La web más censurada en internet

Día: 12 de mayo de 2016 (página 1 de 1)

Al-Qaeda quiere llevar la ‘Primavera Árabe’ hasta el final en Siria

Con ocasión del quinto aniversario de la muerte -supuesta- de Bin Laden, su sucesor Ayman Al-Zawahiri ha difundido un mensaje a través de internet.

El discurso no es tan largo como en otras ocasiones, apenas 10 minutos, para tratar casi exclusivamente sobre Siria, donde Al-Qaeda tiene como filial al Frente Al-Nosra, aliado a otros grupos yihadistas.

Al sur de Alepo Al-Nosra está llevando a cabo con gran éxito una ofensiva y en los últimos días se ha apoderado de Jan Tuman, causando importantes pérdidas a las fuerzas iraníes que combaten junto al ejército regular.

El objetivo del Frente Al-Nosra es imponer un califato islámico en Siria. Para Al-Zawahiri el “Levante” es la esperanza actual de la comunidad de los creyentes porque es “la única revolución popular de las Primaveras Árabes”. Es la que ha seguido el “buen camino”, de la prédica y la yihad para imponer “la sharia”.

En su discurso el sucesor de Bin Laden califica a los miembros del Califato Islámico de renegados y extremistas.

Al mismo tiempo llama a la unidad de los muyahidines del Cham (Levante, Siria), imprescindible para liberar a Siria de los rusos y los cruzados occidentales.

Este llamamiento podría indicar posibles divergencias en la dirección de Al-Qaeda en Siria, una parte de la cual sería partidaria de declarar inmediatamente el califato islámico en las regiones liberadas. Por el contrario, otra parte quiere esperar a la caída del gobierno de Bashar Al-Assad.

Hamza, el hijo de Bin Laden, también difundió un comunicado por internet llamando a la unidad: “La nación islámica se debe concentrar en la yigad en Siria y en la unificación allá de las filas muyahidines”.

Para el hijo de Bin Laden, Siria también es un objetivo prioritario porque es el campo de batalla para lograr la liberación de Jerusalén. “La vía para liberar Palestina es hoy más corta gracias a la revolución en Siria”, dice en su mensaje de audio.

La policía griega le hace un escrache a Syriza

El jueves de la semana pasada los sindicatos mayoritarios de Grecia convocaron una huelga general de 48 horas contra los recortes del gobierno de Tsipras.

Durante la misma un piquete de policías, guardacostas y bomberos griegos irrumpieron en la sede de Syriza en Atenas y ocuparon durante varias horas la entrada en protesta contra la reforma de pensiones y fiscal que se votaba en el Parlamento al día siguiente.

Tras dos horas salieron de la sede del partido y siguieron su protesta frente al edificio. “La reforma que se debate en el Parlamento elimina las pensiones para las viudas de policías que cayeron en acto de servicio”, dijo uno de ellos a un medio local.

Los representantes de los policías de las fuerzas de orden se pusieron en contacto con el ministro de Trabajo, Yorgos Katrúgalos, y con el ministro de Protección ciudadana, Nikos Toskas, quienes les ofrecieron garantías sobre la conservación de las pensiones de viudedad.

La portavoz de Syriza, Rania Svigu, dijo algo que no tiene desperdicio: “Los sindicalistas irrumpieron en la sede del partido y se quedaron durante dos horas. Se trata de un acto inadmisible. La presencia de fuerzas de policía en la sede de un partido de izquierdas recuerda periodos que nuestra democracia ha dejado atrás”.

A pesar de las protestas populares y las huelgas el gobierno de Syriza sigue haciendo lo que le mandaron los bancos europeos en el tercer rescate griego firmado a mediados del pasado año. Ha reducido las pensiones y ha aumentado los impuestos para rebajar el déficit en otros 5.400 millones de euros anuales.

En Grecia los policías, los guardacostas y los bomberos tienen derecho a afiliarse a un sindicato e incluso a manifestarse de uniforme, pero no tienen derecho hacer huelga.

La Tierra está reverdeciendo gracias al CO2

Una investigación publicada por la revista “Nature Climate Change” titulada “Greening the Earth and its drivers” (El reverdecimiento de la Tierra y sus motores) supone un golpe para la tesis de la progresiva desertificación del planeta. Según sus autores, lo que se está produciendo es el fenómeno contrario: un aumento de la superficie de follaje, al menos en el 25 y el 50 por ciento de las áreas vegetales de la Tierra.

El estudio añade otro golpe adicional a otra teoría muy en boga: en un 70 por ciento el reverdecimiento es debido a la fertilización con el CO2 atmosférico.

Un equipo internacional de 32 científicos pertenecientes a 24 instituciones pertenecientes a ocho países diferentes ha llevado a cabo esta investigación, que utiliza los datos proporcionados desde hace 33 años por los instrumentos Modis y AVHRR instalados en los satélites de Estados Unidos que orbitan la Tierra.

Uno de los dirigentes de la investigación, Zaichun Zhu, de la Universidad de Pekín, asegura que el reverdecimiento puede cambiar el ciclo del agua y el carbono del sistema climático.

