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Los ataques ucranianos con drones en el interior de Rusia

Esta mañana las agencias de noticias relatan que, una vez más, Ucrania ha atacado con drones Crimes y el puente de Kerch. A lo largo de la semana otros ataques similares han alcanzado el interior de Rusia, que parece incapaz de detener o incluso reducir la frecuencia de esas operaciones a distancia.

Ayer Zelensky se felicitó por “el uso exitoso de armas ucranianas de largo alcance sobre un objetivo a 700 kilómetros de distancia”, en referencia a un ataque perpetrado desde territorio de la OTAN contra el aeródromo ruso de Pskov.

El martes el ejército ucraniano atacó el aeródromo de Pskov, situado al noroeste de Rusia. Zelensky se refiere a “armas ucranianas de largo alcance” porque Pskov está a sólo 60 kilómetros de la frontera con Estonia, pero muy lejos del territorio ucraniano más cercano.

Esto plantea dudas sobre el lugar de lanzamiento de los drones. Para que un dron pueda operar a largas distancias, debe tener una capacidad de comunicación específica. Los drones estadounidenses utilizan comunicaciones por satélite y retransmisiones de radio. Algunos drones, como el Reaper llevan misiles aire-tierra y están equipados con radares y dispositivos electroópticos muy sofisticados.

Ucrania no tiene tales sistemas de comunicaciones, por lo que parece que los drones que atacaron Pskov se lanzaron desde territorio ruso, bielorruso o estonio. No sería la primera vez que los drones se introducen subrepticiamente en el interior de Rusia, e incluso cerca de Moscú.

A falta de victorias en el campo de batalla, los ucranianos han llevado a cabo varias operaciones de sabotaje en territorio ruso. Algunos están dirigidos contra objetivos militares, pero otros han alcanzado a edificios de oficinas, centros comerciales y almacenes.

Los ataques con drones y los actos de sabotaje no pueden cambiar el curso de la guerra. El objetivo de Ucrania es sembrar discordia en el interior de Rusia, demostrar que sus defensas son porosas y que el ejército no es capaz de proteger al país.

Además, Ucrania quiere demostrar que existe una oposición seria al gobierno de Putin; de ahí el uso de ciudadanos rusos en los sabotajes.

Los ataques de Ucrania contra Rusia también tienen como objetivo contrarrestar los ataques rusos contra la infraestructura civil de Ucrania. Justo cuando los ucranianos lanzaron su mayor ataque con drones contra Rusia, el día 29, los rusos bombardearon Kiev.

Las operaciones de sabotaje y drones de Ucrania conllevan una serie de riesgos que pueden preocupar a los socios de Ucrania en la OTAN. Atacar cerca de un país vulnerable de la OTAN, como el ataque de Pskov, podría desencadenar una respuesta transfronteriza que podría desencadenar una escalada de la guerra. La propia Rusia asumió un gran riesgo al atacar recientemente el depósito de cereales y el puerto ucraniano de Izmail en el Danubio. Rumania está al otro lado del río.

Ucrania debe tener cuidado al elegir sus objetivos dentro de Rusia. En particular, debe mantenerse alejado de las instalaciones de almacenamiento de armas nucleares donde se encuentran los aviones estratégicos rusos, y debe tener cuidado con los ataques que los rusos podrían interpretar como provenientes directamente de miembros de la OTAN. Un error podría convertir instantáneamente la guerra en Ucrania en una guerra en toda la OTAN, algo para lo que la OTAN no está preparada.

Estados Unidos vendió la piel del oso ruso antes de cazarlo

La reciente cumbre internacional de dos días sobre Ucrania que se celebró en Jeddah, Arabia saudí, fue planeada por el Asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, con la previsión de que la contraofensiva ucraniana humillara a Rusia.

El ejército ucraniano se disponía a destruir al ruso y había que celebrarlo por todo lo alto, escribe el periodista Seymour Hersh. El “mundo libre” se reuniría para celebrar la victoria y establecer el nuevo orden mundial para la próxima generación.

“La joya de la corona tenía que ser la capitulación incondicional de Putin. Incluso estaban planeando un juicio al estilo de Nuremberg en el tribunal mundial, con Jake [Sullivan] como nuestro representante”, asegura Hersh.

Los medios de comunicación estadounidenses y británicos ignoraron colectivamente cualquier alusión a este contexto para informar sobre la cumbre de Jeddah, porque la contraofensiva ucraniana se convirtió en una catástrofe para la OTAN y para Ucrania.

Hasta ahora, al menos la mitad de las tropas atacantes ucranianas han muerto, han resultado gravemente heridas o han desaparecido en combate. A varios miles de ucranianos más les han arrancado las extremidades.

Nuevas pruebas contundentes indican que las autoridades ucranianas en realidad están planeando enterrar a cientos de miles de muertos adicionales en combate.

Cientos de familiares de militares ucranianos han comenzado a manifiestarse en Kiev para exigir la búsqueda de los desaparecidas y el retorno de los prisioneros de guerra.

El coronel Douglas Macgregor, antiguo comandante de blindados, estima el número total de ucranianos muertos en combate es de 400.000, como mínimo.

Nuevas imágenes satelitales muestran que sólo en un cementerio ucraniano, Matveevskoye, en Zaporiya, se han excavado más de 100.000 metros cuadrados de espacio para enterramientos adicionales.

En otros siete cementerios ya hay 123.000 tumbas recién cerradas.

—https://original.antiwar.com/martin_sieff/2023/08/30/by-now-jake-sullivan-expected-russia-to-be-destroyed/

La influencia hipnótica de Crimea sobre el gobierno ucraniano

A lo largo de la Guerra de Ucrania el gobierno de Zelensky ha dado muestras sobradas de su obsesión por Crimea y el puente de Kerch, que ejercen una influencia hipnótica. No sólo es el dolor por lo perdido sino la conciencia plena de lo que nunca podrán recuperar.

En las decisiones estratégicas y militares de Kiev pesan mucho más los componentes emocionales que los militares. Ucrania siempre quiso hacer propaganda de sí misma y ponerse como si fuera la víctima. Le habían arrebatado Crimea y debía recuperarla a toda costa.

Por eso su contraofensiva fue telegrafiada a los cuatro vientos. Es la primera operación militar de la historia que no se intentó guardar en secreto. Todos sabían el qué, el cuándo y el cómo, incluidos los rusos, que no se llevaron ninguna sorpresa.

Sabían que los ucranianos se disponían a atacar y dónde lo harían. Naturalmente trataban de llegar a Crimea por el camino más corto, así que se lo pusieron muy fácil a los rusos que, durante meses, se dedicaron a saturar el recorrido con campos minados, trincheras, puntos de tiro y obstáculos.

