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La policía es una máquina de robar dinero

La Drug Enforcement Administration (DEA, policía antidrogas), tiene un particular interés en la llamada “guerra contra las Drogas”, la campaña del gobierno federal que lleva décadas intentando erradicar el uso de drogas en Estados Unidos. No solamente apoya la meta central de la agencia federal (“reforzar las leyes y regulaciones que controlan las sustancias en Estados Unidos”), sino que también sirve al sistema de justicia penal en el aspecto financiero, permitiendo a la agencia beneficiarse de asignaciones presupuestarias y del programa de confiscación de bienes.

Las duras leyes antidroga exigen grandes recursos financieros, una gran parte del presupuesto federal del gobierno. Es una de las explicaciones de por qué la DEA continúa aplicando leyes federales contra la marihuana en Estados en los que es legal, pese al rechazo público. Es rentable criminalizar la hierba.

La DEA tiene todo un departamento, el Domestic Cannabis Eradication/Supression Program, dedicado a las leyes que prohíben la marihuana, amparadas por la Controlled Substances Act, que prohíbe estrictamente el uso, cultivo y venta de cannabis en Estados Unidos. La ley federal contempla a la marihuana como una droga “Schedule I”, tan adictiva y peligrosa como la heroína. Las drogas de ese tipo están consideradas las más peligrosas y no tienen “un uso médico aceptado y si un alto potencial de abuso”, según la DEA.

Pero existe otra controversia tras la marihuana que posiblemente sea desconocida.

Que la DEA se resista a cambios en la opinión pública y a las leyes estatales sobre la marihuana, tiene sus motivos. Sin hierba, la agencia tendría que recurrir a la prohibición de otras drogas para evitar los cortes en su presupuesto. Y, como se indica en su página web, la marihuana es la “única droga adictiva que crece en el interior de las fronteras norteamericanas”. También es la droga ilegal más consumida en el país, según los Institutos Nacionales de Salud.

Pero la campaña de “Guerra contra las Drogas” no solo ayuda a la agencia a reforzar el presupuesto. Otro discutido programa permite apoderarse de dinero y confiscar los bienes de aquellos negocios o personas sospechosos de violar las leyes federales sobre drogas. En 2014 el Departamento de Justicia recaudó 3.900 millones de dólares mediante estas confiscaciones, más del doble de los embargados en 2005, según informa el Wall Street Journal. La DEA contribuye a estos fondos con las requisas de bienes en los casos relacionados con drogas. Estadísticas del año fiscal 2014 de la DEA muestran que embargó más de 27 millones de dólares, solamente mediante el programa de lucha contra el cannabis.

Bajo el programa de embargo de bienes, la DEA puede apropiarse del dinero incluso si no se ha sido acusado o convicto de un delito relacionado con las drogas. Naturalmente, se puede litigar si se considera que ha sido un error; pero eso es una costosa batalla legal.

Los fondos requisados a través de ese programa son utilizados, en parte, para financiar la lucha contra la droga. Y como la agencia argumenta, sus esfuerzos están principalmente dirigidos contra las redes de tráfico ilegal que operan en el país. A pesar de ello, surgen problemas en el programa. Los críticos apuntan a un determinado número de casos en los que alegan que los embargos fueron erróneamente aplicados por agencias federales como la DEA.

En abril, por ejemplo, un ciudadano de Nuevo México llamado Joseph Rivers perdió los ahorros de toda una vida, cuando la DEA abordó un tren en el que viajaba y encontró un sobre que contenía 16.000 dólares en efectivo. Rivers viajaba hacia Los Ángeles para iniciar una compañía de producción de vídeos musicales, según dijo al agente, quien aparentemente estaba preguntando a todo el mundo que estaba en el tren a dónde se dirigía y para qué. El agente solicitó buscar en la bolsa de Rivers. Cuando el agente encontró el sobre, Rivers se hizo sospechoso de estar involucrado con actividades relacionadas con la droga, y aunque no fue acusado ni convicto de ningún delito (el agente no encontró ninguna prueba, ni drogas, ni armas; nada, excepto el dinero), la DEA requisó hasta el último centavo, aplicando el programa.

