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Van a morir más europeos por el frío que por la Guerra de Ucrania

Las previsiones indican que en Europa este invierno será el más frío de la década y morirán unas 147.000 personas más que el promedio de años anteriores comprendidos entre 2015 y 2019. Si el invierno es crudo, como parece, la cifra podría llegar a los 187.000 muertos más que en los años anteriores (1).

El exceso de mortalidad se producirá aunque no haya cortes en el suministro eléctrico porque hemos entrado en el invierno de la “pobreza energética”. Muchos europeos no tienen calefacción o no pueden pagarla. La explosión de los precios de la energía, a raíz de las sanciones contra Rusia, llevarán a cientos de millones de europeos a restringir su consumo de energía, especialmente de calefacción.

Los países del sur de Europa no padecen olas de frío tan intensas como los del norte y el centro, pero son más sensibles a los inviernos duros porque sus edificios están peor aislados y calefactados. En Portugal muere un 36 por cien más de personas en invierno que en verano, mientras que en Finlandia la cifra es de sólo del 13 por cien.

Un informe de la OMS, redactado por Janet Rudge, estima que el exceso de mortalidad en invierno debido a la insuficiencia de calefacción es de alrededor del 30 por cien.

En Reino Unido 35 millones de personas en 13 millones de hogares, casi la mitad de la población, están en situación de “pobreza energética”. En diciembre de 2018 calcularon en 17.000 el número muertos de frío.

En agosto el antiguo Primer Ministro británico, Gordon Brown, escribió: “En mi condado natal, Fife, veo escenas que recuerdan a lo que leí sobre la hambruna de los años 30: niños que van a la escuela mal vestidos y desnutridos, pensionistas que tienen que elegir entre comer o pagar la factura de la luz, enfermeras que tienen que dejar la cabecera de sus pacientes tras largos y agotadores turnos de noche para hacer cola en su propio banco de alimentos. Las organizaciones benéficas locales se abastecen de mantas, edredones, sacos de dormir y bolsas de agua caliente mientras se preparan para el peor invierno que se recuerda. Las iglesias me dicen que ofrecerán sus salas calientes como centros de calefacción y los médicos preguntan cómo pueden utilizar los bonos sociales para ayudar a los niños desnutridos y evitar que los pensionistas se congelen” (2).

(1) https://www.economist.com/interactive/graphic-detail/2022/11/26/high-fuel-prices-could-kill-more-europeans-than-fighting-in-ukraine-has
(2) https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/aug/06/fuel-poverty-is-creating-a-left-out-generation-that-will-never-recover-from-the-scars

El gobierno chino va a poner fin a la política de ‘covid cero’

Las protestas populares han vuelto a triunfar. Anoche comenzaron a correr rumores en China de que el gobierno va a poner fin a la política de “covid cero” y las insoportables restricciones y confinamientos que conlleva.

Así lo manifestó Hu Xijin, antiguo director del periódico Global Times, considerado muy cercano al gobierno de Pekín y muy bien informado sobre la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

El gobierno chino tiene en sus manos un buen pretexto: los datos oficiales indican que las “nuevas infecciones” diarias por “covid” han descendido por primera vez en más de una semana.

La tasa actual de “casos graves” en China es sólo de alrededor del 0,025 por cien, apunta el periodista chino. La mayoría de los chinos ya no tienen miedo de ser infectados y China puede salir de la sombra siniestra de la pandemia “más pronto que tarde”, escribe.

“Puedo hacer una predicción absoluta: China no se volverá caótica ni estará fuera de control”, asegura el periodista. Con la relajación de las medidas de prevención y control de epidemias, “el sentimiento público se calmará pronto”.

Las especulaciones sobre una inminente relajación de las restricciones sanitarias en China se vieron alimentadas por el anuncio de una conferencia de prensa del Mecanismo Conjunto de Prevención y Control del Consejo de Estado, prevista para las 7 de la mañana de hoy.

Anoche la masiva presencia policial en China impidió que estallaran nuevas protestas.

