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La represión en Chile está experimentando las nuevas armas israelíes

Ni los gobiernos chilenos de derecha ni los de izquierda han renunciado al legado militar y judicial de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Israel contribuye a su lucha contra la población proporcionándoles armas y adiestramiento. La criminalización por parte de Chile de la resistencia popular se puede comparar a la represión por parte de Israel de la resistencia palestina.

Chile se ha unido en las manifestaciones que han recorrido todo el país contra el presidente Sebastián Piñera y su compromiso con el programa que introdujo el difunto dictador Augusto Pinochet. Los manifestantes han pedido su dimisión y exigido que se elabore una nueva constitución que sustituya el legado del dictador.

El estado de emergencia y los toques de queda impuestos por Piñera en todo Chile suscitaron comparaciones con la era de la dictadura en Chile puesto que el ejército emprendió una escalada de violencia contra la población civil en la que se incluyen asesinatos, golpes y tortura sexual. Esta represión en todo el territorio nacional recuerda el pasado. La militarización y criminalización de la resistencia en Chile tiene su origen en las leyes antiterroristas promulgadas por Pinochet y utilizadas por los gobiernos que se han sucedido desde la transición a la democracia contra la población.

Al igual que ocurrió durante la era de la dictadura de Pinochet, Israel respalda las violaciones de derechos humanos por parte del gobierno actual al vender tecnología militar y de vigilancia al gobierno chileno. Desde la época de la dictadura la CIA predijo que Chile iba a seguir comprando armas a Israel sin mucho riesgo de irritar a los Estados árabes siempre y cuando mantenga unas relaciones discretas con Tel Aviv y evite apoyar públicamente las políticas israelíes.

En busca de nuevos socios

A Chile no le ha resultado difícil hacerlo, ni en la época de la dictadura ni después. Pinochet mantuvo relaciones con Israel y con los Estados árabes al evitar mantener una postura clara en cuestiones controvertidas de la política de Oriente Medio. Igualmente, los gobiernos posteriores a la dictadura mantuvieron una actitud ambigua, facilitada por el apoyo de la comunidad internacional al compromiso de los dos Estados.

A partir de 1973, tras la guerra árabo-israelí, los países africanos empezaron a romper las relaciones diplomáticas con Israel, lo que obligó al Estado de asentamiento colonial a buscar otros países con los que establecer relaciones diplomáticas, así como posibles mercados para su industria de armamento con el fin de compensar la pérdida de colaboración militar con los Estados africanos. Una vez que Estados Unidos se afianzó en América Latina debido a su apoyo a las dictaduras militares y a las operaciones por toda la región para eliminar toda influencia socialista o comunista, Chile, que en 1949 había reconocido a Israel, se convirtió en un objetivo fundamental para el gobierno israelí. Al aumentar la preocupación de la comunidad internacional por las violaciones de los derechos humanos en Chile, en 1976 Estados Unidos se vio obligado a responder imponiendo un embargo de armas, a pesar de que anteriormente había financiado a Pinochet para que cometiera esos mismos crímenes. Aunque es posible que la CIA burlara la decisión del Congreso estadounidense, Israel estaba en una posición privilegiada para intervenir y llenar el vacío, y convertir a Chile en uno de sus principales compradores de armas en la región.

Un documento desclasificado de la CIA revela importantes detalles sobre las compras militares de Chile a Israel. Desde 1975 hasta 1988 Israel vendió sistemas de radar, misiles aire aire, equipamiento naval, aviones y sistemas antimisiles a la dictadura chilena. Una de las razones por las que Pinochet eligió a Israel, aparte de su armamento sofisticado y la admiración que sentía por el ejercito israelí, era el hecho de que Tel Aviv no pone condiciones políticas a sus transferencias, lo cual era importante para Pinochet, lo mismo que la artera postura de Israel de mantener declaraciones públicas de apoyo a una vuelta a la democracia en Chile al tiempo que suministraba a la dictadura armas para utilizarlas en el país y la región cuando llegó a su apogeo la Operación Cóndor (un plan para toda la región implementado en 1975 por las dictaduras latinoamericanas para exterminar a los grupos revolucionarios). Además de vender armas a Chile, en la década de 1980 Israel también ofreció al ejército de Pinochet la oportunidad de visitar sus industrias de defensa y ofreció adiestramiento a pilotos y oficiales chilenos.

Leyes comparables

Los gobiernos de la era posterior a la dictadura mantuvieron la constitución de Pinochet. Las leyes antiterroristas de 1984 que utilizó Pinochet para prolongar la detención sin cargos se han aplicado desde entonces a la población por parte de los gobiernos de Chile. La legislación es similar a la de Israel, que aplica a las personas palestinas la detención administrativa que permite encarcelas sin cargos ni juicio y renovar periódicamente la orden de detención. La criminalización por parte de Chile de la resistencia contra el capitalismo tiene paralelismos con la opresión de la resistencia palestina por parte de Israel. Ambos pueblos se enfrentan a luchas comunes y a opresores similares. La vigilancia, una táctica que tiene profundas raíces en la colonización de Palestina por parte de Israel, es una medida que los gobiernos chilenos ha aplicado sistemáticamente contra las personas. Los gobiernos chilenos utilizan tecnología de vigilancia israelí en la región de la Araucanía: la militarización de la región es el resultado directo de la aplicación de la legislación antiterrorista a la población mapuche.

Elbit, IAI y Rafael son los principales proveedores del gobierno chileno. Elbit y IAI se utilizan ampliamente contra la población palestina. En América Latina está muy solicitada la tecnología militar de Israel (desde los sistemas de vigilancia, el mantenimiento de sistemas informáticos, la munición de fósforo blanco y la tecnología de demolición hasta tecnología para aviones de combate utilizados en los bombardeos de Gaza por parte de Israel), supuestamente para luchar contra el tráfico de drogas y vigilar las fronteras. No obstante, lo que buscan los gobiernos de la región es controlar y reprimir sobre todo a sus propios pueblos.

