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Mes: marzo 2018 (página 1 de 9)

Los franquistas encarcelaron a más de un tercio de la población de León tras la guerra

Cuartel del Cid
En León más de una decena centros de detención recluían al menos 12.000 prisioneros tras la derrota republicana en la Batalla del Ebro, cuando vivían en ella unos 20.000 civiles y un par de miles de soldados.

Así lo desvelan unos informes de la policía franquista referentes a la investigación de una supuesta trama para liberarlos a todos. Es decir, más de un tercio de los habitantes de la capital leonesa estaban presos por la represión franquista.

Un informe, firmado por el jefe de la Comisaría de Investigación y Vigilancia y fechado en 1941, se refiere a las sospechosas actividades durante la guerra del sombrerero Fausto Ríus García que vivía en la calle Ancha (ya llamada Generalísimo) del que se indica: “Ha sido dos veces detenido, la ultima por sus actividades sospechosas en unión de otros muchos de probada desafección al Régimen, con sospechas de que intentaban un levantamiento en León a base de los 12.000 prisioneros que había en las prisiones que se proponían libertar”.

Una cifra altísima para una ciudad con unos 20.000 civiles durante la guerra, de la que se sabe a ciencia cierta que tenía unos 30.000 habitantes en 1936, pero que tras dos años de guerra había perdido unos 10.000 habitantes: los jóvenes estaban fuera de ella movilizados en los distintos frentes o en ocupaciones de logística para los franquistas. Sólo habría que sumar a la cantidad de civiles (en su mayoría mujeres, mayores y niños de corta edad) un par de miles de militares entre los de los cuarteles, los guardias civiles y los mandos (oficiales y suboficiales) de la Legión Condor. Así, en aquella época León albergaba 34.000 almas, 12.000 de las cuales no eran libres (el 35 por ciento).

Lo sorprendente, y desconocido hoy en día por el tupido velo que se echó sobre aquellos acontecimientos, es comprobar dónde se situaban los centros de detención, clasificación e internamiento en la capital leonesa. Muchísima gente aún cree que sólo fue San Marcos, pero eso no era así, ya que había al menos tres o cuatro localizaciones más con miles de presos en las calles leonesas, y otros lugares en los que se procedía a retenciones más cortas e interrogatorios, o de los que aún se carecen de noticias fiables. Son datos extraídos de retazos de los archivos y de pocos conocidas declaraciones escasamente publicadas, ya que la investigación es extremadamente compleja al estar en paradero desconocido las versiones de los propios responsables carceleros y la forma tan vaga de definir lo que ocurría por parte de los franquistas.

La estructura de los centros de detención, clasificación e internamiento (también conocidos como campos de concentración) en León tenía entre tres y cuatro tipos distintos. Los más pequeños eran los propios calabozos de la comisaría en el edificio Zarauza donde estaba el Gobierno Civil (en las actuales calles de Padre Isla, Héroes Leoneses y mirando a lo que hoy sería Gran Vía de San Marcos) y del Cuartel de la Guardia Civil en la calle del Cid mirando a la plaza de San Isidoro; también habría que indicar el cuartel del Cid para los primeros días de cautiverio de mandos importantes del Ejército que quedaron en el bando republicano.

A estos se podrían añadir el Gobierno Militar (situado en lo que hoy es el Mercadona de Padre Isla), el propio Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial (a cuya primera planta se trasladó en abril de 1937 la Comisaría de Investigación y Vigilancia), y varios colegios de la ciudad que se usaron de forma provisional y durante muy poco tiempo como campos de clasificación; ya que algunos documentos se refieren a detenidos en ellos. Más de una decena de centros de internamiento en la ciudad, según ha podido descubrir en los archivos Francisco Javier Fernández-Llamazares.

Después estarían los campos de concentración con miles de presos preventivos sin sentencia y a la espera de liberación o juicio, como era el caso del Hospicio, Santa Ana o Ponce. “El hacinamiento insufrible, primero tras la caída del Frente Norte en octubre de 1937, y mucho peor tras la derrota republicana en la Batalla del Ebro entre agosto y noviembre de 1938, donde hubo que acondicionar o recurrir (independientemente de las instalaciones penitenciarias existentes) a instalaciones de la Diputación (entre ellas el Hospicio), a colegios como el actual Ponce (que era inmenso), fábricas abandonadas como la antigua de curtidos de Julio Eguiagaray, no la de Lescún como equivocadamente está publicado, y todo tipo de instalaciones militares”, explica el autor de “Crónicas de la burguesía leonesa, un episodio de la Guerra Civil en León” y “Los leoneses que financiaron a Franco”. De esos 12.000 presos muchísimos eran aragoneses y catalanes, tras la caída del Frente del Ebro, y asturianos de la del Frente Norte (y, por supuesto, leoneses, y de cualquier parte de España).

Un tercer tipo era la cárcel de Puerta Castillo. “Esa era la más seria, penitenciariamente hablando, no por dureza. Si te trasladaban allí sabías que lo más probable es que no fueras a morir paseado”, comenta Javier Fernández-Llamazares. “Los que estaban allí eran condenados con sentencia firme, y sabían lo que les podía esperar; en realidad tal y como andaba la cosa era, paradójicamente, un alivio para sus familias”. Allí había un alto porcentaje de presos leoneses porque eran de su propia jurisdicción.

Y luego está el ya demolido en los 60 Cuartel de la Fábrica, situado donde el Hotel Conde Luna y la actual Subdelegación de Defensa lo que fue el Gobierno Militar en la calle del General Lafuente, precisamente el comandante del Regimiento del Cid que se sublevó el 20 de julio de 1936. De éste edificio ha salido a la luz poca documentación que demuestre haber sido presidio de muchos reclusos, aunque queda mucho aún que investigar sobre él.

Lo que sí es también destacable era una de las mejores salidas para los reos de aquellos campos de internamiento y concentración: “Hubo un montón de batallones de trabajo, presos con condena firme que trabajaban realizando carreteras y todo tipo de obra civil para redimir condena y en condiciones más favorables que las del resto de presidiarios”, según el historiador y conservador del Archivo de la Banca Fernández-Llamazares.

Lo que se puede decir de lo descubierto por los investigadores, como Francisco Javier González Fernández-Llamazares es que San Marcos no era ni mucho menos el único centro de retención de la capital, por lo menos en capacidad. Sí que es cierto que pasaron muchos presos por allí (las cifras no oficiales ni demostradas hablan de entre 6.000 y 15.000 personas), pero porque este campo de concentración “servía principalmente, tras los primeros y terroríficos meses de la guerra entre paseos y fusilamientos, para clasificar a los detenidos y enviarlos a otros lugares”.

