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En Inglaterra expropiarán los salarios de los trabajadores inmigrantes

Si el proletariado no expropia a la burguesía, es la burguesía quien expropia al proletariado. Así lo anunció el jueves el primer ministro británico, David Cameron, quien con la excusa de controlar a los trabajadores inmigrantes, amenazó con expropiarles sus salarios en su programa de gobierno para el próximo curso legislativo.

Son las dos caras de la misma moneda: al mismo tiempo que prepara una nueva ley “antiterrorista”, el gobierno inglés ataca a los trabajadores inmigrantes. Por eso Cameron ha desvelado sus siniestros planes nada menos que… en el Ministerio del Interior. Es posible que a primeros de mes veamos a los antidisturbios presentarse en las oficinas de las empresas para apoderarse de las nóminas de los trabajadores. O quizá pongan comisarías dentro de ellas porque quienes están facultados para expropiar los salarios son los policías.

El mercado laboral está intervenido… por la policía, que podrá inspeccionar las cuentas bancarias de los trabajadores, así como tomar medidas contra las personas que alquilen pisos a inmigrantes sin papeles y contra las oficinas de empleo, que están obligadas a contratar mano de obra no en función de su destreza sino de su nacionalidad.

El “neoliberalismo” tiene esas cosas: a pesar de que -según dice- quiere reducir el intervencionismo del Estado en los mercados, apela a la más brutal de las intervenciones públicas, hasta el punto de que, por primera vez, el proyecto de ley del gobierno considerará delito trabajar sin papeles o emplear a obreros no comunitarios que estén en situación irregular.

La amenaza de Cameron también forma parte del discurso que leerá la reina Isabel II el 27 de mayo en la solemne apertura del Parlamento de Westminster. La confiscación del salario los obreros que no tengan sus papeles en regla es una de las medidas más inmediatas, cuyo objetivo no es el de erradicar el mercado negro de trabajo, sino que va mucho más allá, ya que pretende también reformar las reglas laborales y renegociar la regulación en materia de inmigración con la Unión Europea.

Puestos a intimidar, Inglaterra ataca también a la Unión Europea en su conjunto. El objetivo de Cameron es reformar la legislación europea y la Unión Europea en su conjunto, antes de cumplir otra de sus bravuconadas: convocar un referéndum en 2017 para sacar a Inglaterra de los laberintos de Bruselas.

A la Unión Europea le crecen, pues, los enanos, pero como no se trata de Grecia, estamos ante otra noticia que Ustedes no escucharán en los noticiarios. ¿A qué viene involucrar a la Unión Europea?

El motivo es el siguiente y tiene dos aspectos un poco distintos: primero, en Inglaterra está aumentando el volumen de fuerza de trabajo inmigrante (un 22 por ciento más que el año pasado), y segundo, en su mayoría ese incremento corresponde a ciudadanos de la Unión Europea. De ahí que el proyecto de ley obligue a los trabajadores comunitarios a abandonar Inglaterra en el plazo de seis meses si no encuentran trabajo.

Ya no hablamos de trabajadores negros, hindúes, rumanos o magrebíes. Lo que Cameron se propone de manera explícita es restringir el acceso de inmigrantes de la Unión Europea a las prestaciones sociales a las tienen derecho los trabajadores: “Yo y muchos otros creemos que es adecuado reducir los incentivos para las personas que quieren venir aquí… Los cambios en el [estado de] bienestar para reducir la inmigración desde la UE serán un requisito absoluto en mi renegociación” con la Unión Europea, ha dicho el primer ministro británico.

En Londres se han acabado los chocolates con churros.

Euro: todos engañaron a todos

Un documental de Michael Wech muestra que el euro fue desde el principio un gran fraude y una máquina de mentiras. Todos engañaron y todos mintieron para ocultar los desequilibrios monetarios de la zona euro. No sólo Grecia hizo fraude cuando recurrió a Goldman Sach para el maquillaje de sus cuentas, sino también Alemania y Francia cuando engañaron al público con cifras de falsos déficit para no trasgredir «los criterios de la estabilidad monetaria”.

El documental sigue la historia del euro desde 1996 con las primeras y tensas reuniones entre Helmut Kohl y Jacques Chirac. Desde un principio se supo que el euro debía ser para un grupo seleccionado de países y que por ningún motivo podrían formar parte de la moneda única países como Grecia, Portugal, Bélgica, España o Italia. Así se lo hicieron ver a Helmut Kohl Holanda y Austria. Pero Alemania quería tener a su lado a Francia, para borrar los horrores de la guerra, y Francia quería tener a su lado a Italia. Las trampas y apuestas por quien formaría parte de la moneda única son recreadas en esta conversación que sostienen en Verona, en la primavera de 1996, Theo Waigel, ministro de finanzas de Alemania y su homólogo griego Yannos Papantoniou:

– ¿Cómo se supone que usará este billete un ciudadano o campesino griego que no sabe latín? –pregunta Papantoniou- ¿mirando los números? ¿Estarán en griego? A lo que Waigel responde:
– Grecia no está en el euro ahora y nunca lo estará. ¿Crees que Grecia podría estar en la zonaeuro alguna vez?
– Claro que sí –replicó Papantoniou- ¿apostamos algo?

