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Día: 2 de octubre de 2016 (página 1 de 1)

El yihadismo se propaga hacia Asia

Christina Lin

El secretario de Defensa Ashton Carter y el Secretario de Estado John Kerry consideran a menudo a los grupos yihadistas rebeldes en Siria como miembros de la “oposición siria”.

Sin embargo, como los servicios de inteligencia alemanes han destacado, más del 95 por ciento de combatientes en Siria son extranjeros y no sirios. Incluso muchos de ellos no son árabes, sino cada vez más frecuentemente asiáticos.

En el transcurso de los últimos años, combatientes procedentes de Asia central, de China y de Rusia están escondidos en el norte de Siria, en torno a Alepo e Idlib, en su mayoría llegados de Uzbekistán. más conocidos bajo el nombre de los “uzbekos de Alepo”, diversos grupos tales como Katibat al Tawhid wal Jihad y Imam Bujari Jamaat (IBJ) están alineados junto a Al-Nosra. El número de combatientes de Asia central en grupos como Jaish al-Muhajireen wal Ansar, que incluye a chechenos, uzbekos y tayikos aparecidos en Siria en 2012 se estima en unos 1.500 en Alepo. También están fusionados con Al-Nosra.

Las estimaciones globales de combatientes de Asia central que han engrosado Al-Nosra y el Estado Islámico son de unos 5.000, con combatientes uigures chinos estimados en unos 1000, basados en Idlib. Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos Andul Rahman, también hay más de 2.000 combatientes llegados de Chechenia, del Daghestán y de otras regiones del Cáucaso funcionando con Al-Nosra, y “están concentrados en las provincias de Idlib, de Alepo y de Latakia”, en donde Rusia concentra sus golpes aéreos. Una reunión en setiembre en Chatham House ha revelado como la amenaza yihadista percibida en Rusia es un factor principal en la elaboración de la política del Kremlin para “intervenir militarmente en Siria”. Rusia teme de estos yihadistas su regreso a casa, así como el ataque a ciudadanos e intereses rusos en el extranjero. Esta amenaza es cada vez más compartida por Estados asiáticos.

La ‘saudización’ del sudeste de Asia

Peter Knoope, investigador asociado al Centro Internacional por la Lucha contra el terrorismo de La Haya, ha apuntado que el Califato Islámico y otros grupos yihadistas en Siria reclutan y se aprovechan de jóvenes descontentos en Asia central. Y también, ha puesto en guardia: “la cuestión no es saber si una acción violenta va a golpear la región de Asia central, sino cuando”.

En el sudeste de Asia, la violencia ya está presente con el ataque de Yakarta en enero, lo  que subraya el peligro de que el Califato Islámico y Al-Qaeda establezcan un bastión regional.

En el sur de Asia, aun cuando no se haya dado todavía un ataque reivindicado por Al-Qaeda o el Califato Islámico, en la India suena la alarma por la invasión del wahabismo y la potencial creación de nuevos grupos yihadistas sirios en el subcontinente, similares a los de Indonesia.

Alarmado por esta forma de guerra híbrida contra la India, en la revista Indian Defense Review de setiembre de 2014 el general indio retirado Afsir Karim reprochaba a los saudíes utilizar el wahabismo como arma para dominar la India, y ahogar otras formas del Islam (por ejemplo los sufíes, los chiítas, etc.). También les reprochaba atacar la tradición cultural pluralista india, y emplear el grifo de (millones) de dólares para propagar la teología wahabita y proporcionar así un terreno fértil para engendrar los futuros yihadistas.

De hecho, en agosto de 2015 la inteligencia  fue alertada de un posible ataque contra las instalaciones navales de Cochin y Bombay por la rama hindú nuevamente creada de Al-Qaeda. El general Karim observa además la peligrosa tendencia de Al-Qaeda y de otros ideólogos y grupos radicales a exhortar a las organizaciones religiosas musulmanas hindúes a tomar las armas contra el Estado, y su capacidad de reclutar numerosos jóvenes musulmanes radicalizados por el wahabismo.

