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Las exportaciones rusas de petróleo a India se multiplicaron por 22 el año pasado

Rusia anunció ayer que sus exportaciones de petróleo a India se habían multiplicado por 22 el año pasado, una señal de la reorientación de su economía hacia los gigantes asiáticos.

“La mayor parte de nuestros recursos energéticos se han reorientado hacia otros mercados, los mercados de países amigos. Si tomamos, por ejemplo, las entregas de petróleo a India, se multiplicaron por 22 el año pasado”, declaró el viceprimer ministro ruso de Energía, Alexander Novak, sin dar cifras.

“También han aumentado los suministros a la República Popular China y a otros mercados. Este es el resultado del magnífico trabajo realizado por toda la industria”, añadió Novak, citado por las agencias de noticias rusas.

Acosada por las sanciones económicas occidentales, Rusia intenta reorientar sus exportaciones de petróleo y gas hacia otros países, especialmente asiáticos.

India y China, grandes consumidores de energía, son algunos de los países con los que cuenta Moscú para compensar los contratos perdidos en Europa.

En una cumbre celebrada la semana pasada en Moscú con el Presidente chino, Xi Jinping, Putin declaró que se había llegado a un acuerdo sobre la construcción del gigantesco gasoducto Fuerza 2 de Siberia, con una capacidad de 50.000 millones de metros cúbicos al año, que unirá Siberia con la región china de Xinjiang.

Por qué Rusia no es un país imperialista

En 1939 acusaron a la URSS de repartirse Polonia con el III Reich por la firma del Pacto Molotov-Von Ribbentrop. En 1945 la imputación subió de tono: la acusaron de repartirse Europa en el Tratado de Yalta. Luego se la calificó de país “socialimperialista”.

No es extraño que ahora, a pesar de su desmantelamiento, se mantenga ese calificativo u otros parecidos hacia Rusia, que fue el núcleo fundacional de la URSS. ¿Para qué se desmanteló la URSS?, ¿para convertir a un país imperialista en otro de la misma naturaleza?

Pero nadie es capaz de explicar cómo se producen esas transiciones y retrocesos, que deben tener un carácter histórico tan importante como las propias revoluciones, porque convierten a un país en su contrario.

En ciertos análisiss, como el que ha publicado Izar Gorri (*), ese tipo de fenómenos surgen por arte de magia, casí de la noche a la mañana. A falta de explicaciones, el autor del artículo sale al paso con frases y tópicos trotskistas. En 1939 los trotskistas decían que los soldados alemanes de la Wehrmacht eran proletarios de uniforme, reclutados a la fuerza. El autor dice exactamente lo mismo: los soldados ucranianos “son proletarios secuestrados por el Ejército ucraniano” (pg.10).

Los nazis no son los ucranianos, sino los rusos. “Rusia es el país del mundo donde hay más neonazis”. O quizá habría que matizar: tanto unos como otros son (igualmente) nazis, que no es más que la conclusión de toda una retahíla de tautologías: todos los países capitalistas son iguales (todos ellos son capitalistas) y, a su vez, todos los países capitalistas (o por lo menos, los más grandes) son imperialistas.

A continuación la letanía sigue encadenando una frase detrás de otra: no hay “imperialistas buenos”, una frase caraterística de los falsos internacionalistas, que se lavan las manos y se declaran neutrales entre “unos y otros”. Estamos contra todos, proclaman, porque todos son iguales. “El proletariado necesita la aniquilación total del imperialismo en todas sus formas” (pg.9). Al autor sólo le faltaba añadir que esa aniquilación se deberá lograr en todas partes y al mismo tiempo, o sea el viejo trotskismo de siempre.

Como todo es igual, las intervenciones rusas en el extranjero quedan equiparadas a las del Pentágono. Da lo mismo que entres en la casa de otro con o sin invitación. Si Rusia lleva al ejército ruso a Siria no es para apoyar a un gobierno legítimo de una agresión exterior, sino con segundas intenciones, que nadie ha explicado aún (pero tiene que haberlas).

El ejército ruso mata igual que el estadounidense. En África ha cometido masacres indiscriminadas como la de Moura (pg.6), matando a “200 civiles”, lo mismo que en Alepo también mataban a los civiles porque así se ganan las guerras, sin necesidad de acabar con las tropas enemigas. Es una auténtica vergüenza tener que leer este tipo de falsedades en un medio como Izar Gorri, que están sacadas de la propaganda imperialista francesa.

