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Protestas y saqueos de supermercados en varios puntos de Estados Unidos

El alto desempleo, la economía en quiebra y ahora el malestar social levanta su la cabeza a las puertas del verano socialmente más agitado desde el crack de 1929.

En las redes sociales se han difundido fotos de las calles de Minneapolis del martes por la noche que impresionan por su masividad. Las protestas estallaron el lunes tras la muerte de George Floyd, un hombre negro que fue asesinado bajo custodia policial un día antes.
Al igual que los disturbios de Ferguson de 2014 y los disturbios de Baltimore de 2015, el desencadenante de los disturbios fue la detención y muerte a manos de la policía de un joven desarmado y de raza negra.

A diferencia del año 2014 y 2015, ahora la economía se ha hundido y decenas de millones de personas están desempleadas , ya que algunos tienen que recurrir a los bancos de alimentos porque han caído en la pobreza extrema, lo que sugiere que las tensiones ya están aumentando a medida que llega el verano.
Las primeras horas de las protesta fueron pacíficas, con gente portando carteles que decían «Justicia para George Floyd«, «No puedo respirar» y «Black Lives Matter«, en referencia al movimiento político que agrupa a los negros de Estados Unidos. Pero a medida que con el paso de las horas las protestas se masificaban, comenzó la represión con balas de goma y gases lacrimógenos.
El diputado Ilhan Omar, demócrata por Minnesota,
tuiteó: «Disparar balas de goma y gases lacrimógenos contra
manifestantes desarmados cuando hay niños presentes nunca debe ser
tolerado. Nunca. Lo que está sucediendo esta noche en nuestra ciudad es
vergonzoso. La policía debe ejercer moderación, y nuestra comunidad
necesita paz
«.
La brutal represión ha desencadenado tanto en Minnesota como en Los Ángeles quema de vehículos policiales y saqueos de supermercados.
Los medios locales que han analizado estas noticias coinciden que si
los disturbios se extienden a otras ciudades, como Baltimore, donde las
tensiones contra la policía ya son altas, la
administración Trump tendrá un gran problema en sus manos antes de las
elecciones.

La fiscalía del PSOE y Podemos promueve 6 años de prisión a uno de los detenidos en Madrid en solidaridad con Cataluña

La fiscalía de Madrid ha solicitado la pena de 6 años de cárcel y más de seis mil euros de multa contra el joven activista Daniel Gallardo, detenido en una manifestación en solidaridad con Cataluña. Asimismo, ha sido la propia fiscalía la principal oposición para su libertad provisional, ya que lleva en prisión desde el 16 de octubre del año pasado.


Desde el Movimiento Antirrepresivo De Madrid, que todavía no ha accedido al sumario completo, han explicado en varias ocasiones que la acusación se trata de un vulgar montaje policial, con pruebas fabricadas por la propia policía nacional y coordinadas con el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el resto del gobierno de coalición. Las imputaciones contra Gallardo son de atentado contra varios agentes, resistencia y desobediencia grave.
Cuando el policía declaró ante el juez no tenía lesiones ni secuelas. Hay numerosas contradicciones entre los partes de lesiones, pues el del policía supuestamente agredido está realizado más de una hora antes y en otro sitio distinto al del parte que se le efectuó a Dani en el momento y lugar de la detención«. 
En aquellos días, el ministro del Interior Grande-Marlaska manifestó que «la prisión preventiva continuará para los detenidos en las protestas mientras estas continuen«, lo que pone en evidencia que la actuación de la fiscalía responde a indicaciones directas del gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

La Fundación Rockefeller preconiza la militarización de la sociedad con el pretexto de la pandemia

La Fundación Rockefeller ha presentado un “Plan de Acción Nacional para el Control de Covid-19” en el que esbozan “medidas pragmáticas para reabrir nuestros lugares de trabajo y comunidades”. Pero estas no son, como dice el título, simplemente medidas de salud. El Plan -al que han contribuido algunas de las más prestigiosas universidades (Harvard, Yale, Johns Hopkins y otras)- prefigura un modelo social verdaderamente jerárquico y militarizado.