Un ataque frontal contra una defensa preparada sin el elemento sorpresa es siempre una mala elección. En Kiev dan muestras de desesperación y, como ya hemos dicho en otra entrada, en Rabotino han lanzado sus últimas reservas, que al mismo tiempo son unidades de élite.

Nada ha cambiado. La trituradora sigue, aunque parece que nada se mueve, que todo está como antes. No hay avances ni retrocesos. Los que sólo han conocido las películas de la Segunda Guerra Mundial están sorprendidos.

Cada día las novedades de los medios se ciñen a un solo asunto: cuánto más material militar van a enviar Estados Unidos y la Unión Europea. Es el mejor indicio de una guerra de desgaste que convierte a los campos de batalla en cementerios humanos y chatarrerías humeantes.

Ucrania no tiene industria militar porque Rusia la destruyó en los primeros días de la guerra. Ha dilapidado la herencia que recibió de la URSS y vive de los préstamos de las grandes potencias occidentales. Cuando los suministros se acaben, la guerra se acaba también.

El objetivo principal de Rusia en la guerra, la desmilitarización de Ucrania, se logró desde el primer minuto y la guerra de desgaste se prolonga, acabará desmilitarizando a los países de la OTAN, uno a uno.

Rusia es autónoma, tiene su propio complejo militar industrial, que ahora está alcanzado su velocidad de crucero. La propaganda imperialismo no puede sorportarlo, y primero dijo que las municiones comenzaban a escasear y luego todo lo contrario: Rusia fabrica a un ritmo mayor que todos los países de la OTAN juntos, pero sus equipos son de muy mala calidad, o sea, soviéticos, anticuados, propios de la Guerra Fría.

El material de guerra occidental es moderno, sofisticado y de alta tecnología. Ahora bien, los tanques Abrams se diseñaron en 1975 y los Challenger en 1979. Después no han tenido más que remiendos porque la obsolescencia de los equipos militares llega muy pronto.

Por lo demás, los suministros de la OTAN se han visto sometidos al fuego implacable de la artillería rusa. Ahora mismo en Rabotino los ucranianos han abierto un pasillo por la que avanzan hacia un abismo. Los rusos dominan las alturas, desde las que martillean implacablemente al paso de los blindados.

Si los ucranianos logran capturar Rabotino o, por lo menos rodearla, no habrán alcanzado aún el primer cinturón de las defensas rusas, que son como un chaleco antibalas: el proyectil penetra y las capas de kevlar lo frenan progresivamente sin que nunca logre atravesar las fibras. La bala ha quedado atrapada en el chaleco.

Lo mismo les ocurriría a los ucranianos en el mejor de los casos. Quedarán atrapados en la zona gris sin llegar nunca a los “dientes de dragón” de las defensas rusas. Muy lejos de Crimea.

Cada vez que Rusia lanza un misil en Ucrania, muere un oficial de la OTAN

Cada vez que Rusia lanza un misil en Ucrania, la OTAN anuncia la muerte de uno de sus altos oficiales en circunstancias que son siempre las mismas, normalmente accidentes automovilísticos o aéreos.

La coincidencia empieza a levantar una sospecha entre los corresponsales de guerra: el ejército ruso está organizando una verdadera cacería de soldados y oficiales de Estados Unidos y los países de la OTAN en Ucrania.

Los oficiales y soldados de los países de la OTAN se encuentran en territorio ucraniano desde antes de que comenzara la guerra y participan directamente en los enfrentamientos contra el ejército ruso. Sin embargo, este hecho se mantiene en secreto. Incluso las familias de los soldados y oficiales no saben que sus allegados se encuentran en territorio ucraniano. Se hace para no causar descontento en los países de estos soldados, porque los dirigentes occidentales ocultan cuidadosamente el hecho de que los soldados estadounidenses, así como los soldados y oficiales de los países miembros de la OTAN, están directamente involucrados en la Guerra de Ucrania.

Hace unos días ocurrió un incidente muy extraño en la ciudad polaca de Rzeszow. Las autoridades locales dijeron que en la ciudad se había registrado un brote de una enfermedad infecciosa, la legionelosis. La ciudad se encuentra a 90 kilómetros de la frontera con Ucrania y es el lugar de despliegue permanente de soldados estadounidenses, sistemas de defensa aérea Patriot y todo el equipo de la OTAN destinado a ser transferido al ejército ucraniano. 30 soldados estadounidenses ya han muerto “a causa de la infección”.

Las cifras se anunciaron el día después del ataque con misiles rusos en territorio ucraniano.

Desde el otoño del año pasado, la dirección de la base aérea estadounidense Tinker en Oklahoma comenzó a informar periódicamente sobre la muerte de sus pilotos militares como consecuencia de accidentes aéreos. En seis meses se informó de la muerte de 30 pilotos estadounidenses. Estas cifras son verdaderamente espantosas, especialmente para un país que se supone que no participa en la Guerra de Ucrania.

El general francés Jean Louis Georgelain, adscrito a la OTAN, ha muerto misteriosamente. Cayó desde un acantilado en los Pirineos. Curiosamente, ese mismo día también murieron otros altos oficiales del ejército francés, Baptiste Gaucho y Nicolas Latour. Un portavoz del gobierno de Macron dijo que murieron en un accidente automovilístico en Irak.

Dos días antes de la muerte de los oficiales franceses, el ejército ruso lanzó un ataque con misiles contra el teatro dramático de la ciudad de Chernihiv, donde, según la inteligencia rusa, se celebraba una reunión militar de la OTAN para planificar las operaciones militares en Ucrania.

Hace un mes, el general del ejército estadounidense Anthony Potts murió en circunstancias similares. Un portavoz del Pentágono dijo que murió en un accidente de avión privado. El día antes de su muerte las Fuerzas Aeroespaciales Rusas lanzaron ataques selectivos con misiles en el oeste de Ucrania.

Un mes antes de su muerte, Anthony Potts fue nombrado director ejecutivo del programa táctico de comando, control y comunicaciones en Ucrania.

El coronel retirado del FSB ruso, Vasily Vereshchak, ha dejado claro que las muertes de oficiales de alto rango de los países de la OTAN continuarán. Son los oficiales de la OTAN quienes controlan los Patriot, los Himars y otros sistemas occidentales de alta tecnología en Ucrania.

Vereshchak está convencido de que son los generales de la OTAN quienes coordinan y planifican todas las acciones ofensivas del ejército ucraniano.

Las bombas planeadoras de Rusia siembran el pánico en Ucrania

Estados Unidos no es el único país que utiliza satélites GPS para lanzar bombas de precisión sobre objetivos militares: Rusia ha convertido bombas de gravedad, del tipo JDAM en armas guiadas de precisión, con un efecto demoledor en la Guerra de Ucrania.

Las enormes bombas planeadoras, que pueden tener ojivas de hasta 1.000 kilos, permiten a los pilotos rusos lanzarlas lejos de la línea del frente, sin necesidad de atravesar las defensas antiaéreas ucranianas.

