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Mes: diciembre 2014 (página 2 de 7)

La financiación de Podemos tampoco está clara

En su informe sobre las elecciones europeas del pasado mes de mayo, el Tribunal de Cuentas ha denunciado que Podemos gastó más dinero en la campaña electoral del que dijo tener: «La contabilidad electoral rendida por la formación política presentas incoherencias formales en los estados financieros formulados, existiendo un descuadre entre los recursos declarados (114.365 euros) y los gastos electorales contraídos (138.814 euros)».

Entre el dinero empleado para la financiación de los gastos electorales contraídos Podemos no ha declarado un importe de 24.565 euros, que corresponden a fondos que proceden de donaciones registradas en la contabilidad ordinaria.

Los auditores del Tribunal ponen en cuestión el origen de las donaciones, el mal histórico de los partidos españoles señalado por el Tribunal de Cuentas de forma reiterada en cada uno de sus informes sobre contabilidad electoral u ordinaria.

Las aportaciones declaradas por Podemos para el proceso electoral por importe de 114.365 euros, corresponden a múltiples ingresos de pequeña cuantía procedentes de personas físicas y jurídicas que el partido ha recibido, en su mayoría, a través de una plataforma de financiación colectiva (crowfunding).

El Tribunal de Cuentas muestra su inquietud sobre esta fórmula de donaciones de Podemos y por ello reclama que el sistema de financiación a través de plataformas digitales de financiación colectiva (crowfunding), que se ha utilizado por una formación política, para la obtención de recursos de financiación privada, que no está expresamente contemplado en la legislación actual sobre financiación de partidos políticos, en el ámbito de la actividad electoral ni en el ámbito de la actividad ordinaria, sea regulado cubriendo el vacío legal que existe en esta materia, dadas sus especificidades respecto al medio de captación de los fondos y las dificultades en relación con la identificación de su procedencia que se han manifestado en la práctica.

De las donaciones a Podemos existen 57 ingresos, por importe de 886 euros, que incumplen el artículo 126 de la ley electoral, al no hallarse debidamente identificados con ninguno de los requisitos contemplados en dicho artículo (nombre, dni y domicilio); por otro lado, para un importe de 48.261 euros, falta alguno de los requisitos de identificación contemplados en el mencionado artículo.

Esta irregularidad, que afectaba a casi la mitad de las aportaciones, se producía cuando las donaciones suponían apenas 114.000 euros. Hoy superan ya los 800.000 euros.

La cantidad de los donativos de Podemos para la campaña de las europeas adquiere aún mayor dimensión cuando se la compara con la suma de tal concepto de todas las formaciones que concurrieron el 25-M: si el partido de Pablo Iglesias ingresó 114.365 euros de aportaciones de personas físicas o jurídicas, el total para todos los partidos fue de 136.960 euros. En suma, Podemos capitalizó la mayor parte de las donaciones privadas y, en buena parte, bajo un manto de opacidad.

Podemos dice que las irregularidades tienen su origen en el diseño del software de la plataforma de crowfunding pero el Tribunal de Cuentas no ha aceptado esta explicación y exige a Podemos que implemente los mecanismos necesarios para, en caso de utilizar dicho sistema de obtención de financiación, garantizar el cumplimiento de los requisitos de financiación exigidos por la ley.

La inspección del alto tribunal pone de relieve otras anomalías. Podemos contabilizó como gasto electoral un importe de 4.617 euros correspondiente a la imputación contable durante el proceso electoral de parte de sus gastos de personal. Pero dicho gasto corresponde a la actividad ordinaria de la formación política al no reunir los requisitos establecidos en el artículo 130.

En consecuencia, dichos gastos no han sido considerados a efectos de su financiación mediante subvenciones electorales y, por tanto, no han sido tenidos en cuenta a efectos del límite máximo de gasto.

A pesar de que Podemos comunicó a la Junta Electoral la existencia de una cuenta bancaria específica para este proceso electoral destinada a la recaudación de fondos, conforme a lo establecido en el artículo 124 de la ley, la mayoría de los ingresos, hasta un total de 102.180 euros, se han recibido en otras cuentas bancarias del partido, lo que supone un incumplimiento de lo contemplado en el artículo 125 de la ley. No obstante, se ha verificado que dichos fondos han sido transferidos a la cuenta corriente electoral desde la que se han efectuado todos los pagos del proceso.

¿Por qué se hunde el rublo?

Juan Manuel Olarieta

No hay una única explicación de la crisis del rublo y, desde luego, es falso que la misma sea consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia como consecuencia de la anexión de Crimea. La explicación hay que buscarla en la caída del precio del oro, del petróleo, del yen y del euro que la prensa ha mostrado como fenómenos desconectados unos de otros y, en especial, desconectados de lo que tienen en común: que sus cotizaciones se expresan en dólares.

El hundimiento del rublo vuelve a poner de relieve los pilares financieros que impuso el imperialismo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial: una hegemonía basada en el dólar.

Si el euro se devalúa también podemos decir correlativamente que el dólar remonta, o bien que la demanda de dólares está creciendo y si eso lo ponemos en relación con el hecho de que a mediados de año la FED, que ejerce de Banco Central estadounidense, redujo su QE («quantitative easing»), las consecuencias son obvias. Es como cerrar el grifo cuando alguien tiene sed y se dispone a beber de la fuente.

Pero en el mundo unos países tienen más sed que otros; sus monedas son más vulnerables y necesitan más dólares que otros para equilibrar sus cotizaciones, con el agravante de que están obligados a recurrir a quien les está cerrando el grifo, es decir, al imperialismo estadounidense.

El Kremlin ha respondido aumentando de golpe los tipos de interés del 10,5 al 17 por ciento, actuando en los mercados internacionales e imponiendo estrictos controles de cambio, entre otras medidas. Pero si hay alguien que sabe que nada de eso será suficiente son ellos precisamente, además de los chinos, que se han apresurado a decir que van a ayudar a sostener la cotización del rublo por aquello de que «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…»

Por eso el yuan no es una moneda convertible y no hay ningún «experto» en ninguna facultad de economía del mundo que no se esfuerce en recomendar a los chinos que se pongan la soga -o sea, el dólar- al cuello.

El sistema monetario internacional, impuesto en 1945 sobre una Europa en ruinas, deja en evidencia las famosas teorías «neoliberales»: Estados Unidos es el banquero del mundo porque la caja fuerte la custodia el ejército más poderoso del mundo. Aunque el comercio mundial no tenga nada que ver con Estados Unidos, el precio casi siempre se paga en dólares, en una cadena de cuentas bancarias cuyo último eslabón acaba en Wall Street.

Para muchos países, como Rusia, China y otros, romper esa cadena financiera es mucho más que una necesidad. Están obligados a huir de las garras del «banco del mundo» pero, aunque han dado pasos en esa dirección, dentro de los parámetros actuales las alternativas no están tan claras. Tendrán que romper esos parámetros, que es tanto como romper la baraja.

South Stream: el cuento de la lechera con gas

Proyecto de gasoducto South Stream
Juan Manuel Olarieta
Durante su visita oficial a Sofia, la capital de Bulgaria, la canciller alemana Merkel se mostró partidaria de continuar las conversaciones con Rusia para reanudar la construcción del gasoducto South Stream que, según dijo, la Unión Europea nunca ha rechazado.

La construcción del tramo búlgaro del gasoducto había quedado en manos de un consorcio del que forma parte la empresa rusa Stroytransgaz, uno de los objetivos de las sanciones económicas estadounidenses y europeas impuestas tras la crisis en Crimea y Ucrania. Bulgaria había comenzado a implementar las infraestructuras necesarias para tender el gasoducto, que para el país balcánico supondría la creación de más de 6.000 empleos. La paralización también puede suponer la pérdida de los derechos de tránsito del gas a través de su territorio, estimados en unos 500 millones de dólares anuales.

Tras la anexión de Crimea por Rusia, Estados Unidos obligó a Bulgaria a bloquear los trabajos del gasoducto y presionó a la Unión Europea para que redujera las importaciones de gas y de petróleo rusos. En su plan Washington recibió la ayuda de su colaborador más estrecho, el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, quien abrió un expediente contra Bulgaria por irregularidades en las licitaciones para la construcción de South Stream.

Las presiones ejercidas contra el gobierno de Bulgaria fueron atroces. En junio de este año llegó a Sofia el senador McCain, que se reunió con el primer ministro búlgaro Plamen Orecharski, transmitiéndole las órdenes de Washington. Inmediatamente después, Orecharski anunció el bloqueo del tendido de South Stream, en los que Gazprom ya había invertido 4.500 millones de dólares.

Entonces Putin aprovechó su visita a Turquía el 1 de diciembre para anunciar la suspensión del gasoducto. Según el presidente ruso la decisión se debió “a los obstáculos que ponen a su realización la Comisión Europea y Bulgaria. Tomando en cuenta que hasta el momento no hemos recibido la autorización de Bulgaria, consideramos que en estas condiciones Rusia no puede seguir adelante con el proyecto”.

El lugar que Putin eligió para la declaración no fue casual. Si South Stream se anula, Rusia aumentará los suministros destinados a Turquía a través de otro gasoducto distinto, Blue Stream, una tubería de 1.213 kilómetros bajo el Mar Negro que aprovisiona de gas a Turquía desde 2003. Por el terrotorio turco ya fluyen más de 50.000 millones de metros cúbicos anuales de gas ruso.

Aunque Rusia y Turquía se enfrentan frontalmente en la crisis Siria, el gobierno de Ankara puede ser el gran beneficiario de la paralización de South Stream, por la misma cadena de argumentos del cuento de la lechera. Turquía no aplica las sanciones imperialistas contra Rusia por la anexión de Crimea y ha prometido reforzar Blue Stream llevándolo hasta la frontera con Grecia. En tal caso, no sería ninguna sorpresa que Turquía revendiera el gas ruso a los países de la Unión Europea (y a otros) a precios ventajosos, lo cual supondría un negocio redondo que puede reconducir la diplomacia turca, históricamente ligada al imperialismo estadounidense en contra de la propia estrategia que Washington sigue en Oriente Medio.

Si sucede así, como bien ha escrito Danucci, la paralización puede favorecer a Rusia y no a Estados Unidos. Washinton perdería a Turquía, uno de sus mejores y más fieles peones en Oriente Medio. También puede agravar las contradicciones internas de la Unión Europea, que ha construido un gasoducto por el norte, mientras deja desabastecido el sur. En definitiva el gasoducto turco tiene una capacidad limitada y no puede suplir los 63.000 millones de metros cúbicos de gas que debían llegar a los países del sur y centro de Europa.

En el Viejo Continente hay muchos perjudicados por el cierre que estarán exigiendo ahora mismo algún tipo de compensaciones. Putin está jugando muy bien sus bazas. A comienzos de 2009 le propuso al presidente rumano Traian Basescu llevar el gasoducto por su país, un itinerario terrestre y, además, bastante más corto. Pero Rumanía mira para otro lado, al menos de momento. ¿Espera que el maná le llegue de algún otro sitio?, ¿hasta cuándo?

Hace tiempo que el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel viene lanzando declaraciones parecidas a las de Merkel en Sofia: «South Stream es un proyecto económico pertinente», ha repetido. «La Unión Europea tiene que tratar de eliminar los obstáculos a la construcción del gasoducto». Es evidente que las decisiones diplomáticas de Alemania en contra de Rusia se adoptan a regañadientes, pero es difícil decir cuánto más puede durar esta situación. El futuro de los países fuertes de la Unión Europea, especialmente Alemania, está alineado con Rusia, aunque no todos tienen cabida en ella, en especial los del sur y centro.

Gasoducto Blue Stream

Ilusión y des-ilusión

N.B.
Bien, veamos, la misería política es al mismo tiempo expresión de la miseria real y protesta contra esa miseria. La política es el suspiro de la creatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación carente de espíritu. Ella es el opio del pueblo (*). La superación de la política como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de su felicidad real. La exigencia de abandonar sus ilusiones sobre su situación es la exigencia de abandonar una situación que necesita de ilusiones. La crítica de la política es, por tanto, la crítica del Valle de Lágrimas, cuya apariencia sagrada es la política.

La crítica no arranca de las cadenas las flores imaginarias para que el hombre soporte las cadenas sin fantasías ni consuelos, sino para que se despoje de ellas y recoja la flor viva. La crítica de la política desengaña al hombre para que piense, para que actúe y modele su realidad como un hombre des-engañado y que ha entrado en razón, para que gire en torno a sí mismo y por lo tanto en torno a su sol real. La política es solamente el sol ilusorio que gira alrededor del hombre mientras éste no gire en torno a sí mismo.

Tendríamos así que la política sería lo que de alguna forma oculta la dominación real poniendo flores en las cadenas; que la crítica de la política lo que hace es descubrir la cadena oculta bajo las flores.

Dicho lo dicho, haremos notar al lector/a que lo escrito hasta aquí tiene truco. El busilis consiste en que donde yo (en realidad Marx en su introducción a la «Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel») pongo en cursiva el término «política«, el lector debe poner el vocablo «religión» (que es de lo que habla Marx. Y donde se dice «felicidad» dígase «Estado de Bienestar»). Si lo hace, se entiende mejor. Y ahora, se me ocurre, la pregunta es: ¿qué ocurriría si no hago esta aclaración al lector no avisado? ¿Le daría que pensar, quiero decir: sería irrelevante el aviso o, dicho de otro modo, daría igual o sería lo mismo que yo pusiera «política» en lugar de «religión» pues, a los efectos, suena igual?

(*) Expresión ésta que tanto ha dado que hablar a «expertos hermeneutas». Bueno, aquí Marx se expresa clara, paladina y meridianamente, cosa, por cierto, que tenía por costumbre.

La voz de la resistencia armada

La gran cantante afroamericana Nina Simone supo ser fiel intérprete de su pueblo, oprimido y marginado. Como dice una de sus canciones, su música es para quienes nada tienen. El dirigente negro Stokely Carmichael dijo de ella que fue la verdadera cantante del movimiento.

Su nombre real era Eunice Kathleen Waymon, y había nacido en 1933 en Tryon, Carolina del norte, una población segregacionista. Era la sexta de ocho hermanos dentro de la familia de un obrero manual y una sirvienta doméstica.

Niña prodigio, ya tocaba el piano a la edad de cuatro años y junto con sus hermanas cantaba en el coro de la iglesia metodista que su madre dirigía.

En 1943, cuando tenía 10 años, dio su primer concierto de piano en la biblioteca de la ciudad. Allí conoció su primer aplauso y su primer choque con el racismo: durante el concierto quitaron a sus padres de la primera fila del local para acomodar a un grupo de blancos. Este episodio fue la primera de una cadena de experiencias traumáticas para ella y está, sin duda, en el origen de su compromiso con la lucha por la libertad y por las reivindicaciones de los negros en Estados Unidos.

Con la ayuda económica de su profesor de música, pudo estudiar en la escuela de música Julliard de Nueva York, y de allí su familia se trasladó a Filadelfia, donde intentó conseguir una beca para el Instituto Curtis, pero fue rechazada por el color de su piel.

A pesar de que tenía una formación pianística clásica, para mantener a su familia tuvo que empezar a trabajar en 1954 en un club de Atlantic City como cantante. Fue entonces cuando cambió su nombre por el de Nina (tomado del castellano para definirse como la pequeña) Simone (de la actriz francesa Simone Signoret).

En 1959 grabó sus primeros discos para el sello Bethlehem, filial de R&B. En ellos dio muestras notables de su talento como pianista, cantante, adaptadora y compositora. Algunas canciones se convirtieron en clásicos de su repertorio. La canción I Love You Porgy, de la ópera Porgy and Bess, de Ira y George Gershwin, la convirtió de golpe en una estrella, vendiendo un millón de copias.

Desde estos primeros registros, su repertorio se llenó de jazz, gospel, blues, soul, música clásica y canciones populares de origen diverso, recorriendo una gama muy amplia en su repertorio en una amalgama totalmente personal, cálida y de enorme expresividad.

Su forma de tocar el piano es decisiva en muchas de sus interpretaciones, pero especialmente en My Baby Just Cares For Me que Nina grabó en 1959 en su primer álbum.

La influencia de Duke Ellington es patente en toda su obra, pero muy especialmente en este tipo de composiciones, rebosantes de improvisación y de cercanía espiritual. Nina logra la complicidad del oyente con un empleo intencional de los silencios y minimizando el acompañamiento. Su voz a veces sólo susurra, pero luego grita o gime, transmitiendo todas las sensaciones que el alma humana es capaz de experimentar.

No le gustaba que la compararan con Billie Holliday, por su adicción a la heroína. Tampoco le gustaba que le encasillen como una cantante de jazz, porque decía que era el destino natural que los blancos reservan a los músicos negros. Por eso cantó versiones propias de canciones de muy variado origen, como alguna de Kurt Weill y Bertold Brecht, Ne Me Quitte Pas de Jacques Brel en francés, Suzanne de Leonard Cohen, cuatro de Bob Dylan, Here Comes The Sun, de los Beatles, My Sweet Lord, de George Harrison, contribuyó con Pete Townsend en el musical Iron Man, en 1990 grabó con Maria Bethania, en 1991 con Miriam Makeba

Fue la primera que en 1961 grabó la canción tradicional The house of the rising sun (La casa del sol naciente) que luego fue también interpretada por Bob Dylan en su primer álbum de 1962 y posteriormente por The Animals en 1963, alcanzando una enorme popularidad.

Pero Nina no buscó nunca la fama ni el dinero, sino poner su enorme talento musical al servicio del pueblo oprimido norteamericano. Tras los asesinatos de Medgar Evers en Mississippi (junio de 1963) y cuatro niños negros al ser bombardeada su escuela en Birmingham, Alabama (setiembre del mismo año), compuso Mississippi goddamn, su primera canción de protesta, una acusación amarga y furiosa de la opresiva situación de los afroamericanos en Estados Unidos.

Temas compuestos por ella en 1966, como Four women, se convirtieron en emblemas de las luchas de los años sesenta en Estados Unidos. La interpretación de esta canción fue prohibida en Filadelfia y en las emisoras de radio de Nueva York por injuriosa. Sin embargo, se trata de una balada emocionante y llena de sensibilidad.

Otra canción de protesta de aquellos años es Backlash Blues, basada en un poema escrito para ella por Langston Hughes.

Militante del movimiento de Panteras Negras, otro impresionante tema suyo, Young, gifted and black (Joven, dotado y negro), inspirada por Lorena Hansberry, se convirtió en el himno afroamericano. Fue también una estrecha colaboradora de James Baldwin, Sammy Davis Jr. y Harry Belafonte.

Pero también sorprende cuando canta acompañada únicamente de su piano, como en el álbum Nina Simone and piano, una colección introspectiva de canciones sobre la muerte, la soledad y el amor, que sigue siendo un resplandor en su carrera discográfica.

Boicoteó el pago de impuestos para como una negativa a financiar la guerra de Vietnam y tras el asesinato de Malcolm X en 1965 llamó a la lucha armada: “Mis pensamientos se orientaron con aún más rapidez en la dirección que yo ya había tomado de todas formas: el reconocimiento de que la violencia es una parte inevitable de nuestra lucha».

Harta del racismo y del estercolero del mundillo musical americano, Nina renunció a su país en 1969, tras el asesinato de Martín Luther King dejando su última grabación en Estados Unidos, que llevaba un título significativo: Revolution.

Se convirtió en una trotamundos. En 1974 se fue a Barbados y durante los años siguientes vivió en Liberia, Suiza, París, Holanda y finalmente en el sur de Francia, cerca de Marsella, donde falleció en 2003.

En 1989 publicó su autobiografía, I Put A Spell On You, en la que confiesa su espíritu militante: «En el movimiento, viví a una velocidad vertiginosa. La música y la política determinaban mi vida. No tenía ninguna otra ambición personal».

El expresionismo abstracto

Nicolás Bianchi

Recién acabada la II Guerra Mundial, empezó la «guerra fría» que, en el terreno cultural, adquirió un carácter fundamentalmente ideológico, no bélico. La Unión Soviética, principal artífice de la derrota nazi a costa de un muy elevado precio humano, mostraba una sorprendente capacidad de seducción para atraer al resto del mundo. Con sus Congresos por la paz, apoyados por los nombres más brillantes y famosos del momento, muchos de ellos no comunistas, parecía haber ganado la batalla de la, vamos a decir, propaganda. El prestigio del comunismo creció como la espuma (y antes con la Revolución de Octubre, por ejemplo, en la mismísima Norteamérica con un fortísimo movimiento obrero).

Esto no podía seguir así y fue entonces cuando los Estados Unidos deciden crear el Congreso por la Libertad de la Cultura que la autora británica Frances Stonor Saunders describe magníficamente en su libro La CIA y la guerra fría cultural. Ese «Congreso» tenía predilección por los antiguos comunistas que habían abjurado y renegado de sus principios. ¿Quién financiaba las actividades? La CIA ¿Lo sabían sus miembros? Algunos sí, y otros, no. Durante dos décadas, entre 1947 y 1967, la CIA funcionó como un gran Ministerio de Cultura dentro de los EE. UU. -donde nunca hubo Ministerio de Cultura- y en el resto del llamado «mundo libre».

Los congresistas de Estados Unidos detestaban el «arte moderno», para ellos también era «arte degenerado», como para los nazis. Fue el Congreso por la Libertad Cultural, esto es, la CIA, quién se encargó de promoverlo y de promocionarlo en el extranjero. El expresionismo abstracto se considera como la gran aportación de EE. UU. a las artes plásticas en aquellos años, pero ni esa corriente (seguida en España por Antonio Saura) ni una de sus figuras más destacadas, Jackson Pollock, habrían sido posibles sin el apoyo de la CIA.

Estamos en la época del «Plan Marshall» (European Recovery Program) que, entre otras cosas, pretendía frenar el avance comunista, echó a andar una campaña encubierta a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que pondría de manifiesto la libertad cultural imperante en los Estados Unidos. Para el presidente Truman, como para muchos congresistas republicanos, el arte moderno era comunistoide; en particular el arte abstracto de impulsos degenerados y subversivos. Un congresista republicano, George Dondero (todo el mundo se acuerda del senador McCarthy y la «caza de brujas» y no de este Dondero, pero los había), para quien el arte moderno era una conspiración mundial para acabar con la moral norteamericana (la «paranoia conspiranoica» no la inventamos algunos «iluminados»), escribía: «El cubismo pretende destruir mediante el desorden calculado. El futurismo pretende destruir mediante el mito de la máquina… El dadaísmo pretende destruir mediante el ridículo. El expresionismo pretende destruir remedando lo primitivo y lo psicótico. El arte abstracto pretende destruir por medio de la confusión de la mente… El surrealismo pretende destruir por la negación de la razón».

Pero donde la mojigata moral yanqui veía el diablo, la CIA encontró un arma perfecta: el expresionismo abstracto. Este expresaba ideologías claramente anticomunistas: libertad y libre empresa; además, al no ser figurativo, no podía expresarse políticamente, era pues, la antítesis del «realismo socialista». Ítem más: se suponía netamente, químicamente, norteamericano -como el cowboy de Marlboro- y una aportación de Estados Unidos al arte moderno. «Garabatos yanquis» (Yankee Doodles). Sin embargo, la oposición interna al arte moderno no permitía que el apoyo fuera de manera abierta, así que la CIA, con financiamiento del sector privado y los museos a través del Congreso por la Libertad Cultural y el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) como tapaderas, le dieron vida al expresionismo abstracto financiando, promoviendo, exportando y premiando buen número de exposiciones internacionales y a los artistas protagonistas.

Personas como Clement Greenberg, crítico al servicio de la CIA, comenzaron a exponer las intenciones de fondo y la alineación de la cultura con las élites del poder, el dinero y las clases dirigentes. Muchos artistas entraron al juego, como Robert Motherwell o Baziotes, y otros, como Mark Rothko , militaba como ferviente anticomunista. Ad Reinhard, consecuente con sus ideas, fue el único que se negó a ser cómplice.

Diremos, para acabar, con Polo Castellanos, que el «expresionismo abstracto» ni era tan expresionista ni tan abstracto ni tan norteamericano. Rothko, por ejemplo -otro naturalizado norteamericano (era letón)-, planteaba y ponía en práctica la cuestión de la llanura, quitar todo lo ajeno a la bidimensionalidad propia de la pintura, planitud en la forma, el color y la «experiencia religiosa» o misticismo, algo ya visto décadas atrás con Malevich y Mondrian. De Kooning nunca abandonó la pintura figurativa y era tremendamente expresionista que rompía con la «llanura» o lo planteado por la abstracción. El mismo Pollock fue influenciado por el muralismo mejicano.

Pierre Vilar, historiador

Nicolás Bianchi

Falleció el 7 de agosto de 2003 con 97 años. No hace falta que se cumpla ningún aniversario para recordarle. Lo mejor, en no importa qué momento, es recordar su obra como, por ejemplo, entre tanta aportación historiográfica, «Iniciación al vocabulario del análisis histórico» donde, desde una perspectiva marxista, puede leerse que «el problema que se plantea a la historia no es el de las infraestructuras por un lado y el de las superestructuras por el otro, sino el de las relaciones estructurales entre los dos niveles diferenciados, teniendo en cuenta que cualquier esfuerzo que tienda a justificar la separación, en el análisis histórico, entre los diversos «niveles» de la estructura global, bajo el pretexto de la evidente autonomía relativa de estos niveles, constituye -sigue- en realidad un retorno cómodo a los viejos hábitos que diferenciaban «la historia económica», «la historia de las ideas», «la historia política», «la historia del arte», etc.»

Es decir, una «nueva Historia» que se sacudiera la hipoteca del positivismo decimonónico como simple narración y enumeración cronológica de hechos y acontecimientos desprovistos de «empaque». No en vano fue la escuela histórica francesa la primera en abrirse a otras ciencias en un intento -siempre utópico, ciertamente- de abarcar el proceso histórico en su totalidad. Una renovación que se llamaría «historia total» o «historia de las mentalidades» y confluyeran en la célebre escuela de los Annales de los Henri Berr, Lucien Febvre, Marc Bloch y otros. Sus pautas se pueden resumir, y es Vilar quien habla, en dos puntos centrales: 1) hay una sola historia; no existen compartimentos estancos entre una historia económica por aquí, otra política por allá ni, digamos, más «historias», haciendo chiste malo, y 2) el historiador avanza por medio de problemas: los documentos sólo contestan cuando se les pregunta siguiendo hipótesis de trabajo; la historia lo es de los hechos de masas, no de los simples «acontecimientos».

L. Febvre abominaba del anacronismo en el uso de las palabras. ¿Quién puede decir que los conceptos nación, Constitución, libertad significaran lo mismo en 1400 que en 1800 o en este minuto? Por cierto que el gran Vilar tiene un montón de páginas dedicadas al estudio (histórico) de las nociones nación, pueblo, país… de alegre uso por quienes no saben ni lo que dicen, pero cobran por ello. Igual es por eso.

Pierre Vilar era marxista y lo decía y proclamaba. No lo ocultaba. Sabía, como Marx, que los hombres hacen la historia, las masas,… sin saberlo. Luego les cuentan otra «historia». Vilar no estaba dispuesto a eso. Su gran obra, su tesina, «Cataluña en la España moderna» no la discute nadie.

Nadie salvo la Escuela Lérdica -que me acabo de inventar- cuyos lerdos miembros blasonan, como hiciera en otro tiempo y contexto Michelet de Francia, que España es, no ya una nación, sino una, cágate lorito, persona. Y yo dando ideas…

Ahora la Audiencia Nacional la emprende con los okupas

Bajo el nombre de Operación Pandora, la Audiencia Nacional ha ordenado a los Mossos d’Esquadra una vasta redada en la «Kasa de la Muntanya», un histórico centro okupa de Barcelona que ha sido asaltado esta madrugada.

La Kasa de la Muntanya es un antiguo cuartel de la Guardia Civil en Barcelona que quedó en desuso en 1983 y que fue ocupado en noviembre de 1989. En estos 25 años se ha convertido en un centro de actividades sociales y culturales, uno de los centros okupados más antiguos de Europa.

Se han llevado a cabo otros registros en espacios sociales de Barcelona como los ateneos libertarios de los barrios de Sant Andreu y el Poble-sec y otros once domicilios, todos en Catalunya excepto uno en Madrid.

Javier Gómez Bermúdez, del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, ha dictado un total de 15 órdenes de detención contra miembros de una organización terrorista anarquista y ha declarado secreta la causa.

De momento hay 11 detenidos, 7 mujeres y 4 hombres, de entre 31 y 36 años, y de nacionalidad española, uruguaya, italiana y austriaca. En Madrid la Guardia Civil ha detenido a Enrique B.P., de 37 años y natural de Santander, cuyo domicilio ha registrado. De momento los ocupantes de la Kasa de la Muntanya se encuentran retenidos en su interior.

Además, la policía autonómica ha incautado ordenadores, teléfonos móviles y libretas, entre otra documentación en el marco de una operación contra grupos anarquistas.

Pocos minutos después de las 5 de la madrugada un ejército de 400 Mossos d’Esquadra se presentó en la Kasa de la Muntanya, en lo alto del distrito de Gracia, y bloquearon todos los accesos con un amplio perímetro. La mayoría de los que se encontraban en el inmueble, una veintena de personas, se han refugiado en una de las estancias del edificio, mientras los Mossos registraban todas las dependencias.

Paralelamente, decenas de personas se han concentrado en las inmediaciones del cordón policial, pero han sido disueltos y se han tenido que trasladar a la plaza Lesseps.

La Audiencia Nacional quiere desarticular lo que califica como una «organización terrorista de corte anarquista», a la que se atribuyen diversos atentados con artefactos explosivos.

Los okupas han hecho un llamamiento a través de las redes sociales para manifestarse a las 19.00 horas en la plaza del Diamant de Gràcia, y a primera hora decenas de personas han cortado la Travessera de Dalt en ambos sentidos en apoyo a los detenidos de la operación.

La Audiencia Nacional criminaliza los movimientos sociales

El juez Velasco
Siempre hubo quien justificó el mantenimiento de un tribunal fascista como la Audiencia Nacional por ‘culpa‘ del terrorismo. Ahora ya van apareciendo terroristas por todas partes (y si no aparecen alguien se encargará de inventarlos).

El pasado 3 de abril [de 2013], el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco dictó un auto de imputación contra 20 jóvenes, en relación a los hechos acaecidos en el Parlament de Cataluña, el día 15 de junio de 2011. En este auto, anima, de paso, a la fiscal a pedir una pena de entre 3 y 5 años de prisión.

Este procedimiento se había iniciado a raíz de denuncia presentada por el Sindicato de Funcionarios Públicos Manos Limpias el 16 de junio de 2011 ante la Audiencia Nacional.

Con independencia de la falta de imparcialidad demostrada por este magistrado, al facilitarle a la fiscal la pena que ella deberá pedir más tarde en su escrito de acusación, llama la atención del auto la excesiva creatividad jurídica demostrada, al inventarse un término hasta ahora desconocido en el Derecho Penal: “La intimidación ambiental”. Con este concepto, se refiere a la concentración del 15 de junio de 2011, a la puerta del Parlament en Barcelona, y, de paso, la tilda de violenta, agresiva y coactiva.

Así se expresa este innovador del Derecho Penal, el magistrado Velasco: “Los imputados identificados asumen, de ese modo, el contexto ambiental gravemente violento e intimidante del grupo que ayuda, acomete y fuerza el sometimiento del representante de la voluntad popular…” Se apoya, incluso, en la supuesta consigna política del grupo, Aturem el Parlament (Paremos el Parlamento) que tenía presuntamente previsto llamar la atención a los diputados antes de aprobar los presupuestos para 2011, que incluían grandes recortes sociales en sanidad, educación y otras prestaciones sociales.

A esta manifestación acudieron unas 2.000 personas, de las que 20 fueron detenidas en días posteriores por los Mossos d’Esquadra, una vez que esta fuerza policial extrajo de sus archivos datos personales obtenidos de protestas anteriores y con un proceso de identificación ilícito. Nuestro Derecho Penal exige la taxatividad, es decir, la concreción de los delitos y de las circunstancias que los agravan. No caben las interpretaciones extensivas ni, por tanto, las invenciones.

En el presente caso, el magistrado inventor fuerza la calificación de los hechos con un calzador, a la medida de las pretensiones políticas del órgano en el que ejerce sus funciones, la Audiencia Nacional, con el fin de criminalizar una conducta absolutamente lícita. Se busca, así, un castigo ejemplarizante para 20 personas con el fin de amedrentar a la población discrepante de las políticas neoliberales imperantes.

Mediante la creación de un nuevo término, la “intimidación ambiental”, los hechos aislados producidos, entre ellos pintar la gabardina de una parlamentaria, se exacerba la aplicación del Código Penal. De tal forma que, hechos que en un principio serían considerados, presuntamente, meras faltas, por la aplicación de un novedoso concepto inexistente hasta la fecha, se transforman en delitos, que prevén una pena de 3 a 5 años de prisión.

Todo esto nos suena a lo que se viene calificando como “invasión de la intimidad”, “coacciones” e “intimidación” a políticos en relación a los llamados “escraches”. En este caso, la libertad de expresión se penaliza erróneamente mediante la aplicación de conceptos ya existentes. Una conducta y otra conducen a la misma pretensión: la criminalización de los movimientos sociales y su estigmatización como grupos “violentos y antisistema”.

Todo esto, que no tiene parangón en nuestro Código Penal, nos recuerda a la Ley de Vagos y Maleantes, abierta a la arbitrariedad y carente de de concreción penal, que sirvió en su día de instrumento para privar de libertad a todo aquel elemento antisocial que se opusiera al orden establecido. En el marco de esa ley, los jueces eran los encargados de inventar e innovar, en cada caso, la conducta antisocial imputada al detenido, en aras a prevenir el comportamiento futuro y peligroso de la persona que tenían ante sí.

Es evidente, por tanto, que el juez Velasco, en un gran esfuerzo metonímico, parte de unos pocos hechos aislados, para llegar a la criminalización del todo, despreciando, de paso, las legítimas expectativas de la sociedad civil en el ejercicio del derecho constitucional a la libertad de expresión.

Volvemos, así, a reminiscencias de un pasado que se supone superado tras la promulgación de la Constitución Española. Esperemos que, finalmente, el trato futuro a estos jóvenes imputados se corresponda con lo exigible en un Estado de Derecho, donde los jueces están limitados a la aplicación de la ley, sin que quepa invadir el espacio propio del órgano legislativo, que diría Montesquieu.

Isabel Elbal, abogada, La Marea, 10 de abril de 2013
http://www.lamarea.com/2013/04/10/el-juez-velasco-y-la-criminalizacion-de-los-movimientos-sociales/

Al servicio de dios, del capital y del Estado

Tres personas distintas pero sólo un dios verdadero

Aunque los entendidos discuten la etimología, lo más probable es que la palabra “mamón” proceda del arameo, donde hace referencia a una persona adinerada. En hebreo “matmon” significa dinero o tesoro.Tanto en el Talmud como en el Nuevo Testamento, Mamón personifica la avaricia. Pero no es algo propio sólo de los creyentes. Los anarquistas piensan de la misma manera. En su obra “El Único y su propiedad” el filósofo alemán Max Stirner, a quien Marx llamaba “San Max”, asoció a Mamón con una divinidad ilusoria a la que se consagran los impíos, por oposición al Dios de los piadosos.