“En realidad San Marcos en 1937 tenía una capacidad de 600 presos, ya habían empezado a disponerse otros lugares como el Hospicio, el Colegio Ponce o la fábrica de Curtidos en Santa Ana —de la familia Eguiagaray; no hay que equivocarla con la de los Lescún, aunque es un error que se ha repetido demasiadas veces—, como campos de concentración de personas sin juicio”, apunta Fernández Llamazares. Para afirmar esto, se basa en el fragmento de una declaración de la causa 493/37 que encontró en el Archivo Intermedio de la Región Militar Noroeste mientras investigaba los encarcelamientos de los hijos de los propietarios de Almacenes Pallarés por parte de los militares sublevados:


“Que al médico Pallarés no le oyó decir ni una palabra, aunque lo pretendió, por ser uno de los que llevaba en cartera para sonsacarle. Que el Lenin [Modesto Pastor] era de muy malos antecedentes, hablaba siempre mucho contra los nacionales. Tiene el convencimiento el testigo de que estaban en combinación con los rojos y se hartaba de decir que el 1 de mayo [1937] iban a hacer en León la gran manifestación izquierdista. Que sobre este mismo plan podía seguir diciendo mucho, pero que no lo cree ya necesario, tanto ya cuando en su día se hizo extensa información que se entregó al teniente coronel jefe de los servicios de Orden Público [Ángel González Vázquez, quien había sustituido a Luis Medina Montoro]. Que ‘el del puño en alto’ [Ambrosio Santos] era también de muy malos antecedentes y se hartaba de hablar en el mismo sentido, siendo el  duplicado del anterior. Convencidos ambos de que a fines de abril entrarían los rojos en León para celebrar el 1 de mayo su triunfo, tenían la contraseña: ‘a morir’, a cuya señal se lanzarían los 600 presos a desarmar a los centinelas y a la calle con sus armas. Las salas todas se combinaban por medio de barberos, que eran los que traían y llevaban las contraseñas y noticias”.

San Marcos tenía seiscientos presos en el primer trimestre de 1937. ¿Qué había ocurrido si lo que se conoce según los estudios tradicionales allí estuvieron entre seis y quince mil presos? Para Javier Fernández-Llamazares la cosa está bien clara: “San Marcos era campo de concentración pero sobre todo de clasificación. Un lugar donde los presos esperaban a ser juzgados, y de ahí se les trasladaba tras la sentencia militar firme a otros penales: cárcel provincial en Puerta Castillo, Astorga, Valencia de Don Juan, San Simón en Vigo, el Monasterio de Celanova en Orense (donde hubo multitud de presos leoneses), o la espeluznante San Cristóbal de Pamplona entre otras. Por eso pasó tanta gente, pero en períodos relativamente muy cortos de tiempo, hasta que les llegara el juicio; o por desgracia el ‘paseo’ o el fusilamiento en los primeros meses”.

Además, Fernández-Llamazares calcula que ya en abril de 1938 podía tener más de dos mil: “Las instalaciones las iban ampliando y el hacinamiento, por otro lado y a pesar de que ampliaban instalaciones, crecía por momentos”. Lo que también es más que probable “a  falta de investigaciones más concretas”, es que el antiguo Colegio Ponce (que había sido la Escuela Normal de Maestras y en aquella época aún se conocía con ese nombre), el Hospicio y la Fábrica de Curtidos también tuvieron ampliaciones y un número bastante importante de reclusos que podrían superar el millar o millares dados los datos ofrecidos por las autoridades. “En realidad el número concreto en cada uno aún no lo sabemos. Lo sabremos el día que consultemos documentaciones en archivos militares, donde pueden aparecer listas y planos con el número de presos y metros cuadrados de las instalaciones”, reconoce.

Sobre el otro error de ubicar el campo de concentración de Santa Ana en la fábrica de los Lescún, Javier Fernández-Llamazares asegura: “Los Lescún y los Eguagaray estaban emparentados y tenían dos fábricas de curtidos seguidas en la calle Santa Ana: la primera era la de Lescún y la segunda de los Eguiagaray, que eran primos carnales. Pero la que utilizaron para campo de concentración fue la de los Eguiagaray, y ampliaron el campo con terrenos aledaños que también eran de los Eguiagaray y los rodearon con alambre de espinos, no sólo los presos estaban dentro de lo que era la fábrica de curtidos”.

“Se publicó que era la de los Lescún, pero es falso por la sencilla razón de que la fábrica de los Lescún estuvo operativa durante la guerra fabricando suelas y botas para el ejército como demostré en mis libros, aportando facturas de la requisa. Está claro que no se puede fabricar y tener presos al mismo tiempo y en el mismo recinto”.

Las cifras de víctimas relacionadas con esta represión que se estiman en San Marcos son enormes, aunque quizás necesiten una revisión con más documentación al salir a la luz la existencia de estos otros centros de internamiento. Según algunos historiadores, 791 de los detenidos que pasaron por allí fueron puestos ante pelotones de ejecución, 1.563 desaparecieron paseados y otros 598 murieron por diferentes razones, fueran enfermedades o torturas. Casi unas 3.000 personas en la ciudad de León. De ser precisas estas cifras, más de la mitad de todos los que se estimaron en 2008 que fueron represaliados en la provincia por las Asociaciones de Memoria Histórica: 5.800.

“De lo que no me cabe la menor duda es de que las muertes reales son superiores a las publicadas y de que los leoneses presos en San Marcos fueron muchos más que los que aparecen en las listas. Sencillamente, hubo cientos de leoneses de la capital que fueron retenidos en San Marcos, pero al no habérseles abierto proceso, no figuran en lista alguna”, explica el historiador especializado en la Guerra Civil en la ciudad. “Además hay que tener en cuenta que los estudios que se han hecho sobre San Marcos han fallado también en el listado de las personas que estaban presas, porque incluyen hasta los visitantes que iban a llevar comida y ropa y a hablar con los que sí estaban allí recluidos”.

“Es evidente cuando en el listado de entradas se ve a una señora que, días después, firma algunas órdenes en el Banco de Bilbao explicando que lo ha de hacer porque un familiar suyo está preso allí: si estuviera encerrada sería imposible que pudiera comunicarse con el banco. Y no es el único ejemplo, queda mucho que precisar y corregir sobre la cantidad de gente que estuvo en San Marcos. Pero es que no es fácil unir todas las piezas. Eso sí, allí pasaron cosas terribles, y lo que es verdad es que el Hospicio, el viejo Ponce y la fábrica de Curtidos de Santa Ana fueron bastante más grandes en número de presos de lo que se cree y peores respecto a las condiciones de hacinamiento durante más tiempo, cosa que se agravó al final de la Guerra porque ya no cabían más soldados capturados de la República. Y cada vez llegaban más según se iba hundiendo el frente republicano”.

León, al haber estado desde el principio en el bando franquista, y ser el nudo de comunicaciones del noroeste, se convirtió en uno de los nodos de clasificación y encarcelamiento de los republicanos capturados durante la Guerra una vez pasados los primeros meses de represión mortal. Y las cifras que se van descubriendo en los archivos oficiales y privados lo demuestran.