En 2018 los ejércitos israelí y chileno firmaron nuevas iniciativas de cooperación en los ámbitos de educación y adiestramiento militar, mando de guiado y métodos de adiestramiento. El acuerdo se firmó en Chile por parte del general de división israelí Yaacov Barak y el general chileno Ricardo Martínez. Barak visitó la Brigada de Operaciones Especiales de Lautaro durante su visita. Piñera nombró Jefe de la Defensa Nacional al excomandante de la Brigada Lautaro, Javier Iturriaga, cuando el gobierno impuso el estado de emergencia para contrarrestar las protestas nacionales en Chile.

La prueba del armamento sobre el terreno

Israel comercializa sus armas y su tecnología como productos probados sobre el terreno. La población de Gaza es el experimento humano sobre el que se prueba la tecnología militar, lo que convierte a cualquier gobierno que compre armas a Israel en cómplice de la agresión colonial contra la población palestina. En Chile está agresión adopta un programa aún más siniestro. La compra por parte del gobierno chileno de tecnología militar a Israel para perseguir a la población mapuche es un reflejo de la represión israelí de la lucha anticolonial palestina.

Aunque las actuales relaciones entre Israel y Chile ya no están ocultas al control público, Israel sigue manteniendo clasificadas las relaciones entre ambos países durante la dictadura. Si bien Estados Unidos ha desclasificado muchos documentos que revelan su apoyo a la dictadura de Pinochet, Israel mantiene clasificadas más de 19.000 páginas de documentos a pesar de que pueden contener información sobre familiares judíos de ciudadanos israelíes que fueron desaparecidos por la dictadura de Pinochet.

La negativa a abrir los archivos

El ejército de Chile mantiene un pacto de silencio que dificulta la obtención de información y más aún hacer justicia a los miles de personas torturadas, asesinadas y desaparecidas durante la dictadura. En algunos casos los documentos desclasificados contribuyen a colmar lagunas de información. La negativa de Israel a abrir sus archivos referentes a la dictadura de Pinochet obstaculiza la obtención de justicia por parte de la ciudadanía chilena. Dos de sus miembros emprendieron un proceso judicial en 2016 para que se publicaran los documentos que podrían sacar a la luz la magnitud de la colaboración de Israel con Pinochet y probablemente revelar información sobre dos víctimas ejecutadas y desaparecidas, Ernesto Traubman y David Silberman.

Chile mantuvo estrechas relaciones con la fuerza aérea israelí en la época de la dictadura, lo que plantea interrogantes sobre la participación israelí en la práctica de la dictadura consistente en hacer desaparecer en el océano por medio de aviones a las personas detenidas ejecutadas. Además, un grupo selecto de agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile fue adiestrado por el Mossad en Israel .

Además de buscar información sobre el asesinato y desaparición de sus familiares, Lily Traubman y Daniel Silberman insisten en que su objetivo fundamental es sacar a la luz la magnitud de la implicación de Israel en la dictadura de Pinochet: «La venta de armas se debe regular por ley y deben existir unos criterios claros que prohíban la venta a países o regímenes dictatoriales que violan frecuentemente los derechos humanos».

La existencia y la violencia del colonialismo de Israel han creado una zona de prueba de armas perpetua en Gaza, lo que le supone una ventaja a la hora de vender su tecnología a los gobiernos que también pretenden reprimir a su ciudadanía. “Probado sobre el terreno” es el eufemismo que utiliza el Ministerio de Defensa israelí, una forma fundamental de deshumanizar a la población civil palestina. La situación la que se encuentra la población de Chile es similar; de hecho, se pueden establecer comparaciones respecto a la lucha por la liberación contra la explotación, apropiación y violencia colonial y neoliberal. Tanto el pueblo chileno como el palestino han sufrido la represión y las relaciones militares entre Chile e Israel sirven para reforzar la militarización. La normalización del colonialismo y el capitalismo a escala internacional asegura mientras tanto que la represion tenga carta blanca.

De hecho, posiblemente sea el compromiso de los gobiernos chilenos (sin excepciones entre los reaccionarios y los reformistas) de militarizar la región de la Araucanía lo que convierte a Israel en un socio permanentemente válido para Chile. Piñera se comprometió durante su campaña electoral a modificar las leyes antiterroristas para facilitar la persecución política. Sin embargo, como las protestas en Chile no muestran indicios de disminuir hasta que se derogue la constitución de Pinochet, es posible que Israel encuentre oportunidades más lucrativas en Chile en detrimento de toda la población.

https://orientxxi.info/magazine/chile-a-testing-ground-for-israeli-weapons,3462

Más información:

– La guerra química en Chile, un Estado terrorista que masacra a su propio pueblo (una vez más)
– Balance de la guerra contra el pueblo chileno: el número de heridos con perdigones asciende a 1.554
– Un tribunal chileno prohíbe que los Carabineros lancen gases tóxicos a los manifestantes
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones

La policía de Masschussets ya ha utilizado los robots en intervenciones reales

La policía de Masschussets ya ha utilizado el robot Spot de cuatro patas de Boston Dynamics en intervenciones reales y la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles) exige conocer todos los detalles de esa militarización de la robótica.

En abril, durante un evento dedicado a la robótica organizado por TechCrunch en Berkeley, el presidente de Boston Dynamics, Marc Raibert, presentó varios casos de uso de su robot Spot.

Entre los diferentes escenarios presentados, un vídeo presentó a la policía estatal de Massachusetts usando Spot para abrir las puertas de los domicilios privados durante un ejercicio de entrenamiento.

La exhibición policial no complace a los defensores de los derechos humanos. Varios meses después, la sección de Massachusetts de la ACLU exigió información al respecto.

La Asociación quiere saber cómo la policía utiliza o piensa utilizar la robótica. Según la ACLU, hay muchas áreas grises sobre el despliegue de estos sistemas robóticos en Massachusetts.

