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Inminente juicio contra dos militantes comunistas en Polonia

El periodista polaco Mateusz Piskorski
El 1 de febrero comenzará en Polonia un juicio contra varios militantes del KPP (Partido Comunista de Polonia), que será el primer paso para su ilegalización futura.

Como cualquier otro juicio de estas características, la represión es grosera también en Polonia. Inicialmente los acusados eran tres, pero en el momento de redactar el escrito de acusación uno ya había fallecido.

A los otros dos les acusan de llamar a derrocar “el sistema constitucional”, así, sin mayores detalles, ya que el fiscal se refiere en bloque al contenido de Brzask, la revista del KPP.

Lo mismo que hoy en Argentina, en la Constitución polaca impera esa hipocresía de “los dos demonios”, que aquí llamamos “equidistancia”, por la prohibición los partidos que utilizan “métodos fascistas y comunistas”.

Ya saben eso de “los unos y los otros”, “son todos iguales”, “los extremos se tocan” y demás. Son las argucias favoritas de los cretinos para lavarse la cara y parecer “centristas”.

El KPP es una organización cuantitativamente pequeña que reclama la tradición del movimiento obrero polaco desde los tiempos del partido socialista revolucionario “Proletariat” de 1880, así como de la socialdemocracia de los reinos de Polonia y Lituania, fundada por Rosa Luxemburgo y Félix Dzerzhinski, el Partido Comunista Polaco de 1918 a 1938, hasta el POUP (Partido Obrero Unificado) de la posguerra.

La posición del PKK sobre el papel de Polonia en la poguerra es muy matizada. Parte de constatar los enormes avances sociales y económicos logrados, así como fenómenos que considera negativos.

Su centro de influencia más importante es la llamada “cuenca roja” de Silesia, la región de Dąbrowa Gornicza – Sosnowiec de la Voivodina polaca, una zona obrera de larga tradición de lucha revolucionaria, sobre todo de los mineros.

Actualmente desarrolla una fuerte actividad contra las lacras derivadas de la salvaje restauración del capitalismo y la incorporación de Polonia a la OTAN, donde juega un papel fundamental en el este de Europa, de lo que es buena prueba la acogida que tuvo una cárcel secreta de la CIA en la que fueron torturados numerosos presos.

Polonia se ha convertido en un puntal del imperialismo en las fronteras de Rusia, por lo que los sucesivos gobierno han tenido que recurrir a las medidas reaccionarias más extremas contra los antifascistas, los emigrantes y las minorías nacionales.

El anticomunismo feroz es una constante en los medios de comunicación y la televisión, donde abundan toda clase de relatos sobre mil y un crímenes de la posguerra, tanto los cometidos en Polonia como en la URSS, a pesar de las encuestas no dejan lugar a dudas: la mayoria de los polacos sigue defendiendo las conquistas de la Polonia socialista, que ahora añoran.

Pero es un error creer que los comunistas son el único objetivo de la actual reacción polaca. El periodista Mateusz Piskorski, conocido por su denuncia de la OTAN y del apoyo de su país al gobierno ucraniano en la Guerra del Donbás, es otra de las dianas favoritas de la represión. Ha sido detenido sin que la fiscalía haya formulado una acusación en su contra, aunque han dejado caer que es “un espía ruso y chino”.

Una homilía ‘odiosa’ y otras patrañas típicas de la politiquería más reciente

Juan Manuel Olarieta
Maduro ha pedido la apertura de una investigación para determinar si una homilía del obispo Victor Hugo Basabe constituye un “delito de odio”.

El obispo pronunció su arenga el domingo tras una procesión que conmemoraba el 162 aniversario del milagro de la Divina Pastora. En ella le pedía a la virgen que librara a Venezuela de la peste de la corrupción política, que ha llevado al país “a la ruina moral, económica y social”.

Maduro considera que estas palabras “pretenden generar enfrentamiento entre los venezolanos: violencia, muerte, exclusión y persecución” y demuestran la “maledicencia” de los jerarcas católicos, “su maldad, su veneno, su odio, su perversidad”.

Como se ve, el incidente acapara todos los ingredientes de un sainete ridículo, cuajado de los eufemismos típicos de la politiquería actual, un mal que sacude a todo el mundo, empezando por ese lugar llamado Hispanistán.

En Venezuela a los chavistas no se les ha ocurrido otra cosa que apuntarse a la moda del “odio”, que desempeña hoy la misma función que la piedra filosofal, el éter, el flogisto y tantas otras entelequias que lo mismo sirven para un roto que para un descosido.

Hay pócimas que todos los males curan, lo mismo que hay otras que todos los males causan. El odio pertenece a esta última especie y lo explica casi todo, empezando por los atentados yihadistas y acabando por la halitosis. No hay cretino que no haya aprendido rápidamente a recurrir a los “delitos de odio”.

El antídoto contra el odio es el amor. Las cosas en este mundo irían mucho mejor si los seres humanos nos amáramos los unos a los otros, en lugar de odiarnos, si fuéramos comprensivos, benévolos y… políticamente correctos, impecables, cínicos, hipócritas, falsos…

Esos famosos “delitos de odio” nunca existieron; son un invento moderno para acabar con la libertad de expresión, especialmente en ese “cajón de sastre” que es internet.