Los vampiros del siglo XXI

Hasta hace poco tiempo los donantes de sangre eran un ejemplo de humanitarismo y generosidad, porque las donaciones eran desinteresadas. Sin embargo, hasta 1985 se remuneraban y muchos pobres y pordioseros vivían de entregar su sangre a cambio de un puñado de monedas.

Ahora la sangre ya no sólo va destinada a algún accidentado que convalece en el hospital. Es una materia prima para la industria farmacéutica y cosmética, que la procesa para fabricar diversos medicamentos y ungüentos por los que cobra un precio muy elevado.

La sangre vuelve a ser una mercancía y la industria codicia un plasma rico en proteínas. Es un materia prima más barata que la producida de manera sintética. Pero una vez que la sangre se separa en sus distintos componentes, su precio se dispara.

Un vendedor sólo puede entregar sangre completa unas pocas veces cada año, pero puede vender plasma hasta dos veces por semana si se practica la plasmaféresis, un proceso que consiste en extraer la sangre completa, separar el plasma y volver a inyectar los componentes celulares en las venas del vendedor.

La placenta, la masa de tejido que nutre al feto mientras está en la matriz, es otra mercancía valiosa. Muchos hospitales y maternidades las guardan, las congelan y las venden. Tan solo en 1987 Estados Unidos exportó unos 800.000 kilos de placenta al extranjero. Es una fuente de plasma sanguíneo materno, que las empresas elaboran para producir diversos fármacos y pomadas para la piel.

A su vez el plasma también se puede separar en sus diversos componentes y entonces la industria llega a negociar miles de millones de dólares.

Estados Unidos exporta productos derivados de la sangre humana por un valor de más de 25.000 millones de dólares al año, casi un 2 por cien del total de sus exportaciones. Pero no sólo las empresas obtienen beneficios. Entre 1980 y 1987 la Cruz Roja ganó 300 millones de dólares en Estados Unidos gracias al tráfico de sangre y en Japón empezó a competir con las empresas vendiendo sangre con descuentos y ofertas.

La sangre tampoco escapa a las clases sociales. Los países del Tercer Mundo y los barrios pobres de Estados Unidos son los grandes yacimientos de sangre. En India hasta 500.000 miserables venden su sangre para ganarse la vida y algunos se disfrazan y falsifican sus documentos de identidad para poder donar más sangre de la recomendada. En ocasiones son las empresas las que les extraen más sangre de la que deberían.

Por eso los centros de extracción están instalados en medio de la pobreza y los vendedores mueren debido a la gran cantidad de sangre que donan periódicamente. Las instalaciones vampíricas funcionan 12 horas al día, 7 días a la semana, ofreciendo 200 dólares al mes de remuneración en Estados Unidos por cada entrega.

No es casualidad que se hable de los “bancos de sangre”. Las empresas extractoras no pagan en efectivo sino en una cuenta asociada a una tarjeta de crédito exclusiva a nombre de la empresa succionadora de la sangre.

El ingreso de España en la Unión Europea prohibió la compraventa de sangre, aunque el negocio quiere volver. A finales de los ochenta la farmacéutica Grifols fue la última empresa dedicada al tráfico de sangre y ahora está presionando “para que se legalice la venta de sangre como complemento económico para los parados” (*). La farmacéutica, que es el tercer traficante mundial de sangre, estaría dispuesta a pagar entre 60 y 70 euros a la semana a los parados.

(*) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2012/04/17/empresas/1334829553_850215.html

El documental “Harvesting the Blood of America’s Poor” (Cosechando la sangre de los pobres de Estados Unidos) describe el tráfico mundial de sangre

Ante los jueces Fauci no sabe y no contesta

Ningún estadounidense ha sido más adulado por los medios de intoxicación en la “era covid” que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y consejero principal de la Casa Blanca. Desde principios de 2020 los medios de comunicación rodearon a Fauci de una aureola empalagosa.

Pero la semana pasada, el intelecto de Fauci se desvaneció. Los medios de comunicación cargan contra el cabecilla de la pandemia y después de su dimisión en el próximo mes de diciembre, las críticas se multiplicarán. “Del árbol caído todos hacen leña”, dice el refrán.