Los países imperialistas exportan capital, que es uno de sus rasgos económicos característicos, pero no todos los países que exportan capital son imperialistas. Los trotskistas ya lo dijeron también cuando la URSS construyó la presa de Asuán, la mayor obra de ingeniería del siglo pasado en África. Para ello la URSS no sólo tuvo que exportar capitales para pagar un tercio del importe de las obras, sino que envió maquinaria e ingenieros que estuvieron trabajando en el lugar durante once años.

No hay nada más alejado de un saqueo económico imperialista. La presa de Asuán no se construyó para evitar las inundaciones en Leningrado, ni los soviéticos se llevaron la electridad a la URSS. La gigantesca infraestructura se quedó en Egipto y cambió la historia del país para siempre. Nadie en África lo ha podido olvidar.

Cualquiera sabe, excepto el autor del artículo, según parece, que en los mercados financieros internacionales Rusia no tiene ningún peso, ni como inversor público, ni tampoco a través de sus bancos privados. Rusia no pinta nada en ninguna de las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. El rublo nunca ha sido una divisa de reserva para ningún banco central de ningún país y, desde luego, no puede hacer sombra al dólar.

Rusia también vende grandes cantidades de armas a otros países. Es una de sus exportaciones más importantes porque son muchos los países que las demandan. Pero en la venta de armas no sólo importa el volumen o el precio, sino también a quién se entregan y por qué. Las armas entregadas a Vietnam a través de la famosa ruta Ho Chi Minh, se utilizaron para derrotar a los imperialistas estadounidenses. Las armas vendidas a Mali sirven para sacar a los yihadistas y al ejército francés del país.

No cabe duda de que al gobierno ruso se le pueden imputar muchos defectos, empezando por aquellas que tienen relación con su naturaleza capitalista, que es indiscutible. Pero para ese recorrido no hacen falta tantas alforjas, porque lo que se pretende debatir es si Rusia tiene razón al desencadenar una guerra contra la OTAN en Ucrania, y ahí sólo cabe una respuesta posible, no apta para diletantes: la guerra de Rusia es totalmente legítima.

Por consiguiente, no cabe dejarse engañar por las apariencias: con todos sus defectos, Rusia se defiende de una agresión de las potencias imperialistas y, en tal contexto, es absolutamente canallesco calificar a la víctima como país imperialista y equipararla a sus agresores.

El imperialismo es la sustitución de la libre competencia por los monopolios, que son capaces de dominar un mercado mundial. Para ello, a los monopolios no les bastan sus propias fuerzas. Necesitan un determinado tipo de Estado capaz de sostener esa dominación, no sólo frente a la competencia, sino a otros Estados. Es lo que habitualmente se denomina como “hegemonía”, que es tanto económica como política, militar e ideológica.

En 1945 Estados Unidos obtuvo su hegemonía en una parte del mundo, asociado a un reducido grupo de grandes potencias, y desde entonces pretende imponerla, no sólo a los países socialistas, sino al resto del mundo, cualquiera que sea su modo de producción, es decir, incluyendo a otros países capitalistas. Esos países tratan de sacudirse el sometimiento de Estados Unidos y sus socios, cuya forma más atroz es la guerra. Su lucha es absolutamente justa y merece el apoyo de los antimperialistas de verdad.

(*) http://izargorri.info/a-vueltas-con-el-imperialismo-ruso-una-critica-al-antiimperialismo-selectivo/

‘Estados Unidos no pretende matar a Rusia sino sólo hacerles sufrir’

Hablando en Chicago ante un auditorio muy selecto el 13 de abril de 2015, el analista político más influyente de Estados Unidos, George Friedman, definió la prioridad estratégica de Estados Unidos: separar a Alemania de Rusia, porque “unidas son la única fuerza que podría amenazarnos”, dijo.

Rusia siempre ha estado interesada en mantener una zona neutral de seguridad en Europa del este. Pero el propósito de Estados Unidos es construir un cordón sanitario desde el Báltico hasta el Mar Negro, como barrera definitiva que separe a Rusia de Alemania.