Originariamente el “odio” fue un recurso que se introdujo en los tratados internacionales de la posguerra como un límite a la libertad de expresión, correctamente impuesto para la protección de las minorías nacionales, religiosas o sexuales.

No creo que sea necesario aclarar que esa protección se debe a que la mayoría ejerce un poder que la minoría no tiene y, como muy bien dicen los anarquistas, “el poder corrompe”.

Sí es necesario afirmar que no tienen razón los que creen que el ejercicio de un derecho, y más de un derecho fundamental, les habilita para hacer o decir cualquier cosa. Todos los derechos tienen límites, incluidos los derechos fundamentales.

Recordarlo es una obviedad en la que se empeñan los fiscales hispánicos en todos los juicios inquisitoriales que tienen abiertos contra la libertad de expresión.

Ahora bien, cuando alguien se extralimita en el ejercicio de un derecho fundamental, no comete un delito necesariamente; lo que significa es que no ejerce un derecho, que es muy distinto para cualquiera, salvo para un inquisidor con mala baba.

En su sentido jurídico, para que haya “odio” tiene que estar en juego la protección de una minoría. Sin embargo, cuando los fiscales, los policías o el mismísimo Tribunal Supremo, hablan de odio es para proteger a la mayoría, o sea, a sí mismos, de las críticas de una minoría. Han vuelto a darle la vuelta a la tortilla otra vez.

“Con la Iglesia hemos topado Sancho”, dijo el Quijote, el mismo que curaba sus heridas con bálsamo de Fierabrás. Ahora esa misma Iglesia puede decir: “Con los chavistas hemos topado”.

Un centro de torturas: la comisaría de la plaza de la Gavidia en Sevilla

La comisaría de la plaza de la Gavidia en Sevilla es hoy un espacio recogido como Lugar de Memoria. Sin embargo sus instalaciones están abandonadas, con viejos calabozos y tétricos sótanos donde se realizaban terribles interrogatorios y torturas durante el franquismo. Aún continúan intactos.

El documental “Comisaria de la Gavidia. Lugar de Memoria Democrática” realizado por CCOO Sevilla rescata, a través de un proyecto con el Ayuntamiento, las vivencias de los que padecieron vejaciones, insultos y maltrato psicológico, buscando que este edificio no se pierda. Tampoco el rastro de sufrimiento de cientos de víctimas.

Aquel espacio tiene los peores recuerdos de los días más oscuros de la represión franquista. Y sobre todo, la sombra de las arengas que desde el micrófono de Radio Sevilla insuflaba el general Queipo de Llano a la población vencida de Sevilla. En esta misma plaza el último sábado de cada mes se reúnen las asociaciones memorialistas y sus representantes.

Carlos Carreño recuerda que esta comisaría fue “el último reducto de la ciudad contra todo elemento que fuera contrario al régimen”. Por sus oficinas pasaron cientos de hombres y mujeres sevillanos, fundamentalmente. Jóvenes obreros y estudiantes, que durante la década de los sesenta y setenta lucharon por la conquista de las libertades y derechos democráticos.

Construida a principios de los 60, su propiedad ha pasado por manos del Ministerio del Interior. Hoy pertenece al Ayuntamiento de Sevilla sin actividad ni uso desde el año 2003, cuando el Ministerio traslada la comisaría a nuevas dependencias.

La Jefatura de la Gavidia tiene un aspecto curioso. Fue paralela a la creación del Tribunal de Orden Público que cambió de nombre en 1977 por el actual de Audiencia Nacional.

Los agentes que integraban la Brigada Político Social dentro de la Gavidia no han podido ser olvidados por sus víctimas. Francisco Beltrán Ortiz era uno de los más sádicos que sufrió un grave atentado por parte del GRAPO en 1979. Francisco Colina Neto y el inspector jefe José Soriano realizaban también interrogatorios y torturas. El jefe de la Brigada Político Social (la policía política de la dictadura) en aquellos años era José Martín Fernández. Sus testigos recuerdan que este último “no se pringaba en los interrogatorios. Sólo aparecía para ver cómo iban los presos en los sótanos. Vigilaba, hacía gestos para que apretaran más, para decir que ahí estaba él”, dirigiendo al grupo de inspectores que podían tener en los sótanos a los detenidos casi sesenta horas.

Aunque todos torturaban, insultaban y asustaban por igual, cada uno tenía una actuación particular. Dentro del documental se destaca que “todos provocaban para justificar su crueldad. Se metían con el preso y cuando este saltaba encontraban el momento perfecto para torturarlos”.

Soriano es recordado por los detenidos como un hombre “gordo, bajo y con mucha barriga provocado por el alcohol que bebía”. Tenía asignado como vigilancia especial la fábrica de Hispano Aviación y era asiduo a la oficina de personal de dicha fábrica.

Beltrán ha sido descrito como un hombre “alto, corpulento, con bigote a lo mejicano y mirada descarada. Golfo y chulo en los interrogatorios y ante los detenidos mostraba un trato totalmente ofensivo”. Su negocio de espartería en la Avenida Marqués de Pickman era muy popular. Recibió un tiro cerca de su negocio que le atravesó la cara por parte del GRAPO. Aún se encuentra con vida.

Colina era el último de los inspectores. “Seco, más cortante e hiriente”. En cada interrogatorio, intentaba a toda costa “asustar al detenido”. Sus víctimas lo califican como un policía “alto, corpulento y moreno”. Vivía en uno de los barrios obreros de Sevilla, el Polígono San Pablo.