El número de personas despojadas de libertad por causa de la guerra en la provincia es seguramente aún mayor si se suman los campos y cárceles de Astorga, Valencia de Don Juan y Ponferrada y los batallones de trabajos forzados; y más aún las personas que pasaron por el territorio provincial para terminar en otros presidios. Conocer esos datos, que pueden ser de decenas de miles de presidiarios, queda por certificar en los archivos. Aunque es posible que no se conozca nunca con precisión.

Lo más curioso de toda esta historia, es que la investigación en la que se descubre la cifra oficial de 12.000 presos, la que acusaba a varios leoneses de conspirar para “intentar un levantamiento en León para libertar a los prisioneros” se saldó con el cierre del rollo judicial sin acusados en firme. Ni los jueces se lo creyeron, pero la cifra de los falsos acusadores sobre los presos en la ciudad más real no podía ser si querían convencer a los magistrados de meterlos a buen recaudo. Mentiras que escondían una terrible verdad, que evidencia la absoluta arbitrariedad de los franquistas a la hora de enviar a miles y miles de personas a un infame cautiverio.

https://www.ileon.com/historia/084043/mas-de-un-tercio-de-los-habitantes-de-leon-capital-eran-prisioneros-en-1938-y-1939

Armas israelíes para el terrorismo yihadista en la Guta oriental

Las tropas del ejército sirio continúan con su operación de limpieza en la zona de Harasta, al este de la Guta y el jueves descubrieron un gran almacén de armas y municiones, incluidas muchas de fabricación israelí.

Los soldados del ejército han tomado el control de una base terrorista de Ahrar Al-Sham, incautando un gran alijo de armas.

Entre las armas y municiones incautadas a los terroristas, el ejército sirio ha encontrado minas fabricadas por Israel.

Además de descubrir esa base, el ejército sirio descubrió una vasta red de túneles que se extendía por los suburbios de Harasta.

Varias unidades del ejército sirio se han desplegado desde los barrios orientales de Damasco a la parte norte de la provincia de Daraa a medida que el ejército cambia su enfoque hacia la provincia del sur.

http://en.farsnews.com/newstext.aspx?nn=13970109000490

La multitud sale a la calle en Accra contra el imperialismo estadounidense

Miles de personas salieron a la calle el miércoles en Accra, la capital de Ghana, para protestar contra la decisión del gobierno de ampliar la cooperación militar con Estados Unidos.

El ex vicepresidente Kwesi Amissah-Arthur y el secretario general del Congreso Nacional Democrático, el principal grupo de la oposición, Asiedu Nketia, se unieron a los manifestantes vestidos de negro y rojo y portando pancartas, informó Joy News TV que retransmitió en directo la marcha popular.

“No estamos dispuestos a sacrificar nuestra seguridad, soberanía y dignidad por cualquier operación de colaboración”, dijo Edem Agbana, organizador del evento, a Joy News. “El pueblo tiene el poder y lo usará para defender la paz de este país”.

El acuerdo que aprobaron los eurodiputados el 23 de marzo, permite a Estados Unidos estacionar fuerzas en el país y utilizar su espectro radioeléctrico, según documentos parlamentarios. El NDC, que el Nuevo Partido Patriótico del Presidente Nana Akufo-Addo derrocó en las elecciones de diciembre de 2016, boicoteó el voto legislativo.

“El acuerdo debe ser devuelto al Parlamento para que podamos enmendar partes del mismo”, dijo James Klutse Avedzi, diputado del NDC. “El acuerdo concede a Estados Unidos acceso a nuestras instalaciones militares. ¿Qué seguridad tenemos de que controlamos” las riendas de nuestro país)?

La embajada estadounidense desmintió la semana pasada que Washington tuviera la intención de establecer una base militar en Ghana.

“Estados Unidos y Ghana planean ejercicios conjuntos de seguridad en 2018, que requieren que los participantes de Estados Unidos y de otros países tengan acceso a las bases de Ghana cuando sea necesario”, dijo la embajada.

https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-03-28/ghanaians-protest-in-accra-against-military-agreement-with-u-s

‘Propagamos el wahabismo a petición de nuestros aliados occidentales’

Mohammed Bin Salman
“Propagamos el wahabismo a petición de nuestros aliados occidentales”, ha admitido el príncipe saudí Mohammed Bin Salman, heredero del trono de Riad, en respuesta a una pregunta del Washington Post.

Bin Salman no concreta quiénes son sus aliados, pero es más que evidente porque no han cambiado desde la fundación de reino saudí: Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

El príncipe no descubre ninguna novedad que no supiéramos: durante la Guerra Fría, Riad impulsó el wahabismo para impedir que la Unión Soviética influyera en el mundo musulmán o, en otras palabras para que el mundo musulmán siguiera sometido al imperialismo y frenar la descolonización.

El wahabismo es un producto de encargo. Tiene más que ver con la política internacional que con la ideología o la religión. “Las raíces de la inversión saudí en escuelas y mezquitas se remontan a la Guerra Fría, cuando los aliados saudíes exigieron sus recursos para impedir que la Unión Soviética ganara influencia en los países musulmanes”, admite el príncipe.

En cuanto a la financiación del wahabismo, destaca que “gran parte de ella procede de instituciones privadas con sede en el Reino, no del gobierno”, como si una cosa y la otra no fueran lo mismo en un Estado feudal como Arabia saudí.

También Francia envía a sus tropas para apoyar a los kurdos

Los kurdos se han convertido en la minoría nacional más mimada por los imperialistas de todos los pelajes a lo largo de la historia. Da la impresión de que son los imperialistas los que se han convertido en protectores de los derechos nacionales.

Imitando a Estados Unidos, Francia también ha decidido enviar tropas para ayudar a los kurdos en Manbij, según el diario Le Parisien, que cita a un representante de la delegación de las FDS en París.

La catalogación del PKK dentro del elenco europeo de organizaciones “terroristas” tampoco ha sido ningún obstáculo en París, lo mismo que la pertenencia de Turquía a la OTAN. Es como si los enemigos fueran amigos y a la inversa, los socios se hubieran convertido en los más acérrimos enemigos.

Naturalmente, como es habitual desde hace siete años, la opinión del gobierno de Siria no desempeña aquí ningún papel y a Francia no le ha bastado con organizar a Al-Qaeda de tapadillo sino que ahora, además, enviará sus propias tropas por la cara.

Ayer una delegación de las FDS se reunió con Macron y el representante de la delegación, asegura que Macron les ha prometido enviar unidades de fuerzas especiales del ejército francés a Manbij.

El gobierno francés ha encargado al embajador en Ankara de informar a Erdogan de la decisión adoptada por Macron.

Es una provocación dirigida contra Turquía, su socio en la OTAN, de momento, que exige la retirada de las fuerzas kurdas de la ciudad siria.

Ankara amenazó, en caso de incumplir esta exigencia, con lanzar en la región una operación militar semejante a las realizadas en otras regiones en el norte de Siria.

Las autoridades turcas catalogan a las fuerzas de autodefensa de los kurdos sirios (YPG) como grupo terrorista vinculado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), prohibido en Turquía.

En los argumentos que imperialistas lanzan para la galería, las milicias kurdas van sustituyendo al “pueblo sirio” y a los “rebeldes”.

En 2013 Francia amenazó con atacar a Siria con el pretexto de las armas químicas… Los pretextos van cambiando y los lacayos del imperialismo también.

En realidad, el ejército francés no viajará a Manbij ni a ningún otro lugar de Siria; están allá desde el primero minuto de la agresión.

El apoyo del franquismo a los submarinos nazis durante la Segunda Guerra Mundial

Manuel Moncada Lorén

El franquismo ayudó a los submarinos nazis, que utilizaron los puertos de Vigo y Ferrol como centro logístico en el transcurso de la Batalla del Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial.

Existen al menos 23 casos documentados de abastecimiento de sumergibles alemanes en Galicia entre 1940 y 1942, período en el que las manadas de lobos comandadas por el almirante Dönitz convirtieron el Atlántico en un abismo insalvable para los mercantes aliados.

Junio de 1940. Toda Europa se encuentra bajo el dominio del Eje. Tras desatar la Blitzkrieg (guerra relámpago) desde Polonia hasta Francia, Adolf Hitler contempla el canal de la Mancha, obstáculo tras el que se encuentra su siguiente objetivo: Londres.

Mientras ordena el inicio de los preparativos para la Operación León Marino (nombre que recibe el plan para la suspendida invasión de Inglaterra), Hitler libera sus manadas de lobos U-Boote desde los ocupados puertos franceses de Brest, Lorient, Saint-Nazaire y La Rochelle con el objetivo de asfixiar al Reino Unido destruyendo sus rutas de suministro marítimo.

Los puertos de la costa occidental francesa ofrecían a los submarinos alemanes una salida estratégica al corazón del Océano Atlántico. Allí, los sumergibles germanos actuaron impunemente contra los convoyes aliados en lo que se conoció como “tiempo feliz” para los U-Boote hasta 1942, año en el que los aliados perfeccionaron el uso del sonar, el radar y las cargas de profundidad.

La Península Ibérica había ido ganando importancia en los planes de Hitler y veía a España como un posible aliado para acabar con el dominio británico en los océanos. Una alianza con Franco ofrecía la posibilidad de atacar Gibraltar por tierra y poner un candado en el Mediterráneo para la Royal Navy. Esta idea llevó al führer a tratar de convencer al dictador español para que entrara en la guerra del lado del Eje.

La entrevista de Hendaya entre el general Franco y Adolf Hitler celebrada en octubre de 1940 no cambió mucho las cosas: Franco permanecía en su ambigua neutralidad, pero autorizaba el uso de los puertos españoles en el Atlántico por parte de los submarinos de la Kriegsmarine (Marina de guerra alemana) y el reclutamiento de una fuerza expedicionaria de voluntarios que combatiría en Rusia al lado del III Reich. La conocida en España como División Azul.

El almirante Karl Dönitz, máximo responsable de la guerra submarina del III Reich, formuló la estrategia puesta en práctica con éxito en el Atlántico, el ataque en manada o rudeltaktik.

La palabra alemana rudeltaktik describe la naturaleza de la táctica, en la que un gran grupo de submarinos o rudel (manada en alemán) ataca un convoy. Los mercantes ingleses, víctimas habituales de esta táctica, popularizaron el término en inglés wolf pack, o manada de lobos.

De igual forma, las formaciones de submarinos alemanes atacaban coordinadamente las rutas de convoyes en medio del Atlántico, causando estragos en las líneas de suministro aliadas durante la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial, época en la que los mercantes aliados navegaban sin escolta.

El submarino alemán Tipo VII C fue el sumergible más utilizado por la Kriegsmarine en las operaciones de acoso de las rutas de suministro aliadas.

Lejos de los puertos aliados y fuera del alcance de los aeródromos, el Atlántico central se convirtió en un campo de tiro de buques mercantes para los silenciosos submarinos, que entre junio y noviembre de 1940 hundieron 1.600.000 toneladas de barcos y suministros vitales para el esfuerzo de guerra británico.

En previsión del apoyo logístico necesario para desarrollar la guerra submarina en el Atlántico, el alto mando de la Kriegsmarine había ordenado el despliegue de buques cisterna y barcos mercantes en puertos estratégicos de la costa atlántica española antes del estallido de la guerra.

Entre 1940 y 1942, hasta 23 submarinos alemanes utilizaron los puertos españoles para abastecerse gracias a los barcos mercantes amarrados allí previamente. El inicio de las hostilidades ofreció la excusa perfecta a los mercantes alemanes para permanecer anclados en los puertos gallegos y servir como buques de suministro para los submarinos.

Los mercantes alemanes Max Albrecht (fondeado en la ría de Ferrol) y Bessel (anclado en Vigo), ofrecieron apoyo logístico a las tripulaciones de los sumergibles germanos que volvían del combate en alta mar.

Estos barcos suministraron combustible, torpedos, raciones de comida y agua a los sumergibles, pero los españoles también asistieron a los alemanes heridos además de colaborar en reparaciones de emergencia, como la que tuvo lugar en el puerto de Ferrol el 12 de junio de 1942.

Tras haber resultado averiado en una incursión de bombarderos navales aliados, el submarino alemán U-105 fue remolcado por el personal de la Armada y puesto en dique seco para su reparación. Después de su puesta a punto volvió al puerto francés de Lorient, del que había partido originalmente.

La historia de los países que ante un conflicto bélico internacional han declarado su neutralidad o han asumido un papel de no beligerancia, destaca por la cantidad de veces que estos países supuestamente ajenos a la contienda han contribuido de forma más o menos evidente al esfuerzo de guerra de los bandos contendientes.

La situación privilegiada del noroeste peninsular como punto desde el que asaltar las rutas comerciales aliadas, ofreció a las manadas de lobos alemanes un enclave estratégico donde reabastecerse y constituye un ejemplo menos conocido de la contribución española al esfuerzo bélico del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

http://www.nationalgeographic.es/historia/2018/03/galicia-la-guarida-espanola-de-los-lobos-de-hitler

Los últimos planes del imperialismo para dividir a Siria

Nazanín Armanian

Washington, 11 de enero de 2018, expediente “Pasos para dividir Siria”. Están presentes en la primera reunión del “Pequeño Grupo sobre Siria”, el estadounidense David Satterfield (ex asesor principal de Condoleezza Rice durante la guerra contra Irak), el británico Hugh Cleary, el francés Jerome Bonnafont, el jordano Nawaf Tell y el saudí Jamal al-Aqeel, todos altos cargos del área de Oriente Próximo en los gobiernos de sus países. La noticia revelada por el diario libanés Al Akhbar en su número del 22 de febrero, está basada en un Telegrama Diplomático confidencial (TD), fechado el 12 de enero de 2018 y enviado por Benjamin Norman, otro participante en la reunión y el responsable de la sección de Oriente Próximo de la embajada británica en Estados Unidos. Los cinco estados se volvieron a reunir el 23 de enero en París, y se centraron en cómo usar el tema de las “Armas químicas de Asad” y manipular a Staffan de Mistura, el enviado especial de la ONU para Siria, para llevar adelante su plan.

