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Mes: abril 2015 (página 5 de 6)

Dirigente nazi ascendido a consultor del ejército ucraniano

El domingo el Deutsche Wirtschafts Nachrichten informó que el ejército ucraniano ha nombrado a Dmitri Jarosch, máximo dirigente del partido neonazi Pravy Sektor, consejero oficial de la dirección de las fuerzas armadas. El ascenso se produce a pesar de que los neonazis han declarado que no aceptan los acuerdos de Minsk-2.

Eso significa que los neonazis tendrán acceso a las nuevas armas que Estados Unidos está enviando a Ucrania, gracias al dinero con el que la Unión Europea financia al gobierno de Kiev.

A pesar de que las milicias fascistas se mantienen bajo la dirección única de Jarosch, éste ha declarado que la unidad operativa y de mando es una condición previa para ganar la guerra. Según el diario “Kiev Post”, en el futuro Pravy Sektor y otras milicias neonazis constituirán una división del ejército ucraniano dirigida personalmente por Jarosch, al estilo de las SS hitlerianas.

Con la nominación de su jefe, la soldadesca neonazi de Pravy Sektor sale reforzada e incrementa sus posibilidades de obtener una parte sustancial del equipamiento militar que Estados Unidos se dispone a enviar a Ucrania.

Tras la incorporación de Jarosch dentro de sus propias filas, el jefe de las fuerzas armadas de Ucrania, el general Viktor Mushenko, ha manifestado que el ejército de Kiev se ha convertido en uno de los más fuertes de Europa. “El ejército aprecia la constribución de los batallones de voluntarios que han rendido servicios excepcionales a la defensa de Ucrania”, ha dicho Mushenko. “Comprendemos que debemos incrementar la eficacia del ejército a todos los niveles. Actualmente estudiamos diversas cuestiones, tales como la formación de un ejército de reserva. Hemos reunido a todos los patriotas y defensores de Ucrania bajo un único mando. El enemigo ve que estamos unidos y sabe que sus ataques fracasarán. Compartimos el objetivo común de una Ucrania unificada. El ejército se refuerza cada semana”.

A pesar de los fracasos cosechados en el Donbas, Mushenko ha dicho que los soldados de este ejército han demostrado que saben combatir. Es posible que el general ucraniano se refiera a que hasta la fecha los neonazis de Jarosch y Biletsky han sido los únicos capaces de hacer frente a las milicias del Donbas. El propósito confesado de ambos, Jarosch y Biletsky, es la conquista de Crimea y de Rusia.

La firma de los acuerdos de Minsk-2 está permitiendo una reorganización del ejército ucraniano, que a partir del 20 de este mes inicia maniobras militares conjuntas con el ejército de Estados Unidos. Además, sus unidades podrán aprovechar el adiestramiento de los consejeros enviados por Inglaterra y Estados Unidos, cuyo objetivo es obligar a Rusia a que invada el Donbas.

Recientemente el Fondo Monetario Internacional ha aprobado un fondo de 1.000 millones de dólares para Ucrania. Alemania y la Unión Europea han firmado con el gobierno de Kiev préstamos considerables, ante cuyo destino Bruselas prefiere hacer la vista gorda. Uno de los objetivos del dinero es construir un muro en la frontera oriental, similar al que ha levantado Israel en los territorios palestinos ocupados. El nuevo muro pretende impedir que Rusia ayude a las milicias del Donbas cuando el ejército ucraniano se lance al asalto de la región.

En Kiev los golpistas preparan actualmente un proyecto de ley marcial para crear campos de concentración en el que puedan encerrar a los “residentes extranjeros”, es decir, a los rusos que amenacen la seguridad del país en tiempo de guerra. El proyecto fue divulgado la semana pasada por la Rada o Parlamento ucraniano.

Ni Estados Unidos, ni la Unión Europea, ni el Fondo Monetario Internacional han puesto la menor objeción por la presencia creciente de neonazis en el gobierno de Kiev, así como tampoco a sus proyectos de reconstruir los campos de concentración sobre suelo europeo.

Fuente: http://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/2015/04/06/ukraine-rechtsextremist-jarosch-wird-berater-der-armee-fuehrung/

Alemania tiembla ante la visita hoy de Tsipras a Moscú

El primer ministro griego Alexis Tsipras inicia hoy su viaje a Moscú, que se prolongará a lo largo de cuatro días. Tras el presidente checo Zeman, es el segundo dirigente de un Estado miembro de la Unión Europea que se acerca por Moscú en los últimos días.

El motivo de la visita es la participación en los actos conmemorativos del 70 aniversario de la victoria del ejército soviético contra el III Reich en la Segunda Guerra Mundial. Engolfados en una descarada resurrección del fascismo, los países europeos no quieren saber nada de este tipo de actos. Están peleados con la historia, o sea, con la realidad. Si pudieran reescribirla, firmarían ahora mismo la victoria de la Wehrmacht.

Ayer la prensa alemana se hizo eco de que la política exterior alemana, y por lo tanto la europea en su conjunto, ha entrado en un estado de pánico y lanza llamamientos desesperados a la unidad, bien entendido que dicha unidad consiste en que los demás países europeos, especialmente Chequia, Hungría y Grecia, se unan a la política exterior alemana y, además, que lo hagan gratis.