Friedman señaló que el plan de Estados Unidos no es matar a Rusia, sino “sólo hacerles sufrir”. El comandante del ejército de Estados Unidos en Europa, el general Ben Hodges, acababa de visitar Ucrania, condecorando a soldados ucranianos y prometiéndoles instructores. Estaba haciendo esto fuera de la OTAN, dijo Friedman, porque la adhesión a la OTAN requería la aprobación del 100 por cien y Ucrania corría el riesgo de ser vetada, por lo que Estados Unidos seguía adelante por su cuenta.

Lo que Estados Unidos ha temido durante mucho tiempo, dijo Friedman, es la combinación del capital y la tecnología alemanes con los recursos y la mano de obra rusos. El gasoducto Nord Stream iba en esa dirección, hacia acuerdos comerciales y de seguridad mutuos que ya no requerirían ni el dólar ni la OTAN.

Para Rusia, añadió Friedman, la situación de Ucrania “es una amenaza existencial. Y los rusos no pueden permitirse dejarlo pasar”. Para Estados Unidos, sin embargo, es un medio para un fin: separar a Rusia de Alemania.

Friedman concluyó que la gran pregunta era: ¿cómo reaccionarán los alemanes? Hasta ahora, los dirigentes han reaccionado como los leales gestores de un país bajo la ocupación militar estadounidense, que es lo que es.

Canadá prohíbe las importaciones rusas de aluminio, hierro y acero

El gobierno canadiense ha prohibido las importaciones de aluminio y acero procedentes de Rusia. Entró en vigor el viernes y se aplica a todos los productos de aluminio rusos, como el aluminio en bruto, el papel de aluminio y los productos acabados, incluidos los envases de aluminio y otros artículos domésticos de aluminio.

También están prohibidos todos los productos rusos de acero primario, incluidos el hierro y el acero sin alear, los productos semiacabados y los productos acabados, como tubos y tuberías.

La importación, compra o adquisición de hierro, acero, aluminio y productos rusos procedentes de proveedores rusos está prohibida no sólo para los ciudadanos canadienses, sino también para todos los residentes en Canadá. Ninguna empresa que opere en Canadá puede ahora importar estos metales de Rusia.

Según el Ministerio de Finanzas canadiense, en 2021 Canadá importó aluminio ruso por valor de 45 millones de dólares. El coste de los productos metálicos importados de Rusia ascendió a 213 millones de dólares.

Se espera que esta prohibición de las importaciones provoque una subida de los precios de los metales en el mercado canadiense mientras las empresas clientes identifican nuevos proveedores. El índice canadiense de precios al consumo subió un 5,9 por cien en términos anuales en enero de este año, tras haber subido un 6,3 por cien en diciembre del año pasado.

El 23 de febrero el gobierno ya prohibió la exportación a Rusia de determinados componentes químicos para uso en electrónica y prohibió la importación, compra o adquisición de armas rusas, municiones y otras armas, dondequiera que se encuentren o procesen, procedentes de Rusia o de cualquier persona registrada en Rusia.

El acero y el aluminio rusos están sujetos a restricciones impuestas por otros Estados occidentales. Estados Unidos, en su paquete de sanciones programado para coincidir con el aniversario del inicio de la guerra en Ucrania, introdujo un arancel del 200 por cien sobre las importaciones de productos de aluminio procedentes de Rusia a partir del 10 de marzo, y a partir del 10 de abril se aplicará el mismo importe de arancel a los productos fabricados con materias primas rusas. Bloomberg escribió en octubre del año pasado que Washington estaba considerando la opción de prohibir completamente las importaciones de aluminio de Rusia.

La Unión Europea prohibió el suministro de productos rusos de acero y hierro en marzo del año pasado. Entonces se embargaron moldes y perfiles de hierro y acero sin alear; productos de estaño; diversos tipos de chapas de acero; productos de refuerzo y alambre; tubos soldados y sin soldadura.

En octubre del año pasado la Unión Europea amplió la lista de productos siderúrgicos prohibidos. Se añadieron a la lista los desbastes de acero (utilizados para fabricar productos planos) y los tochos cuadrados (utilizados para fabricar barras de refuerzo). Sin embargo, el embargo sobre ellos no empezará a aplicarse hasta el año que viene.

Crece el apoyo internacional a Rusia

Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el apoyo más o menos abierto a Rusia en diversas partes del mundo ha ido en aumento. Ocurre también en los países que adoptan una posición neutral y se niegan a unirse al eje antirruso promovido por Occidente. Así se desprende de un análisis de la Economist Intelligence Unit (EIU) (*).