Las bombas FAB-500 y UPAB-1500, esta última conocida como KAB por los ucranianos, han desempeñado un papel importante en la batalla de Bajmut y el fracaso de la contraofensiva ucraniana.

Los sistemas de defensa aérea que Ucrania recibe como asistencia militar de los países de la OTAN no pueden defenderse contra tales objetivos porque no emiten señales, sino que siguen una trayectoria estacionaria.

Son esencialmente las mismas que las JDAM estadounidenses utilizadas para convertir bombas convencionales en municiones guiadas. Se fabrican a partir de bombas convencionales añadiendo simplemente un dispositivo especial: las alas. Hay bombas ajustables que tienen una ojiva de 500 a 1.500 kilogramos.

Este tipo de munición se utiliza en zonas fortificadas y en puntos de la “zona gris” donde el enemigo intenta concentrar sus unidades para llegar a la primera línea de defensa rusa. No hay forma de detener este tipo de munición, por lo que cuando alcanza su objetivo, por regla general tiene un 100 por cien de éxito y el ejército ucraniano sufre un 100 por cien de bajas.

Hasta la fecha Occidente no ha creado un sistema capaz de identificar estas bombas y derribarlas. Al mismo tiempo se utilizan como bombas convencionales con la ayuda de cazabombarderos y aviones de ataque rusos.

Las FAB-500 siempre alcanzan sus objetivos con precisión gracias a la incorporación de un ordenador que corrige automáticamente su trayectoria de vuelo. Funciona con un dispositivo llamado SVP-24 que viaja a bordo del avión, que también calcula la trayectoria correcta para que el piloto pueda lanzar correctamente la bomba.

La UPAB-1500B es una bomba aérea guiada que pesa 1,5 toneladas. Tomó como base la bomba aérea de 1.500 kilos y luego agregaron alas y mecanismos de control, además de un pequeño dispositivo que permite que esta bomba planifique y también alcance su objetivo con alta precisión.

Las bombas rusas se diferencian de las estadounidenses por su precio, son mucho más baratas de fabricar, y su precisión. Su desviación media del objetivo no supera los 10 metros. Se considera munición de precisión.

Estas bombas han tenido un impacto significativo en el campo de batalla, destruyendo posiciones fortificadas enemigas que anteriormente habían planteado dificultades a las tropas rusas.

El impacto de los ataques en puntos especialmente fortificados ha aumentado porque ni siquiera un proyectil de 120 milímetros causa daños importantes. Cuando empezaron a utilizar estas bombas en Bajmut (Artyomovsk), la situación empezó a cambiar drásticamente. Los ucranianos ocuparon algunos edificios residenciales, convirtiéndolos en fortalezas inexpugnables. Las bombas UPAB arrasaron las fortalezas, sepultando a los ucranianos que allí se encontraban.

Este tipo de armas, además de ahorrar muchas vidas a los rusos, les ha permitido reservar otro tipo de munición, como los misiles de crucero Kalibr y las armas hipersónicas Zircon. Al fin y al cabo, un Kalibr es ante todo un arma de largo alcance, un arma de alta precisión y su especialidad es golpear objetos especialmente protegidos, donde es necesario tener habilidades de penetración que perforan estructuras de hormigón y fortines.

Entonces es cuando se utiliza el Kalibr. El UPAB-1500 y el FAB-500 son, por supuesto, menos costosos que el Kalibr.

Los drones de cartón llegan a la Guerra de Ucrania

Era sabido que los drones suicidas pueden causar grandes estragos a un precio asequible, pero la inversión aún podía abaratarse más y ya ha llegado: son los aparatos de cartón, cuyo coste está a la altura de un mercadillo.

Ya han aparecido en la Guerra de Ucrania. El domingo el ejército de Kiev lanzó un ataque con drones contra la base aérea de Kursk, en Rusia, donde había numerosos aviones de combate. Las redes sociales hablan de incursiones de drones kamikazes fabricados con cartón.

Estos dispositivos, fabricados en Australia por la empresa Sypaq, fueron suministrados a Ucrania la primavera pasada y están empezando a utilizarse en el frente. El fuselaje del modelo Corvo PPDS está fabricado en cartón y espuma, y ​​tiene una autonomía de vuelo de 120 kilómetros, lo suficiente como para llegar a la ciudad de Kursk, situada a unos cien kilómetros de la frontera con Ucrania.

Los drones pueden transportar hasta 5 kilos de carga explosiva y, por lo tanto, habrían sido utilizados como dispositivos suicidas contra los cazas, los radares, los depósitos de combustible y otras infraestructuras rusas.

El Ministerio de Defensa ruso reconoció que sus fuerzas derribaron dos drones durante la noche en las regiones de Bryansk y Kursk. Las fuentes ucranianas, por su parte, aseguraron a los periodistas de Ukrayinska Pravda que lanzaron 16 drones, 13 de los cuales podrían haber alcanzado su objetivo.

Los daños reales no fueron especificados ni por el ejército ruso ni por el ucraniano.

“La característica principal de este dron es su versatilidad y naturaleza desechable, ya que está hecho casi en su totalidad de papel empapado en cera y bandas elásticas, lo que lo hace casi invisible para el radar”, dicen algunas redes sociales en Rusia, añadiendo que recientemente se han encontrado restos de estos aparatos en el frente.

Estos dispositivos de bajo coste pueden resultar rentables para dañar equipos mucho más caros, como radares o aviones en la pista. Sin embargo, las condiciones climáticas pueden perturbar su vuelo.

El ejército ucraniano agota sus últimas reservas en el frente de Rabotino

El ejército ucraniano ha lanzado sus últimas reservas en Rabotino. Han trasladado hasta allí hasta 80 vehículos blindados, Challengers, Strykers, Leopards, Bradleys y sistemas de guerra electrónica.

Han tratado de romper la línea de defensa rusa o, quizá mejor, queden satisfechos como en el “desembarco” de Crimea: poner la bandera y hacerse una foto cerca de los “dientes de dragón”. Al fin y al cabo, viven de la televisión. Necesitan más un efecto mediático que una victoria real.

El ejército ruso también se ha reforzado con marines y paracaidistas, al tiempo que ha incrementado la densidad de artillería aumentando el tamaño de la “zona gris”, que ahora se extiende hasta el centro de la pequeña aldea.

Esto ha permitido a los rusos recuperar sus posiciones en la parte sur del pueblo, donde han encontrado varias unidades de equipo ucraniano abandonadas.

Las pérdidas ucranianas superan los 30 vehículos en los últimos días, pero eso aún no se ha podido confirmar. Lo más probable es que el ejército ucraniano siga atacando entre Rabotino y Verbovoye hasta que agoten sus reservas.