La ACLU exige total transparencia de la policía y el gobierno sobre el uso del robot Spot y pide una mayor transparencia por parte de las instituciones públicas, que debe ser clara, sobre cómo pretenden probar y desplegar estas nuevas tecnologías.

La ACLU cree que es necesario regular el uso de robots para proteger las libertades y derechos civiles en la era de la inteligencia artificial e invita a las empresas a cooperar para encontrar e implementar soluciones que garanticen que la ley evolucione al ritmo de la tecnología.

El vicepresidente de Boston Dynamics, Michael Perry, dice que tiene directrices estrictas sobre cómo la policía puede utilizar los robots y que es capaz de elegir a sus socios y asegurarse de que comparten su visión sobre la robótica.

No se trata de utilizar los robots de manera que puedan herir físicamente o intimidar a las personas, aegura la empresa, sino de tener “expectativas realistas sobre lo que un robot es capaz o no de hacer”.

El temor de la ACLU es que la policía permita que los robots tengan autonomía para mantener el orden, lo equivaldría a dejar que la inteligencia artificial juzgue la conducta de las personas.

Por esa razón, la ACLU exige documentos, correos electrónicos, discusiones y referencias a la militarización de los robots y, en definitiva, de que sean las empresas privadas quienes apliquen las leyes a través de la inteligencia artificial.

https://techxplore.com/news/2019-11-aclu-police-robots.html

En las favelas de Sao Paulo el hostigamiento policial a los vecinos es la rutina de cada día

Paraisópolis, la segunda mayor favela de Sao Paulo, respiraba miedo e indignación este lunes, un día después de que nueve jóvenes murieran en una estampida provocada por una acción policial. A pesar de la conmoción, el exceso de fuerza, aseguran, es rutina.

“Los policías cometen abusos todos los fines de semana”, dijo una joven de 18 años que vive en la calle principal de la favela, en el suroeste Sao Paulo. Por temor a represalias, la mayoría prefiere no dar su nombre.

Fue en esa calle, Ernest Renan, donde las nueve víctimas murieron pisoteadas la madrugada del domingo cuando varios policías irrumpieron en una fiesta al aire libre. La versión oficial es que los efectivos perseguían a dos personas que disparaban desde una moto, pero los vecinos tienen un relato diferente.

“Todos los fines de semana ocurre lo mismo. Arranca el ‘baile funk’ y la policía llega y empieza a correr a la gente. Ahí escuchamos los gritos, los jóvenes se desesperan, intentan huir, aquí se esconden hasta unos cien”, dijo otra vecina de 42 años señalando al estrecho callejón donde los efectivos acorralaron y golpearon a asistentes a la fiesta, según registraron vídeos de locales.

Paraisópolis concentra casi 100.000 habitantes en un kilómetro cuadrado. Su calle principal es trajinada y está llena de comercios. Las construcciones, muchas en ladrillos sin revestimiento, se levantan de forma desorganizada. La mayoría no tiene servicios básicos y marañas de cables cuelgan entre poste y poste. Aquí no llega ni un taxi de afuera.

En la entrada de la favela se realiza de jueves a sábado “el baile del 17”. Este “baile funk” se ha vuelto tan conocido que miles de jóvenes vienen de otras ciudades. La madrugada del domingo había unas cinco mil personas. Los nueve fallecidos tenían entre 14 y 23 años y no eran de la comunidad.

Un “baile funk” es una enorme fiesta de calle musicalizada con “funk”, ritmo que nació en las favelas influenciado por el hip hop. El “baile del 17” comenzó hace casi diez años frente a un bar con ese nombre, cuentan los vecinos.

El bar desapareció pero la fiesta creció, y no todos en Paraisópolis lo disfrutan. “Aquí hubo gente que hasta se mudó por eso, el ruido es insoportable, no te deja dormir”, dijo la vecina de 42 años.

Gloria Maria, de 20 años, difiere. Para ella, promotora cultural de la comunidad, el “baile funk” es una forma económica de divertirse.

A favor o en contra, los vecinos coinciden en que la acción policial es estigmatizadora y racista.

Gabriela Santana, de 21 años, reconoce que en el “baile del 17” hay drogas y sexo, “igual que en las fiestas de ricos. La diferencia es que el funk es criminalizado, es racismo”, afirma.

“En la plaza Puesta del Sol [en un barrio noble de Sao Paulo] todo el mundo fuma marihuana para ver el atardecer. ¿Y la policía llega con bombas ahí? El problema es que somos negros y pobres”, dice Lions Pacs, un rapero de 23 años que cumplió dos años de cárcel y dice tener tanto miedo de la policía que en días como el domingo no se atreve a mirar por la ventana.

En Paraisópolis, vecina de la rica urbanización Morumbi, hay una cancha de fútbol y un parque clausurado. El cine más próximo queda a media hora de autobús.

“Nunca entré al baile”, dice una joven de 23 años. “No me gusta, pero si la policía quisiera impedir el baile, vendría temprano. Pero ellos vienen tarde porque les gusta golpear a pobres y favelados”, agrega.

“La policía siempre comienza con bombas, luego lanza gas lacrimógeno, uno lo siente dentro de casa porque la garganta comienza a arder. Después se escucha la gritería, la gente pidiendo socorro”, dice su hermana de 18 años que muestra un vídeo donde se ve a policías dando porrazos a personas acorraladas en un callejón.

La policía dijo que investigará la acción policial para determinar si hubo excesos. “Luto” fue escrito en letras blancas en la calle donde ocurrió la tragedia y donde a partir del jueves, las hermanas creen, “ocurrirá todo de nuevo”.

https://es-us.noticias.yahoo.com/brutalidad-policial-rutina-denuncian-vecinos-tragedia-favela-sao-200924485.html

El científico que puso las nuevas formas de tortura a disposición de la CIA: Sidney Gottlieb

“Todavía estoy en estado de shock”, dice el escritor Stephen Kinzer por lo que ha sabido de los experimentos realizados por un científico del gobierno de Estados Unidos que pocos conocen por su nombre: Sidney Gottlieb.

