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El cerco a Rusia e Irán en Asia central

La “agenda para la libertad” del presidente George W. Bush podría definirse como subversión, es decir, el intento de socavar la estructura de una nación extranjera para lograr un cambio de régimen o determinados objetivos políticos. La propaganda es un elemento central de las acciones subversivas, e incluye la difusión de material, en gran medida falso, para desacreditar a los regímenes en el extranjero.

Este fue el caso hace 20 años, en el período previo a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en marzo de 2003, cuando se acusó falsamente a Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva (ADM) o de tener vínculos con Al Qaeda. Los medios de comunicación corporativos occidentales pueden difundir la propaganda con bastante facilidad, como hemos visto en relación con Irak, Afganistán, Serbia, etc.

Organizaciones estadounidenses como la Fundación Nacional para la Democracia (NED), el Instituto Nacional Demócrata (NDI), USAID, Freedom House, los grupos de la Sociedad Abierta de George Soros y, por supuesto, la CIA, también son muy útiles a la hora de plantear problemas.

Muchas de estas organizaciones apoyaron y financiaron las “revoluciones de colores” que tuvieron lugar en Estados como Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirguistán (2005). Estos países son fronterizos con Rusia o son antiguas repúblicas soviéticas, y esto no es una coincidencia. Las revoluciones de colores fueron simplemente una forma conveniente para que el gobierno de Bush continuara con su política de cercar a Rusia.

La ‘Revolución de los Tulipanes’ de Kirguistán

Por ejemplo, en febrero de 2005 el Wall Street Journal reconoció que en el estado centroasiático de Kirguistán, organizaciones como USAID, NED y Open Society de Soros estaban financiando a la oposición antigubernamental de ese estado, un instigador clave de la “Revolución de los Tulipanes” de Kirguistán. En años anteriores, sólo USAID había aportado cientos de millones de dólares para estas actividades. Estados como Kirguistán fueron identificados por el presidente Bush como importantes no sólo para invadir a Rusia, sino también como plataforma de lanzamiento para las ofensivas militares estadounidenses.

A partir de diciembre de 2001 los estadounidenses comenzaron a llegar a Kirguistán, utilizando la capital, Bishkek, como centro logístico para apoyar su invasión de Afganistán. Washington también intentó aumentar su presencia en las codiciadas regiones del Caspio y del Mar Negro, así como en las zonas circundantes que aún se disputan Rusia y las potencias occidentales.

Estados Unidos protege los pozos de petróleo de Azerbaiyán con mercenarios

A pesar de la injerencia de Washington en territorios como Ucrania y Georgia, los estadounidenses no estaban especialmente interesados en sembrar la inestabilidad en el estado del Cáucaso Sur de Azerbaiyán, otra antigua república soviética que limita con Georgia al norte. En Azerbaiyán, los estadounidenses necesitaban un entorno estable porque tenían intereses en la infraestructura petrolífera que une los campos de producción de Bakú, la capital de Azerbaiyán, con el puerto mediterráneo de aguas profundas de Ceyhan, en el sur de Turquía, que puede albergar buques cisterna con más de 300.000 toneladas de petróleo cada uno.

Bakú suministró a la Rusia soviética al menos el 80 por cien del total de su petróleo durante la Segunda Guerra Mundial, lo que fue crucial para la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi. En la actualidad, Azerbaiyán sigue conteniendo cantidades considerables de petróleo y su importancia estratégica sigue siendo evidente. Azerbaiyán comparte una vasta costa con el Mar Caspio, al tiempo que es una ruta energética vital que une el Cáucaso y Asia Central, como señaló Zbigniew Brzezinski cuando era Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos (1977-81). En lugar de enviar soldados estadounidenses para salvaguardar los objetivos de Washington en Azerbaiyán, el Pentágono envió “contratistas civiles” de empresas militares privadas como Blackwater. Uno de sus principales objetivos era proteger los yacimientos de petróleo y gas del Mar Caspio, históricamente controlados por Rusia en su mayor parte.

El Mar Caspio, el mayor lago del mundo, es extremadamente rico en recursos naturales y “es una de las zonas productoras de petróleo más antiguas del mundo” y “una fuente cada vez más importante de producción energética mundial”, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). La EIA estimó en 2012 que el Mar Caspio y sus alrededores contienen 48.000 millones de barriles de petróleo probados, más de lo que hay en América o China. El Servicio Geológico de Estados Unidos ha calculado que las reservas reales de petróleo del Caspio son mucho más elevadas que las cantidades probadas, y que quizá contengan otros 20.000 millones de barriles de petróleo sin descubrir.

En 2012 la región del Caspio produjo, por término medio, 2,6 millones de barriles de petróleo crudo al día, es decir, alrededor del 3,4 por cien del suministro mundial. Gran parte del petróleo se extrae cerca de la costa del Caspio. En total, la producción de petróleo del Caspio habría superado la del Mar del Norte, y las perforaciones petrolíferas exploratorias en esta última masa de agua se han reducido de 44 pozos en 2008 a solo 12 en 2014. Sin embargo, todavía hay 16.000 millones de barriles de petróleo recuperable frente a la costa de la ciudad escocesa de Aberdeen y al oeste de las islas Shetland, más al norte.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos ha estimado que el Mar Caspio contiene “reservas probables” de 292 billones de pies cúbicos de gas natural. El Servicio Geológico de Estados Unidos cree que, además de esto, hay otros 243 billones de pies cúbicos de gas sin descubrir en el Caspio, la mayoría de los cuales se encuentran en la cuenca sur del Caspio. Rusia y su vecino Kazajistán han controlado la mayor parte del Caspio.

Los acuerdos sobre el Mar Caspio

En la cuarta Cumbre del Caspio, celebrada en Astracán (Rusia) el 29 de septiembre de 2014, las cinco naciones que comparten costa con el mar Caspio -Rusia, Irán, Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajistán- acordaron unánimemente que preservarían la seguridad de la región y evitarían que fuera penetrada por potencias externas. El acuerdo pretendía proteger el corazón de Eurasia del expansionismo de la OTAN, en realidad de Estados Unidos, cuya presencia militar en Asia Central se ha reducido considerablemente en los últimos años.

El acuerdo alcanzado en la IV Cumbre del Caspio cerró el Mar a los designios del Presidente Barack Obama. A Estados Unidos le resultará difícil avanzar en una región en la que antes mantenía estrechas relaciones con Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajstán desde el ataque militar de 2001 a Afganistán, apoyado por los países de la OTAN (Alemania, Gran Bretaña, Italia y Canadá). Estados Unidos distorsionó el papel de la OTAN para convertirla en un instrumento militar ofensivo de gran alcance. Una de las ambiciones de Washington era tener una presencia a caballo entre las cordilleras del Hindu Kush y del Pamir en Asia Central y del Sur, así como en el Cáucaso.

La ‘Revolución de las Rosas’ en Georgia

En mayo de 2005 el Presidente Bush visitó la capital georgiana, Tiflis, tras declarar que Georgia se había convertido en un “faro de libertad”. Bush consideraba que el control del sur del Cáucaso y de Asia Central era vital para la victoria en Afganistán, más al este. La Casa Blanca de Bush aseguró bases militares estadounidenses en Asia Central, como en el sur de Uzbekistán, no lejos de Tayikistán, y la base aérea de Manas, en el norte de Kirguistán.

Washington ha tratado de situar su poder militar en el centro de Eurasia, especialmente en Georgia y Azerbaiyán, desde donde podrían enviarse tropas de la OTAN a Afganistán e Irak. Las bases militares estadounidenses en Georgia servirían de apoyo a las bases del Pentágono en Turquía, a poca distancia de Georgia; mientras que una presencia militar estadounidense en Azerbaiyán daría al gobierno de Bush la oportunidad de lanzar un ataque contra Irán, algo que se lleva discutiendo desde hace tiempo en Washington.

La mayoría de las élites estadounidenses se han dado cuenta desde entonces de que una invasión de Irán sería muy arriesgada y con pocas probabilidades de éxito. El ejército estadounidense no logró derrotar a Irak, un país mucho más pequeño y débil que Irán. De hecho, Irak, una nación en gran medida indefensa, se había visto gravemente perjudicada por años de sanciones occidentales antes de la ofensiva angloamericana de 2003.

La exitosa intervención militar de Rusia en 2008 en Georgia recordó a Occidente que el Cáucaso, junto con las zonas del Mar Negro y el Mar Caspio, forma parte de la esfera de influencia de Rusia. Moscú no permitiría que los americanos se expandieran más. Entre las antiguas repúblicas soviéticas, Georgia fue la que más se alineó con Estados Unidos tras la “Revolución de las Rosas” de finales de 2003, que contó con el apoyo del Pentágono y la financiación de grupos vinculados al gobierno estadounidense (NED, Freedom House, etc.) y la Open Society del multimillonario Soros.