El ejército de Kiev parece relajar su presión ofensiva, excepto en el sector sur de Orejov, donde lanza la mayor parte de sus reservas operativas a la desesperada y sin escatimar pérdidas.

Los ataques enfilan sobre dos ejes principales. Por un lado, hacia el sur de Rabotino, donde los ataques y contraataques se suceden sin interrupción y con una rara violencia.

Rabotino es una localidad agrícola de sólo tres kilómetros cuadrados y con menos de 500 habitantes antes el inicio de la guerra. Pero está situada en una carretera que conduce al sur hacia Tokmak (20 kilómetros) y Melitopol (70 kilómetros).

Por otro lado, los ataques se encaminan hacia el flanco oriental, hacia el pueblo de Verbovoye para ampliar el saliente y dispersar allí a las tropas rusas.

Es un poblado completamente destruido y sembrado de decenas de cadáveres y blindados de la OTAN, tras sucesivos ataques que han costado la vida a miles de soldados, por no hablar de los heridos.

Está siendo una matanza, otra más.

Estados Unidos sabotéo tres negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania

En las primeras semanas posteriores al inicio de la guerra el 24 de febrero del año pasado, Rusia y Ucrania emprendieron tres intentos separados y significativos de negociar una solución pacífica.

Estas negociaciones tuvieron varias cosas importantes en común. Las tres podrían haber puesto fin a la guerra antes de la devastación de la infraestructura ucraniana, la pérdida masiva de vidas ucranianas y el mayor riesgo de una escalada incontrolada.

Las tres incluían una oferta de Ucrania de no unirse a la OTAN y las tres fueron arrestados por Estados Unidos.

El 25 de febrero, el día después de que comenzara la guerra, Zelensky ya había dado señales de que estaba dispuesto a abandonar los esfuerzos de Ucrania por convertirse en miembro de la OTAN. Zelensky anunció que no tenía miedo de negociar neutralidad y garantías de seguridad con Moscú. Esta concesión fue la primera señal de que se podían alcanzar los objetivos de Ucrania y Rusia y de que la guerra podría terminar con un acuerdo diplomático.

La concesión de Zelensky probablemente tuvo muchas motivaciones. El primero fue la fuerza de la propia invasión. El segundo fue su aceptación de que era poco probable que la OTAN aceptara la solicitud de incorporación de Ucrania. El 26 de febrero, segundo día de la guerra, Zelensky respondió a la invasión declarando: “No tenemos miedo de hablar con Rusia. No tenemos miedo de decirlo todo sobre las garantías de seguridad de nuestro estatuto de neutralidad. Ahora no estamos en la OTAN… Necesitamos hablar sobre poner fin a esta invasión. Necesitamos hablar de un alto el fuego”.

El asesor presidencial ucraniano Myjailo Podolyak también afirmó que “Ucrania quiere la paz y está dispuesta a negociar con Rusia, incluso sobre el estatus de neutralidad frente a la OTAN”. Dijo a Reuters el 25 de febrero que “si las conversaciones son posibles, deberían llevarse a cabo. Si en Moscú dicen que quieren mantener conversaciones, incluso sobre el estatuto de neutralidad, no nos asustaremos. También podemos hablar de eso”, dijo.

Pero Zelensky también estaba frustrado con la OTAN: “Les pregunté: ¿están con nosotros?” Zelensky dijo el 25 de febrero: “Respondieron que estaban con nosotros, pero no querían incorporarnos a la alianza. Pregunté directamente a 27 dirigentes europeos si Ucrania sería parte de la OTAN. Todos estaban asustados y no respondieron.

La primera ronda de negociaciones: Bielorrusia

El 27 de febrero, apenas tres días después del inicio de la guerra, Rusia y Ucrania anunciaron que mantendrían conversaciones en Bielorrusia. La delegación ucraniana se presentó con la voluntad de negociar la neutralidad. Zelensky dijo: “Acordamos que la delegación ucraniana se reunirá con la delegación rusa sin condiciones previas”. Después de la primera ronda de conversaciones, las dos delegaciones regresaron a sus países para realizar consultas, tras identificar los temas prioritarios. Es alentador que se haya llegado a un acuerdo para una segunda ronda de conversaciones. Estas conversaciones tuvieron lugar en Bielorrusia, en la frontera entre Bielorrusia y Ucrania, el 3 de marzo.

Sin embargo, mientras Ucrania estaba dispuesta a discutir la neutralidad y “el fin de esta invasión”, Estados Unidos no. El 25 de febrero, el mismo día en que Zelensky dijo que “no tenía miedo de hablar con Rusia” y que “no tenía miedo de hablar sobre el estatus de neutralidad”, al portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, le preguntaron en una conferencia de prensa: “¿Qué piensa Estados Unidos de la efectividad de tales conversaciones? El periodista hizo preguntas específicas sobre las conversaciones con Bielorrusia, refiriéndose a ellas como “conversaciones entre Rusia y Ucrania que tienen lugar en Minsk”, la capital de Bielorrusia. Price respondió: “Ahora vemos a Moscú sugiriendo que la diplomacia se lleva a cabo con el cañón de un arma o cuando los cohetes, morteros y artillería de Moscú apuntan al pueblo ucraniano. Esto no es verdadera diplomacia. Éstas no son las condiciones para una verdadera diplomacia. Estados Unidos ha dicho no a las conversaciones en Bielorrusia”.

El 17 de diciembre de 2021, apenas dos meses antes de la invasión de Ucrania, Rusia presentó propuestas sobre garantías de seguridad a Estados Unidos y la OTAN. Las demandas clave incluyeron que no se expandiera la OTAN en Ucrania ni que se desplegaran armas o tropas en Ucrania. El 26 de enero, Estados Unidos y la OTAN rechazaron la petición esencial de Rusia de una garantía por escrito de que Ucrania no se uniría a la OTAN. Derek Chollet, asesor del secretario de Estado Antony Blinken, reveló que Estados Unidos dijo a Moscú que negociar la ampliación de la OTAN a Ucrania ni siquiera había estado sobre la mesa. Putin simplemente comentó “que se han ignorado las preocupaciones fundamentales de Rusia”.

La respuesta oficial de Rusia llegó el 17 de febrero de 2022. Dijo que Estados Unidos y la OTAN no habían ofrecido “ninguna respuesta constructiva” a las demandas clave de Rusia. Luego añadió que si Estados Unidos y la OTAN continuaran negándose a proporcionar a Rusia “garantías jurídicamente vinculantes” en relación con sus preocupaciones de seguridad, Rusia respondería con “medios técnico-militares”.