“Los ahorros de toda la vida de Rivers representan una gota en el fondo de embargos multimillonarios del Departamento de Justicia”, informa el Washington Post. “No existe la presunción de inocencia bajo las leyes de embargo. Por el contrario, los agentes solo necesitan una sospecha (en la práctica, a menudo muy vaga) para que una persona se vea enredada en actividades ilegales y vea sus posesiones requisadas”.

Mientras un número de organizaciones de defensa han hecho un llamamiento por acabar o revisar ese programa, el tema no ha recibido atención en los debates sobre la reforma de la justicia penal. El Departamento de Justicia recientemente anunció el final de un componente del programa, conocido como el programa “equitable-sharing” (distribución equitativa). Este programa permitía a las leyes antidroga locales y estatales el empleo de programa de embargos, aunque se opusiera a la propia ley del estado, a fin de recaudar el 80 por ciento de los bienes. Bajo la mayoría de las leyes estatales, el porcentaje permitido es notablemente mas bajo. En California, por ejemplo, la policía puede apoderarse solamente del 66,25 por ciento.

La decisión para poner fin al programa ha sido recibido con una amplia condena por parte de los agentes de lucha antidroga, incluido la fiscal general Loretta Lynch. En una carta dirigida al presidente Barack Obama y a miembros del Congreso, Lynch expresó “profunda preocupación” por el tema, escribiendo que “tendrá un impacto significante e inmediato en la eficacia de las agencia antidroga de toda la nación para proteger sus comunidades, y proporcionar a sus ciudadanos los servicios que esperan y merecen”.

Pero muchos partidarios de la reforma de la justicia penal rechazan los argumentos de Lynch, afirmando que la parte de fondos que las agencia obtienen mediante los embargos y requisas no debieran influir en su capacidad para servir y proteger.

En respuesta a reacciones como la de Lynch, Lee McGrath, Consejero Legislativo del Instituto por la Justicia, hizo la siguiente declaración:

“Las leyes antidroga revelaron que su auténtico interés es el lucro, no la seguridad pública. La reciente Consolidated Appropiations Act no impide a la policía y a los fiscales perseguir criminales. Estos se sienten frustrados porque el Congreso ha suspendido su persecución del dinero. Muchos policías, sheriffs y fiscales quieren dejar al margen las leyes estatales, porque los recursos que obtienen de los programas federales son lucrativos”.

Kyle Jaeger http://www.attn.com/stories/4898/how-dea-profits-from-war-on-drugs

No irritar a la derecha

Darío Herchhoren

Este era el slogan con el cual Santiago Carrillo y la dirigencia del PCE paralizaron toda crítica en tiempos de la transacción (no transición). En aras de no irritar a la peligrosa derecha española, era necesario tragar con todo lo que nos dieran porque si no lo hacíamos así, la derecha “irritada”, podía cerrar el grifo y se acababa la transacción.

Fue así como se aceptó a la podrida monarquía borbónica de nefasta memoria. Fue así como se aceptó la bandera monárquica, que no era otra que la bandera franquista a la cual se le había quitado el pollo. Pero el pollo ya estaba instalado en La Zarzuela, y no hacía falta ponerlo en la bandera. En eso la derecha no se irritó, y transigió.

Los viejos luchadores comunistas se vieron así desautorizados y frustrados; y luego se transigió eliminando el leninismo y se transigió con el propio PCE, y se transformó en IU (Izquierda Hundida).

Pero no importaba nada. Lo importante era que Dolores Ibárruri y Rafael Alberti, y Santiago Carrillo sentaran sus culos en el Congreso de los Diputados, y aparecieron las Cristina Almeida, los López Garrido, los Gaspar Llamazares, los Cayo Lara y los Garzón que dieron nuevos bríos a las posturas cada vez más socialdemócratas y más arrimadas a PSOE. Llegaron a pactar con el PP (Partido Podrido) en Extremadura para desplazar al PSOE. Siempre defendiendo las mejores causas.

Pero estos días hemos asistido a un espectáculo único en el mundo. Dos titiriteros fueron a prisión, bajo el régimen FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento) que se aplica a los presos acusados de pertenencia a una organización terrorista, acusados de algo tan vago y etéreo como “enaltecimiento del terrorismo”, porque unos muñecos del guiñol mostraban un cartel que ponía “gora alqa eta”, remedando a las organizaciones Al Qaeda y ETA, que juntas son inconcebibles, ya que la primera es una organización yihadista que ha instaurado el terror en Afganistán y en el Medio Oriente, y la segunda es una organización militar con presencia en el país vasco, pero de ideología marxista, y que hace ya varios años que ha hecho abandono público de la violencia como medio para cambiar la sociedad.