También en Malasia el ex diplomático Dennis Ignatius avisa sobre lo que denomina la “saudización” del sudeste de Asia. Considera increíble que una nación muy moderada, constitucionalmente laica y democrática como Malasia esté ahora infestada por extremistas llamando a la shariá, y celebrando debates sobre “amputación de miembros, decapitaciones, lapidaciones e incluso la crucifixión”.

Viendo como los jóvenes musulmanes del sudeste de Asia procedentes de Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas y otros lugares se radicalizan y se unen a la yihad en Siria y en Irak, mientras el Estado Islámico consigue formar una unidad militar para los combatientes de lengua malaya, la Katibah Nusantara Lid Daulah Islamiyyah (Unidad del Archipiélago Malayo por el Estado islámico en Irak y Siria), Ignatius atribuye este extremismo únicamente a la exportación agresiva de la ideología wahabita saudí que ha empleado más de 100.000 millones de dólares en el curso de los últimos decenios.

Y además ha advertido que “las relaciones sauditas-wahabismo se ha convertido en la mayor amenaza para la paz y la estabilidad en el mundo de hoy”. Fertilizando el suelo asiático con el wahabismo y con Arabia, Turquía y Qatar removiendo la caldera yihadista en Siria, cuando la mezcla tóxica acabe desbordándose y extendiéndose, los estados asiáticos se encontrarán frente a una rápida multiplicación de yihadistas caseros capaces de derribar regímenes seculares.

Convertir a Siria en una base para la yihad en Asia

Como los afiliados de Al Qaeda en Alepo, Idlib y del estado islámico en Raqqa se han constituido en el centro de mando de los yihadistas asiáticos, esto constituye una amenaza para la estabilidad y la seguridad regional en Asia, especialmente a la luz del reciente atentado en Yakarta.

De todas maneras, la propuesta turco-saudí de invadir Siria y proteger sus activos militantes incluyendo a los procedentes de Asia, pronto va a plantear problemas.

La ignorancia de los intereses de seguridad legítimos de los Estados de Asia y el apoyo de estos militantes; el riesgo de transformar el noroeste de Siria en una base de expansión la yihad hacia Asia, emparejado con la desconfianza creciente sobre el apoyo saudí al wahabismo en Asia… Todo ello puede provocar una intervención militar como la de los Estados Unidos en Afganistán tras el 11 de septiembre de 2001.

En la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai, en julio de 2015, cuyos miembros incluyen a China, India y los estados de Asia central, la amenaza de inestabilidad siria y el extremismo islámico están a la orden del día. Tres meses más tarde, en octubre, China y la India han efectuado ejercicios conjuntos contra el terrorismo en Yunnan, China.

En noviembre una delegación militar china dirigida por Changlong, vicepresidente de la Comisión Militar central de China acudió a la India para discutir la lucha contra el terrorismo, siendo la delegación de más alto nivel que ha llegado a India en 10 años. En diciembre, a continuación del atentado de Bangkok, del que se sospecha estar relacionado con los Lobos Grises, y que mató a ciudadanos chinos, de la ejecución del Califato Islámico de un ciudadano chino, y de un aumento de los ataques terroristas en China, desde Xinjiang en el oeste al Yunnan en el sur y a Pekín en el este, China adoptó su ley antiterrorista autorizando operaciones militares en el extranjero.

Poco tiempo después, Zhou Bo, de la Academia de Ciencias militares del Ejército Popular de Liberación  presumía que “la próxima guerra para China tal vez no sea con un vecino. Bien podría tener lugar lejos de sus fronteras  a fin de proteger los intereses chinos de ultramar y el bienestar no solo de ciudadanos chinos, sino de los de otros países”.

Teniendo en cuenta los conflictos de intereses entre las potencias asiáticas y el eje Ankara-Riad por el apoyo de los yihadistas del norte de Siria, debiera haber un diálogo para evitar los malentendidos. Como el antiguo diplomático indio M.K. Bhadrakumar ha apuntado, aunque Israel y Rusia tengan intereses sirios divergentes, han conseguido establecer un modelo de cooperación que permite clarificar las líneas rojas y las legítimas preocupaciones de seguridad de unos y otros.

