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¿Cuál es la estrategia de Rusia en la guerra de Ucrania?

El lunes el portal ruso de información Segodnia publicó un interesante análisis sobre Ucrania de Boris Djerelievski, veterano soviético de las guerras de Afganistán y Chechenia y activo impulsor de la solidaridad del pueblo ruso con los habitantes del Donbás.
El veterano soldado expone lúcidamente el punto de vista del Kremlin, que insiste machaconamente sobre la unidad de Ucrania como Estado. ¿Por qué Rusia no admite la división del país?
En su exposición Djerelievski deja al margen que Ucrania ya se dividió cuando Crimea se incorporó a Rusia, lo cual es explicable por el especial estatuto político que tenía aquella región, que así se lo permitía y que ejecutó tras el golpe de Estado de Kiev.
Llama poderosamente la atención que, como viene siendo habitual, en sus escritos los analistas rusos vuelven continuamente la mirada hacia la URSS para establecer comparaciones y Djerelievski hace la suya. Rusía podría unirse al coro de los imperialistas que pretenden la partición de Ucrania, como hicieron en la posguerra con Alemania o Corea, a lo que podríamos añadir el Yemen, otro país dividido desde su surgimiento hasta 1990, es decir, hasta la desaparición de la URSS. Incluso se podría mencionar el ejemplo inverso de la reconstrucción de Yugoeslavia en 1945 como país unificado.
Djerelievski se decanta por la división de Alemania e insiste en la oposición “categórica” de Stalin al desmembramiento: Stalin era partidario de una Alemania unificada, incluso si tuviera que formar parte del bloque capitalista, con una única condición: debía asumir un estatuto internacional de neutralidad. Fueron Estados Unidos y Gran Bretaña quienes se empeñaron en utilizar a Alemania como ariete contra la URSS, para lo cual necesitaban alinear al país centroeuropeo dentro del bloque de la OTAN.
Según Djerelievski, lo mismo sucede hoy con Ucrania. Rusia no quiere desmembrar al país; su única pretensión es no tener al enemigo a las puertas. Si no pueden tener un vínculo amistoso con Ucrania, por lo menos pretenden tener a alguien neutral que no le llene las fronteras de bases militares.
Dado que tras la caída del Telón de Acero, el imperialismo no ha sido capaz de cumplir ninguna de las promesas que hizo, absolutamente ninguna, Moscú quiere -y está en su derecho- de exigir garantías firmes. Una de esas garantías -escribe Djerelievski- podría ser la creación de las Repúblicas de Novorrusia confederadas dentro de Ucrania.
La población del Donbás no quiere y no puede vivir en una Ucrania, como la actual, presa del fascismo y el nacionalismo más desbocados, donde los héroes son Bandera y Chujevich.
Además, añade Djerelievski, no se puede hacer borrón y cuenta nueva. Hay que llevar a los criminales de guerra al banquillo de los acusados. No hay otra forma de cambiar la naturaleza de un Estado cuyo origen está en un derrocamiento violento del gobierno legítimo.
“El pueblo de Novorrusia no se puede convertir en la moneda de cambio de los juegos geopolíticos del Kremlin”, afirma este veterano de guerra. Eso no significa que los solidarios no deban seguir prestando apoyo y protección a los combatientes del Donbás, “y si la situación evoluciona de tal manera que los planes que defendemos no se puedan cumplir, y si la salvación del Donbás pasa por el reconocimiento oficial del estatuto de Estados soberanos de las Repúblicas Populares, Moscú dará ese paso”.
La advertencia de Djerelievski no puede ser más transparente, pero va seguida de la constatación de que ese paso sería más un remedio que una solución: “Se trarará de una derrota. Los enemigos de nuestro país conservarán una cabeza de puente en su lucha contra nuestro país. Esa cabeza de puente se llenará de cabezas desorientadas, empobrecidas, coléricas, presas fáciles para los manipuladores y los provocadores. Como mínimo emplazarán misiles y el país se convertirá en una base para los terroristas”.
Como cabía esperar, a los imperialistas las necesidades y los intereses de Rusia les importan un bledo, tanto si son legítimos como si no. Por eso se empieza a abrir camino la tesis de la división de Ucrania, que más de un cretino presentará luego como si se tratara de un “reparto” de las esferas de influencia. Los imperialistas incluso proponen abiertamente la “balcanización” de Ucrania, un desmembramiento como el que se llevó a cabo en Yugoeslavia en los noventa.
Pero esa no es la salida que busca Rusia, que defiende la unidad de Ucrania, algo que es imposible bajo el Estado actual, poco más que un protectorado sometido al imperialismo y a las hordas fascistas.

