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Día: 26 de octubre de 2018 (página 1 de 1)

¿Abandonará China la causa del pueblo palestino por un puñado de dólares?

La visita el lunes del vicepresidente chino Wang Qishan a Israel encabezando el cuarto Comité de Innovación entre ambos países, ha causado mala sensación entre los palestinos y los árabes en general.

Es el más alto dirigente chino que ha visitado Israel en casi 20 años. En abril de 2000 el anterior presidente chino Jiang Zemin fue el primero en visitar Israel.

El vínculo entre Pekín y Tel Aviv es ahora mucho más extenso que hace 20 años, como muestran las cifras de negocios. Poco después del intercambio de misiones diplomáticas entre los dos países en 1992, el comercio comenzó a aumentar. La campaña BDS de boicot a Israel no va con China. La inversión china en Israel ha aumentado exponencialmente, de 50 millones de dólares a principios de los noventa a 16.500 millones de dólares en 2016.

Durante esta visita, a Qishan se unió Jack Ma, fundador de Alibaba, la primera empresa de comercio electrónico de China. Jack Ma también estuvo en Israel en mayo para preparar el terreno para la cumbre actual, que debería conducir a nuevas inversiones masivas. Una gran parte de las inversiones estarán orientadas a la tecnología, lo que hará que la naturaleza de la relación chino-israelí sea diferente de la que existe entre Pekín y los países árabes durante décadas.

El comercio total de China con los países árabes, estimado en 171.000 millones de dólares, también es significativo. Sin embargo, su naturaleza es diferente en comparación con el comercio entre China e Israel. China es uno de los principales clientes de la industria informática israelí, mientras que su comercio con los países árabes se centra principalmente en la venta de bienes de consumo baratos y, más recientemente, en la venta de equipo militar.

Israel aspira a entrar en la Ruta de la Seda, que puede convertir al puerto de Haifa en una de las terminales más importantes en el Mediterráneo, un proyecto que, sin embargo, ha sacado a la luz los importantes enfrentamientos internos entre la cúpula sionista del Tel Aviv, que no acaba de verlo claro, así como la oposición de Estados Unidos.

Washington tampoco acepta que Tel Aviv comercie con tecnología militar estadounidense con China y ha obligado a cancelar la venta del sistema de alerta temprana aerotransportado Phalcon.

Los palestinos tampoco lo ven con buenos ojos pero, naturalmente, por razones bien distintas. Durante años China ha mantenido constantemente su posición a favor del pueblo palestino, pidiendo el fin de la ocupación israelí y la creación de un Estado palestino independiente. Sin embargo, eso no le ha impedido intensificar sus relaciones con Israel.

Los chinos son pro-palestinos pero quieren ser pro-israelíes. Critican la ocupación a la vez que ayudan a mantenerla. Llaman a Israel a respetar el derecho internacional, al tiempo que alientan al sionismo contra Palestina.

Los trabajadores italianos están hoy en huelga general

Italia está hoy en huelga general, tanto en el sector público coo en el privado, que afectará sobre todo a los trenes y el transporte publico de las grandes ciudades del país.

A la huelga se han sumado varios sindicatos, que llamaron al paro también en los sectores de educación y sanidad, y se han adherido también los sindicatos de la radiotelevisión pública Rai, por lo que podría haber cambios en la programación.

Las reivindicaciones para convocar esta jornada de huelga abarcan desde subidas de los salarios y las pensiones, protestar contra las privatizaciones, por la abolición de las desigualdades, a favor de la salud y la seguridad, así como defender derechos como los de huelga y manifestación.

En Roma, las líneas de metro A, B y C permanecerán cerradas y tampoco funcionarán los tranvías y autobuses , aunque habrá dos franjas de servicios mínimos, hasta las 8.30 horas y de 17 a 20 horas.

La empresa de transportes de Milán ha anunciado que la interrupción comenzará a las 8.45 horas y se suspenderá a las 15.00 horas, pero se reanudará el paro a las 18.00 horas hasta el final de la jornada.

La huelga de los trabajadores ferroviarios comenzó ayer a las 21.00 horas y finalizará 24 horas más tarde, aunque quedan garantizados los trenes nacionales de alta velocidad «Frecce» y el enlace entre el aeropuerto de Roma Fiumicino y la estación central Termini.

Los trabajadores del sector aéreo se sumarán a la huelga solo en los aeropuertos de Bolonia, Milán Malpensa y Linate.

Asimismo, hay también huelga en hospitales, centros formativos y de investigación, escuelas y universidades de todo el país.

Ucrania y el ‘holodomor’ por decreto (la sesión de ‘ultraderecha’ para hoy)

Bastante antes del Golpe de Estado de 2014, en Kiev hubo otro golpe fascista que fue calificado a la inversa como “revolución naranja”, tras la cual el gobierno ucraniano aprobó una ley de esas que lo mismo (re)escriben la historia que cualquier otra ciencia, de manera tal que todos los demás son seudocientíficos y se tienen que callar la boca porque de lo contrario van a la cárcel o le queman en la hoguera al más viejo estilo.