El infructuoso ataque georgiano de 2008 contra Osetia del Sur fue planeado por el régimen de Mijaíl Saakashvili, respaldado por Estados Unidos, sólo después de que el gobierno de Bush sancionara la acción militar, según el ex embajador georgiano en Rusia Erosi Kitsmarishvili, que ofreció este testimonio al Parlamento georgiano. El vicepresidente estadounidense Dick Cheney también informó al dirigente georgiano Saakashvili de que “tienes nuestro apoyo” en caso de conflicto entre Rusia y Georgia. Al final, poco pudieron hacer los estadounidenses.

Cabe recordar que la Unión Soviética no había sido derrotada militarmente por Estados Unidos. A principios del siglo XXI, Rusia contaba con 1,2 millones de soldados en sus fuerzas armadas y poseía 14.000 cabezas nucleares, de las cuales 5.192 eran operativas. Estados Unidos tenía 9.962 ojivas nucleares en 2006, de las cuales 5.736 eran operativas, y el ejército estadounidense tenía 1,3 millones de miembros activos. No hay mucha disparidad entre estas cifras y Rusia tiene armas más que suficientes para rivalizar con Estados Unidos.

Del desarme al rearme

El Presidente Bush, al igual que su predecesor Bill Clinton, ha seguido provocando a Rusia innecesariamente. Poco después de asumir el cargo en 2001, Bush retiró a Estados Unidos del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM), que había sido firmado en 1972 con la Unión Soviética, para establecer el sistema de defensa antimisiles y reducir así la amenaza de una guerra nuclear.

Bush continuó con sus peligrosas acciones estableciendo una infraestructura de misiles en los estados de la OTAN de Polonia y la República Checa, y llevó a la OTAN hasta las fronteras de Rusia al incorporar a los estados bálticos a la organización militar. Bush se negó a ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (1996) y las enmiendas al acuerdo SALT 2 sobre reducción de armas estratégicas.

Sin embargo, Rusia no pudo ser subyugada como lo fue Alemania, porque el suelo ruso nunca fue capturado por potencias extranjeras, como lo fue el territorio alemán a partir de 1945. Además, a diferencia de Alemania, Rusia es un Estado rico en recursos, situado en una zona fundamental de Eurasia. Además, Rusia tiene la capacidad de utilizar su influencia para dictar acuerdos comerciales con la Unión Europea en relación con importantes suministros de petróleo y gas. Los europeos dependen mucho más de los rusos que al revés.

Rusia se ha fortalecido internamente después de las convulsiones de la década de 1990. En 1998, más del 35 por cien de los rusos vivían por debajo del umbral de la pobreza; pero en 2013, esta cifra se había reducido al 11 por cien, una cifra inferior a la de Estados Unidos, donde al menos el 15 por cien de los estadounidenses eran pobres en 2014.

Rusia se ha beneficiado de los altos precios internacionales del petróleo y el gas, y su crecimiento industrial ha aumentado considerablemente. La inversión nacional y extranjera en Rusia también ha aumentado, sobre todo en la industria del automóvil, que ha crecido un 125 por cien, mientras que el PIB del país ha crecido un 70 por cien, situando a Rusia entre las mayores economías del mundo.

Shane Quinn http://euro-synergies.hautetfort.com/archive/2022/11/01/les-rivalites-entre-grandes-puissances-en-eurasie.html

Bélgica no apoya la octava ronda de sanciones contra Rusia

Bélgica se abstuvo en la votación del octavo paquete de sanciones contra Rusia presentado por la Unión Europea a sus Estados miembros, por su desacuerdo con las restricciones a las importaciones de acero procedentes de Rusia, pero no bloqueó la decisión por razones de “solidaridad europea”, dijo el Primer Ministro belga Alexandre de Croo.

El 6 de octubre, el Consejo de la Unión Europea anunció la aprobación del octavo paquete de sanciones contra Rusia, que prevé, entre otras cosas, la prohibición de importar productos siderúrgicos acabados y semiacabados de Rusia. Bélgica teme que esta decisión pueda afectar negativamente a dos fábricas de NLMK Europe en las localidades de Clabecq y La Louvière, en la región de Valonia. Estas fábricas se abastecen actualmente de proveedores rusos.

NLMK Europe, en la que la Región Valona tiene una participación del 49 por cien a través de Sogepa, emplea a 2.100 personas en Europa, de las cuales 1.200 están en Bélgica y el resto en Dinamarca, Italia y Francia.

La empresa fabrica productos de acero de valor añadido para los sectores de la automoción, la construcción naval, la construcción y la generación de energía; y obtiene productos semiacabados (desbastes) del grupo ruso NLMK, que también posee el 49 por cien de su capital (el 2 por cien restante está en manos de inversores privados externos).