El bloque de los países occidentales y prooccidentales representa alrededor del 36 por cien de la población mundial. El número de países neutrales ha pasado de 26 a 35 y ahora representan casi el 31 por cien de la población mundial.

Algunos países que antes estaban alineados con Occidente -como Colombia, Turquía y Qatar- han pasado a la categoría de neutrales, ya que sus gobiernos buscan beneficios económicos en el compromiso con ambos bandos. Sin embargo, Rusia y China están subiendo la apuesta al reclutar a países no alineados y neutrales para su bando.

Agathe Demarais, directora de la EIU, afirma: “Rusia y China están cortejando a los países neutrales no alineados para poner en duda los efectos de las sanciones sobre Rusia y capitalizar el resentimiento contra las antiguas potencias coloniales. Creemos que ambos países intensificarán estos esfuerzos en los próximos años, planteando retos cada vez mayores a las democracias y la diplomacia occidentales, que aún no han comprendido toda la magnitud de este desafío”.

El mayor cambio de posición se ha producido entre los países que se inclinan hacia Rusia: su número ha aumentado de 25 a 36. China sigue siendo el país más importante en esta categoría, pero otros países en desarrollo (sobre todo Sudáfrica, Mali y Burkina Faso) también han pasado a formar parte de este grupo, que representa el 33 por cien de la población mundial. Estas tendencias ponen de relieve la creciente influencia de Rusia en África, afirma EIU.

El EIU divide a los países del mundo en cinco grupos: los que condenan a Rusia, los que se inclinan hacia Occidente, los neutrales, los que se inclinan hacia Rusia y los que dan apoyo oficial y declarado a Rusia. Muchos países occidentales han insistido en que quienes adoptan una posición neutral en la guerra de Ucrania también apoyan a Rusia porque no la condenan y no se suman a las sanciones.

En términos de peso económico en el PIB mundial, los que condenan a Rusia representan el 60,1 por cien, los países que se inclinan hacia Occidente, el 7,8 por cien, los neutrales, el 12 por cien, los que se inclinan hacia Rusia, el 16,8 por cien, y los que apoyan muy abiertamente a Moscú, el 3,3 por cien. Si sumamos los tres grupos que no forman parte de la coalición antirrusa occidental (los que apoyan abiertamente a Rusia, los que se inclinan por Rusia y los neutrales), obtenemos un total del 32,1 por cien del PIB mundial, lo que corresponde aproximadamente al peso económico internacional actual de las potencias emergentes no occidentales, en particular los Brics.

En términos demográficos, los países que condenan a Rusia representan el 15,2 por cien de la población mundial, los que se inclinan hacia Occidente, el 20,7 por cien, los que adoptan la neutralidad, el 30,8 por cien, los que se inclinan hacia Rusia, el 27,8 por cien, y los que apoyan oficialmente a Rusia, el 5,5 por cien. El porcentaje total de la población mundial que no se adhiere a la coalición antirrusa es del 64,1 por cien de la población mundial.

Colombia, Turquía y Qatar han pasado de ser favorables a Occidente a neutrales. Bolivia, Sudáfrica y Uganda, de neutrales a favor de Rusia. Irán, Mali y Burkina Faso, de inclinarse hacia Rusia a declarar su apoyo a Moscú. El único país mencionado que se ha movido en la dirección opuesta, a favor de las tesis occidentales, ha sido Bangladesh: de neutral a inclinarse hacia Occidente.

Los analistas de la EIU concluyen que, según el estudio, el mundo está desafiando a las “democracias occidentales”. Ya no lo manejan a su antojo, como hasta ahora.

(*) https://www.eiu.com/n/russias-pockets-of-support-are-growing-in-the-developing-world/

El volumen de comercio entre Rusia y China ha aumentado un 30 por cien en un año

El volumen de comercio entre Rusia y China de enero a febrero aumentó un 30 por cien interanual, superando los 190.000 millones de dólares, según datos oficiales de las aduanas de China.

Las exportaciones de China a Rusia durante dos meses aumentaron un 20 por cien, hasta unos 15.000 millones de dólares. Las importaciones de bienes y servicios rusos a China aumentaron un 31 por cien, hasta casi alcanzar los 18.650 millones de dólares.