En la parte superior, el “Consejo de Control de Pandemias, análogo al Consejo de Producción de Guerra que Estados Unidos creó en la Segunda Guerra Mundial”. Estaría compuesto por “dirigentes de los negocios, el gobierno y el mundo académico” (enumerados así por orden de importancia, con los representantes del gobierno no en la parte superior, sino los de las finanzas y la economía). Este Consejo Supremo tendría la facultad de decidir sobre la producción y los servicios, con una autoridad similar a la conferida al Presidente de Estados Unidos en tiempos de guerra por la Ley de Producción para la Defensa. El Plan establece que 3 millones de ciudadanos estadounidenses deben ser examinados semanalmente del Covid-19, y que el número se debe aumentar a 30 millones por semana en seis meses. El objetivo, que se debe alcanzar en un año, es llegar a la capacidad de probar a 30 millones de personas diarias de Covid-19.

Para cada prueba debe haber “un reembolso adecuado a un precio de mercado de 100 dólares”. Por lo tanto, se necesitarán “miles de millones de dólares al mes” en dinero público.

La Fundación Rockefeller y sus socios financieros ayudarán a crear una red para la provisión de garantías de crédito y la firma de contratos con los proveedores, es decir, con las principales empresas productoras de medicamentos y equipo médico. Según el Plan, la “Junta de Control de Pandemias” también está autorizada a crear un “Cuerpo de Respuesta a Pandemias”, una fuerza especial (no denominada incidentalmente “Cuerpo” como los Marines) con una plantilla de 100.000 a 300.000 miembros. Se reclutarían de voluntarios del Cuerpo de Paz y de Americorps (creado por el gobierno de Estados Unidos oficialmente para “ayudar a los países en desarrollo”) y de la Guardia Nacional.

Los miembros del “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” recibirían un salario bruto medio de 40.000 dólares al año, para lo cual se espera que el gobierno gaste entre 4.000 y 12.000 millones de dólares anuales. El “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” tendría la tarea principal de controlar a la población con técnicas de tipo militar, mediante sistemas digitales de rastreo e identificación, en lugares de trabajo y de estudio, en barrios residenciales, en lugares públicos y en movimiento. Sistemas de este tipo -recuerda la Fundación Rockefeller- los realizan Apple, Google y Facebook.

Según el Plan, la información sobre las personas, relativa a su salud y actividades, permanecería reservada “en la medida de lo posible”. Sin embargo, todos ellos estarían centralizados en una plataforma digital cogestionada por el Estado Federal y las empresas privadas.

Sobre la base de los datos proporcionados por el “Consejo de Control de Pandemias”, se decidirá a su vez qué zonas estarían sujetas a confinamiento y por cuánto tiempo. Este, en resumen, es el plan que la Fundación Rockefeller quiere implementar en Estados Unidos y en otros lugares. Si se llevara a cabo aunque fuera parcialmente, habría una mayor concentración del poder económico y político en manos de élites aún más pequeñas, en detrimento de una mayoría creciente que se vería privada de los derechos democráticos fundamentales.

El operativo se ejecutaría en nombre del “control del Covid-19”, cuya tasa de mortalidad, según datos oficiales, ha sido hasta ahora inferior al 0,03 por ciento de la población de Estados Unidos. En el Plan de la Fundación Rockefeller, el virus se utiliza como un arma real, incluso más peligrosa que el propio Covid-19.

(*) https://www.rockefellerfoundation.org/national-covid-19-testing-action-plan/

Manlio Dinucci, https://www.investigaction.net/fr/la-fondation-rockefeller-preconise-un-controle-militarise-de-la-population-pour-lutter-contre-le-covid-19/

El problema es el Estado fascista

Iván Lezno

Tras dos meses de Estado de Alarma por el Covid-19, no ha habido día en que el gobierno no nos haya asegurado que las medidas adoptadas han sido por nuestra propia seguridad. Sobre todo, el mes y medio de confinamiento. Desde entonces, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército tienen tomadas las calles. Para justificar esto, el aparato mediático ha funcionado a la perfección ocultando las multas, las agresiones y cada abuso que están practicando en los barrios populares. El blanqueamiento de los cuerpos represivos es total.

De hecho, no solemos tener en mente a las víctimas de la represión ejercida durante este tiempo. De entre quienes sí las tienen, algunos piensan que la culpa la tiene el gobierno actual. Otros creen que se trata de los restos de las políticas del PP. La confusión está servida. Pero ¿Quiénes son los responsables de esta situación?

Para responder a esta pregunta, voy a partir de mi experiencia como represaliado político.