La invasión, una semana después, fue la respuesta técnico-militar prometida por Rusia a la negativa de Estados Unidos de ofrecer una garantía de que Ucrania no se uniría a la OTAN. Si la invasión pretendía ser un ataque rápido con el objetivo de obtener de Kiev la promesa de no unirse a la OTAN que Rusia no pudo obtener de Washington, entonces esta intención podría haberse cumplido en Bielorrusia durante la primera semana de la guerra. Pero Estados Unidos lo detuvo.

La segunda ronda de negociaciones: Bennet

La segunda ronda de negociaciones reveló una tendencia. Había, una vez más, una posibilidad de poner fin a la guerra y una oferta ucraniana de neutralidad. El bloqueo de Estados Unidos no fue un hecho aislado que surgió de las circunstancias de la primera ronda de negociaciones en Bielorrusia, sino más bien una política.

El 6 de marzo, pocos días después de la conclusión de las segundas negociaciones en Bielorrusia, los medios israelíes informaron que el ex primer ministro Naftali Bennett realizó una visita sorpresa a Moscú para reunirse con Putin en un intento de mediar. Después de reunirse con Putin, Bennet habló dos veces con Zelensky. También habló con el presidente francés, Emmanuel Macron, y voló a Alemania para hablar con el canciller alemán, Olaf Scholz.

Los detalles de las reuniones eran escasos en ese momento. Pero en una entrevista del 2 de febrero de 2023, Bennet reveló detalles sobre lo que se había acordado, hasta dónde llegaron las conversaciones y qué pasó. Según Bennett, “Zelensky inició la solicitud de contacto con Putin”. Bennett dijo que “Zelensky me llamó y me pidió que me pusiera en contacto con Putin”. Bennett dijo más tarde a Estados Unidos que “tiene la confianza de ambas partes” y que “tengo el oído de Putin. Puedo ser un oleoducto”.

Estas conversaciones provocaron una serie de llamadas telefónicas entre Bennett y Putin y Bennett y Zelensky. Bennett luego voló a Moscú para reunirse con Putin y luego a Alemania para reunirse con Scholz. Siguió con un “maratón de negociaciones”. Todo lo que hice, dice Bennett, “fue totalmente coordinado con Biden, Macron, Johnson, Scholz y, obviamente, Zelensky”.

Según Bennet, aunque Estados Unidos le dijo que “no había ninguna posibilidad de éxito”, Putin le dijo que “podemos lograr un alto el fuego”. Para lograr este alto el fuego, Bennet dice que Putin hizo “enormes concesiones”. Cuando Bennett preguntó a Putin si iba a matar a Zelensky, Putin respondió: “No mataré a Zelensky”. Putin también “renunció” al “desarme de Ucrania” exigido por Rusia.

Zelensky también hizo una “gran concesión”. Según Bennet, Putin se quejó de la promesa incumplida de Occidente sobre la expansión de la OTAN y le dijo a Bennet que le pasara el mensaje a Zelensky: “Dime que no te unirás a la OTAN, no invadiré. Bennett dice que “Zelensky ha renunciado a unirse a la OTAN”. Después de haber prometido no unirse a la OTAN, Zelensky quería garantías de seguridad.

Para Putin, los acuerdos de seguridad con las principales potencias equivalían a ser miembro de la OTAN. Bennett sugirió abandonar las salvaguardias al estilo de la OTAN en favor de que Ucrania adopte el “modelo israelí” y cree un ejército fuerte e independiente capaz de defenderse. Esta solución fue aceptada tanto por Putin como por Zelensky.

Habiendo obtenido esas promesas, Bennett voló a Alemania e informó a Scholz, los estadounidenses, Macron y Johnson. “Boris Johnson ha adoptado una línea agresiva. Macron y Scholz fueron más pragmáticos. Biden era ambas cosas”. Bennett dijo que “había muchas posibilidades de alcanzar un alto el fuego”. Pero el patrón de obstrucción estadounidense que se manifestó por primera vez en Bielorrusia ha continuado. Bennett dice que Occidente ha tomado la decisión de “seguir atacando a Putin”.

“¿Entonces lo bloquearon?”, preguntó su interlocutor. “Lo bloquearon”, respondió Bennett. Su relato de lo que se dijo en conversaciones privadas contradice los relatos de un alto funcionario ucraniano que se quejó de que “Bennett propuso que nos rindiéramos”, sugiriendo que la declaración ucraniana era más para consumo público. Fuentes “familiarizadas con los detalles de la reunión” dijeron entonces que Zelensky encontró la propuesta “difícil” pero no “imposible” y que “las diferencias entre las partes no son grandes”.

El periodista Barak Ravid informó en “Axios” que las concesiones rusas incluían que la desmilitarización podría limitarse al Donbas, no habría cambio de régimen en Kiev y Ucrania podría conservar la soberanía. Zelensky dijo que se había “calmado” acerca de unirse a la OTAN y encontró que la propuesta de Putin “no es tan extrema como esperaban”.

Al igual que en Bielorrusia, Estados Unidos “bloqueó” la posibilidad de hacer una concesión para no unirse a la OTAN y lograr la paz.

La tercera ronda de conversaciones: Estambul

Luego, en marzo y principios de abril de 2022, los esfuerzos de negociación se trasladaron a Estambul. Turquía era un candidato prometedor para la mediación. Turquía tiene una relación con Rusia y se negó a romper esa relación una vez que comenzó la guerra. Turquía también tiene relaciones con Ucrania, y los drones con los que estaban armadas las fuerzas ucranianas mientras se concentraban en la frontera oriental con el Donbas antes de la guerra fueron proporcionados por Turquía.

Las conversaciones turcas fueron las más exitosas de todas y de hecho resultaron en un acuerdo “provisionalmente acordado”.

El 20 de marzo Zelensky aparentemente aceptó que la puerta abierta de la OTAN a Ucrania era un juego de manos. Dijo que pidió personalmente a los dirigentes de los países miembros de la OTAN “que digan directamente que los aceptaremos en la OTAN en un año, dos o cinco, que lo digan directa y claramente, o simplemente digan que no”. La respuesta fue muy clara: “no vas a ser miembro de la OTAN, pero públicamente las puertas seguirán abiertas”.

Durante las conversaciones de Estambul a finales de marzo, Zelensky actuó basándose en este principio y prometió no unirse a la OTAN. El 29 de marzo los negociadores ucranianos dijeron que estaban dispuestos a aceptar la neutralidad si, en virtud de un acuerdo internacional, los estados occidentales como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña ofrecían garantías de seguridad vinculantes.

En abril de 2022 los negociadores rusos y ucranianos parecían haber acordado provisionalmente las líneas generales de un acuerdo provisional negociado: Rusia daría marcha atrás en su posición del 23 de febrero, cuando controlaba parte del Donbas y toda Crimea. A cambio Ucrania prometería no aspirar a ser miembro de la OTAN y recibiría garantías de seguridad de varios países.