“No puedo creer que esto haya sucedido”, relata tras publicarse un libro suyo con el sugerente título “Envenenador en jefe: Sidney Gottlieb y las investigaciones de la CIA sobre control mental” (1). Es una historia de la carrera de 22 años de Gottlieb, el químico que ejecutaba proyectos de control mental que tenían como objetivo ayudar a Estados Unidos en su lucha contra el comunismo desde la década de 1950 hasta la década de 1970.

Las investigaciones sobre los efectos de las drogas sobre el control del yo y las actividades volitivas respondían a una pregunta: ¿se puede obtener información gracias a las drogas que afectan al sistema nervioso superior? Si es así, ¿qué agentes son los mejores para ese propósito?”.

Kinzer cita un memorando de la CIA sobre el proyecto, posteriormente llamado Alcachofa (Artichoke). En los años 50 y 60 Gottlieb “dirigió la aplicación de cantidades y variedades de drogas desconocidas en muchas personas mientras buscaba la receta más adecuada para alterar la conciencia para moldear efectivamente los pensamientos y comportamientos de los sujetos”.

Gottlieb realizó pruebas de LSD en prisioneros, funcionarios del gobierno y pacientes de hospitales y a muchos no les informaron de que estaban experimentando en ellos con narcóticos.

Uno de los ejemplos citados es el caso letal de un oficial de la CIA que murió de una manera altamente sospechosa después de que Gottlieb supuestamente mezclara su bebida con LSD.

Más tarde diseñó venenos a medida cuando sus jefes plantearon la cuestión de “tratar” con un dirigente extranjero, con el siniestro médico finalmente interpretado por el actor Tim Blake Nelson, en la serie de Netflix “Wormwood” de la que ya hemos hablado aquí en otra entrada (2).

Kinzer esboza bastantes detalles nuevos en su libro, la primera biografía del científico. Por ejemplo, “Envenenador en jefe” describe la forma en que Gottlieb participó en sesiones de tortura en bases militares estadounidenses y permitió que su colega, un médico, le diera LSD a niños.

El libro señala que cuando “los científicos de [la Operación] Alcachofa ideaban un nuevo fármaco u otra técnica que querían probar […] le pedían a la estación de la CIA en Corea del sur que suministrara un lote [de] ‘sujetos prescindibles’”.

Un memorando de la CIA sugirió que esos sujetos eran necesarios para la prueba de una “nueva técnica importante” que no tenía nombre, pero agregaba: “la técnica no tiene problemas de eliminación después de la aplicación”.

El proyecto de Gottlieb involucró a jefes de estado extranjeros que pertenecían al campo antimperialista. Según los colegas citados por Kinzer, preparó “un tubo de pasta de dientes previamente envenenado” destinado al primer ministro congoleño Patrice Lumumba, aunque nunca se usó.

También dirigió un equipo científico que trabajaba en un extraño complot para deshonrar a Fidel Castro: creyendo que su fuerza se acumulaba en su barba, Gottlieb propuso que se rociaran sales de talio en sus botas para que se le cayera el pelo de la barba, “dejándolo abierto a ridiculizar y derrocar”.

Kinzer cree que sus 22 años con la agencia dejaron una huella significativa en la CIA como lo es hoy: dice que hay “una línea recta entre el trabajo y las técnicas de Sidney Gottlieb que los agentes estadounidenses enseñaron a los servicios de seguridad latinoamericanos en los años 60 y 70”.

“Estas técnicas también se usaron en Vietnam, y luego las técnicas de tortura y los llamados interrogatorios extremos que se usaron en Abu Ghraib y Guantánamo”, agregó Kinzer. Dado un “suministro efectivamente ilimitado” de LSD suministrado por la empresa farmacéutica Eli Lilly a la CIA, Gottlieb se convirtió quizás en “el estadounidense desconocido más poderoso del siglo XX”, afirma Kinzer.

Después de la CIA, el padre de cuatro hijos trató de reinventarse, trabajando con niños con problemas del habla. “Nadie tenía idea de lo que había hecho en el pasado, pero quedó atormentado por aquello”. Kinzer asume que cuando falleció en 1999 no se anunció oficialmente ninguna causa de muerte.

(1) https://www.amazon.com/Poisoner-Chief-Sidney-Gottlieb-Control/dp/1250140439/ref=sr_1_1?keywords=kinzer&qid=1573676166&s=books&sr=1-
(2) https://mpr21.info/2017/12/frank-olson-el-caso-del-asesino.html

Más información:

– Ewen Cameron, la ciencia al servicio de la tortura
– Frank Olson: el caso del asesino asesinado por sus iguales
– Guía práctica del perfecto criminal
– Las secuelas psíquicas de los lavados de cerebro financiados por la CIA en Canadá
– 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

Amnistía: el hilo conductor de las luchas contra la represión

Los Estados español y francés nos han dejado durante las últimas semanas claros ejemplos de su actitud, desde las condenas impuestas a cinco militantes de ETA por la Audiencia Nacional, hasta las cadenas perpetuas que la Sala de Aplicación de Penas de París mantiene contra Lorentxa Beyrie y Xixtor Haranburu; desde Altsasu hasta Catalunya; desde las cargas policiales contra los trabajadores del metal hasta la detención de dos jóvenes de Legutio; desde los detenidos en Euskal Herria por movilizarse a favor de Catalunya, hasta los 22 imputados de Maravillas Gaztetxea.

Nuestro movimiento denuncia sin paliativos la actividad represiva de los Estados y desea mostrar su solidaridad a todas las personas que la sufren. Igualmente, queremos denunciar otra vez el intento por robar el carácter político de determinados presos y presas, y debemos decir que de ninguna de las maneras aceptamos la definición del concepto de “preso político” que están haciendo desde los sectores progres y socialdemócratas. No aceptamos marginaciones según el modelo de lucha utilizado.