“Si los costes económicos [del apoyo europeo a la Guerra de Ucrania] son aún más altos, la gente perderá sus empleos, por lo que será difícil”, dijo el primer ministro belga. No obstante, explicó que Bélgica se abstuvo de bloquear nuevas sanciones contra Rusia, “porque no queremos romper la solidaridad europea”.

Bélgica obtuvo un periodo de transición de dos años, durante el cual NLMK Europe podrá seguir importando materias primas rusas en volúmenes equivalentes al suministro de 2021 (3,8 toneladas de planchas de acero).

La región valona ha pedido a la Comisión Europea, organismo que ha iniciado las nuevas sanciones, que proporcione una compensación adecuada al sector metalúrgico belga y que garantice la disponibilidad de materias primas a precios de mercado para las fábricas.

Estados Unidos y sus aliados occidentales han aumentado la presión de las sanciones a Rusia debido a la Guerra de Ucrania, que ha provocado una fuerte subida de los precios de la electricidad, los combustibles y los alimentos en Europa y Estados Unidos.

Putin ha afirmado que la política de debilitamiento de Rusia era una estrategia a largo plazo de Occidente y que las sanciones habían supuesto un duro golpe para toda la economía mundial. Dijo que el principal objetivo de Occidente era empeorar la vida de millones de personas, para “preservar la hegemonía estadounidense sobre el mundo, por la fuerza si es necesario”.

Ucrania está ganando la guerra virtual: ‘si esto fuera una guerra de memes, estaríamos ganando’

“Esta es una nación de memes”, dice Olena, una empresaria de Kyiv que administra equipos de voluntarios de redes sociales. “Si esto fuera una guerra de memes, estaríamos ganando”.

Un reciente reportaje de la BBC entrevista a Olena, que no es su verdadero nombre, una responsable de esta particular «unidad». El Ministerio de Defensa de Ucrania, les otorga una falsa identidad por la naturaleza de la «batalla» que se libra en internet.

Sus equipos trabajan las 24 horas del día, reaccionando en cuestión de horas a las noticias de todo el país, produciendo videos impactantes, a menudo con música, para las audiencias del ministerio en el país y en el extranjero.

Así como el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, adapta los discursos a los parlamentos extranjeros para tener en cuenta la historia, la cultura y la sensibilidad locales, el equipo internacional de cinco miembros de Olena orienta sus mensajes.

En España, Zelensky hizo referencias al bombardeo de Gernika, y una de sus portavoces equiparó la guerra a la «guerra contra ETA» en un congreso del Partido Popular. Todo estaba pensado.

Un video de junio, agradeciendo a Gran Bretaña por su asistencia militar, contó con la música de Gustav Holst y The Clash, con destellos de Shakespeare, David Bowie, Lewis Hamilton y un montaje de armas antitanque suministradas por los británicos en acción. Y así sucesivamente por cada país.

Gracias a los esfuerzos del equipo, la cuenta de Twitter del Ministerio de Defensa ahora tiene 1,5 millones de seguidores en todo el mundo. Algunos de los videos han sido vistos más de un millón de veces.

Su video más exitoso, lanzado en agosto después de varios ataques ucranianos contra objetivos rusos en Crimea, acumuló 2,2 millones de visitas. Pero otro de los equipos de Olena lleva a cabo un trabajo más subversivo, diseñado para resaltar las pérdidas rusas, intentar desmoralizar a su ejército, y condicionar mediáticamente a los países «aliados». Se trata de crear una realidad virtual que convenza al mundo de que Ucrania está ganando la guerra, sea eso verdad o no.

El reciente atentado en el puente Kerch de Rusia, que une a Rusia con Crimea, desencadenó una oleada de videos, bromas y memes mientras el ejército de Internet de Ucrania celebraba el operativo.

Pero el país no se convirtió de la noche a la mañana en una nación de ninjas digitales. Ocho años de guerra en la región de Donbas han sido un ejercicio de entrenamiento para alimentar la crueldad cibernética o hacer humor con las acciones de las milicias fascistas, como ocurrió con la serie de vídeos que circularon por Telegram donde se veía a soldados ucranianos atando a personas desundas, de etnia gitana o simplemente acusados de «prorrusos», en postes en la vía pública.

Pero es la única guerra que Ucrania está ganando.

El mundo debe prepararse para la victoria de Rusia en la guerra

Desde el 9 de octubre, Rusia ha comenzado a atacar sistemáticamente el sistema eléctrico y los ferrocarriles de Ucrania. Las represalias de Rusia contra las infraestructuras críticas de Ucrania, de las que Moscú se ha abstenido hasta ahora, tienen graves consecuencias.

El renombrado experto militar ruso Vladislav Shurygin declaró a Izvestia que si este ritmo se mantiene durante una semana, “perturbaría toda la logística del ejército ucraniano: el sistema de transporte de personal, equipo militar, municiones, carga relacionada, así como el funcionamiento de las fábricas militares y de reparación”.

Los estadounidenses están encerrados en un mundo surrealista de su narrativa autocomplaciente de que Rusia “ha perdido” la guerra.

Sin embargo, en el mundo real, Ivan Tertel, jefe del KGB en Bielorrusia, que tiene una visión privilegiada de Moscú, dijo el martes pasado que con el aumento de la fuerza militar rusa en la zona de guerra -se han movilizado 300.000 soldados más 70.000 voluntarios- y el despliegue de armamento de última generación, “la operación militar entrará en una fase clave”. Estimamos que el punto de inflexión se producirá entre noviembre de este año y febrero del próximo.

Los responsables políticos y los estrategas de Delhi deberían tomar buena nota del momento. En última instancia, Rusia busca una victoria total y no se conformará con nada menos que un gobierno amigo en Kiev.

Los políticos occidentales, incluido Biden, entienden que ya no hay quien pare a los rusos. El bote de armas de Estados Unidos se está agotando mientras Kiev exige más y más.

Cuando se le preguntó si se reuniría con Biden en el G20 de Bali, Putin comentó el viernes con sorna: “Habría que preguntarle [a Biden] si está dispuesto a llevar a cabo esas negociaciones conmigo o no. Para ser sincero, no veo ninguna necesidad, en general. De momento no hay plataforma de negociación”.

Sin embargo, Washington aún no ha tirado la toalla y el gobierno de Biden sigue obsesionada con agotar al ejército ruso, incluso a costa de destruir Ucrania.

Y, también para los rusos, queda mucho por hacer en el campo de batalla: las poblaciones rusas oprimidas de Odessa (que sufrieron atrocidades indecibles a manos de los neonazis), Mykolayev, Zaporiya, Dnipropetrovsk, Jarkov están esperando la “liberación”. Este es un tema muy emotivo para Rusia. Una vez más, el programa general de “desmilitarización” y “desazificación” de Ucrania debe llevarse a su conclusión lógica.

Cuando todo esto termine, Putin sabe que Biden no querrá ni reunirse con él.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo la semana pasada: “Cualquiera que crea seriamente que la guerra puede terminar mediante negociaciones ruso-ucranianas vive en otro mundo. La realidad parece ser diferente. En realidad, estas cuestiones sólo pueden discutirse entre Washington y Moscú. Hoy en día, Ucrania sólo puede luchar porque recibe ayuda militar de Estados Unidos”.

“Al mismo tiempo, no veo que el Presidente Biden sea la persona adecuada para unas negociaciones tan serias. El presidente Biden ha ido demasiado lejos. Basta con recordar sus declaraciones al presidente ruso Putin”.

India debe esperar la derrota de Estados Unidos y la OTAN, lo que completa la transición a un orden mundial multipolar.

Por desgracia, las élites indias aún no han depurado del todo su “situación unipolar”. Europa, incluida Gran Bretaña, está devastada y hay un descontento palpable con la “hegemonía transatlántica” de Estados Unidos.

La estrategia del Indo-Pacífico va irremediablemente a la deriva.

Están surgiendo nuevos centros de poder en la extensa vecindad de India, como demuestra el desplante de la OPEP a Washington.

Es necesario un profundo ajuste en el cálculo estratégico indio.

https://www.tribuneindia.com/news/comment/a-war-russia-set-to-win-441926

El atentado contra el puente de Kerch es una declaración de guerra contra Rusia

El atentado terrorista contra el puente de Kerch es una declaración de guerra, ha dicho Oleg Morozov, vicepresidente de la Duma Estatal rusa.

A primera hora de ayer un camión explotó cuando circulaba por el puente de Kerch que une a Crimea con Rusia. El atentado causó un incendio en siete tanques de combustibles en un tren cisterna. La explosión del camión parece haber sido provocado a distancia por el grupo terrorista. Hay tres víctimas mortales.

“Se está librando una guerra terrorista poco convincente contra nosotros. El ataque terrorista en el puente de Crimea ya no es sólo un desafío, sino una declaración de guerra sin reglas”, dijo Morozov.