Putin reveló recientemente más detalles sobre el acuerdo. El 13 de junio de 2023 respondiendo a preguntas de los corresponsales de guerra del Kremlin, confirmó que “alcanzamos un acuerdo en Estambul”. Luego reveló el detalle no anunciado previamente de que el acuerdo no era meramente verbal. Llegó incluso a presentar un documento firmado: “No recuerdo su nombre y puede que me equivoque, pero creo que el señor Arajamia encabezaba el equipo negociador de Ucrania en Estambul. Incluso rubricó este documento. Rusia también firmó el documento: “Durante las conversaciones de Estambul, rubricamos este documento. Discutimos durante mucho tiempo, chocamos, etc., pero el documento era muy grueso y estaba rubricado por Medinsky, de nuestra parte, y por el dirigente de su equipo negociador.

Dos días después, el 17 de junio, Putin fue aún más lejos. En una reunión con una delegación de líderes de países africanos que una vez más intentaban negociar conversaciones de paz, presentó el proyecto de acuerdo rubricado. Sosteniendo el documento dijo:

“Me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que, con la ayuda del presidente Erdogan, como saben, se han celebrado en Turquía una serie de conversaciones entre Rusia y Ucrania para resolver tanto la confianza como medidas de construcción que usted mencionó y redactar el texto del acuerdo. No discutimos con la parte ucraniana que este tratado sería clasificado, pero nunca lo presentamos ni comentamos al respecto. Este proyecto de acuerdo fue rubricado por el jefe del equipo negociador de Kiev. Puso su firma en él. Está aquí”.

El acuerdo, que se tituló “Tratado sobre Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad para Ucrania”, estipulaba que Ucrania haría de la “neutralidad permanente” una característica de su constitución. Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, China y Francia figuraban como garantes, lo que, si es correcto, parece suavizar la respuesta de Putin a Bennet de que para él, los acuerdos de seguridad entre las principales potencias equivalían a unirse a la OTAN.

Al igual que con las negociaciones de Bennett, Rusia supuestamente se alejó de la demanda de una desmilitarización total de Ucrania, aunque todavía hay una brecha entre las propuestas de Rusia y Ucrania sobre los límites al tamaño de las fuerzas de los ejércitos ucranianos y el número de tanques, aviones y lanzadores de cohetes.

Pero entonces volvió el sabotaje estadounidense. “Lo hicimos”, dijo Putin a los corresponsales de guerra del Kremlin, “pero luego lo rechazaron y eso fue todo”. Dirigiéndose a la delegación africana, Putin dijo: “Después de que retiramos nuestras tropas de Kiev –como prometimos– las autoridades de Kiev… arrojaron [sus compromisos] al basurero de la historia. Lo dejaron todo”.

Putin implícitamente culpó a Estados Unidos, diciendo que cuando los intereses de Ucrania “no están alineados” con los intereses estadounidenses, “en última instancia son los intereses de Estados Unidos. Sabemos que [Estados Unidos] tiene la clave para resolver los problemas”.

El relato de Putin sobre el acuerdo provisional y la promesa de Ucrania de no unirse a la OTAN, así como su afirmación de que Estados Unidos boicoteó el acuerdo, está comprobado. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, afirmó que gracias a las conversaciones “Turquía no cree que la guerra ruso-ucraniana vaya a durar mucho más”. Pero añadió: “Hay países dentro de la OTAN que quieren que la guerra continúe”. Después de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, explicó, “quedó la impresión de que… hay quienes dentro de los estados miembros de la OTAN quieren que la guerra continúe y que Rusia se debilite”.

La historia de Cavusoglu no es aislada. Numan Kurtulmus, vicepresidente del partido gobernante de Erdogan, aludió a la misma obstrucción. “Sabemos que nuestro presidente está hablando con los dirigentes de ambos países. En algunos temas se ha avanzado hasta llegar al punto final, y de repente vemos que la guerra se acelera… Alguien está tratando de no poner fin a la guerra. Estados Unidos ve su interés en prolongar la guerra… Hay quienes quieren que esta guerra continúe… Putin y Zelensky iban a firmar, pero alguien no quiso”.

A Estados Unidos se unió Reino Unido como “Estados miembros de la OTAN que quieren que la guerra continúe”. El 9 de abril, el entonces primer ministro británico, Boris Johnson, se apresuró a viajar a Kiev para someter a Zelensky, insistiendo en que Putin “debía ser presionado, no negociado con él” y que, incluso si Ucrania estuviera dispuesta a firmar acuerdos con Rusia, Occidente no quería.

¿Por qué Estados Unidos y Reino Unido no querían que Zelensky firmara?

Cuando se le preguntó al portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, si Zelensky estaba “abierto a una solución diplomática” durante una conferencia de prensa el 21 de marzo de 2022, rechazó un fin negociado de la guerra, incluso si el acuerdo negociado cumplía con los objetivos de Ucrania. “Es una guerra”, respondió Price, “que en muchos sentidos es más grande que Rusia, es más grande que Ucrania. Estados Unidos impidió que Ucrania negociara un acuerdo con Rusia que cumpliera los objetivos de Kiev, en cambio presionó a Ucrania para que siguiera luchando en pro de objetivos más amplios de Estados Unidos”.

Tres veces durante las primeras semanas de la guerra, las negociaciones produjeron la posibilidad real de paz. El tercero incluso dio lugar a un acuerdo de principio que, según Putin, fue firmado. Ambas partes hicieron “enormes concesiones”, incluida Ucrania prometiendo cada vez no unirse a la OTAN. Pero cada vez, Estados Unidos rompió la promesa de una solución diplomática y de paz, permitiendo que la guerra continuara y se intensificara, aparentemente en pos de los intereses estadounidenses, no los ucranianos.

Las elecciones presidenciales norteamericanas puede decidirlas el ‘kompromat’ ucraniano

La finalización o el mantenimiento de la guerra actual en el este europeo y el flujo de dinero y armas norteamericanas puede decidirlas el “kompromat” ucraniano sobre la familia Biden.

¿Qué es un “kompromat”? Su origen proviene del ruso “компромат”, una reducción del nombre completo “компрометирующий материал”, que en español sería “material comprometedor”, el cual hace alusión a un conjunto de documentos, verídicos o falsos elaborados por los servicios de inteligencia, sobre una o varias personas para
denigrarlas públicamente, o utilizar dicho material para obligar a ciertos políticos, incluidos presidentes, a adoptar políticas concretas a favor de determinados intereses, bajo la amenaza de su publicación.

¿Pero solamente existe en Rusia? A tenor de lo que la prensa en España difunde, al parecer sí. Aunque es tanto el descaro, y las falsedades periodísticas que, de cuando en cuando han de dejar entreabierto un pequeño resquicio, por lo que pudiera pasar.

