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Día: 24 de febrero de 2016 (página 1 de 1)

El actor Jude Law visita a los refugiados acampados en Calais

El actor británico Jude Law ha visitado a los refugiados que malviven en el improvisado campamento de Calais, llamado “La Jungla”, al otro lado del Canal de la Mancha.

Junto al actor visitaron el lugar Tom Odell, Tom Stoppard y otros conocidos artistas, que leyeron en público, ante los refugiados del campamento, previa su traducción al árabe, kurdo, pashtún y farsí, una carta dirigida al primer ministro británico Cameron.

La carta está firmada por otros 150 artistas conocidos, como Gillian Anderson, Idris Elba, Helena Bonham Carter, Benedict Cumberbatch, Kristin Scott Thomas o Colin Firth. En ella piden que Reino Unido acoja al menos a los menores del campamento que tengan familia viviendo en las Islas.

Los artistas invocan el reglamento Dublín III para que los niños puedan residir con sus familias. Los tribunales británicos ya han autorizado a tres adolescentes y un adulto minusválido sirio a cruzar la frontera, aunque han destacado que se trata de casos excepcionales.

La petición de los artistas exige que los minores que no puedan viajar al Reino Unido sean protegidos y sostenidos en Francia.


El gobierno francés tiene el propósito deliberado de arrasar el
campamento literalmente, en el malviven 3.000 refugiados, de los que 443
son niños, que quieren alcanzar el Reino Unido.

Alemania instala virus informáticos para espiar a sus ciudadanos

A finales del pasado año el gobierno de Alemania aprobó el uso de virus informáticos para vigilar a ciudadanos que considere oportuno, según ha anunciado un portavoz del Ministerio del Interior germano.

Hasta ahora el argumento presentado por el gobierno es que «básicamente, ahora tenemos estas destrezas en un área en donde antes no las teníamos».

A pesar de la protesta de los Verdes, cuyos dirigentes han señalado que «el fin no justifica los medios», el Ejecutivo alemán aprobó este programa a finales de 2015, según ha asegurado el portavoz del Ministerio.

Los virus tienen distintas denominaciones en la jerga informática inglesa: rootkits, troyanos, virus,
malware, keylogers, exploits, sniffers, spyware, backdoors, gusanos,
criptolockers, ransomware y otros. Se trata de programas usados para recolectar de forma fraudulenta información de dispositivos electrónicos y enviarla a terceros. Piratas informáticos y ladrones emplean este tipo de programas tener acceso a datos confidenciales de usuarios a través de internet.

Pueden llegar al ordenador de muchas maneras, por ejemplo, como archivos adjuntos en correos electrónicos. Una vez instalados en un sistema operativo, tienen capacidad para espiar, recopilar y enviar datos o controlar de forma remoto de un ordenador desde otro dispositivo.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Alemania-usara-virus-informatico-para-espiar-a-sus-ciudadanos-20160224-0004.html

Anatomía íntima de la ‘oposición’ siria

Hollande con Ahmad Al-Assi Al-Jarba
En agosto de 2013 cayeron sobre Al-Ghoutta, cerca de Damasco, dos misiles cargados con gases tóxicos que causaron unos 800 muertos, niños muchos de ellos.

El mundo conoció entonces una de las mayores campañas de intoxicación de la guerra de Siria. Si la carnaza de Irak había sido las armas de destrucción masiva, la de Siria fue la utilización de armamento químico contra una “población civil indefensa”, como pregonaron los medios.

Era todo mentira, como cabía suponer teniendo en cuenta la procedencia de las “informaciones”. Pero no sólo mintió la prensa, sino también la “oposición siria” que exhibieron al mundo entero las fotos de los niños asesinados, con la piel hecha jirones.

Todo se vino abajo cuando Rusia entregó a la ONU imágenes tomadas por sus satélites del lugar desde el que fueron lanzados los misiles: la región de Douma, entonces controlada por la “oposición siria”.

Las fotos, que coincidieron con las tomadas desde satélites estadounidenses, desmintieron la obsesiva campaña de calumnias desatada entonces contra el gobierno de Damasco.

Tras examinar las fotos, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió un tibio informe, al que muchos querrán ver guardado en el cajón de los objetos perdidos.

La ONU puso nombre a los criminales, sobre todo el de uno de ellos. Se trataba de “Awinnen Jarba” (Ahmad Al-Assi Al-Jarba), que dirigía la Coalición Nacional Siria, una de las agrupaciones de la “oposición” orquestadas desde Arabia saudí.