Frente a la mundialización de la guerra siria que impacta ahora contra la seguridad de Asia, Turquía, Arabia saudí y potencias asiáticas como China, India y otras debieran igualmente poner en marcha un modelo de cooperación similar, buscando una solución política colectiva que permita desactivar el conflicto restableciendo la estabilidad regional.

Fuente: Asia Times, 9 de febrero de 2016

La intervención militar de Estados Unidos en Siria conduce a la guerra con Rusia

La política negociadora de Rusia en Siria trata de evitar un choque militar con Estados Unidos. Si Estados Unidos no coordina sus acciones militares en Siria con Rusia, debería prepararse para una guerra “inevitable”, asegura un informe de la inteligencia militar israelí, publicado a través de DebkaFile.

Según DebkaFile, tanto Washington como Moscú han acabado considerando que la “guerra directa” es inevitable en Siria, “y cuando las grandes potencias se enfrentan directamente, los actores de menor importancia se retiran de la escena”, dice el último informe publicado en internet.

Los israelíes consideran que Estados Unidos ya ha dado el primer paso en esa dirección. Ni en Oriente Medio, ni en Moscú, ni en ninguna parte del mundo es un secreto que el ataque de 17 de setiembre en Deir Ezzor contra las tropas sirias no ha sido ningún error sino un salto en el vacío del Pentágono.

En otro apartado de su informe DebkaFile alude a la gigantesca ofensiva de las fuerzas sirias, rusas, iraníes y de Hezbollah sobre Alepo. La próxima caída de la ciudad será “una victoria destacable para el presidente sirio Bashar Al-Assad”, lo que ha desatado la reacción de Kerry amenazando con la congelación de la coordinación de todas las fuerzas para derrotar al Califato Islámico si Rusia no frena sus bombardeos sobre Alepo.

Para evitar la victoria de las fuerzas gubernamentales sirias, en los últimos días el imperialismo ha puesto en marcha sus ONG y medios propagandísticos con el fin de presentar la derrota de Al-Qaeda en Siria como un “crimen de guerra”.

La campaña no ha sido exclusiva de los medios convencionales o comerciales, sino también de otros que quieren hacerse pasar por alternativos, como La Marea, que han publicado las cortinas de humo de una ONG como “Save The Children” sobre la existencia de una supuesta crisis humanitaria en Alepo. Las lágrimas de cocodrilo de las ONG sirven para ocultar la derrota de los yihadistas en la ciudad siria.

Entre la trata de blancas y la trata de asiáticas

Si hacemos una encuesta sobre los países en los que consideramos que los índices de maltrato conyugal son más elevados, dejaremos al margen a Nueva Zelanda que, sin embargo, está a la cabeza de los peores países de la OCDE en esta lacra.

El problema es de tal envergadura que el primer ministro, John Key, acaba de anunciar un plan de acción para proteger a las mujeres: una de cada tres padece “maltrato sexual o físico” a lo largo de su vida.

El año pasado la policía tuvo que intervenir en 110.000 ocasiones por supuestos de violencia doméstica, una cifra que hay que poner en relación con la población total de las islas, de sólo 4,6 millones de habitantes, es decir, un porcentaje muy elevado.

Como en otros países, también en Nueva Zelanda las cifras son sólo la punta del iceberg, porque el 80 por ciento de los casos no se denuncian oficialmente, lo que daría lugar a 440.000 mujeres afectadas por las agresiones.

Sin embargo, el caso de Nueva Zelanda no es relevante sólo por el uso masivo de la violencia contra la pareja sino porque debajo hay un problema de fondo: los matrimonios forzosos, algo que tampoco relacionaríamos nunca con aquel país.