Grecia quería entrar en el euro y a Alemania le interesaba que la moneda que reemplazaría al Deutsche Mark se adoptara en la mayor cantidad de países. El euro prometía un sueño de prosperidad y todos querían ser parte del club. Para los políticos de España, Portugal o Irlanda quedar fuera de la moneda única era un rotundo fracaso ante sus ciudadanos. Todos querían ser parte de la eurozona para parecerse a Alemania, aunque los enormes desequilibrios eran conocidos por todo el mundo: en pleno 1997 el Estado griego carecía de sistemas informáticos y llevaba sus estadísticas “a mano”.

Las decisiones que se tomaron en las primeras etapas de la eurozona son presentadas en este documental desde la perspectiva de los personajes directamente involucrados: Wolfgang Schäuble, Theo Waigel, Yannis Stournaras, Hans Eichel, Jean-Claude Juncker. Por eso el trabajo de Michael Wech es una crónica fascinante de los acontecimientos que ocurrieron y que han llevado a Europa a la crisis actual. Wech reconstruye las trampas de los políticos, y cómo mintieron y se engañaron unos a otros, incluyendo al primer ministro alemán Gerhard Schröder, quien mintió sobre el déficit para no sufrir una derrota en las elecciones y ser reelecto por un segundo mandato.

El euro ha arrastrado a Europa a una trampa. Todos mintieron, engañaron y perdieron por la moneda única. Una vez más sólo ganó el capital financiero. Por maquillar las cuentas griegas, esconder el gasto militar y trasladar gastos al futuro, Goldman Sachs se embolsó 500 millones de dólares. Es la fría transformación del mundo en interés del gran capital.

El PNV quiere integrar a Ertzaintza y Mossos dentro de la Inteligencia Contraterrorista

En el Parlamento europeo la eurodiputada del PNV Izaskun Bilbao Barandika ha lamentado «la negativa del Gobierno español a permitir acceso directo» de la Ertzaintza y Mossos d’Esquadra a las bases de datos del sistema Schengen.

La eurodiputada nacionalista asegura que Europa destaca «la coordinación como base de la respuesta europea contra el terrorismo internacional» y considera que esta decisión priva a la inteligencia europea «de oídos y ojos en esos territorios porque España prioriza su concepto de Estado y seguridad nacional antiguo y trasnochado sobre la coordinación».

En alusión a ETA, Bilbao ha afirmado que la negativa del Gobierno español «entorpeció la lucha contra otro terrorismo afortunadamente desaparecido y se ha empleado para limitar la operatividad y desacreditar el trabajo de las fuerzas policiales marginadas por esta decisión».

En su intervención, la eurodiputada del PNV ha recordado que las Policías vasca y catalana «tienen asignada la seguridad de diez millones de europeos». «Mossos de Esquadra y Ertzaintza son los ojos y los oídos de la inteligencia europea en esos territorios y quieren aportar y recibir datos».

Bilbao ha anunciado más iniciativas en el Parlamento Europeo para conseguir que el Estado español «sea coherente con las bases que las instituciones comunitarias consideran necesarias para construir una verdadera inteligencia europea».

En esa línea ha informado que el pasado 23 de abril, al día siguiente de que se produjese en sede parlamentaria la negativa de Rajoy, informó de esta actitud a la Comisión Europea, «destacando que levanta obstáculos artificiales que ralentizan la comunicación de informaciones vitales y propicia que puedan administrarse desde el Gobierno estatal datos básicos para la seguridad de los agentes y su eficacia en el trabajo de protección de la ciudadanía que tienen legalmente asignado».

Asimismo, cree que «perjudica la aportación por parte de estas Policías de datos de interés para estos archivos europeos por motivos que topan frontalmente con el carácter global, general y permanente de la amenaza que plantea el terrorismo internacional».

Por ello el PNV quiere saber si Bruselas considera «coherente esta negativa con las propuestas de mayor y mejor coordinación entre todas las policías con competencias en materia de investigación criminal aparecen en todas las conclusiones sobre la respuesta que debe ofrecer Europa a la amenaza del terrorismo internacional».

Los nacionalistas aluden a «los problemas que en el pasado ha generado esta decisión en la lucha contra ETA y preguntan sobre los mecanismos a que pueden recurrir a nivel europeo las organizaciones marginadas por estas decisiones para mejorar su eficacia».

