla fue seleccionada cuidadosamente, ya que se trata de una posesión que aún mantienen los británicos.

Se especula que se podrían haber destruido los planes de “depuración” solicitados por Estados Unidos en torno a los años 60, para alquilar la isla como base militar.

Según se dice, EE.UU. exigió que las islas estuvieran libres de su población nativa y fauna, es decir, los británicos deberían expulsar a los nativos y destruir su fauna. Cosa que se hizo, desalojando a la fuerza a 1800 nativos de sus hogares en dirección a las Mauricio y Seychelles, mientras se construían las instalaciones militares norteamericanas.

Actualmente, pese al aviso de descolonización, sigue siendo territorio británico arrendado a los EE.UU hasta 2036.

Se conserva el parte de un oficial, firmado en las navidades de 1960 en Uganda, que afirmaba que “en Tanganica el trabajo se dejó hasta casi el último minuto, con el resultado de que se hizo demasiado apresuradamente”.

Esto implica que, al menos en la zona de Uganda y Tanganica antes de 1961, ya se venía realizando la destrucción de la documentación.

En otro registro, encontrado por el investigador japonés Shoei Sato, pudo localizar un acta fechada el 21 de abril de 1960, en la que se discutía sobre la selección de documentos a destruir con el propósito de prevenir la “vergüenza” del Imperio en Uganda.

Sobre Uganda han aparecido otros legajos pertenecientes a trabajadores del gobierno colonial que decidieron guardar algún que otro documento, debido al valor histórico que pudieran tener en el futuro.

Aunque todavía no se conoce su contenido se especula que pudiera tratar sobre la utilización de nativos tanganicos en las minas de oro sudafricanas, hasta bien entrados los años 60.

La Guayana Británica (Hoy Guayana, Sudamérica) fue una colonia que, hacia mediados del siglo XIX, entró en la órbita de interés de Estados Unidos.

Se conservaron únicamente los archivos relacionados con el acceso al gobierno de Forbes Burham, según parece orquestado por la CIA en 1964, para, según conclusiones de los investigadores, guardarse ese as en la manga por si sucediese de nuevo una demanda contra Gran Bretaña como la de “Mau Mau”.

— https://elretohistorico.com/operation-legacy-como-se-destruyeron-los-documentos-que-prueban-los-crimenes-del-imperio-britanico/

Contagio: la búsqueda del ‘foco infeccioso’ no conduce a ninguna parte

Mattia: el enfermo número 1
La microbiología ha llevado a la informática el término “virus”, e incluso la política posmoderna utiliza la expresión “viral” para referirse a algo que se propaga rápidamente.

Cuando algo se propaga, la ciencia busca el foco, el punto de partida, donde todo empezó, que, en el caso de Italia, se llama Mattia, un trabajador de Unilever de 38 años que fue el “paciente número 1”, el primero en ser diagnosticado en el hospital de Codogno, un pequeño pueblo de Lombardía.

Mattia llegó al hospital “en un estado grave”, según dicen, y dio positivo al test de coronavirus. También dicen que infectó a su esposa y hasta cinco enfermeras y médicos.

Todo esto no es que sea falso, sino que resulta absolutamente inverosímil y el recorrido posterior así lo demuestra.

A partir de Mattia los médicos debían seguir la pista del virus. ¿Dónde lo contrajo?, ¿quién se lo contagió a Mattia?

La pista tenía que ir hasta China, así que las sospechas se centraron en un amigo suyo que acababa de regresar de Shanghai, donde trabajaba para una empresa italiana. Sin embargo, las pruebas que le realizaron a él y a todos sus colegas resultaron negativas. Nada de nada, reconoce la revista Fortune (*).

Durante días, los investigadores escudriñaron todas todas las relaciones de Mattia al más puro estilo House y no encontraron nada, ni de China ni de ningún otro sitio.

En consecuencia, no hay un punto de partida y la teoría microbiológica se desvanece, una vez más, como ocurre desde hace un siglo de experiencia médica.

Casi simultáneamente, en el cercano Véneto, Adriano Trevisan, de 78 años de edad, presentó los síntomas de la enfermedad después de ver un partido de fútbol en un bar de su ciudad frecuentado por clientes chinos y murió poco después, convirtiéndose en la primera víctima “probada” del coronavirus en Italia.

Pero cuando realizaron las pruebas a los ciudadanos chinos, no encontraron nada, y el bueno de Adriano no había estado nunca en el extranjero y no había tenido ningún contacto con ninguno de los primeros infectados.