En una entrevista a Die Welt la diputada del Budestag por la Unión Social Cristiana, un partido reaccionario, Gerda Hasselfeldt, dice que la visita a Moscú del Primer Ministro Tsipras amenaza la “solidaridad europea”. Por si los lecttores no se habían dado cuenta, la diputada enfatiza que Grecia forma parte de la Unión Europea, la cual debe demostrar coherencia frente a Rusia hablaando con una sola voz.

Luego la diputada habla de eso que llaman “conciencia” y que tiene su costado mágico, porque es como que son los demás los que no tienen “conciencia”, es decir, no tienen la misma conciencia que uno mismo y, por lo tanto, se creen en la necesidad de indicarle lo que debe hacer o no hacer: “El gobierno griego debe ser consciente de la gravedad de la situación en Europa”, dice Hasselfeldt, y Tsipras no debería instrumentalizar su visita a Moscú para obtener más dinero de Rusia.

Es posible que la diputada estuviera pensando en el reciente viaje del ministro griego de Energía Lafazini a Moscú, donde ha firmado un acuerdo con Gazprom para que la empresa rusa lleve a cabo trabajos de exploración de posibles yacimientos de gas y petróleo en Grecia.

En una rueda de prensa, Gernot Erler, coordinador del gobierno alemán para la cooperación con Rusia, Asia central y los países orientales, ha insistido en la necesidad de que la Unión Europea sea una unidad, especialmente en lo que concierne a la guerra de Ucrania. “La Unión Europea nunca será tomada en serio si no habla con una voz única”, aunque no aclaró cuál debería ser esa voz, es decir, quién debería hablar y quién debería permanecer callado en la Unión Europea.

Sobre todo Erler advirtió que Moscú podría tratar de dividir a la Unión Europea influyendo sobre países como Grecia, Hungría y Bulgaria. Pero desde aquí nos permitimos decirle al señor Erler que no es Moscú quien divide a la Unión Europea sino que la Unión Europea no es tal unión, y Moscú se aprovecha de ello lo mismo que otros hacen lo mismo.

De la Falange a la dirección de la Guardia Civil

Aníbal Malvar

Cuando era joven, el actual director general de la Guardia Civil tenía dos apodos. Arsenio Fernández de Mesa era Cuco para los amigos y El Estirao para los enemigos. Su ciudad natal, Ferrol, seguía siendo entonces de El Caudillo, y cuando murió Francisco Franco en 1975 De Mesa todavía era menor: la mayoría de edad no se adelantaría de los 21 a los 18 años hasta 1978.

Eran tiempos convulsos en todos los rincones de la una, grande y libre, y en Ferrol, cuna del apodado Faro de Occidente (a pesar de la escasa estatura del dictador), la lenta agonía del Caudillo se vivía con un plus de emotividad. Los enfrentamientos entre francófilos y francófobos eran cotidianos.

En Ferrol habitaba entonces el hombre que había fundado en 1935 la facción gallega de Falange Española. Jesús Suevos era en 1975 un respetado fascista de 68 años, algo atildado, de gran cultura, elegante, soltero y muy afrancesado, con todos los rumores que esta pléyade de cualidades podía aventar en aquella España charretera, vencedora, carpetovetónica y macho.

Con la muerte de Franco, Suevos se volvía a sentir depositario otra vez de la sagrada misión de emprender una nueva cruzada por Dios y por España. El antiguo jefe de centuria falangista en la Sierra de Guadarrama durante la Guerra Civil organizaba, 40 años después, en Ferrol, patrullas de inspiración paramilitar destinadas a amedrentar a sindicalistas y demócratas con palos, cadenas y pistolas. Los llamaban los cadeneros y se daban cita las noches del lunes en los patios del colegio Tirso de Molina antes de salir a patrullar.

Suevos adoptó intelectual e ideológicamente a Cuco Fernández de Mesa por diversas e irreprochables razones. A pesar de su deslustrado expediente académico, De Mesa era un líder estudiantil. Poseía buen físico, buena voz y una viril espontaneidad para la arenga, como bien ha seguido demostrando en el decurso de su carrera política. Además, Cuco proviene de una noble estirpe de marinos y militares que arranca en el siglo XVIII. Su madre fue bautizada María Luisa Díaz del Río y González-Aller.

Los González-Aller provienen de la aldea de Villarruba, a 22 kilómetros de Ferrol enfilando hacia el sur el curso de la ría. La dinastía naval alcanza nuestros años, con Cristóbal González-Aller, (1960) vistiendo el uniforme de almirante en la base de Rota. José Ignacio, fallecido en octubre del pasado año, había sido compañero de promoción de Juan Carlos I en la Escuela Naval y a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Carlos, capitán, llegó a ser jefe de la Cámara de Oficiales de la Armada en Madrid. El almirante Antonio fue, durante el primer lustro de este siglo, jefe del Cuarto Militar de la Casa Real, y su empaque era inevitable en cada acto castrense solo unos pasos detrás de Juan Carlos I.

Como Jesús Suevos –que sería corresponsal de la prensa del Movimiento en París, primer director de TVE y presidente del Atlético de Madrid–, la familia de Cuco de Mesa era gente de cultura y sensibilidad, había sido golpista en el 36, y vivió plácidamente los 40 años de terror franquista, como los adjetivara en inolvidable ocasión el exministro del PP Jaime Mayor Oreja.

La joven centuria falangista organizada por Suevos en los años 70, y de la que formó parte el actual director de la Guardia Civil, contaba para su impunidad, precisamente, con la complicidad de la Benemérita. Igual que otros movimientos involucionistas de aquellos años, como los Guerrilleros de Cristo Rey, responsables de numerosos asesinatos durante la década.

Por supuesto, no existen censos de la composición de aquellas centurias clandestinas. Ni apenas denuncias contra ellos. Pero sí fue pública la presencia de Fernández de Mesa ataviado de falangista en un acto que se celebró en Cedeira el 14 de mayo de 1977. El ex ministro franquista Gonzalo Fernández de la Mora acudió a la localidad para inaugurar un monolito en memoria de Franco. Las autoridades locales esperaban disturbios.

Cedeira había albergado un campo de concentración donde se hacinaron más de 700 rojos entre 1937 y 1938. Muchos cedeireses fueron fusilados en la playa de Villarrube, a orilla del exquisito pazo de los González-Aller. A los supervivientes y a sus familias les pareció un insulto aquel homenaje e intentaron boicotear el acto.

En previsión de que las fuerzas del orden fueran insuficientes, la centuria de Díaz de Mesa acudió con sus aditamentos falangistas a proteger ministro y monolito, quizá no necesariamente por ese orden.

De Mesa ya albergaba ambiciones políticas. Convencido por Suevos, se había afiliado un año antes a Reforma Democrática, fugaz asociación (aun no se había redactado la ley de partidos) que bajo el aliento de Manuel Fraga pretendía mantener los principios del Movimiento Nacional en caso de que la frivolidad democrática naciera irreversible. Fue la crisálida de Alianza Popular y del PP.

Su periplo laboral arrancó un poco más tarde. En 1979, se convierte en auxiliar de jardinero en el puerto, pero no era posición laboral digna para un vástago de genealogías navegantes tan conspicuas como la de los González-Aller, y acaba colocado en diversos oficios relacionados con el naval. Pero en 1983 sale concejal en Ferrol y en su Ayuntamiento permanece hasta 1991.

Muy crítico con la reconversión del naval iniciada en los primeros gobiernos de Felipe González, se destaca entonces como grandilocuente defensor de los trabajadores ferrolanos, lo que le abrió las puertas del Congreso como diputado por A Coruña en 1989. Mantuvo el escaño hasta 2012 y no precisamente para pasar desapercibido: durante la guerra del fletán con Canadá, afianzó su fama de intrépido parlamentario.

También contribuyeron en su salto de Galicia a Madrid sus desavenencias con Manuel Fraga y su acercamiento a los genoveses de Aznar, hartos de abandonar las comodidades de Lhardy para apoyar a Don Manuel entre pulpeiras de O Carballiño y percebeiros del Malpica.

Durante aquellos años, el inexistente currículum académico de Cuco agrega títulos como sendas diplomaturas en Altos Estudios Militares y de Defensa. Diplomaturas que, tras convertirse en director de la Guardia Civil, reducen a un par de cursillos los miembros del colectivo Alborán de militares retirados y guardias civiles: «No tiene ni los estudios para el ingreso como guardia».

Tras ser nombrado delegado del Gobierno en Galicia por José María Aznar, durante el zapaterismo espera su turno tras distanciarse de la protección de Francisco Álvarez Cascos, a quien había organizado la boda, y aproximarse a Mariano Rajoy. En el PP gallego era vox populi que el pontevedrés le iba a asignar la cartera de Defensa, acercando la magnitud de su figura a la de los almirantes y capitanes de su familia materna. De hecho, convirtiéndose en jefe de la marinería. Pero los designios de Rajoy son inescrutables.

Como director de la Guardia Civil, su actuación más destacada por la prensa fue mentir acerca de la actuación de la Benemérita en el Tarajal, donde fallecieron ahogados 15 inmigrantes que intentaban alcanzar a nado las costas de Ceuta. De Mesa negó que su benemérito cuerpo hubiera utilizado balas de goma y gases lacrimógenos para repeler a los nadadores muertos. Falsedad que el ministro Fernández Díaz hubo de desmentir días después en sede parlamentaria, ante la comisión de Interior.

Esta semana, además, se ha sabido que un informe forense realizado por la Universidad del País Vasco y difundido por la Cadena Ser, confirma que los botes de humo y las pelotas de caucho “pudieron contribuir de manera significativa como un elemento coadyuvante en el fallecimiento de estas personas”.

Quizá ese haya sido el principio del fin de una carrera que se inició un día de mayo en Cedeira, alrededor de un monolito a Franco y apoyando, contra el pueblo, a la Guardia Civil. Esa que hoy, y de momento, continúa bajo las órdenes del ferrolano de sangre marinera y franquista. Pero Franco murió hace mucho tiempo, y quizá ya no está para sobrevolar más el nido de este Cuco.

Fuente: http://www.publico.es/politica/director-guardia-civil-patrullo-grupos.html

Felipe González apoyó la masacre del gobierno de Carlos Andrés Pérez contra el pueblo venezolano

En febrero de 1989 el gobierno venezolano presidido por Carlos Andrés Pérez sacó a la policía a las calles de Caracas para terminar con la revuelta popular que se levantó contra las medidas económicas de hambre que Pérez impuso como parte de las recetas dictadas por el Fondo Monetario Internacional.

La violenta represión del gobierno venezolano, conocida en Venezuela como “El Caracazo”, costó la vida de 3.000 personas al menos. Tras la carnicería, Felipe González, entonces presidente del gobierno español, llamó por teléfono a su homólogo venezolano para ofrecerle 600 millones de dólares para sacarle del apuro.

“Ayer se anunció la oferta de un préstamo inmediato de 600 millones de dólares que le hizo telefónicamente a Carlos Andrés Pérez el presidente del Gobierno español, Felipe González, para ayudarle en estos críticos momentos”, reseña una de las dos notas publicadas por “El País” dos días después de la masacre.

Ninguna de las notas reseña una condena o crítica de González a la represión que ametralló en los barrios de Caracas a los hombres y mujeres que protestaban contra las medidas que produjeron una elevación abrupta en los precios del transporte y los alimentos.

A 23 años de “El Caracazo”, González se ha prestado a convertirse en el abogado de Leopoldo López y Antonio Ledezma, señalados
como responsables de las acciones terroristas que formaron parte del
plan de golpe de Estado que ocasionó la muerte de 43 personas en 2014,
varias de ellas degolladas y seis funcionarios de seguridad asesinados
por francotiradores, con disparos a la cabeza y cuello.

González sabe que no puede ejercer la abogacía en Venezuela y, sin embargo, se convierte en altavoz de la campaña nacional e internacional que tiene como
objetivo criminalizar a Venezuela utilizando como excusa los Derechos
Humanos.
Nicolás Maduro denunció que Felipe González se ha incorporado a la campaña contra Venezuela, al golpe de Estado y que junto a J.J Rendón forma parte del eje Bogotá-Madrid-Miami desde donde se dirigen acciones de desestabilización contra Venezuela.

Durante su etapa al frente del gobierno español, Felipe González impulsó la creación del grupo terrorista GAL que cometió 30 asesinatos, lo que justificó diciendo que “el Estado de Derecho también se defiende en las cloacas”. Durante el juicio contra los dirigentes del PSOE que formaron parte de la banda terrorista, quedó probado que se financió con fondos públicos del Ministerio del Interior.

La via al rearme militar en Europa queda expedita

El 11 de marzo Rusia se retiró unilateralmente del llamado “Foro de Weimar”, un grupo consultivo informal de intercambio con Alemania, Francia y Polonia creado en 1991 para reducir la presencia de armamento convencional en Europa central.
El Foro se creó como consecuencia de la firma del Tratado para la reducción de armas, lo que significa que Rusia se retira de dicho Tratado.

Dicho Tratado se firmó en 1990 para establecer límites al armamento de la OTAN y el Pacto de Varsovia estacionado en Europa. Tras la disolución de la URSS, fue ratificado por 30 países, entre ellos los miembros de los dos bloques militares, así como ocho antiguos miembros de la URSS.

Gorbachov firmó el Tratado y aceptó la reunificación alemana a cambio de que la OTAN no se ampliara hacia el este, un compromiso que Estados Unidos no mantuvo. La adhesión a la OTAN de algunos integrantes del Pacto de Varsovia rompió el equilibrio militar que el Tratado pretendió preservar.

No obstante, de una manera formal el Tratado siguió vigente formalmente y quedaron algunos de los organismos en los que se reunían, así como determinadas tareas de inspección, que ahora desaparecen de manera total.

En 1999 la Organización de Cooperación y Seguridad Europea trató de revitalizar una versión adaptada del Tratado, que fue ratificada por sólo cuatro países: Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. Para justificar su negativa los miembros de la OTAN pusieron como condición que Rusia retirase sus tropas de Georgia y la región separatista moldava de Transnistria.

Ante el fracaso, en 2007 Rusia suspendió la aplicación del Tratado, intentando inútilmente que los países de la OTAN ratificaran la nueva versión aprobada de 1999. Ahora desaparece de manera completa y algunos países europeos (Alemania, Francia y Polonia) lo han lamentado en un comunicado oficial difundido el viernes en el que culpan a Rusia del debilitamiento “de la arquitectura de seguridad en Europa”.

La via al rearme militar en Europa queda, pues, expedita. El Tratado era un estorbo para los planes militares de la OTAN de incrementar su presencia militar en el este de Europa y, en definitiva, de inciar las hostilidades en el Viejo Continente.

Ucrania autoriza la presencia de tropas extranjeras en su territorio

En una abierta escalada de la guerra que mantiene en el sureste, el lunes el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, promulgó una ley que autoriza el despliegue de tropas extranjeras sobre el suelo de su país “para participar en maniobras militares”.

Según el comunicado oficial, el Ejército ucraniano celebrará este año tres ejercicios conjuntos con participación de tropas estadounidenses y dos con contingentes polacos. En esas maniobras participarán varios miles de soldados norteamericanos y de otros países de la OTAN.

Según la Constitución, el Parlamento ucraniano debe autorizar en cada caso por separado la entrada de tropas extranjeras en territorio nacional.

Poroshenko confirmó la instalación de armamento de alta precisión en blindados estadounidenses del tipo Humvee recibidos recientemente, decisión que incrementa las dudas sobre la voluntad de paz de su Gobierno.

El presidente ucraniano recibió personalmente los primeros diez vehículos de guerra estadounidenses del tipo Humvee. El presidente anunció que espera recibir los restantes todoterrenos, un total de 230 acordados con Washington, en un plazo de mes y medio.

En tanto, la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano aprobó por 348 votos a favor y 48 en contra una resolución que recomienda a la Casa Blanca dar el visto bueno para el suministro de armamento mortífero a Kiev.

Recientemente, Poroshenko aseguró que su gobierno seguirá reforzando su potencial militar pese al cese de las hostilidades en el este del país. Ucrania aún mantiene la esperanza de que Estados Unidos le suministre armamento letal.

A mediados de marzo, un grupo de instructores militares británicos llegó a Ucrania para adiestrar a las fuerzas gubernamentales que combaten en el este, donde rige un alto el fuego desde el pasado 15 de febrero.

Durante una reunión con una delegación de congresistas norteamericanos, celebrada también el lunes, Poroshenko abordó el suministro de armas por parte de Estados Unidos. “Ucrania no solo defiende su independencia, sino el futuro de toda Europa”, afirmó Poroshenko en alusión a la guerra con las milicias populares antifascistas del este del país.

Los visitantes comentaron que republicanos y demócratas coinciden a la hora de apoyar a Ucrania y defendieron las sanciones internacionales contra Rusia como “el precio a pagar” por su anexión de Crimea y su injerencia militar en el país vecino.

La CIA no dirigió la transición española

Juan Manuel Olarieta

Las supuestas revelaciones del general Monzón, un antiguo miembro de los servicios de inteligencia de la época del fascismo, transmiten dos erróneas concepciones de la transición: que fue un cambio ficticio y, además, que se llevó a cabo bajo la batuta de la CIA. Esas concepciones son tan falsas como aquella aquellas que equiparan la transición a una traición o a una transacción.

Para que haya una traición previamente tiene que haber una confianza, lo cual supone admitir que quienes así la consideran ahora anteriormente sostuvieron algún tipo de ilusiones con las organizaciones reformistas que participaron en ella, fundamentalmente el PCE. Se trata de aquellos a quienes el cambio les ha sabido a poco. Ellos querían más o querían algo distinto. ¿Una revolución acaso?

En lo que a mí personalmente me concierne jamás me sentí traicionado por el cambio que se produjo en los años setenta, con lo cual defiendo que -en efecto- existió un cambio. Tampoco me sentí defraudado por quienes lo llevaron a cabo, los fascistas, ni por aquellos, como el PCE, que colaboraron con los fascistas en dicho cambio. Por lo tanto, yo procuro no hablar de traición.

Tampoco hubo transacción alguna porque los reformistas no tenían nada que vender a cambio, sino sólo a sí mismos, su dignidad. Pero yo creo que carecían de ella. Sólo se prestaron al juego porque sin ellos, es decir, sin la parafernalia de partidos y colectivos, el fascismo hubiera seguido en blanco y negro y una “democracia” necesita color. En fin, los partidos reformistas se vendieron a sí mismos, se prestaron a dejarse utilizar en beneficio de los planes fascistas.

Además, el general Monzón pone en primer plano a Estados Unidos, a terceros países, con pleno desconocimiento de la naturaleza del imperialismo y, más en concreto, de su política exterior en los años setenta, es decir, en plena guerra fría, no sólo con respecto a España sino a otros países con los que se puede comparar, como Portugal, Chile o Italia, por ejemplo. Situados a ese nivel, la transición se hubiera debido analizar en relación con la posición del imperialismo respecto a la Revolución de los Claveles, el golpe de Estado en Chile o a las turbias acciones de Gladio en Italia.

Ese tipo de análisis se hubiera tenido que complementar con su simétrico, la política exterior española, para lo cual habría que haber entendido que el imperialismo no es esa pirámide que muchos imaginan en sus fantasías, que bajo el imperialismo no existe ni puede existir una sumisión a los dictados de cualquier potencia por grande que sea, ni siquiera en el caso de un país de segunda división en el tablero internacional, como es España.

Esa imagen piramidal que se suele vincular con cierta concepción de la “hegemonía” es errónea, incluso en aquella época de la guerra fría, incluso para el antecedente inmediato de la Unión Europea, que entonces se llamaba “Mercado Común”, e incluso para España. Si eso no está claro, es imposible aclarar que la transición fue -entre otras cosas- un giro de la política exterior española para sacudirse el peso de Estados Unidos y acercarse al “Mercado Común”, bien entendido que no se trataba sólo de incorporarse al mismo sino de asociarse a una política exterior diferente, propia de ciertos países de Europa, en la que España pudiera tener una mayor autonomía, para lo cual hay que tener en cuenta que entonces España no pertenecía a la OTAN, ni había firmado el Pacto de No Proliferación Nuclear (“armas de destrucción masiva”), ni había reconocido al Estado de Israel, por poner algunos ejemplos ilustrativos.

En todos los países del mundo, la política exterior está estrechamente asociada a la política militar, incluso físicamente, es decir, que son militares o, mejor dicho, un cierto tipo de militares, quienes la diseñan. En España ocurre lo mismo, con la salvedad de que aquí el franquismo destaca precisamente por el peso de los altos oficiales dentro del conjunto del aparato del Estado y de que la estúpida personalización que ha llevado a cabo la historiografía en la figura de Franco, contribuye también a distorsionar la política exterior del régimen.

El verdadero núcleo del franquismo y de los cambios introducidos por el franquismo no fue Franco, un general africanista del ejército de Tierra, sino Carrero Blanco, un almirante de la Armada. El ejecutor material del giro en la política exterior del franquismo fue uno de sus colaboradores: el bilbaíno Fernando Castiella, quien permaneció entre 1957 y 1969, doce años clave, al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Cuando murió Castiella en la transición, el ministro de Asuntos Exteriores era otro vasco, Oreja Aguirre, quien en un discurso rindió homenaje a su predecesor, de quien pronunció dos frases para recordar. La primera es que “Gibraltar no era una obsesión de Castiella, Gibraltar fue para él, y lo es para nosotros, la clave de toda una concepción de la política exterior de España”. La segunda es aún más interesante: “El Estado español ha carecido de una auténtica política exterior en los dos últimos siglos de su historia […] Castiella supone, precisamente, una de las pocas excepciones, un raro momento en el que se pretende planificar ordenadamente una actuación permanente. En definitiva, Oreja Aguirre se declaró un continuador de la política exterior de su predecesor en el cargo, es decir, que también en lo que a la política exterior se refiere, la transición fue una continuación del franquismo. Pero no de cualquier política, sino de la que se puso en marcha en los años sesenta.

En aquella época, la referencia europea no era Alemania, como ahora, sino Francia y lo que Carrero pretendía para España es lo mismo que De Gaulle estaba llevando a cabo al otro lado de los Pirineos, en donde el ejército a pesar de pertenecer a la OTAN, quedaba fuera de su estructura militar y mantenía una política exterior alejada de Estados Unidos, para lo cual impuso la nuclearización del país, tanto militar como civil.

Es una obviedad recordar que la política exterior también está asociada a la interior, a la política sin más y, en el caso de Carrero, hay que insistir en que fue él quien creó los servicios de inteligencia fascistas, que son los mismos, e incluso las mismas personas, que siguen en la actualidad, incluído el general Monzón, ahora jubilado.

Es interesante que en sus memorias el general recuerde a otro general, Díez Alegría, que entonces estaba situado por encima de él en la cadena de mando y que también procedía de los servicios secretos militares. Pues bien, en aquella época el general Díez Alegría estaba considerado como el militar liberal (“aperturista”, se decía entonces) por antonomasia y hay que recordar que en 1974 fue depurado del ejército a causa de un viaje a Bucarest, es decir, al otro lado del Telón de Acero, para negociar la transición con Carrillo en nombre del franquismo.

Como consecuencia de aquel viaje, una parte del ejército, ligada a la CIA, presionó para depurarle del Alto Estado Mayor y marcar a los negociadores una línea roja que no se podía cruzar: el régimen nunca legalizaría al PCE.

Aparentemente el general Díez Alegría tiró la toalla. Dejó su puesto para que otro general de los servicios secretos militares, Gutiérrez Mellado, auténtico baluarte del gobierno de Suárez, siguiera la misma línea de cambios que la inteligencia militar tenía trazada desde los tiempos de Carrero Blanco, incluso en lo que a la legalización del PCE concierne.

Hubo varios factores que contribuyeron a ello y, por lo tanto, a que una parte del ejército se sintiera traicionada por dicha legalización, ya que les habían prometido que, en efecto, el PCE jamás sería legalizado, ya que para eso habían ganado la guerra civil que, en la retórica fascista, había sido una guerra contra el comunismo.

No es el momento ahora de exponer dichos factores, que están relacionados -sobre todo- con el hecho de que en aquella época el PCE ya era una piltrafa. Lo interesante es poner de manifiesto las divisiones internas del régimen que, en el caso de los militares, reflejaban la política de Estados Unidos respecto a España y a otros países: Estados Unidos siempre se opuso -desde un principio- a los cambios que el régimen fascista pretendió introducir para sucederse a sí mismo. Por lo tanto, la CIA no sólo no patrocinó la transición sino que se opuso frontalmente a ella, como se opuso a los cambios que se trataron de llevar a cabo en otros países en aquella misma época, especialmente en Portugal, Chile e Italia.

Esta oposición es lo que explica que en aquellos años se desencadenara la oleada de crímenes fascistas y la aparición de bandas parapoliciales del tipo de las que hoy se califican como “neonazis”. Entre otras cosas, la transición se caracteriza también por la aparición de grupos como la Triple A o los Guerrilleros de Cristo Rey que, en buena parte, procedían de terceros países, como Italia, en donde eran una prolongación de la OTAN. Su papel consistió en intimidar a las masas y sacarlas de la calle, impedir “la violencia” de tal manera que todo se pudiera manejar en los despachos, como les gusta a los servicios secretos.

Es un error concebir al franquismo como un régimen monolítico, sobre todo en su última etapa. Pero también es un error considerar que la CIA o Estados Unidos en su conjunto pudieran manejar los hilos del un país, por débil que sea, como si fuera una marioneta. Ahora bien, lo importante es tener en cuenta que si el franquismo no funcionaba como una unidad, ¿con qué parte del mismo se alineó la CIA?, ¿con los que querían cambiarlo? Si alguien piensa de esa manera no sólo no conoce lo que es el imperialismo, sino que tampoco conoce la España de la segunda mitad del siglo pasado.

Del móvil al lanzagranadas

En 2011, en plena Primavera Árabe, los gringos le concedieron el Premio Nobel de la Paz a la yemení Tawakol Karman. Todo formaba parte de la misma farsa. En Sanáa, la capital, también hubo acampada, también ocuparon una plaza pública, llenaron las paredes con carteles y se manifestaron por las calles. Pero fue una farsa que no tuvo tanto eco como otras, a pesar de ser idéntica a ellas. Yemen ya no es aquella Arabia feliz que describió el historiador romano Plinio El Viejo.
Karman lo tenía todo para estar en los planes de Washington: mujer, árabe, joven, 32 años, y fundadora de la ONG Mujeres Periodistas sin Cadenas. Había sido detenida dos veces. Era miembro del Islah, Hermanos Musulmanes, pacifista, luchaba por los derechos humanos contra la prolongada dictadura de Alí Abdullah Saleh.
Pasaron los tiempos del Kalashnikov y la guerra de guerrillas. Karman es una critatura del siglo XXI y de la CIA, digna de las redes sociales, Facebook y los montajes de colorines. A comienzos de 2011 en Yemen el rosa era el color de la calle. Las pancartas eran de color rosa, así como las banderas y la ropa. Un color más propio de San Francisco o del Dia del Orgullo Gay que de las polvorientas calles de Sanáa. “Usamos el color rosa y en el caso de que el Gobierno no acepte nuestras reivindicaciones, pasaremos al color naranja”, dijo Karmen, y seguramente el dictador Saleh se echó a temblar. ¿Podía haber algo más terrible que ese cambio de colorines?
Sus primeras palabras tras recibir el galardón fueron que después de las revueltas Túnez y Egipto, le había llegado el turno a Yemen. Como en la transición española, había que cambiar algo para que todo siguiera igual. En definitiva, el padre de Tawakol, Abdul Salam Karman, antiguo ministro, formaba parte del tinglado que había que relevar.
En 2004 Karman se quitó el “niqab” durante una reunión en público pero, en realidad, era un duplicado yemení de Mohamed Morsi, el efímero presidente egipcio salido de la Plaza Tahrir y, como él miembro de la Hermandad Musulmana, es decir, parete integrante del movimiento fundamentalista.
El modelo de país que Karman quiere para Yemen, el ejemplo de democracia árabe es… Marruecos. Su programa era una retahíla de frases ultramodernas procedentes de las universidades gringas más que de las montañas de Yemen: derechos civiles, empoderamiento de las mujeres, desarrollo sostenible, lucha contra la corrupción, derechos de la infancia… Nada que nadie pueda rechazar.
Al año siguiente de la Primavera Árabe cayó la dictadura de Saleh. Le sustituyó su mano derecha, el hoy depuesto Mansur al Hadi. Pero se acabaron para siempre Facebook, el móvil y los colorines. Ahora en las calles de Adén disparan los lanzagranadas y a Tawakol Karman y demás montajes de la CIA los ha devorado la insaciable historia.

El Gobierno indulta por Semana Santa a un funcionario que facilitó datos personales a la policía