Lo cierto es que cuando muchas personas estábamos siendo condenadas a prisión por ejercer libertades políticas, la confusión era la misma que ahora. Parte de las opiniones responsabilizaban al gobierno del PP y la Ley Mordaza y otras tantas a los tribunales políticos y el Código Penal. Al mismo tiempo, cuando denunciábamos que estas condenas eran resultado de la falta de libertades y democracia, se nos solía rebatir que lo que había eran recortes en la libertad de expresión, producto de una democracia imperfecta, pero democracia, al fin y al cabo. Muchos manteníamos que no se trataba ni de una cosa ni de la otra y para ello, solíamos poner como ejemplo el origen de la Ley Mordaza. Que ésta es una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1992, aprobada por el PSOE, y que ésta, a su vez, fue una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1979 que aprobó la UCD, la cual tiene su origen en la Ley de Orden Público fascista de 1959.

Con esta aclaración, señalábamos que la Ley Mordaza no era el problema en cuanto a leyes, sino la misma legislación en sí, que transforma los derechos en delitos y provoca la falta de libertades que sufrimos, y que por tanto, que la lucha no consistía en derogar una u otra ley, sino en la conquista de las libertades políticas que se nos niega al pueblo.

Una vez que a muchos nos redujeron las condenas gracias a la enorme batalla de denuncia política que libramos, muchas de esas opiniones sentenciaron que esto fue resultado del cambio de gobierno.

Nosotros siempre preguntábamos lo mismo: ¿Qué sentido tiene que los mismos gobiernos que han aprobado las leyes que nos han condenado nos reduzcan las condenas? Entonces, nos aseguraban que tuviésemos paciencia porque el nuevo gobierno había prometido derogar las leyes que nos habían condenado a prisión. Pero el gobierno no sólo incumplió su promesa, sino que acabó aprobando la Ley Mordaza digital (1).

Ante esto, la respuesta que yo daba siempre era la siguiente:

A nosotros no nos ha investigado, imputado, juzgado y condenado ningún partido político. Nos ha investigado la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, la cual proviene de la Brigada Político-Social (2). Nos ha imputado el Ministerio Fiscal y nos ha juzgado y condenado la Audiencia Nacional, antiguo Tribunal de Orden Público (3), en este orden. Todas ellas son instituciones del Estado.

El problema no son ni las leyes, los partidos políticos ni el gobierno. Sino que éstos son la consecuencia del problema. Y el verdadero problema es el orden establecido que dicta las leyes, crea los partidos políticos y dirige al gobierno, que junto con todas sus instituciones, no tiene más objetivo que mantener el dominio económico de la clase dominante formada por los banqueros, grandes empresarios y altos mandos militares y religiosos sobre nosotros, la clase obrera, los trabajadores, el pueblo. Por eso da igual qué partido político esté en el gobierno, cómo se defina, cuáles sean sus siglas…

Porque el responsable de la represión, los ERTES, el hambre que están pasando muchas familias, las muertes por el virus y de lo que está por venir no es otro que el Estado, en este caso, un Estado fascista, que mantiene la misma base (bancos, grandes empresas, ejército e iglesia) que tenía durante la dictadura.

Muchos partidos que se dicen de «izquierdas» lo saben, pero nunca lo van a reconocer. Como parte que son del Estado, su objetivo no es enfrentarse a él, sino defenderlo. Esa es su naturaleza. Ellos son responsables de la confusión a la hora de diferenciar entre el gobierno y el Estado. Fueron los principales impulsores de la mentira de los «recortes» en la libertad de expresión, de que el fascismo se limita a Vox o de que es preferible el gobierno del PSOE-Unidas Podemos porque la derechona es peor.

Si hacemos como ellos y aseguramos que existen libertades políticas, entonces negamos la existencia de represaliados y de los más de 300 presos políticos que existen en este país. Con lo cual, damos por válida la represión y por último, damos por válido al fascismo. Nosotros no podemos caer en este juego oportunista que, como explotados, en nada nos beneficia. Nosotros tenemos que aspirar a otra cosa. Ni más ni menos, que a destruir de una vez por todas al Estado fascista español.

Pero para ello tenemos que empezar por tener claro cuál es nuestro objetivo.