En la cercana ciudad de Mira, otro paciente aquejado de lo mismo nunca había abandonado la ciudad.

La cadena viral no existe. No sólo falta el primer eslabón, sino toda la cadena de transmisión. Como en las demás enfermedades infecciosas, las pruebas han demostrado en todos los países del mundo dos cosas muy claramente. La primera es que hay enfermos en los que no aparece el coronavirus. La segunda es que hay quien da positivo al coronavirus, pero no tiene síntomas de ninguna enfermedad.

Ahora reflexionemos un poco acerca de una teoría en la que las causas no producen el efecto esperado y en la que, además, el efecto no se produce por dichas causas. ¿Verdad que parece absurda? Pues, efectivamente, es absurda.

(*) https://fortune.com/2020/03/06/how-many-people-have-coronavirus-cases-covid-19-spread/

Siria despliega cazas de combate Mig-29 para hacer frente a Turquía en Idlib

Caza ruso Mig-29
La Unión Europea ha rechazado la petición de ayuda de Turquía en la Guerra de Siria, pero no ha ocurrido lo mismo con el Pentágono.

La ayuda era muy concreta: Turquía necesita hacer frente a los sistemas rusos de interferencia electromagnética en Idlib.

Hasta ahora los ataques turcos se han centrado en la sinergia del sistema Koral, la guerra electrónica Anka S y los enjambres de drones Bayraktar TB2 armados con misiles aire-tierra MAM-L.

Los aviones de Elint coordinan el sistema de ataque automatizado, lo que inicialmente sorprendió al ejército sirio cuyos radares no podían detectar los drones turcos debido a las mediciones electrónicas.

La sopresa causó importantes bajas y daños materiales a los sirios. El avance inicial se detuvo cuando los sistemas rusos de interferencia electromagnética permitieron a los sistemas de defensa aérea sirios derribar los drones aéreos Anka S y los módulos nodales del sistema de ataque turco, lo que explica la intervención posterior de los F-16 turcos.

El cambio en el campo de batalla obligó a los turcos a negociar un acuerdo provisional en Moscú, mientras Erdogan apelaba a los aliados de la OTAN. En principio los europeos, sometidos al chantaje migratorio, afirmaron su disposición a ayudar logísticamente a Turquía, pero no contra Rusia.

Erdogan sólo encontró apoyo en Washington, donde están dispuestos a sostener una guerra con Rusia, con dos condiciones fundamentales. Primero, que sea indirecta, es decir, que Turquía y los yihadistas sean la carne de cañón. Segundo, que la guerra sea limitada, no sólo ceñida al teatro de operaciones de Idlib y el norte de Siria, sino también a batallas aéreas a distancia.

El Pentágono envió equipo tecnológico, incluidos los sistemas de defensa ABM y SAM, a Irak, mientras que a los turcos les entregaron sistemas de guerra electrónica. A su vez el ejército turco se lo ha entregado a Al-Qaeda, al tiempo que ha enviado importantes refuerzos a Idlib.

Como consecuencia de ello, los sirios han sacado sus cazas rusos Mig-29, uno de los cuales se estrelló recientemente durante un entrenamiento, el primero desde los años ochenta.

La Guerra de Siria adquiere cada vez más un carácter convencional, más clásico, a medida que los actores secundarios salen del escenarios. A lo máximo, los yihadistas de todos los pelajes poco menos que comparsas.

Es poco probable que este caza cambie la correlación de fuerzas sobre el terreno. Se limitarán a acompañar a los cazas rusos Sujoi-35 y Mig-29 SMT, dos de los cuales lograron repeler un ataque de los F-16C turcos contra un avión de ataque terrestre sirio Sujoi-22 en Idlib. Dos cazas rusos también despegaron de la base aérea de Hmeimim para vigilar una formación de cazas F-35I israelíes en el oeste de Líbano.

El mensaje es claro. La burbuja de la defensa aérea sobre el oeste de Siria se mantendrá incluso si los bombarderos furtivos B1B o B-2 despegan de las bases aéreas estadounidenses en Diego García o las Azores.

Forma parte de la disuasión preventiva.

Por su parte, Turquía ha desplegado sus sistemas de defensa aérea más avanzados en la frontera con Siria y no son los sistemas rusos SS-400, que no estarán operativos hasta finales de abril y probablemente nunca se utilizarán, y menos contra los Sujoi y los Mig rusos.

Imagen del derribo de un dron turco por la artillería antiaérea siria en Idlib

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