En julio la Junta de Andalucía concedió la distinción de Lugar de Memoria. “No queremos que caiga en la especulación urbanística ni que retoquen el edificio. Sería una manera de que los ciudadanos conozcan la verdadera historia de la Sevilla más reciente”. CCOO reclama que los futuros usos deben estar enfocados a la creación de un centro de interpretación de la dictadura. A pesar de la distinción memorialista de la Gavidia, el consistorio no ha revelado qué uso le va a dar a dicho inmueble.

Los testimonios de aquellos días en la Gavidia resultan escalofriantes, como el que de Kechu Aramburu que en aquella época no superaba los 18 años de edad. “En esos años era estudiante de la Universidad y dirigente de la liga comunista revolucionaria. Teníamos un peso muy fuerte en el movimiento estudiantes desde la corriente trotskista”.

Aramburu era menor de edad. Y su familia procedía de la alta burguesía sevillana. “Vivir aquellos días no era fácil aunque no teníamos tanto miedo, el que teníamos estaba interiorizado. Estábamos seguros de estar luchando con un gigante que no nos iba a vencer y sabíamos que aquella policía nunca nos iba a dejar en paz”.

Recuerda a los agentes Colina y Beltrán antes de su detención. “Iban con gabardinas y el cuello subido por la universidad. Nadie podía decir que no sabía quiénes eran. Eran visibles, se hacían notar y teníamos que tener mucho cuidado de que no averiguaran nuestra reuniones”.

Aramburu recuerda con dificultad el año de su detención. 72, 73 o 74. Una reunión nocturna que acabó con la detención de casi veinte jóvenes de la Liga Comunista. “Solo éramos dos mujeres. El restos eran compañeros y a todos nos trataron con la misma dureza”, dice Aramburu.

Kechu sabía que la Gavidia era la casa de torturas por las que muchos amigos habían pasado. Y los sótanos daban un fiel reflejo de lo que allí ocurría. “El franquismo no tenía consideración con nadie y todos éramos enemigos”. Primero los detenidos estaban separados, luego los juntaban en los sótanos a los que subían a través de una campana. “Sabíamos que al no tener pruebas a la mayoría nos tendrían que soltar a las 72 horas pero nadie se libró que de que estos comisarios sanguinarios nos insultaran y nos dieran patadas. Era el método para destrozarnos psicológicamente”.

Después de insultar y llevarnos al límite, a Kechu y sus compañeros los sacaban por los pelos a la ventana. “Allí te decían que podías caer desde alguno de los pisos como un huido y que ellos nunca cargarían con las consecuencias”. La impunidad, el coraje y el rencor de aquellos días ya está disipado. Kechu no ha querido olvidar lo que ocurría en aquel edificio, hoy abandonado.

Paco Sánchez Legrán era también menor de edad y trabajador de la empresa de Hispano Aviación, en Triana. Con 17 años participaría en una asamblea de trabajadores de Comisiones Obreras Juvenil. Aprendía el oficio de oficial tornero.

Su primera detención en la Gavidia sucedería tras las pintadas realizadas ante la fábrica de textil de Hytasa en 1969. “La BPS me pilló y fui directo a los calabozos”. De las 72 horas que se mantuvo dentro de las dependencias a Paco le estuvieron pegando casi 60 horas. “Nunca supe si era de día ni de noche pero nunca lograron que tuviera miedo hasta que me vi la cara destrozada por los puñetazos y las patadas en el estómago”. Un grupo de madres de presos acudieron a pedir clemencia al entonces cardenal Buero Monreal. Así se libraría aquel joven de llegar hasta la cárcel provincial en esta primera detención.

Paco recuerda que en su “paso al juzgado de Sevilla reclamaría ante el juez palizas y torturas por parte de los inspectores”. El magistrado no levantó ni la mirada. Solo se hacía silencio ante aquellas declaraciones. “Si me pude marchar fue porque a pesar de hablar de mi militancia en Comisiones nunca llegaron a conocer mi compromiso político con las juventudes comunistas”.

El comisario Beltrán fue el encargado de practicar la tortura de Paco. “Era un torturador psicológico que venía cuando terminaban de pegarme los de la rueda”. Eso significaba que un grupo más amplio de agentes que “te pisaban, te tiraban al suelo, te volvían a levantar. Eso ocurría en la tercera o cuarta planta y en el sótano estaban los calabozos”.

El comisario Colina y Suárez fueron los que jugaron el rol violento. “Me insultaban y me decían que sabían que mi tío había estado en un campo de concentración. También me ponían la cabeza en la mesa diciendo que sino hablaba detendrían a mi propio padre”.

Ese era el peor momento en los calabozos, la presión psicológica. “Cuando alguien largaba era siempre porque no podía soportar esa tortura psicológica. Las palizas, los puñetazos se soportaban con los ojos cerrados”. En el tercer procesamiento de Paco llegó su condena más larga. “Me condenan a un año de cárcel por asociación ilegal y propaganda ilícita”. Paco destaca con ironía como por ser año santo compostelano, cumpliría solo seis meses de cárcel. “Una obra social del dictador”. Su etapa carcelaria finalizaría en 1972.

A Ramón Sánchez lo detienen en la fábrica de Hytasa a principios de 1968. Lo llevan directamente a la Jefatura de la Gavidia. “Yo estaba trabajando en la textil y estábamos organizando una protesta porque hubo una intoxicación y se organizó una asamblea de trabajadores”.