En ningún caso puede ser el voto. En más de 40 años en los que la política se ha reducido a elecciones, nos vemos sin empleo digno, sanidad y educación pública de calidad ni libertades y derechos democráticos mínimos.

Tampoco puede ser la movilización por la movilización. Si repitiésemos el movimiento espontáneo del 15 M, que acabó diluyéndose hasta acabar en nada, tropezaríamos dos veces con la misma piedra.

Nuestro objetivo sólo puede ser la organización independiente y popular, al margen y en contra del Estado. Antes de la situación actual, se estaban dando pasos en esa dirección. Teníamos plataformas de trabajadores en lucha, colectivos antifascistas independientes, movimientos antirrepresivos, centros sociales, plataformas contra los desahucios y muchas más organizaciones que estaban combatiendo sin descanso al Estado, día tras día.

Como ahora tenemos una situación nueva, los métodos de organización que tendremos que emplear para organizarnos en base a nuestro objetivo también habrán de serlo. A su vez, tendría que ser necesario combinarlos con los que ya teníamos antes de esta situación. Para conquistar nuestros derechos y libertades, no tenemos que dudar en utilizar cualquier medio que sea necesario.

La situación se ha vuelto insoportable para el conjunto de los trabajadores. Tarde o temprano, las calles volverán a ser un campo de batalla. Podemos estar seguro de que un cambio profundo en nuestras condiciones de vida sólo será obra de la organización popular de los que nada ya tenemos, excepto nuestras cadenas de esclavos. Y nosotros, los más jóvenes, estamos obligados por nuestras circunstancias históricas a darlo todo hasta romperlas en añicos.

No podemos conformarnos con limosnas, ni reformas, sino a transformarnos en auténticos revolucionarios que sean capaces de organizarse a sí mismos y asegurar un futuro de verdad para nuestra clase. No tenemos tiempo que perder.

Notas:


(1) https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/decretazodigital-que-implica-nueva-ley-mordaza-gobierno-para-
tomar-control-internet-motivos-orden-publico
(2) https://elpais.com/diario/1983/02/07/espana/413420413_850215.html
(3) https://webs.ucm.es/info/uepei/audi.html

Una nueva profesión represiva creada por la pandemia: los ‘gorrillas’ sanitarios

Vuelven los serenos del franquismo más rancio
Este tipo de fenómenos sólo ocurren en una sociedad gobernada por sicópatas titulados. Nos referimos a la creación de una especie de “gorrillas” con el pretexto de la pandemia que, como ven, da para mucho.

Se encargarán de seguir los pasos de los apestados con una combinación de los métodos más ancestrales, como los serenos, y las nuevas tecnologías. Su tarea es la más vieja que existe en una sociedad de clases: vigilar. Su radio de acción, además de los apestados son “todos los demás” que entren en contacto con ellos porque, como se habrán dado cuenta, los contactos han quedado prohibidos desde ahora.

Fernando Simón miente una vez más. Ya hay unos 2.000 detectives en toda España, que han empezado a organizarse, porque la vigilancia se acabará normalizando y organizando cada vez mejor. Hace unos días el gobierno anunció el lanzamiento en Canarias una aplicación experimental que ayudará a rastrear los contactos.

El Instituto de Salud Carlos III tiene su propia policía paralela, pero las comunidades autónomas se han sumado a la faena inmediatamente.

En Ceuta hay una banda encargada del control, el Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa), dirigido por Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva.

En Cantabria el capo de los “gorrillas” es Manuel Galán, encargado de la Salud Pública de la Consejería de Sanidad.

En Asturias quien coordina a los vigilantes es Beatriz Braña.

Su tarea consiste en reconstruir los pasos previos de un apestado, saber si en los días anteriores a que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad, o en las dos semanas posteriores, el positivo tuvo contacto con otras personas, que podrían ser nuevos apestados todavía no detectados.

Del mismo modo que hay quien no contagia, hay supercontagiadores y diversos tipos de contactos sociales según la distancia y el tiempo que dure cada contacto. De ahí que los viajes sean tan importantes y haya que vigilar a los pasajeros de los autobuses, los trenes, los taxis, los aviones, los barcos…

Para ser “gorrilla sanitario” no es necesario ser un profesional del ramo. También hay farmacéuticos o incluso veterinarios porque da igual que el rebaño sea de personas o de ovejas. En Asturias, por ejemplo, hay enfermeros y administrativos. Dentro de poco necesitarán reclutar matones por los gimnasios, antiguos legionarios o combatientes retirados de las fuerzas especiales.

