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Estados Unidos no descarta el empleo de su arsenal nuclear contra Rusia y China

El general Curtis LeMay
Damos por conmúnmente admitido que el mundo está ante una nueva guerra fría, como si la anterior hubiera acabado en algún momento. Quizá algunos utilicen el término en un sentido retórico, para poner la dosis necesaria de dramatismo a una situación que, según parece, carece por sí misma de tal connotación. Seguramente no tienen en cuenta todos los hechos involucrados en la nueva guerra y, muy en particular, la presencia de un dispositivo nuclear que no para de crecer y reorganizarse. Desde luego, todos suponemos que hoy no hay en el mundo un conflicto que pueda justificar -de ninguna manera- el empleo del arma nuclear.

Sin embargo, a finales de marzo se produjo algo significativo en la cadena de mando del ejército estadounidense: el nombramiento del general Robin Fond a la cabeza del Global Strike Command de la Fuerza Aérea Estadounidense. El Global Strike Command se creó en 2008 para agrupar a todas las fuerzas estratégicas nucleares que hasta entonces estaban afectas al Strategic Command, que tenía un carácter mixto, es decir, que participaba tanto de la Fuerza Aérea como de la Marina de Guerra.

La reestructuración vuelve al modelo del Strategic Air Command, que había sido disuelto en 1992, lo cual significa que es la primera vez que un general de cuatro estrellas de la Fuerza Aérea se pone a la cabeza del mando estratégico. Los tiburones del Pentágono han recordado los tiempos de Curtis LeMay, aquel viejo perro de los sesenta que proponía “golpear primero” (First Strike), es decir, atacar a la URSS con armas nucleares sin la necesidad de ninguna excusa previa.

Hasta ahora Curtis LeMay había sido convenientemente relegado a un segundo plano, casi al olvido. Era una antigualla de la guerra fría, del puente aéreo de Berlín, de los vuelos U2 y de la crisis de los misiles de Cuba. La reestructuración del mando estratégico corre en paralelo con el rescate de este general, que también formó parte de la Fuerza Aérea. Sus teorías vuelven a un primer plano, lo cual es harto significativo de los ambientes que circulan por Washington. La estrategia de atacar primero ya no parece tan descabellada.

Desde que se retiró a mediados de los años sesenta, es decir, hace ya medio siglo el general LeMay era sinónimo de masacre, pero de ese tipo de masacres de tecnología avanzada, de última generación. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial defendió los bombardeos masivos sobre Japón, incluso sobre las ciudades más pobladas, incluso sobre civiles inocentes. En mayo de 1945 dijo a sus oficiales en el Weekly Intelligence Review: “Buscamos y destruimos al enemigo allá donde se encuentre, en el mayor número posible. Para nosotros, no hay civiles en Japón”.

Para ordenar bombardeos, como el de Tokio en marzo de 1945, habría que ser especialmente amoral, y los carniceros del imperialismo, como LeMay, se definen exactamente así: “Matar a los japoneses no me preocupaba mucho en aquella época. Supongo que si hubiera estado en el lado de los vencidos, hubiera sido juzgado como un criminal de guerra”.

Han pasado 70 años desde entonces, pero los criminales de guerra convictos y confesos vuelven por donde solían. Un artículo de la revista Foreign Affairs de marzo de 2006 recordó la estrategia First Strike para la nueva guerra fría: “Estados Unidos dispone hoy de una superioridad nuclear que le permitiría, si fuera necesario, plantearse un primer golpe nuclear estratégico contra sus dos principales adversarios, Rusia y China”.

Lo dijo MacNamara respecto de China en tiempos de Kennedy y lo ha repetido Chebarchin, el antiguo dirigente del servicio de inteligencia exterior de Rusia: “Lo único que Occidente espera de Rusia es que Rusia no exista”. Se puede llamar de muchas maneras: aniquilación, exterminio… Para lograrlo no hay nada mejor que empezar lanzando bombas nucleares sin previo aviso, sin motivo aparente.

Si se vuelven a analizar con atención las declaraciones de los altos oficiales del Pentágono en los últimos años, se verá una clara evolución hacia la catástrofe. En 2006 matizaban cuando se referían a Irán. En 2011 aún eran cautos al desatar la guerra en Siria. Ahora tienen la lengua mucho más floja porque su hegemonía mundial es cada vez más difícil de preservar. El mes pasado las declaraciones del general Dempsey, presidente del Comité de Jefes de Estado Mayor, justificando en envío de armas a Ucrania supusieron un salto cualitativo, aunque fuera verbal.

