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Ha comenzado la invasión militar del nordeste de Siria por el ejército turco

La invasión militar del nordeste de Siria por el ejército turco ha comenzado, según confirman los medios de comunicación regionales. El canal de televisión Al-Mayadin, afiliado a Hezbollah, y los medios de comunicación israelíes aseguran que aviones turcos han atacado objetivos kurdos en el norte de Siria.

El lunes por la tarde, los combatientes turcos comenzaron a bombardear el puesto fronterizo de Semelka, en el extremo noreste de Siria, en la frontera con Iraq. Desde 2016 el cruce de Semelka ha servido como punto de suministro clave para las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) entre el Gobierno Regional de Kurdistán irakí y la Administración Autónoma del Kurdistán en el norte y el este de Siria.

En el nordeste de Siria, Estados Unidos ya se han retirado rápidamente de los puestos de observación fronterizos de Tel Abyad y Ras al Ain, lo que allana el camino para la inminente incursión de Turquía.

Esto se debe a que Estados Unidos afirma haber cerrado el espacio aéreo desde el norte de Siria hasta Turquía y mientras los aviones rusos patrullaban el sur de Siria, presumiblemente para asegurarse de que la incursión turca no se acercara a las posiciones del ejército sirio.

La agencia turca Anadolu afirma que los oficiales turcos han sido expulsados del Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas, que era el centro de coordinación de las operaciones contra el Califato Islámico, lo que significa que la vigilancia y los datos de reconocimiento de Estados Unidos ya no se comparten en Ankara.

Sin embargo, Anadolu señala que la portavoz del Pentágono, Carla Gleason, “no dijo que el espacio aéreo haya sido cerrado a Turquía sino que si estaba fuera de la misión aérea, era realmente difícil coordinar los vuelos en la región”.

Sin embargo, en lo que respecta a los kurdos, Erdogan nunca ha tenido reparos en coordinar sus acciones con los aliados de la llamada “coalición inteernacional” contra el Califato Islámico.

La advertencia de Trump de “destruir” la economía turca, dirigida tanto contra Ankara como contra los estadounidenses que le acusan de lanzar a los kurdos contra los lobos, ha sido ineficaz, según todos los indicadores.

Trump advirtió el lunes: “Como dije enérgicamente antes, y sólo para reiterar, si Turquía hace algo que yo, en mi gran e inigualable sabiduría, considero fuera de los límites, destruiré totalmente la economía de Turquía (¡ya lo he hecho antes!)”.

El ataque turco contradice la información de la Red Voltaire que anunciaba que el 16 de septiembre Rusia, Turquía e Irán habían llegado a un acuerdo sobre la cuestión kurda que debía ser aceptado por el gobierno de Damasco. El proyecto de Constitución para la Siria de la posguerra creaba una una “federación cultural” (no administrativa) en Rojava.

Ahora un portavoz militar turco advierte que el ejército avanzará para “corregir la demografía modificada por las Unidades de Protección Popular (YPG) en el noreste de Siria” y que “Turquía no permitirá que el Califato islámico regrese de ninguna forma”.

Parece, pues, que la campaña de Turquía se centrará en una limpieza étnica completa de los kurdos en las regiones fronterizas.

Considerando que Erdogan ya ha ignorado la presión estadounidense sobre la adquisición del sistema de defensa aérea ruso S-400, parece dispuesto a ignorar el engaño de Trump.

Turquía negocia con Rusia su salida del norte de Siria

El gobierno sirio controla alrededor del 65% del territorio (120.000 km) y el 67% de la población (11,5 millones de habitantes) y la victoria del campo lealista es incompatible con la fragmentación territorial de Siria.

La reconquista del norte de Siria por parte de las tropas leales al gobierno de Damasco se enfrenta a cuatro obstáculos: los yihadistas, el ejército turco, los kurdos y el ejército de Estados Unidos.

Desde el inicio de su intervención militar en suelo sirio, Moscú ha querido desempeñar un papel mediador, lo que le obliga a un equilibrio delicado. Apoya al gobierno de Damasco en su propósito de reconquistar todo el territorio pero, además, quiere coordinarse con Ankara.

En Moscú consideran que el eje de la resistencia (Teherán-Damasco-Hezbolah) es un baluarte contra el yihadismo, pero no contra Israel. En Siria, los rusos tienen que frenar a los iraníes y a Hezbolah.