Cuando un incauto cae en las garras de los epidemiólogos y tiene la mala suerte de dar positivo en uno de sus absurdos tests, empieza el calvario de citas e interrogatorios. Debe rellenar un formulario para averiguar las personas con las que convive, con las que se acuesta, con las que trabaja, con las que se va de marcha, sus desplazamientos…

Si el apestado se niega a contestar, o si miente, es posible que haya que aplicarle la bañera, o el quirófano, o uno de esos interrogatorios “reforzados” de la CIA para ablandarle. Ya lo han dicho los máximos tribunales españoles: la salud está por encima de todos los demás derechos fundamentales.

Los defensores de los derechos humanos pondrán el grito en el cielo: sería suficiente con ponerle un detector de mentiras o administrarle el suero de la verdad…

Es por nuestro bien, por el bien de todos. “A quienes llamamos tienen que entender que somos alguien que les va a ayudar. Tenemos muy poco tiempo para ganarnos su confianza. Para establecer una conexión. Que no parezca que hablan con un doctor o un funcionario con una aureola de extrañeza: que entiendan muy bien qué medidas van a tener que adoptar. Las que les pedimos, que son muy duras”, dice uno de estos polis buenos con bata blanca.

Pero a veces el poli bueno tiene que recurrir al poli malo: “Aquí hemos tenido algunos casos en los que han tenido que intervenir las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para que cumplieran con las medidas” de confinamiento, admite un “gorrilla”.

“Otros incluso se molestan por la insistencia que presentamos. Es verdad que con este tipo de seguimientos las llamadas que puede recibir una persona pueden ser múltiples: de su médico de cabecera, del rastreador, a veces de otras unidades que tienen que hacer controles estadísticos… Si sumamos todo, entiendo que haya pacientes que piensen que nunca se les llama y de repente se preocupan tantos por él”, añade uno de los vigilantes.

Los gorrillas no esconden que su objetivo es cambiar los hábitos de la sociedad y “adaptarnos” al virus. Pura ingeniería social a gran escala.

Más información:
– 60.000 matones sanitarios para vigilar a los apestados en Italia
 

Los científicos empiezan a levantar la voz contra los planes vigilancia y control de masas

Algunos gobiernos están estudiando la posibilidad de hacer análisis de sangre para determinar si las personas pueden regresar al trabajo, a las escuelas y otras actividades públicas tras la campaña de histeria.

La falta de ciertos anticuerpos significaría que algunos no tienen un “pasaporte de inmunidad” y, por lo tanto, no se les permitirá salir a la calle. Aquellos que los tienen recibirían certificados para que puedan desplazarse y reintegrarse al trabajo, mientras que los otros deberán quedarse en casa.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido a los gobiernos contra la emisión de pasaportes de inmunidad, diciendo que no hay evidencia de que las personas que se han recuperado del coronavirus estén protegidas frente a una segunda infección.

Los científicos también empiezan a levantar la voz (1). Tiene “tantos defectos que es difícil saber por dónde comenzar”, escriben la bióloga molecular Natalie Kofler, fundadora de la iniciativa mundial Editing Nature, y la bioética canadiense Françoise Baylis, en un artículo publicado en la revista Nature (2).

Las científicas aseguran que no está claro que las personas desarrollen algún tipo de inmunidad duradera después de una infección de coronavirus.

Las pruebas no son fiables, añaden. Algunas pruebas de anticuerpos tienen altas tasas de falsos positivos, según las evaluaciones realizadas por un consorcio de laboratorios de California (3).

Las pruebas tampoco son accesibles a todos. No hay suficientes pruebas para todos los que las necesitan. En Estados Unidos, más de 1,5 millones de personas han dado positivo por coronavirus. El cálculo actual es insuficiente, según Peter Hotez, profesor del Baylor College of Medicine (4).

Además, si solo permiten trabajar a los supervivientes del coronavirus, la mano de obra va a escasear y los salarios aumentarán. “La baja prevalencia de la enfermedad combinada con una capacidad de prueba limitada, sin mencionar las pruebas poco fiables, significa que solo una pequeña fracción de cualquier población estaría certificada como libre para trabajar”, escriben.

También hay que tener en cuenta el derecho a la intimidad y la marginación. Vigilar a las personas para comprobar quién es inmune afecta a los grupos que ya están marginados. Durante la pandemia, los negros e hispanos han sido detenidos por violar las normas de confinamiento de Nueva York. “Con un mayor control viene una mayor vigilancia, y con ello mayores riesgos de perfiles y daños potenciales a los grupos raciales, sexuales, religiosos u otras minorías”, escriben las científicas.

El control creará nuevas forma de marginación social. “Etiquetar a las personas sobre la base de su estatus de coronavirus crearía una nueva medida para dividir a los que tienen de los que no tienen coronavirus”.

Habrá más discriminación porque cualquier programa para certificar la inmunidad podría ampliarse para incluir otros datos confidenciales de salud. “Los pasaportes de inmunidad de hoy podrían convertirse en los pasaportes biológicos de mañana”, advierten (5).

Los pasaportes de inmunidad podrían alentar a las personas a infectarse a propósito. “Si el acceso a ciertas libertades sociales y económicas se otorga solo a las personas que se han recuperado del coronavirus, entonces los pasaportes de inmunidad podrían incentivar a las personas sanas y no inmunes a buscar la infección voluntariamente, poniéndose a sí mismas y a otros en riesgo”.

(1) https://www.cnn.com/2020/04/25/us/who-immunity-antibodies-coronavirus/index.html
(2) https://www.nature.com/articles/d41586-020-01451-0
(3) https://cnnespanol.cnn.com/2020/05/11/todavia-puede-ser-dificil-hacerse-una-prueba-de-coronavirus-pero-ese-no-es-el-unico-problema/
(4) https://www.cnn.com/2020/05/07/politics/coronavirus-antibody-testing-problems-cdc-fda-invs/index.html
(5) https://www.cnn.com/2020/05/12/business/coronavirus-antibody-test-discrimination-intl-gbr-scli/index.html

La instalación de cámaras térmicas comienza en Valencia (los sicópatas se han puesto en marcha)

Una empresa especializada en tecnologías de la información, Sothis, ha puesto en marcha el primer sistema de medición de temperatura corporal en tiempo real. Este sistema pionero en España ayuda a identificar de manera eficaz a las personas con fiebre en los accesos a instalaciones.

El sistema Thermal Vision System realiza mediciones en menos de un segundo y sin necesidad de contacto, lo que además de evitar riesgos, permite evitar colas o retrasos en las entradas y salidas, especialmente en los espacios en los que se prevé un gran flujo de personas, como accesos a edificios de oficinas, plataformas industriales o zonas comerciales.

Una de sus principales ventajas respecto a otras soluciones es que combina cámaras termográficas con aplicaciones informáticas propias, desarrollado por Sothis, que incorporan inteligencia artificial para medir la temperatura únicamente tomando como referencia el lacrimal de los ojos, que es la zona más precisa.

“En algunas circunstancias, las mediciones serían incorrectas si tomásemos como referencia el rostro completo. Por ejemplo, en situaciones como la actual, las mejillas tienden a calentarse más debido al uso de la mascarilla, generando falsos positivos. Por eso, nuestra solución toma como referencia la cuenca de los ojos y no toda el área facial”, explica Joaquín Guerra, director general de la Unidad de Negocio de Control y Consultoría Industrial de Sothis. El rango de precisión de este sistema presenta una variación máxima de 0,3ºC.

Cuando la persona pasa por delante del sistema se realiza la medición y en función de la temperatura corporal detectada se prosigue con el protocolo de seguridad establecido por el responsable del edificio.

Tanto si la persona puede pasar en caso de no detectar fiebre, o si se ha detectado temperatura elevada, el mensaje que muestra la pantalla es personalizable para cada cliente, al tratarse de un programa propio.

El prototipo del sistema Thermal Vision System de Sothis ya se ha instalado en Valencia, a través de un acuerdo con Marina de Empresas. Los accesos al edificio se han convertido en los primeros en incorporar esta tecnología.

Esta tecnología está especialmente orientada a mejorar la prevención en los accesos de trabajadores en sectores industriales, pero también para oficinas o retail, como locales comerciales y negocios a pie de calle con mucho tránsito de personas.

