La web más censurada en internet

Día: 21 de diciembre de 2017 (página 1 de 1)

3.000 manifestantes kurdos incendian las sedes de los cinco principales partidos políticos

El lunes unos 3.000 kurdos que se manifestaban contra la corrupción, prendieron fuego a las sedes de los cinco principales partidos políticos del Kurdistán irakí.

Los manifestantes incendiaron la sede del Partido Democrático del Kurdistán del expresidente kurdo Masud Barzani, cerca de la ciudad de Suleimaniya, en protesta por la corrupción de los funcionarios locales y la situación económica en el Kurdistán irakí.

Del mismo modo, las sedes de otros partidos kurdos, incluida la de la Unión Patriótica del Kurdistán también han sido incendiadas, pero no se han producido víctimas mortales ni heridos.

Se desconoce la identidad de los pirómanos y si tienen afiliación alguna con un partido político kurdo o de otras facciones políticas irakíes.

Los manifestantes se congregaron en Suleimaniya en protesta a la gestión del Gobierno Regional del Kurdistán irakí y la precaria situación económica, además de la corrupción que es la causa por la que durante los últimos meses parte de los funcionarios públicos kurdos no han recibido sus salarios.

Las tensiones entre el Gobierno Regional de Irak y el central han aumentado, después de que el 25 de septiembre los kurdos celebraran un referéndum para proclamar la independencia, a pesar de las advertencias y el rechazo del ejecutivo central, los países vecinos y gran parte de los países del mundo.

El gobierno de Bagdad advirtió que el referéndum era una especie de maniobra política por parte del Gobierno Regional de Kurdistán con el fin de tapar la rampante corrupción entre las autoridades del Kurdistán irakí y en especial en el tema de las ganancias petroleras.

http://www.hispantv.com/noticias/irak/362975/kurdistan-sede-partidos-politicos-corrupcion-protesta

Afortunadamente Franco murió en la cama

Alfredo Remírez
Juan Manuel Olarieta
El franquismo es exactamente igual al régimen actual. También entonces existía libertad de expresión y también estaba garantizada por la Constitución (Leyes Fundamentales las llamaban) del momento. El artículo 12 del Fuero de los Españoles decía: “Todo español podrá expresar libremente sus ideas mientras no atenten a los principios fundamentales del Estado”.

El artículo 20 de la Constitución actual es parecido y en cada juicio los fiscales -que son hijos de sus padres políticos- insisten una y otra vez, en repetir una obviedad: los derechos fundamentales siempre tienen límites. Antes y ahora la libertad de expresión no puede atentar contra los principios fundamentales del Estado.

Como el Estado de 1939 es el mismo de ahora, los principios que limitan los derechos también son los mismos. Por eso las cunetas de las carreteras siguen siendo fosas comunes para los republicanos y no se ha podido revisar ni una sola causa incoada por los tribunales franquistas.

Hay que reconocer, sin embargo, que algunos nombres sí han cambiado, lo mismo que ha ocurrido con los nombres de las calles. Pero también es necesario recordar que, cualquiera que sea su nombre, la calle es la misma.

Algunos tribunales fascistas también han cambiado de nombre. Uno de ellos antes se llamaba TOP y ahora Audiencia Nacional. El TOP enviaba a los detenidos a la cárcel por “propaganda ilegal”; ahora la Audiencia Nacional lo llama “enaltecimiento del terrorismo”. El resultado es el mismo: la cárcel. Es el caso de Alfredo Remírez, un preso político del que nadie habla, encarcelado por emitir sus opiniones en internet.

Los tribunales fascistas no es que estén “manipulados” políticamente, sino que son órganos políticos y, en consecuencia, siempre funcionan de una manera discriminatoria.

Por ejemplo, contar un chiste sobre Carrero Blanco es un delito. Sin embargo, contar un chiste sobre Franco no lo es. La jurispridencia del Tribunal Supremo hace tiempo que ha transpasado el límite del ridículo: es peor atacar al subalterno (Carrero) que al jefe (Franco).

Es un caso único en los anales de la represión política cuyo origen es que, a diferencia de su valido, Franco murió en la cama. Afortunadamente eso nos permite criticarle, burlarnos, insultarle y despreciarle. Si hubiera sido ejecutado, como merecía, sería otra de esas “victimas del terrorismo” a las que la jurispridencia ha puesto por encima de la historia. No podríamos humillar a un criminal, como Franco, porque las leyes, los fiscales y los tribunales le protegerían.

El artificio político se repite en todas y cada una de las casi 500 causas abiertas por la Fiscalía de la Audiencia Nacional sólo en este año, fruto de su fiebre inquisitorial que tiene a la policía -incluida la policía foral de Navarra- muy atareada, pendiente de los blogs, las pintadas, los carteles, los mensajes de móvil, las fotos, los vídeos, los raperos, las pancartas, las pegatinas…

Sin embargo, hay oportunistas que sólo se acuerdan de San Bárbara cuando truena. Es la quintaesencia de su oportunismo político. Afirman que sólo hay represión cuando los medios hablan de represaliados como Cassandra, o César Strawberry, o los 12 raperos de La Insurgencia. De esa manera quieren dar a entender que la represión política es esporádica, ocasional, y le lavan la cara al régimen actual.

La represión política es política y, por lo tanto, discriminatoria. Todos los años la fiscalía abre cientos causas por “enaltecimiento del terrorismo” y cierra otras tantas, y no es posible averiguar por qué sucede una cosa u otra. Le basta con capturar a unos pocos cabezas de turco, conejillos de Indias en los que se pueden cebar para intimidar a todos los demás. Como Alfredo Remírez, sin ir más lejos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies