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Mes: noviembre 2018 (página 2 de 8)

Muerte del jefe del espionaje militar ruso: carnaza para las teorías de la conspiración

Igor Korobov: jefe del GRU fallecido
Desde que en los sesenta la CIA pusiera de moda las conspiraciones, uno de sus mayores éxitos, determinados tipos de información se envuelven siempre en una nube tóxica.

A cada cual nos parece que nosotros estamos libres de pecado; lo conspiranoico son las informaciones de los demás. Pero lo más conspiranoico de todo es siempre lo que se escapa a la ideología dominante. Los que no siguen la corriente son “la oveja negra”. Sospechosos de pensar por sí mismos.

Las grandes cadenas nunca son sospechosas de nada; no incurren en las teorías de la conspiración. Sencillamente ellas imponen el canon y uno de esos canon es que en Moscú no hay “muertes por causas naturales” y menos en las altas esferas sino sospechas, intrigas, purgas y demás.

Alrededor del Kremlin todo es morbo para los medios de intoxicación, como la reciente muerte de Igor Korobov, que encabezaba el GRU, el servicio de inteligencia militar de Rusia. Korobov no ha podido morir de cáncer, como dice el Kremlin; eso es tan simple que no sirve para vender periódicos.

Desde 1917 en Moscú las cosas nunca son lo que parecen. ¿Pruebas?, ¿fuentes?, ¿demostraciones? No es necesario nada de eso; basta con rumores, cotilleos, chascarrillos o, simplemente, con recurrir a la sicopatología.

En Londres el diario The Sun sospecha que fue asesinado porque falló en el envenenamiento de Skripal, lo que ”volvió loco de rabia a Putin”.

El Daily Mail también asocia la muerte de Korobov con el envenenamiento de Skripal, pero añade algo más: el derribo del vuelo MH17 en Ucrania en 2014.

La BBC sugiere que Korobov cayó misteriosamente de una ventana…

https://www.rt.com/news/444651-korobov-death-conspiracy-media/

Amazon: la cara más negra del monopolismo del siglo XXI

Bezos: el monopolismo sin escrúpulos
Amazon es monopolismo en estado puro, un fenómeno de concentración de capital a escala mundial con dos caras fundamentales. La primera es una explotación brutal de su más medio millón de trabajadores, a los que tratan de someter a condiciones laborales extremas.

La otra es la ruina de los pequeños productores independientes y tiendas tradicionales. Es una de las causas de que, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid cada año cierren 400 comercios al por menor.

Jeffrey Preston Jorgensen, alias “Jeff Bezos” nació en 1964. Se licenció en una universidad de élite en Estados Unidos, trabajó en Wall Street y convenció a su mentor para que invirtiera en un proyecto de tienda en línea, a la que llamó Amazon en homenaje al gran río sudamericano.

En una tienda en línea lo importante no es el escaparate, ni tampoco la mercancía, sino la línea que engancha de por vida a los clientes que caen en sus garras. Amazon es -sobre todo- internet.

La empresa Blue Origin, propiedad de Bezos, dispone del 45 por ciento de los servidores del mundo que, entre otras funciones, ofrecen almacenamiento “en la nube”.

Siempre que hablamos de internet hay que hablar de espías y Amazon no es la excepción. La NSA ha invertido 600 millones de dólares en el desarrollo de los servidores “en la nube” de Amazon.

Bezos ha confesado su entusiasmo por la colaboración de su empresa con el espionaje estadounidense (*), que permitirá a la NSA y a otras 16 centrales de inteligencia de Estados Unidos recabar información del mundo entero.

Amazon Key permite a los transportistas de paquetes y otros proveedores de servicios acceder a las viviendas de los clientes cuando están fuera de casa. El cliente recibe una cerradura de puerta inteligente, una cámara de vigilancia de red y una aplicación.

Cuando un repartidor llega a la vivienda y nadie abre la puerta, solicita el acceso a Amazon a través de un proceso de identificación. La puerta se abre a distancia y la cámara de vigilancia comienza a grabar. Amazon tiene, pues, acceso a toda la esfera íntima de sus clientes y también una listado los que entran en sus domicilios.

A través de Amazon, Bezos controla Alexa, que tiene muchas funciones. Puede responder a todas las preguntas verbales y ejecutar órdenes a través de la red, como encender las luces de la habitación. Alexa también puede administrar otros dispositivos de la casa, poner la música o pronósticar el tiempo.

A principios de este año, Amazon abrió su primer supermercado de alta tecnología en los Estados Unidos, Amazon Go, para no tener que esperar en las cajas y cajeros. El cliente coge lo que quiere y sale de la tienda inmediatamente. El recibo se envía por correo electrónico.

Amazon no ha contado cómo funciona, pero es fácil de sospechar: las tiendas se han llenado de cámaras y sensores que registran a cada uno de los clientes.

El servicio de pagos Amazon Pay se pone a disposición de las tiendas para que la multinacional puede controlar también las compras que sus clientes hacen “off line” en otros comercios.

Bezos demostró que no era un tendero cualquiera cuando compró el Washington Post.

Además, envía naves al espacio…. A los monopolistas no les frena absolutamente nada.

(*) https://deutsch.rt.com/nordamerika/71922-gemeinsam-auf-wolke-sieben-amazon-nsa/
www.nextgov.com/emerging-tech/2018/06/nsa-systematically-moving-all-its-data-cloud/149179/
www.nextgov.com/it-modernization/2014/11/nsa-turns-cloud-help-manage-data-deluge/99104/

Quienes no aprendan lo que es el facismo acabarán aplastados por él

Juan Manuel Olarieta

La moda del “auge del fascismo” está siendo tan hipnótica que algunos hasta niegan que haya tal “auge”, mientras que otros niegan que sea “fascismo”.