Los dos desgraciados titiriteros fueron linchados (en sentido figurado) por personajes tan nauseabundos como Esperanza Aguirre, y también como Manuela Carmena, que sólo con la boca pequeña condenó su ingreso en prisión. Recuerdo cuando Manuela Carmena asumió como alcaldesa de Madrid, y dijo que iba a “seducir” a la derecha (nada de combatirla), para no irritarla. A ver si se cabrean y nos echan de la Alcaldía.

Como vemos, el slogan de no irritar a la derecha está muy vivo, y esta vez sirve para enchironar a dos desgraciados titiriteros. Pero, permítanme una curiosidad más: los titiriteros fueron puestos en libertad y deberán presentarse todos los días en el juzgado de la Audiencia Nacional a cargo del juez y ex inspector de policía Ismael Moreno (un demócrata de toda la vida), ya que entre otras cosas no hay peligro de reiteración delictiva (que no podrán hacer teatro de títeres), ya que les fueron confiscados los muñecos y el cartelito. Como si no pudieran hacer otros muñecos.

Pero no sigamos escribiendo. A ver si se irrita la derecha.

El debate de La Haine sobre la amnistía es el beso de Judas

Juan Manuel Olarieta
El “debate” abierto por La Haine en torno a la amnistía está agotado antes de empezar. De la propia lectura de los textos publicados se desprende que no es realmente un “debate” y que no puede haber nada parecido a un “debate” porque no hay nada que debatir.

No se puede hablar de si una reivindicación, como la amnistía, es “idónea” o no. Ese “debate” de salón lo tendrán quienes, como los administradores de La Haine o los que participan en él, se encuentran en la calle, pero en ningún caso los que están represaliados políticos, sus familias, los solidarios, los antifascistas y los abertzales.

Es como preguntarle a un obrero si un aumento salarial es “idóneo” en el “actual contexto” y abrir un “debate” en torno a ello. Como si hubiera alguna duda.

No hay “debate” porque la idoneidad de la lucha por la amnistía empieza al minuto siguiente de que alguien resulte encarcelado por su lucha política y sólo acaba cuando el último de ellos sale a la calle, es decir, cuando deja de haber presos políticos.

Todo lo demás es charlatanería.

El único verdadero debate es el siguiente: una parte de la izquierda abertzale se ha traicionado a sí misma abandonando los postulados que habían constituido sus señas de identidad desde más de 40 años, entre ellas la lucha por la amnistía.

Para que haya un “debate” tiene que haber un interlocutor, y en este caso no lo hay. Con los traidores, los renegados y los vendidos no se debate: se combate.

El “debate” de La Haine no sólo no trata sobre esto sino que pretende ocultarlo, es decir, hacer el juego a los traidores, que no han abandonado la lucha armada, como ellos insinúan; han abandonado la lucha.

Cuando los renegados de la izquierda abertzale hablan de que se presenta un “nuevo escenario político” se les olvida aclarar que lo único que ha cambiado en Euskal Herria es que ellos se han bajado los pantalones hasta los tobillos. No ha cambiado nada más.

Cuando púdicamente La Haine habla del “actual contexto” se refiere a lo mismo, porque en lo que a las cárceles respecta el contexto de represión no es actual sino muy viejo y no ha cambiado. En absoluto.

En el “debate” de La Haine se trata de hablar sobre la amnistía “en Euskal Herria”, que es como hablar del movimiento obrero relatando sólo las movilizaciones de una única fábrica.

La lucha por la amnistía no es una lucha sólo “del pueblo vasco” sino de todos los represaliados políticos, sus familiares y los solidarios con ellos, que son cada vez más y cada vez más duramente, dentro y fuera de Euskal Herria.

¿Acaso los renegados creen que ellos han patentado alguna lucha?, ¿quieren hacernos creer que realmente ellos van a seguir luchando?

