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Día: 8 de diciembre de 2016 (página 1 de 1)

¿Un amigo de los rusos al frente de la política exterior de Estados Unidos?

Dana Rohrabacher
Uno de los nombres que menos ha sonado para el cargo de Secretario de Estado del nuevo equipo de Trump es Dana Rohrabacher. Pero el caso es que ha sonado, posiblemente como un sondeo para comprobar si suscitaba un clamor feroz de oposición.

Si Rohrabacher no es un amigo de los rusos, al menos está en magníficas relaciones con ellos. Es de los poquísimos que apoyó la incorporación de Crimea a Rusia en nombre del derecho de los pueblos a la autodeterminación; nada menos.

El sitio de internet Breitbart News, dirigido por el reaccionario Steve Bannon, uno de los estrategas de Trump, no para de hablar de este candidato, lo que indica que está muy buien colocado para dirigir la nueva política exterior de Estados Unidos. Lo mismo sucede con otros sitios característicos, como Antiwar o el Washigton Examiner, que apoyan la propuesta de Rohrabacher.

Lo que empieza a cocinarse en Washington lo explicó ayer el antiguo diplomático Jim Jatras en una entrevista a Rusia Today en la que decía que la situación en Siria ha cambiado tras estrecharse el cerco de Alepo, por lo que Estados Unidos tiene que buscar la cooperación con Assad y con Rusia.

Luego añadió que la burocracia del Departamento de Estado es tan asfixiante, con sus expertos y grupos de presión, que es necesaria una personalidad fuerte, como Rohrabacher capaz de afrontar la nueva situación que se ha creado en Oriente Medio. El objetivo inmediato de Trump es liquidar el expediente abierto por Obama en Siria y pasar a otra cosa. Para ello es imprescindible negociar con los rusos.

Hay quien echa más leña el fuego y apuesta por Rohrabacher con John Bolton (de quien ya hemos hablado aquí) como subsecretario, o a la inversa, lo que resultaría aún más demoledor.

Hay que decir que Rohrabacher es tan pro-ruso como anti-chino y anti-iraní, lo que parece que va a marcar uno de los ejes de la política exterior de Trump. Su propuesta consiste en tejer una alianza entre Estados Unidos, Rusia, Japón y la India en contra de China.

Irán es la otra obsesión de los partidarios de Trump que, sin embargo, ha renunciado formal y oficialmente a orquestar ofensivas de desestabilización del estilo de las que desataron Obama y Clinton en varios países árabes en la primavera de 2011. Desde Washington tratarían de forzar la mano sin necesidad de cortarla.

Más información:
– ¿Se convertirá Irán en el capítulo segundo de la Guerra de Siria?
– China e Irán se convierten en los próximos objetivos de los ataques del imperialismo estadounidense

Estados Unidos se esfuerza por sacar a sus peones de Alepo con vida

Ayer por la tarde Lavrov se encontró en Ginebra con otro de los desagradables espectáculos que está ofreciendo la diplomacia de Obama en sus últimos coletazos. “Rusia se preparaba para discutir las propuestas elaboradas el 3 de diciembre por el secretario de Estado americano [Kerry], comprendida la creación de pasillos de seguridad para lograr que salgan los asaltantes de Alepo, pero repentinamente Estados Unidos retiró sus propuestas”, dijo el ministro ruso a la salida con cara de agotamiento.

Fue una reunión relámpago. Visto y no visto. “Lo que los americanos habían propuesto sobre el papel y nosotros apoyamos, ya no es del gusto de Estados Unidos”, ha dicho Lavrov. En Washington no se aclaran. Ahora mismo los sicarios de Kerry han debido pasar la noche en medio de un océano de papeles, rehaciendo unas propuestas para cambiarlas por otras. Lavrov dijo anoche que Estados Unidos quiere ganar tiempo, pero eso es más que discutible porque sus peones lo único que ya no tienen es tiempo. Sólo en el transcurso de esta noche, 3.000 yihadistas han capitulado y entregado sus armas.

“Los vamos a tratar como a terroristas”, está advirtiendo Lavrov una y otra vez a quienes no se rindan. Si el ejército sirio los agarra en su madriguera, las ONG y los medios de propaganda imperialistas van a tener carnaza para rato. Los titulares grandielocuentes van a llenar las primeras planas: venganza, masacre, matanza, ensañamiento, río de sangre… todo ello dirigido, como vienen repitiendo, contra “la población” de Alepo.

Las conversaciones quedaron en suspenso casi antes de empezar. Es la consecuencia lógica de dejar las cosas en manos de la Secretaría de Estado, pero es que las cosas ya no pueden ser de otra manera. A los yihadistas que no salgan de la madriguera por su propio pie, el único que puede sacarlos vivos es su jefe que siempre es el que manda, sobre todo en una guerra.

En Ginebra, pues, sólo se negocia un único punto del orden del día: si los yihadistas van a salir vivos del agujero o en cajas mortuorias. Estados Unidos sólo se preocupa por lo primero porque es un país humanitario. Lo otro corresponde a Bashar Al-Assad, que es un dictador.

El embajador francés en la ONU ha escrito que los imperialistas esperan que en Alepo el gobierno sirio cometa “una de las mayores masacres de civiles desde los tiempos de Segunda Guerra Mundial”. A partir de ahora empezarán a acusar a Bashar Al-Assad de “crímenes contra la humanidad” por haber liberado Alepo de la peste salafista.

Ese tipo de cortinas de humo va a servir para que Estados Unidos oculte uno de sus más grandes fracasos de los últimos tiempos, que es lo que empiezan ahora a discutir en los círculos influyentes de Washington. El antiguo embajador de Estados Unidos en Croacia, Peter W. Galbraith, publica un artículo en el New York Times destacando que el apoyo a los salafistas por parte de los dos partidos, el republicano y el demócrata, no sólo no ha podido cambiar el curso de la guerra sino que ha sido “contraproducente”.

Hasta ahora ha sido imposible leer algo así en un medio como el New York Times, acérrimo partidario de Obama, Clinton y el apoyo al yihadismo en Siria. “Afortunadamente, Rusia comparte numerosos objetivos con Estados Unidos”, escribe con alivio el antiguo embajador. La única salida de Estados Unidos es, pues, ¡Rusia!

Un antiguo espía que no se identifica dice a la agencia Reuters: “¿Quién ha ganado? Putin, los iraníes y Assad. ¿Quién ha perdido? Nosotros y especialmente Jordania [donde la CIA creó y armó a los grupos yihadistas], los saudíes y ciertos Estados del Golfo”.

Este sujeto añade algo más: aunque Estados Unidos abandone a sus lacayos sobre el terreno como acostumbra, los países del Golfo no lo harán; seguirán apoyando el yihadismo, dice, mientras que otro teme algo aún peor: que a partir de Alepo vuelvan sus armas contra Estados Unidos. Pero, ¿si tienen miedo de que los yihadistas repitan en cualquier ciudad de Estados Unidos lo que han hecho en Alepo, ¿por qué empeñarse en que salgan con vida de su madriguera?

Algún malpensado ya ha  lanzado su explicación: porque en el cerco de Alepo han quedado atrapados un buen número de asesores militares del Pentágono y de la CIA.

4 agencias de noticias controlan la información que se genera en todo el mundo

Salvo para los profesionales, raramente las agencias de noticias están en el punto de mira, pero en todo el mundo ellas son las primeras y más importantes fuentes de noticias.

Hay que entender que ambas cosas son importantes. No solamente la posibilidad de llegar hasta los medios de comunicación más recónditos (prensa, radio, televisión, internet) que beben de estas fuentes, sino también ser los primeros en saber para ser los primeros en “informar”.