El año pasado el volumen de comercio entre Rusia y China creció un 30 por cien, hasta 190.000 millones de dólares, lo que supuso un récord. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia informó que la proporción del comercio entre los dos países en monedas nacionales alcanzó casi la mitad. Aduanas situó a China entre los principales socios comerciales de Rusia a finales del año pasado.

Según el Fondo Monetario Internacional, el PIB chino se benefició de un crecimiento del 3 por cien el año pasado. Este año el PIB chino debería aumentar un 5,2 por cien, pero en 2024 su crecimiento debería ralentizarse hasta el 4,5 por cien.

Los datos publicados en enero de este año por el Fondo Monetario Internacional, indican que el PIB ruso cayó el año pasado un 2,2 por cien. Según una previsión realizada en octubre, el descenso esperado era del 3,4 por cien. Para este año el Fondo prevé un crecimiento del PIB ruso del 0,3 por cien.

La aviación rusa dispara una nueva munición hipersónica de 1.500 kilos en Ucrania

Hace unas semanas el Pentágono documentó el primer uso por parte de la aviación rusa de una bomba UPAB-1500B en la región de Chernihiv, al norte de Kiev. Con una masa de 1.500 kilos, incluidos 1.000 kilos de ojiva, la UPAB-1500B es una bomba planeadora diseñada para destruir objetivos militares altamente protegidos.

Tiene un sistema de guiado por satélite (Glonass) y las lanzan los aviones portadores Su-34 Fullback o Su-24 Fencer a una altitud de unos 12 kilómetros, a 40 ó 50 kilómetros del objetivo. Su trayectoria puede alterarse unos instantes antes de alcanzar su objetivo.

Según los ucranianos, el uso de esta bomba UPAB-1500B en la región de Chernihiv es un caso aislado. Según los rusos, recientemente lanzaron varios ejemplares sobre posiciones fortificadas del ejército ucraniano en el sector de Avdeieivka, en el Donbas.

Unas tres semanas después del inicio de la guerra en Ucrania, el ejército ruso disparó por primera vez un misil aerobalístico hipersónico ruso Kinjal, transportado por un avión MiG-31K.

El interés de un arma hipersónica como el Kinjal, calificada de “invencible” por Putin en marzo de 2018, reside en su capacidad para penetrar los sistemas de defensa y, por tanto, en la amenaza que supone para la toma de decisiones del mando adversario. Sin embargo, el Kinjal no ha sido utilizado con ese fin por el ejército ruso.

Otras armas, como el misil de crucero mar-tierra Kalibr, y la bomba guiada KAB-1500B-E, también podrían suponer serios problemas para los ucranianos. Presentada en 2019 por la Corporación de Misiles Tácticos (KTRV), esa munición aún no había sido utilizada por la aviación rusa, mientras disparaban misiles de diseño más antiguo, que no habían sido retirados oficialmente del servicio, como el Tochka-U, o destinados a otro uso, como los misiles de defensa antiaérea S-300.

Los bancos rusos han aumentado su beneficio neto

Los bancos rusos obtuvieron 258.000 millones de rublos de beneficio neto (3.090 millones de euros) este año, 1,5 veces más que el resultado del año anterior y 1,3 veces menos que el beneficio de diciembre.

Desde febrero del año pasado, el Banco Central de Rusia había suspendido la publicación de los beneficios mensuales de los bancos rusos. El regulador bancario retomó esta práctica el pasado diciembre.

En enero de 2019 el beneficio del sector bancario ruso ascendió a 264.000 millones de rublos. Las cifras para enero de 2023 son casi equivalentes a las del mismo periodo de 2019, antes de las sanciones occidentales de 2020, 2021 y 2022.

En enero de 2023, el beneficio del sector bancario ruso se vio impulsado por el resultado operativo: los ingresos netos por intereses y comisiones aumentaron un 26 por cien y un 16 por cien interanual.

En enero el coste del riesgo de los préstamos se situó en torno al 1 por cien, por debajo de la media histórica del 2 por cien. Los bancos rusos han logrado superar el choque de las sanciones occidentales, reforzando su concentración en el mercado local y en los mercados de Asia y Oriente Medio.

A pesar de las sanciones occidentales, el número de bancos rusos rentables pasó de 222 en diciembre (68 por cien del total) a 263 en diciembre (81 por cien del total) y su participación en los activos del sector aumentó del 82 por cien al 98 por cien, respectivamente.