A ese tipo de gentuza no se les debería poner una antorcha en las manos, lo mismo que no se les debería dejar aprobar leyes, ni decidir sobre algo, como la historia o la ciencia en general, acerca de lo cual no tienen la más remota noción.

En 2006 Ucrania aprobó una ley que calificaba el “holodomor”, es decir, el hambre padecida en la época soviética de 1932, como un genocidio, de tal manera que quienes negamos tal cosa (“negacionistas”) o la minimizamos hacemos apología de un crimen muy grave, que es delito incluso en España (artículo 607 del Código Penal).

Para los fascistas (ucranianos o no) hay cosas de las que no se puede ni hablar, ni mucho menos discutir, por lo que se confunde la ciencia con la seudociencia y, además, se dogmatiza, se transforma en leyes, sentencias y juicios.

La historia la escriben, pues, los diputados en una votación en la que ganará una mayoría simple, de manera que si gana la contraria, la historia dirá todo lo contrario.

¿Recuerdan Ustedes el juicio de la Inquisición contra las tesis Galileo acerca de si es la Tierra quien da vueltas alrededor del Sol, y no al revés? Pues regresamos otra vez a ese mismo punto.

Aquí hay una línea muy clara: la ciencia (y la historia) tratan siempre sobre asuntos discutibles; la religión sobre los indiscutibles. Cuando a Usted alguien le quiere tapar la boca diciendo que algo es indiscutible, caben tres posibilidades: o es un fraile, o es un fascista, o ambas cosas a la vez.

Es posible que el lector suponga ahora que eso es algo exclusivo de Ucrania, donde la caída de la URSS condujo al fascismo. Se equivoca: dos años después Canadá aprobó otra ley similar, por la que, además, todos los años conmemoran en noviembre el “holodomor”, definido como genocidio, para que quede bien grabado en la cabeza de la población.

Al mismo tiempo el Parlamento Europeo aprobó una resolución parecida “por recomendación de la 10 Reunión de la comisión de cooperación parlamentaria UE-Ucrania”.

Lenin escribió que el imperialismo es una etapa de la historia caracterizada por la descomposición y la degeneración de una clase social, la burguesía, que cae por un precipicio, pero no podía sospechar hasta qué extremo puede llegar, porque no se trata de unos u otros sino de los diputados que dicen representar a países, como Ucrania, Canadá o los de la Unión Europea.

La ley canadiense, por ejemplo, no sólo se refiere a las víctimas del genocidio y a Stalin como deliberado provocador del hambre, sino que recuerda a los “refugiados” que huyeron de ella, es decir, a los fascistas ucranianos que se escondieron en países como Canadá.

Desde hace un siglo, cuantas vueltas demos a la historia tropezamos con los mismos protagonistas, que son los fascistas, los antifascistas y los que no saben lo que son, o no quieren ser ninguna de ambas cosas, o se creen por encima de ellas (que son los peores porque pertenecen al primer grupo y se lamentan cuando se lo recordamos).

En términos sicopatológicos, la reconversión de la historia en material jurídico crea tabúes tanto como tótems o ídolos, en el sentido al que se refirió Bacon, es decir, que son la materia prima de las ideologías, impuestas “democráticamente”, como corresponde, esto es, por decisión parlamentaria.

De ahí se deduce de manera lógica quiénes son los demócratas, como en el caso de los fascistas ucranianos que huyeron de la URSS en los años treinta, y quiénes hacemos apología del genocidio y el stalinismo.

También se deduce quiénes pueden hablar del “holodomor” (los fascistas) y quiénes deben mantener la boca cerrada (los antifascistas), si no quieren que les abran un juicio por apología del genocidio.

Estos últimos deberían tomar buena nota: el “holodomor” tiene la misma categoría que el “holocausto” y si se creen que pueden decir lo mismo de otros genocidios (“todos los genocidios son iguales”), también se equivocan porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se ha quitado de en medio al genocidio armenio. En su sentencia sobre el Caso Perinçek estableció en 2015 que la negación de dicho genocidio está amparado por la libertad de expresión.

¿A qué viene esa discriminación? La explicación es que los armenios no son judíos, ni fascistas ucranianos; no tienen ese poder político y ese reconocimiento por parte de los imperialistas. Por eso podemos decir contra los armenios lo que no nos atreveríamos contra los judíos y los fascistas ucranianos.

Todo esto es un fascismo que no llega por los votos de tal o cual partido, sino por leyes, juicios y sentencias que dictan quienes se atribuyen el monopolio de la democracia y el respeto a los derechos humanos.

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