‘La masacre de Maidan fue cosa nuestra’

Januzs Korwin-Mikke
El esperpento de la foto es el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke, quien recientemente se ha jactado en Wiadomosci de que fue él y otros de su misma calaña quienes el año pasado ordenaron la masacre de la Plaza de Maidan, en Kiev, con la que justificaron el golpe de Estado fascista y la guerrra subsiguiente.

Llueve sobre mojado. El eurodiputado no dice nada nuevo, pero confirma que los francotiradores que dispararon indiscriminadamente sobre la multitud causando la muerte de 40 manifestantes y 20 policías actuaron bajo sus órdenes y las de otros commo él.

Por la pajarita que siempre lleva en el pescuezo, se habrán dado Ustedes cuenta de que el eurodiputado Korwin-Mikke no es un político de segunda división, sino el candidato a las elecciones presidenciales de Polonia del próximo 11 de mayo.

“Maidan fue una operación nuestra. Yo me sentaba en el Parlamento europeo al lado del ministro estonio de Asuntos Exteriores Urmas Paet. En una entrevista con la jefa de la diplomacia europea en aquella época, Catherine Ashton, este último reconoció que fueron nuestros hombres los que en realidad dispararon en la Plaza Maidan y no los del presidente ruso Vladimir Putin o del antiguo Jefe de Estado ucraniano Viktor Yanukovich”, ha confesado el eurodiputado.

Respecto a los motivos de la matanza, el eurodiputado polaco tampoco revela nada que no supiéramos: “Lo hicimos para ganarnos la simpatía de Washington”. Sin pelos en la lengua, Korwin-Mikke califica la actual guerra en el Donbas como una agresión de Estados Unidos contra Rusia.

No obstante, había otro objetivo adicional, un poco más miserable que el anterior, si cabe: a Polonia le interesaba una Ucrania “independiente” pero lo más débil posible.

En una entrevista a Wirtualna Polska, el canditato presidencial añade algún detalle adicional, que tampoco era totalmente desconocido: “Si, [la matanza de Maidan] fue una operación nuestra. Incluso entrenamos a los francotiradores en Polonia”.

Como es evidente, estas declaraciones tienen mucho jugo y no seguiremos dando la paliza volviendo a denunciar las mentiras de la prensa europea que acusó al anterior presidente ucraniano Yanukovich -y a Putin- del crimen que provocó el golpe de Estado en Kiev. Con esas mentiras ya contamos, y también contamos con que no se van a hacer eco de estas declaraciones del eurodiputado polaco.

Ahora conviene insistir en que en nuestra amada Europa tenemos a un eurodiputado que no se corta un pelo al confesar que ha organizado una masacre en un tercer país, Ucrania, que no forma parte de la Unión Europea y -recordemos- que dicha masacre tuvo como propósito declarado que Ucrania formara parte de la Unión Europea.

¿Cómo se sienten todos esos eurodiputados al lado de un asesino múltiple que se vanagloria de sus crímenes?, ¿no son ya los paladines de los derechos humanos en el mundo?, ¿se han convertido en los paladines de las masacres?

Pero hay otro aspecto más: nos están diciendo que Ucrania padece una guerra como consecuencia de las injerencias externas de otro país: la Rusia de Putin. ¿En serio son esas las injerencias externas que padece Ucrania?

Alemania tiembla ante la visita hoy de Tsipras a Moscú

El primer ministro griego Alexis Tsipras inicia hoy su viaje a Moscú, que se prolongará a lo largo de cuatro días. Tras el presidente checo Zeman, es el segundo dirigente de un Estado miembro de la Unión Europea que se acerca por Moscú en los últimos días.

El motivo de la visita es la participación en los actos conmemorativos del 70 aniversario de la victoria del ejército soviético contra el III Reich en la Segunda Guerra Mundial. Engolfados en una descarada resurrección del fascismo, los países europeos no quieren saber nada de este tipo de actos. Están peleados con la historia, o sea, con la realidad. Si pudieran reescribirla, firmarían ahora mismo la victoria de la Wehrmacht.

Ayer la prensa alemana se hizo eco de que la política exterior alemana, y por lo tanto la europea en su conjunto, ha entrado en un estado de pánico y lanza llamamientos desesperados a la unidad, bien entendido que dicha unidad consiste en que los demás países europeos, especialmente Chequia, Hungría y Grecia, se unan a la política exterior alemana y, además, que lo hagan gratis.

En una entrevista a Die Welt la diputada del Budestag por la Unión Social Cristiana, un partido reaccionario, Gerda Hasselfeldt, dice que la visita a Moscú del Primer Ministro Tsipras amenaza la “solidaridad europea”. Por si los lecttores no se habían dado cuenta, la diputada enfatiza que Grecia forma parte de la Unión Europea, la cual debe demostrar coherencia frente a Rusia hablaando con una sola voz.