Es una redundancia poner de manifiesto que bajo el capital monopolista, las agencias de noticias son otra cosa que empresas monopolistas y cuatro de ellas acaparan la mayor parte de la comunicación que se genera en el mercado de la información. Se trata de las siguientes:

  1. La Associated Press de Estados Unidos, que cuenta con 4.000 periodistas repartidos por todo el orbe, aunque todo se dirige desde Nueva York. Sus noticias llegan a 12.000 medios, lo que supone la mitad de la población mundial

  2. La agencia France Press, que es casi pública, tiene su sede en París y emplea un número parecido de periodistas. Cada día esta agencia envía 3.000 noticias y 2.500 fotos a medios de todo el mundo.

  3. La agencia Reuters es británca y de capital privado, empleando a más de 3.000 trabajadores. En 2008 fue adquirida por el canadiense Thompson, una de las 25 personas más ricas del mundo, que ha trasladado la agencia de Londres a Nueva York.

  4. La agencia de prensa alemana DPA emplea a unas mil personas en unos 100 países distintos. Es una agencia que posee editoriales en la prensa alemana y cadenas de radio. Desde 2010 su redacción es la de Axel Springer en Berlín y colabora estrechamente con la Associated Press americana.

Como es obvio, además de formar una red monopolista, estas empresas forman parte del sistema de dominación imperialista, es decir, que no informan desde el Tercer Mundo sino desde Nueva York, Londres, París y Berlín. Allí deciden lo que es noticia y lo que no lo es. En el primer caso deciden también cómo se presenta la noticia, en qué términos. Por ejemplo, califican de “rebeldes” a los que tienen ocupada una parte de Alepo y de “régimen” al gobierno de Cuba.

No es ninguna casualidad que ese tipo de tratamiento sea uniforme, es decir, que a pesar de que hay cuatro grandes monopolios informativos, todos ellos utilicen las mismas expresiones, que no tienen nada ni de neutral ni de casual, ya que son decisiones muy meditadas que se corrigen a los periodistas que redactan las primeras versiones de las noticias.

En la comunicación el tamaño sí es importante. Si una noticia aparece en primera plana es porque el acontecimiento es de relieve. Si un telediario dedica varios minutos a una noticia, amplifica su dimensión. Si repite la noticia durante varios días, atrae la atención de mucha gente y de otros otros medios. Si luego, además, organiza una tertulia o un debate sobre ello, magnifica el asunto.

Por el contrario, lo que no se divulga no existe y lo que se divulga poco es poco importante. En España los medios (y especialmente La Sexta) lograron que durante meses todo el mundo hablara de Podemos antes incluso de presentarse a las elecciones. El “tamaño” de Podemos no procedía de una votación previa; la votación procedió del tamaño que la prensa le dio a Podemos.

Hay manifestaciones que los medios han decidido que no existen con la excusa de que la participación es ínfima. Sin embargo, hay minutos se silencio a la puerta de los ayuntamientos que están en la portada de los telediarios con apenas una docena de políticos y funcionarios.

Veamos un acontecimiento que el lector ignora casi con toda seguridad: en julio de este año la Iglesia ortodoxa rusa convocó una marcha a Kiev para pedir al gobierno ucraniano la paz en el Donbás. En ella participaron 100.000 personas como mínimo, según los pesimistas, y un millón de personas como máximo, según los optimistas. La marcha tuvo escalas en Berlín y en Moscú, agrupando a gente de muchos rincones de Europa central que se concentraron en un campamento nocturno en el centro de Kiev, absolutamente abarrotado.

En un magnífico reportaje de varios días, la cadena de televisión alternativa alemana Klagemauer TV retransmitió en directo la marcha, mientras que aquí no hemos tenido niguna noticia sobre ello. Cuando a alguien se le ocurrió pedir explicaciones a una cadena de televisión suiza sobre los motivos por los cuales no había prestado la más mínima atención a dicha marcha, la respuesta fue que ninguna agencia de prensa había informado tampoco de ello. Nadie les envió imágenes y, según su corresponsal en Kiev, el asunto no tuvo tanta importancia.

¿Para quién no tuvo importancia?

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