Claro que si no es fascismo, ¿qué es lo que está en auge?, ¿acaso vivimos una orgía de libertades y derechos?

No hay “auge del fascismo”, ni tampoco “fascismo”, pero al menos hay una enorme producción intelectual al respecto que no se corresponde con nada real. ¿Por qué tanto escribir sobre el fascismo si no hay tal fascismo?

Osvaldo Drozd es de los que se suben a ese carro con un ingenioso juego de palabras típicamente sudamericano: “No todos los fachos son pardos”(*), que es como decir que no todos los fascistas son fascistas.

Así de confusa está la cosa, aunque reconozco que estoy totalmente de acuerdo con una tesis de Drozd que me subyuga: si no se caracteriza correctamente esta nueva situación se corre el riesgo de convertirse en un blanco predilecto de ella, que yo traduzco a mi manera: “Quienes no aprendan lo que es el fascismo acabarán aplastados por él”.

Para evitar el aplastamiento hay que saber identificar al fascismo, que es lo contrario de lo que hace Drozd en su artículo, donde lo oculta y lo camufla en medio del típico batiburrillo seudoprogre: la nueva derecha, las clases medias, el neoliberalismo, el totalitarismo, el corporativismo…

Ese lenguaje melifluo sustituye las categorías propias que jamás aparecen en las tergiversaciones del fascismo: monopolismo, imperialismo, militarismo, capitalismo monopolista de Estado…

El camuflaje del fascismo se hace evidente cuando Drozd nos previene contra un “uso generalizado” de la categoría fascismo, que debe quedar archivada para hablar de ciertos países europeos en los años treinta. Pura historia; nada que ver con el presente.

La manipulación y el ocultamiento de Drozd llega al punto de sostener que “el tinte reaccionario, represivo o totalitario no es un rasgo propio del nazifascismo”. Es la teoría del ventilador (“en todas partes cuecen habas”), un recurso para los momentos más apurados. ¿Acaso la democrática República francesa no aplastó a sangre y fuego al movimiento obrero tras la Comuna de París?

Conclusión: desde los tiempos de los asirios (hace 5.000 años) todas las clases dominantes han sido igualmente reaccionarias, represivas y totalitarias. Todos son iguales… El mundo no cambia tanto como nos creemos.

El que no quiere entender nada, recurre siempre a ese tipo de subterfugios que, finalmente, acaban lavando la cara al fascismo de esas dos maneras. La primera consiste en sostener que tal o cual régimen no es fascista (y por lo tanto es democrático). La segunda es recular un poco más para decir: vale, es un régimen fascista; pero los fascistas no son tan reaccionarios como se dice, también los demócratas lo son…

En materia de fascismo el sabor típicamente latinoamericano parece ser la identificación del fascismo con una determinada política económica, expuesta por Drozd de una manera ridícula: en otros tiempos el fascismo se oponía al liberalismo, hoy el neofascismo va de la mano del neoliberalismo.

En fin, al artículo de Drozd no le faltan ninguno de los tópicos de la posmodernidad y en la medida en que esos tópicos están arraigados en muchos grupos antifascistas, están destinados a convertirse en carne de cañón. O espabilan, o acabarán aplastados (y nunca sabrán por qué, ni por quién).

(*) http://socompa.info/opinion/no-todos-los-fachos-son-pardos/

Rusia envía asesores financieros a Venezuela en previsión de una agresión desde Brasil

A petición del gobierno, Rusia ha enviado asesores financieros a Venezuela. El equipo ruso llegó a la capital del país el día después de la delegación china, por lo que algunos observadores se preguntan si las dos grandes potencias están coordinando sus esfuerzos para salvar la economía de su socio común en América Latina.

Ambos países tienen interés en ver las últimas reformas del Presidente Maduro, lanzadas para proteger la estabilidad del gobierno democráticamente elegido y legítimo: es él quien garantiza el reembolso de los préstamos que le han concedido los dos países durante los dos últimos años, y quien garantiza que los contratos de asociación firmados con ellos en el sector energético se mantengan adecuadamente.

Un cambio de régimen apoyado por Estados Unidos podría poner en el poder a “autoridades” que revertirían estos compromisos y buscarían “lagunas legales” para no cumplirlos. Desde esta perspectiva debemos entender la ayuda proporcionada por China y Rusia a Venezuela mediante el envío de asesores financieros, con vistas a la “construcción de un régimen”.

Ninguno de los dos grandes países tiene la voluntad, ni la capacidad militar, de defender físicamente a Venezuela de los ataques bélicos híbridos que este país ha sufrido en los últimos años: los dos países brindan un apoyo asimétrico, a través de misiones de asesoramiento que buscan abordar los problemas que son la fuente de la legítima oposición antigubernamental, que es explotada por actores extranjeros para una Revolución de Colores.

La economía venezolana se ha visto socavada por una combinación de interferencias estructurales de Estados Unidos y errores del gobierno del país, y corresponde al Estado venezolano rectificarlas. Lo mejor que podría ocurrir ahora sería que los consejos financieros de Rusia y China ayudaran a estabilizar la economía de Venezuela y crearan las condiciones para que los muchos exiliados que se fueron a los países vecinos en el punto álgido de la crisis de la guerra híbrida regresaran al país.

Al acercarse la victoria de Bolsonaro en Brasil, las dos grandes potencias habían visto surgir la urgencia de prestar asistencia y asesoramiento a Venezuela, por temor a ver a su ficticio socio del BRICS invadir el país, en connivencia con Colombia, bajo el pretexto de una “intervención humanitaria” que habría respondido a la tan publicitada crisis de los migrantes.

