Vendido bajo una pátina de progreso frente a la decadencia, el capitalismo español consiguió en la década de 1980 uno de sus mayores triunfos al asociar la liberalización a la democracia, imponiendo en la sociedad que los bienes y servicios que podían ser considerados como un derecho deben estar supeditados a márgenes de beneficio viables. Leer más