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El viejo Partido Laborista también se echa al monte

Jeremy Corbyn
El problema de Gran Bretaña no es sólo el inminente referéndum para abandonar la Unión Europea sino que el viejo Partido Laborista sigue los mismos pasos de Syriza, Podemos y similares, pero peor aún, con una verborrea más a la izquierda, con más demagogia y más promesas. Si no van a cumplir ninguna promesa, ¿por qué no prometer el oro y el moro?

La cabeza visible de este viraje no es un joven recién salido de una facultad universitaria, al estilo Pablo Iglesias, sino un diputado veterano de pelo canoso y 66 años de edad, Jeremy Corbyn, curtido en mil batallas institucionales. Desde hace 32 años no conoce otra actividad que la propia de un parlamentario, o sea, ninguna.

Está a la cabeza de los sondeos y puede suceder en Ed Miliband al frente del Partido Laborista con un programa digno de los mejores tiempos del reformismo: nacionalización del gas, de los ferrocarriles, de la electricidad, fin de la austeridad y los recortes, fin del alineamiento incondicional con Estados Unidos, eliminación de las armas nucleares…

La demagogia llena los auditorios para escuchar a alguien del que hace pocos días nadie sabía nada, ni siquiera en Gran Bretaña. En España sabemos un poco de esas fulgurantes carreras políticas de sujetos desconocidos a quienes, de repente, los medios ponen en un primer plano que nunca tuvieron. Corbyn es eso que ahora llaman tendencia. La prensa habla de “corbynmanía” como si fuera una música de moda, un éxito de ventas o un vídeo viral. No se sabe de dónde viene ni a dónde va.

Los afiliados del Partido Laborista empezaron a votar el 14 de agosto para las primarias y los resultados se anunciarán el próximo sábado día 12 de este mes. A los 400.000 afiliados al laborismo se han unido rápidamente otros 200.000 afiliados más con ganas de votar en lo que parece un pucherazo más que evidente, pero de eso la prensa británica no dice nada.

El Partido Laborista nunca ha conocido algo tan radical como Corbyn y, como ya hemos visto en España, ha sufrido ataques furibundos de camaradas tan apestosos como el canalla de Tony Blair, pero esos ataques son el mejor elogio que le podían lanzar a Corbyn. Es más, la carrera política se conquista más bien con ataques así que con elogios de los amiguetes.

El antiguo Primer Ministro Tony Blair es un laborista de la factura de Felipe González, alguien absolutamente desacreditado tras las mentiras de la guerra de Irak que, sin embargo, se convierte en una marioneta imprescindible para determinadas operaciones políticas de envergadura. Si a González le sacan de sus cloacas para la campaña contra Catalunya, Blair es el contrapunto imprescindible para Corbyn. A su lado cualquier candidato resulta una magnífica elección.

Un buen candidato, pues, no sólo necesita de apoyos sino de agresiones feroces que incrementen el tamaño aparente de alguien, como Corbyn o Pablo Iglesias, que no son nada y nunca serán otra cosa más que nada. El diario “The Guardian” se ha prestado a ser el portavoz de esos ataques contra Corbyn y ha tomado partido por otra candidata: Yvette Cooper, de 46 años de edad, que formó parte del equipo de brega de Gordon Brown.

Para arrastrar a los afiliados a votar en unas primarias intrascendentes, es necesario tensar la cuerda. Por eso los viejos dinosaurios del laborismo han amenazado con abandonos y escisiones si Corbuyn sale elegido. A eso, a las amenazas y chantajes, la burguesía le llama luego elecciones “libres”.

La manipulación de los medios de comunicación en la crisis migratoria europea

Yizbeleni Gallardo

El mundo tenía que atestiguar con morbo el cuerpo inerte de un bebé que junto con su familia buscaba asilo por el conflicto en Siria para interesarse por la tragedia que ha ignorado durante los últimos años.

Es nefasto el amarillismo que de manera tendenciosa están utilizando los medios de comunicación para generar una opinión manipulada por sentimentalismos (reales pero sin análisis) de la mayoría de la población. Ojo con esto, por supuesto que es aberrante que un bebé tenga que morir en esas circunstancias, pero igual de aberrante es la forma en que se está lucrando con la tragedia de esta familia.