El presidente electo de Brasil ha negado haber planeado tal operación, pero existe la posibilidad de que él y sus generales cambien de opinión después de su toma de posesión a principios de 2019, por lo que se abre un pequeño plazo de dos meses para que Rusia y China se adelanten a este escenario, lo que hacen indirectamente enviando a los asesores que tienen.

Esto puede no ser suficiente para contrarrestar este posible evento, pero al menos puede hacer que Venezuela sea más robusta económicamente, anticipando el día en que tendrá que enfrentarlo.

https://orientalreview.org/2018/11/06/russia-financial-advisory-assistance-to-venezuela-is-regime-reinforcement/

Los archivos del ‘gulag’ sorprenden a los propios descendientes de los perseguidos

Tras la caída de la URSS en 1991, numerosos familiares y descendientes de aquellos que fueron perseguidos, detenidos o encarcelados, sobre todo en tiempos de Stalin, acudieron al gobierno para pedir explicaciones e indemnizaciones.

El bombardeo publicitario, al que se unió la “nueva Rusia”, les hizo suponer que sus allegados habían sido perseguidos injustamente, e incluso gratuitamente. Eso es lo que les estaban contando, al menos.

Algunas de aquellas peticiones pasaron a Vladimir Startsev, Fiscal de Distrito de Leningrado, quien volvió a revisar de nuevo los archivos de la policía soviética, redactando en 2000 un informe oficial con sus conclusiones que ahora han salido a la luz. El fiscal no puede ser más claro y concluyente, por lo que transcribimos el informe en su integridad:

“En los últimos años, hemos recibido muchos formularios de solicitud de los hijos y nietos de las víctimas de la represión política de Stalin. Quieren que encontremos documentos que rehabiliten legalmente a sus padres, ya que sus familias tendrían derecho a recibir pagos de reparación de hasta 800 rublos al mes. Hemos recuperado viejos archivos del gobierno y a menudo resulta que los que fueron enviados a campos de trabajo o condenados a muerte por fusilamiento no eran víctimas inocentes en absoluto. Algunos habían sido procesados por robo o hurto, otros por colaborar con los ocupantes alemanes. Sus hijos se sorprendieron al saber la verdad”.

“Personalmente tuve cuatro casos cuando ayudé a las familias a descubrir información sobre sus padres víctimas. Estas personas dedicaron un tiempo considerable (y, en algunos casos, dinero) a la búsqueda en varios archivos del gobierno”.

“Al final, uno de ellos descubrió que su abuela no había sido enviada a prisión porque era ‘hija de un militar zarista’, sino porque había malversado dinero de una fábrica en la que trabajaba como contable, y luego lo usó para comprar un abrigo de invierno de lujo”.

“Otro tipo se sorprendió al enterarse de que su abuelo había sido condenado a prisión, no porque hubiera ‘contado un chiste sobre Stalin’, sino porque era el autor de una violación en grupo”.

“Luego otro descubrió que su abuelo no había sido ‘un inocente kulak injustamente perseguido’, sino un criminal reincidente condenado a muerte por asesinar a toda una familia (marido, mujer y dos adolescentes)”.

“Sólo había uno cuyo abuelo había sido realmente reprimido por razones políticas. Pero, de nuevo, no fue porque había ‘contado un chiste sobre Stalin’. Resultó que estaba ayudando a los alemanes a controlar la población de los territorios ocupados durante la guerra”.

https://www.fort-russ.com/2018/11/archives-revealed-stalins-great-purge-victims-werent-always-innocent/

¿Quién financia el famoso ‘auge de la ultraderecha’ en Europa?

La neonazi alemana Alice Weidel
Los neonazis alemanes de AfD (Alternativa para Alemania) ya tienen su propio Caso Bárcenas: han aparecido subvenciones en negro de una multinacional farmacéutica suiza por valor de 130.000 euros y otros 180.000 a través de una fundación holandesa.

Para tener más votos hay que tener más dinero, pero nadie habla de quién pone la pasta para financiar el famoso “auge de la ultraderecha” en Europa.

La Fiscalía ha abierto una investigación contra el partido fascista por la violación de las normas de financiación de las campañas electorales, según ha informado este miércoles un portavoz del Ministerio Público en la ciudad alemana de Constanza.

En Alemania las donaciones que se hacen desde países que no pertenecen a la Unión Europea están prohibidas, según la ley de financiación de partidos.

La donación procedente de Holanda corresponde a la Fundación Identidad Europea y los neonazis tendrían que haber comunicado de inmediato al Bundestag la llegada de ese dinero, lo que no hicieron.

Además, AfD mantiene en el anonimato el nombre y apellidos de la persona que, en concreto, aportó ese dinero pero, según la ley de financiación de partidos, las donaciones no pueden ser anónimas.

La investigación se dirige contra la dirigente fascista Alice Weidel, que es diputada federal, por lo que está amparada por la inmunidad parlamentaria.

Esta mañana Weidel ha reconocido en el Bundestag que han cometido “errores” en la gestión de las donaciones, aunque ha asegurado que devolvió todo el dinero a la famacéutica suiza.

Pero los neonazis no sólo han cometido “errores”, sino también han contado mentiras. “Ayúdenos a tener más éxito”, pedía Weidel en las redes sociales antes de las últimas elecciones. “A diferencia de otros grandes partidos, nosotros no tenemos grandes donaciones”, añadió.

Además, los neonazis alemanes se han beneficiado de bocados mucho más suculentos que los que investiga la Fiscalía: la Asociación por la Preservación del Estado de Derecho y las Libertades Civiles les entregó un sobre con más de 10 millones de euros porque no hay nadie mejor que los nazis para defender las libertades.

En fin, no es posible saber los motivos por los cuales algunos califican de “antisistema” a los nazis, cuando son la perfecta encarnación del sistema capitalista, del sistema electoral, del sistema de partidos, de la corrupción…

Tampoco es posible saber de qué se escandalizan: es imposible que un partido como AfD fundado en 2013 haya conseguido representación en todos los parlamentos regionales en apenas cinco años sin disponer de dinero en abundancia.

La Nueva Ruta de la Seda cumple 5 años en medio de buenas expectativas, sospechas y desconfianza

Han transcurrido cinco años desde octubre de 2013, cuando China dio a conocer su vasto proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que prometía muchos beneficios a sus numerosos participantes en términos de lazos comerciales y económicos mutuos, centros financieros, infraestructuras (construcción de puertos, autopistas y trenes de alta velocidad, gasoductos), centros turísticos, etc. Ahora parece posible resumir al menos los resultados intermedios: ¿qué se ha logrado con éxito y qué obstáculos han surgido durante su aplicación?  Por último, ¿cuál ha sido la reacción de los participantes ante los costes que, naturalmente, son el fardo de unos proyectos tan grandes, sin precedentes, y que, naturalmente, generan (por no decir otra cosa) insatisfacción por parte de algunos?No nos detendremos en los éxitos; en Pekín son aclamados alto y claro por parte de los organismos oficiales, los medios de comunicación, los expertos y otros.

Como resultado, se han acumulado una serie de críticas y peticiones para reevaluar el estado de algunos proyectos a lo largo de las rutas terrestres y marítimas de esta Ruta de la Seda. Quedó claro que, además de los aspectos positivos, durante la ejecución del proyecto en varios países surgieron toneladas de riesgos y consecuencias negativas. Esto incluye un análisis insuficiente de la rentabilidad futura de las inversiones, así como la incertidumbre y la falta de transparencia de muchos aspectos políticos, económicos y reglamentarios de los proyectos. Los créditos chinos baratos a menudo se convierten en pozos de deuda, por ejemplo para Sri Lanka, Pakistán, Maldivas, etc. Por un lado, los créditos causan millones de dólares en pérdidas de los ahorros debido a tasas de interés depredadoras. Por otro lado, existe el riesgo de que Pekín se niegue a reevaluarlas, como se ha hecho anteriormente, especialmente en África, a pesar de que China tiene 3 billones de dólares en reservas financieras. La generosidad no es infinita. Los chinos saben contar, tanto en yuan como en dólares.

La gran cantidad de equipos y materiales utilizados (acero, hormigón y madera, necesarios para el suministro de los proyectos) ofrece muchas oportunidades de expolio y otros abusos. El débil entorno regulatorio y legal en algunos de los países que participan en este proyecto crea un terreno fértil para la corrupción entre las empresas chinas, que pagan sobornos como medio para apoyar sus actividades. Sabemos que durante mucho tiempo, y no siempre con éxito, la propia China ha estado luchando contra este flagelo.

Se ha criticado el incumplimiento de las normas de seguridad en la construcción de una obra, la utilización de materiales y equipos reciclados o de baja calidad y la construcción de proyectos peligrosos para el medio ambiente (presas o centrales hidroeléctricas, centrales térmicas de carbón, etc.). Las autoridades de Laos, Camboya y varios otros países han informado de daños en el medio ambiente y del inicio de la sequía debido a los proyectos hidroeléctricos chinos a lo largo del río Mekong. Indonesia expresó su preocupación por el exceso de gastos de una central eléctrica de carbón y por las deficiencias de un proyecto ferroviario de alta velocidad. Las autoridades de Myanmar han expresado su preocupación por la deforestación total de algunas zonas y están tratando de cambiar las condiciones del proyecto portuario de 10.000 millones de dólares.

En noviembre del año pasado, Nepal suspendió los proyectos financiados por China para construir dos presas para una central hidroeléctrica. En agosto de 2018 el primer ministro malasio Mahathir bin Mohamad, reelegido, anunció que rechazaba la construcción de enlaces ferroviarios y dos oleoductos en el país, financiados con 22.000 millones de dólares por China, a menos que se reevaluaran los términos del acuerdo. Pakistán debe a China más de 16.000 millones de dólares y ha intentado iniciar negociaciones para modificar una serie de condiciones para la aplicación del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). Sri Lanka ha transferido casi todo el control del puerto de Hambantota a empresas chinas debido a la enorme deuda que había contraído con Pekín en el marco de otros proyectos, incluida la Ruta 21 del Mar de la Seda (SSM-21).

No es de extrañar que se esté desarrollando un movimiento de protesta como resultado de estas circunstancias negativas. Por ejemplo, en Pakistán, los ataques en Baluchistán contra los obreros chinos de la construcción se han hecho más frecuentes, al igual que las manifestaciones de los estibadores en Sri Lanka, el puerto de Hambantota, etc.

Por supuesto, estos gastos y los justificados temores de un aspecto militar y estratégico contenido en este proyecto, así como otros factores, llevaron a India, el único país importante, a boicotearlo abiertamente, ya que Delhi había intentado repetidamente encontrar explicaciones razonables para la prolongada negativa de Pekín a responder a las peticiones de consultas para aclarar ciertas cuestiones.

Pero la India no está sola en su aversión a la falta de transparencia y al engaño de los métodos chinos y al lado visible de los objetivos militares y estratégicos subyacentes al proyecto, en particular en el Océano Índico y en la zona del Mar de China.

A finales de octubre de 2017, Japón propuso a India, Estados Unidos y Australia construir conjuntamente puertos y una red de carreteras de alta velocidad en Asia y África. Este proyecto podría convertirse no sólo en una alternativa al proyecto chino, sino también en un fuerte refuerzo de los planes promovidos por India y Japón para la creación de un Corredor de Crecimiento Asia-África 2016.