Rápidamente llegó la policía. En aquella fábrica las condiciones laborales eran miserables. El régimen disciplinario dentro de la empresa fue lo que llevó a Ramón a sumarse a la lucha. “Había un régimen muy fuerte y te ponían multa por cualquier cosa o suspensión de sueldo” durante días.

Ramón era también menor de edad como la mayoría de los que pasaban aquellos días por los calabozos de la Gavidia. “Me llevaron a la comisaría de la Gavidia. Y allí empiezan a interrogarme. Estoy 72 horas en comisaría y nunca olvidaré el sonido del timbre que sonaba. El que lo escuchaba sabía que era el momento de la próxima paliza”.

Beltrán fue el inspector encargado de sacudir a golpes al joven Ramón. “Fueron insultos, vejaciones y puñetazos en los costados”. Era un miedo interior. Ramón nunca olvidará aquel camino hacia los sótanos.

No fue su única detención. “A principios del 69, me detuvieron en preventiva dentro del estado de excepción. El año anterior me detuvieron cinco o seis veces. Si estabas fichado ya podías aparecer por la Gavidia cada vez que ellos quisieran”. En una de aquellas ocasiones fue tal la paliza recibida que de una patada en la boca, le desencajaron la mandíbula.

Este militante guarda recuerdos del comisario Colina que hizo en su interrogatorio de “poli bueno”. De Beltrán relata como disfrutaba pegando y amenazando. “Te ponía un Mundo Obrero encima de la mesa y se reía después de darte un puñetazo en la cara y patadas en los testículos”.

Ramón señala de aquellos interrogatorios una escena que se le ha quedado grabada: “Entré a las seis de la mañana en la primera ocasión que llegué a la Gavidia y salí a las cuatro de la tarde. Les dije que tenía sed y hambre después de tantas horas. Y se rieron durante un rato. Era unos sádicos. Y sus miradas te infundían un odio profundo” como enemigo del sistema.

http://www.publico.es/politica/torturaba-vieja-comisaria-gavidia-centro-sevilla.html

Guatemala e Israel: la ‘amistad verdadera’ comparte un baño de sangre

En vísperas de Navidad, Guatemala, anunció que trasladaría su embajada a Jerusalén. Se convirtió en la segunda nación en hacerlo después del anuncio de Trump. Más tarde, Guatemala se unió a un grupo de solo 11 países que votaron en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU condenando la decisión de Estados Unidos.

Reconocer que Jerusalén es la capital de Israel virtualmente declara el fin de los derechos palestinos a su tierra natal y la decisión de Estados Unidos ha desencadenado indignación y furiosas protestas en todo el mundo.

Entonces, ¿qué hace que Guatemala esté tan cerca de Israel? La respuesta radica en una historia que está bien documentada, pero ahora cada vez más débil en la memoria pública. Comienza en 1948 cuando el Dr. Jorge García-Granados, embajador guatemalteco en la ONU, era parte del Comité Especial de la ONU para Palestina, encargado de supervisar la formación de Israel. Aseguró que Guatemala fue el primer país en votar por Israel. Pero la verdadera base de la amistad israelí con Guatemala comenzó unos años más tarde.

Para defender los intereses de la United Fruit Company, un gigante estadounidense, los Estados Unidos planearon y ejecutaron activamente el golpe militar de 1954 para derrocar a un gobierno liberal electo en Guatemala. Después de eso, una serie de juntas y dictadores gobernaron el país.

Israel intervino para proporcionar apoyo abierto y encubierto a todos los dictadores brutales que gobernaron Guatemala desde 1954 hasta 1996, librando una de las guerras más sangrientas contra los indígenas del país que dejó un saldo de 200.000 asesinados. Cada vez que Estados Unidos estaba bajo presión para apoyar regímenes en América Latina que estaban involucrados en represión y asesinatos, Israel intervendría con sus armas y asesores. El Estado guatemalteco no fue el único que se benefició de la ayuda israelí.

En Guatemala, entre 1954 y 1984, más de 100.000 civiles fueron asesinados en un intento de “pacificar” a la población compuesta principalmente por indígenas mayas que representan aproximadamente el 41 por ciento de la población del país. El programa llamado “Frijoles y balas” destruyó la cultura y sociedad tradicional indígena, desplazó a la población hacia “aldeas modelo” y aseguró los patrones oligárquicos de la propiedad de la tierra.

Los expertos israelíes querían trasplantar por la fuerza sus ideas de la agricultura de estilo kibbutz. Los escuadrones militares reclutaron por la fuerza a los campesinos en un ejército de informantes armados, dándoles alimentos y armas. Aquellos que se negaron a unirse fueron declarados subversivos y asesinados, a menudo brutalmente, como se descubrió después en fosas comunes.

Por lo tanto, las raíces de la intimidad israelo-guatemalteca son profundas y forman parte de su historia similar y compartida de supresión brutal de los “nativos”. No es de extrañar que ambos se llamen “verdaderos amigos”.

https://www.newsclick.in/curious-case-guatemala-israel-intimacy

Argentina se moviliza por la liberación de los presos políticos

El jueves miles de personas protestaron en Argentina contra la represión estatal, las medidas de austeridad y exigiendo la liberación de
todos los presos políticos. La manifestación masiva fue convocada por el grupo coordinador Memoria, Verdad y Encuentro de Justicia, que incluye 300 organizaciones de derechos humanos, sociales, políticas y laborales.