Todas las peleas empiezan así: a alguien se le va lengua y acaban en las manos. Los bocazas son gente peligrosa y el Pentágono está lleno de ellos. Ese tipo de matones piensa que la guerra con Rusia y China es inevitable. Pero si es inevitable, ¿por qué esperar, ¿por qué no empezar dando el primer golpe, un golpe contundente, capaz de aturdir al adversario?

Finalmente, hay una trampa que favorece hoy más que nunca el delirio imperialista de lanzar bombas nucleares sobre la población de cualquier país del mundo: nadie cree que eso sea posible. Hace 50 años existía un poderoso movimiento contra la fabricación e instalación de armamento nuclear. Hoy no existe nada de eso, e incluso hay varios estúpidos que se regodean de ello porque lo que antes se llamaba “coexistencia pacífica”, la lucha contra la guerra nuclear, les sabe a poco, les suena a blandengue.

¿Se creían Ustedes que todos los estúpidos están en el Pentágono? ¡Qué error!

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La via al rearme militar en Europa queda expedita

El 11 de marzo Rusia se retiró unilateralmente del llamado “Foro de Weimar”, un grupo consultivo informal de intercambio con Alemania, Francia y Polonia creado en 1991 para reducir la presencia de armamento convencional en Europa central.
El Foro se creó como consecuencia de la firma del Tratado para la reducción de armas, lo que significa que Rusia se retira de dicho Tratado.

Dicho Tratado se firmó en 1990 para establecer límites al armamento de la OTAN y el Pacto de Varsovia estacionado en Europa. Tras la disolución de la URSS, fue ratificado por 30 países, entre ellos los miembros de los dos bloques militares, así como ocho antiguos miembros de la URSS.

Gorbachov firmó el Tratado y aceptó la reunificación alemana a cambio de que la OTAN no se ampliara hacia el este, un compromiso que Estados Unidos no mantuvo. La adhesión a la OTAN de algunos integrantes del Pacto de Varsovia rompió el equilibrio militar que el Tratado pretendió preservar.

No obstante, de una manera formal el Tratado siguió vigente formalmente y quedaron algunos de los organismos en los que se reunían, así como determinadas tareas de inspección, que ahora desaparecen de manera total.

En 1999 la Organización de Cooperación y Seguridad Europea trató de revitalizar una versión adaptada del Tratado, que fue ratificada por sólo cuatro países: Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. Para justificar su negativa los miembros de la OTAN pusieron como condición que Rusia retirase sus tropas de Georgia y la región separatista moldava de Transnistria.

Ante el fracaso, en 2007 Rusia suspendió la aplicación del Tratado, intentando inútilmente que los países de la OTAN ratificaran la nueva versión aprobada de 1999. Ahora desaparece de manera completa y algunos países europeos (Alemania, Francia y Polonia) lo han lamentado en un comunicado oficial difundido el viernes en el que culpan a Rusia del debilitamiento “de la arquitectura de seguridad en Europa”.

La via al rearme militar en Europa queda, pues, expedita. El Tratado era un estorbo para los planes militares de la OTAN de incrementar su presencia militar en el este de Europa y, en definitiva, de inciar las hostilidades en el Viejo Continente.

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Rusia tiene una oferta que Grecia no puede rechazar

La presencia de ministros y políticos griegos en Moscú forma ya parte del paisaje corriente de la capital rusa. A principios de esta semana el visitante fue Panagiotis Lafazini, ministro de Energía, que acudió acompañado de Thanasis Petrakos, un diputado de Syriza. Pero la gran cita es la semana que viene, el 8 de abril, cuando se celebre la cumbre entre Tsipras y Putin.

En Washington están que se suben por las paredes. No hay más que leer la entrevista del diario polaco Dziennik Gazeta Prawna al incombustible Brzezinski quien, junto con Kissinger, es el ágora de la estrategia imperialista de las últimas décadas. Veamos una de sus respuestas:

“Una Grecia amiga de Moscú podría retardar e incluso paralizar con su veto la respuesta de la OTAN a una violación de la defensa colectiva. Tras la anexión de Crimea en 2014, Rusia podría dirigir su apetito hacia Moldavia, Georgia y Azerbayán, tras lo cual los países bálticos y Polonia, miembros de la Alianza Atlántica, podrían convertise en un objetivo”.