Luego la diputada habla de eso que llaman “conciencia” y que tiene su costado mágico, porque es como que son los demás los que no tienen “conciencia”, es decir, no tienen la misma conciencia que uno mismo y, por lo tanto, se creen en la necesidad de indicarle lo que debe hacer o no hacer: “El gobierno griego debe ser consciente de la gravedad de la situación en Europa”, dice Hasselfeldt, y Tsipras no debería instrumentalizar su visita a Moscú para obtener más dinero de Rusia.

Es posible que la diputada estuviera pensando en el reciente viaje del ministro griego de Energía Lafazini a Moscú, donde ha firmado un acuerdo con Gazprom para que la empresa rusa lleve a cabo trabajos de exploración de posibles yacimientos de gas y petróleo en Grecia.

En una rueda de prensa, Gernot Erler, coordinador del gobierno alemán para la cooperación con Rusia, Asia central y los países orientales, ha insistido en la necesidad de que la Unión Europea sea una unidad, especialmente en lo que concierne a la guerra de Ucrania. “La Unión Europea nunca será tomada en serio si no habla con una voz única”, aunque no aclaró cuál debería ser esa voz, es decir, quién debería hablar y quién debería permanecer callado en la Unión Europea.

Sobre todo Erler advirtió que Moscú podría tratar de dividir a la Unión Europea influyendo sobre países como Grecia, Hungría y Bulgaria. Pero desde aquí nos permitimos decirle al señor Erler que no es Moscú quien divide a la Unión Europea sino que la Unión Europea no es tal unión, y Moscú se aprovecha de ello lo mismo que otros hacen lo mismo.

Syriza no se baja los pantalones…

… siempre los llevó a la altura de los tobillos. Que nadie hable luego de «traición» porque Syriza nunca trató de engañar a nadie. Lo dijo bien claro desde el primer minuto. Que los demás se engañaran a sí mismos y trataran de engañar a terceros, es bien distinto.

Nada más hacerse cargo del Ministerio de Finanzas, Yanis Varufakis dijo que nadie podría forzar a Grecia a salir del euro. Es, pues, evidente: Syriza no tenía ninguna intención de abandonar la moneda única, e incluso se resistiría a ello a pesar de las presiones.

El gobierno de Syriza se ha comprometido, además, a hacer frente a la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional. Quieren pagar hasta el último céntimo a todos los especuladores internacionales que han comprado la deuda griega.

En fin, Tsipras, Varufakis y Syriza están llenos de las mejores intenciones. Nadie les puede reprochar nada. No quieren reformar nada porque saben que no pueden hacer nada, que las decisiones están muy lejos de su alcance, y mucho menos albergan la más mínima veleidad anticapitalista.

Entonces los problemas comienzan cuando tratan de cuadrar el círculo mágico, que al ser imposible, se queda en palabrería, en declaraciones oficiales. Ese círculo mágico lo describió Varufakis cuando hace un par de años preguntó en una conferencia cómo es posible que a un parado un banco le conceda un préstamo. Lo que el parado necesita no es un préstamo sino trabajo. Una vez que tenga trabajo se le puede conceder un préstamo.

El trabajo del parado se llama crecimiento económico, pero Varufakis también ha dicho que eso no depende de Grecia, sino de la Unión Europea y, naturalmente, para que la Unión Europea crezca Alemania tiene que cambiar su política económica, que es el caballo de batalla del reformismo que centra sus iras sobre Merkel. Si Alemania lanzara un plan de reactivación económica, el problema de la deuda quedaría resuelto en toda Europa.

El planteamiento me parece algo extraordinariamente llamativo, el mundo al revés: no se trata de que Alemania presione a Grecia, sino de que Grecia presione a Alemania. “Grecia puede obligar a Europa a que cambie”, dijo Varufakis el 20 de enero en una entrevista al diario financiero francés La Tribune. ¿Hablaba en serio?

Son las famosas secuelas de aquel «Otro mundo es posible» que consiste en suponer que no es necesario cambiar casi nada porque basta con modificar la política económica, como el New Deal de hace 80 años. A su vez, para cambiar la política económica de un país basta con cambiar de gobierno. Para ello lo que debemos hacer es votar a los Syrizas locales, ese desfile de nuevos partidos que sueñan con hacerse con un hueco bajo el sol.

Para coleccionar votos hay que lanzar un mensaje bien sencillo que no falla nunca y que consiste en decir a las masas lo que quieren escuchar: que es posible un empate, o sea, que de la crisis del capitalismo se puede salir sin que nadie salga perjudicado, ni los obreros ni los capitalistas, ni los pensionistas ni los bancos, ni los acreedores ni los deudores, ni los importadores ni los exportadores… Nadie absolutamente.

Varufakis lanzó un jarro a agua fría sobre la espalda cuando nos dijo que sus pretensiones no llegaban ni siquiera a la altura del New Deal de hace 80 años. Nada de gasto público y nada de inversión pública: todo va a depender de los capitalistas particulares. A ellos debemos encomendarnos para salir del atasco, es decir, a los mismos que nos han metido en él. Por eso Varufakis siempre ha dejado claro que Syriza no tenía ninguna intención de revertir las privatizaciones, es decir, el saqueo de la propiedad pública que los gobiernos de Grecia han llevado a cabo durante años para pagar las deudas.

Cuando un nacionalista como Varufakis habla de inversión privada, se refiere a la inversión extranjera, o lo que es lo mismo: Syriza prefiere poner a Grecia en manos de extranjeras antes que en manos públicas.

¿Qué debe hacer Grecia para que los especuladores internacionales inviertan allá y no en otro país? Convertirlo en un paraíso atractivo para la voracidad monopolista con bajos salarios, despido libre, trabajo precario, reducción de las prestaciones sociales,  incremento de la jornada de trabajo, etc.

Es verdad que eso ya lo han puesto en práctica los anteriores gobiernos griegos sin recurrir a Syriza. Pero si aún queda algún margen para apretar el cinturón a la clase obrera, les corresponde a ellos ponerlo en marcha. Ese es el papel que le corresponde desempeñar a Syriza en Grecia, el mismo de siempre. El capitalismo no cambia y el reformismo tampoco.

China ofrece ayuda financiera a Grecia

Con la crisis capitalista, la pertenencia a la Unión Europea está resultando absurda. Cada vez aparece más claramente como lo que es, un tinglado económico absolutamente inútil, por no decir contraproducente, para un país en dificultades como Grecia, a quien Bruselas no le pone más que problemas, mientras encuentra apoyos en países tan lejanos como China.
El miércoles por la mañana Li Keqiang y Alexis Tsipras hablaron por teléfono sobre varios proyectos de cooperación financiera entre sus respectivos países, según una información oficial que proporcionó la portavoz del Ministro de Asuntos Exteriores de China Hua Chunying en una rueda de prensa convocada en Pekín: «El primer ministro griego dijo que Grecia está en una etapa crucial para renovar su economía y que espera expandir su cooperación con China, así como llevar a cabo un plan de cooperación en los campos financiero y económico» con China.
Desde 2009 una multinacional china gestiona dos muelles en El Pireo y espera hacerse con el control de la restante terminal de carga y de la de pasajeros, aunque poco después de la victoria de Tsipras en las elecciones griegas se habló de unos supuestos planes para detener la privatización de esta infraestructura.
En su conversación telefónica con Tsipras, Li Keqiang apuntó que la relación bilateral «disfruta de un gran potencial», añadió la portavoz. Según Hua, Tsipras indicó que el nuevo Gobierno griego «está plenamente confiado en promover la relación» con la segunda economía del mundo y «da la bienvenida al aumento de las inversiones chinas en Grecia».
Li, añadió la portavoz, le trasladó a su homólogo griego que «China espera cooperar más con Grecia para asegurarse de que el proyecto del puerto será una importante apertura que promocione la interconectividad entre China y los países europeos».
Preguntada sobre una posible visita de Tsipras a China recogida por la prensa griega, Hua señaló que no disponía de información al respecto «de momento».
Esta semana han proliferado las declaraciones de miembros del Ejecutivo griego en las que afirmaron que el país heleno podría buscar créditos en China, Rusia o Estados Unidos si no llega a acuerdos con sus socios europeos.

¿Es Syriza otro caballo de Troya de Rusia en la Unión Europea?