Una parte de un determinado movimiento político que ha decidido abrirse las venas, ni puede decidir por los demás, ni comprometer a los demás, sino al contrario. Es un estímulo para continuar lo que ellos han abandonado. Un estorbo menos. Nos aligeran el equipaje.

Es cierto lo que dice La Haine en su presentación de este falso “debate”, acudiendo a una expresión de Brouard: durante muchos años la izquierda abertzale ha sido una punta de lanza contra el régimen remozado durante la transición.

Sería bueno subrayar eso de “hace muchos años” porque ahora mismo lo que fue punta de lanza se ha convertido en el culo del mundo.

¿Por que no abrimos un debate sobre eso?

Fuente: http://amnistiapresos.blogspot.com.es/2016/01/el-debate-de-la-haine-sobre-la-amnistia.html

Las inapropiadas simpatías comunistas del cantante Pete Seeger

La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) espió durante casi tres décadas al cantante Pete Seeger, un icono musical estadounidense por sus canciones a favor de los sindicatos y contra la guerra.

Seeger, fallecido en enero de 2014 a los 94 años de edad, fue objetivo del servicio de inteligencia estadounidense, según han desvelado las 1.800 páginas desclasificadas la semana pasada, tras una solicitud de Mother Jones y Associated Press. Unas 90 de esas páginas siguen ocultas.

La vigilancia empezó cuando Seeger protestaba contra la persecución de ciudadanos estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Siguió hasta principios de la década de 1970, a medida que Seeger escribía algunas de las canciones antibelicistas más famosas del siglo XX.

Seeger escribió algunas de las más características canciones del movimiento pacifista como If I had a hammer, Where have all the flowers gone? o Turn! Turn! Turn!, expresando las ideas de millones de personas que se opusieron a la guerra y a las armas nucleares.

En la década de los 50, Seeger se opuso a la caza de brujas orquestada por el senador Joe McCarthy y fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Anti-Americanas. Su negativa a responder las preguntas que le formularon estuvo a punto de llevarle a la cárcel. De hecho, le condenaron por ello a un año de prisión y a diecisiete meses de censura en todos los medios de comunicación estadounidenses.

Posteriormente, Seeger se convirtió en un destacado activista por los derechos civiles, ayudó a popularizar la canción We shall overcome, se mostró muy crítico con la guerra de Vietnam e inspiró a toda una generación de cantautores, como Bob Dylan, Joan Baez o Víctor Jara.

Por todo ello quizá no resulta sorprendente que Seeger fuese espiado durante treinta años por el gobierno de Estados Unidos, como ahora han desvelado estos documentos.

Sin embargo, no fue un himno contra la guerra o una protesta lo que llamó la atención del FBI sino una carta. Así, la vigilancia sobre Seeger comenzó en 1943 por una carta en la que criticaba la propuesta de deportar a todos los ciudadanos estadounidenses de origen japonés. «Si excluyes de la ciudadanía a quienes descienden de japoneses, ¿por qué no hacerlo de los británicos también? También luchamos contra ellos una vez, después de todo. América es grande porque hemos sido un refugio para los oprimidos», decía en la misiva. Ese mismo año Seeger contrajo matrimonio con Toshi, una de esas ciudadanas americanas de origen nipón.

Agentes de la Inteligencia Militar visitaron el colegio y el instituto de Seeger, investigaron a su padre, a Toshi y entrevistaron a Woody Guthrie, para llegar a la siguiente conclusión: «Sus simpatías comunistas, sus inapropiadas relaciones con los arrendadores o sus numerosos e indeseables amigos comunistas le hacen inadecuado para una posición de confianza o responsabilidad».

Los documentos muestran que el espionaje a Seeger continuó hasta principios de los años 70. En una entrevista con Amy Goodman, editora y presentadora de Democracy Now!, en 2004, Seeger reconocía que «asumo que la mayoría de mi vida he tenido un micrófono bajo la cama o que de vez en cuando me grababan las conversaciones telefónicas o abrían mi correo, quién sabe».

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/culturas/28853-fbi-espio-al-cantante-pete-seeger-durante-treinta-anos.html

Los narcos vencen a los drones en la frontera mexicana

Los cárteles de la droga que operan en México han logrado inutilizar los drones que la CPB (Customs Border Protection, policía de aduanas) utiliza en la frontera entre ambos países, según ha reconocido Thimothy Bennett, un responsable del departamento de seguridad interior en un discurso pronunciado en el Center for Strategic and International Studies.