El artículo 5 del Tratado fundacional de la OTAN prevé una respuesta colectiva de la organización imperialista ante una agresión a cualquiera de sus 28 miembros, aunque en su seno está previsto que la decisión se adopte por unanimidad, lo cual significa que Grecia podría paralizar la respuesta militar, al menos durante un cierto tiempo.

Brzezinski no menciona a Ucrania porque aún no forma parte de la OTAN, pero los esfuerzos del imperialismo por introducirles dentro de la Alianza resultarían inútiles si el 8 de abril Tsipras llega a un acuerdo estratégico con Putin.

Las palabras de Brzezinski contribuyen a poner la crisis griega en su verdadera dimensión que, desde luego, va mucho más allá de las deudas, el déficit, el Banco Central Europeo y la Unión Europea. Además, en el conflicto está claro que Grecia puede jugar muchas más bazas de las que Alemania sospechaba. Incluso se podría decir que esas bazas son de peso.

Syriza tiene encima encima de la mesa en Atenas un programa de cooperación ambicioso con Rusia y China que va mucho más allá de las deudas económicas y que, a buen seguro, el miércoles de la semana que viene Putin le va a confirmar y del que forma parte la posibilidad de suministrarles todas las armas que Grecia necesite.

Esa oferta es lo que explica una enigmática frase que Brzezinski deja caer en su entrevista: si Grecia firma un acuerdo estratégico con Rusia, a quien le puede interesar que salga de la OTAN es al imperialismo.

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¿Cuál es la estrategia de Rusia en la guerra de Ucrania?

El lunes el portal ruso de información Segodnia publicó un interesante análisis sobre Ucrania de Boris Djerelievski, veterano soviético de las guerras de Afganistán y Chechenia y activo impulsor de la solidaridad del pueblo ruso con los habitantes del Donbás.
El veterano soldado expone lúcidamente el punto de vista del Kremlin, que insiste machaconamente sobre la unidad de Ucrania como Estado. ¿Por qué Rusia no admite la división del país?
En su exposición Djerelievski deja al margen que Ucrania ya se dividió cuando Crimea se incorporó a Rusia, lo cual es explicable por el especial estatuto político que tenía aquella región, que así se lo permitía y que ejecutó tras el golpe de Estado de Kiev.
Llama poderosamente la atención que, como viene siendo habitual, en sus escritos los analistas rusos vuelven continuamente la mirada hacia la URSS para establecer comparaciones y Djerelievski hace la suya. Rusía podría unirse al coro de los imperialistas que pretenden la partición de Ucrania, como hicieron en la posguerra con Alemania o Corea, a lo que podríamos añadir el Yemen, otro país dividido desde su surgimiento hasta 1990, es decir, hasta la desaparición de la URSS. Incluso se podría mencionar el ejemplo inverso de la reconstrucción de Yugoeslavia en 1945 como país unificado.
Djerelievski se decanta por la división de Alemania e insiste en la oposición “categórica” de Stalin al desmembramiento: Stalin era partidario de una Alemania unificada, incluso si tuviera que formar parte del bloque capitalista, con una única condición: debía asumir un estatuto internacional de neutralidad. Fueron Estados Unidos y Gran Bretaña quienes se empeñaron en utilizar a Alemania como ariete contra la URSS, para lo cual necesitaban alinear al país centroeuropeo dentro del bloque de la OTAN.
Según Djerelievski, lo mismo sucede hoy con Ucrania. Rusia no quiere desmembrar al país; su única pretensión es no tener al enemigo a las puertas. Si no pueden tener un vínculo amistoso con Ucrania, por lo menos pretenden tener a alguien neutral que no le llene las fronteras de bases militares.
Dado que tras la caída del Telón de Acero, el imperialismo no ha sido capaz de cumplir ninguna de las promesas que hizo, absolutamente ninguna, Moscú quiere -y está en su derecho- de exigir garantías firmes. Una de esas garantías -escribe Djerelievski- podría ser la creación de las Repúblicas de Novorrusia confederadas dentro de Ucrania.
La población del Donbás no quiere y no puede vivir en una Ucrania, como la actual, presa del fascismo y el nacionalismo más desbocados, donde los héroes son Bandera y Chujevich.
Además, añade Djerelievski, no se puede hacer borrón y cuenta nueva. Hay que llevar a los criminales de guerra al banquillo de los acusados. No hay otra forma de cambiar la naturaleza de un Estado cuyo origen está en un derrocamiento violento del gobierno legítimo.
“El pueblo de Novorrusia no se puede convertir en la moneda de cambio de los juegos geopolíticos del Kremlin”, afirma este veterano de guerra. Eso no significa que los solidarios no deban seguir prestando apoyo y protección a los combatientes del Donbás, “y si la situación evoluciona de tal manera que los planes que defendemos no se puedan cumplir, y si la salvación del Donbás pasa por el reconocimiento oficial del estatuto de Estados soberanos de las Repúblicas Populares, Moscú dará ese paso”.
La advertencia de Djerelievski no puede ser más transparente, pero va seguida de la constatación de que ese paso sería más un remedio que una solución: “Se trarará de una derrota. Los enemigos de nuestro país conservarán una cabeza de puente en su lucha contra nuestro país. Esa cabeza de puente se llenará de cabezas desorientadas, empobrecidas, coléricas, presas fáciles para los manipuladores y los provocadores. Como mínimo emplazarán misiles y el país se convertirá en una base para los terroristas”.
Como cabía esperar, a los imperialistas las necesidades y los intereses de Rusia les importan un bledo, tanto si son legítimos como si no. Por eso se empieza a abrir camino la tesis de la división de Ucrania, que más de un cretino presentará luego como si se tratara de un “reparto” de las esferas de influencia. Los imperialistas incluso proponen abiertamente la “balcanización” de Ucrania, un desmembramiento como el que se llevó a cabo en Yugoeslavia en los noventa.
Pero esa no es la salida que busca Rusia, que defiende la unidad de Ucrania, algo que es imposible bajo el Estado actual, poco más que un protectorado sometido al imperialismo y a las hordas fascistas.
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Rusia y China prestarán apoyo a Venezuela en caso de agresión imperialista