Sin embargo, a pesar de los beneficios, el capital del balance de los bancos se redujo en 77.000 millones de rublos (954 millones de euros) hasta los 12 billones de rublos (149.000 millones de euros) debido al ajuste de los beneficios no distribuidos de años anteriores.

La aceleración del crecimiento de los activos en diciembre se debió a un activo aumento de los préstamos a finales de año, así como a un incremento de la valoración del riesgo operativo.

Según el FMI, el PIB ruso cayó en 2022 un 2,2 por cien (según una previsión realizada en octubre, la caída debería haber sido del 3,4 por cien). Este año el FMI espera que el PIB ruso crezca un 0,3 por cien (según las previsiones anteriores, se esperaba una caída del 2,3 por cien) y en 2024 – un 2,1 por cien. El choque exterior derivado de la guerra de Ucrania ha lastrado el PIB ruso, pero la economía rusa ha demostrado su capacidad de recuperación, gracias al fuerte desarrollo de su industria, la autosuficiencia en materias primas y los sólidos vínculos comerciales con Asia. La fortaleza económica de Rusia se debe también a su pertenencia al grupo Brics.

El 2 de febrero el Banco de Rusia publicó las primeras previsiones de los indicadores macroeconómicos. Los 28 analistas encuestados por el Banco Central han revisado al alza sus expectativas para la economía rusa este año: ahora prevén una caída del PIB del 1,5 por cien, frente al 2,4 por cien previsto en diciembre. En 2022 el descenso del PIB también será menor: un 2,5 por cien en lugar del 2,9 por cien previsto en la encuesta anterior.

Según Rosstat, la agencia estadística rusa, la caída del PIB de Rusia el año pasado, registrada en el 2,1 por cien, fue inferior a la estimada por el Banco Central en febrero (2,5 por cien), a la prevista por el Ministerio de Desarrollo Económico (la previsión oficial del Ministerio era del 2,9 por cien) y a la asumida por los economistas: la previsión de consenso de los expertos a finales de diciembre había estimado una caída del 2,7 por cien.

El tratado de reducción de armas nucleares ya se suspendió durante la pandemia

La retirada de Rusia del tratado Start III de reducción de armas nucleares ha desatado una catarata de comentarios de los más variados colores entre políticos, redactores y comentaristas.

La síntesis de esas declaraciones redundan en la petición de que Rusia debe respetar el tratado, incluido el acceso de los inspectores estadounidenses a los emplazamientos nucleares rusos.

Por lo tanto, es necesario un recordatorio previo: la URSS realizó su última prueba nuclear en 1990 y Rusia nunca ha probado armas nucleares. Firmó el tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) en 1996 y lo ratificó en 2000. Estados Unidos lo ha firmado pero nunca lo ha ratificado, aunque hasta la fecha ha respetado la moratoria sobre pruebas nucleares.

En consecuencia, ese tipo de peticiones y buenas intenciones son unilaterales. Podían haberse dirigido también a Estados Unidos para que ratificara el tratado. En román paladino se llama “predicar con el ejemplo”.

Hay una segunda aclaración que hacer: Rusia no está autorizada a realizar inspecciones en territorio estadounidense en virtud del tratado.

Finalmente, una tercera: cuando recientemente un globo chino intentó realizar -por su cuenta- una inspección en las instalaciones de misiles estratégicos del Pentágono, fue derribado sin ningún tipo de contemplaciones.

Resulta tragicómico pretender -en plena guerra- inspeccionar las instaciones militares del adversario, mientras esconden las propias.

Los problemas no son de ahora. El 8 de agosto del año pasado Rusia anunció la suspensión de las inspecciones de sus instalaciones, acusando a Estados Unidos de intentar reanudar las verificaciones in situ sin contar con la aprobación de Rusia.

Estados Unidos insistió en que el brote de coronavirus, por el que se suspendieron las inspecciones durante más de un año de mutuo acuerdo, ya había finalizado y que, por tanto, tenía derecho a acudir a realizar una inspección. Moscú replicó que el brote seguía activo y que los inspectores rusos no podían viajar a Estados Unidos debido a las restricciones logísticas, bancarias y de visados que pesan sobre Rusia.

El tratado prevé que cada parte restrinja sus armas estratégicas ofensivas de modo que su suma no supere las 700 unidades para misiles balísticos intercontinentales (ICBM) desplegados, misiles balísticos submarinos (SSBM) y bombarderos pesados; 1.550 unidades de ojivas para ellos; 800 unidades para sistemas vectores desplegados y no desplegados de ICBM y SSBM, así como bombarderos pesados.