Rusia es sin duda la principal potencia operativa en Siria, pero no es omnipotente. Además de las dificultades en el norte del país, se enfrenta a dos peligros en el sur: el peligro de los yihadistas (especialmente en la provincia de Deraa) y la amenaza de una guerra entre Israel y el eje de la resistencia.

De ahí que la posición rusa resulte ambigua. Por un lado, Moscú trabaja para establecer un comité para dotar al país de una nueva constitución y exige al gobierno sirio que haga concesiones políticas e institucionales. Por el otro, considera que la prioridad es la reconstrucción material del país.

La estabilización del país y la solución de la cuestión de los refugiados requieren, según el Kremlin, sobre todo de la reconstrucción económica.

En el contexto de la reconstrucción, Rusia cuenta con la participación financiera de Europa y de los países del Golfo, en primer lugar de Emiratos Árabes Unidos.

El caso de Turquía es muy especial por la cuestión frontriza y porque forma parte de la OTAN. Desde 2016 el gobierno de Ankara se ha convertido en un socio estratégico. El proceso de Astana, establecido en 2017, es una oportunidad para Rusia.

Rusia pretende que Erdogan abandone su propósito de derrocar a Bashar Al-Assad. Las negociaciones políticas para crear el comité constitucional es el precio a pagar para que Turquía cambie de política respecto a Siria.

Pero no es el único precio a pagar. A principios de 2018 Rusia permitió que el ejército turco comenzara a operar en Afrin porque fue una forma de mostrar a las milicias kurdas el coste de su sometimiento a los planes de Washington.

En septiembre del año pasado Rusia y Turquía acordaron la creación de una zona desmilitarizada en Idlib, que a Turquía le podría haber evitado una nueva ola de refugiados y, además, ponía buen recaudo a los grupos yihadistas que apoya en la región.

El plan le salió mal a Ankara. En muy poco tiempo, unos yihadistas devoraron a otros y Al Qaueda (Hayat Tahrir Al-Sham) salió triunfante y Turquía dio un paso adelante y acordó con el ejército estadounidense la creación de otra zona de seguridad a lo largo de la frontera sirio-turca, especialmente en las zonas controladas por el FDS en el noreste.

Después de la ofensiva del ejército regular en Idlib, Putin hizo concesiones para volver a un cierto equilibrio: apoyó la zona de seguridad para Turquía con el prtexto de los refugiados sirios en Turquía y olvidando a las milicias kurdas (con las que Rusia sigue manteniendo relaciones).

Más de un mes después del acuerdo turco-americano, Ankara expresó su insatisfacción y amenazó con intervenir militarmente contra las milicias kurdas. Esta intervención militar parece impensable si Moscú no da la luz verde.

Pero lo que le gustaría a Rusia es que el acuerdo de los turcos con Estado Unidos fracase porque reforzaría su capacidad negociadora.

Pero a corto plazo, el principal objetivo de Moscú es la salida de las tropas estadounidenses del nordeste de Siria.

Turquía vuelve a los brazos del ‘amigo americano’

Turquía ha dejado de importar petróleo iraní por completo desde principios de mayo. El objetivo oficial es el de “respetar” el bloqueo estadounidense que, sin embargo, Ankara “no aprueba”.

A pesar de esos insignificantes matices, Turquía ha acabado tomando partido a favor de Estados Unidos y en contra de Irán, que hasta ahora era un estrecho socio.

Hay otro matiz más, un poco menos insignificante: Ankara pretende que Washington acepte su compra de los sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400.

Turquía vuelve a ser un “aliado estratégico” de Estados Unidos y, por lo tanto, obligado a respetar unas sanciones con las que no está de acuerdo, es decir, que traga con lo que le imponen desde Washington.

Acaban así tres años de tensión entre ambos países, desde que la OTAN desató el Golpe de Estado contra Erdogan, un tira y afloja en el que Ankara ha presionado amagando un acercamiento con dos de las “bestias negras” del imperialismo: Irán y a Rusia

El bloqueo económico de Estados Unidos tenía una serie de excepciones en favor de ocho países, entre ellos Turquía, pero también China, la India y Japón, a los que Washington autorizó a seguir importando crudo iraní.