Decidieron los siguientes pasos para desmantelar Siria:

1 Evitar una solución política para Siria, mediante dos fórmulas: Prolongar la guerra, asegurando una ocupación militar de Estados Unidos en las orillas orientales del Éufrates (gracias a sus aliados “yihadistas”), para lo que destinarán 4.000.000 de dólares anuales, señaló David Satterfield en la reunión, y utilizar la ONU, manipulando a su enviado para Siria  Staffan de Mistura. Le enviarán un documento no oficial titulado “Reactivando el desarrollo político de Siria en las conversaciones de Ginebra” con el fin de impedir la retirada de Damasco de la conferencia, y así neutralizar las iniciativas de Sochi, patrocinada por Rusia, Turquía, e Irán. Por su parte, uno de los motivos del repliegue de los militares rusos de Afrin fue que Ankara garantizase la asistencia de los rebeldes a las reuniones de Sochi, y devolviese Idlib, la estratégica ciudad del este de Éufrates, a Damasco.

2 Romper Siria en línea oriental-occidental, con el río Éufrates como una de las fronteras entre las zonas de influencia de Moscú y Washington. “No hay lugar para Asad en una siria unida”, afirmó el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mates, en esta línea: si no hay un cambio de régimen, dividirán a Siria. De hecho, el ataque del 7 de febrero de Estados Unidos a la compañía militar privada rusa Wagner, en Deir Ezzor, al este de Siria, tenía en objetivo de “marcar el territorio”.

3 Persuadir a Staffan de Mistura para que acepte una nueva estructura política en Siria, compuesta por: 1) las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), creada por el Pentágono que además de kurdos ha integrado a hombres turcos y árabes para tranquilizar a Ankara, como confesó el General Raymond Thomasel, y que serían invitadas a la conferencia de Ginebra; 2) el gobierno de Asad y 3) una miniautonomía para YPG que incluya las áreas ricas en petróleo en Deir Ezzur en el noreste de Siria. Se trata del mismo “plan B” del gobierno de Obama de dividir el país en una zona kurda-sunnita, una árabe sunita y otra árabe-alauí. Estados Unidos apoyaría una representación FDS ante la ONU. El Pentágono ha solicitado un presupuesto de 550 millones de dólares para 2019 destinado a “entrenar y equipar actividades” de sus aliados en Siria.

4 Con el fin de atraer a Rusia al plan, rechazarán un gobierno de transición, que es la exigencia de los “rebeldes” y es lo prevé la Resolución 2254 de la ONU; permitirán la participación de Asad en las elecciones, pero crearán condiciones e instituciones necesarias para evitar que las gane.

5 Desalojar Irán de Siria, del que se encargará Mike Pompeo, el  nuevo halcón del gobierno de Trump. El sucesor de Tillerson considera a Turquía e Irán dictaduras islamistas.

6 Incitar a Turquía a una guerra contra Siria. De hecho, con la ocupación de Afrin, la OTAN rodea Alepo, presionado a Asad, Rusia e Irán. Además, planea realizar “una ingeniería demográfica” en Afrin asentando a los refugiados árabes sirios, y así crear regiones “monoétnicas”, como se ha hecho en Yugoslavia e Irak. El segundo ejercito más grande de la OTAN y sus “proxys” tras aplastar la resistencia de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) en Afrin, lo han sembrado de terror, masacre y saqueo. Miles de niños, ancianos y jóvenes heridos, exhaustos siguen huyendo de sus hogares. Que la caída de este enclave “coincida” con la recuperación de Guta Oriental por el ejército sirio, la evacuación de los “yihadistas” y sus familias en autocares, y su traslado a la zona controlada por Turquía, plantea una pregunta: ¿Se canjearon las ciudades a espaldas de sus vecinos, siguiendo la decisión del “Grupo de Siria”? Moscú, que había propuesto a los kurdos entregar Afrin a Damasco a cambio de defenderles, sabía que una  Rojava “protegidas” y vigilada por 10 bases militares y miles de efectivos de Estados Unidos, no podía hacerlo. Con dicho intercambio, Rusia evitó que el ejército exhausto sirio entrase en un combate mortal por Idlib, y que los habitantes de dichas ciudades sufrieran una mayor crisis humanitaria. Fue así como el ejército sirio recuperó el aeropuerto de Abu Duhur en Idlib. Sorprende que Noam Chomsky haya pedido a Estados Unidos, Rusia e Irán que impidieran a Ankara convertir Afrin en un nuevo Kobane. ¿Otra “intervención humanitaria” al estilo de Yugoslavia o Libia?  ¡No, gracias!

Continua la guerra por el dominio de Eurasia. Esta no es una teoría conspirativa. Estos señores han vuelto a conspirar para desmantelar otro estado soberano.


http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4790/sirialeaks-revela-el-plan-de-6-puntos-de-eeuu-para-romper-siria/


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Nota: En Siria no parece haber lugar una guerra por el dominio de Eurasia sino -más bien- una guerra por escapar de dicho dominio, que es el que hasta la fecha han mantenido las potencias occidentales.

‘Disparen a todo el que se mueva’: las masacres surcoreanas en la Guerra de Vietnam

Tran Thi Duoc tenía 16 años cuando los soldados llegaron a su pueblo. Vestían uniformes de camuflaje y portaban largos rifles de color negro. Tras ellos, en una cercana aldea hacia el noroeste, ella y otros vecinos podían ver el humo de casas ardiendo a la luz del brillante mediodía.Los soldados, que eran asiáticos pero hablaban un lenguaje que los lugareños no entendían, les ordenaron abandonar sus casas y reunirse alrededor de un pozo en el centro del pueblo. Entonces empezó el tiroteo. Como contó Tran mas tarde a investigadores militares estadounidenses, cayó al suelo e intento hacerse la muerta, pero un soldado la vio y tiro de de ella. “Uní mis dos manos delante de mi pecho, me arrodillé y le supliqué”, dijo. “Pero me disparó”. Las balas rompieron sus dedos, penetraron en sus brazos y en el cuerpo, pero no la mataron. Cuando después de perder el sentido despertó, vio a sus padres y a dos hermanos muertos, y a su hermana de tres meses herida. En total, 69 personas murieron en Phong Nhi y la vecina Phong Nhat aquel día de febrero de 1968, según la investigación estadounidense que se mantuvo en secreto durante décadas. Fue una de muchas atrocidades de la Guerra de Vietnam cometidas contra civiles indefensos que quedarían ensombrecidas por la masacre de My Lai, un mes mas tarde. Al contrario que My Lai, que seria conocida unos años después del hecho, los asesinatos de Phong Nhi y Phong Nhat permanecieron prácticamente desconocidos hasta el siglo XXI.