Los medios de comunicación están jugando su papel y una vez más nos muestran su enorme poderío. Ponen una venda en los ojos y desvían la atención de lo que verdaderamente ocurre. El diagnóstico de muchos de los medios señala que los refugiados son sirios y que huyen del régimen de Bashar al Assad.

Si bien en parte las personas que se están internando en Europa son procedentes de Siria (dependiendo sus circunstancias y región se debe discernir entre refugiados y migrantes) en su mayoría, están huyendo de diversos países africanos que sufren las consecuencias de la fallida primavera árabe y en menor medida son provenientes de la región central africana.

Irak antes de la segunda invasión norteamericana en 2003, era un país laico con uno de los mejores sistemas de salud y de enseñanza; Libia en 2011, antes de la intervención de la OTAN (junto con apoyo de las bandas de la «oposición armada», muchos de ellos entrenados y armados por la misma OTAN) tenía uno de los más altos ingresos per cápita del mundo islámico. Egipto, Marruecos y los demás protagonistas de la primavera árabe perdieron suculentos ingresos por concepto de turismo —fundamentalmente europeo— y los consiguientes puestos de trabajo.

Esto tiene a la región sumida en una terrible crisis económica y su población literalmente se está muriendo de hambre. En este contexto, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha dejado muy en claro la raíz de la crisis migratoria: «En lo que consiste la política migratoria de la UE, es en la imposición de sus estándares sin tomar en cuenta peculiaridades históricas, religiosas, nacionales y culturales; es principalmente la política de nuestros socios estadounidenses. Europa lo sigue ciegamente en el marco de los compromisos de aliados y después ella misma soporta esta carga». «El éxodo de sirios se debe a la presencia del EI y no al gobierno de Bashar al Assad».

En este sentido, pareciera que la intención es fortalecer la tesis occidental respecto al régimen de Bashar al Assad, donde en el transcurso de las horas y días veremos reforzados tales argumentos en muchos de los medios; construyendo a un villano se está desviando por completo la atención del verdadero conflicto en Siria, que es la permanencia de diversos grupos terroristas, financiados y fortalecidos por organismos ajenos a dicho país. Se está dejando de lado el hecho de que el Estado Islámico y los rebeldes sirios tienen colapsado al país y que los servicios de inteligencia británicos y norteamericanos no solo crearon artificialmente a estos grupos terroristas, y que son entrenados, armados y alimentados por occidentales musulmanes que están exterminando a decenas de miles de cristianos, hecho que ha creado una confrontación en varios frentes en el interior de Siria.

Lo grave es que la crisis humanitaria migratoria que ha movido el corazón y la opinión de miles a diferencia del exterminio de cristianos sí obtiene el espacio en los principales medios de comunicación a nivel mundial. Dicha movilización, sin duda debe estar motivada por intereses externos, no existe forma lógica humana de que tantos miles de personas se movilicen en un éxodo de tal envergadura, sin que exista un proyecto logístico y financiero de por medio. La pregunta sería: ¿Quién y cómo los está movilizando? La historia nos muestra que ya en el siglo V, la caída de Imperio Romano de Occidente, no se dio porque Roma estuviera mal defendida, se debió a que pueblos del este asiático (entre ellos los hunos) alteraron el statu quo de los «bárbaros». Y así germanos y eslavos compelidos por la desesperación se lanzaron sobre los limes de lo que hasta ese entonces habían respetado. Más de 1500 años después, la Unión Europea se enfrenta a una crisis humanitaria migratoria sin precedentes que podría ser tan solo la antesala de una crisis política, económica y humanitaria aún mayor.

http://actualidad.rt.com/opinion/yizbeleni-gallardo/185229-manipulacion-medios-comunicacion-crisis-migratoria

La Comisión Europea está sometida a los grupos de presión

Según un estudio realizado por Transparencia Internacional, en torno a los Comisarios europeos y sus asesores se reúnen la gran mayoría de los grupos de interés del sector privado. Es una de las conclusiones obtenidas por Integrity Watch, una herramienta para el seguimiento de las prácticas de los lobbys en la Unión Europea.

Desde el 1 de diciembre de 2014, los Comisarios europeos, los miembros de sus gabinetes y los Directores Generales de la Comisión deben publicar sus reuniones con los grupos de presión. El estudio demostró que de las 4138 reuniones mantenidas por éstos entre diciembre de 2014 (cuando comenzó la norma) y junio de 2015, el 75 por ciento de ellas han sido mantenidas con representantes del sector privado (empresas, asociaciones comerciales y consultores), el 18 por ciento con las ONG, 4 por ciento con think thanks y 2 por ciento con las autoridades locales. Entre las reuniones más reiteradas hay datos sorprendentes.