No obstante, a veces los creyentes desvarían. Cuando salieron de Egipto los judíos empezaron a adorar al becerro de oro (Éxodo 32:8), al que pusieron en el lugar del mismo Dios. También le sucedió hace algunos años a un reverendo anglicano, Stephen Green, que escribió un libro sobre los principios éticos de la explotación y la especulación que llevaba un título dubitativo: “¿Servir a Dios?, ¿servir a Mamón?”

Para un cristiano no podía caber ninguna clase de dudas: “Nadie puede servir a dos amos porque odiará a uno y amará al otro. No se puede servir a Dios y a Mamón a la vez” (Mateo 6:24). La Biblia no admite un punto intermedio: Mamón es el demonio de la codicia. La banca ética no tiene cabida en la Biblia. Quizá esa sea la causa de que los curas que han dirigido los bancos hayan mostrado una alarmante falta de ética, de cualquier clase de ética.

Durante 30 largos años el presidente de Cajasur fue el sacerdote Miguel Castillejo, alias “Fray Langostino”, que se jubiló en 2005. Cuatro meses antes de su marcha, se aumentó a sí mismo su póliza vitalicia un 34 por ciento, hasta alcanzar los 4,3 millones de euros, mientras que la ruina de Cajasur, un agujero de 600 millones de euros, se ha tenido que tapar con dinero público.

A diferencia del cura Castillejo, el reverendo Green inició su carrera en el Ministerio de Desarrollo de Ultramar, aunque luego se pasó a la empresa privada, trabajando para el consultor internacional McKinsey y a partir de 1982 en el banco HSBC (Hong Kong & Shanghai Banking Corporation) que acumuló su capital con el comercio de opio.

Tras la revolución china de 1949 el banco sufrió un duro golpe. Excepto en Hong Kong, sus sucursales fueron expropiadas y tuvo que trasladar su central a Londres. Como Castillejo, en 2003 el reverendo Green también alcanzó la dirección ejecutiva del banco. Fue una carrera meteórica al servicio de dios, del capital y del Estado: le nombraron Lord y en 2011 ministro de Comercio e Inversiones.

Al HSBC le conocemos en España a través de Hervé Falciani, que se fugó de Suiza con copias de las operaciones de la lavandería criminal. Entre los archivos que capturó había una copia de la cuenta corriente que la familia Botín escondía en la sucursal de Ginebra, con un saldo de 2.000 millones de euros que se taparon pagando al Estado una mordida del 10 por ciento: 200 millones.

En 2012 una comisión del Senado de Estados Unidos publicó un largo informe sobre la gestión de Green al frente de HSBC. De su lectura se desprende que el HSBC blanqueó casi 900.000 millones de dólares procedentes del tráfico de drogas y el crimen organizado.

El reverendo Green había trabajado para cárteles de la droga como director de HSBC en Oriente Medio, en México y en Bermudas. Los procedimientos con los que el banco lavaba el dinero negro eran mucho más que un rumor. En 2005 la agencia financiera Bloomberg le acusó de colaborar con los traficantes de drogas. La policía mexicana también informó a Estados Unidos de las operaciones del banco en las Islas Caimán pero, en lugar de encarcelar, a los ejecutivos del banco les pusieron sobre aviso: “portaos bien”, “no lo volváis a hacer”, les dijeron en 2003, cuando el reverendo Green acababa de llegar a lo más alto.

En 2010 Estados Unidos volvió a advertir a Green por segunda vez que se estaba pasando de rosca con la lavandería. Tampoco le encarceló, aunque el asunto se estaba poniendo bastante feo. En Inglaterra se volcaron en su apoyo: un mes después de la advertencia le nombraron Lord y la Universidad de Londres le concedió el título de doctor honoris causa de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos. Son cargos que se añaden a otro: el de vicepresidente de la patronal británica y primera figura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Acto seguido David Cameron le asciende a ministro del gobierno.

La “justicia” capitalista funciona de esa manera: en Estados Unidos si te fumas un canuto de marihuana te envían a la cárcel unos cuantos años, pero eso sólo ocurre con los últimos escalones. Los primeros espadas, por el contrario, están por encima del bien y del mal; son ministros de dios, del gobierno y de los bancos. El dinero negro siempre se tapa con más dinero y al HSBC le impusieron otra mordida: una multa de 1.900 millones de dólares por narcotráfico.

Cuando al año siguiente el Senado publica su informe en Estados Unidos, la Cámara de los Lores quiere pedirle explicaciones a Green, pero el portavoz de los conservadores en la Cámara Alta se opone: a un barón, aunque sea de la droga, no se le pueden pedir explicaciones por asuntos ajenos a su ministerio. Aunque sólo hay un único dios verdadero, el Estado, el capital y dios son tres personas distintas.

La teología es un poco complicada, por lo que el año pasado el primer ministro Cameron lo resumió así ante las cámaras de la televisión: el reverendo Green ha hecho “un trabajo soberbio”.

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