Jarba es el prototipo del “opositor” sirio. Estuvo preso entre 1996 y 1998. Las informaciones oficiales dicen que por luchar contra el gobierno de Damasco, entonces dirigido por Hafez el-Assad, padre de Bashar. Otros, como el periodista libanés Nasser Charara, aseguran que era un traficante de drogas, un delincuente de cuello blanco que lavaba el dinero procedente de la venta de los alijos de heroína que llegaban desde Afganistán.

En el diario Al-Akhbar Charara le describió (*) como un delincuente perseguido no sólo en Siria sino en otros países. Era un mercenario, un asesino a sueldo. Tras el golpe de Estado organizado por el emir de Qatar contra su padre, un ministro del depuesto gobierno se refugió en Siria. Entonces el hijo golpista se puso en contacto con Jarba y le entregó una cantidad de dinero para que le asesinara.

El mercenario aceptó el dinero, no ejecutó el encargo y se chivó a su víctima, naturalmente a cambio de otra cantidad interesante de dinero. Se trataba de un fraude cometido en Siria que obligó a intervenir a la policía, que le detuvieron y le encerraron cinco meses en la cárcel.

Su imagen de “opositor” fue una creación diseñada por los altavoces del imperialismo, lo que le permitió ser recibido en el Elíseo por el Presidente francés, con quien estuvo en una rueda de prensa conjunta. Incluso John Kerry se lo presentó a los senadores de Estados Unidos como “el único en el que se podía confiar en Siria”.

En 2011 le volvieron a detener la víspera de la Primera Árabe y la guerra civil siria. Salió de las cárcel al año siguiente y huyó a Líbano y posteriormente a Arabia saudí, donde trabó relaciones muy estrechas con los jeques del Golfo y, en particular, con sus servicios secretos, de los que se convirtió en un apéndice.

En Riad creó el Consejo Nacional Sirio y luego la Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y la Revolución, siendo encargado de aprovisionar de armas de los yihadistas, incluidas las armas químicas, naturalmente.

Otra de sus funciones consistió en “fabricar fábulas” que luego la CIA reelaboraba para consumo de los medios de comunicación de todo el mundo, siempre procedentes de “fuentes fiables”.

(*) http://english.al-akhbar.com/node/16463

El CNI espía la vida de todos

Juan Manuel Olarieta

En mayo de 2012 se destapó una red de espionaje, el caso Pitiusa, que manejaba un ingente volumen de información sobre los ciudadanos de este país. Policía, Guardia Civil, Ejército, Servicios Secretos y empresas privadas aparecen confabulados en una trama, la mayor conocida hasta la fecha, que no va dirigida contra ningún país extranjero, ni tiene tampoco objetivos militares.

La conexión del CNI con este entramado es obvia. El imputado clave de la trama es Matías Bevilacqua-Brechbuhler, que trabaja para el CNI, según ha confirmado a la policía el propio servicio de espionaje. De origen argentino, Bevilacqua empezó su carrera como pirata informático y en Barcelona organizó la empresa CF Labs por cuenta del CNI. Fue director técnico de la plataforma esCERT, encargada de coordinar el Proyecto Europeo EISPP, financiado con fondos comunitarios.

CF Labs participa en el Laboratorio de Protección Cibernética de Infraestructuras Críticas, una de las empresas adjudicatarias del Centro Nacional de Excelencia de Ciberseguridad. No es más que una subcontrata del Ministerio del Interior. La Comisión Europea adjudicó el proyecto a dicho Ministerio, al Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS) y a varias empresas privadas asociadas al mismo.

El Centro Nacional de CiberSeguridad es el primer centro de espionaje informático español creado tras el Programa de Infraestructuras Críticas (PEPIC) aprobado por la Unión Europea con el objetivo de “proteger la seguridad nacional del ciberterrorismo y el espionaje industrial”, una necesidad creciente como consecuencia de la rivalidad entre las grandes potencias imperialistas y entre las grandes multinacionales. Tiene su sede en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid donde reside el ICFS y está dotado con una subvención de más de 700.000 euros concedidos por la Comisión Europea.

Durante su detención a Bevilacqua le fueron intervenidos 140.000 euros en metálico, que justificó a la policía diciendo que era el pago de unos trabajos realizados para el CNI, si bien la policía maquilló su declaración, reemplazando las siglas del espionaje por “Defensa”. Su caso es parecido al de Hellín, otro asesor de los aparatos represivos del Estado.

Impartía numerosos cursos de formación a jueces, fiscales y miembros de la policía y la guardia civil. Bevilacqua fue quien capturó los correos electrónicos de Urdangarin, que fueron luego difundidos por Diego Torres, su antiguo socio en Noos. El abogado de Urdangarin pagó 7.000 euros a CF Labs para recuperar los correos electrónicos del disco duro de la agencia que llevaba las cuentas del Instituto Noos.