Serguei Shoigú, ministro ruso de Defensa
Tras las amenazas de Estados Unidos contra Venezuela, la ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, recibió al embajador de China en Caracas, Zhao Rong Xia. Durante el encuentro, la canciller agradeció el respaldo expresado por el gobierno de China a Venezuela, frente a la política de agresión de Estados Unidos. Rodríguez y Rong Xia conversaron sobre la vigencia de la Carta de la ONU y la necesidad de consolidar dentro de la comunidad internacional los principios de la igualdad de los Estados, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía.
Ambos revisaron los distintos temas de las relaciones bilaterales y multilaterales que existen entre ambos países. China aboga por la prevalencia de la igualdad, el respeto mutuo y la no intervención ante la escalada de agresiones de Estados Unidos contra Venezuela. “China espera que los dos países puedan manejar sus relaciones sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no interferencia del uno en los asuntos internos del otro”, manifestó el portavoz de la cancillería china.
El diplomático chino destacó que dichos principios son aplicables para todas las relaciones entre las naciones del mundo. “La adhesión a esas normas no sólo concuerda con los intereses de estos dos países, sino que también contribuirá a la salvaguardia de la paz y la estabilidad en América Latina”, añadió.
En prevención de ataque el sábado pasado 100.000 venezolanos llevaron a cabo maniobras militares, denominadas «Escudo Bolivariano», con anfibios chinos y misiles rusos.
Rusia ha acusado a Estados Unidos de ejercer presiones políticas sobre Venezuela y advirtió de que la desestabilización de ese país sería una amenaza tanto para la democracia venezolana como para toda Latinoamérica. “Advertimos con preocupación el aumento de las tendencias negativas y de la situación desestabilizadora en la República Bolivariana de Venezuela, que está unida a Rusia por estrechos lazos de amistad y asociación estratégica”, informó el ministerio ruso de Exteriores en un comunicado.
La cancillería rusa considera que la actual tendencia “es una amenaza para la estabilidad democrática de ese país y puede tener consecuencias muy graves para la situación en la región latinoamericana, en general”. “El agresivo aumento de las presiones políticas y sancionadoras sobre Caracas por parte de Washington disiente de la postura de muchos miembros de la comunidad internacional, que abogan por la búsqueda de soluciones constructivas para los problemas internos de Venezuela”, apuntó. Arremetió además contra el anuncio de Estados Unidos de que la situación en Venezuela representa “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional”. “Confirmamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela y sus dirigentes elegidos legalmente, y nuestro decidido rechazo ante cualquier tipo de acciones violentas y golpes de Estado como método para desbancar a Gobiernos legítimos de estados soberanos”, recalca la nota oficial rusa.
Además, Moscú respalda el envío a Venezuela de una misión mediadora de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Durante una entrevista, los ministros de Defensa de Rusia y de Venezuela acordaron organizar una entrada amistosa de buques rusos en los puertos del país latinoamericano. El ministro ruso de Defensa Serguei Shoigú aceptó la invitación de su colega venezolano, Vladimir Padrino López, para que Rusia participara en los ejercicios militares de las fuerzas de defensa antiaérea y en maniobras de tiro del lanzacohetes múltiple ruso BM-30 Smersh que se celebraron la semana pasada.
Rusia anunció que participaría en los ejercicios militares conjuntos para activar un escudo defensivo contra cualquier tentación militar por parte del imperialismo. “Todos los planes y proyectos conjuntos bilaterales se ponen en práctica de forma intensiva”, destacó Shoigú, recordando las palabras de Putin de que Venezuela no es solo amigo de Rusia, sino un socio muy cercano, uno de los principales en América Latina. El ministro venezolano de Defensa Vladimir Padrino López manifestó que las maniobras militares conjuntas eran un ejercicio de articulación cívico-militar. “Si algo tiene la Fuerza Armada y todo el país es su unión cívico militar, es la mayor fortaleza que nosotros tenemos”.
El titular del Ministerio venezolano de la Defensa ofreció pormenores en referencia a las maniobras militares que se desarrollaron en todo en el territorio nacional. Destacó que no eran ejercicios de demostración bélica de nuestro sistema de armas sino, sobre todo, de articulación con nuestro pueblo. Las maniobras militares se prolongaron durante 10 días y en él participaron 100.000 personas, entre ellas 20.000 civiles.
Las maniobras comprendían la distribución de francotiradores de las Fuerzas Especiales y la Milicia Bolivariana para la custodia de las zonas y objetivos estratégicos en áreas energéticas, petroleras, así como empresas básicas del Estado. Las instalaciones señaladas como puntos de posibles ataques también son, entre otras, la Asamblea Nacional, el Ministerio de Defensa y el Palacio de Miraflores.
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La próxima yihad estallará en Chechenia

Alessandro Avvisato

La pista chechena del asesinato de Nemtsov, antiguo ministro de Yeltsin, considerado como un gran oponente a Putin, podría ser una pista cómoda, pero también podría ser una operación de «falsa bandera» para complicarle la vida a Putin.
Según la policía rusa, Nemtsov fue asesinado por un grupo de hombres de origen checheno y han detenido a Zaur Dadayev, Anzor Gubachev y a otras tres personas. Hay un sexto que se suicidó la noche del 7 de marzo en su apartamento de Grozni durante el asalto de las fuerzas especiales rusas.
Pero según los oponentes a Putin, aunque Zaur Dadayev es el único de los detenidos que ha confesado su participación en el asesinato de Nemtsov, la policía rusa obtuvo la confesión mediante torturas y luego Dadayev se retractó de las mismas.
Dadayev no es un asaltante de caminos o un asesino pagado y enrolado en las filas de las mafias caucasianas de Moscú. Fue subcomandante del Batallón Sever de las fuerzas especiales que combatieron con los rusos en Chechenia. En octubre de 2010 fue condecorado con una medalla meritoria por Putin en persona.
Según los investigadores, Dadayev y otros yihadistas asesinaron a Nemtsov porque había defendido públicamente las caricaturas de Mahoma publicadas por la revistra satírica francesa «Charlie Hebdo». Esta versión se adapta perfectamente a la que cualquier gobierno europeo utilizaría durante estos meses, con la única variante del yihadismo interno checheno en lugar de los extrarradios de Francia o de los arrabales de Gran Bretaña.
La pesadilla del yihadismo dentro de lo que llegará próximamente a una Rusia enfrentada a Estados Unidos, conlleva elementos muy concretos. Quizá no estén vinculados directamente al asesinato de Nemtsov sino, seguramente a una escalada de terrorismo yihadista de matriz chechena en Rusia.
El 29 y 30 de diciembre de 2013 varios sangrientos atentados sacudieron a la ciudad rusa de Volgogrado (antigua Stalingrado) causando 33 muertos. La organización de los atentados apuntó al yihadista checheno Doku Umarov, autoproclamado emir del califato del Cáucaso. A la misma red chechena también le atribuyeron los atentados que en 2011 estremecieron a Moscú con 80 muertos en las calles de la capital y el aeropuerto de Domodedovo.
Seis meses antes de los atentados, el 31 de julio de 2013, el jefe de la inteligencia saudí, el príncipe Bandar Ben Sultán, fue recibido en Moscú por Putin. El objeto de las conversaciones fue la situación en Siria, donde la posición de Rusia había hecho fracasar los planes de Estados Unidos y de las petro-monarquías del Golfo, con Arabia saudí a la cabeza, planes que suponían la desestabilización y destitución de la dirección de Damasco, lo mismo que dos años antes le sucedió a Gadafi en Libia. Durante la entreviusta, el príncipe Bandar dejó entender que él no podía impedir las acciones terroristas de los islamistas en el Cáucaso si Rusia no dejaba de apoyar a Siria. Una advertencia repetida también el transcurso de una segunda reunión bilateral que mantuvieron el 3 de diciembre de 2013.
Desde hace tiempo el Príncipe Bandar tiene lazos muy profundos con las altas esferas de la política, el ejército y la inteligencia estadounidense. Fue entrenado y adoctrinado en la Base de la Fuerza Aérea de Maxwell y en la Universidad John Hopkins, y sirvió como embajador en Estados Unidos durante dos decenios (1983-2005). Entre 2005 y 2011 fue Secretario del Consejo Nacional de Seguridad y en 2012 fue promovido a Director General de la Agencia de Inteligencia saudí.