La organización fue creada en 1996 para organizar una marcha anual contra la dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, pero recientemente se ha vuelto más activa en respuesta a un aumento en el terrorismo de Estado.

Entre sus demandas está la liberación de Cesar Arakaki del Partido de los Trabajadores y otros presos políticos detenidos durante las protestas masivas que tuvieron lugar entre el 14 y el 18 de diciembre contra las reformas de pensiones patrocinadas por el gobierno de Macri.

Según las organizaciones, las acciones del gobierno contra quienes optaron por resistir las reformas de las pensiones buscan desalentar a las personas de ejercer su derecho a protestar.

“El mensaje de disciplina que el gobierno trata de dar es tan brutal que a través del Ministerio de Seguridad han demandado a los legisladores que se negaron a debatir las reformas de pensiones el 14 de diciembre”, se lee en el comunicado. Los manifestantes también exigieron justicia por los asesinatos de los activistas Santiago Maldonado y Rafael Nahuel por parte de las fuerzas de seguridad del estado.

Maldonado desapareció en medio de la represión policial en una protesta mapuche, permaneció desaparecido durante 78 días hasta que encontraron su cadáver. Emmanuel Echazu, la única persona acusada en el caso, fue ascendida recientemente por el Ministerio de Seguridad argentino.

La amplia gama de organizaciones también rechazó la decisión de otorgar el arresto domiciliario al genocida Miguel Etchecolatz. La decisión del tribunal federal ha recibido críticas generalizadas, incluida la hija biológica de Etchecolatz, quien dijo que debería permanecer en la cárcel hasta el “final de sus días”.

Una manifestante prometió que tales movilizaciones continuarán inundando las calles para poner fin al “plan de austeridad y represión” del gobierno de Macri.

https://www.telesurtv.net/english/news/Argentines-March-Against-Govts-Austerity-Repression-Plan-20180113-0007.html

Carta de Rodrigo Lanza desde las mazmorras y las mentiras

Rodrigo Lanza con su madre
Compañerxs, amigxs familia…

Otra vez desde las mazmorras del Estado, el estómago de la bestia. En primer grado y FIES escribo estas palabras, aislado, pero no solo, porque sé que nuestros valores son mucho más fuertes que estos barrotes que tengo delante, que nuestro amor por la libertad mil veces más digno que su odio y que no hay pared que logre separarnos de lxs nuestrxs.

Creo en muchas cosas y un par de ellas siempre han sido que la autodefensa antifascista es la lucha más legítima que hay, y que un Estado que promueve el fascismo, el racismo, la homofobia y un largo etcétera atacará despiadadamente a quien se defienda.

Después de ser insultado racistamente, atacado por la espalda por un hombre con un cuchillo en la mano y tras un trágico desenlace, la maquinaria se pone en marcha, el Estado se hace fuerte y sabe que una mentira contada mil veces se convierte en verdad, al menos para la mayoría que necesitan. El atacante se convierte en atacado, se inventan una excusa ridícula del ataque (los tirantes) que ni siquiera aparecen en la investigación policial, el cuchillo desaparece e intentan ocultar vinculaciones fascistas y racistas. Tiran de su mejor arma: el patriotismo. El peligro en la tele soy yo, y dirán esa mentira mil veces, porque pueden y la necesitan. Siento una impotencia terrible al saberme un peón de su juego, pero no desespero, sé por experiencia que la verdad sale a flote aunque la historia la escriban los poderosos, los vencedores… por ahora.

Sé que haremos más ruido que ellos, que nuestros lazos y solidaridad valen mucho más que sus medios y sus muros. Sigo creyendo ahora más que nunca en la legítima autodefensa, en el antifascismo, en mis hermanxs en la calle, en nuestras luchas, en mi familia, en mis principios.

Por todo esto y más, aún aquí, tras todo lo que estoy viviendo, sigo sintiéndome afortunado, porque sé que cuento con ustedes, y ustedes conmigo.

Desde las mazmorras, aislado, pero no solo.

Rodri, 2 de enero de 2018

La Guardia Civil va puerta por puerta intimidando a los que suben vídeos a internet

El coronel Manuel Sánchez Corbí
Catalunya, aparta de mí este cáliz (7)
“Estamos yendo puerta por puerta”. La frase es del coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí, y va dirigida a los votantes del 1 de octubre, especialmente a aquellos que grabaron vídeos enfrentándose con los agentes que actuaron represivamente para detener la votación.

Corbí ha hecho estas declaraciones a la revista Interviú, donde se refiere a la situación en Catalunya, y asegura que el 1-O los catalanes se pensaron “que todo valía, y no todo vale”. En este sentido, asegura que el cuerpo de seguridad español está yendo “puerta por puerta” a buscar “todos aquellos que colgaron vídeos muy ufanos”.

En este sentido, les amenaza reproduciendo una posible conversación entre los agentes y el propietario el vídeo. Esta es la transcripción de la entrevista: “Buenos días, usted es el del vídeo en el que tira piedras al guardia civil?”. “Hombre, es que yo…” “No, no, usted es el del vídeo que tira piedras al guardia, (da una golpe en la mesa), venga para acá”.