La instalación se realiza en una media de solo cuatro horas y el proceso cumple con los requerimientos de protección de datos que establece la legislación. Al tratarse de un programa propio, se puede integrar con otras tecnologías como por ejemplo sistemas de control de acceso mediante huella dactilar o procesos de producción, entre otros.

https://valenciaplaza.com/sothis-lanza-una-solucion-pionera-para-medir-la-temperatura-corporal-a-traves-de-los-ojos-al-acceder-a-instalaciones

La policía española está adquiriendo miles de pistolas táser con la excusa de la «prevención»

Pistolas Taser: "A la tortura ya le dijimos nunca más" | Agencia ...Las pistolas táser serán utilizadas por “todo” el Cuerpo de la
Policía Municipal, ha informado este miércoles el director general de la
Policía Municipal de Madrid, Pablo Rodríguez, en la comisión municipal de Seguridad y Emergencias, que se suma así a los cuerpos policiales de Marbella, Santiago de Compostela y otros tantos municipios de la Comunidad Valenciana que la han incorporado.
Su paulatina adquisición como arma reglamentaria se produce precisamente en un contexto de caída de hasta el 80% de los delitos violentos. No obstante, el mayor comprador de este tipo de arma es el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, que incluso ha levantado la suspensión de plazos administrativos para una adjudicación de un millar de pistolas eléctricas.
El secretario general de la División Económica y Técnica del Cuerpo Nacional, Julio Casal, firmó electrónicamente a las 8.21 horas del pasado 22 de abril el acuerdo de no suspensión y a los 46 minutos se publicó en la Plataforma de Contratación del Sector Público la resolución por la que se adjudicó la adquisición del millar de dispositivos electrónicos de control a una Unión Temporal de Empresas (UTE) liderada por Axon Public Safety Germany SL -filial de la antigua Taser International- y en la que participa la empresa catalana Nidec Defense Group.
El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas ha señalado en varios reportes problemas con el uso de las pistolas eléctricas. En algunos de estos casos, como en el de Nueva Zelanda o Portugal, recomendó que se evalúe abandonar el uso de estas armas. En este último, el Comité mostró ya en 2008 su «preocupación porque el uso de esas armas provoca un dolor intenso, constituye una forma de tortura y, en algunos casos, puede incluso causar la muerte, como se ha puesto de manifiesto en casos recientes”.
En 2013, el mismo Comité, al revisar la situación de los Países Bajos, recomendó que “no distribuya ni permita el uso de manera generalizada de armas de descarga eléctrica a agentes de policía”. 
En España sin embargo, los diferentes cuerpos policiales la están adquiriendo masivamente. ¿Será para prevenir el coronavirus también?.

El preso político vasco Patxi Ruiz cumple hoy diez días en huelga de hambre y sed

Patxi Ruiz cumple hoy su 10 día en huelga de hambre y sed. Ha perdido ya 14 kilos. Ayer una enfermera le midió la tensión, le pesó y le tomó una muestra de sangre. Aún así no le dijo nada sobre los resultados, y en la consulta del médico el trato volvió a ser denigrante, ya que la doctora se negó a atenderle. Era la misma sanitaria que le atendió el día que se autolesionó.

La cárcel le ha ofrecido conectarse a una entrada de suero pero Patxi ha rechazado esta opción. Los médicos de confianza han intentado contactar con los médicos de la cárcel, pero hasta ahora no han obtenido respuesta.

Dos abogados de Patxi estuvieron el domingo con él, y también ayer por la mañana y por la tarde. Lo han visto débil y el preso de la Txantrea les ha hecho saber que tiene dificultades para enfocar la vista, pero que a pesar de ello iba a continuar con su protesta. En este sentido, se desconoce en qué terminos estaría dispuesto a finalizar su protesta que organizaciones solidarias con los y las represaliadas políticas del Estado español, Catalunya y Galiza han calificado de «a tumba abierta». El propio Patxi Ruiz declaró que estaba dispuesto a llegar hasta el final.