Un juez obligó a Fauci a responder a las preguntas de dos fiscales que preguntan por el papel de “docenas de funcionarios federales en al menos 11 instituciones federales” en la supresión de “escritos, puntos de vista y contenidos desfavorables en las plataformas de medios sociales”. La querella afirma que la “guerra contra la desinformación” ha demolido la libertad de expresión de los estadounidenses.

Fauci fue interrogado por el fiscal de Missouri, Eric Schmitt, y el fiscal de Luisiana, Jeff Landry. Landry calificó a Fauci como el hombre que destrozó la economía basándose en una supuesta “ciencia”. Pero “en el transcurso de siete horas, descubrimos que no puede recordar prácticamente nada relacionado con su respuesta al covid”, dijo Landry.

El fiscal de Missouri, Schmitt, dijo que cuando Fauci hablaba, las redes sociales censuraban todo lo demás. La querella seguirá sacando a la luz los tejemanejes y las mayores bombas están aún por llegar.

La transcripción no se ha hecho pública, pero han salido a la luz algunos fragmentos. “Tengo un trabajo diurno muy ocupado dirigiendo un instituto de 6.000 millones de dólares. No tengo tiempo para preocuparme de cosas como la Declaración de Great Barrington”, dijo Fauci. Sin embargo, menos de dos semanas después de la publicación de la Declaración, Fauci envió un correo electrónico a Deborah Birx, su peón en la Casa Blanca: “Me he manifestado públicamente con mucha firmeza en contra de la Declaración de Great Barrington”. Fauci hizo múltiples entrevistas en los medios de comunicación fustigando cualquier sugerencia de que los confinamientos eran innecesarios para contener ninguna pandemia.

Fauci forma parte de una casta de científicos que se creen con derecho a gobernar las vidas de los demás. Durante la pandemia dijo que sus críticos están “criticando realmente la ciencia porque yo represento a la ciencia”. Siempre se comportó como si la burocracia sanitaria mereciera poderes omnímodos. Cuando en abril un juez anuló las mascarillas obligatorias para los viajeros de avión, Fauci respondió: “Eso es competencia de los CDC, no debería haber sido un asunto de los tribunales”.

Este charlatán de las seudociencias ha dado más piruetas que un trapecista de circo. A principios de 2020 se burló de la idea de que las mascarillas evitarían la transmisión del “covid” y luego se subió al carro contrario. En mayo de 2021 dijo que los vacunados no transmitían el “covid”, una afirmación que siguió repitiendo mucho después de que las pruebas la desmintieran. Se opuso a la vacunación obligatoria hasta que luego la avaló.

En agosto Fauci declaró que los confinamientos no habían dañado a nadie. Pero los intentos de suicidio de los jóvenes durante el primer año de confinamiento aumentaron un 51 por cien. El aislamiento forzoso hizo que muchas más personas se deprimieran y contribuyó al aumento del 25 por cien de las muertes relacionadas con el alcohol en 2020 y al récord de muertes por consumo de drogas. La Oficina Nacional de Investigación Económica estimó que los estadounidenses sufrieron un exceso de mortalidad no relacionada con el alcohol durante 2020 y 2021 que acabó con la vida de 171.000 personas. Muchas de esas muertes son “daños colaterales“ de los confinamintos y otras restricciones sanitarias impuestas durante la pandemia.

El aparato de propaganda de las farmacéuticas es el mismo que el de la sanidad pública

Una de las características del moderno capital monopolista es la (con)fusión del Estado, lo público, con las empresas privadas, un fenómeno que a veces se ha llamado “puertas giratorias”. “Los monopolios de Estado y los privados se entretejen formando un todo”, escribió Lenin (1), porque el Estado no es nada diferente de un consejo que administración de los intereses generales de los grandes capitalistas y financieros.

Esa (con)fusión es evidente en el caso de la industria farmacéutica y ha sido llevada al extremo durante la pandemia, lo que ya nadie trata de ocultar. Ahora en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una institución pública, ha absorbido en su seno al equipo de propaganda de la multinacional Pfizer.

El precio es de 52,5 millones de dólares, una parte de los cuales proceden de los fondos contra el “covid”. La empresa de relaciones públicas se llama Weber Shandwick y se ha incorporado a la Unidad de Inmunización y Respiratoria del instituto de salud pública. La empresa ha trabajado para Pfizer desde 2006 y el año pasado firmó otro contrato publicitario con Moderna.

Las empresas de relaciones públicas no suelen trabajar para un único cliente y también prestan servicios publicitarios a las instituciones públicas. Pero es evidente que hay un conflicto de intereses: quienes elaboran las campañas de publicidad para la salud pública y las farmacéuticas no pueden ser los mismos y, según PR Week, la vacuna contra la gripe ha sido uno de los primeros conflictos entre ambas partes (2).

En septiembre de 2020 la empresa Weber Shandwick firmó un contrato con el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias (NCIRD) de los CDC, que es el responsable de apoyar al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) que, a su vez, es quien emite recomendaciones a los CDC sobre las vacunas, incluidas las vacunas contra el “covid”.

En consecuencia, no es posible saber si las recomendaciones sanitarias elaboradas por los CDC durante la campaña de vacunación tenían un objetivo sanitario o sólo era publicidad comercial procedente de quienes las vendían. Ni siquiera es posible saber si la aprobación de las vacunas contra el “covid” fue consecuencia de esa mezcla entre lo sanitario y lo comercial.

El caso es que el 12 de diciembre de 2020 el ACIP recomendó la vacuna contra el “covid” de Pizer en personas mayores de 16 años. Tres meses después recomendó la vacuna de Moderna para mayores de 18 años y, desde entonces, ha seguido recomendado ambas para la mayoría de la población, incluidos los niños de tan solo seis meses.

Los CDC siguieron adelante a pesar de la carencia de ensayos clínicos, argumentando que la emergencia sanitaria era muy acuciante y que había que actuar a ciegas.

La empresa Weber Shandwick realizó un trabajo específico para el NCIRD que incluía la promoción de las vacunas y la comunicación de los riesgos y las acciones recomendadas para las epidemias. El aparato de propaganda también proporcionó al NCIRD a 17 especialistas en publicidad sanitaria, dos en investigación sanitaria y otro más en medios de comunicación.

La publicidad de Weber incluye la generación de ideas de historias, la distribución de artículos y la realización de actividades de divulgación para las noticias, los medios de comunicación y las organizaciones de entretenimiento. Los propagandistas también llevarán a cabo investigaciones sobre el público objetivo y planes de imagen dirigidos a responsables de la atención sanitaria.

“Las empresas están empezando a movilizarse en torno a lo que es, posiblemente, la misión de salud pública más urgente y crítica de nuestra vida, y el entorno de las comunicaciones nunca ha sido más complejo”, ha declarado Pam Jenkins, una dirigente del aparato de proganda (3). No obstante, no se trata sólo de un lavado de cerebro masivo sino, sobre todo, de cambiar el comportamiento de millones de personas en todo el mundo.

(1) El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.91
(2) https://www.prweek.com/article/1698118/weber-shandwick-wins-potential-50m-cdc-flu-vaccine-comms-account
(3) https://www.webershandwick.com/vaccines/

FTX financió a los ‘expertos’ que defendieron las restricciones sanitarias durante la pandemia

Ayer se supo el alcance del agujero de la plataforma de criptomonedas FTX: 3.000 millones de dólares a sus 50 mayores acreedores. El chiringuito financiero, como ya ha quedado explicado aquí, era una lavadora de dinero negro que unía al Partido Demócrata con el gobierno ucraniano, hasta tal punto de que la familia de Sam Bankman-Fried, el dueño de FTX, está vinculada a los planes seudoprogresistas, que son en Estados Unidos iguales a los españoles.

Hace ya más de cien años que Lenin explicó el especial vínculo de la socialdemocracia y los reformistas con el imperialismo, de tal manera que no es posible luchar contra el imperialismo sin hacerlo contra el oportunismo al mismo tiempo (1).

Los reformistas fueron los mayores defensores de todas y cada una de las medidas aprobadas durante la pandemia y, desde luego, de las vacunas, cuya contrapartida fue un ataque a los remedios antivirales tradicionales, como la cloroquina o la ivermectina, por poner sólo algunos ejemplos de fármacos que fueron desacreditados como ineficaces.

Los “expertos” de pacotilla falsificaron estudios para “demostrar” que eran tratamientos ineficaces, a diferencia de las vacunas patentadas por las multinacionales farmacéuticas. Todo quedaba en casa. Los autores de uno de esos fraudes trabajaron para grandes empresas como Pfizer, Merck, Regeneron y AstraZeneca, todas ellas empresas implicadas en el desarrollo de vacunas que compiten con la ivermectina (2).

Posteriormente, los periódicos, como el New York Times, reproducían los fraudes (3), alguno de los cuales fue financiado por FTX para impulsar a los grandes monopolios famacéuticos.

Dentro del tinglado FTX, la familia Bankman-Fried invirtió 70 millones de dólares desde octubre del año pasado en proyectos “para mejorar la bioseguridad y prevenir la próxima pandemia” (4). Los “expertos” se frotaban las manos a la espera del próximo pelotazo. Entre ellos se encuentra Guarding Against Pandemics, encabezado por uno de los hermanos Bankman-Fried, que apoya el aumento de las inversiones públicas en la prevención de pandemias.

FTX gastó 12 millones de dólares para promover una iniciativa electoral en California para detectar “amenazas virales emergentes”. Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos proporcionó más de 11 millones de dólares a la fallida campaña electoral de un “experto en bioseguridad” de Oregón, e incluso una subvención de 150.000 dólares para ayudar a Moncef Slaoui, el asesor de Trump en la Operación Velocidad Punta, a escribir sus memorias.

Los cabecillas del Fondo Futuro FTX, una fundación que ha destinado más de 25 millones de dólares a la prevención de riesgos biológicos, dimitieron el jueves de la semana pasada en una carta abierta, reconociendo que algunas de las donaciones de la organización están en suspenso.

Los compromisos del Fondo incluyeron 10 millones de dólares para HelixNano, una empresa de biotecnología que busca desarrollar una vacuna de próxima generación contra el coronavirus; 250.000 dólares para un científico de la Universidad de Ottawa que busca erradicar los virus de las superficies de plástico; y 175.000 dólares para apoyar a un recién graduado del Centro de Seguridad Sanitaria de John Hopkins.

Guarding Against Pandemics gastó más de un millón de dólares operando como grupo de presión en el Capitolio y en la Casa Blanca durante el año pasado y contrató al menos a 26 grupos de presión para elaborar un plan contra las futuras pandemias.

Otro tinglado de los hermanos Bankman-Fried, Protect Our Future, invirtió 28 millones de dólares para promocionar a los candidatos demócratas que defiendan la prevención de las pandemias.

Durante la pandemia los “expertos” de pacotilla se forraron con ese tipo de subvenciones procedentes de oscuros chiringuitos financieros, como FTX, con sede en paraísos fiscales, como Bahamas.

(1) El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.163.
(2) https://www.cato.org/sites/cato.org/files/2022-07/regulation-v45n2-for-the-record.pdf
(3) https://www.nytimes.com/2022/03/30/health/covid-ivermectin-hospitalization.html
(4) https://www.washingtonpost.com/health/2022/11/16/sam-bankman-fried-ftx-pandemic-prevention/

Estados Unidos está a punto de llevar a los supermercados la carne de laboratorio

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha dado un paso importante para que los supermercados vendan carne de pollo fabricada en laboratorio. Ha evaluado los datos aportados por la empresa californiana Upside Foods, que cultiva células animales para fabricar carne de pollo. La FDA dice que “no tiene preguntas adicionales sobre sus conclusiones de seguridad”. Se trata de una primicia en Estados Unidos.

El organismo público añade que “no es un proceso de aprobación”, pero Upside Foods se felicita por lo que considera como una victoria. “Hemos hecho historia al convertirnos en la primera empresa que recibe esta carta de la FDA para la carne celular”, dijo Uma Valeti, directora de la empresa. Sin embargo, todavía tendrá que obtener muchas autorizaciones antes de pensar en la comercialización y, sobre todo, tendrá que conseguir producir a gran escala y a menor coste.

Hay muchas empresas de nueva creación que trabajan en la carne artificial. Los más avanzados se refieren a los sustitutos vegetales, que imitan la carne pero no contienen proteínas animales. Estos productos ya se comercializan ampliamente, con mayor éxito en el mercado estadounidense. Muchas grandes empresas alimentarias, entre ellas Nestlé, han comprado empresas de nueva creación que producen sustitutos de la carne y el pescado.

Upside Foods es diferente, ya que fabrica carne de laboratorio, que no necesita crianza ni sacrificio. Su competidor Eat Just es el primero que ha recibido permiso para comercializar carne artificial -nuggets- en Singapur en 2020. En mayo de este año, llegó a un acuerdo con un fabricante de equipos para desarrollar cubas gigantes en las que espera producir pollo y carne de vacuno a gran escala.

Otras empresas han optado por abordar el mercado de los alimentos para mascotas. Bond Pet Foods, una empresa emergente con sede en Colorado, está creando proteínas animales a partir de un proceso de fermentación microbiana para alimentar a los perros.

Las técnicas de cultivo celular se desarrollaron originalmente para aplicaciones médicas. Desde la presentación en 2013 del primer tejido muscular cultivado in vitro para uso alimentario, el número de nuevas empresas interesadas en este sector industral ha aumentado considerablemente, atrayendo una importante financiación.

Las principales empresas alimentarias del mundo anuncian una producción masiva en un plazo de cinco o diez años, con el objetivo de imitar la carne de animales terrestres o acuáticos.

África vuelve a convertirse en el campo de pruebas de los medicamentos de las multinacionales

¡Que se mueran los negros! África vuelve a convertirse en el campo de pruebas de los medicamentos de las grandes multinacionales farmacéuticas. En Uganda han muerto 35 personas, los “expertos” lo atribuyen al virus del Ébola y han declarado una epidemia, que es siempre el terreno más fértil para que las multinacionales lleven a cabo experimentos farmacéuticos.

Necesitan inventar continuas epidemias en África para justificar cada nuevo experimento bioquímico.

Estados Unidos ha enviado Remdesevir al país africano y un fármaco nuevo llamado MBP134 fabricado por la empresa Mapp Biopharmaceutical Incs, dice la agencia Reuters (*).

El Remdesivir es un profármaco patentado por Gilead que fracasó estrepitosamente en la pandemia de “covid”. Querían venderlo a 2.000 euros por el tratamiento de cada persona y se probó en trabajadores de la sanidad.

En cuanto a la empresa Mapp Biopharmaceutical Incs, el 4 de octubre firmó un contrato de 110 millones de dólares con el gobierno estadounidense para desarrollar el medicamento MBP134.

La información procede de Jane Ruth, ministra de Sanidad de Uganda, que se reunió en Kampala con las autoridades africanas encargadas de gestionar las epidemias y pandemias en esta parte del continente africano. Durante la reunión, la ministra se negó a revelar el nombre del otro medicamento experimental que están administrando a la población.

(*) https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/us-sends-experimental-antibody-antiviral-drug-uganda-ebola-outbreak-2022-10-18/

La farmacéutica Merck vuelve de nuevo al banquillo de los acusados por ‘engaño agravado’

Las empresas farmacéuticas son lo más parecido al crimen organizado y legalizado. Son reincidentes del delito, verdaderos profesionales. Merck vuelve a estar de nuevo en el punto de mira de los tribunales en el Caso Levothyrox. El laboratorio alemán cambió la composición de su fármaco en 2017, provocando efectos secundarios en los pacientes. Merck ya fue condenada anteriormente por no haber advertido de estos efectos secundarios en 2020.

El culebrón judicial de Levothyrox, medicamento recetado contra el hipotiroidismo, no ha terminado. La multinacional ha vuelto a ser acusada de “engaño agravado” por el cambio de fórmula del medicamento.

Al presidente de Merck en Francia ya le ha tomado declaración un juez de instrucción de Marsella. Al final del interrogatorio el juez decidió acusar a la multinacional de “engaño agravado”.

En 2017 la multinacional comercializó una nueva versión del Levothyrox con una composición química modificada. Entre 2017 y 2018 unos 31.000 pacientes denunciaron que la nueva fórmula les provocaba dolores de cabeza, insomnio o mareos. En 2018 se inició una investigación criminal por engaño agravado, homicidio y lesiones involuntarias.

En 2020 la multinacional fue condenada a indemnizar a más de 3.300 pacientes que sufrieron efectos secundarios tras el cambio de fórmula y el Tribunal de Casación rechazó su recurso.

En su sentencia el máximo tribunal consideró que “cuando la composición de un medicamento cambia y este cambio de fórmula no se indica explícitamente en el prospecto, el fabricante y el operador pueden ser acusados de falta de información”.

La esperanza de vida se ha reducido en Estados Unidos en los últimos años

Habitualmente la esperanza de vida se utiliza como indicador del progreso, el bienestar y el buen funcionamiento una sociedad. Pues bien, los estadounidenses viven casi cinco años menos que la media de los países más desarrollados. Por ejemplo, con una esperanza de vida de 76 años, los estadounidenses viven menos que los chinos. Las poblaciones japonesa, italiana y española tienen una esperanza de vida de unos 84 años.

La esperanza de vida ha descendido en Estados Unidos en seis de los últimos siete años; entre 2014 y 2022 se han perdido casi tres años de esperanza de vida. La última vez que la esperanza de vida cayó varios años consecutivos fue durante la Primera Guerra Mundial, dice el Financial Times (*).

La causa fundamental de la morbilidad en Estados Unidos es el aumento de la obesidad, aunque hay otras, como el negocio de la sanidad. Más del 40 por cien de los adultos estadounidenses son obesos, y la cifra sigue aumentando. Más de la mitad de los adultos estadounidenses padecen una enfermedad crónica, la mayoría de ellas asociadas a la obesidad: diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas.

Son los mismos factores que explican, al menos en parte, la tasa de mortalidad anormalmente alta durante la pandemia. Casi dos tercios de los estadounidenses que fueron hospitalizados con un diagnóstico de “covid” tenían al menos una enfermedad previa.

En una audiencia en el Congreso, un general del Cuerpo de Marines declaró que 2021 fue “el año más difícil de la historia del reclutamiento”, principalmente porque los jóvenes estadounidenses no son capaces de superar las pruebas físicas del ejército.

Las corrientes reformistas quieren integrar la obesidad en la sociedad estadounidense, como si fuera un fenómeno normal. El pretexto es el de no discriminar a los gordos. La sociedad debe aceptar la obesidad con naturalidad, como si fuera algo que las personas pueden elegir libremente. Forma parte de la “diversidad social”.

Por el contrario, la obesidad es consecuencia de uno de los grandes emblemas del “estilo de vida americano”, la comida basura, que a su vez es consecuencia de la pobreza. Las zonas más pobres de Estados Unidos se denominan, con razón, “desiertos culinarios” porque la comida sigue siendo un privilegio de los que más tienen, mientras la comida basura es barata.

Los comedores escolares se encargan de que los malos hábitos nutricionales arraiguen desde la infancia.

El problema en Estados Unidos tiene que ver tanto con la falta de prevención como con el acceso a una atención médica privada. No hay sanidad, excepto para quien se la pueda pagar, debiendo tener en cuenta que es una de las más caras del mundo.

Los enfermos que pueden contratar un seguro privado se pelean con las aseguradoras desde la cama de hospital o para que les paguen tal o cual tratamiento.

(*) https://www.ft.com/content/6ff4bc06-ea5c-43c4-b8f7-57e13a7597bb

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