Después de esta advertencia concluye: “la gente se lo pensará”.

Además, preguntado por si hay riesgo de violencia en Catalunya, Corbí asegura que los independentistas todavía “no están en el punto de dar el paso”, aunque dice que “ahora estamos en la parte casi de los escraches; si se avanza, el siguiente punto son los cócteles molotov; el siguiente punto serían los explosivos”. Sin embargo, defiende que ahora todos los que “en Cataluña escracharon, tiraron piedras, tiraron sillas… están siendo llamados por la justicia”.

Corbí fue jefe de operaciones secretas contra ETA, aunque actualmente lidera el operativo que encontró el cuerpo de Diana Quer, la joven asesinada en Galicia de quien recientemente se ha encontrado el cuerpo.

Su figura como guardia civil, sin embargo, se ve manchada por una condena por torturas. Fue el año 1997, cuando fue condenado a cuatro años de prisión y a una inhabilitación de hasta seis, después de ser acusado de torturas a un detenido. Sin embargo, un año después, el Tribunal Supremo le rebajó la pena a un año, y después fue indultado con el primer gobierno de José María Aznar.

https://www.elnacional.cat/es/politica/amenaza-coronel-1-octubre_227451_102.html

Crónica negra de la transición: el asesinato de un albañil por la policía política

Rodríguez Ledesma: el obrero asesinado
Eran las cinco de la tarde de aquel 9 de julio de 1977. Francisco Rodríguez Ledesma. Albañil. Currante y vecino en paro del barrio obrero del Cerro del Águila se encontraba en una de las asambleas celebradas ante el expediente de crisis que amenazaba los dos mil puestos de trabajo de la fábrica textil de Hytasa (Sevilla). La instalación había sido inaugurada cuarenta años antes por el general Gonzalo Queipo de Llano.

Aquella tarde unas cien personas al grito de “No al cierre de la textil” alterarían, tras meses de protesta, al Seat 1500 color crema que llegaba a cada concentración con tres agentes de la Brigada Político Social. La nota del Gobernador Civil relata al día siguiente de aquella revuelta como “supuestamente lanzaron piedras al vehículo los manifestantes” de Hytasa. Más tarde, cayeron disparos. Gritos. Y un solo herido que termina muerto. A Ledesma, de 54 años de edad, le estalló el bazo y tuvo perforación de colon a causa del disparo de uno de los agentes de la BPS a menos de veinte metros de distancia.

Seis meses de lenta agonía y seis operaciones más no le salvaron de “sufrir un agravamiento considerable, con infección abdominal y una afección renal aguda”. Murió el 4 de enero de 1978. Se cumplen cuarenta años de su asesinato. Casos como el del albañil Francisco Rodríguez Ledesma confirman como a las puertas de la Transición, y con el dictador muerto hacía dos años, el terror no había pasado. Una de sus modalidades eran los tiros al aire en medio de manifestaciones que costaron la vida a trabajadores a plena luz del día.

El escritor Juan José Téllez relata sobre el caso de este albañil del Cerro del Águila la impunidad que nunca ha salido a la luz. El agente “era un tipo con gafas que bajó de un coche policial. Así describieron a su asesino. Nunca identificado, jamás condenado”.

La explicación oficial llegaría días más tarde en uno de los comunicados lanzado por el entonces gobernador civil José Ruiz de Gordoa: “Dispersada la concentración, un grupo de unas 100 personas, identificó un coche policial dirigiéndose contra el mismo y arrojándole piedras con propósitos claramente agresivos, viéndose obligados los ocupantes a salir del coche y efectuar disparos al aire. Posteriormente se tuvo conocimiento de que en la Casa de Socorro de Nervión había ingresado un hombre herido de bala y que resultó ser Francisco Rodríguez Ledesma”.

La prensa de la época se hizo también eco de los terribles sucesos. “Las cargas de la Policía Armada sembraron el desconcierto entre los miles de manifestantes. Entre el tumulto, cinco disparos de bala salieron de la pistola de un policía de paisano hiriendo de muerte a Ledesma”.

Los obreros de la textil de Hytasa, una de las fábricas más grandes del sector, llevaban varias semanas de concentraciones. En sus puertas se reunían miles de vecinos de todos los barrios obreros, los Pajaritos, La Candelaria, Polígono Sur, Su Eminencia, Rochelambert y el Cerro.

Aquella tarde del 9 de julio, Ledesma llegó a la concentración como un trabajador afiliado a Comisiones Obreras, aunque se encontraba en paro y nunca había sido de la plantilla de la textil. Esa tarde había pasado por la bodeguita donde hablaba con otros albañiles de posibles chapuzas que podían salir en el barrio.

Sin dar apenas tiempo a los convocados, comenzaron las carreras, las cargas, el humo, todo por unos gritos que alteraron a aquella Policía Armada. Nadie olvida que los agentes de la BPS estaban a tan solo a veinte metros de distancia de los trabajadores de la textil. “De la calle Héroes de Toledo surgió un Seat 1500 color crema. De él se bajó un hombre que rondaba la cincuentena. Parece que algunas de las personas recriminaban a la Policía su enérgica, incontrolada e inconsecuente represión”, aclaraban los periódicos.