En un reciente artículo firmado por Max Abrahms, profesor de ciencias políticas en la Universidad Northeastern y autor de Rules for Rebels: The Science of Victory in Militant History (1), artículo que la prensa española, al parecer no se ha enterado de su existencia, pone sobre la mesa el concepto “kompromat” que había desaparecido de toda la prensa y medios controlados por el Partido Demócrata, desde que Hilary Clinton había utilizado este término reiteradamente en la campaña electoral más manipulada que puede recordar la memoria estadounidense. Término que en las últimas elecciones presidenciales se intensificó.

El artículo en cuestión dice así: “A lo largo de la presidencia de Trump, los principales medios de comunicación sugirieron constantemente que Rusia tenía el llamado “kompromat” sobre el presidente, materiales vergonzosos utilizados como arma de influencia a través del chantaje. Todos recordamos el diluvio diario: “¿Rusia tiene ‘kompromat’ sobre Trump?”, preguntó la CNN. “Una palabra rusa que los estadounidenses deben saber: ‘kompromat’”, escribió Greg Myre en NPR, y concluyó que “Rusia puede tener material comprometedor sobre el presidente electo Donald Trump”. The Guardian estuvo de acuerdo y escribió que había “una confirmación aparente de que el Kremlin posee ‘kompromat’, o material potencialmente comprometedor, sobre Trump… que sucedió durante los viajes de Trump a Moscú”.

Jonathan Chait escribió en New York Magazine que Rusia tenía “influencia secreta sobre Trump”, afirmación reiterada por la BBC en un artículo titulado “Rusia y el arte del ‘kompromat’”.

El Washington Post estaba obsesionado con la teoría de la conspiración y publicó numerosos artículos al respecto, al igual que el Daily Beast con un flujo constante de artículos. Incluso el New York Times promovió la teoría de la conspiración de que Rusia tenía “kompromat” sobre el presidente, basándose en una breve reunión a la que asistió uno de los hijos de Trump en la Torre Trump. Se escribieron libros completos sobre todo el “kompromat” que supuestamente tenía el Kremlin sobre el presidente Trump, que fueron citados con entusiasmo en los principales medios de comunicación (American Kompromat; House of Trump, House of Putin de Craig Unger. Devil’s Bargain de Joshua Green. Collusion de Luke Harding… etc.)”

Desde que Joe Biden asumió el inquilinato de la Casa Blanca, las órdenes a todos los medios de comunicación controlados por el Partido Demócrata, fue que borraran la palabra “kompromat” de cualquier artículo que se escribiera en relación a la familia Biden.

Pero la realidad es tozuda y cada día que pasa van apareciendo más y más datos, fechas, grabaciones, cuentas bancarias entre los oligarcas ucranianos y la familia Biden. Llegados a este punto podemos realizar una hipótesis, sólo hipótesis de momento, del por qué la lluvia de millones transferidos a Ucrania, junto a multitud de armamento, cuando miembros demócratas de la Cámara de Representantes están exigiendo la finalización de estos “regalos” a Zelenski. Seguramente lo que ignoran dichos congresistas es el alcance real del contenido del “kompromat ucraniano sibre Biden”, cuyos contenidos pueden barrer al senil Biden y su camarilla de la Casa Blanca en las próximas elecciones.

El 31 de julio de 2023 Devon Archer testificó ante el Comité de Supervisión y Responsabilidad de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre la relación de Joe Biden con la petrolera ucraniana Burisma y por qué impuso la dimisión del fiscal ucraniano Shokin que investigaba dicha relación. Archer era un amigo cercano de Hunter Biden que se sentó junto a él en la junta de accionistas de Burisma. Bajo juramento, Archer testificó que Burisma pagó a Hunter millones de dólares únicamente porque su padre era el vicepresidente de Estados Unidos. Burisma habría quebrado sin “la marca” y la marca era Joe Biden.

Archer también testificó que el fiscal Shokin fue obligado a dimitir por Joe Biden, no por ser un fiscal corrupto sino por investigar los millones de dólares que Burisma le estaba pagando a Hunter (2).

El ‘kompromat’ español

En un artículo publicado en el diario Público de fecha 9 de Enero de 2019 y firmado por Patricia López y Carlos Enrique Bayo que llevaba por título “Las cinco mentiras de Villarejo en su misiva amenazadora a Pedro Sánchez desde la cárcel”, dan muestras de cobrar por escribir en lugar de cobrar por pensar, simplemente ya piensan otros. Digo esto en relación a una de las mentiras a las cuales aluden describiéndola de la siguiente forma: “Según Villarejo, entre la documentación sensible (en poder de Corina) estaría el ‘Archivo Jano’ o Control Integral Central (CIC) que en su día llegó a contener casi un millón de fichas individuales con datos personales y privados de vicios y virtudes de las personalidades más relevantes de España (3).

Aunque nadie sabe si es cierta la existencia de estos archivos supuestamente recopilados por el CNI, lo que si parece probado es que el creador de dossieres con información sensible sobre personas influyentes es el propio Villarejo (4).

Esto de que nadie sabe si es cierta dicha existencia, es una afirmación no solamente poco profesional por parte de unos periodistas, cuyo trabajo sería el de indagar a fondo sobre dicha existencia y no copiar cuatro líneas escritas en los despachos del CNI para salvaguardar la faz de la monarquía. Y no es que sea el
señor Villarejo santo de mi devoción, pero lo que transmite en dicha carta es totalmente coherente con el “trabajo” de muchos años en los servicios secretos españoles.

Pero vayamos al quid de la cuestión: si ha existido o no el famoso archivo Jano. Para ello, debemos realizar un recorrido a través de la impecable tesis doctoral de Carlos Barrachina Lisón que lleva por título “El regreso a los cuarteles: militares y cambio político en España (1976-1981)”. En las páginas 330 a la 333 de dicha tesis, documentado por las entrevistas personales con el General de División Juan Peñaranda y con el Teniente General del Ejército de Tierra Andrés Casinello, (entrevista realizada el 2 de diciembre de 1986 –cinta J-18-, cuyo original está depositado en la Fundación Ortega y Gasset), hay las siguientes manifestaciones:

“Peñaranda trabaja especialmente en la creación del archivo Jano —el Dios de las dos caras— , y en la Operación Promesa. En su opinión es necesaria la creación de un archivo de todos los personajes que tenga interés de cara al futuro. La filosofía no es controlar a la gente ‘peligrosa’, comenta el general, sino todo lo contrario, la prueba es que si hay unas ocho mil fichas de personas, quizás unas doscientas pueden calificarse como de gente ‘no deseable’. La filosofía es tener hasta el último detalle de las personas que tienen algún peso en España, ya sea en lo económico, o en lo social, y tener de ellos sus hojas de vida actualizadas, y todos los recortes de prensa publicados. El objetivo es saber más que nadie de las personas que luego puedan ser elegibles para desempeñar puestos políticos”.