El pirata era omnipresente. También trabajaba para dos de los detectives implicados en la trama Pitiusa, Sara Dionisio y Juan Manuel Olivera. Este último era propietario de Vertex, la empresa que espió a Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal. Ambos habían coincidido en la empresa Cybex con Bevilacqua antes de que éste fundara CF Labs.

El administrador de Cybex es el detective Juan de la Torre, de la agencia Intelligence Bureau y en ella trabajaba también Sergio Córcoles, policía local de Santa María de Palautordera, que era propietario de un apartamento en un complejo de cala Portinatx, en la costa ibicenca. Nadie se preocupó nunca por la fuente de ingresos de aquel modesto policía municipal que disfrutaba de tan lujoso chalet.

Tradicionalmente Baleares ha sido el núcleo de operaciones de espionaje. En este caso el jefe del CNI en las islas ha tenido que prestar declaración en la causa. El CNI puso a Bevilacqua a trabajar para el gobierno de Chávez en materia de seguridad informática, aunque la prensa escribió la noticia al revés: “El imputado Matías Bevilacqua ha asesorado en materia de seguridad informática al Gobierno de Hugo Chávez”, titulaba el ABC el 31 de julio del pasado año.

Las multinacionales son una de los nichos de información y de negocio del espionaje moderno. Yolanda Menal, directora de recursos humanos de la multinacional Unilever en España, ordenó a Bevilacqua espiar tanto a proveedores como a empresas de la competencia. Pero además controló el correo electrónico de sus propios subordinados sin que se enterasen para afianzar su propio poder y utilizaba los datos para despedir a los trabajadores. En otras ocasiones Unilever los utilizaba para el chantaje. A través de las conversaciones telefónicas intervenidas se demuestra que ofrecían a los trabajadores permisos retribuidos como salida menos mala y, ante notario, le revisan su ordenador para dar así cobertura legal a las informaciones que habían extraído previamente del ordenador de forma ilegal.

Con el mismo fin de represión laboral, la multinacional Du Pont también intervino los ordenadores de tres trabajadores a los que quería despedir. Quien encargó las investigaciones en esta ocasión fue el director del gabinete jurídico, José Luis Badia, que tiene su despacho en Ginebra. El volumen de datos incautados en los discos duros de los correos alcanza los 13 gigas de documentación. Los informes que obran en el sumario son contundentes: los pinchazos de los correos electrónicos de los empleados se realizan para “motivar los despidos” ante los tribunales.

Bevilacqua también pinchó el ordenador del consejero delegado de Minas de Río Tinto, Carlos Estévez, por encargo de la competencia: “Pinchamos en Outlook, lo conectamos vía Imap, hacemos una réplica en local, podemos probar a descargarlo desde el despacho y, si funciona, ya no tenemos que hacer nada más”.

También fue citado a la comisaría de policía Eduardo Garriga, el antiguo director gerente de la compañía de seguros Mutua Universal. En una de las conversaciones telefónicas grabadas por la policía al detective Aitor Gómez y a un tal Tino, un guardia civil le dice al detective: “Si vienen los del centro [CNI] es para dar cobertura al informante, no para organizar ellos nada […] Es simplemente de protección, porque no se fían de la Guardia Civil, que es lo que me dijiste”.

Lo bueno de montar estos tinglados, además de financiar el CNI, es que cuando se destapa presentan el asunto como si algún desaprensivo estuviera comerciando con datos privados para su provecho particular. Así es como presentaron el año pasado a la trama Método3 que espiaba a los futbolistas del Barcelona. En el caso Pitiusa son nada menos que 80 las agencias de detectives implicadas.

Ningún particular ni red privada es capaz de organizar algo así. El caso Pitiusa es la trama de criminal más importante organizada en Europa desde los tiempos de los GAL. Sólo Gladio es comparable. Han sido capaces de infiltrarse en el Inem, Hacienda, juzgados o policía y han accedido a todo tipo de información sobre cualquier persona que vive este país. Contaban con tan buenos informantes que incluso algún soplón les alertó en diciembre de 2011 de que la policía estaba tras sus pasos.

Además del CNI formaban parte de su trama de colaboradores una red de funcionarios que se extendía por Hacienda, la Policía Nacional, la Guardia Civil, el INEM, el catastro, la Seguridad Social, Sanidad, Hacienda vasca, Tráfico, Registro de la Propiedad, juzgados, entidades bancarias, compañías eléctricas, empresas de alquiler de coches, agencias de viaje, compañías aéreas, Movistar, Orange, e incluso estaban a punto de conseguir un infiltrado en Visa y otros monopolios similares.