Rusia y China prestarán apoyo a Venezuela en caso de agresión imperialista

Serguei Shoigú, ministro ruso de Defensa
Tras las amenazas de Estados Unidos contra Venezuela, la ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, recibió al embajador de China en Caracas, Zhao Rong Xia. Durante el encuentro, la canciller agradeció el respaldo expresado por el gobierno de China a Venezuela, frente a la política de agresión de Estados Unidos. Rodríguez y Rong Xia conversaron sobre la vigencia de la Carta de la ONU y la necesidad de consolidar dentro de la comunidad internacional los principios de la igualdad de los Estados, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía.
Ambos revisaron los distintos temas de las relaciones bilaterales y multilaterales que existen entre ambos países. China aboga por la prevalencia de la igualdad, el respeto mutuo y la no intervención ante la escalada de agresiones de Estados Unidos contra Venezuela. “China espera que los dos países puedan manejar sus relaciones sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no interferencia del uno en los asuntos internos del otro”, manifestó el portavoz de la cancillería china.
El diplomático chino destacó que dichos principios son aplicables para todas las relaciones entre las naciones del mundo. “La adhesión a esas normas no sólo concuerda con los intereses de estos dos países, sino que también contribuirá a la salvaguardia de la paz y la estabilidad en América Latina”, añadió.
En prevención de ataque el sábado pasado 100.000 venezolanos llevaron a cabo maniobras militares, denominadas «Escudo Bolivariano», con anfibios chinos y misiles rusos.
Rusia ha acusado a Estados Unidos de ejercer presiones políticas sobre Venezuela y advirtió de que la desestabilización de ese país sería una amenaza tanto para la democracia venezolana como para toda Latinoamérica. “Advertimos con preocupación el aumento de las tendencias negativas y de la situación desestabilizadora en la República Bolivariana de Venezuela, que está unida a Rusia por estrechos lazos de amistad y asociación estratégica”, informó el ministerio ruso de Exteriores en un comunicado.
La cancillería rusa considera que la actual tendencia “es una amenaza para la estabilidad democrática de ese país y puede tener consecuencias muy graves para la situación en la región latinoamericana, en general”. “El agresivo aumento de las presiones políticas y sancionadoras sobre Caracas por parte de Washington disiente de la postura de muchos miembros de la comunidad internacional, que abogan por la búsqueda de soluciones constructivas para los problemas internos de Venezuela”, apuntó. Arremetió además contra el anuncio de Estados Unidos de que la situación en Venezuela representa “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional”. “Confirmamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela y sus dirigentes elegidos legalmente, y nuestro decidido rechazo ante cualquier tipo de acciones violentas y golpes de Estado como método para desbancar a Gobiernos legítimos de estados soberanos”, recalca la nota oficial rusa.
Además, Moscú respalda el envío a Venezuela de una misión mediadora de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Durante una entrevista, los ministros de Defensa de Rusia y de Venezuela acordaron organizar una entrada amistosa de buques rusos en los puertos del país latinoamericano. El ministro ruso de Defensa Serguei Shoigú aceptó la invitación de su colega venezolano, Vladimir Padrino López, para que Rusia participara en los ejercicios militares de las fuerzas de defensa antiaérea y en maniobras de tiro del lanzacohetes múltiple ruso BM-30 Smersh que se celebraron la semana pasada.
Rusia anunció que participaría en los ejercicios militares conjuntos para activar un escudo defensivo contra cualquier tentación militar por parte del imperialismo. “Todos los planes y proyectos conjuntos bilaterales se ponen en práctica de forma intensiva”, destacó Shoigú, recordando las palabras de Putin de que Venezuela no es solo amigo de Rusia, sino un socio muy cercano, uno de los principales en América Latina. El ministro venezolano de Defensa Vladimir Padrino López manifestó que las maniobras militares conjuntas eran un ejercicio de articulación cívico-militar. “Si algo tiene la Fuerza Armada y todo el país es su unión cívico militar, es la mayor fortaleza que nosotros tenemos”.
El titular del Ministerio venezolano de la Defensa ofreció pormenores en referencia a las maniobras militares que se desarrollaron en todo en el territorio nacional. Destacó que no eran ejercicios de demostración bélica de nuestro sistema de armas sino, sobre todo, de articulación con nuestro pueblo. Las maniobras militares se prolongaron durante 10 días y en él participaron 100.000 personas, entre ellas 20.000 civiles.
Las maniobras comprendían la distribución de francotiradores de las Fuerzas Especiales y la Milicia Bolivariana para la custodia de las zonas y objetivos estratégicos en áreas energéticas, petroleras, así como empresas básicas del Estado. Las instalaciones señaladas como puntos de posibles ataques también son, entre otras, la Asamblea Nacional, el Ministerio de Defensa y el Palacio de Miraflores.

La próxima yihad estallará en Chechenia

Alessandro Avvisato

La pista chechena del asesinato de Nemtsov, antiguo ministro de Yeltsin, considerado como un gran oponente a Putin, podría ser una pista cómoda, pero también podría ser una operación de «falsa bandera» para complicarle la vida a Putin.
Según la policía rusa, Nemtsov fue asesinado por un grupo de hombres de origen checheno y han detenido a Zaur Dadayev, Anzor Gubachev y a otras tres personas. Hay un sexto que se suicidó la noche del 7 de marzo en su apartamento de Grozni durante el asalto de las fuerzas especiales rusas.
Pero según los oponentes a Putin, aunque Zaur Dadayev es el único de los detenidos que ha confesado su participación en el asesinato de Nemtsov, la policía rusa obtuvo la confesión mediante torturas y luego Dadayev se retractó de las mismas.
Dadayev no es un asaltante de caminos o un asesino pagado y enrolado en las filas de las mafias caucasianas de Moscú. Fue subcomandante del Batallón Sever de las fuerzas especiales que combatieron con los rusos en Chechenia. En octubre de 2010 fue condecorado con una medalla meritoria por Putin en persona.
Según los investigadores, Dadayev y otros yihadistas asesinaron a Nemtsov porque había defendido públicamente las caricaturas de Mahoma publicadas por la revistra satírica francesa «Charlie Hebdo». Esta versión se adapta perfectamente a la que cualquier gobierno europeo utilizaría durante estos meses, con la única variante del yihadismo interno checheno en lugar de los extrarradios de Francia o de los arrabales de Gran Bretaña.
La pesadilla del yihadismo dentro de lo que llegará próximamente a una Rusia enfrentada a Estados Unidos, conlleva elementos muy concretos. Quizá no estén vinculados directamente al asesinato de Nemtsov sino, seguramente a una escalada de terrorismo yihadista de matriz chechena en Rusia.
El 29 y 30 de diciembre de 2013 varios sangrientos atentados sacudieron a la ciudad rusa de Volgogrado (antigua Stalingrado) causando 33 muertos. La organización de los atentados apuntó al yihadista checheno Doku Umarov, autoproclamado emir del califato del Cáucaso. A la misma red chechena también le atribuyeron los atentados que en 2011 estremecieron a Moscú con 80 muertos en las calles de la capital y el aeropuerto de Domodedovo.
Seis meses antes de los atentados, el 31 de julio de 2013, el jefe de la inteligencia saudí, el príncipe Bandar Ben Sultán, fue recibido en Moscú por Putin. El objeto de las conversaciones fue la situación en Siria, donde la posición de Rusia había hecho fracasar los planes de Estados Unidos y de las petro-monarquías del Golfo, con Arabia saudí a la cabeza, planes que suponían la desestabilización y destitución de la dirección de Damasco, lo mismo que dos años antes le sucedió a Gadafi en Libia. Durante la entreviusta, el príncipe Bandar dejó entender que él no podía impedir las acciones terroristas de los islamistas en el Cáucaso si Rusia no dejaba de apoyar a Siria. Una advertencia repetida también el transcurso de una segunda reunión bilateral que mantuvieron el 3 de diciembre de 2013.
Desde hace tiempo el Príncipe Bandar tiene lazos muy profundos con las altas esferas de la política, el ejército y la inteligencia estadounidense. Fue entrenado y adoctrinado en la Base de la Fuerza Aérea de Maxwell y en la Universidad John Hopkins, y sirvió como embajador en Estados Unidos durante dos decenios (1983-2005). Entre 2005 y 2011 fue Secretario del Consejo Nacional de Seguridad y en 2012 fue promovido a Director General de la Agencia de Inteligencia saudí.
Desde el principio Bandar estuvo profundamente comprometido en las operaciones clandestinas de terrorismo en conexión con la CIA. «Probablemente Bandar está a punto de sostener y suministrar armas a los musulmanes en China occidental, a los chechenos y a los islamistas caucásicos en Rusia, aunque los saudíes firman sus acuerdos petroleros con China y cooperan con la sociedad rusa Gazprom», escribió James Petras en un ensayo consagrado justamente al «príncipe negro» saudí.
En vísperas de la primera entrevista entre Rusia y Arabia saudí, el emir del Cáucaso Doku Umarov anunció atentados con ocasión de los Juegos Olímpicos de Sotchi. Umarov llamó a los yihadistas chechenos para que fueran a combatir a Siria (con los hombres del Principe Bandar) para adquirir la experiencia necesaria para «liberar al Cáucaso» inmediatamente después.
En 2014, ante la proximidad de las Olimpiadas de Sotchi (en Rusia) que se celebraron entre el 7 y el 17 de febrero, las células del terrorismo yihadista coordinadas por Umarov y su adjunto Aslan Byutukayev recibieron la orden de provocar inseguridad no solamente en la región del Mar Negro, sino en todo el territorio de la Federación. Pero las estrictas redes de la segurdad rusa no permitieron a los yihadistas chechenos cometer atentados ante un escaparate internacional como las Olimpiadas.
Un documento del ISPI (Instituto de Estudios de Política Internacional) de Milán muestra bien esta conexión: «Bien mirado, tras las amenazas a Sotchi 2014 se esconde, en efecto, una trama geopolítica que pasa por Oriente Medio y que implica a un representante visible del Estado saudí», escribieron.
«El 31 de julio último, en efecto, según fuentes de noticias diplomáticas, retomadas inmediatamente por la prensa rusa y libanesa, el poderoso jefe de la inteligencia y príncipe saudí Bandar Ben Sultán se entrevistó con Putin fuera de Moscú y le propuso un acuerdo por el cual los rusos deberían abandonar su apoyo a Bashar Al-Assad a cambio de la «protección» de las Olimpiadas de Sotchi por parte de los saudíes, lo que habría evitado las acciones terroristas dirigidas por las facciones islamistas de Cáucaso septentrional, evidentemente controladas por ellos. Como consecuencia de la rotunda negativa rusa a la propuesta, las veladas amenazas saudíes se tradujeron a la realidad con los atentados suicidas de Volgogrado en los últimos meses».
Según la revista especializada «Internazionale», el Cáucaso se dispone a convertirse en el próximo teatro de acción del Califato Islámico (Daesh) y para el dirigente del Kremlin, eso ya estaba claro desde hace tiempo. «La región situada entre Rusia, Irán y Turquía es una intrincada red de tensiones que han desembocado varias veces en estas últimas tres décadas en violencia en varios puntos calientes de Chechenia a Nagorno-Karabaj hasta Georgia». En particular, Chechenia podría volver a convertirse en una gran poreocupación, sobre todo desde que el nuevo emir del yihadismo checheno Omar Batirashvili, que durante el conflicto armado en Osetia del sur en 2008 combatió del lado georgiano, prometió «regresar» a Rusia. Con él regresarían muchos miles de personas.
Fuente: L’incubo dell’Isis ceceno sulla Russia. Per conto terzi, 13 de marzo, http://contropiano.org/articoli/item/29641

Estados Unidos planea fragmentar la Federación Rusa

En el portal www.politrussia.com Ilya Belous publica un exahustivo análisis del documento elaborado por Stratfor el 28 de febrero (1) conteniendo los planes del imperialismo estadounidense para el decenio que va hasta 2025.
Stratfor es un acrónimo de «Previsiones Estratégicas» (Strategic Forecasting), un instituto de investigación que trabaja para la CIA. Lo fundó George Friedman, un profesor de ciencias políticas, en 1996 en Austin, Texas, y actualmente cuenta con 300.000 abonados de pago y otros dos millones más gratuitos.
Entre ellos está Coca-Cola, a quien Stratfor aconsejó sobre la estabilidad en China durante los Juegos Olímpicos de Pekín. A la multinacional «Northrup Grumman» le informó sobre la posibilidad de que Japón construya armas nucleares. El fabricante de procesadores Intel quería saber la presencia de Hezbollah en Latianoamérica y su capacidad para llevar a cabo acciones armadas. El dueño de una cadena de hoteles quería que le informaran acerca del momento en el que acabará la ofensiva de los grupos fundamentalistas en el mundo.
También Goldman Sachs, Merrill Lynch, los marines y la Universidad de Georgetown utilizan los servicios de Stratfor. Cada uno de ellos paga 20.000 dólares al año para tener acceso a informes confidenciales elaborados a la medida de sus necesidades. Pero Friedman tiene clientes aún más importantes, a saber, la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Pentágono y toda suerte de buitres de Wall Street.
En pocas palabras, las previsiones de Stratfor forman parte de la política imperialista del ejército y el gobierno de Estados Unidos.
El 27 de marzo del año pasado Friedman publicó un artículo titulado «De Estonia a Azerbaián. La estrategia estadounidense después de Ucrania»(2) en el que ponía el acento sobre la estrategia militar contra Rusia desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Friedman reconoce que en la actualidad la OTAN no está capacitada para enfrentarse en una guerra contra Rusia, a causa de la enorme extensión de la línea del frente y de las comunicaciones para el aprovisionamiento de alimentación, carburante y municiones para las unidades de combate.
Para resolver el problema Friedman propone desplazar las bases militares hasta varios puntos de las fronteras de Rusia, lo que considera como la única solución para el despliegue de una campaña de castigo contra el Kremlin, que actualmente está a punto de quedar fuera del control de Estados Unidos.
De aquí a finales de año se debería haber cumplimentado ese proceso.
A mediados de diciembre del pasado año, durante varios días, el cielo se cerró encima de Zaporozhye, de Jarkiv y de Dnepropetrovsk, y varios testimonios coinciden en que un gran número de aviones de transporte de tipo «Hércules» y de otros tipos desembarcaron en aeródrimos ucranianos con material, vehículos y tropas compuestas principalmente por mercenarios de empresas militares privadas. Las cifras oficiales son del tamaño de una división de entre 10 y 15.000 soldados, la mayor parte de los cuales pertenecen a la empresa contratista PMC «Academi», que hasta 2009 se llamaba Blackwater.
Ya habían sido vistos anteriormente en Donetsk y después en Mariupol. Han instalado una base secreta de la OTAN cerca de Jarkiv y han transportado muchos pertrechos por carretera. Pero las máscaras han caído cuando utilizaron los aviones de transporte. Expertor militares han destacado que se han desplazado equipos y tropas desde una base en Hungría, cerca de Debretsen, y que una vez en territorio ucraniano, han visto trenes transportando vehículos blindados, entre los cuales BMP Bradley, BTR Stryker y Hummers.
Por consiguiente, hay que tomarse en serio las publicaciones de Stratfor. Su documento es una previsión geopolítica de los próximos 10 años para todos los continentes. Enuncia claramente el objetivo estratégico de imponer un control administrativo sobre Rusia por la vía de su fragmentación y federalización:
«Al oeste de Rusia, Polonia, Hungría y Rumanía van a tratar de conquistar las regiones que perdieron en las batallas contra los rusos. Van a tratar de anexionarse Ucrania y Bielorrusia. En el sur, Rusia va a perder capacidad de control en el Cáucaso norte; en Asia central comenzará una desestabilización. En el noroeste, Carelia va tratar de retornar a Finlandia. En el Extremo Oriente las regiones costeras van a comenzar a llevar una política independiente, cada vez más asociada a Japón, China y Estados Unidos y menos con Moscú. Otras regiones no van necesariamente a buscar su autonomía, pero es posible que se encuentren con ella sin buscarla. La idea principal: no habrá revuelta contra Moscú sino que, al contrario, el debilitamiento de Moscú va a dejar un vacío. En ese vacío existirán fragmentos de la antigua Federación Rusa«.
«Eso conduicirá a una crisis mayor en el próximo decenio. Rusia posee un vasto arsenal nuclear, disperso a través de todo el país. El declive del poder en Moscú va a plantear la cuestión del control de esos misiles y la manera de garantizar su mantenimiento. Será un enorme desafío para Estados Unidos. Washington es la única potencia que puede resolver este problema».
Después Stratfor alude a la necesidad de crear un marco estable y económicamente sostenible para gobernar esas regiones nucleares a fin de neutralizar los misiles por medios no militares.
En la última parte del estudio, los agentes de los servicios de información privados plantean el principio fundamental de la doctrina estadounidense en relación a Rusia:
«Estados Unidos entró en la guerra fría desde el principio, y (al menos en Europa) no sufrieron pérdidas. Es el principio rector de la política exterior estadounidense llevado casi hasta la perfección: si en Europa surge una hegemonía, Estados Unidos interviene lo antes posible, como durante la guerra fría, tejiendo alianzas y llevando tropas a las principales posiciones defensivas. Ahora se ha hecho lo mismo con relación a Rusia […] Los americanos van a tratar de construir un sistema de alianzas, paralelamente a la OTAN, de los países Baĺticos a Bulgaria, haciendo participar al mayor número posible de países. Van a tratar de llevar a Turquía a la Unión y de estirar la zona hasta Azerbaián. Se enviarán tropas hacia cada país en función de las amenazas».
El Departamento de Estado es consciente de que con Putin la tarea de federalización no es posible, que la repetición de Maidán sería ineficaz y no encontrarían apoyo en la sociedad. Por lo demás, la eficacia de las fuerzas de seguridad que ponen orden en la capital es innegable.
Por consiguiente, ahora la tarea principal es poner en marcha las tecnologías de «poder blando» (soft power) que incluyen los intentos de minar la economía, la formación de un anti-gobierno en la opinión pública a través de los medios, la organización de mesas redondas y conferencias en las universidad y empujar a las autoridades en las provincias para obtener la independencia de Moscú.
A este respecto, Stratfor escribe: «Teniendo en cuenta la estructura de la Federación, en la que los beneficios procedentes de las exportaciones deben ir primero a Moscú y solamente después se redirigen haciua los gobiernos locales, las regiones reciben una suma muy diferente de esos beneficios. Eso conducirá a la repetición de la experiencia soviética de los años 80 y 90, cuando Moscú perdió su capacidad de mantener el estado de las infraestructuras. Todo eso sería la razón que conduciría a las regiones a buscar soluciones de manera autónoma, formando asociaciones autónomas de manera formal e informal. Los lazos económicos entre Moscú y la perferia se debilitarían».
Recordemos ahora que la primera declaración pública posterior al acceso al puesto de alcalde de Ekaterimburgo de Evgueni Roizman fue por la «injusticia de que el dinero vaya primero a Moscú y después se distribuya» y que después un grupo de personas próximas a Roizman organizaron manifestaciones con la consigna «Dejemos de alimentar a Moscú». Entre los manifestantes se observó una intensa actividad de los jóvenes pertenecientes a una agencia extranjera, la ONG «Golos» (La Voz), dirigida por el famoso personaje de las «revoluciones tecnológicas de colores» el serbio Marko Ivkovich, al que el FSB le prohibió entrar en Rusia en 2012.
El hecho es que en la Rusia actual, el poder vertical se termina en el puesto de gobernador, que permite a los municipios poner en marcha políticas diferentes del Estado, formar sus propios presupuestos de control para una ciudad, utilizando grandes fondos para proteger sus actividades con las fuerzas de seguridad y los medios de masas. A cominezos de la reforma de la autonomía local, que debería extender la verticalidad del poder en las ciudades, el sistema descrito se rompería y los diplomáticos estadounidenses podrán capitalizar en la resistencia local a sus «pequeños príncipes».
Un objetivo clave de Estados Unidos será derrotar a Putin en 2018 cuando se celebren elecciones, para lo cual pondrán en marcha todo el arsenal de tecnologías de los que disponen: marchas de protesta, bajada de los precios del petróleo, asesinatos políticos… Veremos, por ejemplo, a la directors general y propietaria de la cadena de televisión antirrusa «Dozhd» (Lluvia) Natalia Sindeieva abatida con una bala de pistola grabada con las iniciales de Putin.
La duda sobre las profecías de instituciones como Stratfor es si se trata de tales, es decir, de meras previsiones, o más bien se trata de planes que al ponerse en marcha logran que las profecías se cumplan y parezcan tales.

(1) Илья Белоус, Запад начал разработку сценария раздела России под выборы 2018, http://politrussia.com/control/takogo-kak-putin-960/
(2) From Estonia to Azerbaijan: American Strategy After Ukraine, https://www.stratfor.com/weekly/estonia-azerbaijan-american-strategy-after-ukraine

La oposición política a Putin en Rusia

Ángel Ferrero
Horas después de su asesinato, Borís Nemtsov era presentado por algunos medios occidentales como “líder de la oposición”, y su figura, magnificada. En el mar de tricolores rusas que acompañaba la marcha del domingo en su memoria sobresalía, aquí y allá, alguna bandera de partidos cuyo nombre resulta, cuanto menos, oscuro para el lector occidental, como Solidarnost o PRP-Parnas, del que Nemtsov era copresidente. El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) no asistió a la marcha y mantuvo la convocatoria de una manifestación anticrisis bajo el lema “Primavera roja”, y los grupos nacionalistas también estuvieron ausentes. “Oposición monolítica desde luego que no existe; de hecho, prácticamente no existe oposición”, le dijo el pasado domingo a este periodista un moscovita, con el proverbial aplomo que caracteriza a los ciudadanos de este país.
Efectivamente, en Rusia no existe ninguna fuerza que hegemonice la oposición a Vladímir Putin. Según la última encuesta del Centro Levada, un 57% de los rusos quieren que Putin sea reelegido presidente en 2018 (22% en 2013). El principal partido de la oposición parlamentaria, el PCFR (19,2% de los votos en las elecciones de 2011; 92 escaños en la Duma), se enfrenta a un envejecimiento de su militancia y una serie de problemas estructurales, de discurso e imagen pública que impiden su crecimiento. Le sigue Rusia Justa de Serguéi Mirónov (13,2% de los votos; 64 escaños), un partido putativamente socialdemócrata, miembro de la Internacional Socialista, pero en el que milita, por ejemplo, Yelena Mizulina, la diputada artífice de la legislación contra la propaganda homosexual en Rusia. Cierra el arco parlamentario el Partido Liberal Demócrata del histriónico Vladímir Zhirinovsky (11,7% de los votos; 56 escaños), un partido que en realidad no es ninguna de ambas cosas que dice ser, sino un partido nacionalista-populista del que se rumorea desde hace años que fue creado con la intención de dividir el voto de los comunistas.
Cuando los medios occidentales se refieren a la oposición en Rusia, se refieren, sobre todo, a la oposición extraparlamentaria, y en particular a los liberales. La base de apoyo de éstos es urbana, relativamente joven y se concentra en las ciudades de la parte europea del país.
Fuente: http://www.lamarea.com/2015/03/10/quien-es-quien-en-la-oposicion-rusa/

Las purgas del gobierno británico preparan la guerra contra Rusia

Estimulados por las provocaciones del Primer Ministro David Cameron contra Rusia, los halcones británicos han iniciado una campaña de purgas contra las personalidades políticas contrarias a la guerra contra Rusia.

Una de ellas ha afectado a Malcolm Rifkind, antiguo ministro de Defensa británico, al que la prensa ha organizado una provocación seguida del correspondiente escándalos periodístico, por su posición excesivamente favorable al diálogo con Rusia.

Además de Rifkind, miembro del partido conservador, otra víctima que ha caído ha sido Jack Straw, miembro del partido laborista, que también ha llamado públicamente a un diálogo con Rusia. Ambos fueron ministros de Asuntos Exteriores y son parlamentarios que gozan de una enorme audiencia en el Reino Unido.

A ambos la prensa les ha imputado otros tantos escándalos, obligándoles a dimitir de sus escaños en un tiempo récord. Fueron objeto de un trampa tendida por el Canal Cuatro de la BBC y The Telegraph. Unos periodistas se acercaron a ellos con cámaras ocultas haciéndose pasar por representantes de una sociedad ficticia de Hong Kong que pretendía utilizar sus servicios para una campaña de promoción en el Reino Unido, algo que es corriente entre los políticos de toda Europa.

A partir de ahí la prensa se lanzó sobre ellos acusándoles de corrupción. El caso de Rifkind es una victoria particularmente importante para la campaña ya que es vicepresidente de la Comisión parlamentaria de contraespionaje y seguridad, en la que ha dirigido una investigación sobre las actividades de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Ha tenido que anunciar su dimisión irrevocable.

En agosto del año pasado Rifkind firmó un artículo en el New York Times junto con el antiguo ministro ruso de Asuntos Exteriores Igor Ivanov sobre el riego de una nueva guerra fría. Ambos advertían contra al peligro de que una escalada de la guerra en el sureste de Ucrania condujera a un choque nuclear directo con Rusia.

Su declaración recibió el apoyo de una comisión del European Leadership Network y otros grupos de reflexión en Europa y Rusia, que también apelan al diálogo político y a las buenas comunicaciones militares, sobre todo en tiempos de crisis.

También se han alzado otras voces contra los proyectos de guerra de Cameron. Es el caso de John Sawers, antiguo jefe del servicio de inteligencia MI6 que acaba de pronunciar su primer discurso público tras abandonar su cargo en noviembre del pasado año. Ha aprovechado la ocasión para denunciar el envío de armas a Kiev, advirtiendo que es peligroso provocar a un país que está dotado con un arsenal formidable de armas nucleares, como Rusia. En lo que concierne a un “cambio de régimen“ en Moscú, Sawers estima que “todo cambio eventual del poder” en el Kremlin “bien podría ser a peor”.

Asesinato político al pie de las murallas del Kremlin

El viernes fue asesinado en Moscú Boris Nemtsov, uno de los dirigentes de la oposición política contra Putin. Ayer por la mañana los medios titulaban que la gigantesca manifestación que deambuló por las calles del centro de la capital rusa la integraban los “partidarios de la oposición”, por lo que se trataba de una manifestación contra el gobierno actual, sobre el que recaen las sospechas de haber inducido el crimen.

Pero alguien tan cercano a Putin como el dirigente checheno Kadyrov, que se ha depilado completamente los pelos de la lengua, ha dicho en público que el asesinato de Nemtsov es una maniobra de desestabilización contra el actual gobierno del Kremlin, que imputa a la CIA.

Putin también se ha manifestado contra el asesinato y, además, no es el beneficiario del mismo sino más bien al contrario, por lo que la intoxicación nos trata de engañar otra vez. Lo más probable es que entre los manifestantes también hubiera partidarios del gobierno actual, e incluso lo más probable es que éstos fueran mayoría.

Hay varias razones que mueven a pensar de esa manera. La primera es que nadie se ha hecho eco de las consignas de la manifestación, entre las cuales no se escucharon gritos contra Putin.

La segunda es que, a pesar de que han tratado de pintar a Nemtsov como “el corazón” de la oposición política contra el gobierno ruso y que, además, a dicha oposición la pintan como muy numerosa, todo ello es falso. Se trata de otra mentira de la prensa imperialista porque… se le coje antes al mentiroso que al cojo.

El año pasado en Rusia se realizó un sondeo (*) en el que sólo un 45 por ciento de los rusos conocía el nombre de Nemtsov, a pesar de lo cual fuera de Rusia todos los medios de propaganda se han referido a él como “el conocido dirigente de la oposición”.Por otro lado, del porcentaje de quienes le conocían, sólo un 1 por ciento manifestó tener “confianza” en él.

Ahora pongánse Ustedes por un momento en el pellejo del gran zar Putin y piensen de manera maquiavélica y retorcida: ¿se preocuparían por un político en quien menos del 0,5 por ciento manifiesta tener confianza? Luego hagan esa misma pregunta al revés: asesinar a alguien a quien ni la mitad de la población conoce y organizar luego una gran manifestación pública por la calle, ¿no supone dar a conocer a alguien que hasta entonces era desconocido?, ¿a quién le interesa eso?, ¿a Putin?, ¿pero Putin es idiota o qué?

(*) Узнаваемость оппозиционных политиков, http://www.levada.ru/07-02-2014/uznavaemost-oppozitsionnykh-politikov

Un caso de guerra sicológica contra Rusia

Hace un par de días Le Nouvel Observateur titulaba así una información: «La invasión rusa de Ucrania estaba planificada en una nota del Kremlin»:
Por su parte, Libération no le iba a la zaga y titulaba de esta manera: «Ucrania: una invasión muy premeditada por el Kremlin»:
Lo mismo se pudo ver en las cadenas de televisión, como LCI: «¿Estaba planificada desde hace tiempo la invasión de Ucrania por Rusia?»:
Estas noticias no sólo transmiten a los espectadores que en Ucrania la guerra se libra contra Rusia, sino que este país habría invadido a sus vecinos y que todo procede de un plan elaborado por el Kremlin, o aún mejor, por Putin, al que le ha tocado desempeñar el papel de chivo expiatorio.
Al empezar a rastrear el origen de la noticia, una primera pista procede del diario Le Parisien, que comienza así su artículo: «Un diario ruso revela un documento que muestra cómo la degradación de la situación en Ucrania habría sido concienzudamente preparada por Rusia para servir a sus intereses».
Nos enteramos de que el origen de la noticia está en Rusia y, más concretamente, en el diario «Novaya Gazeta» que aparece enlazado en la noticia. Se trata de un peridico fundado con la ayuda de Gorbachov, el antiguo presidente de la URSS. Algunos medios imperialistas de propaganda lo consideran como parte de la oposición a Putin y añaden al unísiono, como si estuvieran movidos por el mismo resorte: se trata del diario en el que trabajaba la periodista Anna Politkovskaya, especialista en la guerra de Chechenia que fue asesinada… seguramente por orden de Putin porque sus informaciones no gustaban en el Kremlin.
El diario luxemburgués «L’Essentiel» dice lo siguiente: «Todas esas etapas que hacen que hoy Ucrania esté enfangada en un conflicto inextricable estaban inscritas negro sobre blanco en un documento confidencial del Kremlin que el diario ruso de oposición ‘Novaya Gazeta’ publica este miércoles».
Pero los periodistas que se hacen eco de la noticia de «Novaya Gazeta» manipulan la fuente de la que procede. Empezamos a vislumbrar algo del fraude cuando el «New York Times» reconoce que el documento en el que se basan esas informaciones ha sido «presentado a la administración presidencial», es decir, que no es un documento redactado por ella sino todo lo contrario: por alguien ajeno precisamente a ella.
Finalmente, lo mejor es ir a la fuente directa, donde se alude a un documento al que «Novaya Gazeta» califica de «hipotético» que alguien habría presentado al Kremlin entre el 4 y el 12 de febrero del año pasado. El «New York Times» casi acierta. Sólo le faltó mencionar que, además, el documento es hipotético. Pero lo que en Moscú es hipotético, en París adquiere carta de naturaleza.

Rajoy lleva de nuevo a la División Azul al Báltico

El ministro de la Guerra, Pedro Morenés, ha salido de viaje esta mañana para visitar a la Nueva División Azul que el gobierno del PP ha enviado a la frontera de Rusia. Desde finales de diciembre un contingente de más de un centenar de militares españoles forma parte de la misión de acoso de la OTAN contra Rusia en la base aérea de Amari, en Estonia.
La Nueva División Azul está formada por cuatro cazas Eurofighter y unos 115 efectivos, entre los que hay pilotos, personal de mantenimiento, un médico, un equipo de rescate, controladores aéreos y un equipo de protección.
Pero desde 1939 los colores han desteñido. Ahora la Nueva División Azul vende la moto de otra manera para seguir haciendo lo mismo que en 1939. Las directrices de la OTAN han impuesto al gabinete de imagen del Ministerio de la Guerra otra manera muy distinta de presentar oficialmente el ataque. Ya no se trata de combatir la expansión del comunismo sino de «vigilar el espacio aéreo ante la presencia constante de aeronaves militares rusas, que se ha incrementado notablemente a raíz del estallido del conflicto en el este de Ucrania».
Otra manera de contar la misma farsa en las notas de prensa es la siguiente: la misión española quiere dejar claro a los rusos que vuelan desde el norte de su territorio, en San Petersburgo, hacia Kaliningrado, al sur de Lituania, que los países bálticos son miembros de la alianza militar imperialista.
El radio de acción de esta misión aérea ocupa alrededor de 60.000 kilómetros cuadrados en el Mar Báltico y junto con España también están desplegadas tropas de Polonia e Italia, en una base de Lituania, y Bélgica, en otra base polaca.
Aunque esta misión se puso en marcha hace diez años y los países imperialistas se van rotando en turnos de cuatro meses, sus efectivos se han incrementado en el último año debido a la intensificación de la presión contra Rusia iniciada con el golpe de Estado en Ucrania. La rotación que le correspondía a España en esta misión no empezaba hasta 2016, pero la guerra ha obligado a que los imperialistas intensifiquen su presencia en la zona e incorporar una base más, la de Estonia, para albergar a otro contingente adicional.
El Ejército del Aire estonio ha reconocido que se han producido lo que califica como «incidentes» con aviones rusos que vuelan hacia Kaliningrado que en ningún caso son «actos hostiles» por parte de Rusia. Lo que no dice es que ni siquiera se podrían calificar como «incidentes» si Estonia no hubiese cometido la provocación de llevar la OTAN a las puertas mismas de una ciudad con una enorme densidad de tráfico aéreo, como San Petersburgo.

Estados Unidos ya está suministrando armas a Ucrania

Ayer Putin anunció que después de haber insistido en resolver la crisis a través de medidas políticas y no militares, Estados Unidos está suministrando armas a Ucrania: «Según nuestras informaciones, esas armas [estadounidenses] ya están en Ucrania. Su uso puede aumentar el número de víctimas, pero no va a cambiar la situación», aseguró el Presidente ruso en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en Budapest, la capital húngara.
También expresó su esperanza sobre una rápida aplicación del nuevo acuerdo de Minsk de manera completa, en especial, la realización de una reforma constitucional que prometió Kiev para dar la autonomía a las regiones orientales de Donetsk y Lugansk.
Asimismo, exhortó a las fuerzas gubernamentales sitiadas en Debaltsevo a deponer las armas mientras que urgió a las autoridades ucranianas a no obstaculizar el proceso. Por otra parte, pidió a los independistas que permitan a las tropas ucranianas abandonar la localidad.
El 6 de febrero Estados Unidos declaró que estaba estudiando la posibilidad de prestar ayuda militar directa a Ucrania. Sobre el caso, ayer el primer vicepresidente del partido “Rusia Justa”, Mijail Yemelianov, aseguró que la medida convertirá a Kiev en un “terrorista internacional”.
“Dentro de cierto tiempo estas armas llegarán a Ucrania y el país se irá transformando en un terrorista internacional dispuesto a combatir a Rusia, un terrorista pobre, hambriento, pero listo para ir a la guerra”, dijo el parlamentario ruso.
En reiteradas ocasiones, Moscú ha advertido a Washington sobre el suministro de armas a Ucrania, ya que cree este paso solo conducirá a una escalada del conflicto.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos empeoraron a raíz de las crisis de Crimea. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales han impuesto sanciones económicas contra Rusia, tanto contra individuos y organizaciones, como contra los sectores bancarios, energéticos y de defensa, ya que acusan a Moscú de expansionismo.
En Estados Unidos las declaraciones públicas de altos dirigentes de la Casa Blanca aseguran que la guerra de Ucrania no es más una excusa: las sanciones económicas no se van a levantar nunca, ni con los acuerdos de Minsk-2 ni con ninguna otra medida que Rusia pueda adoptar para relajar la tensión. Lo mismo que Cuba, Rusia está abocada al bloqueo económico, que es siempre una medida de guerra, un «casus belli», lo cual indica que en la guerra de Ucrania el objetivo de los imperialistas sigue siendo Rusia.
A un lado y otro de las trincheras los discursos cambian de tono radicalmente. En Rusia los medios no hablan de otra cosa que no sea una guerra inminente. Incluso en las redes sociales, entrevistas y tertulias, la preocupación primordial es la escalada bélica, envuelta en rabia y en una fuerte carga emocional: «Rusia no capitulará», decía ayer un tuit.

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