Fueron presuntamente perpetradas no por tropas estadounidenses, sino por soldados de Corea del Sur, un patrón de comportamiento brutal documentado en cables e informes del gobierno de Estados Unidos, ahora desclasificados, y en los testimonios de supervivientes y veteranos. Las revelaciones sobre las atrocidades surcoreanas durante la guerra de Vietnam, que comenzaron a principios de la década del 2000, encendieron un debate sobre la culpabilidad del país en el conflicto llevado a cabo por Estados Unidos. Este reconocimiento, que se mezcló con la propia historia de abusos a Corea del Sur por parte de potencias extranjeras y asesinatos en masa, aún continúa constituyendo un tema profundamente sensible.

En septiembre de 1965, el presidente Park Chung-hee, antiguo general que tomó el poder mediante un golpe de Estado cuatro años antes, ordenó a miles de combatientes surcoreanos entrar en Vietnam. Formaban el grueso del denominado Free World Military Assistance Forces, una curiosa mezcla de tropas de Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, España y Taiwan. Según un informe de 2016 de la Escuela de Estudios Militares Avanzados (SAMS), “la República de Corea desempeñó un papel crucial en las operaciones del ejército norteamericano, y en 1972 superaban en efectivos a sus socios norteamericanos”. Alrededor de unos 320.000 soldados surcoreanos rotarían en Vietnam durante la guerra, con unos 50.000 en su despliegue máximo, según el informe de la SAMS. Pese a ello, el papel de Corea del Sur es poco conocido en Occidente, en donde la guerra de Vietnam mantiene la imagen universal en la cultura popular de ser una guerra efectuada por tropas norteamericanas, con un apoyo menor de otros países.

El despliegue fue un golpe político maestro de Park, según el historiador Kil J. Yi, en tanto que hizo al presidente necesario para un gobierno de Estados Unidos que dudaba ante el coste de apuntalar a una administración surcoreana que se alejaba de la democracia.

“Corea del Sur estaba bajo una enorme presión para conseguir ayuda económica y militar de Estados Unidos”, declaró Yi a la CNN. “La guerra de Vietnam fue el catalizador para que Washington decidiera continuar la ayuda masiva al gobierno surcoreano”. “La participación de Corea del Sur cambió la forma en que Washington percibía a Corea del Sur y a sus fuerzas militares”, añadiendo que en el curso de la guerra “Corea del Sur se convirtió en un modelo de Estado cliente”.

La ayuda de Corea del Sur fue en aumento desde mediados a finales de los 60, pero poco hizo para girar el signo de la guerra, y a principios de 1968, los norvietnamitas y sus aliados revolucionarios del Sur, denominados “Vietcong” por Estados Unidos, lanzaron la devastadora Ofensiva del Tet, un ataque por sorpresa masivo contra 36 ciudades de Vietnam del Sur incluyendo la capital, Saigón.

En respuesta, Estados Unidos, la alianza Free World y las fuerzas survietnamitas lanzaron una brutal contraofensiva, crudamente presentada al público norteamericano cuando un fotógrafo de la AP retrató al general Nguyen Ngoc Loan ejecutando sumariamente a prisionero desarmado del Vietcong en las calles de Saigón. Según Nick Turse, autor de “Kill anything that moves: The Real American War in Vietnam”, la respuesta a la ofensiva del Tet “se convirtió rápidamente en una orgía de masacres”. En cuestión de meses tendría lugar la matanza de My Lai. Fue también entonces cuando una fuerza de marines de Corea del Sur patrullando cerca del pueblo de Phong Nhat (a veces denominado Phong Nhut) tuvo esporádicos ataques de francotiradores.

Según una investigación militar de Estados Unidos, los surcoreanos respondieron bombardeando el pueblo con morteros, antes de avanzar contra él. Se dirigieron entonces hacia el cercano Phang Nhi, en donde supuestamente masacraron a docenas de habitantes. Las tropas norteamericanas entraron en el pueblo después de que los surcoreanos lo abandonaran. “Los habitantes habían sido agrupados en tres grupos y tiroteados”, según se indicaba en un informe de la embajada norteamericana en Vietnam del Sur. “Algunas víctimas habían sido apuñaladas, y una joven tenía sus pechos cortados… 69 civiles fueron muertos, la mayoría mujeres y niños”.

El teniente J.R. Sylvia vio la masacre desde una posición frente al pueblo, con una fuerza de marines USA y tropas survietnamitas. “Los coreanos negaron permiso para entrar en Phong Nhi”, declaró a los investigadores. “Por ello sólo pudimos esperar hasta que terminaron”. Cuando entraron, “la patrulla vio a dos ancianos enterrados bajo los restos de una casa incendiada, un gran número de cuerpos en una zanja cubierta con hierba, y bastantes otros cuerpos recuperados de los restos, todos demasiado quemados para identificarlos o determinar su sexo”. “Mas adelante en el camino otro gran número de cuerpos se encontraron… con dos mujeres heridas”, declaraba Sylvia. “Una de ellas enseñaba continuamente su tarjeta de identificación por miedo a que la patrulla la matara”. Las fotos tomadas por las tropas norteamericanas, incluidas en los informes de los investigadores, muestran a mujeres y niños disparados a quemarropa y mutilados, y sus casas quemadas.

Una historia del cuerpo de marines estadounidense sobre aquel período sugiere que tales comportamientos eran habituales: el general Rathvon Thompkins dijo a sus autores que allá en donde los coreanos eran disparados “o pensaban que estaban siendo disparados desde un pueblo… se desviaban del camino y arrasaban totalmente el pueblo… constituiría una lección para los vietnamitas”.El comandante de marines, general Robert Cushman, añadía que “tuvimos un gran problema con esas atrocidades que se les atribuían, sobre las que informamos a Saigón”.

Dos meses después de la masacre de Phong Nhi, el comandante de las fuerzas norteamericanas en Vietnam, el general William Westmoreland, envió una copia previa de la investigación a su equivalente surcoreano, el teniente general Chae Myung-shing, pidiéndole una respuesta urgente, según los documentos desclasificados.

Chae aseguró a Westmoreland que las tropas de Corea del Sur no eran responsables, culpando por el contrario de ello a los comunistas revolucionarios del Vietcong. “El Vietcong, en numerosas ocasiones, ha operado en esta área, disfrazados con uniformes similares a aquellos usados por las tropas de Corea del Sur”, respondía Chae en un cable desclasificado. “Deducimos que la masacre era un acto organizado y sin piedad ejecutado por los comunistas”. El caso no fue más adelante. Frente a una abyecta negación por parte de Corea del Sur, poco podían hacer los investigadores norteamericanos, pese a describir el relato de Chae como “incoherente” con las pruebas de los marines, de las tropas vietnamitas y de los civiles.

Como Turse ha documentado reuniendo docenas de documentos desclasificados, declaraciones en tribunales militares y pruebas de crímenes de guerra, la mayoría de las atrocidades de las tropas estadounidenses y de sus aliados no se investigaron y quedaron impunes, pese a que los asesinatos en masa de los civiles “fueron terriblemente habituales a lo largo del conflicto”.