Son los complejos de quienes viven en lo políticamente correcto los que crean la necesidad de hacer diferencia entre presos políticos. Necesitan argumentos fáciles, no trabajados. Por eso las causas que son fáciles de asimilar socialmente según el status quo impuesto, tienen más éxito cuando este es medido en términos cuantitativos, que no cualitativos. La política 
convertida en marketing.

Si para denunciar las injusticias que sufren unos tenemos que afianzar las que sufren otros, entonces estaremos desarrollando una estrategia contraproducente y cortoplacista. 

Queremos recordar que lo que convierte en político a un preso no es el no haber utilizado la violencia, sino estar en la cárcel por su defensa activa de las libertades colectivas, sobre todo si no ha renegado de su carácter político y no perjudica con su recorrido a las condiciones de vida del resto de presos.

Entrando en los detalles sobre nuestra línea política, desde el primer día ha sido prioridad para nuestro movimiento defender el carácter político del conflicto por medio de la reivindicación de la existencia de represaliados y represaliadas políticas, y a la reivindicación de la amnistía le hemos querido sumar ahora la defensa de la legitimidad de la lucha. 

Somos conscientes de que el tiempo avanza y que, mientras se cierra el ciclo de lucha anterior, se están creando nuevos espacios de lucha. En cualquier caso, lo que vemos claro es que son esas ansias de lucha lo que las distintas generaciones tienen en común, y que la reivindicación de la amnistía es el hilo conductor que une a todas.

Todavía hay presos y presas a los que, como consecuencia del ciclo anterior, aún les quedan décadas de condena de prisión, y como consecuencia de las luchas de hoy y del futuro se  generarán, y ya se están produciendo, nuevos presos. La amnistía, por lo tanto, seguirá siendo una reivindicación imprescindible durante las próximas décadas. Es por ello que hemos decidido situar la lucha como eje a la hora de reivindicar la amnistía. En este instante en el que nos quieren convertir en un pueblo dócil, queremos impulsar un pueblo luchador en el camino de la consecución de la libertad nacional y social.

El 30 de noviembre  queremos marcar un punto de inflexión en esta actitud, y ese día llevaremos a cabo una manifestación nacional a partir de las 18:30, bajo el lema “Borrokatzea zilegi delako, amnistia osoa!”.

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión

Y finalmente el volcán entró en erupción

Darío Herchhoren

Cuando los volcanes entran en erupción se anuncian con explosiones y lanzamientos de humo, gases y lava, y esto es lo que está sucediendo socialmente en América Latina.

En efecto, todo comenzó a calentarse con las elecciones primarias en Argentina, que anunciaron un triunfo rotundo de las candidaturas de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y que fue confirmada posterioremente por el brillante resultado en primera vuelta (no fue necesaria una segunda) de esa opción y la humillante derrota del macrismo y su ideario neoliberal. Pero esa derrota del macrismo hay que leerla dentro de un marco continental, que vuelve tozudamente a expresarse en términos de izquierda, tras la tragedia que significó para los argentinos y para el bloque popular el triunfo de Mauricio Macri, con su ideología de los «Chicago Boys» de Milton Fridman.

A partir de esa derrota, se produjeron en Ecuador grandes manifestaciones contra las politicas macristas que venía aplicando Lenin Moreno, cada vez más escorado a la derecha, y que a raíz de los graves hechos en Quito, le obligó a trasladar el gobierno a Guayaquil, ante la imposibilidad de controlar la capital que estaba prácticamente tomada por los manifestantes.

En Brasil, y dentro de la misma erupción, se produjo la liberación de Lula, luego de pasar maś de 500 días encarcelado bajo una acusación de corrupción que nunca pudo ser probada, y que movilizó a millones de brasileños. El Tribunal Supremo de Brasil, ante la presión popular no tuvo más opción que liberar a Lula, aunque siempre se supo que no había prueba alguna contra él. Esto significó una grave derrota para Jair Bolsonaro, un ex militar fascista e ignorante, y de su ministro de justicia, Moro que antes había sido el que mandó a encarcelar a Lula.

En Chile hay manifestaciones desde hace un mes, con un número de muertos que ya superan los 20, con innumerables heridos y con miles de detenidos y gente que ha perdido la visión de un ojo por disparos de perdigones efectuados por los carabineros, un cuerpo históricamente brutal y criminal, con una larga lista de abusos a sus espaldas. Allí el presidente Sebastián Piñera, un ex funcionario de la dictadura cívico militar de Pinochet se jactaba de la paz social de que disfrutaba Chile.

Pero nunca dijo que esa paz se obtuvo mediante el terror impuesto al pueblo chileno mediante torturas, encarcelamientos y desapariciones, y que ahora como se dice por aquellos pagos «la vaca se les hizo toro».

Y ahora nos toca Bolivia. Allí se ha producido un golpe de estado cívico militar, que mediante violencias, torturas y amenazas ha conseguido desplazar del gobierno a Evo Morales, auténtico líder popular que había ganado las elecciones en primera vuelta hace pocos  días, en octubre pasado. Pero a pesar de todo,  el nuevo e ilegal gobierno boliviano, no consigue hacerse con el control del país, y en las calles se está librando una batalla entre los sectores más politizados de las clases humildes, y la fuerza bruta ejercida por la policía y el ejército.

Llama la atención dos cosas en la tragedia boliviana. La primera, es la falta de información y la deformación y manipulación de esa información, y la segunda, es la ingenuidad de Evo Morales que no supo ver que el ejército no estaba depurado ni tampoco la policía, y que en todo momento creyó en la legalidad construida, sin alcanzar a ver que esa legalidad no estaba construida para que el pueblo de Bolivia instaurara  el socialismo.