También prevé la notificación previa de los lanzamientos de misiles balísticos que entren en el ámbito de aplicación del tratado, pero eso también está en consonancia con los compromisos de las partes en virtud del Acuerdo de Notificación de Lanzamientos de ICBM y SSBM de 1988.

Tras el discurso de Putin, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso difundió una declaración sobre el tratado en la que se comprometía a “respetar, mientras dure el tratado, las restricciones cualitativas en materia de armas estratégicas ofensivas”.

La declaración del Ministerio esboza las condiciones bajo las cuales Moscú podría revisar su decisión sobre tratado. “Para que eso ocurra, Washington debe demostrar voluntad política, emprender esfuerzos de buena fe para la desescalada general y la creación de condiciones para restaurar el pleno funcionamiento del tratado y, por tanto, la garantía general de su viabilidad”. Mientras Washington no cumpla estos requisitos, cualquier movimiento de Moscú en dirección a Washington en el contexto del tratado queda “absolutamente excluido”.

Rusia suspende su participación en el acuerdo de desarme nuclear

En su discurso anual ante la Duma, Putin anunció ayer que Rusia suspende su participación en el acuerdo de desarme nuclear Start III y no descartó realizar nuevas pruebas nucleares.

Rusia “no se retira del tratado, no, sino que suspende su participación. Antes de reanudar el diálogo sobre esta cuestión, tenemos que entender nosotros mismos qué reclaman países de la OTAN como Francia y Reino Unido y cómo vamos a acomodar sus arsenales estratégicos”, explicó.

“Quieren infligirnos una derrota estratégica, quieren atacar nuestras instalaciones nucleares, por eso me veo obligado a anunciar que Rusia suspende su participación en el tratado Start”, informó el presidente ruso, en referencia al deseo de Estados Unidos y sus aliados de que Moscú salga como perdedor de la Guerra de Ucrania.

Refiriéndose a la petición formulada a principios de febrero por la OTAN de inspeccionar la infraestructura nuclear rusa en el marco del tratado de reducción de armas estratégicas, Putin denunció también un “teatro del absurdo”.

Occidente está directamente implicado en los intentos de atacar nuestras bases aéreas y Rusia no puede admitir que inspeccionen sus instalaciones de defensa, añadió. “A través de los representantes de la OTAN, nos están dando ultimátums: ‘Tú, Rusia, haz todo lo que acordamos, incluido New Start, y nosotros haremos lo que queramos’”, dijo Putin.

El Presidente ruso exhortó a estar “preparados para las pruebas de armas nucleares”, si Washington las lleva a cabo primero. “Que nadie se haga ilusiones, la paridad estratégica podría verse alterada”, advirtió.

A finales de enero, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antonov, refutó las afirmaciones del Departamento de Estado norteamericano de que Moscú no respetaba sus compromisos en virtud del tratado, que limita el arsenal nuclear de los dos países.

Afirmó que Estados Unidos es “responsable del agravamiento de la situación” por haber optado por librar una “guerra híbrida” contra Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró el 1 de febrero que “Estados Unidos ha destruido de hecho el marco legal y convencional del control de armamento” y que “apenas muestra voluntad de diálogo”, socavando así el tratado firmado en 2010, que debía permanecer en vigor hasta 2026.

Según los términos del acuerdo, Rusia y Estados Unidos tienen derecho a realizar algo menos de 20 inspecciones mutuas al año. El acuerdo Start III limita los arsenales de ambos países a un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas cada uno y el número de lanzadores y bombarderos pesados a 800.

Aspectos claves del discurso de Putin ante la Duma

La apuesta occidental por los neonazis en Ucrania, el fracaso de las sanciones y la suspensión de un acuerdo nuclear clave: estos fueron los aspectos más destacados del discurso del Presidente ruso.

Rusia trató de resolver pacíficamente los problemas relacionados con Ucrania desde 2014, pero los dirigentes occidentales estaban preparando en secreto un escenario completamente distinto, dijo.

Dirigiéndose a ambas cámaras del Parlamento, así como a altos funcionarios y figuras públicas, el dirigente ruso abordó una serie de cuestiones clave en un discurso de casi dos horas.