A la prensa imperialista le ha faltado tiempo para calificar al nuevo gobierno de Syriza como «el caballo de Troya de Rusia dentro de la Unión Europea». En Atenas es costumbre que el primer viaje del Primer Ministro sea a Nicosia, la capital de Chipre, pero a Juncker y Merkel los gestos que le envían les siguen sin hacer gracia, sobre todo teniendo en cuenta que en Chipre tampoco están por las sanciones contra Rusia. Todos los medios lo ponen entre interrogantes: ¿otro caballo de Troya?
– New Greek government: Russia’s Trojan horse inside the EU?, Business New Europe, bne.eu, 28 de enero de 2015
– Trojanisches Pferd Putins? (¿Caballo de Troya de Putin?), Neue Zürcher Zeitung (Zurich, Suiza), 28 de enero
– Is the New Greek Government a Trojan?, Nebojsa Malic, antiwar.com, 30 de enero de 2015
Antes de las elecciones griegas el diario moscovita Rosiskaya Gazeta entrevistó a Tsipras, quien ya adelantó la línea política del gobierno de Syriza, que se confirmó con la entrevista que mantuvo inmediatamente después de tomar posesión de su cargo con el embajador ruso en Atenas, Andrei Maslov. De esta manera Tsipras rompía una vieja tradición que hasta ahora daba primacía a los representantes estadounidenses.
Luego el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, ofreció ayuda financiera al nuevo gobierno heleno, «si se lo solicitaban».
El ministro griego de Asuntos Exteriores, Nikos Kotzias, es un tránsfuga del Partido Comunista de Grecia (KKE) que defiende una relaciones más estrechas de Grecia con Rusia. Sus primeras declaraciones fueron para agradecer a Putin que hubiera acudido en ayuda de «nuestros hermanos ortodoxos» en Crimea.
No obstante, los gestos pro-rusos se interpretan más bien en clave anti-alemana que anti-americana. Pero en Atenas tampoco faltan gestos claramente anti-alemanes de los nuevos dirigentes de Syriza. Tras declarar que «no debemos aceptar ni reconocer al gobierno de los neonazis de Ucrania», Tsipras se fue al campo de tiro de Kaisariani para rendir homenaje a los antifascistas griegos que fueron fusilados allá por los nazis en una fecha tan significativa como el 1 de mayo de 1944.
Poco antes de ganar las eleccciones el diario ruso Rosiskaya Gazeta entrevistó a Kostas Sirixos, director del departamento de asuntos exteriores de Syriza, quien confesó que uno de sus objetivos era «trabajar con nuestros aliados políticos europeos para contrarrestar la influencia geopolítica que Alemania trata de imponer a los países del sudeste y los Balcanes».
Pero, ¿a quién califica Syriza como «aliados políticos europeos»?
Si la política exterior de un gobierno se compusiera con declaraciones, las del gobierno heleno son tan abundantes que no dejarían lugar a dudas. Sacando los pies fuera de su departamento, anoche el ministro de Defensa, Panos Kammenos, dijo en una entrevista en la televisión de su país que si Grecia no llega a un acuerdo para la gestión de su deuda con sus socios europeos, podría solicitar ayuda a otros.
¿Quiénes son esos «otros»? El ministro dice que ellos quieren «llegar a un acuerdo; pero si no lo hay, si Alemania sigue intransigente y pretende hacer explotar Europa, entonces tendremos que recurrir a un plan B». ¿A qué llama «plan B»? Kammenos dice que buscarían otra fuente de financiación: «A lo mejor podría ser Estados Unidos, o podría er Rusia, podría ser China u otro país», añadió.
No obstante, durante su reciente viaje a Viena Tsipras declaraba que es optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo con la Unión Europea.
Pero el ministro alemán de Finanzas, el gran buitre Wolfgang Schäuble, no lo tiene tan claro y le pide a Tsipras que elabore un «programa» con los acreedores para pagar las deudas. Su jefa Merkel ha concretado que ese programa debe ser «viable».
Por su parte, como no podía ser de otra forma, Jean-Claude Juncker es de la misma opinión, aunque parece que la Unión Europea está dispuesta a hacer ciertas concesiones para salvar la cara.
El domingo Tsipras dijo que el plan aprobado en 2010, que vence este año, no se va a prorrogar. A cambio de 240.000 millones en préstamos internacionales, el plan imponía a Grecia duros recortes presupuestarios cuya ejecución quedaba bajo la vigilancia de la llama troika, a saber, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Parece que el nuevo gobierno de Syriza tiene un recambio que ofrecer. Esta mañana el ministerio griego de Finanzas ha anunciado que presentará un programa en varias fases basado en una atenuación del programa de austeridad a cambio de introducir 10 reformas de conformidad con la OCDE, para lo cual el secretario general de dicho organismo, Angel Gurría, estuvo ayer en Atenas.
Es mentira, no hay Plan B, son lentejas. En Atenas tienen muy poco margen de acción… dentro de lo que hay, que es de donde Syriza no quiere salir. Naturalmente, que dicho programa es más de lo mismo: capitalismo. Nada nuevo, pues. No hay que sorprenderse. Lo que ocurre es que Syriza había dicho otra cosa: que no habría más recortes, es decir, que la salida a la bancarrota no eran los recortes, ni los viejos ni los nuevos. Pues bien, esta mañana vamos a comprobar que sí habrá más recortes, o recortes distintos, pero recortes al fin y al cabo.

En Grecia el nuevo gobierno de Syriza bascula a favor de Rusia y China y contra la UE