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón ha proporcionado información sobre su plan a los Ministros de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña y Francia con la esperanza de atraer también a sus países a su aplicación. Esta prometedora oferta es similar a la idea que expresó el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, a principios de octubre de 2017 durante su visita a Delhi. Como alternativa a las iniciativas chinas, se debatió la posibilidad de construir conjuntamente carreteras y puertos en el sur de Asia hasta la región de Asia y el Pacífico (APR).

Mientras tanto, en interés de la Ruta de la Seda, China sigue fortaleciendo a los pequeños países vecinos. Los primeros préstamos BRI (Basic Rate Interface) se lanzaron en enero de 2018, financiados por Pekín, y proporcionan dos canales digitales a los usuarios nepalíes. Se propuso un proyecto similar a India, al igual que otros proyectos anteriores, pero fue rechazado de nuevo. En abril de 2018 los chinos reflejaron las alternativas mencionadas proponiendo a Nepal la creación de un corredor como parte de la Ruta de la Seda que conectaría a ese país sin litoral con China e India, si este último país estuviera de acuerdo. Este proyecto sería extremadamente beneficioso para Katmandú, que hasta 2015 estaba más en el área de influencia de India, pero que intentaba mantener un equilibrio entre los dos gigantes. En los últimos dos años, China ha superado con creces a la India, con la intención de construir un enlace ferroviario entre Katmandú y Lhasa, en la Región Autónoma del Tíbet, mediante la perforación del Everest. Así, el péndulo de los intereses de Nepal se ha desplazado significativamente hacia China.

Con respecto a este corredor, Pekín cree que a Delhi le interesaría volver a considerar este proyecto. La participación de India podría, de una forma u otra, apoyar sus intereses en Nepal. El corredor no atravesará territorios que atenten contra la soberanía de India, como es el caso del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). Esto significa que no hay politización y sería más aceptable.

Las autoridades chinas no se han limitado a estos escasos signos de atención al “cortejo” de India para este propósito específico: atraerla como participante en la Ruta de la Seda. A este respecto, Pekín es consciente de los planes de India de construir más de 100 aeropuertos modernos en los próximos 10 a 15 años, habiendo asignado casi 60.000 millones de dólares para duplicar su número actual (120) y crear varios millones de puestos de trabajo. Los principales expertos y analistas de las principales universidades de China, al evaluar los planes de India, exageraron abiertamente las dificultades de India para encontrar los fondos adicionales necesarios para un proyecto tan formidable, principalmente a través de fuentes externas. Su veredicto llamó la atención de las estructuras de poder en Pekín. Luego emitieron un mensaje inequívoco a India: China puede convertirse en una fuente de financiación para resolver los problemas del creciente flujo de tráfico aéreo en India: hasta 520 millones de pasajeros en la década de 2030, o el tercer lugar en el mundo (como parte de la Ruta de la Seda, China ya ha construido aeropuertos modernos en Togo y Pokhara en Nepal).

El mensaje de China a India parece simple, pero directo: ¡si te unes a la Ruta de la Seda tendrás 100 aeropuertos!

Pero mientras las capitales de los países que han desarrollado iniciativas para nuevos proyectos de infraestructura alternativa, como contrapeso a la Ruta de la Seda, evalúan los riesgos y beneficios y debaten perezosamente con más retórica que detalles reales, la caravana china, cargada de “paquetes de éxitos, gastos y problemas”, continúa su avance en la Ruta de la Seda.

Nina Lebedeva https://journal-neo.org/2018/11/07/one-belt-one-road-obor-five-years-later-some-results-and-new-alternatives/

Fascismo e imperialismo: el mito de la ‘autarquía’ del III Reich

En su etapa actual, el capitalismo es un modo de producción dominado tanto por los monopolios como por las finanzas, que no son más que dos caras de la misma moneda, a las que hay que añadir el protagonismo del Estado, que antes no tenía la misma intensidad, más la concurrencia por los mercados internacionales entre las grandes potencias imperialistas.

Una definición del fascismo que no tenga en cuenta esos cuatro ejes al mismo tiempo es, pues, absurda y no conduce a ninguna parte. A ellos hay que añadir otros dos más, que no son los menos importantes: el desafío del movimiento obrero y la aparición de la URSS. No es ninguna casualidad que el modelo más feroz del fascismo aparezca en Alemania que, después de Rusia, tenía las mayores y mejores fuerzas proletarias organizadas.

La nueva etapa del capitalismo se inicia con la Primera Guerra Mundial, que pone en funcionamiento los cuatro pilares del monopolismo al mismo tiempo: la difusión de una moneda fiduciaria, descomunales presupuestos de guerra, pillaje del oro, créditos, endeudamiento, inflación y, para colmar el vaso, reparaciones económicas a los países derrotados, empezando por Alemania.

En 1917 la Revolución de Octubre salvó a Alemania de convertirse en un país paria, sometido a las demás potencias. El papel que los demás imperialistas le tenían reservado era el de constituir un baluarte frente a la URSS y al movimiento obrero, que en la posguerra inició tres insurrecciones sucesivas.

Ese -y no otro- es el marco de Alemania en tiempos de la República de Weimar (1919-1933) y en del surgimiento del nazismo, llamado primero a ser una batallón de choque contra los trabajadores y los comunistas y luego, una vez que el terreno quedara diáfano, tomar el poder e intensificar la explotación de la fuerza de trabajo hasta los límites que conocemos.

El III Reich no surgió de la nada, ni contra los planes de las potencias occidentales, o sin contar con ellas, sino que fue diseñado por ellas. En Alemania nunca hubo autarquía. Los vencedores de la guerra mundial tenían que apretar a Alemania sin ahogarla. Negociaban, sobornaban y chantajeaban a unos y a otros. Presionaban por un costado para aflojar en el otro. Antes y después de 1933 los imperialistas negociaron con los nazis, lo cual no significa que estos siguieran las pautas que les indicaban en Londres o París (y de ahí el estallido de otra guerra en 1939).