Aunque en palabras de Ranga Myeni, de la Universidad de Boston, el reverdecimiento está frenando el cambio climático, se siente en la necesidad de explayarse ampliamente en que sus conclusiones no afectan a las tópicos convencionales sobre el calentamiento, la subida de los niveles oceánicos, el derretimiento de los los hielos, la acidificación, la pérdida de hielo del Ártico, ni las prediciones sobre el aumento de violentas tormentas tropicales.

Lo mismo ha tenido que decir Philippe Ciais, miembro del IPCC y del Laboratorio del clima y ciencias ambientales de Gif-sur-Yvette: el aumento del CO2 “no es beneficioso”.

A pesar de esas rocambolescas explicaciones, que nadie les ha pedido, las conclusiones del estudio no dejan lugar a dudas. Hace años que la FAO viene constatando que el ritmo de desforestación se ha frenado en todos los países del mundo, excepto Brasil e Indonesia, y el reverdecimiento es más importante de lo que creían los científicos.

La relación directa entre temperatura y CO2 fue descubierta en 1896 por el gran científico sueco Svante Arrhenius. Sin embargo, no es el CO2 el principal gas de efecto invernadero, sino el vapor de agua, responsable del 60 por ciento del referido efecto.

En España la NASA, a través del GISS, el Instituto Goddard de Estudios Espaciales, toma las temperaturas de 20 estaciones meteorológicas, de las que únicamente cuatro están en el medio rural. De ellas sólo la de Navacerrada cuenta con un registro histórico suficientemente amplio, que no muestra ningún aumento de la temperatura a lo largo de casi un siglo:

(*) http://www.nature.com/nclimate/journal/vaop/ncurrent/full/nclimate3004.html,
http://www.researchgate.net/publication/301598223_Greening_of_the_Earth_and_its_drivers

El dinero en la época del imperialismo

La “financiarización” es el último grito; está en la boca de todos los comentaristas del mundo. Las noticias relacionadas con el dólar, el oro y las finanzas ocupan un lugar cada vez más importante, poniendo de manifiesto -ineludiblemente- que sus redactores no saben lo que es el dinero, ni tampoco -desde luego- el papel que juega en la época imperialista.

Si -como decía Marx- las mercancías son un fetiche, el dinero lo es por partida doble, una especie de reliquia venerada dentro de un santuario a la que todos quieren ver y nadie ha tenido nunca entre sus manos.

La mayor parte de los economistas burgueses, incluidos los “marxistas”, sostienen que la teoría monetaria de Marx está desfasada, entre otros motivos porque se sostiene sobre una moneda convertible, que ha desaparecido de todo el mundo hace más de un siglo.

Sin embargo, la no convertibilidad de las monedas ya existía a mediados del siglo XIX y Marx se refirió a esa situación en varias ocasiones (1) porque ya era bastante frecuente entonces. No le prestó demasiada importancia porque, además, no cambia sustancialmente su teoría del dinero.

Pero lo más importante es que las noticias confusas que ahora empezamos a leer confirman las previsiones de Marx, demostrando que lejos que quedarse anticuadas, son de plena actualidad.

La actual “fibre del oro” lo que demuestra es que la moneda no es sólo un medio de intercambio sino, además, un medio de atesoramiento. Los Estados, los bancos centrales y los grandes capitalistas no forman sus reservas de valor en rupias, ni en dinares, ni en ningún tipo de papeles, sino en oro, fundamentalmente.

Ese es el motivo de que la cotización del oro se haya multiplicado exponencialmente desde que en 1971 Estados Unidos declaró la inconvertibilidad del dólar, pasando de 35 dólares la onza a los 2.000 dólares que va a alcanzar dentro de muy poco tiempo.

Cada uno de los Estados del mundo puede promulgar todas las leyes que le quepan en su boletín oficial declarando la inconvertibilidad de su moneda. Las verdaderas leyes son las del capitalismo y éstas dicen lo contrario de las otras: que el dinero tira hacia el oro como la cabra tira hacia el monte.

Los economistas también pueden largar lo que les venga en gana sobre el dinero de plástico, los bitcoin y la posibilidad de emitir papel moneda en cantidades ilimitadas con una fotocopiadora. Es absolutamente falso. La burguesía monopolista lo sabe bien y por eso no llena sus cajas fuertes con papeles, ni con pagarés, ni con rupias.

Cuando llenan sus cofres con dinero “de verdad”, los burgueses ponen de manifiesto que no es cierto que sólo sea un “intermediario” o medio de circulación, sino que se convierte en un fin en sí mismo, como escribió Marx, un símbolo de la codicia capitalista porque “todo se puede comprar con dinero”.

Ante la evidencia, cuando no les queda otro remedio, los economistas reconocen algo que no está en sus teorías más en boga: que el oro es un “valor de refugio”. Sin embargo, no estoy seguro de que -ni siquiera entonces- sean conscientes de lo que dicen, a saber, que el dinero tiene un valor intrínseco y que por eso los capitalistas se refugian en él.