Vamos con la primera. Se informa que los habitantes de El Alto marcharon hacia La Paz en demanda de justicia y contra la asonada militar. Hay que decir que la ciudad de La Paz, es la sede del gobierno de Bolivia, pero su capital es Sucre, y que La Paz está construida en un valle. El Alto es una meseta que está a mucha más altura que La Paz, de ahí su nombre, y que es allí donde está el aeropuerto de La Paz. Lo que se llama pomposamente ciudad de El Alto fue en un principio una serie de chabolas, allí llamadas Villas Miseria, y que en un principio se construyeron en forma caótica, pero con el tiempo se fueron trazando las calles y la construcción se hizo con materiales de mejor calidad.

Y se construyó de la nada una verdadera ciudad, que está habitada en su inmensa mayoría por trabajadores pobres, que han sido enormemente beneficiados por las políticas inclusivas puestas en práctica por Evo Morales.

La segunda dijimos que era la ingenuidad de Evo Morales. He visto una entrevista que Rafael Correa, ex presidente de Ecuador le hace a Evo en el canal Rusia Today, que es un canal ruso en español y que transmite para España y América Latina. En esa entrevista Correa le hace la pregunta obvia, que es ¿cómo te confiaste en el ejército? A lo cual Evo contestó que conocía a algunos oficiales patriotas, y que confió en que iban a respetar al pueblo y que no se alzarían contra alguien elegido democráticamente.

Craso error. Los ejércitos de América Latina se formaron ideológicamente en la Escuela de las Américas en Panamá, donde oficiales superiores yanquis, les inculcaron las ideas de la guerra fría, y donde se les dijo que había un enemigo interno, que eran los trabajadores y campesinos, donde había un frente interno que había que cuidar contra ese enemigo.

Allí se enseña a torturar y a matar y a desaparecer. Baste  decir que de esa escuela salieron Videla, Banzer, Pinochet, Massera y toda una pléyade de criminales. Hay que aprender que esos ejércitos están hechos a la medida de los intereses del imperio y de sus servidores nativos, y que nada hay que esperar de ellos, y que las leyes y las constituciones de América Latina, están hechas para defender esos mismos intereses, y que si se quiere hacer una nación justa, libre y soberana hay que crear unas nuevas fuerzas armadas, y hacer nuevas leyes que defiendan a los marginados y a los desposeidos.

Hasta el último aliento: informe sobre el caso Georges Ibrahim Abdallah

Georges Ibrahim Abdallah es un preso político libanés condenado en Francia a cadena perpetua por la ejecución en 1982 de dos diplomáticos, uno estadounidense y otro israelí. Encarcelado en 1984, es el preso político más antiguo que hay en Europa, un caso de laboratorio del funcionamiento de la represión en el Viejo Continente y del papel de los jueces como sicarios del Estado.

El caso muestra también el encarnizamiento para mantener a Abdallah encarcelado y ayuda a entender determinados aspectos del imperialismo que no se suelen tener en cuenta.

La ejecución de los dos diplomáticos fue obra de Jacqueline Esber, alias “Rima”, una militante comunista libanesa que vivió toda su vida en la clandestinidad y falleció en Beirut en 2016 como consecuencia de una larga enfermedad.

Su identidad se conoció 34 años después de la ejecución, pero la verdad no condujo a una revisión de la condena de Abdallah porque un Estado imperialista como Francia, “patria de los derechos humanos”, vive de la mentira y el fraude, a costa de lo que sea, incluso de mantener a una persona condenada de por vida en la cárcel.

Tras condenarle en 1987, uno de sus abogados, Jean Paul Mazurier, publicó un libro en el que confesaba que trabajaba por cuenta del espionaje francés, un argumento más que suficiente para anular el juicio y, naturalmente, tambien la condena. No ha sido así.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Libano (FARL) secuestraron a Sydney Peyrolles, un diplomático francés destinado en Líbano para canjearlo por Abdallah. En la negociación subsiguiente las FARL liberaron a Peyrolles, pero Francia no cumplió con su parte del trato: liberar a Abdallah.

Al mismo tiempo que ambas partes llegaban a un acuerdo, apareció la pistola con la que se había producido una de las ejecuciones, envuelta en un periódico árabe con una fecha posterior en dos años al encarcelamiento de Abdallah.

Los diplomáticos ejecutados fueron dos. Uno de ellos se llamaba Charles E. Ray y era miembro de la CIA. El otro, Yaacov Barsimentov, era israelí y miembro del Mosad. Sus muertes se producen a comienzos de los ochenta, en un contexto dramático para Líbano, Israel y Oriente Medio que podemos resumir de la siguiente manera:

  1. En diciembre de 1981 Israel se anexiona los altos del Golán, pertenecientes a Siria
  2. Israel proclama a Jerusalén como su capital
  3. En 1982 el jefe de las milicias cristianas libanesas, Bachir Gemayel, aliado de los israelíes, alcanza la presidencia y es ejecutado casi inmediatamente
  4. Beirut es ocupado militarmente por Israel y la OLP tiene que abandonar sus bases
  5. Matanza en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, cometida por las milicias cristianas apoyadas por las tropas israelíes
  6. Primera Guerra del Golfo: Irak ataca a Irán con el apoyo de los imperialistas, incluida Francia

En los ochenta la situacion en Oriente Medio estaba cambiando tras el triunfo de la revolución en Irán. El protagonismo de la resistencia antimperalista cambia. Los palestinos han sido expulsados de sus tierras y ya ni siquiera pueden contar con apoyos efectivos en Líbano, ocupado militarmente por Israel.

En ese contexto, Abdallah era el chivo expiatorio perfecto: era comunista, era libanés, era de origen cristiano y formaba parte de la resistencia palestina. No sólo tenía que ser culpable sino que reunía todas las cualidades del culpable perfecto, que no ha perdido en absoluto porque 35 años después sigue manteniendo sus mismas convicciones políticas revolucionarias, es decir, es otro ejemplo más de coraje y resistencia en las condiciones más difíciles que cabe imaginar.