Los permisos expiraron el 2 de mayo y no se renovaron. Entonces en Ankara no parecieron dispuestos a ceder a las presiones estadounidenses. ”No aceptaremos sanciones unilaterales ni limitaciones en la forma en que gestionamos nuestras relaciones con nuestros vecinos”, dijo entonces el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu.

En abril Ankara trató de convencer a Estados Unidos de que permitiera a la refinería turca Tupras seguir importando crudo iraní sin sanciones.

Pero donde dije digo… Turquía finalmente ha tragado. Queda saber qué va a hacer Turquía con los demás contenciosos que tiene abiertos con Estados Unidos y, sobre todo, con la compra de los SS-400 rusos. Washington no sólo se opone a ello sino que amenaza con tomar represalias y no entregar a los turcos los aviones de combate F-35, e incluso imponer sanciones económicas a Ankara.

El viceministro turco de Asuntos Exteriores, que está de gira por Washington, ha dicho que el acuerdo de compra con Rusia es firme, aunque para poner un poco de vaselina al asunto Erdogan propone a Trump la creación de un grupo de trabajo técnico conjunto.

Las baterías SS-400 están entre las armas más sofisticadas y Estados Unidos teme que los rusos las utilicen para recoger datos sobre los aviones militares de la OTAN a través de Turquía. “Todavía estamos esperando la respuesta” sobre la “comisión técnica”, dicen en Ankara.

La ofensiva del ejército sirio en Idlib descoloca a Turquía

Soldados sirios en Jan Sheijun
Los recientes ataques del ejército sirio contra objetivos militares turcos y yihadistas en Idlib, que cuentan con el apoyo de Rusia, indican que Ankara pierde terreno en el norte de Siria.

Es muy posible que Ankara tenga que retirar las tropas que tiene en territorio sirio y, desde luego, no va a poder atacar a los kurdos, como era su intención.

También es posible, incluso, que el ejército sirio ataque a las fuerzas turcas en Idlib. El lunes un convoy militar turco que cruzaba la provincia de Idlib ya fue alcanzado por el ejército sirio que, al mismo tiempo, ponía rumbo a Jan Sheijun, una ciudad estratégica al sur de Idlib.

Tras el ataque, en el que murieron tres soldados y otros 12 resultaron heridos, el jueves los soldados sirios abrieron fuego de hostigamiento cerca de un puesto de observación militar turco en la región.

El deterioro de la posición de Turquía alrededor de Idlib se ve agravado por el fracaso de Ankara a la hora de tomar medidas para eliminar a las milicias kurdas que dirige Estados Unidos en la orilla oriental del río Éufrates.

En respuesta a la amenaza turca de una operación militar contra los kurdos, a principios de este mes Turquía y Estados Unidos acordaron crear conjuntamente una zona de seguridad en Rojava.

De esa manera Washington impediría a Turquía el ataque a los kurdos. Sin embargo, ambas partes no han alcanzado un acuerdo sobre la profundidad de la zona y quién la controlaría.

Ankara advirtió a Washington que aniquilaría a las milicias de YPG si Estados Unidos no cumplía sus promesas.

Dada la situación en Idlib, ahora es militarmente imposible que Turquía ataque a los kurdos en la orilla oriental del Éufrates, e incluso es posible que Ankara también tenga que abandonar las zonas bajo su control en la parte occidental del río.

El miércoles el ejército sirio capturó Jan Sheijun, que se encuentra en la carretera estratégica que une Damasco con Alepo, bajo control gubernamental. La toma de la ciudad facilitará al ejército sirio la toma de control del resto de Idlib en el noroeste de Siria, el último gran bastión yihadista.

Además de tener tropas en 12 puestos de observación alrededor de Idlib, Turquía también controla las regiones de Al-Bab y Afrin en el noroeste de Siria, que capturó al Califato Islámico y a los kurdos respectivamente en operaciones anteriores.

En septiembre del año pasado se crearon en Sochi (Rusia), en virtud de un acuerdo con Moscú, puestos de observación militar turcos en torno a Idlib para supervisar un alto el fuego que se ha roto entre el ejército sirio y los yihadistas.

Tras el mortal ataque al convoy turco, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, advirtió el pasado miércoles a Damasco que «no juegue con fuego». Ankara también subrayó que no se trata de suprimir sus puestos de observación en Idlib. El puesto de observación más meridional de Turquía en Idlib, alrededor del cual, según se informa, se han reunido los rebeldes fugitivos, está ahora rodeado por fuerzas sirias.

A pesar de las protestas de Ankara por la ofensiva siria en Idlib, Moscú ha subrayado que la ofensiva continuaría, destacando que el acuerdo de Sochi con Turquía no prohíbe la lucha contra los grupos terroristas. La respuesta de Rusia revela que apoya el ataque contra el convoy turco que, según Siria, llevaba armas a los yihadistas.

La política de Turquía de apelar a Estados Unidos y a Rusia al mismo tiempo o de utilizarlos como una ventaja contra los demás en Siria, ha fracasado. Rusia critica a Turquía por no bloquear los ataques yihadistas contra las posiciones militares sirias y rusas, como se acordó en Sochi.

Sin embargo, tanto Rusia como Turquía han expresado su compromiso con el acuerdo de Sochi, al menos de manera verbal. Está previsto que Rusia, Turquía e Irán se reúnan de nuevo el próximo mes en Ankara para resolver las diferencias sobre Siria.

Ahora bien, por importantes que sean los desacuerdos entre Rusia y Turquía sobre Siria, no parece que sean suficientes para deteriorar sus estrechos vínculos, desde la energía hasta la industria y la economía de guerra porque ambos países utilizan sus lazos bilaterales como un ariete contra Estados Unidos. Se espera que Ankara entregue a Damasco las áreas bajo su control en la parte occidental del Éufrates, aumentando así la presión sobre Estados Unidos para que abandone Siria.

¿Hacia donde va Turquía?

Dario Herchhoren

La nación turca, heredera del antiguo imperio otomano, y obra de Mustafá Kemal “Ataturk” (El padre de los turcos) siempre se ha debatido entre considerase un país europeo, o ser un país asiático. Y esto no significa la pertenencia a un determinado continente; hecho que por cierto es una mera convención. En sus entrañas significa ser un país avanzado, moderno y vinculado a los centros de poder mundial; o ser un país dependiente, ir a la zaga de las grandes potencias y ocupar un puesto subalterno en el concierto de las naciones.

Al fin de la primera guerra mundial, el imperio otomano al que se llamaba “el enfermo de Europa” había sido derrotado junto a los paises centrales (Austria y Alemania) Ello significó el fin del imperio otomano, que se redujo a lo que es el actual territorio de Turquía.

Ante esta situación y el total desbarajuste producido en la nación turca un grupo de militares patriotas encabezados por Mustafá Kemal (Los jóvenes turcos) toman el poder y fundan una nueva Turquía. Obligan a cortarse la barba a los hombres, se prohiben los vestidos a la oriental (se hace obligatorio el uso de que trajes con chaqueta y el uso de corbatas) se separa el clero del estado; el estado pasa a ser laico y quedan abolidas las costumbres otomanas tales como los matrimonios concertados, la circuncición de los hombres, la enseñanza primaria se hace obligatoria, se hace un nuevo alfabeto con letras latinas; y el ejército pasa a ser el verdadero motor del país. Mustafá Kemal visita la URSS en 1921, y aplica en Turquía algunas de las medidas aplicadas por el estado soviétivo; tales como la expropiación de los grandes latifundios, el pase al control del ejército de las fábricas de material estratégico, se crea una empresa estatal de petróleo, y el estado se hace cargo de la electricidad, las comunicaciones telegráficas y los puertos. Se permite una banca privada, pero bajo control del estado.

Todo cambia en Turquía, pero todo sigue más o menos como estaba.

¿Por qué pasó esto? Simplemente por el hecho de que a pesar de las buenas intenciones de Ataturk, no había en Turquía una herramienta política que aglutinara a los sectores populares y los movilizara para respaldar esos ambiciosos cambios.

La vieja oligarquía vuelve a ocupar los cargos de decisión; y el problema kurdo no se termina de resolver dando autonomía a ese pueblo, lo cual significa un conflicto interno permanente, y que no se ha resuelto hasta ahora mismo.

A la muerte de Ataturk, los militares son corrompidos por los británicos, y al finalizar la segunda guerra mundial, son los EEUU quienes reemplazan a los británicos y someten a su control a la República turca. La política interior de Turquía malgasta enormes sumas de dinero, bienes y hombres para reprimir a los kurdos, en un conflicto interminable, que es siempre azuzado y empujado por los EEUU, que están detrás de los kurdos para no permitir nunca que ese conflicto se acabe.

