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Día: 20 de mayo de 2019 (página 1 de 1)

Stavropol inaugura el tercer monumento a Stalin

Stavropol se encuentra al pie de las montañas del Cáucaso, a 236 kilómetros al este de Krasnodar, a 240 kilómetros al noreste de Sochi, a 298 kilómetros al sureste de Rostov del Don y a 1.231 kilómetros al sureste de Moscú. Esta es una de las zonas de donde provienen los cosacos.

En Stavropol se ha alzado el tercer monumento de la región dedicado al dirigente bolchevique, sufragado por el antiguo koljós “Rodina”. A la ceremonia, que reunió a casi todos los campesinos a primera hora de la mañana, asistieron invitados de la capital regional, de Kalmukia y Osetia del norte.

En mayo de 2015, con ocasión del 70 aniversario de la Victoria en la II Guerra Mundial, en la ciudad de Svetlograd, en el territorio de la cooperativa agraria Alexei Chernigovsky, con la ayuda del Comité Regional del Partido Comunista, se erigió un busto de Stalin creado por el escultor osetio M.N. Dzboeva.

En mayo de 2017, un monumento dedicado a Stalin se inauguró en el pueblo de Trunovsky, en la cooperativa colectiva Ternovsky, dirigida por el héroe obrero de Stavropol y miembro de la Duma Regional, Ivan Bogachev, que también inauguró un monumento a Stalin en Kitaevsky.

El presidente de la cooperativa colectiva Ternovsky dijo que no excluía que el renacimiento del gran país soviético comience con la multiplicación de monumentos dedicados a Stalin y el teniente general Viktor Sobolev, jefe del Movimiento de Apoyo al Ejército, afirmó que durante los años de la guerra, Stalin hizo retroceder las fronteras occidentales de la Unión Soviética y proveyó al ejército con las mejores armas y las mejores personas dispuestas a sacrificarse para salvar al país.

El mitin en honor de la Gran Victoria se celebra en la región por noveno año consecutivo por iniciativa del Teniente Coronel de la Reserva, Diputado Regional, Segundo Secretario del Comité Regional de Stavropol del Partido Comunista de la Federación Rusa, Viktor Lozovoy. Bajo su presidencia, se desplegó una enorme bandera roja de la victoria.

Hablando en nombre de los comunistas de Kalmukia, Liudmila Bakaleets recordó el sufrimiento del pueblo kalmuco relacionado con la deportación injusta de un puñado de traidores durante la Segunda Guerra Mundial. Pero hoy, ni un solo kalmuco se atrevería a pronunciar una palabra de condena al gran Stalin, dijo.

Vladimir Jromuj, presidente de la cooperativa colectiva Rodina, recordó a la multitud que de 1950 a 1961, su granja colectiva se llamó Stalin. Es hora de volver a esa época desvelando un monumento. Sin embargo, dijo Viktor Jromuj, es difícil encontrar hoy en día en Rusia a alguien “más ruso que el georgiano José Stalin”.

El mitin terminó con la interpretación del himno de la Unión Soviética.

Se podría pensar que es la proximidad con Osetia y Georgia lo que explica el entusiasmo de la población por Stalin, pero tuvieron la posibilidad de elegir un monumento a Gorbachov, que nació en esta región y fue durante varios años responsable de su administración. El escritor Alexander Soljenitsin también procede de Stavropol.

Pero aquí, como en toda Rusia, Stalin se vive no sólo como un símbolo de la grandeza soviética, sino también como un símbolo de los tiempos en los que todos tenían algo que vivir y aprender, mientras que Gorbachov y Soljenitsin, admirados en occidente, son aborrecidos.

Novoselitsky se encuentra en el centro de la región de Stravropol, una antigua zona rural en la que florecieron los antiguos koljoses, las cooperativas agrarias de la URSS. Ahora tiene una fábrica de automóviles y la popularidad de Stalin está en su apogeo no sólo en las ciudades industriales de Siberia, sino también entre los campesinos y en minorías, como los kalmucos, un pueblo originario de Mongolia que se asentó progresivamente en el Cáucaso manteniendo su cultura y su lengua.

Los obispos católicos forman una mafia coaligada con el imperialismo en Latinoamérica

Oscar Fortin

La historia reciente de América Latina pone de relieve que los obispos catolicos están unidos para oponerse al surgimiento de gobiernos progresistas bajo la bandera de la independencia y soberanía, así como de una mejor distribución de la riqueza en beneficio de los más pobres y desfavorecidos. La experiencia de Salvador Allende en Chile estaba en línea con esas dos banderas. Rápidamente vimos que Washington, la expresión del Imperio, se lo estaba tomando muy mal y que este camino debía terminar lo antes posible.

Con la llegada al Vaticano de Juan Pablo II, ya conocido como colaborador y partidario de Lech Walesa en la lucha contra el gobierno de Polonia, Washington encontró a su hombre para luchar contra cualquier forma confusa de socialismo, identificado, para los propósitos deseados, con los últimos momentos de la antigua URSS.

En 1982, en la Biblioteca Vaticana, se firmó un acuerdo de cooperación entre el Vaticano y Washington para frenar en su origen cualquier tendencia en esa dirección. Tras el acuerdo, Juan Pablo II visitó Chile, aún bajo el régimen de Pinochet. En sus discursos el Papa tuvo cuidado para no referirse a los crímenes cometidos, a las detenciones y torturas a las que estaban siendo sometidas miles de personas.

Por otra parte, durante su visita a Nicaragua, bajo el régimen sandinista, se presentó con la misión de derrotar aquella revolución, en la que participaron cuatro sacerdotes, tres de ellos en importantes cargos ministeriales: cultura, educación y relaciones exteriores.

Con ese pacto, el Vaticano se convirtió en cómplice del Imperio en su pretensión de dominar todos los países de América Latina. Hizo todo lo posible para sofocar la teología de la liberación y silenciar, al mismo tiempo, todos los crímenes cometidos por su cómplice imperial para eliminar a todos aquellos que desafiaban su hegemonía. En este sentido, el Vaticano y los obispos latinoamericanos se convirtieron en cómplices de los golpes militares, persecuciones y asesinatos del Plan Cóndor, de dictadores que podían contar con su silencio y el desvío de cualquier otro tema que pudiera hacer olvidar estos crímenes.

El Papa Francisco, a su llegada al Pontificado de la Iglesia Católica, predicó una Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” (*) sobre el capitalismo salvaje y sus consecuencias en la vida de las personas. Un documento que ha sido muy bien acogido por todos aquellos que trabajan por unas relaciones humanas más justas y respetuosas con los derechos de las personas y de los pueblos.

“Por fin tenemos un Papa”, exclamó el presidente Evo Morales de Bolivia. Pero la Exhortación Apostólica fue rápidamente olvidada. La firma, en 2014, de un segundo pacto, esta vez entre Obama y el Papa Francisco, puso al Vaticano en virtual contradicción consigo mismo.

Según la información disponible, se mantendría el espíritu del primer pacto, a saber, el compromiso de trabajar juntos para frenar el surgimiento del socialismo en América Latina. Lo que el Vaticano no parece haber tomado en cuenta es que este socialismo que se está desarrollando en América Latina está precisamente luchando contra este capitalismo salvaje, denunciado en el documento del Papa. Es un socialismo cuyo objetivo es, entre otras cosas, luchar contra todas las formas de imperialismo para humanizar las relaciones de las personas y los pueblos sobre la base del bien común y de una mayor justicia social, objetivo que se ajusta perfectamente a los objetivos de la Carta de la ONU.

En esta lucha, una organización criminal se sitúa por encima de la ley para recuperar Estados que ya están en manos de gobiernos progresistas o para impedir que la gente se entregue a sí misma a tales gobiernos. Las Conferencias Episcopales y Washington trabajan juntos para cumplir con sus compromisos. Este es el significado de la palabra mafia, utilizada en el título de este artículo.

La semana pasada, en Tegucigalpa, Honduras, se llevó a cabo la reunión de obispos de Latinoamérica y el Caribe. En estas reuniones, a puerta cerrada, discutieron los diversos problemas que surgen y desarrollaron estrategias para asociar el nombre de Dios con la palabra de la Iglesia, confundiendo al mismo tiempo las opiniones de la gente. He aquí un buen ejemplo de estas fórmulas a las que están acostumbrados.

“Debemos fortalecernos en la fe escuchando la palabra de Dios para resistir a las ideologías deshumanizadoras que debilitan la búsqueda del bien común, el ejercicio de las libertades y el reconocimiento de los derechos humanos”, dijo su nuevo presidente, monseñor Miguel Cabrejo.

A primera vista, todo parece muy bello y la gente de izquierdas ve inmediatamente en ello una apertura a la lucha contra este capitalismo salvaje que responde bien a todos estos calificativos.

Sin embargo, este no es el caso. El objetivo de estas ideologías deshumanizadoras son los gobiernos de inspiración bolivariana. Es un socialismo democrático, humanista, cristiano y antiimperialista. Venezuela tiene más de veinte elecciones en 20 años, un gran progreso social: los 2,5 millones de viviendas puestas a disposición de las familias más pobres; educación gratuita desde el primer nivel de educación hasta los niveles más altos; atención de la salud que también es gratuita y accesible en todas partes del país; una democracia participativa basada en una Constitución, redactada por el pueblo y votada en referéndum por el pueblo.

Esto es lo que los obispos católicos en Latinoamérica llaman “ideologías deshumanizadoras que debilitan la búsqueda del bien común, el ejercicio de las libertades y el reconocimiento de los derechos humanos”.

Estos obispos nunca se referirán a los grandes logros sociales y democráticos generados por este tipo de gobiernos. Tampoco hablarán de todas las intervenciones de Washington para romper la economía del país y crear conflictos internos. Su único discurso será decir que el gobierno es una dictadura, que las últimas elecciones fueron fraudulentas, que la gente vive en una gran pobreza y que el único responsable de todos estos males es el comunismo (“la palabra socialista no es lo suficientemente fuerte para ellos”).

(*) http://w2.vatican.va/content/francesco/fr/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html

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