Si Rusia no responde adecuadamente a este ataque, se repetirán en lo sucesivo. “Si permanecemos en silencio y no respondemos adecuadamente, estos ataques se multiplicarán más adelante”, añadió Morozov.

Putin ha ordenado la formación de una comisión para investigar las circunstancias del ataque y ha encomendado al FSB, el servicio secreto ruso, la protección el transporte a través del estrecho de Kerch, la red eléctrica que conecta la península de Crimea con Rusia y el principal gasoducto entre Krasnodar y Crimea.

Anoche el tráfico automovilístico y ferroviario se restableció parcialmente. “Ha comenzado el movimiento de vehículos a lo largo del puente de Crimea. Por el momento, el tráfico está abierto a automóviles y autobuses con un procedimiento de inspección completo”, escribió el gobernador de la ocupada península ucraniana, Serguei Aksionov.

Rusia está dispuesta a seguir suministrando gas a Europa a pesar de la voladura del gasoducto

Rusia está dispuesta a suministrar gas a Europa a través del gasoducto Nord Stream 2, una de cuyas líneas no ha sufrido daños, ha anunciado el viceprimer ministro de Energía, Alexander Novak en la televisión rusa al término de una reunión de los países de la Opep en Viena.

“Si los europeos adoptan las decisiones legales necesarias en relación con su certificación y la eliminación de las restricciones, creo que Rusia podría, en poco tiempo, suministrar gas a través de esa línea”, dijo Novak.

Según Novak, uno de los dos gasoductos Nord Stream 2 podría suministrar gas a Europa a través de Alemania, aunque la instalación nunca se ha inaugurado a causa de las sanciones occidentales.

Pero Europa va en la dirección contraria y ayer aumentó las sanciones con un octavo paquete.

El 30 de septiembre los ministros de Energía de los Veintisiete se mostraron divididos ante la idea de introducir un tope en el precio del gas. Aunque París se mostró a favor, otros, como Alemania, temen que se siente un precedente que amenace el suministro energético de Europa al disuadir a los “socios fiables” de entregar su gas a la Unión Europea y dirigirlo a otra parte.

Ayer la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió un tope temporal para los precios del gas, a pesar del desacuerdo entre los Estados miembros sobre esta cuestión.

Novak cree que los precios máximos al gas “violarían los mecanismos del mercado” y podrían tener un “efecto muy perjudicial” para la industria mundial. También dijo que las empresas rusas “no suministrarán petróleo a los países que utilicen ese instrumento”.

A principios de septiembre los miembros del G7 acordaron introducir un tope en el precio de compra del petróleo ruso. Putin reaccionó a esta “decisión absolutamente estúpida”, advirtiendo que su país no entregará “nada en absoluto si es contrario a nuestros intereses”.

Ayer Patrick Pouyanné, director de Total, declaró que la introducción de un tope al petróleo ruso sería una “forma de dar ventaja a Vladimir Putin”, ofreciéndole la oportunidad de cerrar el grifo a los europeos.

Soviets y electricidad: la receta de Lenin no salvó a la URSS pero puede salvar a Rusia

Rusia es la mayor potencia energética del mundo, con gran diferencia respecto a cualquier otro país, y no sólo por sus abundantes recursos naturales, sino por tecnología energética. Es lo mismo referirse al carbón, que al petróleo, al gas, o a la energía nuclear. Rusia está muy por delante de cualquier otro país del mundo porque así se planificó desde los primeros tiempos de la URSS.

Hace poco se celebraron 100 años de la creación de la Goelro, el acrónimo de la Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia, fundada por Lenin. Empezó a marcar la diferencia entre la dirección consciente de la economía bajo el socialismo y los vaivenes de los mercados en el capitalismo. Los planes quinquenales siguieron esa misma política estratégica de dar prioridad a la energía, a la industria siderúrgica y a la tecnología. Sin ellos la URSS no hubiera logrado sobrevivir y Rusia tampoco.

A veces la política soviética se resume en una conocida frase de Lenin: el socialismo son los soviets y la electricidad. A Rusia le quitaron los soviets, pero no lograron arrebatarle la energía. Si el imperialismo quiere destruir a Rusia es, entre otras razones, para apoderarse de sus fuentes de energía.