El BOE de hoy recoge los 11 indultos aprobados el pasado viernes por el Consejo de Ministros con ocasión de la Semana Santa. Seis de ellos han ido a parar a condenados por delitos contra la salud pública, dos por robo con violencia, uno por atentado a la autoridad, otro por tráfico de drogas y otro por revelación de secretos.
Este último, cuyo perdón fue solicitado por la Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad de Valladolid, fue sentenciado el pasado mes de junio por facilitar miles de datos personales de los archivos de la Seguridad Social, donde trabajaba como funcionario, a agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional y al jefe de seguridad de El Corte Inglés, “con los que tenía relación personal”, así como a mutuas laborales.
Según narra la sentencia, Francisco José García Padilla era Jefe de Negociado de Inscripción de Empresa, Afiliación, Altas y Bajas y Variaciones de Datos de los trabajadores en la sede del organismo público en Valladolid. En un primer momento, la Audiencia Provincial de Valladolid le absolvió del delito de revelación de secretos, ya que consideró que tenía autorización para acceder a la base de datos porque formaba parte de su trabajo. Y que, en todo caso, podría haber sido acusado de un delito distinto: uso indebido de información pública.
Pero el Tribunal Supremo, tras aceptar el recurso de casación del Ministerio Fiscal y la Tesorería General de la Seguridad Social, considera que “estaba justificado el acceso que exigía su actuación como funcionario, pero no otros, ni en estas bases, y aun menos en otras como aquellas de las que extrajo los datos que transmitió a terceros”. Además, argumenta, “no estaba autorizado para consultar las 8.936 veces que lo hizo, los datos de trabajadores, empresas, vida laboral, prestaciones y certificados de situación de cotización, que posteriormente trasmitió”. Lo hizo entre agosto de 2008 y principios de julio de 2009.
Así, aunque aclara que no se ha podido acreditar que la entrega de estos miles de datos se realizara a cambio de dinero, el Tribunal Supremo le condenó a tres años y seis meses de prisión, multa e inhabilitación para su cargo durante seis años, con lo que pierde su plaza como funcionario. Además, la sentencia no aplicó agravantes ni atenuantes a la pena.
Gracias al indulto concedido el viernes, su condena pasa a ser de dos años por lo que, si el tribunal responsable así lo considera, podrá evitar el ingreso en prisión. La Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad de Valladolid es la misma que, hace un año, solicitó y consiguió el perdón para un director de oficina bancaria que robó 30.000 euros a un cliente.
Entre los indultos solicitados por la Cofradía este año también se encuentra el de Ángeles Martínez, una mujer condenada a ocho años de cárcel en 2010 en Venezuela. Los agentes de la autoridad del Aeropuerto Simón Bolívar encontraron más de 12 kilos de cocaína líquida en sus maletas, aunque ella alegó que la habían engañado.
El año pasado, el Gobierno concedió 21 medidas de gracia a petición de las distintas cofradías del país, una más de las tradiciones religiosas de estas fechas. Aunque el Gobierno argumenta que los reos indultados con motivo de la Semana Santa cumplen los mismos requisitos de cualquier indultado ordinario, uno de los 11 concedidos este año recuerda que la medida de gracia a la Cofradía Nuestro Padre Jesús el Rico, de Málaga, se concede ”en virtud de exposición elevada en cumplimiento del privilegio otorgado por el Rey Carlos III” a esta entidad.
Fuente: http://www.larepublica.es/2015/04/el-gobierno-indulta-por-semana-santa-a-un-funcionario-que-facilito-miles-de-datos-personales-a-policias/

La muñeca Barbie quiere espiar a los niños

Julio Valdeón Blanco
Una terrible rival amenaza ensombrecer a las célebres chicas de James Bond, tanto por su fama y belleza como por su capacidad de espiarnos desde la infancia más temprana. La futura agente es conocida por todos. Su nombre es Barbie.
Edward Snowden advirtió en su momento de que un niño que nace hoy «crecerá sin ningún concepto de la privacidad y nunca sabrá lo que significa tener un momento privado para sí mismo, un pensamiento que no fue grabado o analizado». Desde que el ex-analista de la Agencia de Seguridad Nacional, revelara el verdadero alcance del espionaje electrónico de Estados Unidos, los activistas de derechos humanos no han dejado de denunciar los peligros que plantea la pérdida de privacidad. Sus advertencias amenazan plasmarse realidad ya a partir de la infancia, y ya desde el próximo otoño.
La organización Campaign for Commercial-Free Childhood (CCFC) ha lanzado una estruendosa campaña contra la llamada Hello Barbie, la muñeca de Mattel con micrófono y conexión Wireless a internet, a la venta a partir del otoño.
El juguete grabará a los niños, enviará sus voces a la nube, reconocerá sus voces mediante un programa informático, guardará la información y responderá a cada infante de forma individualizada.
Para Susan Linn, fundadora de CCFC, psicóloga y profesora de la universidad de Harvard, «la muñeca conocerá todo lo que le gusta y no les gusta a los niños, y esto no lo digo yo, sino la propia Mattel».
Esto es, el departamento de marketing de la compañía tendrá un acceso sin precedentes a la psique infantil, a sus filias y fobias, y a sus conversaciones.
Otro asunto que preocupa a la doctora Linn es el hecho de que «la muñeca escuchará no solo a los niños, sino todo lo que suceda alrededor de ellos, así que no exageramos al decir que las familias permitirán ser vigiladas por una corporación en sus propias casas».
«¿Qué sucederá», se pregunta, «si el niño hace o dice algo que no guste a sus padres?» Peor aún: «¿Y si el niño es objeto de abusos y estos son grabados por la muñeca?» En Estados Unidos la ley obliga a denunciar a cualquiera que tenga conocimiento de los abusos contra un niño. ¿Qué protocolos seguirá Mattel al respecto?
Por otro lado, «los niños no juegan con los aparatos electrónicos como con las muñecas, porque con estas crean lazos afectivos, y con la nueva Barbie, de alguna forma estarán creándolos con una empresa». Está por ver si Mattel, incluida en la lista Forbes como una de las 500 empresas más ricas del mundo, escuchará las denuncias de CCFC.
«Aunque hemos tenido grandes éxitos en el pasado dependerá en buena medida de si hay suficiente gente dispuesta a protestar», reconoce Linn.
De fondo surgen interrogantes como el derecho a la privacidad del niño y los límites que nuestras sociedades establecen al escrutinio de las grandes corporaciones en la esfera privada del ciudadano.
Fuente: http://mundo.sputniknews.com/reportajes/20150313/1035343667.html

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