En 1921 fijaron la cuantía de las reparaciones económicas, pero no lo hicieron los alemanes, como es obvio, sino sus rivales imperialistas. Ascendían a 6.600 millones de libras pagaderas en 30 años y en especie, sobre todo en carbón, o sea, un expolio. La ocupación del Ruhr, donde estaba el 80 por ciento de las minas alemanas de carbón, obligó a los alemanes a aceptar lo que los imperialistas les pusieron encima de la mesa.Era imposible pagar y todos (acreedores y deudores) lo sabían. Pero no se trataba de cobrar sino de someter. Alemania era un país cuyo destino debía ser el de cualquier deudor moroso, sometido a la mendicidad y al dictado de los bancos británicos, franceses, suizos y estadounidenses.

La maquinaria productiva de Alemania se había parado al final de la guerra y, además, aparecieron unas cifras de inflación que la historia nunca había conocido. En 1920 se cambiaban 20 marcos por cada libra; un año y medio después se necesitaban 1.000 marcos, luego 35.000 y así sucesivamente, hasta los 500.000 millones.

Fue otro gigantesco expolio. Con el dinero prestado por el Banco Central, los capitalistas especulaban con el valor de su propia divisa, al más puro estilo “nacionalista”. Los impuestos se pagaban con una moneda que no valía nada, lo mismo que los salarios o las deudas. Como el marco no valía nada, se podía pagar cualquier cosa… excepto las reparaciones.

Fue, pues, una ruina calculada que obligó a reaccionar a los imperialistas que pusieron al frente de la oficina de cobro a Dawes, un general del ejército estadounidense, como quien manda a un matón de la mafia a asustar a un deudor esquivo.

En torno al matón se formó un comité que recibió su nombre y celebró la primera reunión en París en 1924, ordenando la creación de una nueva moneda alemana. Creo que no hace falta enfatizar en que los asuntos económicos de Alemania no eran competencia de los alemanes sino de los imperialistas, pero a muchos se les olvidan estas cosas al hablar de que el fascismo tiene algo que ver con el “nacionalismo” (e incluso con la autarquía).

Es más, lo que el gobierno alemán quería era crear un nuevo marco, al que llamó Rentenmark con la misma paridad que tenía con la libra, es decir, 20 marcos por libra. Pero los imperialistas no apoyaron este plan de la única manera que era posible, con oro y divisas extranjeras.

Entonces los matones impusieron su nueva moneda, el Reichmark, con la misma cotización frente a la libra esterlina de 20 a 1, pero bajo el control de los imperialistas occidentales a través de un banco emisor independiente del gobierno alemán: el Reichsbank, modelo del luego famoso Bundesbank y demás bancos centrales “independientes”, o sea, dependientes del capital financiero internacional.

Además, Alemania debía pedir un préstamo para pagar la primera cuota de las reparaciones de guerra. Es un precedente del “estilo griego” de hace unos pocos años: un país arruinado que pide un préstamo y contrae deudas para pagar otras deudas anteriores…

Asi es como la inflación llegó a su fin en Alemania, pero no fue gracias a Alemania sino a sus rivales, que cada vez eran menos rivales porque la revolución socialista estaba a las puertas de toda Europa central. Alemania era el modelo; había que apoyar a Alemania; eran necesarios más préstamos.

Comenzó una orgía de créditos públicos y privados. En términos marxistas se llama importación de capital y tiene muy poco que ver con el “nacionalismo” y la autarquía. En 1925 la afluencia de capitales extranjeros provocó una reactivación de la economía alemana. Las exportaciones alemanas aumentaron y en 1927 alcanzaron el nivel de 1913.

La reactivación dio a Alemania la oportunidad de reembolsar el préstamo de Dawes sin tener que utilizar sus propios recursos. Los extranjeros pagaron las deudas extranjeras. El ministerio alemán de Asuntos Exteriores lo explicó así: “Cuanto más nos endeudemos en el extrajero, menos tendremos que pagar en concepto de reparaciones”. Para que Alemania no quebrara quienes debían preocuparse de las reparaciones eran los acreedores extranjeros.

Entre 1921 y 1931 Alemania pagó 19.100 millones de marcos en concepto de reparaciones, mientras que contrajo 27.000 millones de marcos de deudas, lo que en otras palabras significa que el apoyo exterior a Alemania fue mucho más allá de las reparaciones de guerra y sólo se explica por la necesidad de hacer frente a la URSS y al movimiento revolucionario en Europa.

Como buenos “nacionalistas”, los demagogos nazis se lamentaban de que las desgracias de Alemania procedían “de fuera”; lo que no decían es que los remedios procedieron el mismo lugar que, además, era muy cercano: bastaba cruzar la frontera con Suiza, el país que siempre lava más blanco.

Es muy extraño leer historias de aquella época en las que se habla de la “autarquía” y el “aislamiento” de los regímenes fascistas como el de Hitler o el de Franco. El objetivo de esas concepciones es blanquear el papel de los imperialistas occidentales y, especialmente, el de Estados Unidos, en la Segunda Guerra Mundial.

Una parte de las exportaciones de capital enviadas por Estados Unidos a los nazis no eran transacciones comerciales corrientes sino flujos que pasaban por las manos del espionaje. Demuestran un compromiso político, y no sólo económico, con el nazismo. Por ese motivo Roosvelt envió a Suiza a Allen Dulles. Quien luego fuera conocido por dirigir a la CIA no sólo era un espía sino un abogado de los monopolistas de Wall Street que vigilaba sus inversiones en el III Reich. El lema del imperialismo se puede resumir en vigilar y negociar.