Rusia no sólo pretende proteger firmemente sus propios intereses, sino también su convicción de que el mundo moderno no debe dividirse entre “países civilizados” y “todos los demás”, afirmó Putin. Subrayó la necesidad de establecer estrechas relaciones de asociación, sin excepcionalismos ni recurso a la agresión.

Moscú sigue abierto a un diálogo constructivo con Occidente y continúa abogando por un sistema de seguridad mundial unido y equitativo. Sin embargo, en lugar de cooperar, dijo Putin, Occidente sólo ha emitido una respuesta confusa y se esconde tras el paraguas de la OTAN, que sigue ampliando sus fronteras hacia Rusia mientras las bases militares estadounidenses se expanden por todo el mundo.

Putin recordó que todas las propuestas de garantía de seguridad de Rusia fueron rechazadas de plano por Estados Unidos y la OTAN, lo que, en su opinión, demuestra claramente que ya se había dado luz verde a las acciones agresivas de Kiev. Hay pruebas de que se había planeado otra “acción punitiva” en el Donbas para febrero del año pasado.

Kiev y sus patrocinadores occidentales estaban detrás de la Guerra de Ucrania y ahora Rusia estaba utilizando la fuerza para ponerle fin.

Las países occidentales utilizaron el “despreciable método del engaño” en las campañas de Yugoslavia, Irak, Libia y Siria, dijo Putin. Sobre Ucrania, dijo que Occidente había admitido abiertamente que los acuerdos de Minsk de 2014-2015 eran un farol. Mientras “el Donbas ardía y corría la sangre”, los partidarios de Ucrania “jugaban con la vida de la gente”, afirmó.

A Occidente no le importa realmente a quién apoya en su lucha contra Rusia, razón por la cual hace la vista gorda ante los combatientes ucranianos que celebran abiertamente notorias divisiones nazis y llevan sus insignias.

Putin ha afirmado que el pueblo ucraniano se ha convertido en un rehén prescindible de Kiev y sus patrocinadores occidentales, que han ocupado Ucrania política, militar y económicamente, devastando el país durante las últimas décadas.

Occidente está tratando a Ucrania como un ariete contra Rusia y utilizando el campo de batalla como campo de tiro de pruebas. Hay algo que “todo el mundo debería entender”: cuanto mayor sea el alcance de los sistemas de armamento occidentales entregados a Ucrania, más se verá obligada Rusia a alejar la amenaza de sus fronteras.

Los occidentales ya no ocultan sus verdaderas intenciones y piden abiertamente una “derrota estratégica de Rusia”, añadió el Presidente ruso, que les acusó de querer convertir un conflicto local en una choque mundial. Pero aseguró que Rusia “reaccionará en consecuencia” ante cualquier amenaza.

Al mismo tiempo, Putin insistió en que Occidente reconoce que no puede derrotar a Rusia militarmente, razón por la cual lanza ataques híbridos cada vez más agresivos contra la cultura, la historia y otros valores rusos.

Las sanciones: el frente económico de la guerra

Occidente no sólo ha abierto un frente militar y mediático contra Rusia, sino también un frente económico. Sin embargo, sus esfuerzos resultaron contraproducentes y han acabado fracasando, a pesar de los intentos de disparar la inflación, hundir el rublo y robar descaradamente las reservas de divisas de Rusia, añadió Putin.

“Las sanciones antirrusas no son más que una herramienta”, aseguró el Presidente ruso, quien añadió que el objetivo, como han declarado los propios occidentales, es “obligar a sufrir” a los ciudadanos rusos. “Pero calcularon mal, y la economía rusa resultó ser mucho más robusta de lo que Occidente esperaba”, argumentó.

Rusia no sólo se está adaptando a las nuevas realidades, sino que está llevando su economía a nuevas fronteras y trabajando con sus socios para establecer un sistema estable y seguro de pagos internacionales, independiente del dólar u otras monedas de reserva occidentales, explicó Putin.

El Presidente también afirmó que Moscú es muy consciente de la implicación de Occidente en los intentos de las fuerzas ucranianas de atacar la aviación estratégica rusa. Esto, unido a las “absurdas” exigencias de la OTAN de que se le permita inspeccionar las instalaciones de defensa rusas en el marco del tratado nuclear Start no deja a Moscú otra opción que retirarse temporalmente del acuerdo, anunció Putin.

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