My Lai fue una rara excepción, tanto porque salto a las portadas de prensa en todo el mundo como porque alguien fue considerado responsable: el teniente norteamericano William Calley. Fue sometido a consejo de guerra y condenado a prisión de por vida. Pero fue liberado en 1974, tras permanecer solo tres años en arresto domiciliario. Ninguno de sus superiores sería castigado.

El horror de My Lai sirvió para ocultar otras atrocidades, que, como Turse escribe, “han desaparecido prácticamente de la memoria popular”. Y ello pese a un esfuerzo de años de civiles vietnamitas, pacifistas, periodistas y veteranos de las fuerzas armadas para atraer la atención sobre el horror de la guerra. Como el que sería Secretario de Estado John Kerry testificó ante el Congreso en 1971, “los crímenes de guerra cometidos en el sudeste asiático no fueron incidentes aislados sino crímenes perpetrados a diario con el total conocimiento de los oficiales a todos los niveles de mando”.

En las audiencias “Winter Soldier” organizadas por Vietnams Veterans Against the War, una transcripción de las cuales fue posteriormente incorporadas a los registros del Congreso por el senador Mark Hatfield, los soldados testificaron, según dijo Kerry, como “violaron, cortaron orejas, cabezas, como conectaban los cables de teléfonos portátiles a los genitales y los conectaban, cortaban miembros, reventaban cuerpos, disparaban al azar contra civiles, arrasaron pueblos al estilo de Gengis Kan, disparaban a perros y gatos por diversión, envenenaban almacenes de comida, y en resumen, devastaron los campos de Vietnam del Sur”.

También testificaron sobre la conducta de sus aliados. Un testigo declaro en las audiencias “Winter Soldier” el trato a cuatro enfermeras de Vietnam del Norte hechas prisioneras por parte de los marines de Corea del Sur. “Ataron sus manos al suelo, las abrieron de piernas y violaron a las cuatro”, continuando la narración de cómo las tropas coreanas mutilaron y asesinaron a las mujeres.

En Estados Unidos, la opinión pública sobre Vietnam se hundió en la medida en que las pruebas de masacres contra civiles empezaron a aflorar, acabando con la publicación de los Papeles del Pentágono exponiendo la naturaleza “sistemática” de los engaños de las diversas administraciones presidenciales sobre la guerra.

Sin embargo, Ku Seu-jong, directora ejecutiva de la Korean-Vietnamese Peace Foundation, dice que “pese al hecho de que la guerra de Vietnam fue el primer y mas masivo combate en el exterior de la historia de Corea del Sur, y tuvo gran influencia en el crecimiento económico del país, todavía es una guerra ‘olvidada’”. “Se prohibía discutir porque Corea del Sur entró en guerra, y lo que hizo”. Desde 1999 Ku ayudó a recoger pruebas de las masacres de Corea del Sur como corresponsal del semanario Hankyoreh 21. En 2001 el presidente surcoreano Kim Dae-jung declaró en una visita a dirigentes vietnamitas que sentía “haber tomado parte en una guerra desgraciada y haber producido involuntariamente dolor al pueblo de Vietnam”. Los conservadores se sintieron ofendidos, y Park Geun-hye, hija de Park Chung-hee y futura presidenta surcoreana, acusó a Kim de dar una puñalada por la espalda al honor de Corea del Sur, según los medios locales.

Las ayudas masivas que llegaron de Estados Unidos con la guerra ayudaron a producir un boom económico que convirtió a Corea del Sur en una de las economías asiáticas destacadas, y reconociendo que el origen de este crecimiento sigue siendo un tema delicado, declara el historiados Yi: “Los surcoreanos en la década de los 80 y los 90 fueron llevados a la creencia de que su transformación económica era un milagro del Rio Han, no el baño de sangre de Indochina”. “Afirmar que uno de los factores contribuyentes fue el envío de 300.000 soldados a Vietnam, algunos de los cuales actuaron muy violentamente, no se compagina muy bien con la historia moderna”.

“Existe un factor de autocensura que impide mirar con seriedad la cara mas oscura y sangrienta de la intervención de Corea del Sur en la guerra de Vietnam”. La discusión de esa guerra sigue siendo un tema delicado también en las relaciones de Corea del Sur con Vietnam, en donde tanto Seúl como Hanoi, ahora aliados muy cercanos, evitan el tema. El pasado año, el presidente Moon Jae-in recibió un poco habitual reproche de Hanoi cuando, en un discurso durante el Memorial Day, alabó la “dedicación y sacrificio de los veteranos de guerra coreanos”, quienes “llevaron a cabo su misión silenciosamente, venciendo dificultades en las junglas y contra las altas temperaturas”. En una declaración, el ministro vietnamita de Asuntos Exteriores exigió a Seúl evitar acciones en el futuro que pudieran “afectar negativamente a las relaciones de cooperación entre los dos países”.

Según Ku “los llamamientos al reconocimiento de la verdad sobre la masacre de civiles survietnamitas” han ido aumentando en los pasados veinte años. La sensibilidad sobre cómo y cuántas disculpas se han de pedir a Vietnam es especialmente delicada, dada la propia experiencia del país bajo la ocupación japonesa, y las disputas actuales sobre las llamadas “mujeres de confort” enroladas a la fuerza por Japón en la Segunda Guerra Mundial, relatos que Japón niega rotundamente.

Muchos de los que presionan en pro de una completa aclaración del pasado de la guerra con Vietnam hacen campaña también en el tema de las “mujeres de confort”, incluyendo artistas como Kim Seo-kyung y Kim Eun-sung, quienes diseñaron una estatua icónica de una “mujer de confort”, y cuyas versiones han sido levantadas en señal de protesta frente a bastantes consulados en Corea del Sur.

El pasado año, los Kim inauguraron una estatua en recuerdo de las víctimas de la Guerra de Vietnam en la isla surcoreana de Jeju, acto patrocinado por la Asociación para la Paz Coreano-Vietnamita. Ku comentó que la estatua, denominada la “Vietnam Pietá”, que toma como modelo el tradicional retrato de la Virgen María con Jesús en sus brazos tras la crucifixión, “está pensada como una petición de perdón por la guerra de Vietnam”. Kim Seo-kyung dice que ella y su marido se inspiraron al ver a japoneses asistir a reuniones para pedir perdón por el trato de su país a Corea durante la Segunda Guerra Mundial, y diseñaron la estatua para pedir disculpas a nuestra manera por la guerra de Vietnam. Los planes eran inaugurar estatuas en Vietnam y Corea del Sur a la vez, pero no se consiguió.