Desde el principio Bandar estuvo profundamente comprometido en las operaciones clandestinas de terrorismo en conexión con la CIA. «Probablemente Bandar está a punto de sostener y suministrar armas a los musulmanes en China occidental, a los chechenos y a los islamistas caucásicos en Rusia, aunque los saudíes firman sus acuerdos petroleros con China y cooperan con la sociedad rusa Gazprom», escribió James Petras en un ensayo consagrado justamente al «príncipe negro» saudí.
En vísperas de la primera entrevista entre Rusia y Arabia saudí, el emir del Cáucaso Doku Umarov anunció atentados con ocasión de los Juegos Olímpicos de Sotchi. Umarov llamó a los yihadistas chechenos para que fueran a combatir a Siria (con los hombres del Principe Bandar) para adquirir la experiencia necesaria para «liberar al Cáucaso» inmediatamente después.
En 2014, ante la proximidad de las Olimpiadas de Sotchi (en Rusia) que se celebraron entre el 7 y el 17 de febrero, las células del terrorismo yihadista coordinadas por Umarov y su adjunto Aslan Byutukayev recibieron la orden de provocar inseguridad no solamente en la región del Mar Negro, sino en todo el territorio de la Federación. Pero las estrictas redes de la segurdad rusa no permitieron a los yihadistas chechenos cometer atentados ante un escaparate internacional como las Olimpiadas.
Un documento del ISPI (Instituto de Estudios de Política Internacional) de Milán muestra bien esta conexión: «Bien mirado, tras las amenazas a Sotchi 2014 se esconde, en efecto, una trama geopolítica que pasa por Oriente Medio y que implica a un representante visible del Estado saudí», escribieron.
«El 31 de julio último, en efecto, según fuentes de noticias diplomáticas, retomadas inmediatamente por la prensa rusa y libanesa, el poderoso jefe de la inteligencia y príncipe saudí Bandar Ben Sultán se entrevistó con Putin fuera de Moscú y le propuso un acuerdo por el cual los rusos deberían abandonar su apoyo a Bashar Al-Assad a cambio de la «protección» de las Olimpiadas de Sotchi por parte de los saudíes, lo que habría evitado las acciones terroristas dirigidas por las facciones islamistas de Cáucaso septentrional, evidentemente controladas por ellos. Como consecuencia de la rotunda negativa rusa a la propuesta, las veladas amenazas saudíes se tradujeron a la realidad con los atentados suicidas de Volgogrado en los últimos meses».
Según la revista especializada «Internazionale», el Cáucaso se dispone a convertirse en el próximo teatro de acción del Califato Islámico (Daesh) y para el dirigente del Kremlin, eso ya estaba claro desde hace tiempo. «La región situada entre Rusia, Irán y Turquía es una intrincada red de tensiones que han desembocado varias veces en estas últimas tres décadas en violencia en varios puntos calientes de Chechenia a Nagorno-Karabaj hasta Georgia». En particular, Chechenia podría volver a convertirse en una gran poreocupación, sobre todo desde que el nuevo emir del yihadismo checheno Omar Batirashvili, que durante el conflicto armado en Osetia del sur en 2008 combatió del lado georgiano, prometió «regresar» a Rusia. Con él regresarían muchos miles de personas.
Fuente: L’incubo dell’Isis ceceno sulla Russia. Per conto terzi, 13 de marzo, http://contropiano.org/articoli/item/29641
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Estados Unidos planea fragmentar la Federación Rusa