Google, General Electric y Airbus se encuentran entre las grandes empresas más activas en este nivel, ya que representan entre el 25 y el 29 por ciento de las reuniones. Google y General Electric son también las empresas que mayor gasto de lobby tienen en Bruselas, con alrededor de 3,5 millones de euros al año.

“Las empresas que tienen los presupuestos de cabildeo institucional más altos tienen acceso significativo a los que toman las decisiones. Esto es especialmente evidente en el ámbito de las áreas de Economía Digital y Energía”, dice Daniel Freund, responsable de Transparencia Internacional para la UE.

Las áreas de Cambio climático y Energía (487 reuniones), Empleo y Crecimiento (398) Economía Digital (366) y Mercados Financieros (295) son las que más interés generan a los grupos de presión. Los tres comisarios encargados de estos temas, Jyrki Katainen (Finlandia), Jonathan Hill (Reino Unido) Günther Oettinger (Alemania) tienen, sin embargo, un porcentaje de reuniones con organismos no empresariales que abarca, respectivamente, el 3.3, 4 y el 8 por ciento de sus reuniones.

Fuente: http://news360x.fr/une-ong-internationale-denonce-les-fraudes-et-la-dependance-aux-lobbys-des-commissaires-europeens/

664 millones de euros para lavar la mala imagen de la Unión Europea

La organización “Business for Britain” ha contabilizado los gastos desembolsados por Bruselas para lavar la cara a las maltrechas instituciones europeas el año pasado y superan los 664 millones de euros.

Se trata de cantidades ingentes de dinero para producir vídeos, dibujos, libros, documentales, juegos y otros materiales educativos que Bruselas impone en los sistemas escolares de los países miembros para lavar el cerebro tanto de los niños como de los profesores europeos.

El departamento de propaganda de la Unión Europea encargado de promocionar una buena imagen de sus chanchullos tiene dos veces más funcionarios que el de comercio, en el que trabajan 669 funcionarios. El de presupuesto sólo tiene 449.

Sólo el presupuesto destinado a la “comunicación” de las prioridades políticas de la Unión Europea alcanza 4,3 millones de euros, una suma superioridad a una de las multinacionales que más gasta en propaganda: Coca-Cola.

A pesar de esos descomunales gastos, el éxito de la propaganda europeísta es prácticamente nulo. Los europeos están hasta las narices de que Bruselas sea un feudo del capital financiero y las grandes multinacionales. No hay más que leer el contenido de las redes sociales para darse cuenta de que ahora mismo el desprestigio de la Unión Europea está alcanzando sus máximas cotas.

En 2014 la Unión Europea gastó 536 millones de euros en autopromoción que, sobre todo, va dirigido a los sectores más influenciables de la sociedad: los niños, algo que sería imposible sin la complicidad de sus respectivos profesores.

Otro capítulo importantes es el pozo sin fondo de las ONG favorables a la Unión Europea, cuyos bolsillos se llenan en la medida en que los funcionarios de Bruselas necesitan justificar sus decisiones con el apoyo de eso que llaman “sociedad civil”.

En una época de recortes presupuestarios en las necesidades más perentorias de las personas (sanidad, educación, vivienda, trabajo) que aumenten los gastos de propaganda y se aumenten las dotaciones financieras de las ONG es simplemente repugnante.

El Fondo Monetario Internacional no prestará más dinero a Grecia

El jueves el Fondo Monetario Internacional decidió no participar en el último recate de Grecia. Exige aplicar drásticas quitas a la deuda helena dado que su volumen es insostenible y declaradamente impagable. Como Merkel se niega a aplicar quitas a la deuda, el Fondo declara que no participará en el tercer recate.

Ahora bien, Merkel señaló que solo negociaría un nuevo rescate a Grecia si contaba con la colaboración del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, el rescate está condenado al fracaso.

El Fondo Monetario Internacional se lava las manos como Pilatos, como si no hubiera tenido nada que ver con los dos rescates anteriores, que también resultaron otros tantos fracasos.

La deuda griega que el año 2007 era del 95 por ciento del PIB, hoy es del 180 por ciento del PIB y los actuales programas de rescate la elevarán al 220 por ciento del PIB en 2017. Esta es una situación insostenible.

La retirada del Fondo Monetario Internacional deja a Alemania en solitario para afrontar el programa de rescate de 86.000 millones de euros acordado formalmente con Grecia el 13 de julio. El préstamo puente por 7.000 millones de euros concedido el 20 de julio, le permitió a Grecia pagar ese mismo día 2.100 millones de euros al FMI y 4.200 millones de euros al BCE, de los cuales más de 400 millones de euros eran intereses.

Para Schäuble, el ministro alemán de Finanzas, todos los países del sur de Europa abandonarán tarde o temprano el euro. El ministro alemán, al igual que Draghi, presidente del Banco Central Europeo, consideran que el euro en su forma actual, es un fracaso.

El Banco Central Europeo reconoce que el euro ha sido un fracaso

Marco Antonio Moreno
Tras siete años de crisis y de vacas flacas que han dejado al descubierto las vulnerabilidades del euro y los enormes desequilibrios monetarios entre norte y sur, el BCE reconoce que la moneda única no funciona como se había previsto. Lejos de facilitar el desarrollo y la integración entre los países miembros, la unión monetaria ha potenciado las divisiones entre el norte prestamista y el sur deudor. Grecia, que al inicio de la crisis tenía una deuda equivalente al 90 por ciento del PIB, la ha incrementado al 190 por ciento. Si la deuda griega, equivalente al 2,5 por ciento del total de la deuda europea ha desatado tantos conflictos en los últimos cinco años, ¿qué pasará cuando se acelere el incumplimiento de los países que tienen el 97,5 por ciento restante de la deuda?

Durante estos cinco años se ha pretendido hacer creer que Grecia es el problema, cuando en verdad el problema es la propia moneda única que no cumple con los requisitos para ser un elemento integrador. Por eso hemos afirmado que la situación de Grecia es una arista muy pequeña de la gran crisis del euro. Todos los falsos rescates griegos no han hecho más que acentuar la eclosión dado que el dinero va a parar a los grandes bancos mundiales y a las instituciones internacionales como el BCE o el FMI. El sinceramiento que hace esta vez el BCE en su último informe es un paso adelante en la línea de reformular la moneda única y ver qué países deberían hacer un abandono escalonado del euro.

El informe del BCE reconoce que no ha habido ningún tipo de avance hacia la convergencia real entre los 12 países que formaron parte del euro en sus años iniciales: Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Finlandia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Portugal y España. Las decepcionantes cifras de competitividad, empleo y crecimiento, están muy lejos de lo que se pensó inicialmente. La experiencia ha demostrado que el euro no estaba preparado para evitar shocks exógenos dado que no había solidez en los marcos institucionales. Los grandes flujos de capital del núcleo a la periferia no han tenido ningún éxito dado que no se han aplicado eficientemente en la economía real y solo han permitido la proliferación de burbujas de toda índole.

Dejar a los bancos privados la tarea de unir a Europa ha sido un fracaso estruendoso que así como ha envuelto a estos países en la mayor crisis de su historia, no presenta ninguna vía de salida y la crisis se puede alargar por otros ocho años sin que exista ninguna luz real al final de este largo túnel.

Las causas de la crisis del euro van más allá de la crisis misma dado que en la propia concepción de la moneda única se cometieron muchos errores y no se tomó en cuenta el rol hegemónico de la banca y los altos niveles de corrupción que giran en torno al sistema financiero. Esto tiene profunda relación con la visión neoclásica sobre el rol del dinero en la economía. La crisis ha demostrado que el dinero no es neutral, pero los sistemas y las instituciones operan basados en esa neutralidad. Es como pensar que no existen consecuencias con la corrupción, o que sus consecuencias son «neutrales». Habida cuenta de la abultada corrupción en la creación ilimitada de dinero; en la corrupción con la generación de préstamos que se sabía serían incobrables; y en la corrupción en la manipulación de las tasas y los tipos de interés, está claro que la moneda única no abría precisamente las puertas al paraíso para todos, sino solo a la banca. Por eso que a siete años del estallido de la crisis Europa sigue entrampada y sin poder dar vuelta la página de la crisis.

El reconocimiento que hace el Banco Central Europeo es una clara advertencia de las dificultades que vienen. La crisis de Grecia solo fue el tibio prolegómeno de un problema que irá en aumento a medida que los países no puedan romper el círculo vicioso del estancamiento y el desempleo. Este hecho tendrá serias repercusiones a la hora del pago de los intereses y la amenaza de una cadena de incumplimientos obstaculizará aún más la economía. Italia, Francia y España están en el primer lugar de la lista. Cuando llegue ese momento lo de Grecia habrá parecido un juego de niños.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com/economia/el-banco-central-europeo-reconoce-que-el-euro-ha-sido-un-fracaso

Cómo los monopolios manejan los hilos de la Comisión Europea

La reciente publicación de un intercambio de correos electrónicos confidenciales entre grupos de presión de la industria química demuestra hasta qué punto la burocracia de Bruselas es permeable a las influencias monopolistas, incluso aunque esté juego la salud pública de millones de personas.

Desde hace años los monopolios químicos han logrado impedir la prohibición de los denominados interruptores endocrinos. Son compuestos químicos ajenos al cuerpo humano capaces de alterar el equilibrio hormonal del organismo, pudiendo generar la interrupción algunos procesos fisiológicos.

Esos compuestos se encuentran, entre otros, en los plásticos, los dentífricos, las alfombras, los cosméticos y los pesticidas. Algunas investigaciones indican que son responsables de algunos tipos de cáncer, incluso en dosis muy bajas, así como de perturbaciones en el crecimiento y otros problemas de salud.

Un minucioso informe publicado el 20 de mayo por la organización independiente Corporate Europe Observatory desveló las manipulaciones de los monopolios. La autora del informe es la periodista Stéphane Horel, que ha estado investigando el asunto durante dos años, ha capturado los correos internos y miles de documentos comprometedores, no sólo para los monopolios sino para los funcionarios de la Unión Europea.

Los hechos se remontan al 19 de febrero de 2013, cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de la Salud publicaron un informe en el que sostuvieron que los interruptores endocrinos constituyen una amenaza para la salud.

Pero, como suele ocurrir en estos casos, los llamados “expertos” de la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, son auténticos mercenarios de los monopolios químicos. Cerca de la mitad de los 18 “expertos” tienen lazos de intereses comunes con la industria química, que les financia sus conferencias e investigaciones, o les soborna como “consultores”.

Por eso, al mismo tiempo que la ONU y la OMS, la EFSA se pronunció a favor de los monopolios y los correos que intercambian entre ellos dejan constancia de que han quedado en ridículo. “Una verdadera pesadilla”, dice uno de los mensajes. “Un trabajo de cerdos”, dice otro. Ante la situación, alguno propone rehacer el informe, “modificarlo de manera significativa”.

Pero cuando los “científicos” europeos quedan en ridículo, los capitanes de la industria saben reaccionar rápidamente porque en diciembre de 2013 estaba prevista la aprobación de la nomenclatura de los interruptores endocrinos. Un correo electrónico de Bayer se dirige directamente a la secretaría general de la Comisión Europea, entonces presidida por Durao Barroso, para amenazar con que una definición “inadecuada” de los interruptores endocrinos tendría consecuencias desastrosas sobre la producción agrícola.

De esa manera la multinacional consigue ganar tiempo y la reunión de la Dirección General de Medio Ambiente se suspende. ¿La salud de 500 millones de europeos?, ¿qué es eso?, ¿a quién le importa? Lo importante son las consecuencias sobre la producción agrícola, u otras parecidas.

A las multinacionales el aplazamiento no les parece suficiente. Diez días después un grupo de 56 “expertos” envía un mensaje a Anne Glover, la consejera científica de Barroso: el proyecto que estudia la Comisión Europea, aseguran los mercenarios, “está basado en una ignorancia completa de los principios de la farmacología y la toxicología”. Quizá sea mejor hacerle caso a ellos, a los auténticos “entendidos”.

Los auténticos “entendidos” son gentuza como Wolfgang Dekant, un toxicólogo que tiene 18 contratos firmados con la industria química, cada uno de ellos pagado con una suculenta subvención. Otro mercenario es consultor de la multinacional Basf, un tercero, Gio Batta Gori se ha embolsado varios millones de dólares procedentes de las multinacionales tabaqueras…

Las presiones de los mafiosos a sueldo de la industria logran sus efectos. El 2 de julio de 2013 la secretaria general de Durao Barroso, Catherine Day, emite una nota interna: dados los “puntos de vista divergentes” que la “comunidad científica” mantiene sobre el asunto, así como el “impacto potencial sobre la industria química y el comercio internacional”, conviene elaborar un estudio de impacto…

En fin, gracias a los “científicos”, los monopolios se salen con la suya y la Comisión Europea no toma una decisión comprometida para la salud de millones de personas. Mientras tanto, el tiempo transcurre despacio, los balances de los monopolios no cesan de engordar y la salud de los europeos sigue comprometida durante dos años más, el tiempo que tarda en elaborarse el famoso estudio de impacto.

Es posible que la Comisión Europea no tome una decisión hasta 2017, pero para entonces ya se habrá aprobado el acuerdo trasatlántico de libre intercambio, que otorgue poderes aún mayores a los monopolios químicos…

‘Oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas’

Era sabido que la Unión Europea tenía un plan, tanto para la permanencia como para la salida de Grecia de la zona euro, pero hasta la fecha no se conocían las previsiones establecidas en el mismo. El 20 de julio las publicó la revista “Deutsche WirtschaftsNachrichten” y, como era previsible, consisten en sacar los tanques a la calle para acallar las protestas subsiguientes a cualquier eventualidad, incluido el regreso al dracma.

El diario griego “Kathimerini” califica el plan de “apocalíptico” y cita las palabras de un funcionario de Bruselas para definirlo: “Si el plan se aplica, oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas”.

Este diario atribuye la responsabilidad de su elaboración a Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quien trabajó el frente de un equipo de 15 personas en una sala de alta seguridad de Bruselas mientras delante de las cámaras de la televisión seguían las negociaciones.

El plan tiene la forma de 200 preguntas y 200 respuestas ante las diversas variantes que la permanencia o la salida de Grecia del euro podían plantear, tanto sobre la Unión Europea como sobre la propia Grecia, en particular la expulsión del país de la Unión Europea y del acuerdo de Schengen.

La Comisión Europea comenzó a trabajar en el plan en el mes de junio, cuando estaba claro que el plazo que expiraba a finales de mes para llegar a un acuerdo con el gobierno de Atenas no resultaría suficiente.

Los funcionarios de Juncker llegaron a la conclusión de que el regreso al dracma y la quiebra de los bancos conducirían a graves perturbaciones sociales. En esa situación los planes de la Comisión Europea contaban con que el ejército griego podría intervenir para aplastar las protestas populares.

Durante las últimas semanas en Grecia han corrido toda clase de especulaciones sobre el papel el ejército si se producían levantamientos masivos de los trabajadores. Los rumores no se han apagado. La transición española demostró que en la imposición del terror de masas, tan importante como el golpe de Estado, es la amenaza continua y el rumor. Lo llamaban “ruido de sables”.

Es lo que se ha puesto en marcha en Grecia para paralizar las movilizaciones. La filtración del plan elaborado por Bruselas refuerza al gobierno de Syriza, que no ha roto sus lazos con la Unión Europea, ni con la OTAN, ni con su propio ejército. Más bien al contrario.

A los gobiernos burgueses lo único que les mete miedo es la movilización de las masas en las calles. Todas las demás amenazas pasan desapercibidas y casi las consideran “normales”. La semana pasada el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble en una entrevista publicada por Der Spiegel retomaba la posición del canciller federal austríaco Werner Faymann: a pesar de los compromisos firmados por el gobierno de Syriza, no hay que descartar la posibilidad de que Grecia sea expulsada del euro en cualquier momento.

La revista alemana “Deutsche WirtschaftsNachrichten” dice que no se sabe la intervención de Merkel y Schäuble en el plan de sacar los tanques a las calles en Atenas. La propuesta de Schäuble de expulsar a Grecia del euro se conoció después de la cumbre de Bruselas en la que se obtuvo el acuerdo, por lo que se trata de una amenaza que se va a convertir en permanente, es decir, en un chantaje contra Grecia: o el acuerdo o los tanques.

Todo estas amenazas gangsteriles se producen el mismo tiempo que, dócilmente, el gobierno de Tsipras ya ha empezado a poner en marcha las reformas exigidas desde Bruselas. La semana pasada el IVA sobre algunos alimentos pasó del 13 al 23 por ciento, así como las comidas en los restaurantes y los precios de los transportes públicos.

El imperialismo alemán está llegando a la encrucijada

Juan Manuel Olarieta

Lo que tiene que ver con Alemania le lava la cara al reformismo europeo, que se puede presentar con un marchamo progresista del que carece absolutamente. Los aspavientos reformistas esconden la lucha de clases, la presentan desde un punto de vista nacional que reproduce a escala europea esa dicotomía norte-sur que tanto juego le viene dando desde hace unos años: la culpa de los problemas del sur procede del norte.

Además, con las continuas alusiones a la crisis de Grecia el reformismo europeo trata torpemente de esconder la crisis interna de la Unión Europea.

Finalmente, los ataques que el reformismo dirige contra Alemania ponen de manifiesto la estrategia de Estados Unidos en Europa, de la que ellos, los reformistas, forman parte. Las nuevas organizaciones reformistas que han surgido en el sur de Europa, del tipo Syriza y Podemos, son el ariete que va a utilizar Estados Unidos para mantener sometida a Alemania.

La mayor parte de los planteamientos actuales sobre el imperialismo y sus rivalidades internas, incluidos los rusos, coinciden en meter en el mismo paquete a las “potencias occidentales”, un bloque del que forman parte Estados Unidos y Alemania que, como es habitual, “son iguales”, o “son lo mismo”, o “son parecidos”. Es la sempiterna simetría de los imperialistas, en donde las fisuras no aparecen por ningún lado.

Casi es ridículo empezar recordando que Alemania perdió la Segunda Guerra Mundial y que el país fue ocupado militarmente. La Fuerza Aérea de Estados Unidos se apoderó de las antiguas bases de la Luftwaffe, que se convirtieron en una prolongación del territorio de Estados Unidos.

Pero en una guerra no basta con vencer; luego hay que humillar al derrotado, hacerle sentir su inferioridad. Además de la ocupación, Alemania fue dividida en dos Estados, lo cual fue responsabilidad única y exclusivamente del imperialismo, que impuso sus planes a pesar de que la Unión Soviética se opuso a la partición.

A lo largo de toda la Guerra Fría el estatuto subordinado de Alemania dejó de estar justificado por la derrota en la Segunda Guerra Mundial y adquirió un carácter nuevo, para el cual se inventó una nueva excusa: el cerco a la Unión Soviética. No obstante, los hechos no cambiaron: Alemania seguía siendo un país ocupado y humillado.

Su subordinación estratégica se plasmó en el Estatuto de las Tropas de la OTAN de 1951 (SOFA), el Contrato de Establecimiento de 1954 y el acuerdo complementario al SOFA de 1959. Los acuerdos de la posguerra crearon privilegios exorbitantes para Estados Unidos y para sus tropas, que disfrutan de una libertad de movimiento sin límites y pueden utilizar calles, edificios públicos y áreas de entrenamiento. Los vuelos de los aviones de la Fuerza Aérea estadounidense sobre Alemania no están sujetos a control y no pueden ser registrados. Los aviones de Estados Unidos tienen permiso para aterrizar en cualquier lugar de Alemania y en cualquier momento, por ello pueden utilizar aeropuertos civiles como conexiones para los transportes militares a utilizar en cualquier crisis que se desencadene en cualquier lugar del mundo.

Alemania tuvo que renunciar, pues, a la soberanía y jurisdicción sobre su territorio, incluyendo los crímenes cometidos por las tropas de ocupación o sus miembros civiles. Incluso están exentos de cualquier responsabilidad por los daños causados por las maniobras militares.

En 1990 la excusa de la Guerra Fría también se agotó. Ya no existía la URSS. Tampoco existía la República Democrática Alemana. Sin embargo, la situación sigue siendo la misma: Alemania es un país militarmente ocupado.

El elemento definitorio y capital de aquel momento fue la firma por Gorbachov del Acuerdo dos-más-cuatro, que no sólo puso al desnudo -por si cabían dudas- la política soviética sino también la rusa actual, es decir, demuestra la continuidad de una política exterior seguida en Europa desde 1945 de una forma coherente. Aquel acuerdo estableció -entre otras cosas- que, a pesar de la reunificación alemana, en el territorio de la antigua República Democrática Alemana no se podría establecer ninguna fuerza armada extranjera, ni bases aéreas, ni armas nucleares.