El flujo clandestino de dinero significa también que la cuantía de las exportaciones de capital están infravaloradas. De 1924 a 1929 se estiman oficialmente en 15.000 millones de marcos en inversiones a largo plazo y otros 6.000 millones de marcos en inversiones a corto plazo.

El 70 por ciento de las primeras (préstamos a largo plazo) era capital estadounidense y propiciaron el rearme alemán: siderurgia, petróleo, nitrato, caucho… A comienzos de la Segunda Guerra Mundial las inversiones de los grandes monopolios estadounidenses en sus filiales alemanas sumaban 800 millones de dólares, de las que 17,5 correspondian a Ford.

Varios monopolios que se consideran “alemanes”, como es el caso de IG Farben, estaban en poder de accionistas extranjeros.

La mayor parte de la financiación del partido nazi procedía del extranjero y sus funcionarios cobraban en moneda extranjera, sin que su “nacionalismo exacerbado” supusiera ningún obstáculo.

Los únicos apellidos que hoy asociamos a los nazis son Goebbels, Goering, Himmler, Keitel, Rommel, Hess… Pero no son todos; ni siquiera son los más importantes. Esos eran los que cobraban, pero ¿quién puso el dinero para pagarles a ellos?

Los nazis que en 1939 desataron la Segunda Guerra Mundial tienen apellidos alemanes tanto como estadounidenses. Eran financieros como Du Pont, Morgan, Rockefeller, Lamont y otros. A ellos se les podían añadir los nombres de los industriales, como Henri Ford, condecorado por Hitler, así como los suizos, que cumplieron un papel propio tanto como intermediario.

Lo que acabamos de decir del Plan Dawes se puede reproducir de su continuador, el Plan Young.

La burguesía ha llenado de anécdotas la historia del fascismo para ocultar las cuestiones de fondo y sus protagonistas. Por eso nadie investiga el viaje de Hitler a Zurich en 1923 y el dinero que allí le entregaron (posiblemente Henry Deterding, el patrón de la petrolera Shell) para dar el Golpe de Estado de aquel año.

Tampoco pregunta nadie por la entrevista entre Hitler y el financiero británico Norman Montagu un año antes de llegar a la Cancillería.

A nadie le suena el nombre de Wilhelm Gustloff, un banquero suizo que, a la vez, era dirigente de primera hora del aparato nazi en el exterior.

Tampoco suena el nombre de Max Warburg, director de IG Farben, cuyo hermano era el directeur del Banco de Reserva Federal de Nueva York, Paul Warburg.

Israel pierde la guerra en los dos frentes que tiene abiertos

Ramzy Baroud

El 12 de noviembre el fracaso de la operación militar de Israel en la Franja de Gaza puso de manifiesto que Tel Aviv no pudo utilizar su ejército como herramienta para obtener concesiones políticas palestinas.

Ahora que la resistencia popular palestina se ha generalizado gracias al aumento exponencial y al éxito creciente del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanción (BDS), el gobierno israelí está librando dos guerras desesperadas.

Tras el ataque a Gaza, los palestinos respondieron lanzando cohetes a través de la frontera sur de Israel y llevaron a cabo una operación específica contra un autobús del ejército israelí. Mientras los palestinos marchaban para celebrar la salida del ejército israelí de su enclave asediado, el frágil orden político de Israel -dirigido durante mucho tiempo por el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu- se derrumbó rápidamente.

Dos días después del ataque israelí contra Gaza, el ministro de Defensa Avigdor Lieberman renunció para protestar contra la “rendición” de Netanyahu a la resistencia palestina. Los dirigentes israelíes se encuentran en una situación precaria. La violencia salvaje va acompañada de una condena internacional y de una respuesta palestina cada vez más audaz y estratégica. Sin embargo, no dar a Gaza su proverbial “lección” los políticos oportunistas israelíes lo consideran como un acto de abandono.

Mientras Israel conoce límites en el campo de batalla tradicional, que antes dominaba completamente, su guerra contra el movimiento mundial BDS es, sin duda, una batalla perdida. Israel tiene un mal historial de participación de la sociedad civil. A pesar de la vulnerabilidad de los palestinos que viven bajo la ocupación, el gobierno y el ejército israelíes tardaron siete largos años en pacificar la intifada, el levantamiento popular de 1987. Aún así, el jurado no ha decidido qué es lo que realmente puso fin a la revuelta popular.

Por supuesto, hay que admitir que una intifada mundial es mucho más difícil de reprimir o incluso de contener. Sin embargo, cuando Israel comenzó a sentir el creciente peligro del BDS -que fue lanzada oficialmente por la sociedad civil palestina en 2005- reaccionó con el mismo patrón superfluo y predecible: detenciones, violencia y un torrente de leyes que criminalizan la disidencia en el país, al tiempo que desencadenaba una campaña internacional de intimidación y secuestros de los defensores y las organizaciones del boicot.

Este enfoque ha tenido poco éxito, excepto para atraer más atención del BDS y aumentar la solidaridad internacional. Sin embargo, la guerra de Israel contra el movimiento dio un giro serio el año pasado cuando el gobierno de Netanyahu gastó alrededor de 72 millones de dólares para derrotar la campaña de la sociedad civil.

Utilizando al gobierno de Estados Unidos para fortalecer sus tácticas contra els BDS, Tel Aviv confía en que sus esfuerzos para combatirlo en Estados Unidos están empezando a dar sus frutos. Sin embargo, sólo recientemente Israel ha comenzado a formular el componente europeo más amplio de su estrategia general.

En una conferencia de dos días en Bruselas a principios de este mes, funcionarios israelíes y sus partidarios europeos lanzaron su campaña europea contra el BDS. Organizada por la Asociación Judía Europea (EJA) y el Grupo de Asuntos Públicos Europa-Israel (EIPA), la conferencia contó con el pleno apoyo del gobierno israelí y contó con la presencia del ministro israelí de Asuntos de Jerusalén, Zeev Elkin.