En el portal www.politrussia.com Ilya Belous publica un exahustivo análisis del documento elaborado por Stratfor el 28 de febrero (1) conteniendo los planes del imperialismo estadounidense para el decenio que va hasta 2025.

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La oposición política a Putin en Rusia

Ángel Ferrero
Horas después de su asesinato, Borís Nemtsov era presentado por algunos medios occidentales como “líder de la oposición”, y su figura, magnificada. En el mar de tricolores rusas que acompañaba la marcha del domingo en su memoria sobresalía, aquí y allá, alguna bandera de partidos cuyo nombre resulta, cuanto menos, oscuro para el lector occidental, como Solidarnost o PRP-Parnas, del que Nemtsov era copresidente. El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) no asistió a la marcha y mantuvo la convocatoria de una manifestación anticrisis bajo el lema “Primavera roja”, y los grupos nacionalistas también estuvieron ausentes. “Oposición monolítica desde luego que no existe; de hecho, prácticamente no existe oposición”, le dijo el pasado domingo a este periodista un moscovita, con el proverbial aplomo que caracteriza a los ciudadanos de este país.
Efectivamente, en Rusia no existe ninguna fuerza que hegemonice la oposición a Vladímir Putin. Según la última encuesta del Centro Levada, un 57% de los rusos quieren que Putin sea reelegido presidente en 2018 (22% en 2013). El principal partido de la oposición parlamentaria, el PCFR (19,2% de los votos en las elecciones de 2011; 92 escaños en la Duma), se enfrenta a un envejecimiento de su militancia y una serie de problemas estructurales, de discurso e imagen pública que impiden su crecimiento. Le sigue Rusia Justa de Serguéi Mirónov (13,2% de los votos; 64 escaños), un partido putativamente socialdemócrata, miembro de la Internacional Socialista, pero en el que milita, por ejemplo, Yelena Mizulina, la diputada artífice de la legislación contra la propaganda homosexual en Rusia. Cierra el arco parlamentario el Partido Liberal Demócrata del histriónico Vladímir Zhirinovsky (11,7% de los votos; 56 escaños), un partido que en realidad no es ninguna de ambas cosas que dice ser, sino un partido nacionalista-populista del que se rumorea desde hace años que fue creado con la intención de dividir el voto de los comunistas.
Cuando los medios occidentales se refieren a la oposición en Rusia, se refieren, sobre todo, a la oposición extraparlamentaria, y en particular a los liberales. La base de apoyo de éstos es urbana, relativamente joven y se concentra en las ciudades de la parte europea del país.
Fuente: http://www.lamarea.com/2015/03/10/quien-es-quien-en-la-oposicion-rusa/
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Las purgas del gobierno británico preparan la guerra contra Rusia

Estimulados por las provocaciones del Primer Ministro David Cameron contra Rusia, los halcones británicos han iniciado una campaña de purgas contra las personalidades políticas contrarias a la guerra contra Rusia.

Una de ellas ha afectado a Malcolm Rifkind, antiguo ministro de Defensa británico, al que la prensa ha organizado una provocación seguida del correspondiente escándalos periodístico, por su posición excesivamente favorable al diálogo con Rusia.

Además de Rifkind, miembro del partido conservador, otra víctima que ha caído ha sido Jack Straw, miembro del partido laborista, que también ha llamado públicamente a un diálogo con Rusia. Ambos fueron ministros de Asuntos Exteriores y son parlamentarios que gozan de una enorme audiencia en el Reino Unido.

A ambos la prensa les ha imputado otros tantos escándalos, obligándoles a dimitir de sus escaños en un tiempo récord. Fueron objeto de un trampa tendida por el Canal Cuatro de la BBC y The Telegraph. Unos periodistas se acercaron a ellos con cámaras ocultas haciéndose pasar por representantes de una sociedad ficticia de Hong Kong que pretendía utilizar sus servicios para una campaña de promoción en el Reino Unido, algo que es corriente entre los políticos de toda Europa.

A partir de ahí la prensa se lanzó sobre ellos acusándoles de corrupción. El caso de Rifkind es una victoria particularmente importante para la campaña ya que es vicepresidente de la Comisión parlamentaria de contraespionaje y seguridad, en la que ha dirigido una investigación sobre las actividades de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Ha tenido que anunciar su dimisión irrevocable.

En agosto del año pasado Rifkind firmó un artículo en el New York Times junto con el antiguo ministro ruso de Asuntos Exteriores Igor Ivanov sobre el riego de una nueva guerra fría. Ambos advertían contra al peligro de que una escalada de la guerra en el sureste de Ucrania condujera a un choque nuclear directo con Rusia.

Su declaración recibió el apoyo de una comisión del European Leadership Network y otros grupos de reflexión en Europa y Rusia, que también apelan al diálogo político y a las buenas comunicaciones militares, sobre todo en tiempos de crisis.

También se han alzado otras voces contra los proyectos de guerra de Cameron. Es el caso de John Sawers, antiguo jefe del servicio de inteligencia MI6 que acaba de pronunciar su primer discurso público tras abandonar su cargo en noviembre del pasado año. Ha aprovechado la ocasión para denunciar el envío de armas a Kiev, advirtiendo que es peligroso provocar a un país que está dotado con un arsenal formidable de armas nucleares, como Rusia. En lo que concierne a un “cambio de régimen“ en Moscú, Sawers estima que “todo cambio eventual del poder” en el Kremlin “bien podría ser a peor”.

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Asesinato político al pie de las murallas del Kremlin

El viernes fue asesinado en Moscú Boris Nemtsov, uno de los dirigentes de la oposición política contra Putin. Ayer por la mañana los medios titulaban que la gigantesca manifestación que deambuló por las calles del centro de la capital rusa la integraban los “partidarios de la oposición”, por lo que se trataba de una manifestación contra el gobierno actual, sobre el que recaen las sospechas de haber inducido el crimen.

Pero alguien tan cercano a Putin como el dirigente checheno Kadyrov, que se ha depilado completamente los pelos de la lengua, ha dicho en público que el asesinato de Nemtsov es una maniobra de desestabilización contra el actual gobierno del Kremlin, que imputa a la CIA.

Putin también se ha manifestado contra el asesinato y, además, no es el beneficiario del mismo sino más bien al contrario, por lo que la intoxicación nos trata de engañar otra vez. Lo más probable es que entre los manifestantes también hubiera partidarios del gobierno actual, e incluso lo más probable es que éstos fueran mayoría.

Hay varias razones que mueven a pensar de esa manera. La primera es que nadie se ha hecho eco de las consignas de la manifestación, entre las cuales no se escucharon gritos contra Putin.

La segunda es que, a pesar de que han tratado de pintar a Nemtsov como “el corazón” de la oposición política contra el gobierno ruso y que, además, a dicha oposición la pintan como muy numerosa, todo ello es falso. Se trata de otra mentira de la prensa imperialista porque… se le coje antes al mentiroso que al cojo.

El año pasado en Rusia se realizó un sondeo (*) en el que sólo un 45 por ciento de los rusos conocía el nombre de Nemtsov, a pesar de lo cual fuera de Rusia todos los medios de propaganda se han referido a él como “el conocido dirigente de la oposición”.Por otro lado, del porcentaje de quienes le conocían, sólo un 1 por ciento manifestó tener “confianza” en él.

Ahora pongánse Ustedes por un momento en el pellejo del gran zar Putin y piensen de manera maquiavélica y retorcida: ¿se preocuparían por un político en quien menos del 0,5 por ciento manifiesta tener confianza? Luego hagan esa misma pregunta al revés: asesinar a alguien a quien ni la mitad de la población conoce y organizar luego una gran manifestación pública por la calle, ¿no supone dar a conocer a alguien que hasta entonces era desconocido?, ¿a quién le interesa eso?, ¿a Putin?, ¿pero Putin es idiota o qué?

(*) Узнаваемость оппозиционных политиков, http://www.levada.ru/07-02-2014/uznavaemost-oppozitsionnykh-politikov