Ahora mismo todos los capitalistas -y las potencias capitalistas- corren hacia ese refugio y no hacia los papeles, el plástico o los bitcoin. Se ha desatado una nueva “fiebre del oro”. Pero los economistas deberían explicar dos cosas que no son obvias:

a) por qué motivo se ha desatado este fenómeno, es decir, el vínculo entre la crisis capitalista y la “fibre del oro”, que en lo sucesivo seguirá creciendo

b) por qué la huida es hacia el oro precisamente, cuya cotización se seguirá multiplicando

Los hechos demuestran que todas y cada una de las teorías que suelen impartir los economistas sobre el dinero son erróneas. Entre ellas cabe destacar, sin embargo, un olvido importante: el de que el dinero sólo funciona “en toda su plenitud” como dinero mundial.

Con el tiempo, la llegada del imperialismo ha reforzado la importancia del dinero mundial, que no depende de ningún país, ni siquiera de Estados Unidos, ni de instituciones como el Fondo Monetario Internacional. Como cualquier otro país, Estados Unidos no impone las leyes monetarias sino que las leyes monetarias se imponen a todos los países capitalistas, incluido Estados Unidos.

En el dinero mundial convergen todas las fantasías de los economistas, especialmente la de la inconvertibilidad de las monedas locales, que asocia el dinero con alguna ley o reglamento dictado por un Estado y no con otros factores, como la balanza de pagos, la deuda exterior o las exportaciones de capital, entre otros.

En el comercio internacional el dinero se tiene que convertir, más temprano que tarde, en su forma originaria de dinero “metálico”, que es lo que está ocurriendo ahora mismo.

El dinero mundial es indisociable, tanto del oro como del imperialismo, que desde 1945 es tanto como decir de Estados Unidos, Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional y el dólar, muestras obvias del alcance de su hegemonía internacional, de la que sólo se libraron los países del antiguo bloque socialista.

No es de extrañar que desde 1945 los incautos economistas escriban que el oro es “un bien escaso”. Es escaso el que circula porque es gigantesco el que se atesora, un fenómeno parecido al de la concentración de capital, de la que también habló Marx. A medida que Estados Unidos acaparó casi todo el oro del mundo capitalista, puso al dólar en su lugar y, a través del Fondo Monetario Internacional, expandió el crédito internacional.

Los economistas creyeron que Bretton Woods era tan eterno como el mismo capitalismo y Estados Unidos inundó el mundo de dólares y el Fondo de créditos, creando una burbuja sobre otra, inflación, deuda y despilfarro público. Pero si en 1945 el dólar aún era convertible, en 1971 dejó de serlo, lo cual fue una declaración de quiebra por parte de Estados Unidos, es decir, por la potencia hegemónica del capitalismo.

En el imperialismo la deuda no sólo es un problema serio para el Tercer Mundo sino, sobre todo, para las grandes potencias hegemónicas, como Estados Unidos, que son países en quiebra, con gigantescas deudas que nunca van a poder pagar, por lo que el mundo está dirigido por quienes están en bancarrota.

Los economistas son los primeros que se creen sus propias fantasías. En el dinero no ven otra cosa que papeles, deudas o plástico, y tras ellas a quienes lo emiten. Pero finalmente las deudas, incluidos los dólares, hay que pagarlas, porque se contraen con ese fin, y eso hay que hacerlo “en metálico”, si se puede, por lo que el dinero vuelve a su punto de partida. Deja de ser sólo un signo y quiere adquirir su significado.

En la actualidad el análisis del dinero no es más que otra manera de analizar el imperialismo, el papel hegemónico que Estados Unidos ostenta en su seno y el intento de otras potencias, como China y Rusia, de escapar a la misma, para lo cual están recurriendo al oro, que es una manera de huir del dólar y de la quiebra del sistema financiero del imperialismo.

La actuación de Rusia y China hoy es parecida a la que trató de imponer Francia a comienzos de los años sesenta. En aquellos tiempos las Facultades de Economía aún no estaban abducidas por completo por la bazofia teórica procedente de Estados Unidos. Aún había referencias de otros economistas, como el francés Jacques Rueff, inspirador de la política económica de De Gaulle.

Al calor de la declaración de quiebra de 1971, Rueff escribió un libro titulado “El pecado monetario de occidente” del que ya nadie se acuerda (2). Como si quisiera reivindicar a Marx, en su obra reclamaba la vuelta a la convertibilidad de la moneda, es decir, hacer lo mismo que están haciendo ahora Rusia y China.

Para Rueff el capitalismo debía dar marcha atrás, volver a sus mejores tiempos. Para Rusia y China se trata sólo de huir de sus más perniciosos efectos. No es de extrañar que Rueff acabara su libro con una cita de… Lenin.

(1) Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, tomo I, México, 1973, pgs.83 y stes.
(2) Jacques Rueff, El pecado montetario de occidente, Barcelona, 1971

—http://www.marcha.org.ar/dinero-la-epoca-del-imperialismo/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies