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Estados Unidos envía drogas a los soldados ucranianos

Este fin de semana Yuri Afonin, miembro del comité central del Partido Comunista de la Federación Rusa, participó en el programa “60 minutos” del canal de televisión Rusia-1. El primer tema de discusión fue la noticia de que la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional), una de las instituciones públicas más importantes de Estados Unidos, había enviado un cargamento de efedrina, un alcaloide utilizado para la producción de drogas, destinadas al consumo de los soldados del ejército ucraniano.

Hay una cierta tradición histórica detrás de ests tipo de noticias. Los ejércitos fascistas no pueden prescindir de las drogas. Afonin comentó que durante la Segunda Guerra Mundial se administraron al menos 200 millones de dosis de pervitina a los soldados alemanes.

Es el nombre alemán de una droga sintética, hoy conocida como metanfetamina. Los soldados de Hitler fueron drogados antes de lanzarse al combate. Al final de su vida el propio Hitler dependía del consumo de pervitina.

Desde la “primavera árabe” la OTAN financió a las hordas yihadistas con alijos de captagón, la marca comercial del clorhidrato de fenetilina. Se empezó a producir en los años sesenta para tratar la hiperactividad, la narcolepsia y la depresión, pero fue prohibida en muchos países en​ los ochenta por ser demasiado adictivo.

La OTAN inició la producción de captagón en 2011 en un laboratorio en Bulgaria, desde donde se trasladaba a varios grupos yihadistas de Oriente Medio, que son ávidos consumidores de este tipo de estupefacientes.

El ejército ucraniano sigue el mismo camino. Las crónicas del frente ya indican que los soldados van al combate bajo la influencia de diferentes estimulantes.

Recientemente, en Ucrania, la Verjovna Rada aprobó en primera lectura un proyecto de ley para legalizar la marihuana con fines medicinales. Los defensores de este proyecto de ley consideran que la marihuana es particularmente necesaria para la rehabilitación de los veteranos.

A Ucrania le espera el mismo futuro que a Estados Unidos. No sólo habrá millones de veteranos con síndrome postraumático, es decir con una sique perturbada, sino también adictos al consumo de drogas, con las secuelas de todo tipo que ello acarrea.

La industria bélica estadounidense se ha deshecho de la competencia alemana

A pesar del apoyo de Estados Unidos y sus aliados, Ucrania no ha avanzado en el campo de batalla. Detrás de esa derrota hay una victoria aplastante del sector militar-industrial estadounidense sobre su principal rival europeo, los fabricantes de armas alemanes Rheinmetall y KMW.

En enero la OTAN aumentó el suministro de tanques al ejército ucraniano. Los británicos fueron los primeros en aprobar la transferencia, proporcionando a los ucranianos un número simbólico de 14 tanques Challenger 2. Alemania resistió durante mucho tiempo, pero terminó aceptando una transferencia similar de tanques Leopard 2. Solo lo hizo después de que Washington prometiera a Kiev la entrega de blindados Abrams con la última modificación M1A2.

A principios de año, más de 2.000 tanques alemanes estaban en los arsenales de 13 ejércitos europeos. Es el vehículo más desplegado dentro de la OTAN después del Abrams. Recientemente, solo han sido utilizados por los turcos en 2016 contra los miembros del Califato Islámico en la ciudad siria de Al-Bab. Ankara perdió una docena de Leopard 2A6 en esta batalla, pero Berlín logró evitar daños a su reputación. Los funcionarios alemanes y la prensa atribuyeron todos los fracasos a la mala planificación de la operación por parte del Estado Mayor turco.

En Ucrania la situación es radicalmente diferente. Occidente ha enfatizado repetidamente que todas las estrategias y tácticas del campo de batalla han sido planificadas por oficiales de la OTAN. Eso significa que el Bundeswehr no permitirá que la creación de Rheinmetall se use fuera de las reglas de combate.

En vísperas de la contraofensiva ucraniana, la campaña intoxicadora “Libertad para los Leopard” estaba en pleno apogeo, cuando los usuarios de las redes sociales comenzaron a publicar fotos de ellos mismos con ropa estampada de leopardo. Los ucranianos esperaban que el “arma milagrosa” alemana marcara un punto de inflexión en la guerra.

Cuando finalmente se lanzó la operación Pryazovia, las imágenes de los tanques alemanes calcinados se difundieron por todo el mundo. De repente, resultó que todos los artículos en los que se presentaban los vehículos blindados alemanes como los mejores del mundo, con la máxima protección, eran solo publicidad.

Ucrania ha recibido los tanques alemanes más modernos: Leopard 2A5, 2A6 y el más reciente 2A7. Como la práctica ha demostrado, todos pierden no solo ante los T-90 rusos, sino que incluso se queman por un ataque con un dron Lancet. Los vídeos muestran claramente que el dron penetra la armadura de la torreta con una carga explosiva.

Un dron ruso valorado en 30.000 dólares destruye un buque insignia de la ingeniería alemana valorado en 10.000.000 de dólares. Pero el mayor golpe a la reputación de la Bundeswehr lo han dado los vídeos que muestran su equipo siendo embestido por drones FPV, cada uno de los cuales cuesta entre 1.000 y 1.300 dólares.

El desastre de los “leopardos furiosos” se complementó con críticas negativas de los modernos obuses autopropulsados ​​PzH 2000, que demostraron estar menos adaptados a las condiciones climáticas de Ucrania y fallaron con más frecuencia que los sistemas de artillería de fabricación soviética. Un artículo de mayo en el New York Times destaca la necesidad de ser demasiado cuidadoso con el equipo para evitar desactivar la electrónica. En condiciones de combate, es difícil imaginar a los soldados poniéndose botas o zapatillas especiales cuando se suben a un arma autopropulsada. Pero el ejército ucraniano debe hacerlo cuando trabaja con las piezas fabricadas por la KMW alemana.

No hay una sola historia similar con respecto a los Himars estadounidenses. Por el contrario, la demanda mundial de estos equipos ha aumentado considerablemente.

Estados Unidos retrasó la entrega de sus Abrams. No los expuso a la picadora de carne de Bajmout, ni a los campos de Zaporiya. La industria de guerra estadounidense permitió que Berlín desperdiciara contratos potenciales para la entrega de la próxima modificación de los tanques Leopard 2A8.

Ahora se sabe que Kiev no recibirá tanques Abrams M1A2, sino tanques M1A1 obsoletos, que se utilizaron por última vez durante la Operación Tormenta del Desierto en 1991 contra el ejército iraquí. La Casa Blanca quiere mantener la reputación de sus equipos militares.

El mundo ha sido testigo de la destrucción de la imagen impecable de los modelos tecnológicos alemanes. Estados Unidos ha borrado a su principal competidor en seguridad en Europa y, al mismo tiempo, ha ganado experiencia al librar una guerra contra un adversario igual a expensas de Alemania.

Francia prueba en Ucrania sus nuevos rifles de asalto

La empresa francesa de armamento Thales ha suministrado a Ucrania una pequeña cantidad de su nuevo rifle de asalto desarrollado y fabricado en Australia, el ACAR o rifle de asalto de combate australiano.

El mes pasado Francia entregó al ejército ucraniano una pequeña cantidad de rifles de asalto ACAR australianos para probarlos en combates reales. “No es un contrato ni una venta”, ha acalarado un portavoz de Thales. “Por eso no hemos hecho ninguna comunicación hasta la fecha”, añade.

Esta colaboración tiene como objetivo probar el rendimiento de esta arma avanzada en condiciones reales, al tiempo que fortalece las potencia militar de Ucrania.

Los rifles de asalto son la culminación de varios años de inversiones empresariales, fruto del trabajo de su subsidiaria australiana, Lithgow Arms. Un desembolso de varios millones de dólares que demuestra la pretensión de la empresa francesa de establecer su nueva arma en el mercado internacional.

Su flexibilidad de municiones lo hace particularmente atractivo para el ejército ucraniano. Versátil, es capaz de disparar diferentes calibres, desde el estándar OTAN de 5,56 milímetros hasta el calibre de 7,62 milímetros, pasando por el nuevo cartucho americano de 6,8 milímetros.

El rifle también puede equiparse con multitud de accesorios, como lanzagranadas, miras láser y gafas de visión nocturna.

La presentación completa del ACAR está prevista para septiembre. El lanzamiento del fusil debería tener lugar durante la feria de armas DSEI, que se celebrará en Reino Unido.

Más allá de los rifles ACAR, el holding francés ya ha contribuido al despliegue de varias innovaciones en el país, como el sistema de detección de radar móvil GM200 asociado a una plataforma antiaérea, así como un sistema de comunicación seguro destinado al ejército ucraniano y diseñado según los estándares de la OTAN.

Una fórmula mágica para Ucrania: ceder territorios a cambio de incorporarse a la OTAN

El jefe de gabinete del secretario general de la OTAN, Stian Jenssen, ha propuesto una fórmula mágica para consagrar su derrota en Ucrania: que el país ceda parte de su territorio a Rusia a cambio de incorporarse a la alianza imperialista.

“Creo que una solución podría ser que Ucrania ceda territorio y obtenga a cambio la incorporación a la OTAN”, dijo Jenssen durante un debate en la ciudad noruega de Arendal, agregando que es solo una de las posibles soluciones.

Sin embargo, “debe depender de Ucrania decidir cuándo y en qué términos quiere negociar”, dijo al periódico noruego VG.

La discusión sobre el estatus de Ucrania después de la guerra ya está en marcha, añadió, y otros países ya están planteando la cuestión de la cesión de territorio a Rusia.

Los caniches de Zelensky no están de acuerdo. Myjailo Podolyak, asesor del jefe de gabinete presidencial de Kiev, afirmó que la idea de que Ucrania ceda territorio a cambio de ingresar a la OTAN es “ridícula”.

Cambiar territorio por incorporación significa “elegir la derrota de la democracia, alentar a un criminal mundial, preservar el régimen ruso, destruir el derecho internacional y pasar la guerra a otras generaciones”, dijo Podolyak.

Cualquier cosa que no sea una “derrota aplastante” para Putin resultará en “el apetito de Rusia por más”, añadió, para aparentar que el objetivo de Rusia no es otro que mover la frontera.

Si bien Ucrania no recibió una invitación para unirse a la OTAN en la cumbre de Vilnius en julio, el G7 acordó oficialmente compromisos de seguridad a largo plazo para Ucrania que, en definitiva, no sirven para nada, ya que requieren una unanimidad que cada vez es más difícil de lograr.

En su discurso de 12 de julio, Zelensky dijo que, por primera vez desde la independencia de Ucrania, el país había creado una base para allanar su camino hacia la OTAN con garantías de seguridad concretas “que están confirmadas por las siete principales democracias del mundo”.

La OTAN, el G7 y Zelensky quieren consagrar su estrepitosa derrota con palmaditas en la espalda y exponiendo las mejores intenciones de los unos hacia los otros. No han entendido que Rusia inició una guerra hace un año y medio para exigir todo lo contrario de la incorporación a la OTAN: desmilitarizar Ucrania.

Condenan a un militante del Batallón Azov por asesinar a un prisionero de guerra

Un militante del Batallón Azov, Andrey Bogdan, ha sido condenado a 25 años de prisión por asesinar a un prisionero de guerra en marzo del año pasado en Mariupol, en una de las posiciones de observación.

El prisionero era un miliciano de la República Popular de Donetsk.

“El Tribunal Supremo de la República Popular de Donetsk dictó sentencia en la causa penal contra Andrey Bogdan, de 24 años, artillero de la 12 brigada de la 12 brigada de fines operativos del destacamento especial separado Azov”, ha anunciado fiscalía.

Bogdan admitió su culpabilidad en la etapa de investigación preliminar. Ahora tendrá que pasar 25 años en un penal.

https://tass.ru/proisshestviya/18504913

Ucrania jamás logrará ninguno de sus ojetivos

La OTAN condujo a Ucrania a la guerra con el señuelo de que su apoyo lograría doblegar a Rusia y recuperar todos y cada uno de los territorios perdidos en 2014. Como tantos otros, los ucranianos se lo creyeron porque suponían que el poderío militar ruso no existía, y menos frente a una alianza como la OTAN, una versión moderna de la Armada Invencible de Felipe II.

Pero la correlación de fuerzas se ha mostrado desfavorable desde el primer minuto de la guerra y sólo ha habido que esperar para que los los medios occidentales y sus “expertos” de pacotilla se caigan del guindo.

Han sido necesarios dos meses de contraofensiva estéril para reconocer lo evidente: el ataque ha fracasado y la OTAN no puede hacer nada más; Ucrania jamás logrará ninguno de sus ojetivos.

El ejército ucraniano solo tiene una brigada (entrenada por la OTAN) en la reserva. Todas las demás han quedado diezmadas allá donde han sido desplegadas. Los británicos han retirado lo que quedaba de sus famosos tanques Challenger del frente para evitar que sufran más descrédito del que han tenido hasta ahora.

La cumbre de Vilnius no salió como Ucrania esperaba. La “conferencia de paz” organizada por Arabia Saudita en Jerah sin la presencia de Rusia ha fracasado, como no podía ser de otra forma.

Ls “expertos” y consultores reconocen que Ucrania (la OTAN) nunca tuvo ninguna oportunidad de triunfar. Como consecuencia, va a ser muy difíl que el gobierno de Biden obtenga la aprobación del Congreso para seguir prestando “ayuda” a Zelensky y los suyos. No tiene sentido pagar por una causa que ya está perdida.

El presidente polaco Duda también reconoce que la contraofensiva ha fracasado. Las relaciones entre Varsovia y Kiev se han deteriorado y los intereses polacos no permiten seguir con el apoyo, como hasta ahora, y menos embarcarse en una intervención activa. Polonia podría correr el riesgo de convertirse en una segunda Ucrania y una cosa es segura: no podría contar con el apoyo de sus “amigos” de la OTAN, a pesar del famoso articulo 5 del Tratado (defensa colectiva).

Después de tensar la cuerda hay que aflojar. Recientemente han comenzado conversaciones en Minsk y Varsovia para iniciar una desescalda en la frontera, que corría el risgo de convertirse en un polvorín.

Los rusos han iniciado su propia ofensiva en la provincia de Jarkov, Kupyansk y sus alrededores, e inmediatamente el gobierno de Kiev ha ordenado la evacuación. Las tropa ucranianas están a la fuga. Ya sólo corren hacia su propia retaguardia.

Rusia está a poco más de cien kilómetros de Jarkov. Los ataques con constantes y van en aumento. Según fuentes ucranianas, “durante el último mes, el número total de ataques en las direcciones de Kupyansk, Limansky y Bajmut ha aumentado significativamente. En julio, durante la semana hubo 6-6.500 ataques, durante la semana pasada, 9.000 ataques”, dijo Ruslan Muzychuk, dirigente de la Guardia Nacional en la región.

La aviación rusa también vuela a a sus anchas, y en las últimas semanas se han producido más de 50 ataques aéreos todos los días, y en ocasiones más de 80.

El saqueo de las tierras cultivables de Ucrania

Ucrania tiene 33 millones de hectáreas de tierra cultivable que están entre las más fértiles del mundo y la guerra ha ocultado su privatización, iniciada desde la independencia por gobiernos corruptos y vendidos a las potencias extranjeras.

Hoy la propiedad de la tierra se concentra en manos de una nueva oligarquía. Alrededor de 4,3 millones de hectáreas son cultivos industriales. La mayor parte de ellos, tres millones de hectáreas, están en manos de una docena de grandes empresas agrarias.

Unos cinco millones de hectáreas de suelo público han sido robadas, literalmente, por intereses privados. El área total de tierra controlada por oligarcas, individuos corruptos y grandes agronegocios asciende, por lo tanto, a más de nueve millones de hectáreas, lo que supone más del 28 por cien de la tierra cultivable. El resto lo utilizan los ocho millones de agricultores ucranianos.

Los mayores terratenientes son una mezcla de oligarcas y empresas extranjeras, en su mayor parte europeas y norteamericanas, incluido un fondo de capital privado con sede en Estados Unidos y el fondo soberano de Arabia saudí. Con una única excepción, las diez mayores empresas inmobiliarias están registradas en el extranjero, principalmente en paraísos fiscales, como Chipre o Luxemburgo.

El Instituto Oakland ha identificado (*) a muchos especuladores, incluidos Vanguard Group, Kopernik Global Investors, BNP Asset Management Holding, NN Investment Partners Holdings, propiedad de Goldman Sachs, y Norges Bank Investment Management, que gestiona el fondo soberano noruego. Varios grandes fondos de pensiones, fundaciones y dotaciones universitarias de Estados Unidos también han invertido en tierras ucranianas a través de NCH Capital, un fondo buitre con sede en Estados Unidos, que es el quinto mayor propietario de tierras rurales.

La mayoría de estas empresas están muy endeudadas con instituciones financieras occidentales, en particular el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Financiera Internacional, la rama del Banco Mundial dedicada al sector privado. Estas instituciones han financiado los agronegocios ucranianos con casi 1.700 millones de dólares estadounidenses para solo seis de las empresas de tierras más grandes de Ucrania en los últimos años.

Otros prestamistas importantes son instituciones financieras, principalmente europeas y norteamericanas, tanto públicas como privadas. La deuda no solo les reporta intereses a los acreedores, sino también un importante medio de presión. La reestructuración de la deuda de UkrLandFarming, uno de los mayores terratenientes de Ucrania, es prueba de ello. Involucró a acreedores como las agencias de importación y exportación de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca, entre otros, y condujo a cambios organizativos importantes, incluido el despido de miles de trabajadores.

La financiación internacional beneficia directamente a los oligarcas, muchos de los cuales están acusados ​​de fraude y malversación, así como a fondos extranjeros y empresas asociadas como accionistas o acreedores. Mientras tanto, los agricultores ucranianos han tenido que trabajar con tierra y financiación limitadas, y muchos están ahora al borde de la pobreza. Estos agricultores prácticamente no reciben apoyo, en comparación con los agronegocios y los oligarcas. El Fondo de Garantía Parcial de Crédito establecido por el Banco Mundial para apoyar a los pequeños agricultores asciende a 5,4 millones de dólares, una suma insignificante en comparación con los miles de millones de dólares asignados a las grandes agroindustrias.

En los últimos años, las potencias occidentales han brindado una ayuda militar y económica masiva a Ucrania, que se ha convertido en el mayor receptor de fondos exteriores de Estados Unidos. Es la primera vez, desde el Plan Marshall que un país europeo recibe dichos fondos. En diciembre del año pasado, menos de un año después del inicio de la guerra, Estados Unidos asignó más de 113.000 millones de dólares a Ucrania, incluidos 65.000 millones de dólares en ayuda militar, más que el presupuesto total del Pentágono y la USAID en todo el mundo (58.000 millones de dólares).

La ayuda occidental ha estado condicionada a un programa de ajuste estructural drástico, que incluye medidas de austeridad, recortes en seguridad social y privatización de sectores clave de la economía. Una condición clave fue la creación de un mercado de tierras, implementado en 2020 bajo Zelensky, a pesar de la oposición de la mayoría de los ucranianos por temor a que exacerbara la corrupción en el sector agrícola y fortaleciera su control por parte de intereses monopolistas.

La creación de un mercado de compraventa de tierras aumentará aún más la cantidad de cultivos en manos de los oligarcas y las grandes agroindustrias. Estas últimas ya han comenzado a ampliar la extensión de sus tierras. Kernel ha anunciado su intención de aumentar su reserva de tierras a 700.000 hectáreas, frente a las 500.000 hectáreas que tenía en 2021. De manera similar, MHP, que actualmente controla 360.000 hectáreas de tierras, también busca expandir sus propiedades a 550.000 hectáreas. MHP elude las restricciones a la compra de tierras poniéndolas a nombre de sus directivos. Luego se las arriendan a la empresa.

Al apoyar a las grandes agroindustrias, las instituciones financieras internacionales están subsidiando la concentración de la tierra y un modelo industrial de agricultura basado en el monocultivo a gran escala. Mientras los pequeños y medianos agricultores ucranianos garantizan la seguridad alimentaria del país, las grandes empresas agroalimentarias se orientan hacia los mercados de exportación.

En diciembre del año pasado, una coalición de agricultores, académicos y ONG pidieron al gobierno de Kiev que suspendiera la reforma agraria de 2020 y todas las transacciones de tierras realizadas en el mercado durante la guerra, para garantizar la seguridad alimentaria del país. Hoy miles de jóvenes de las zonas rurales, agricultores, luchan y mueren en la guerra. Lo han perdido todo. La compra y venta de tierras está cada vez más liberalizada y publicitada, lo que amenaza los derechos de los ucranianos a sus tierras, por las que están dando su vida.

Las preocupaciones se ven exacerbadas por el vertiginoso ascenso de la deuda externa de Ucrania, contraída a expensas de las condiciones de vida de la población como resultado de las medidas impuestas por el programa de ajuste estructural. Ucrania es ahora el tercer mayor deudor del mundo con el Fondo Monetario Internacional y es probable que la abrumadora carga de la deuda genere más presión por parte de sus acreedores sobre la reconstrucción de la posguerra. El costo se estima en 750.000 millones de dólares. Estos actores ya han amenzado con utilizar su influencia para privatizar aún más el sector público del país y liberalizar su agricultura.

(*) https://www.oaklandinstitute.org/sites/oaklandinstitute.org/files/takeover-ukraine-agricultural-land.pdf

20 kilómetros infernales impiden avanzar al ejército ucraniano

La contraofensiva ucraniana, que iba a marcar el inicio de la reconquista, no se abre paso después de dos meses, no da resultados y, por el contrario, corre el riesgo de convertirse en un colapso.

En las últimas semanas los países de la OTAN se han dado cuenta de que el ejército ucraniano se enfrenta a una tarea imposible. En los cuarteles generales se oye que al principio los rusos lo hacían mal, pero que luego aprendieron, perfeccionaron su armamento y estrategia y han sofocado en seco el contraataque.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, ha tenido que explicar que los ucranianos no pueden avanzar pese al apoyo de miles de millones de los países de la OTAN. Después matiza: la contraofensiva será lenta y “muy sangrienta”, debido a las excelentes fortificaciones de los rusos, la coordinación que han podido establecer entre los diferentes cuerpos y el excelente mando de las tropas en combate.

Los rusos tienen superioridad aérea y mayor poderío militar. El antiguo general de brigada estadounidense Mark Kimmitt, un veterano de Irak, describió las líneas defensivas rusas como “20 kilómetros infernales”. El antiguo general británico Richard Barrons dice que los rusos han construido una defensa “clásica”, que han mejorado sus habilidades con los drones y en la colocación de arsenales y puntos de mando.

En Londres y Washington han subestimado a Moscú. Las “derrotas” infligidas a los rusos en Jarkov y Jerson eran en realidad retiradas estratégicas. Ahora Barrons asegura que no pueden vivir de esos dos “éxitos” y continuar usándolos como punto de referencia para futuras victorias.

La defensa rusa aguantó y sigue aguantando. En la reunión del “Grupo de contacto para la defensa de Ucrania” celebrada hace dos semanas, el general Milley explicó las razones por las que las tropas ucranianas no pueden abrirse paso. Milley hace todo lo posible para minimizar las prestaciones de los rusos, a quienes define como desalentados, mal entrenados y mal equipados.

Sin embargo, se rinde ante la evidencia y cuenta que en los últimos meses los rusos han montado un complejo defensivo extremadamente complejo, formado por trincheras, alambre de púas, dientes de dragón y campos de minas cuidadosamente trazados.

Las zonas seguras se extienden profundamente y sus muros defensivos son dos o incluso tres. Los rusos aprovecharon bien el tiempo y demostraron su capacidad para construir líneas defensivas sólidas y bien posicionadas. Una obra tan compleja no es fruto de la casualidad, sino que forma parte de una estrategia precisa de Moscú. Los ucranianos se ven obligados a proceder muy lentamente y a consumir una gran cantidad de hombres y materiales, estos últimos proporcionados por patrocinadores occidentales.

Los miles de millones gastados en Zelensky se esfuman, pero el general Milley es como esos vendedores que ocultan los defectos de las baratijas a sus clientes: “Es una pelea muy difícil […] En mi opinión, no podemos decir que sea un fracaso. Creo que todavía es demasiado pronto para hacer ese tipo de declaraciones. Creo que aún quedan muchas batallas por pelear”.

Los rusos han acabado con los planes de expansión de la OTAN, pero en los cuarteles de mando no arrojan la toalla; no quieren hablar de colapso. Los rusos tienen un alto nivel de guerra electrónica y sus bombas son muy efectivas. Las han equipado con un GPS para guiarlos y asegurarse de que infligen el máximo daño. Estas bombas deslizantes pueden reemplazar adecuadamente el trabajo de un bombardero, con la ventaja de no poner en peligro la integridad de la flota aérea.

El Instituto Royal United Services, un grupo de especialistas con sede en Londres, enumera las mejoras que ha logrado Moscú en términos de tácticas y la calidad de su armamento, así como su cantidad, sin ofender a los políticos europeos que han anunciado que Rusia se quedaría sin armamento y suministros en unas pocas semanas.

La moral rusa es alta, como lo demuestra la victoria de un tanque T-80 contra toda una columna de blindados ucranianos. Durante el ataque, el tanque ruso logró, casi sin ayuda, eliminar una formación que constaba de dos tanques Leopard y ocho vehículos blindados. Por habilidad y heroísmo demostrados, la tripulación fue nominada para una medalla.