Desde 1973 se dice que las guerras modernas tienen su origen en el petróleo, lo cual es cierto en buena parte. Por lo menos, es cierto para Rusia por un motivo evidente: cuando la URSS fue capaz de satisfacer sus necesidades energicas y las de los demás países del Bloque del Este, empezó a exportar petróleo a Europa, y desde entonces todos los esfuerzos de Estados Unidos han tratado de impedirlo. Volar los gasoductos es volar el acercamiento de Europa a Rusia (y de Rusia a Europa) que se inició con la “Ostpolitik” de la socialdemocracia alemana.

En 1970 el gobierno socialdemócrata de Willy Brandt rompió el embargo impuesto por Estados Unidos en 1962 para suministrar tuberías de gran diámetro a la URSS para la finalización del último tramo del gasoducto Druzhba (“Amistad”) que desde 1973 ha suministrado a Alemania 3.000 millones de metros cúbicos de gas soviético cada año a precios que no tienen competencia en el mercado mundial.

La recuperación de la industria alemana y su capacidaad exportadora debe mucho a los suministros de gas soviético.

Diez años más tarde, Reagan autorizó en una orden secreta la voladura de aquellas primeras tuberías que empezaban a trasladar gas a Europa por encima y por debajo del muro de Berlín. Además impuso un embargo sobre la entrega de cualquier equipo para la exploración de petróleo y gas natural a la URSS. El embargo sembró la confusión en la cumbre del G7 celebrada en Versalles en junio de 1982.

Reagan también anunció sanciones contra cualquier productor europeo que abasteciera a los soviéticos con los suministros necesarios, lo que entonces se consideró en Europa como la típica intromisión estadounidense contra Europa.

El embargo se levantó en noviembre de 1982 y la URSS empezó a construir el oleoducto Urengoy-Pomary-Uzhhorod con una capacidad de 28.000 millones anuales de barriles de crudo. Fue volado por la CIA mediante uno de los primeros sabotajes informáticos que ha conocido la historia, lo que retrasó su entrada en funcionamiento.

Pero las tuberías no sólo tienen el problema del origen y el destino, sino el del recorrido que atraviesan. En 1970, a pesar de que se había firmado el Tratado de Moscú sobre el reconocimiento mutuo de la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana, los occidentales exigieron a Moscú que el nuevo oleoducto pasara por alto el territorio oriental y entrara por Checoslovaquia.

Del mismo modo, el Nord Stream 2 se tuvo que tender por el fondo marino del Báltico para sortear a países, como Ucrania y Polonia, que siguen a ciegas los dictados que les llegan de Washington. Ni en Berlín ni en Moscú se fiaban de los nuevos perritos falderos de Estados Unidos en el este de Europa.

Ucrania no sólo perdió el gas que le llegaba de Rusia, sino también el dinero que dejaba el tránsito. Los 56.000 millones de metros cúbicos que pasaban por el gasoducto hacia Alemania dejaban 3.000 millones de dólares en ingresos cada año.

Como casi todos los políticos rusos, Putin llegó a la Presidencia suspirando por mejorar sus lazos con Europa, mientras Estados Unidos no ha tenido otro propósito que destruirlos, como ilustra el caso de Mijail Jodorkovsky, al que las grandes cadenas de televisión mundiales tan pronto califican de “magnate” como de “disidente”.

Era el hombre más rico de Rusia hasta que llegó Putin y mandó parar. Le detuvieron en 2003 y pasó una década entre rejas. Amasó su fortuna en la petrolera Yukos, saqueando el patrimonio soviético, hasta que todo volvió a su cauce cuando la empresa fue absorbida en parte por Rosneft, una empresa pública.

El plan de Estados Unidos era el siguiente: Jodorkovsky se disponía a vender Yukos al monopolio anglosajón Exxon Mobil por 25.000 millones de dólares, una ganga que, con el apoyo de Estados Unidos, le iba permitir financiar una campaña presidencial para deslojar a Putin de la Presidencia.

En ese momento Estados Unidos empezó a comprender que nunca conseguiría apoderarse de las materias primas rusas y que Putin era un enemigo de cuidado. Han transcurrido 20 años y ahora Estados Unidos es un país exportador de gas licuado y pretende sustituir a Rusia en el mercado europeo. Lo explicó Trump abiertamente en la cumbre de la OTAN de 2018: o Estados Unidos se cuela en el negocio del gas ruso o impone sanciones a Alemania.

A Rusia le ha costado comprender que su futuro, político y económico, no está en Europa, un continente en plena decadencia, sino en el Extremo Oriente, en los “tigres asiáticos”. Le costará aún más comprender que, por sí misma, la electricidad tampoco es suficiente. Le queda la otra mitad de la ecuación leninista: los soviets.