Su caso aparece en los correos electrónicos capturados a Hillary Clinton: cuando el gobierno francés deliberaba sobre la posibilidad de concederle la condena condicional, el padrino de Washington selló las puertas. Naturalmente, los israelies estaban detrás de esa negativa. Los imperialistas muestran mucho interés en que Abdallah no esté en la calle.

Los franceses juegan con fuego hasta el punto de que puede reproducirse la situación de Beirut en los ochenta. En 2014 el diario libanés Al-Ajbar, portavoz de la resistencia antimperialista, planteaba la posibilidad de que un francés pudiera ser secuestrado para canjearlo por Abdallah.

No estaría de más que quienes tanto recuerdan a Mumia Abu Jamal, dedicaran un poco de su tiempo a hacer lo propio con Abdallah y otros presos políticos que también merecen toda nuestra solidaridad y apoyo.

A nosotros cualquier otra actitud discriminatoria siempre nos ha parecido muy sospechosa…

El Golpe de Estado en Bolivia es ‘un refrescante paso adelante para la democracia’, según Human Rights Watch

El apoyo de Human Rights Watch al Golpe de Estado en Bolivia y la subsiguiente represión de las protestas populares no obedece a ningún error. Human Rights Watch no defiende los derechos humanos sino el imperalismo. Tampoco es una ONG, aunque lo parezca; es uno de los brazos que utiliza el imperialismo para mantener su hegemonía en el mundo.

El imperialismo estadounidense creó Human Rights Watch en 1978 con el nombre de Helsinki Watch inmediatamente después de la firma de los Tratados de Helsinki. Entonces su objetivo era denunciar que en los países del bloque oriental no se respetaban los derechos humanos.

Desde su nacimiento ha sido denunciado como lo que es realmente: un protagonista de la política exterior estadounidense. De ahí que sus miembros sean antiguos funcionarios del gobierno de Washington, es decir, las “puertas giratorias” al estilo gringo.

Si desde el principio Human Rights Watch quedó al descubierto con sus informes sobre los países del otro lado del Telón de Acero, con el “patio trasero” latinoamericano es aún más descarado.

Un informe suyo de 2008 sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela fue denunciado por cientos de académicos latinoamericanos porque no cumplía con los más mínimos estándares de investigación, imparcialidad, precisión y credibilidad. Su autor, José Miguel Vivanco, había expresado abiertamente sus prejuicios, revelando que escribió el informe “porque queríamos mostrar al mundo que Venezuela no es un modelo para nadie”.

En un tinglado como Human Rights Watch tan importante como lo que dice es lo que calla, como en el caso del Golpe de Estado que derrocó al Presidente hondureño Manuel Zelaya y la represión que le siguió que, como en Bolivia, fueron apoyados por Estados Unidos.

Para conocer con quién está el imperialismo en cada momento y en cada país no hay más que leer las declaraciones de los defensores de los derechos humanos, que se mueven como un resorte en cuanto el Departamento de Estado levanta la mano.

Los golpistas bolivianos han obligado a exiliarse a los gobernantes anteriores, han asesinado a 30 personas en las calles, han detenido a funcionarios y periodistas y han aprobado un decreto para eximir de responsabilidad por adelantado a la policía por los crímenes que cometa en la consolidación de su régimen.

En una situación tan obvia, Human Rights Watch no está con los manifestantes, ni con sus derechos, sino con los golpistas. En su declaración oficial, se abstuvo de utilizar el término “Golpe de Estado”, diciendo que Morales “había dimitido” tras varias semanas de “disturbios civiles y enfrentamientos violentos”, según dijo Vivanco.

La organización oculta que Morales fue amenazado de muerte por los militares y, por lo tanto, oculta el papel de los militares en el mismo. Morales no escapó de la muerte ni de un encarcelamiento, según Human Rights Watch; se fue a México sin ninguna razón aparente.

Además, el tinglado aprueba tácitamente al gobierno golpista, al que se dirige a fin de que otorgue prioridad a los derechos, quizá refiriendose a los vivos porque los muertos ya no tienen ninguno.

Kenneth Roth, el cabecilla del tinglado, fue aún más lejos en su perfil de Twitter al describir el exilio de Morales como “un refrescante paso adelante para la democracia”. Roth también carga contra el dimitido Presidente y no contra los golpistas, asegurando que el fugado había cometido un fraude electoral, que su candidatura era ilegal y que el ejército obró de manera impecable porque Morales les ordenó disparar contra los manifestantes, pero ellos se negaron.

Roth reconvierte el golpe en una insurrección y en un “momento de transición” para Bolivia, mientras se convocan nuevas elecciones, es decir, mientras los golpistas blanquean su dominación terrorista. Desde los tiempos de la Guerra de Vietnam a ese tipo de maniobras los imperialistas las llaman “pacificación”.

La autócrata Jeanine Añez, cuyo partido obtuvo el 4 por ciento de los votos en las elecciones de octubre, ha retirado a Bolivia de muchas organizaciones y tratados internacionales e intercontinentales. Describe a la mayoría de los indígenas bolivianos como “satánicos” e insiste en que no se les debe permitir vivir en las ciudades, sino que se les debe enviar al desierto o a las montañas despobladas de los Andes.

La represión también desaparece de las declaraciones de Human Rights Watch, camuflada en medio de eufemismos como una “escalada de la violencia” en la que no hay crímenes sino una especie de fenómenos de la naturaleza: no hay responsables, no hay instigadores, no hay cómplices… Nada de nada.

http://www.informationclearinghouse.info/52590.htm, https://www.mintpressnews.com/human-rights-watch-right-wing-massacre-bolivia/262887/

Bolsonaro presiona para aprobar una ley que de carta blanca a la policía para matar

El jueves Bolsonaro envió al Congreso un proyecto de ley para blindar la impunidad de los soldados y policías que maten en alguna operaciones represivas especiales, conocidas en Brasil como MGOP (Misiones para Garantizar el Orden Público).