“Nadie olvida aquella tarde. Fue para todos un día muy traumático. La muerte de un compañero que, sin ser trabajador, fue aquella tarde a ayudar a sus vecinos que se veían amenazados a irse a cola del paro”, relata Pepe Verdón, vecino del barrio en aquella época. Ledesma había llegado al barrio junto a sus siete hermanos desde Morón de la Frontera. “Se habían buscado la vida en este barrio obrero y en aquella etapa buscaba por las tardes chapuzas que le salieran en la casa de algún vecino. Sin familia y sin trabajo, este albañil intentaba salir adelante como todos”.

Miguel Rodríguez Ledesma, hermano de Francisco, recuerda como en aquella etapa su hermano mayor tuvo la peor suerte del mundo. “En aquella época vivía con mi madre. Después de tantos meses en el hospital solo queríamos descansar de un episodio tan difícil”, relata. El mayor de los Ledesma pertenecía como trabajador de la construcción al sindicato de CCOO. Su hermana Rosario aún guarda en el cajón de su habitación el carné de afiliado, las gafas y las 50 pesetas que llevaba encima en el momento que se cometió el asesinato.

Verdón habla del dolor de una familia que no vio a los culpables sentarse en el banquillo hasta casi tres años después de su muerte. “El día del juicio estaban sentados en el banquillo el jefe de la BPS en Sevilla que aún está vivo y un agente de Cádiz de la Brigada que recalcó que aquel disparo a 15 metros de la espalda de Ledesma se hizo para salvaguardar su seguridad”. Los responsables no cumplieron condena, quedando otro asesinato de la Transición impune.

Ledesma murió en el Hospital Virgen del Roció donde ingresó la misma tarde del 9 de julio. Seis meses después con el pulmón infectado, el riñón y los intestinos no se pudo hacer nada por él. Hoy su hermana Rosario ha sido la única que ha mantenido su legado y reivindica la lucha de su familia por conseguir una respuesta a pesar del paso de los años.


Rosario Rodríguez Ledesma no olvida el día de la muerte de su hermano, cuarenta años después. “Cientos de personas quisieron acompañar a la familia desde el hospital al cementerio en una especie de cortejo que no fue finalmente permitido”. Cientos de personas fueron de todas formas y vociferaron delante de la policía pidiendo responsabilidad a “aquellos fascistas en una larga caminata hasta el camposanto”.

El colectivo Aire Libre, presidido por Verdón, junto al grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de CGT  (RMHSA) han exigido a la Junta que esta “víctima colateral” del régimen tenga su Lugar de la Memoria, concretamente en la esquina donde fue alcanzado, la de la avenida de Hytasa con Diamantino García. Hoy lugar de entrada de un centro de educación primaria.

El colectivo Aire libre repone cada mes una placa improvisada que recuerda a los vecinos del barrio la esquina de su asesinato.

La solicitud trasladada a la Dirección General de la Memoria Democrática, para su inscripción en el Catálogo de Lugares de la Memoria Histórica de Andalucía fue aprobada el pasado mes de julio, aunque Verdón recuerda que “se encuentran a la espera de que se coloque la placa oficial”. La nueva ley de Memoria ha aceptado como víctima de la dictadura a este albañil al haber sido asesinado antes de 1982, tal y como marca la nueva ley de Memoria Democrática andaluza.

Desde 2015, el colectivo Aire libre repone cada mes una placa improvisada que recuerda a los vecinos del barrio la esquina de su asesinato. “Nos la tiran, se cae, se moja con la lluvia pero una vez más la volvemos a poner hasta que llegue la definitiva”.

Cecilio Gordillo, coordinador de la RMHSA, añade la importancia de este caso y de su recuerdo en esta etapa tan oscura. “La necesidad de que las víctimas de la Transición sean víctimas de la represión del régimen, aunque sí podríamos decir que el golpe tiene una fecha concreta, 18 de julio del 36 no así el nacimiento del modelo creado (franquismo) y mucho menos su muerte y represión”.

http://www.publico.es/politica/caso-rodriguez-ledesma-historia-albanil-tiroteado-policia-protesta-plena-luz-dia.html

16 mineros fueron fusilados en Cáceres durante la sangrienta Navidad de 1938

Se cumplen ocho décadas desde que piquetes militares dirigidos por generales golpistas sembraran el terror y segaran a golpe de fusil la vida de 196 republicanos en Cáceres y poblaciones aledañas. El pretexto: un falso complot republicano para tomar la ciudad.

Estaba a punto de despuntar el día cuando los mineros de la barriada de Aldea Moret de Cáceres fueron conducidos a punta de fusil hasta el campo de tiro de la ciudad donde recibieron el impacto mortal de un pelotón de 60 piquetes conformado por 20 guardias civiles, 10 guardias de asalto y 20 falangistas.

Estos hechos ocurrieron en vísperas del día de Reyes Magos del año 1938 como relata el libro “Tragedia y represión en Navidad”, del historiador Julián Chaves Palacios.

El hijo de Mateo Duque Ramos, fusilado el 5 de enero de aquel año, que dejó viuda y cuatro hijos, conoció que el cuerpo de su padre yacía en el cementerio con 14 años. Fue un día que lo llevaron a limpiar hierbas al cementerio y un hombre se lo dijo, según relata su nieto.

“Era mi abuelo y no pertenecía a ningún partido, no se identificaba con ninguna ideología, pero tenía una profesión muy delicada por aquellas fechas: se dedicaba a cargar los barrenos en las canteras de cal” y conocía el uso de la dinamita, lo que valió para relacionarlo con el falso complot.