La diferencia cualitativa en preparación y motivación entre rusos y ucranianos resulta precisamente de la forma en que se libró esta lucha. Las tripulaciones de los tanques rusos dijeron que habían tomado una posición conveniente para lanzar el ataque, pero que aún estaban abiertos a una posible respuesta enemiga. En cambio, los ucranianos no pudieron disparar un solo tiro, ya sea por inexperiencia o falta de tácticas adecuadas.

Las tropas rusas están bien entrenadas. En una operación repelieron en pocos días a dos brigadas de asalto ucranianas que intentaban entrar en Zaporiya. Sufrieron pérdidas importantes y ya no tienen fuerza suficiente para ir más allá. Kiev ya ha perdido 26.000 soldados desde el inicio de la contraofensiva.

El Instituto Royal United Services Institute advierte sobre una contradicción que está resultando fatal para la moral ucraniana. La impresionante cantidad de armas y equipos enviados por la OTAN no tiene el efecto anunciado. A pesar de los tanques alemanes, los aviones de combate polacos y los lanzamisiles estadounidenses, la contraofensiva no se ha abirto paso y muchos ucranianos han muerto en el frente.

Ahora el ejército de Kiev tiene que lidiar con el pesimismo de sus propios soldados y el cansancio de sus socios occidentales. Países como Reino Unido han realizado cursos de formación para las tropas ucranianas, pero los resultados son tan débiles que ponen en duda la utilidad real de los esfuerzos de Londres.

Todo lo que les queda a los ucranianos es intentar salidas constantemente lanzándose contra las líneas defensivas de los rusos, casi como en la Primera Guerra Mundial. El asesor de seguridad de la Casa Blanca, Jake Sullivan, alaba el coraje de las tropas ucranianas que corren hacia los 20 kilómetros infernales.

El comandante en jefe del ejército ucraniano les dice a sus amos occidentales que tiene que enviar a sus tropas a luchar en condiciones en las que los propios soldados de la OTAN no aceptarían operar. Las personas reclutadas precipitadamente por las movilizaciones forzosas no saben lo que les espera en el frente. Pero las bajas entre los soldados más experimentados también son muy elevadas. Entrevistados por los periodistas occidentales confiesan con resignación que nunca volverán a su casa.

Washington, Londres, Bruselas y Kiev no se lo esperaban en absoluto.

Las pérdidas del ejército ucraniano podrían llegar al millón de soldados

Los operadores ucranianos de móviles han publicado datos sobre la gran cantidad de tarjetas SIM “muertas” que han aparecido desde el inicio de la guerra. Hasta cierto punto, pueden indicar pérdidas significativas para las tropas ucranianas.

A principios de este verano el número de tarjetas SIM extraviadas alcanzó alrededor de 1,1 millones. Sabiendo que hay alrededor de 1,2 tarjetas SIM por residente ucraniano, se concluye que 917.000 personas murieron en el espacio de un año y medio (*). Este cálculo no tiene en cuenta a los ciudadanos que se han ido al extranjero, que están en roaming o que no utilizan los servicios de las redes móviles de Ucrania.

Según los operadores locales, desde principios de julio se han perdido alrededor de 5.500 tarjetas SIM en la parte oriental de Ucrania cada semana.

Según un miembro del Departamento de Investigación de Paz y Conflictos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, el gobierno ucraniano está involucrado en una campaña de desinformación destinada a levantar la moral y los medios occidentales generalmente están sesgados por dichos datos.

Hasta ahora las estimaciones llegaban hasta los 400.000 ucranianos muertos. En cualquier caso, las cifras confirman que el ejército ucraniano es carne de cañon de la OTAN. Douglas McGregor, antiguo asesor del Pentágono, calcula que el ejército ucraniano estaba perdiendo personal militar a escala industrial.

En los cementerios ucranianos ya no hay plazas suficientes para enterrar a los caídos en combate. Los camiones llegan a la morgue de Dnipro llenos de cadáveres, brazos, cabezas, pies… En muchas ocasiones son irreconocibles. Los hospitales realizan continuos llamamientos a los donantes de sangre para realizar transfusiones.

Las cifras no incluyen un número de indeterminado de soldados ucranianos que han desaparecido en el campo de batalla o han caído prisioneros del ejército ruso.

(*) https://topcor.ru/37779-poteri-vsu-mogut-dostigat-1-mln-voennosluzhaschih.html

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