Además de MQ-1 Predator, el CPB también dispone de drones militares Male MQ-9 Reaper.

Los narcos utilizan técnicas informáticas de “spoofing” para interceptar los GPS de los drones, por lo que la CPB no puede cartografiar las rutas que siguen para introducir los alijos de drogas por la frontera de Río Grande.

Toda tecnología tiene su contrapartida. No es la primera vez que se consigue inutilizar un dron. En 2009 el diario Wall Street Journal informó que los insurgente chiítas irakíes también interceptaron el flujo de vídeo que nviaban los MQ-1 Predator de la aviación de Estados Unidos mediante programas concebidos para piratear la seal de televisión vía satélite.

Entonces ese tipo de programas se vendían por 26 dólares en internet.

El costo de una hora de vuelo de cualquier dron es mucho mayor de lo que se suponía inicialmente. Ha pasado de 2.468 dólares a 12.225 dólares. A causa de ello, hay largos tramos de la frontera entre México y Estados Unidos que quedan a oscuras, sin vigilancia.

Hasta la fecha las nuevas tecnologías no han superado a las viejas. Sólo el 2 por ciento de los narcos han sido capturados gracias a los drones.

Google informa a la policía de las búsquedas que haces

Al menos una persona ha sido confinada en Francia en aplicación del estado de emergencia a causa de sus búsquedas en Google. Tres semanas después los tribunales levantaron su sanción a petición del abogado defensor, Laurent Bartolomei.

El 11 de diciembre el periódico “Le Monde” informaba de que tres días antes el gobierno había levantado el confinamiento de una persona que jamás había tenido ninguna clase de vínculos con ningún grupo yihadista.

El diario francés decía que el individuo había sido denunciado “por celos, animadversión o paranoia” por un antiguo jefe para el que había trabajado y con el que mantenía una serie de litigios laborales.

En agosto el denunciado viajó por invitación de un colega a una estación de depuración de aguas en la que había trabajado entre 2006 y 2009 y su jefe dijo que pretendía lanzar un ataque bacteriológico.

Según la denuncia, el represaliado viajó a dicho lugar con un pretexto falaz y se interesó “demasiado” por el almacenamiento de productos químicos “sensibles”, así como por su utilización.

Para demostrar la voluntad de atentar masivamente contra la población, la policía añadió el historial de búsquedas de Google como “prueba” de sus malas intenciones. Dichas búsquedas se referían a términos peligrosos relacionados con la “química del tratamiento de aguas”.

En realidad, el represaliado había realizado las búsquedas que su jefe le ordenó ya que trataba de relacionar determinados productos químicos utilizados en la planta de tratamiento de aguas con una determinada enfermedad que había contraído y que le había causado una incapacidad permanente parcial del 25 por ciento.

En una entrevista a la revista informática Numerama, el abogado ha explicado los pormenores de la actuación policial, sobre la que existe una certidumbre “casi total”, según el abogado.

La policía habría obtenido el historial de búsquedas que el usuario hizo en Google por medios no aclarados. Tampoco precisa el contexto en el que el represaliado hizo cada una de las búsquedas sospechosas.

Ni la policía ni nadie ha dado ninguna clase de explicaciones ni del
confinamiento, ni de su levantamiento, a pesar de que es un ataque
directo y persistente a un derecho fundamental como es el derecho a la
intimidad. Tan arbitraria es una como la otra.

Según el abogado, el control de la policía no tiene relación con los atentados de París del 13 de noviembre sino que viene de antes, aproximadamente de enero de este año, en el que se produjeron las acciones contra la revista Charlie Hebdo.

Las sospechas contra la policía proceden de que la orden de
confinamiento utiliza los mismos términos que el usuario buscó en
Google.

El abogado se pregunta si la policía vigilaba tanto la conexión a internet del confinado, así como las búsquedas que realizaba en Google.

Desde 2012 el buscador utilizado un cifrado “https”, por lo que es difícil que la policía haya registrado todas las búsquedas de todos los usuarios del buscador para encontrar las que realizó el represaliado en enero de este año.