Con el pretexto habitual de abordar el peligro del antisemitismo en Europa, los participantes confundieron deliberadamente el racismo con cualquier crítica a Israel, su ocupación militar y la colonización del territorio palestino. La conferencia anual de la EYPA llevó la manipulación por parte de Israel del término “antisemitismo” a un nivel completamente nuevo, ya que redactó un texto que supuestamente será presentado a los futuros miembros del Parlamento Europeo, exigiendo su firma antes de las elecciones del próximo mayo. Quienes se nieguen a firmar -o, peor aún, rechacen la iniciativa israelí- probablemente se enfrentarán a acusaciones de racismo y antisemitismo.

Pero ciertamente no fue la primera conferencia de este tipo. La euforia contra el BDS que ha arrasado Israel en los últimos años ha dado lugar a varias conferencias animadas y apasionadas en hoteles de lujo, en las que funcionarios israelíes han amenazado abiertamente a activistas del BDS como Omar Barghouti. Barghouti fue advertido por un alto funcionario israelí en una conferencia en Jerusalén en 2016 contra un “asesinato de civiles” por su papel en la organización del movimiento.

En marzo de 2017 el Knesset israelí adoptó la prohibición de viajar contra el BDS, que obliga al Ministro del Interior a negar la entrada en el país a cualquier extranjero que “a sabiendas haya hecho un llamamiento público para boicotear el Estado de Israel”. Desde que la prohibición entró en vigor, muchos partidarios del BDS han sido detenidos, extraditados y se les ha prohibido la entrada en el país.

Aunque Israel ha demostrado su capacidad de galvanizar a políticos estadounidenses y europeos egoístas para que apoyen su causa, no hay pruebas de que el movimiento BDS esté siendo reprimido o debilitado de ninguna manera. Por el contrario, la estrategia de Israel ha enfurecido a muchos militantes, a la sociedad civil y a grupos de derechos humanos que están indignados por su intento de subvertir la libertad de expresión en los países occidentales.

Más recientemente, la Universidad de Leeds en el Reino Unido se ha unido a muchos otros campus en todo el mundo para despojarse de Israel. Las cosas están cambiando.

Décadas de adoctrinamiento sionista han fracasado, no sólo al cambiar radicalmente la opinión pública sobre la lucha palestina por la libertad y los derechos, sino incluso al preservar el sentimiento pro israelí de los jóvenes judíos, particularmente en Estados Unidos. Para los partidarios del BDS, sin embargo, cada estrategia israelí ofrece una oportunidad para crear conciencia sobre los derechos de los palestinos y movilizar a la sociedad civil de todo el mundo contra la ocupación israelí y el racismo.

El éxito del BDS se atribuye a la razón misma por la que Israel no contrarresta sus esfuerzos: es un modelo disciplinado de resistencia popular y civil basado en el compromiso, el debate abierto y las opciones democráticas, al tiempo que se basa en el derecho internacional y humanitario.

El “cofre de guerra” de Israel acabará por secarse, porque ninguna cantidad de dinero podría haber salvado al régimen racista y de apartheid de Sudáfrica cuando se derrumbó hace décadas. Huelga decir que 72 millones de dólares no cambiarán el acuerdo para el apartheid israelí, ni cambiarán el curso de la historia, que sólo puede pertenecer a aquellos que son implacables en la consecución de su codiciada libertad.

https://www.middleeastmonitor.com/20181119-the-tide-is-turning-israel-is-losing-on-two-war-fronts/

Los 17 instantes de una primavera


En 1973 la televisión
soviética estrenó una extraordinaria serie de intriga, “Los 17
instantes de una primavera”, de la directora Tatiana Lioznova. Son doce
trepidantes capítulos de 70 minutos cada uno.

Aunque está basada
en una novela de Julian Semionov, los hechos que relata forman parte de
una historia muy poco conocida: la Operación Sunrise (Estados Unidos) o
Crossword (Gren Bretaña) sobre las negociaciones de los nazis con los
aliados en Suiza al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Cuando
el III Reich se vió derrotado, el general de las SS Karl Wolff buscó un
acercamiento con Estados Unidos a través de Allen W. Dulles, que
entonces dirigía el espionaje desde Suiza y luego dirigió al CIA.

Se
trataba de romper la coalición con la URSS y, en definitiva, la unidad
de los imperialistas para lanzar un ataque conjunto en el frente
oriental, lo que no era más que una traición por parte de Estados
Unidos.

La Segunda Guerra Mundial acababa, pues, como había
empezado. El verdadero enemigo de unos y otros era la URSS y se trataba
de saber si serían capaces de ponerse de acuerdo para derrotar al poder
soviético.

La película relata que desde los años treinta el
espionaje soviético tenía infiltrado a un personaje de ficción, el
coronel Maxim Isaiev, en la SD, la inteligencia alemana. En marzo de
1945 el coronel recibe la orden de descubrir dentro de los dirigentes
del III Reich a los partidarios de la negociación con Dulles y
naturalmente abortar la traición.

La realidad es aún más
apasionante, ya que el general Wolff, brazo derecho de Himmler,
participó en la entrevista de Hendaya en octubre de 1940, entre Hitler y
Franco.

Este criminal de guerra se libró de los juicios de
Nuremberg gracias a los “buenos oficios” de Dulles y, aunque le
condenaron a cuatro años de cárcel, salió a las pocas semanas.

Pero
en 1962 le volvieron a juzgar, condenándole por la deportación de
300.000 polacos al campo de exterminio de Treblinka. Le condenaron a 15
años de cárcel, que no acabó de cumplir.

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