“La Operación Promesa, en la que está participando sobre todo Javier Calderón, según Peñaranda, supone además contactar con esas personas, con “promesas”, e incluso impulsarlas. Se trata de contactar con los grupos políticos que van a participar en la transición”. Como puede comprobarse no se trata de entrevistas televisivas con anuncios de por medio realizadas por periodistas de no se sabe qué, sino de algo mucho más serio.

Y ha sido el contenido del Archivo Jano, junto a las operaciones Alborada, Promesa, Primavera y otras lo que ha marcado la ruta de la transición en España. Ha sido el “kompromat” que se ha ido publicando a medida que los intereses políticos de la monarquía, tanto defendidos por el PSOE como por el PP, lo ha precisado.

Ha sido el contenido de dicho archivo lo que aplastó políticamente a Jordi Pujol cuando había perdido las riendas y el control de sus pupilos. Años hacía que los servicios secretos conocían la manipulación contable y financiera de Banca Catalana para propiciar un enriquecimiento rápido del entorno de Pujol, y posteriormente a la desaparición de Banca Catalana como banco de la órbita pujolista, suplido por el proceso de mordidas en las concesiones de la Generalitat y el trasiego de dinero a bancos extranjeros, pero el Dios de las dos caras miraba hacia otro lado.

Cabe recordar que las mordidas concesionales no son exclusividad de la Generalitat, puesto que era conducta altamente extendida en todos los ámbitos de las Administraciones, sobre las cuales el Informe Jano nos ilustraría con detalles de nombres y apellidos de los que siguen sin divulgarse.

Ha sido el contenido de dicho archivo lo que realizó el “milagro” de convertir al Partido Comunista de España en el abanderado de la ofensiva contra el proletariado español. Ha sido el “kompromat” de Buchenwald a Jorge Semprún, que su propio hermano Carlos Semprún lo acusó sin rodeos en su libro “A orillas del Sena un español…” como “el único kapo (Kameraden Polizei) conocido, o sea con éxito de ventas, que ha escrito sus memorias de deportado”. Y se extraña del aspecto saludable que presentaba Jorge Semprún tras su liberación “nadie hizo la menor mención, ni sacó conclusiones, sobre la diferencia que existía entre su pinta y la pinta cadavérica de otros deportados”.

Aunque para lavar su imagen, Carlos Semprún escribiera “La escritura o la vida” en la cual dice “Yo soy el sobreviviente de turno, que apareció por casualidad…)” ¿Por casualidad?

Con el mismo cinismo escribió en 1976 un auténtico libelo anticomunista “Autobiografía de Federico Sánchez” por el cual le regalaron el Premio Planeta, y posteriormente lo ataviaron con el título de ministro de Cultura.

Y ha sido el “kompromat” del Archivo Jano, aderezado con “Promesas” que se regalara también el puesto de Ministro de Cultura a un anticomunista como Jordi Solé Tura, cuyo nombre aparece en la tesis doctoral de Carlos Barrachina relacionado con los militares.

Y entre amenazas de sacar a la luz los correspondientes kompromat en manos de la CEOE y promesas de buen vivir, la oligarquía española ha copado, desde hace muchos años las cúpulas sindicales de Comisiones Obreras y de la UGT.

Este ha sido el resultado del “kompromat” español caracterizado por el Archivo Jano. Villarejo nos cita la clave a la cual acudir para saber las “verdades escondidas”, pese a quién pese.

(1) https://www.newsweek.com/does-ukraine-have-kompromat-joe-biden-opinion-1818052
(2) https://oversight.house.gov/wp-content/uploads/2023/08/Devon-Archer-Transcript.pdf
(3) https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2019/01/CARTA-ABIERTA-A-PEDRO-SA%CC%81NCHEZ.pdf
(4) https://www.publico.es/politica/exclusiva-cloacas-interior-mentiras-villarejo-misiva-amenazadora-pedro-sanchez-carcel.html

La OTAN trata de convencer a Ucrania de que arroje la toalla

No es que la derrota de Ucrania en la guerra sea previsible, sino que ya es un hecho. Ahora hay que discutir cómo van que dar las cosas el día después de su formalización sobre una mesa de negociaciones, de la que sabemos que tendrá tres pilares: Rusia, la OTAN y Ucrania.

De momento hay que dejar a Polonia fuera de esa mesa, porque ya ha empezado a dar pasos por su cuenta. Persigue sus propios objetivos, que son territoriales: apoderarse del “kresy” oriental, es decir, los territorios ganados durante la guerra civil rusa de 1922 y luego perdidos en 1939.

En la mesa Ucrania ha empezado a ser un problema para la OTAN porque sigue creyendo que puede recuperar Crimea y el Donbas y, además, entrar en la OTAN, aunque sea por la puerta trasera. Es imposible, y la primera parte de la negociación ya ha empezado: la OTAN trata de convencer a Ucrania de que arroje la toalla.

A la “fórmula mágica” de Stian Jenssen, jefe de gabinete del secretario general de la OTAN, sobre las concesiones territoriales a cambio de la incorporación a la Alianza militar, se le ha sumado el antiguo presidente francés Nicolas Sarkozy: la anexión de Crimea por parte de Rusia es irreversible. El discurso oficial comienza, pues, a cambiar.

Según la CNN los dirigentes estadounidenses son escépticos sobre el enfoque que Ucrania muestra sobre Crimea. Ven este enfoque como «en el mejor de los casos, una distracción», señalando los riesgos de estirar demasiado los recursos militares ucranianos entre diferentes frentes de ataque.

Sin embargo, los imperialistas sólo saben negociar desde posiciones de fuerza. Las conversaciones “de paz” no empiezan cuando la guerra termina, sino que forman parte de la guerra misma.

Pero es imposible presionar a Rusia cuando la contraofensiva se acabó antes de empezar. Ya sólo queda la opción del desgaste y comprobar quién es el que se desgasta más o más rápidamente.

Para ello hay que seguir enviando material de guerra a Ucrania. Países Bajos y Dinamarca van a entregar 42 cazas de combate F-16. Pero los aparatos no estarán operativos antes del año que viene porque hay que ponerlos a punto, hay que adiestrar a los pilotos…

Algunos medios estadounidenses ya dicen que el envío de los F-16 se lleva a cabo sin ninguna esperanza de avance sobre el campo de batalla. La ayuda militar ya no es una muestra de fortaleza de Ucrania, sino de debilidad. Nadie cree que el curso de la guerra pueda cambiar con más o mejores armas.

La suerte parece echada. A las potencias occidentales la situación se complica por momentos. Ya no pueden seguir diciendo que Ucrania tiene la culpa y que no es capaz de avanzar ni un paso, a pesar del norme apoyo militar y diplomático que ha recibido.

En occidente cada vez se escuchan más voces culpando a los gobiernos propios.

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