Que un grupo de personas disfrazadas de confederadas, con el apoyo de la Guardia Nacional, ingrese al Capitolio de Estados Unidos, se haga fotos y se beba los coñacs de sus ilustrísimas no es habitual, pero la calificación de «golpe» que han hecho las principales corporaciones de la comunicación españolas es un dardo envenenado de lo que está por venir. Leer más