El número de asesinatos cometidos por la policía en Brasil se ha disparado y con la aprobación del proyecto crecerá aún más, convirtiendo a las calles en un reguero de sangre.

La ley de Bolsonaro ilustra un cambio en la función de la policía que se está dando en el mundo entero: ya no se trata de detener sino de matar. Ese ha sido el caso de los yihadistas que en los últimos han cometido atentados en los países occidentales, o han sido acusados de ello. Hay más yihadistas enterrados que presos, lo cual es garantía de silencio.

La nueva ley brasileña reduce las penas o incluso proporciona plena protección judicial a los policías que matan en situaciones en las que se enfrentan a una “agresión injusta, presente o inminente”, ya sea para sí mismos o para otra persona.

El ejemplo que se difunde de “agresión injusta” es el mismo de siempre, el “terrorismo”, y aunque hay una cheque en blanco para cualquier “comportamiento que pueda causar la muerte o lesiones corporales”, como portar un arma de fuego.

El proyecto de ley es similar a una propuesta anterior más amplia para combatir el crimen, presentada por el ministro de Justicia, el golpista Sergio Moro, que también apuntaba a proporcionar una mejor protección a los policías que tienen un gatillo ligero.

Sin embargo, la propuesta de Moro languidece en el Congreso, donde los parlamentarios han vaciado la sección que ofrece más carta blanca a la policía, argumentando que podría alentarlos a matar más.

Al hablar el jueves de su propuesta, Bolsonaro dijo que representa un cambio en la lucha contra “la violencia” en Brasil que, naturalmente consiste en disparar indiscriminadamente a matar. “Ahora dependeremos de los parlamentarios, congresistas y senadores para aprobarlo”, dijo Bolsonaro en Brasilia.

Las misiones MGOP son operaciones militares temporales, creadas por orden directa del Presidente, para hacer frente a casos esporádicos de violencia incontrolable o situaciones de alto riesgo, tales como cumbres políticas internacionales.

En lo que va de año, Brasil ha utilizado las misiones MGOP para proporcionar seguridad en la cumbre de los países BRIC de Brasilia, en la lucha contra los incendios de la selva amazónica y en el traslado de prisioneros de alto riesgo a las prisiones federales.

Defensor desde hace mucho tiempo del terrorismo policial preventivo, Bolsonaro ha chantajeado a los parlamentarios diciéndoles que si no aprueban su proyecto pondrá fin a las MGOP.

https://www.voanews.com/americas/brazils-bolsonaro-unveils-bill-protect-police-and-soldiers-who-kill

En Bolivia no hay ninguna ‘escalada de la violencia’

En un comunicado oficial el gobierno del PSOE ha condenado la “escalada de violencia” en Bolivia, lamentando farisaicamente (“tajantemente”) que haya habido tantos muertos.

El diario Público dice lo mismo que su gobierno: hay una “escalada de la violencia”, que también se puede calificar como “ola de violencia”, una especie de repentino tsunami que nadie sabe de dónde viene ni a dónde va.

La CNN dice que se trata de “enfrentamientos” entre policías y manifestantes, como si de un combate de boxeo se tratara o como si salieran a la calle a pegarse en una riña tumulturaria.

Otros hablan de “altercados”, como un follón o una pelea en el bar de la esquina, protagonizada por los que se han tomado unas cuantas copas de más. Para referirse a los cadáveres alcazamos a saber lo obvio: que “han muerto”. No han sido asesinadas, sólo “han muerto” y hasta que la autopsia no establezca el motivo de su fallecimiento…

A Evo Morales, según dicen, se le ocurrió dimitir pocos días después de ganar unas elecciones y el Vicepresidente Garcia Liñera hizo lo propio. Pero si no querían gobernar, ¿para qué presentan a las elecciones?

Unos dicen que las elecciones fueron fraudulentas y otros que no fue así, de donde deducimos que es imposible aclararse. ¡Vaya Usted a saber! Por eso el gobierno español es partidario de investigar “los hechos”. No saben qué es lo que está ocurriendo.

Los relatos de guerra sicológica son siempre así porque los medios hacen lo mismo que los criminales de la más baja estofa: ocultar las pruebas. Que no se sepa nada y cuando se sepa, decir que no hay pruebas. Es la palabra de los unos contra la de los otros…

En Bolivia se ha producido un Golpe de Estado de manual, con las últimas técnicas con las que se llevan a cabo en el siglo XXI, o sea de manera diferente a golpes como el que derrocó a Allende en 1973.

En lugar de permanecer en el cargo para el que le habían elegido, como Allende, el Presidente Evo Morales ha salido corriendo y ha tenido que exiliarse en México porque amenazaron con asesinarle si no se marchaba.

Tras asumir las riendas, los golpistas han impuesto un régimen de terror contra el pueblo que, como suele ocurrir, ha demostrado que está muy por encima de ciertos personajillos y de ciertos partidos que dicen actuar en su nombre. Si hubiera sido así debían demostrarlo poniéndose a la cabeza de la resistencia popular.

Los 23 cadáveres cuya sangre ha regado las calles de Bolivia no son, pues, consecuencia de ninguna “escalada” sino de la represión política impuesta por los golpistas, única y exclusivamente.

Conocedores de la tramoya que se estaba gestando, si el gobierno hubiera detenido a 23 golpistas, el pueblo se hubiera ahorrado muchos sufrimientos y la voluntad expresada en las urnas se hubiera respetado, es decir, para rescatar a un régimen democrático hay que saber defenderlo.

Los golpistas no pueden convocar nuevas elecciones porque todas y cada una de las decisiones que adopten son nulas. La única alternativa es reponer en sus cargos a quienes han sido desalojados de ellos por la violencia y exigir responsabilidades a los golpistas, es decir, detenerlos, juzgados y meterlos en la cárcel a fin de que puguen por sus crímenes.

Las elecciones de los golpistas son como la transición “modélica” de España: pretenden blanquear tanto su situación como los crímenes de los que son responsables.

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