‘El objetivo de occidente es la destrucción de nuestro país’, dice Putin

Esta mañana Putin ha pronunciado un discurso televisado en el que ha anunciado una movilización parcial de las reservas militares:

“Sólo los ciudadanos que estén actualmente en la reserva y, sobre todo, los que hayan servido en las filas de las Fuerzas Armadas, tengan determinadas especialidades militares y experiencia relevante serán objeto de reclutamiento para el servicio militar.

“Los llamados al servicio militar, antes de ser enviados a las unidades, recibirán necesariamente una formación militar complementaria teniendo en cuenta la experiencia de una operación militar especial”.

Todos los contratos de servicio militar (normalmente de 3 a 12 meses) actualmente en vigor se prorrogan indefinidamente.

Putin ha afirmado que la guerra actual ha sido iniciada por occidente, señalando que las potencias occidentales buscaban la destrucción y desintegración de Rusia.

Occidente, ha dicho Putin, ha apoyado a los terroristas internacionales, promovido la infraestructura ofensiva de la OTAN cerca de las fronteras de Rusia y fomentado la rusofobia.

Por su parte, el ministro de Defensa, Serguei Shoigu, ha dicho que se movilizarán 300.000 reservistas. Los reclutas y los que estén estudiando no serán enviados a Ucrania.

También dijo que hasta ahora han muerto 5.937 soldados rusos en la guerra de Ucrania, una cifra no incluye a las milicias de las repúblicas del Donbas, ni a los mercenarios del grupo Wagner, que han realizado la mayor parte del trabajo en primera línea y, por tanto, han sufrido las mayores pérdidas.

Shoigu cifra las pérdidas ucranianas en unos 62.000 muertos y unos 50.000 heridos. Si esas cifras son ciertas, más de la mitad del ejército ucraniano ha sido aniquilado.

La reserva militar total de Rusia, los que ya han recibido formación militar, es de 25 millones. También tiene el equipo suficiente para armar a esas tropas.

Ucrania se está preparando para una ofensiva total, movilizando y preparando nuevas unidades desde Kiev y el oeste para un gran impulso contra el ejército ruso. Tardarán meses en prepararse. Ucrania necesita mucho más equipo y munición de occidente, incluidos tanques y vehículos de combate de infantería occidentales, y aún no ha entrenado a las tropas para utilizarlos. Es probable que sólo tenga la intención de lanzar la ofensiva en la primavera.

El llamamiento anunciado ahora por Rusia puede tener como objetivo llevar al gobierno ucraniano a un lanzamiento prematuro de su ofensiva general.

Las tropas rusas movilizadas tardarán unos tres meses en estar listas para la guerra. Así, Rusia podría lanzar su propia ofensiva durante la temporada de invierno. Mientras tanto, el trabajo defensivo constante seguirá degradando gravemente a las unidades ucranianas que se encuentran actualmente en el frente o cerca de él.

Con una fuerza de 300.000 efectivos adicionales, mucho más allá de los 100.000 ó 150.000 que participan actualmente en la guerra, las fuerzas rusas podrían cambiar su táctica, pasando del ritmo lento actual a una guerra de maniobras a mayor escala, con fuertes golpes en la profundidad operativa de la línea del frente.

Bielorrusia, aliada de Rusia, también se está preparando para la guerra. Como ha anuncido, podría cortar las líneas de suministro de la OTAN a Ucrania en la parte occidental de ese país.

Si los actuales ataques ucranianos contra civiles e infraestructuras en Rusia y en el Donbas continúan, hay que esperar que las fuerzas rusas comiencen a degradar la infraestructura ucraniana a gran escala. Las redes eléctricas y ferroviarias serán los primeros objetivos.

El viernes comenzarán los referéndums para que la población de las repúblicas de Donetsk y Lugansk voten si se unen a Rusia. Las asambleas de las dos repúblicas han pedido la organización inmediata de los referéndums.

Al mismo tiempo, las autoridades de la región de Jerson también han anunciado la organización de un referéndum sobre la integración con Rusia, según Vladimir Saldo, jefe de la administración militar-civil de la región.

El jefe de la administración de Zaporiya, Vladimir Rogov, ha declarado que en los próximos días podría celebrarse un referéndum sobre la entrada de la región en Rusia.

En Moscú, Vlasheslav Volodin, Presidente de la Duma Federal, dijo que el Parlamento ruso apoyará los resultados de los referéndums.

Dichos referéndums asustan a occidente por sus implicaciones geopolíticas e históricas, ha dicho el antiguo presidente ruso Dmitri Medvedev.

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