En lo que concierne a la ocupación militar, Alemania no es, pues, un país reunificado y aquel estatuto militar de la antigua República Democrática Alemana fue el que la URSS logró en otros países, como Austria, y el que trató de obtener en todos los demás del este de Europa. El contraste no puede ser más claro con la política imperialista de constituir un “cordón sanitario” en torno a la URSS y luego a Rusia, hasta el punto de que durante una visita a las tropas acantonadas en la base de Ramstein en 2009 Obama dijo: “Alemania es un país ocupado y lo seguirá siendo”.

Hoy hay más soldados estadounidenses estacionados en Alemania que en cualquier otro país del mundo. Alemania tiene el 28 por ciento del total de las bases estadounidenses en el extranjero. Más de la mitad de las bases estadounidenses en Europa están en suelo alemán.

Pero en la actualidad ni la Segunda Guerra Mundial ni la Guerra Fría pueden servir de excusa al imperialismo estadounidense para mantener su despliegue militar en Alemania. La única excusa es la propia Alemania, mantenerla sometida a las órdenes de Washington.

Alemania no ha denunciado los tratados de posguerra. Tampoco parece que quiera salir de ese estado de postración. Es verdad que ha iniciado unas protestas muy tímidas y que el espionaje en internet (Prism en 2013 y el actual que ha salpicado a la propia Merkel) ha levantado la ola anti-estadounidense más importante desde 1945, lo cual favorece el distanciamiento.

La cuestión que se plantea es si en el futuro las contradicciones entre ambas potencias van a menguar o si, por el contrario, se van a intensificar. En mi opinión esto último es lo que va a ocurrir: un mayor alejamiento entre ambas potencias y la ruptura del “statuo quo” de la posguerra en Alemania. Su consecuencia será el acercamiento de Alemania a Rusia.

En ese proceso Berlín tendrá que afrontar una fortísima campaña de intoxicación propagandística procedente de Estados Unidos, que es la que ahora ha empezado. El núcleo de esa campaña anti-alemana tomará el camino más corto: equipararla al III Reich. Ahí es donde Estados Unidos les reserva a los reformistas del sur europeo, del estilo Syriza y Podemos, el papel estelar. Hoy en Europa no hay nada más “progresista” que arrojar todas las culpas sobre Alemania.

Por su parte, Alemania sabe que tiene un caballo de Troya en su interior y que no son sólo las bases militares de Estados Unidos, sino también los países como Grecia o España. No le bastará sólo con desembarazarse de los primeros. También tendrá que sacar fuera de la Unión Europea a Grecia y España. Eso es lo que significa el famoso Grexit.

Schultz admite que Europa está al borde de la desintegración

Ayer el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, declaró a la radio alemana Deutschlandfunk que “Bruselas se encuentra en el filo de la navaja y por ello la eurozona está al borde de la desintegración”.

Schultz alcanzó notoriedad mundial cuando, días antes del referéndum griego, propuso dar un golpe de Estado y sustituir a Syriza por un gobierno de tecnócratas. Entonces parecía que el problema lo tenía Grecia; ahora la pelota está en el tejado de la Unión Europea.

Así lo reafirma el sitio “Deutsche Wirtschafts Nachrichten” (Noticias Económicas Alemanas) cuando asegura que en Bruselas el miedo ha sustituido a la confianza como forma de relacionarse entre los países de la Unión. “En Europa la vida en común ya no la determinan contratos [basados en la confianza] sino la ley de la jungla, dicen. Son palabras mayores, pero no son las únicas. La revista también dice que este fin de semana se ha producido un “golpe de fuerza” contra Grecia que hay que tomar como una advertencia implacable dirigida contra todos los miembros de la zona euro y de la que todos ellos son, a la vez, cómplices.

De las uniones internacionales, y de la europea en particular, ya habló Lenin hace cien años. Decía que este tipo de tinglados aparecen en las épocas de auge económico, cuando las cosas marchan viento en popa, mientras que experimentan dificultades desde el mismo momento en el que emerge la crisis. Por lo tanto, la Unión Europea es como cualquier sociedad anónima. Su solidez depende de si reparte beneficios a final de año o no. Si además de no dar nada exige poner más dinero encima de la mesa, la unión se transforma en desunión.

Si a los estudiantes de economía les enseñaran que el capitalismo se rige por la ley del desarrollo desigual, nada de esto les sorprendería. Pero les cuentan todo lo contrario, que es lo que repiten luego los tertulianos en los medios: que todos navegamos en un mismo barco que se llama Unión Europea. Es falso. Cuando el barco se hunde todos se pelean por tener un hueco en el bote salvavidas.

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