En abril, el Tribunal Público sobre Crímenes de Guerra de las Tropas Surcoreanas durante la Guerra de Vietnam se celebrará en Seúl, centrándose en las masacres de Phong Nhi y Phong Nhat, y los asesinatos en Ha My. Sus organizadores tienen previsto emplear el material recogido en las audiencias no oficiales para ayudar a promulgar una ley por daños contra el gobierno surcoreano a finales de año. El tribunal también presionará al presidente Moon, que ha defraudado a los activistas al no ir mas allá de los anteriores dirigentes, en un viaje en noviembre a Vietnam, limitándose a decir que Corea del Sur “tiene una deuda sentimental” con el país. El gobierno surcoreano no respondió a una interpelación para que comentara este artículo.

“Pensamos que es tiempo de que el gobierno coreano mantenga su responsabilidad, y la acepte, por los hechos de la guerra de Vietnam”, declaró la abogada y una de los organizadores del Tribunal, Boram Jang, añadiendo que dada la continua presión sobre Japón en el tema de las “mujeres de confort” y otros abusos de la Segunda Guerra Mundial “debiéramos pedir perdón de forma oficial a las víctimas de la guerra de Vietnam”. “Nuestro principio en este Tribunal no es el de juzgar o condenar a aquellos soldados coreanos que participaron, queremos escuchar sus historias y no sólo condenarlos. Tal vez aquellos veteranos sean también víctimas”.

James Griffiths, The ‘forgotten’ My Lai: South Korea’s Vietnam War massacres, CNN, 24 de febrero de 2018

El Pentágono construye una gran base militar junto al mayor yacimiento petrolífero de Siria

El secretario de prensa de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en Deir Ezzor, Mehdi Kobani, ha confirmado que Estados Unidos está construyendo una gran base militar cerca del yacimiento petrolífero más grande de Siria, el de Omar.

“Estados Unidos está construyendo una gran base militar en la región petrolera de Al Omar, en la provincia de Deir Ezzor. Por razones de seguridad, no podemos proporcionar información sobre el tamaño de esta nueva instalación. Actualmente hay maquinaria de construcción trabajando cerca de la base, y las FDS se encargan de la seguridad”, dijo Kobani, confirmando informaciones anteriores sobre el tema.

El yacimiento petrolífero de Omar fue capturado por los kurdos de las FDS, apoyados por tropas de Estados Unidos, durante una campaña conjunta en el este de Siria.

La instalación militar en la zona tiene por objeto permitir a Estados Unidos consolidar el control de los recursos petroleros en la parte oriental del país, allanando el camino para una ocupación duradera de la región.

Estos recursos petroleros también se utilizarán para reforzar la influencia de los kurdos de YPG, cuyo papel está quedando relegado al de vigilantes jurados del imperialismo y de sus oscuros planes en Oriente Medio.

https://southfront.org/sdf-confirms-reports-us-establishes-military-base-vicinity-syrias-largest-oil-field/

Las enseñanzas de Cataluña

Darío Herchhoren

Lo que se conoce como el «proces» en Cataluña ha tomado un rumbo inesperado. La prevista encarcelación de los líderes de todo eso y la muy reciente detención y casi segura entrega de Puigdemont a España están crispando la situación política no solo de Cataluña, sino también de España.

Parece que todos los llamados al diálogo del presidente del parlamento catalán son una simple prédica en el desierto, ya que el receptor de esos envites no está por la labor de dialogar.

Esto nos lleva a hacer algunos comentarios para analizar la situación y el rumbo que tomará probablemente la nueva circunstancia.

El referéndum del uno de octubre que se llevó a cabo bajo todo tipo de presiones y con las cargas policiales que estaban a la vista de todos significó a mi juicio un punto de inflexión en las relaciones del estado español y la comunidad de Cataluña.

La clase dirigente española, con el torpe Partido Popular a la cabeza jamás atendió los intentos de los gobiernos autonómicos catalanes de negociar el traspaso de las competencias que todavía faltan entregar a Cataluña; y ello generó un sentimiento de rechazo a «lo español», y en paralelo a un crecimiento de los opciones  independentistas.

Pero además de todo esto, las diversas clases sociales de Cataluña experimentaron el ninguneo histórico que los gobiernos españoles practicaron y practican con Cataluña.

Están en la memoria reciente, las invitaciones a no consumir productos catalanes que predicaba Esperanza Aguirre; y el «a por ellos» con que se despidió a las tropas de la Guardia Civil que el gobierno español envió a Cataluña con motivo precisamente del referéndum del uno de octubre.

Hay que recordar que se suele llamar «polacos» a los catalanes por parte de la rancia derecha española. Cabe la pregunta de ¿por qué no les dejan que se vayan si no los consideran españoles?

La reivindicación independentista de los catalanes abarca a todas las clases sociales de Cataluña y esa reivindicación había y ha calado profundamente en esas clases. Soy de los que opinan que esa reivindicación nunca se la tomaron en serio los gobiernos pujolistas y que solo agitaban el fantasma de la salida de España como medio de chantajear al gobierno español para sacarle alguna canongía.

Pero esta vez fue distinto. Y tan distinto que el referéndum de autodeterminación fue apoyado por una gran mayoría de los votantes catalanes.

Pero lo que realmente no calcularon esos votantes, y lo que es más grave sus dirigentes, es con quien se jugaban los cuartos.

El estado español, y el gobierno español ejercido por un PP corrupto hasta la médula, hizo uso de toda su capacidad de daño y de crueldad, y no solo envió tropas casi de ocupación, sino que actuaron como si se tratara de una ocupación por fuerzas de un estado extranjero.

El único argumento esgrimido por el estado español y su gobierno, era que se había violado  la ley, y que el referéndum era ilegal, y ese argumento se hizo viral, y fue aceptado por casi todos los partidos del arco parlamentario.

Y entonces se aplicó la ley.

Y ¿en que consistió aplicar la ley? Básicamente en el encarcelamiento de la cúpula independentista y poco más.

Se les acusa de delitos gravísimos tales como rebelión y sedición. Pero la figura jurídica de la rebelión, no encaja en las conductas practicadas por los independentistas; ya que para que haya rebelión debe haber violencia armada; y aquí no la hubo.

Pero a la hora de cortar cabezas, no nos vamos a detener ante esas minucias. Hay que «aplicar la ley» y basta.

No tenemos la bola de cristal; pero sospechamos que el sentimiento de que han sido injuriados, sometidos, agraviados, humillados de los catalanes, será una herida muy difícil de cerrar, y que el corrupto gobierno de España siguiendo las mejores tradiciones fascistas y franquistas persistirá en esa política, y que muy pronto habrá nuevas elecciones catalanas, ya que será imposible investir a un nuevo presidente de la Generalitat. Y suma y sigue. Y con esa herida abierta y sangrando los independentistas serán una mayoría todavía más mayoría.

Las clases populares deberán aprender que las elecciones no son el camino para lograr la independencia. Si las elecciones fueran el camino para lograr cambios estructurales, ya la burguesía que tiene el poder real, habría suprimido las elecciones. Los comicios son un entretenimiento que se organiza cada equis años, para que los crédulos crean que a través de ellas se puede cambiar la sociedad. La experiencia histórica enseña que hay que buscar otras vías.

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