El martes el Consejo de la Unión Europea aprobó un duro comunicado contra Rusia: “Expresamos nuestra preocupación por el deterioro de la situación humanitaria y de seguridad en el este de Ucrania […] Observamos pruebas del continuado y creciente apoyo de Rusia a los separatistas, lo que acentúa la responsabilidad de Rusia. Instamos a Rusia a que condene las acciones de los separatistas y aplique los acuerdos de Minsk”.
Sin duda era una declaración poco habitual, contundente, impuesta por los secuaces de Estados Unidos en la Unión Europea, Polonia y Lituania, que ahora encabezan el Consejo de la Unión. Abría la puerta para imponer nuevas sanciones económicas contra Moscú que debían ser aprobadas de manera rutinaria, como en ocasiones anteriores, tras la reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea de ayer.
Hungría, Eslovaquia y Austria trataron infructuosamente de modificar la declaración, suprimiendo la parte donde se atribuye a los independentistas el bombardeo de Mariupol.
Grecia, Rumanía y Chipre han protestado porque el comunicado se aprobó de forma ilegal. El portavoz del gobierno de Chipre, Nikos Christodulides, un país que acoge mucho capital ruso, ha declarado que el gobierno de Nicosia no fue consultado antes de publicar la declaración.
Al nuevo gobierno de Syriza tampoco le sentó nada bien la declaración europea. El ministro de Asuntos Exteriores, Nikos Kotzias, recién llegado al cargo, se marchó el miércoles a Bruselas, donde su adjunto tomó la palabra valientemente al denunciar que la declaración del Consejo se había redactado sin “seguir los procedimientos, sin informar a Grecia y sin obtener el consentimiento del primer ministro, Alexis Tsipras”.
Además criticó “la manía de algunos Estados miembros [contra Rusia]”, recalcando que el gobierno griego rechaza “el espíritu de las sanciones contra Rusia, que tiene consecuencias negativas tanto en la agricultura como la economía de nuestro país, y de manera general”.
En Grecia no olvidan que la respuesta de Rusia a las sanciones, bloqueando las importaciones de los países de la  Unión Europea, fue un duro golpe para su economía. Hasta el 60 por ciento de los melocotones y un 90 por ciento de las fresas griegas tenían como destino aquel país. Camiones parados cerca de la frontera con la fruta echándose a perder fue la imagen de la desesperación para muchos agricultores. Tampoco se olvidan de que la respuesta de la Unión Europea en materia de compensación fue escasa.
El lunes y el martes Alexis Tsipras, el nuevo primer ministro de Syriza, recibió casi de inmediato a los embajadores de Rusia y China en Atenas. Nada más tomar posesión y antes que a ningún otro. Es un giro significativo en la estrategia internacional de Grecia.
Grecia está vinculada económicamente a China, que ha estado invirtiendo en algunos sectores clave, como en el portuario. La insignia de esta entrada de capital chino en Grecia es la terminal de Cosco en El Pireo, que estaba llamada (ese es el proyecto) a convertirse en el centro exportador de productos de Pekín en el Mediterráneo.
El alineamiento internacional de Grecia no es sólo cosa de Syriza. Su socio de gobierno, Griegos Independientes, es un partido de la derecha partidario igualmente de acercar Grecia a Rusia.
Grecia está unida a Rusia por la religión. Rusia es el país ortodoxo más grande del mundo y, a causa de sus convicciones religiosas, el dirigente de Griegos Independientes mantiene una estrecha conexión con Moscú. Dentro del nuevo gobierno griego hay varios miembros que mantienen lazos muy estrechos con Rusia.
El mayor acercamiento reciente entre Grecia y Rusia fue en 2008 para transportar gas a través del gasoducto South Stream, un proyecto cancelado en diciembre del año pasado.
En mayo Tsipras viajó a Rusia con varios representantes de Syriza y apoyó abiertamente el referéndum en Crimea, que finalizó con su incorporación a Rusia, un hecho que no ha sido reconocido por la comunidad internacional. La opinión del primer ministro de Syriza con respecto a este conflicto ha sido cuando menos ambigua en la mayor parte de los casos y no va a aceptar que se aprueben sanciones contra Moscú tan fácilmente.
En esa misma visita se negó a reconocer, contradiciendo así al resto de la Unión Europea, incluida la propia postura oficial de Grecia, al Gobierno interino de Kiev tras asegurar que había «elementos fascistas participando en él». Y no mucho antes de ese desplazamiento se había expresado en el mismo sentido –con matices– al afirmar que era el pueblo ucraniano el que debía decidir su futuro en “referéndum”, aunque sólo en el caso de que se quisiera establecer una federación, no apoyó la secesión de territorios.
En Bruselas los eurodiputados de Syriza se han alineado con posturas favorables a Putin en diversas ocasiones. Votaron en contra del acuerdo de asociación de Ucrania en 2014, se abstuvieron sobre el de Georgia y Moldavia y se mostraron en contra de la adopción de las primeras sanciones contra Moscú, rompiendo así el consenso.
Sin embargo, no es probable que Grecia se quiera comprometer a un acuerdo más a fondo con Rusia y China. Parece un país demasiado vinculado a Europa por su pertenencia a la  Unión Europea (que se remonta a 1981) y su participación en la OTAN. A Rusia tampoco le conviene invertir ni económica ni políticamente en un aliado de la OTAN. Prefiere ejercer su influencia sobre países eslavos, como Serbia o Ucrania.
Quizá no sea tanto como un giro estratégico de Grecia sino sólo un instrumento de presión frente a la Unión Europea. El nuevo gobierno de Syriza quiere obtener más margen de maniobra para negociar la deuda con los bancos europeos y para ello quiere mostrar que Europa no es su única opción, que tiene otras posibilidades.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-01-29/syriza-coquetea-con-putin-se-echara-la-nueva-grecia-en-los-brazos-de-rusia_648666/