Fernando Baz, sobrino de Eulogio Baz Marcos, también fusilado, relata que un día, al volver a casa de su hermana Paula, mujer viuda con la que vivía, avisaron a su tío de que la Guardia Civil había ido a buscarle. Eulogio “se arregló y se fue al cuartel sin más y nunca volvimos a saber de él”, lamenta su familiar. “A los pocos días, el 5 de enero de 1938, le fusilaron”.

Un primo de la familia, enterrador y encargado de introducir los cuerpos del fusilamiento en la fosa común fue quien lo advirtió al reconocer los cuerpos de su tío y de otro primo, Julián Baz, minero caído ante el mismo pelotón.

Tras romper años de silencio y temor, los hijos y nietos han contribuido a arrojar mucha luz sobre la sangrienta navidad de hace 80 años en Cáceres. Los 16 mineros –a quienes tan sólo figurar sus nombres impresos en una libreta supuso la pena de muerte– perdieron su vida fruto de “una caza de brujas planificada por un militar africanista” para aterrar a la población.

Desde julio de 1936 Cáceres había caído en manos de los sublevados golpistas y, a pesar de ello, el general africanista Ricardo Rada denuncia un supuesto complot dirigido por Máximo Calvo para tomar la ciudad que desencadena la masacre.

Los fascistas sublevados protagonizaron semanas de represión y escarnio sobre la población cacereña que darían como resultado más de 400 detenciones y el fusilamiento, sin capacidad de defensa, de casi 200 personas. Ocurrió entre el 25 de diciembre de 1937 y el 21 de enero del año siguiente.

El detonante de la inquina fascista, que sometió por aquellas fechas a las poblaciones cacereñas a fusilamientos al amanecer, mediodía y atardecer, resultó un “montaje de los sublevados y falangistas”.

Una operación ficticia dirigida por el militar africanista al mando en Cáceres para someter y erradicar cualquier intento de insurrección entre la población. Lo que evidencia la “represión sistemática” de los golpistas en tierra extremeña.

Los pelotones de piquetes fusilaron a 196 personas (182 hombres y 14 mujeres). Fusilamientos que se registraron en las poblaciones de Cáceres, Arroyo de la Luz, Malpartida de Cáceres y Navas del Madroño, ocasionando las bajas más numerosas en estas dos últimas poblaciones. En Cáceres ciudad destacan dos ejecuciones masivas con 34 personas en el campo de tiro y 16 mineros el día de reyes; y en Navas del Madroño, el drama prácticamente afectó a todos sus hogares puesto que asesinaron a 68 de sus 3.000 vecinos.

Entre las víctimas había padres, hijos y hermanos; maestros, mineros, sindicalistas, y también cargos públicos como el alcalde de Cáceres, el socialista Antonio Canales; y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana.

https://elsaltodiario.com/saltamos-extremadura/memoria-historica-visperas-reyes-16-mineros-fueron-fusilados-caceres-durante-navidad-1938

Brasil declara el estado de emergencia por la huelga de la policía

Ayer el estado brasileño de Rio Grande do Norte declaró el estado de emergencia porque la policía ha iniciado su tercera semana de huelga, que ha desencadenado un aumento en los crímenes violentos.

La policía civil y militar se declaró en huelga el 19 de diciembre porque no han cobrado el pago completo de su nómina desde noviembre.

Más de 100 personas han muerto desde que la policía dejó de patrullar las calles del estado nororiental, considerado uno de los lugares más mortíferos del mundo mucho antes de la huelga.

Las negociaciones entre la policía y el gobierno estatal se han estancado, a pesar de que la huelga se ha declarado ilegal y la amenaza de que los agentes que promueven la huelga sean detenidos. La próxima ronda de conversaciones se espera para el miércoles.

El 29 de diciembre trasladaron 2.800 tropas del ejército federal a Rio Grande do Norte, pero no han podido mantener el ritmo. Si bien la seguridad en las calles ha mejorado desde los primeros días de la huelga, solo responden a la mitad de las llamadas al teléfono 911.

El número de homicidios en Rio Grande do Norte ha ido en aumento durante años, saltando un 232% entre 2005 y 2015. Según un informe del Observatorio de Intencional de Violencia Letal, 2.408 personas fueron asesinadas el año pasado, un número récord de homicidios en el estado.

Gran parte de la violencia en las calles de Rio Grande do Norte se debe a una guerra territorial de larga data entre la pandilla local Familia do Norte y la banda paulista Primeiro Comando da Capital, o PCC. El estado es parte de una ruta de tráfico de drogas muy deseada que sería extremadamente rentable para el PCC, que se ha extendido hacia el norte en un intento de adelantarlo y controlarlo.

El decreto de emergencia, que se publicó en el Boletín Oficial del Estado y tiene una validez de 180 días, le permite al gobierno de Rio Grande do Norte pagar los servicios de emergencia y firmar contratos sin un proceso público de licitación.

La seguridad pública no es la única crisis que enfrenta el estado. El año pasado declaró el estado de emergencia en salud pública y en su sistema penitenciario, y ambos siguen vigentes. Una sequía también ha dejado 153 municipios en Rio Grande do Norte en estado de emergencia desde principios del año pasado.

http://www.latimes.com/world/la-fg-brazil-police-strike-emergency-20180106-story.html

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