Uno de los proyectos más importantes del gobierno es criminalizar los arreglos matrimoniales contra la voluntad de la mujer, que hasta ahora se consideraban como meras faltas. Sin embargo, conocer el número de uniones forzosas es muy complicado. El diario New Zealand Herald refiere (1) que en los primeros diez años de este siglo se han arreglado los matrimonios de 800 menores de edad.

En Nueva Zelanda una mujer puede contraer matrimonio a partir de los 16 años pero, además de la minoría de edad, hay otro aspecto importante en los matrimonios forzosos: que afectan a las mujeres inmigrantes, especialmente de origen asiático.

Según el Ministerio de Inmigración, cada año se conceden visados a 400 adolescentes extranjeras para que contraigan matrimonio en Nueva Zelanda. Es algo tan típico que hay una serie de televisión que frivoliza este tipo de sutuaciones (2) en las que están por medio las mujeres, el racismo, la explotación sexual y la laboral, es decir, en donde los hombres se casan para disfrutar gratuitamente tanto de fuerza de trabajo como de relaciones sexuales.

Miremos la cara oculta de la Luna: Nueva Zelanda no es el Tercer Mundo, no está en África, sus habitantes no son musulmanes…
(1) http://www.nzherald.co.nz/nz/news/article.cfm?c_id=1&objectid=10860111
(2) http://www.stuff.co.nz/entertainment/77985615/arranged-marriage-has-a-kiwi-twist

El gobierno turco autoriza que los familiares visiten a Öçalan en la cárcel

Öçalan, dirigente del PKK
Después de dos años de estricta incomunicación, el 12 de setiembre los familiares del dirigente de la organización independentista kurda PKK, Abdullah Öçalan, pudieron comunicar con él en la cárcel de la isla de Imrali, en el Mar de Mármara.

El gesto se está interpretando de muchas maneras, la mayor parte de las cuales tienen que ver con la animadversión que suscita la personalidad de Erdogan. Para la prensa turca, naturalmente, se trata de poner de manifiesto la magnanimidad del gobierno turco. Hablan de la visita y no de los dos años de incomunicación con su familia.

También hablan de que dicho “gesto” es una especie de excepción, fruto de que es el día de la festividad de Aid al-Adha, la celebración del sacrificio islámico. Hay que dar a dios, pues, de que un preso pueda visitar a sus familiares más cercanos, o sea, a las leyes divinas, porque las humanas no lo permiten.

La televisión francesa, por el contrario, habla de un “gesto teatral” por parte del ogro Erdogan, en plena vorágine represiva en Kurdistán.

Las explicaciones hay que buscarlas por otra parte, en las clases y en la lucha de clases. Los presos políticos son rehenes del Estado burgués y su situación no depende de dios, ni de las cárceles, ni de los carceleros, ni de los reglamentos, ni de la magnanimidad de unos y otros.

La situación de los presos políticos es un chantaje permanente. Tanto cuando abren como cuando cierran la puertas, a través de la cárcel los Estados a quien presionan es a la calle, a las masas y a las organizaciones revolucionarias.

Así se explica que tras conversar con Öçalan su hermano ofreciera una rueda de prensa en Diyarbakir, la capital de Kurdistán, para hablar de la posibilidad de una negociación política con el gobierno turco que, según aseguró, se podría concretar en seis meses.

Como el problema kurdo que tiene Turquía se ha desplazado a Rojava, este viraje hay que entenderlo también en relación con la posición de las distintas piezas en el tablero de ajedrez de la guerra de Siria, por lo que Erdogan ha seguido en la cárcel de Imrali la misma política que viene poniendo en práctica en el norte de Siria y de la que los medios no refieren más que una parte.

Dicho en otros términos: tras el fracaso del golpe de Estado de 15 de julio Turquía ha aceptado la propuesta rusa de buscar una salida negociada con el PKK, por lo que ahora el balón está en el tejado kurdo que deberá meditar dos aspectos de la misma cuestión: a dónde le conduce su alianza con los imperialistas y su enfrentamiento con el gobierno de Damasco.

La respuesta la tendremos dentro de muy poco tiempo.

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