Rusia quiere que Europa se sume a la Unión Eurasiática

En la diplomacia, el bloqueo económico está considerado como una declaración de guerra y las sanciones económicas contra Rusia no significan más que eso, una medida propia de la guerra, de la que la Unión Europea es la primera perjudicada.
Así lo ha reconocido Romano Prodi, antiguo presidente de la Comisión Europea y antiguo primer ministro italiano, en una declaración al diario Messaggero: “Debilitar la economía rusa resulta muy poco rentable para Italia” (1). El vecino país es uno de los mayores perjudicados por la paralización del proyecto South Stream, del que el monopolio italiano del petróleo ENI fue promotor desde sus comienzos.
El político italiano constata que “la exportación estadounidense en Rusia está creciendo, mientras que la exportación de Europa se está reduciendo”. Según Prodi “el descenso de los precios del petróleo y del gas en combinación con las sanciones, reducirán el PIB de Rusia en un 5% anual, y eso conllevará un recorte de la exportación italiana en un 50%”(2). Además de un político veterano, Prodi es economista, por lo que se le supone bien informado de las repercusiones económicas del bloqueo para Italia.
Las declaraciones de Prodi se suman a las de dirigentes alemanes y austriacos (3) y han promovido una nueva oferta de Rusia a través del diario Deutsche Wirtschafts Nachrichten: renunciar al tratado de libre cambio con Estados Unidos y, en su lugar, unirse a la recién inaugurada Unión Económica Euroasiática (4), integrada por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Rusia, que ha entrado este mes en funcionamiento y a la que se unirá Kirguistán en mayo.
Es una propuesta sorprendente para superar las tensiones con la Unión Europea que el embajador ruso en la Unión Europea, Vladimir Chizhov, no considera como un brindis al sol (5). Para él la oferta del Kremlin tiene más sentido que un acuerdo con Estados Unidos. El nuevo bloque liderado por Rusia, dice, es un “socio mejor para la Unión Europea que los EE.UU.”

El embajador ruso  pregunta:“¿Cree Usted que es sabio gastar tanta energía política en crear una zona de libre comercio con los EE.UU., mientras usted dispone de socios más naturales a su lado, que se encuentran más cerca de casa?”.

A pesar de las sanciones económicas, el embajador ha manifestasdo su intención de iniciar contactos oficiales con la Unión Europea tan pronto como sea posible.

Al otro lado de la barricada, el reaccionario diario polaco Gazeta Wyborcza opina, fiel a su línea anti-rusa, que la Unión Eurasiática «será un reto importante para Putin», que este nuevo año tendrá que gastar 5.200 millones de dólares en ayuda a sus aliados. Rusia está dispuesta a pagar ese precio, dice el periódico de Varsovia, porque «sueña con el regreso a la URSS y el fortalecimiento de su influencia en el espacio postsoviético».

El mismo medio acoge la opinión del polítólogo ruso Andrei Piontkowsky, quien sostiene que los intereses divergentes entre los miembros de la Unión Eurasiática «conducirán a tensiones permanentes. Kazajistán y  Bielorrusia se aprovechan de las aspiraciones imperialistas de Rusia pidiéndole apoyo financiero. Pero ningún país tiene la intención de abandonar su soberanía y ser dominado como en los días de la URSS. La unión será un coloso con pies de barro»(6).

(1) Questi gli eventi determinanti del 2015, meglio che la politica italiana si prepari, 4 de enero, http://www.romanoprodi.it/strillo/questi-gli-eventi-determinanti-del-2015-meglio-che-la-politica-italiana-si-prepari_10224.html


(2) Prodi: Italiens Exporte brechen wegen Russland-Sanktionen ein, 5 de enero, http://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/2015/01/05/


(3) Weaker Russian economy is extremely unprofitable for Italy – Romano Prodi, 4 de enero, http://itar-tass.com/en/world/770328


(4) Schachzug gegen die USA: Russland rät EU zum Ausstieg aus dem TTIP, 3 de enero, http://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/2015/01/03/schachzug-gegen-die-usa-russland-raet-eu-zum-ausstieg-aus-dem-ttip


(5) Russia calls for EU talks with newly born Eurasian Union, EUobserver, 2 de enero, http://euobserver.com/economic/127081


(6) Putin narzuca sąsiadom Unię Gospodarczą, 2 de enero, http://wyborcza.pl/1,75477,17203602,Putin_narzuca_Unie.html

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