Los diversos gobiernos turcos posteriores a la segunda guerra mundial se han alineado siempre con los EEUU, y Turquía es un miembro de la OTAN muy impostante, ya que posee el mayor ejército de esa organización.

Hubo luego de la segunda guerra mundial una sola excepción, que fue el gobierno de Adnan Menderes, que intentó romper el dogal que lo uniía a los EEUU, que terminó con la vida de Menderes en la horca.

Sus sucesores, Turgut Ozal y Tansu Ciller, y los gobiernos militares que hubo entre medias, se caracterizaron por su servilismo hacia los EEUU, y su represión contra el movimiento obrero, el encarcelamiento y muerte de los líderes populares, y sus flirteos con la Unión Europea para que Turquía sea admitida como socio de esa unión.

No ha sido esto posible, ya que los miembros de la UE, han hecho saber a los gobiernos turcos que la UE es un club cristiano, y que no hay lugar para ellos.

Todo esto hasta la llegada de Abdullah Gulen y Recep Tayip Erdogan al gobierno de Turquía.

Estos dos políticos y conocidos estafadores, asociados con el ministro de exteriores turco Mevlut Cavusoglu, son los propietarios de todas las fábricas que falsifican las grandes marcas europeas tales como relojes Rolex, ropa de Lacoste, perfumes de Dior, etcétera, y que se venden en Europa a precios bajos, han logrado hacerse con el poder; pero en una pelea interna entre Gulen y Erdogan, este último consiguió desplazar al primero y luego de una elecciones discutidas.

Haftar pone a Turquía en el punto de mira de sus tropas

El general Jalifa Haftar, el hombre fuerte del este de Libia, ha ordenado a sus fuerzas que apuntaen a los barcos e intereses turcos y que prohíban los vuelos hacia y desde Turquía.

Las tropas de Haftar, lanzadas hace casi tres meses a la conquista de Trípoli, acusan a Turquía de apoyar a sus rivales leales al Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la comunidad internacional y con sede en la capital libia.

“Haftar ha dado órdenes a las fuerzas aéreas para que ataquen a los barcos turcos en aguas territoriales libias”, dijo el general Ahmad Al-Mesmari, portavoz de Haftar. “Los sitios estratégicos, empresas y proyectos turcos propiedad del Estado turco [en Libia] se consideran objetivos legítimos para las fuerzas armadas”.

“Cualquier ciudadano turco en territorio libio será detenido” y “todos los vuelos hacia y desde Turquía están prohibidos”, añadió.

Las líneas aéreas libias operan vuelos a Turquía desde los aeropuertos de Trípoli y Misrata, en el oeste.

El general Mesmari no explicó cómo aplicarán la prohibición de vuelos a una zona que no está bajo el control de las fuerzas de Haftar.

El portavoz acusó a Turquía de ayudar a las fuerzas de la Autoridad Nacional Palestina a tomar la ciudad de Gharyan, la principal base de operaciones de las fuerzas de Haftar, a unos 100 kilómetros al suroeste de Trípoli.

El miércoles las tropas de Haftar perdieron esa ciudad, de la que habían hecho su centro de operaciones y de la que había salido el 4 de abril para conquistar la capital libia, a más de 1.000 kilómetros de su bastión en Bengasi, al este.

Las dos partes rivales se acusan mutuamente de utilizar mercenarios extranjeros y de beneficiarse del apoyo militar de potencias extranjeras.

Haftar cuenta con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos y Egipto y acusa a Turquía y Qatar de apoyar a sus rivales.

Más información:




– Libia: una guerra que empezó asesinando a Gadafi y puede llevar a Haftar al poder

Rusia y Turquía suspenden las negociaciones a causa del apoyo de Ankara a los yihadistas sirios

Los delegados rusos y turcos han suspendido las conversaciones sobre las zonas de desescalada en Siria, al tiempo que Ankara aumenta su apoyo militar a los grupos terroristas contra el ejército sirio en la provincia de Idlib.

Un avión de combate Su-22 del ejército sirio fue atacado por misiles Manpad en el norte del país, aunque el periódico ruso Rossiyskaya Gazeta ha informado de que el avión atacado aterrizó a salvo en su base.

Las fuentes yihadistas informan de que Al-Qaeda (Tahrir Al-Sham Al-Hayat) lanzó misiles antiaéreos contra un avión de combate del ejército sirio en el noroeste de Hama.

Por su parte, el sitio de noticias en árabe Al-Rai Al-Yum asegura que es la primera vez que Tahrir Al-Sham utiliza misiles antiaéreos en el norte de Siria, señalando que si se demuestra que es Turquía quien los ha suministrado a los terroristas, Ankara estaría en guerra directa con los ejércitos sirio y ruso.

Según algunas informaciones, Rusia ha interrumpido las negociaciones con Ankara sobre cuestiones militares en el contexto de las recientes tensiones en la provincia de Idlib, en las que se comprobado el apoyo de Turquía a los grupos terroristas en la zona de desescalada.

Esta semana las noticias indican que Rusia ha advertido a Turquía de que prestará apoyo militar a las milicias kurdas de Tal Rafaat, al norte de Alepo, en caso de que Ankara siga suministrando armas y equipos a los terroristas contra el ejército sirio en la provincia de Idlib.

Según Al-Rai Al-Yum, el gobierno de Ankara ha recibido una advertencia formal de Moscú después de intensificar su apoyo militar a Al-Qaeda y otros grupos terroristas en ataques contra el ejército sirio en el norte de Hama Norte y el sur de Idlib.

El sitio añade que el grupo terrorista Faylaq Al-Sham, apoyado por el gobierno de Ankara, recibe armas, equipo militar y municiones de Turquía y las suministra a grupos terroristas de diferentes frentes en el norte de Siria.

http://en.farsnews.com/newstext.aspx?nn=13980318000861

El imperialismo en Kurdistán es como el perro que ni come ni deja comer

Ahora mismo una imagen gráfica de la estrategia del imperialismo en Oriente Medio es la de ese niño que en su cumpleaños le vendan los ojos y le entregan un garrote para que rompa la piñata con los regalos. El Pentágono da palos de ciego; ni siquiera emiten un comunicado coherente, síntoma del Golpe de Estado larvado que viven las diversas camarillas dirigentes.

Por cierto, desde aquí queremos decir que nosotros no somos los únicos que hablamos de “Golpe de Estado” cuando nos referimos a la situación interna de Washington y que lo leímos el 8 de enero también en el diario turco Sarbah, precisamente en relación con la anunciada retirada de tropas estadounidenses de Siria.

John Bolton, consejero de seguridad, y Mike Pompeo, secretario de Estado, han conjurado los planes anunciados por Trump para salir de Siria, al menos de momento, y para recomponer la figura el primero de ellos viajó a Ankara, pero Erdogan le dejó plantado. Ni siquiera quiso recibirle. Así están las cosas entre ambos países y de ahí las posteriores declaraciones de la Casa Blanca de que estaban dispuestos a “arrasar” Turquía económicamente para apoyar a los kurdos.

Resulta enternecedor ese empeño de los imperialistas por sostener a los kurdos, incluso en detrimento de aliados tradicionales, mucho más poderosos, como los turcos. No obstante, si alguien cree que los kurdos son la cuña que separa a unos (estadounidenses) de otros (turcos) se equivoca. Aquí los kurdos no son más que lo que ellos mismos han querido ser, a saber, moneda de cambio entre ambos. En fin, los kurdos son la consecuencia y no la causa de las desavenencias.

El desencuentro deja al descubierto otro rostro sobre la Guerra de Siria, donde Bashar Al-Assad ya no es el agresor sino el protector. ¿De quién? De los ataques de Erdogan.

Al mismo tiempo que Bolton era claramente “humillado” en Ankara, como ha reconocido algún medio en Estados Unidos, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, anunciaba reuniones bilaterales con Irán y trilaterales con Rusia, lo cual debió ser el colmo para el enviado estadounidense. Fue otra imagen gráfica del viraje que se ha producido en Oriente Medio.

Una vez comprobado que Ankara ni siquiera escucha a Estados Unidos, Rezan Hido, dirigente de YPG, declaraba a la agencia rusa RIA Novosti que Bolton pretendía sabotear las negociaciones “en curso” entre los kurdos y el gobierno de Damasco.

El kurdo resumió bastante bien la esencia de lo que es el imperalismo ahora mismo en Oriente Medio: el perro que ni come ni deja comer. Los kurdos quieren protección, pero ya no de Estados Unidos; prefieren a Bashar Al-Assad, es decir, volver a la situación que tenían en 2011 y que ellos mismos tiraron por la borda.

Rusia mantendrá a Turquía fuera de Siria

Rusia ha advertido a Turquía que se mantenga fuera de Siria y permita que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, retome el país entero, según la agencia Associated Press. Aunque todavía no ha emitido una declaración oficial, Moscú asume la defensa tanto de los sirios como de los kurdos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha reiterado que trabajan estrechamente con Turquía en Siria, y agregó que todas las actividades se discuten y coordinan con ambos países antes de llevarse a cabo.

El ejército turco no puede expandirse hacia la orilla oriental del río Éufrates sin el visto bueno de Rusia o Estados Unidos. No puede permitirse los enormes costos humanos y materiales de entrar en Siria.

En caso de ataque turco, los kurdos llevarían a cabo una resistencia total que buscaría implicar en el combate contra los turcos al ejército sirio, así como atentados suicidas por toda la península de Anatolia.

Por su parte, Erdogan no quiere provocar a los rusos o los iraníes en Siria debido a los vínculos políticos, económicos y militares con ambos países. No puede poner en peligro esas relaciones.

Lo más probable es que Erdogan busque asegurar el norte de Siria a través de acuerdos con los rusos y los iraníes, e indirectamente con el gobierno sirio, para impedir la influencia kurda, y en especial el establecimiento de cualquier entidad autónoma kurda. Otros objetivos de Erdogan son el facilitar el retorno de los refugiados sirios a Siria y la implicación de empresas turcas en la reconstrucción de Siria, aunque para lograrlo deberá establecer buenas relaciones con Damasco.

El gobierno de Bashar Al-Assad ya ha salido beneficiado de la situación actual al lograr obtener el control de las ciudades de Al-Almireh y Manbij de manos de los kurdos y la aproximación de las Fuerzas Democráticas Sirias a Damasco con el fin de buscar protección frente a una posible intervención turca.

http://spanish.almanar.com.lb/273363

¿Se ha firmado un acuerdo secreto sobre Rojava entre Estados Unidos y Turquía?

La decisión de Trump de retirar sus tropas de Siria es consecuencia de un acuerdo secreto entre Washington y Ankara, según libanés Nidal Sabi, uno de los principales expertos en la Guerra de Siria.

Tras un período de amargas diferencias entre Estados Unidos y Turquía, Ankara “ha vuelto a ganarse su plena confianza y volverá a promover los intereses estadounidenses en Oriente Medio”, añade Sabi.

“Las políticas regionales de Ankara y Washington persiguen los mismos objetivos y pretenden fragmentar a Siria e Irak”, continuó el experto.

Es probable que Erdogan utilice el acuerdo con Estados Unidos para trasladar a los grupos yihadistas bajo su control, que actualmente están siendo retirados de la zona de desescalada de Idlib, a la orilla oriental del río Éufrates.

Sabi opina que la retirada de las tropas estadounidenses es un desastre para las Fuerzas Democráticas Sirias y espera que una escisión dentro de ellas desencadene finalmente una guerra entre árabes y kurdos en el este de Siria.

“En esta la situación, los grupos kurdos sólo tendrán una oportunidad para evitar un cara a cara con las tropas turcas: unirse al gobierno sirio y rechazar los planes para crear una federación en Siria”, según Sabi.

En su opinión, hay que descartar por completo una alianza entre Ankara y Damasco para contrarrestar a los kurdos.

“El presidente sirio Bashar Asad nunca concluirá un acuerdo con Erdogan, a quien considera el principal culpable del derramamiento de sangre en suelo sirio”, dijo Sabi, quien apunta que Assad “no confía en Erdogan, porque conoce sus vínculos con los fundamentalistas de la Hermandad Musulmana, que fueron los principales impulsores del llamado proyecto de la Primavera Árabe”.

Tras el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, el ministro de Defensa de Estados Unidos, el general James Mattis, dimitió por no estar de acuerdo con la medida.

A pesar del anuncio, el Pentágono ha enviado decenas de camiones cargados de armas y municiones al este del río Éufrates, según informa el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Además, está construyendo una nueva base militar en Deir Ezzor, según dicho Observatorio.

http://tass.com/world/1037275

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