Si bien las reivindicaciones de los presos del módulo 8 de la cárcel de Murcia II hacían referencia a cuestiones relacionadas con las condiciones de vida que se les han impuesto debido a la pandemia del coronavirus, Ruiz comenzó su huelga de hambre y sed para denunciar las amenazas recibidas tras un incidente con una funcionaria que le requisó un cartel reivindicativo. Según dijo el preso de Txantrea, la funcionaria y responsables del centro penitenciario le acusaron de ser el instigador de las concentraciones que se desarrollaban en el módulo y le amenazaron diciéndole que eso tendría consecuencias. El preso se autolesionó provocándose heridas en un brazo para denunciar estas amenazas y fue entonces cuando decidió enviar una queja al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria e iniciar una huelga de hambre y sed. Por lo tanto, se desconoce si el proceso de desescalada que se está desarrollando también en las prisiones (con el inicio de las visitas y el anuncio de pruebas para la población reclusa, entre otras medidas) podría tener alguna influencia en la decisión de Ruiz para seguir o dejar sin efecto la huelga de hambre y sed.

El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión denunció ayer «la actitud asesina y cobarde» del Director de la prisión, Jesús Hernández, que se niega a reunirse con los abogados del preso txantreano. «El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión quiere denunciar firmemente la actitud mezquina del director de la cárcel. No es una actitud nueva, ya que Murcia II es una de las cárceles del Estado español que mayor número de suicidios y muertes de presos registra. Pero para ello es imprescindible la actitud de los médicos, que más que seguir el código deontológico, siguen el manual del militante fascista que se siente impune».

El mismo organismo no escatima críticas contra los partidos políticos. Al PSOE, Podemos, PP y PNV les acusa de aplicar la misma «receta de la represión», y sobre EH Bildu se extiende diciendo ha mostrado una actitud «mucho más tibia a la hora de denunciar la situación de un preso político al borde de la muerte, que a la hora de criticar las acciones reivindicativas llevadas a cabo por el pueblo», y lo atribuyen a un cálculo electoral. Hay que recordar que la Izquierda Abertzale se ha pronunciado sobre la situación de Patxi Ruiz mostrando su preocupación públicamente por el estado de salud del preso navarro, y que el propio Ruiz ha pedido a la Izquierda Abertzale, Sare y al Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas (EPPK) que no se responsabilicen de su situación al considerar que se «han olvidado de los presos».

Ayer se celebró en la Plaza Kaskallueta de Txantrea una nueva concentración tras la prohibición de una cadena humana que iba a unir las sedes de Podemos y PSOE en la capital navarra. Convocada por la iniciativa Txantrea Patxirekin, la concentración se realizará respetando las medidas de seguridad, por lo que piden a las personas que asistan que lleven mascarillas.

http://ahotsa.info/edukia/patxi-ruiz-rechaza-recibir-suero-y-afronta-su-8-dia-en-huelga-de-hambre-y-sed

950 denuncias por torturas en las cárceles españolas en la última década

El gobierno ha informado, en un respuesta parlamentaria, de que se han presentado 950 denuncias por posibles torturas en las cárceles españolas en los últimos diez años, acumulándose casi el 40 por ciento de los procedimientos en los últimos tres años y siendo Castellón II la prisión que con más casos (75).

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoce el derecho a la vida y consagra la prohibición de la tortura y de los tratos inhumanos o degradantes, según el cual los Estados Parte se comprometen a asegurar los derechos reconocidos a toda persona bajo su jurisdicción. Sin embargo, en España, en los últimos tres años se detecta un aumento de estas denuncias por torturas ya que se registran casi el 40 por ciento de los casos totales.

Estos datos se encuentran en el documento que ha aportado el Ejecutivo como respuesta a la pregunta sobre la cantidad de denuncias por posibles casos de torturas en las cárceles españolas que formuló en la Cámara Alta el senador de Compromis Carles Mulet.

La prisión con mas denuncias acumuladas es Castellón II con un total de 75, seguida del centro penitenciario Puerto III de Cádiz con 67 y la cárcel Sevilla II con otros 67 posibles casos de maltratos.

En 2017 y 2019 se registraron los datos más altos en esta década con 130 denuncias respectivamente, seguido de 2018 con 117, lo que hacen un total de 377 procedimientos abiertos por posibles malos tratos. Para volver a estos números tan elevados hay que ir a 2013 donde también se registraron 117 casos de torturas.

En el resto de la década estos números oscilan entre las 62 y 90 denuncias presentadas, sin alcanzar la centena.

Por otro lado, el centro también se sitúa como la cárcel que más denuncias por tortura alcanzó en un año, con 14 casos.

https://theobjective.com/prisiones-ha-registrado-950-denuncias-por-tortura-en-las-carceles-espanolas-en-la-ultima-decada/

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