Para entender este tipo de entramados hay que entender que en su nuevo estatuto de personal el CNI está captando a sus espías entre directivos de multinacionales españolas y extranjeras. Para financiarse el CNI, vendía luego los datos a los bancos, preocupados por la solvencia de sus clientes, devoradores de un listado de nombres, teléfonos e historias laborales que crecía mes a mes.

Aunque el sumario tiene ya 60 tomos, no hay ningún cálculo sobre el volumen de datos e informes con los que ha traficado esta red a lo largo de los años que llevaba operando. Tampoco constan las personas que han sido espiadas. No se ha cuantificado la magnitud del delito, ni en dinero, ni los datos robados, ni las personas afectadas. La desconfianza hace pensar en la capacidad de la red para poder robar datos médicos y vendérselos a empresas aseguradoras, o a los mismos bancos en cuyas hipotecas incluyen seguros de vida.

Desde sus inicios el número de imputados ha pasado de los 70 iniciales a los 183 actuales (2012). La progresión geométrica con la que aumenta indica que se trata solo la punta del iceberg.


En la oficina del Inem de Badalona los funcionarios no solo atendían a los trabajadores que buscaban empleo, sino que también horneaban galletas, preparaban empanadillas, fabricaban camisetas y hacían fotocopias. Con esas palabras en clave se entendían los funcionarios de la oficina y Francisco García Pérez, “Paco El Conseguidor”, funcionario jubilado que había trabajado en ella y seguía ejerciendo como intermediario de la red. En el sumario consta que una pareja de informadores, Ana Xicola y Eduard Ferrer Torres, pasaban cada mes “hasta 2.500 y 3.000 consultas” a Paco.

En la trama se han visto implicados todos los cuerpos del Estado (agentes judiciales, policía nacional, guardia civil, militares), todos ellos encabezados por los únicos que tienen patente de corso: los chicos del CNI. Las ramificaciones del caso salpican a ministerios como los de Trabajo e Interior, al CNI y un sin fin de jueces, militares y policías. Ninguno de los 183 implicados está en prisión.

Fuente: http://www.elotropais.com/index.php?option=com_content&task=view&id=447&Itemid=29

La tecnología al servicio de la represión en Gaza

No contento con asfixiar a Gaza por tierra, mar y aire, el Estado de Israel quiere ahora bloquear también los túneles subterráneos construidos por los palestinos.

Para lograrlo, Estados Unidos financia un proyecto israelí con 120 millones de dólares porque le servirá de ensayo para hacer lo mismo en su frontera con México.

Forma parte del proyecto de Netanyahu de convertir a Israel en una gigantesca fortaleza blindada frente al mundo que le rodea.

La semana pasada, durante una visita al muro que se levanta en la frontera con Jordania, Netanyahu anunció el proyecto de aislar a Israel de sus vecinos palestinos y árabes, en general, que el primero ministro israelí comparó con “alimañas”.

“Dado nuestro entorno, estamos obligados  a protegernos contra las alimañas”, rodeando a “todo el Estado de Israel de un cierre, de una barrera” en la que no puedan entrar, dijo Netanyahu.

En las últimas semanas se han producido varios mortíferos hundimientos de túneles en la franja de Gaza, acompañados de unas declaraciones del jefe de Estado Mayor israelí, Gadi Eizenkot, diciendo que la tecnología de detección de túneles ya se había probado en Gaza.

A esta nueva técnica los israelíes le llaman “el dome de hierro subterráneo” en referencia al “Iron Dome” un sistema móvil de defensa antiaérea israelí para interceptar los misiles lanzados desde Gaza antes de que lleguen al suelo.

Lo mismo que con el “Iron Dome”, Israel ha lanzado una campaña de propaganda sobre supuestos túneles excavados por los palestinos por debajo de las escuelas y los hospitales para asesinar inocentes.

Ese tipo de propaganda justificó en 2014 la brutal agresión de Israel contra Gaza, donde 1,8 millones de palestinos malviven aislados, cercados y masacrados. Durante los ataques de 2014 fueron asesinados 2.200 palestinos, de los que 551 eran niños.

El bloqueo de los túneles es una proyecto de Elbit Systems, una empresa del ejército israelí especializada en alta tecnología cuyos dispositivos ya se han utilizado en laa frontera mexicana.

En 2014 Elbit firmó un contrato de 145 millones de dólares con el Ministerio de Asuntos Interiores de Estados Unidos para levantar un “muro virtual” de torres de vigilancia y detectores de movimiento en el tramo fronterizo de Arizona.

Fuente: https://electronicintifada.net/blogs/rania-khalek/gaza-laboratory-us-mexico-border-tunnel-warfare

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