El abogado sospecha, además, que la policía tampoco tenía intervenida la conexión a internet de su cliente. La única posibilidad es, pues, que haya sido Google quien haya proporcionado a la policía el historial de búsquedas del usuario de sus servicios.

Según el último informe de transparencia de la propia Google, el buscador ha tenido que informar a la policía sobre 1.227 peticiones del gobierno francés cursadas en el último semestre del año pasado.

Dichas peticiones las llevó a cabo una autoridad gubernamental o administrativa al margen de cualquier clase de autorización judicial, lo cual es ilegal, por lo que se comprueba una vez más que la tarea de la policía no es la de luchar contra el delito sino la de cometerlo.

http://www.numerama.com/politique/135155-un-historique-google-aurait-ete-exploite-pour-assigner-a-residence-a-tort.html

Comando Dixán: un documental contra la islamofobia

Luis M. Rodríguez
Ni la periferia parisina, ni el barrio de Molenbeek en Bruselas. El epicentro del yihadismo en Europa está en Cataluña. Eso es, al menos, lo que intentaron hacernos creer las autoridades hace ahora algo más de una década. Toca hacer memoria.

23 de enero de 2003. El juez Ruiz Polanco ordena una espectacular acción policial contra el terrorismo islamista en España. Es la Operación Lago.

150 miembros del Cuerpo Nacional de Policía, GEOS y TEDAX irrumpen de madrugada en distintos domicilios de Banyoles, Olot, Salt, Badalona, Santa Coloma y Sant Jaume de Llierca. ¿Resultado? 23 detenidos sospechosos de preparar atentados con explosivos y material químico. La mayoría son procedentes de Argelia.

Los medios de comunicación se hacen eco de lo sucedido sacando a relucir sus mejores dotes de espectáculo. “La ofensiva contra Bin Laden llega a Girona” (El Punto). “Los 16 arrestados en Cataluña preparaban atentados con explosivos y material químico” (El País). “La policía halla material químico y explosivo a los 16 detenidos de Al Qaeda en Cataluña” (El Mundo), “Al Qaeda en Girona” (Diario de Mallorca).

Los medios repiten la versión de la policía. Nadie pone en duda las fuentes, porque la información viene refrendada al más alto nivel.

El mismo presidente del Gobierno, José María Aznar, afirmaba sin ambages en rueda de prensa que “se ha desarticulado una importante red de terroristas vinculados a Al Qaeda” que “estaba preparando la comisión de atentados con explosivos y armas químicas”.

Por el tono de su discurso, parecían hechos probados. Pero… ni mucho menos lo eran.

“Cuando Aznar habla en 2003 a bombo y platillo de la Operación Lago como motivo para intervenir en la guerra de Irak dice que se ha desarticulado una célula terrorista de Al Qaeda con armas químicas preparada para atentar. De lo de Al Qaeda nunca más se supo, de atentar tampoco, y las ‘sustancias químicas’ incautadas resultaron ser productos de uso común, como el polvo blanco que resultó ser jabón, según los laboratorios del Ministerio de Defensa”.

Nos lo cuentan Sílvia Rispau, Mostafà Shaimi y Marta Bosch, tres de las personas implicadas en la realización de Dixán, un documental que hay que entender como ejercicio de memoria, pero también como fábula precautoria sobre los peligros de un sistema capaz de justificar todo tipo de abusos en nombre de la guerra global contra el terrorismo.

Entonces era Al Qaeda y la sombra del 11-S. Hoy son Califato Islámico, Siria y París. El contexto es básicamente idéntico. Dixán llega en el momento justo.

“La Operación Dixán es una puerta abierta para hablar y abrir debates sobre el racismo o la islamofobia”, explica el equipo del documental. “Debates que, demasiadas veces, se afrontan de forma dicotómica y nada compleja. Los hechos de estos días y los discursos que se generan lo demuestran”.

Pero volvamos al caso que nos ocupa. Volvamos a lo que el equipo de Dixán llama “el fiasco”.

El Gobierno español usó la Operación Lago como argumento para justificar una intervención militar en Irak. Sin embargo, un mes después de las detenciones, todo el caso empezó a desmoronarse por unas pruebas demasiado inconsistentes

Aznar utilizó Lago como argumento para justificar frente al gobierno español una intervención militar en Irak. Incluso Colin Powell, secretario de Defensa de EEUU, llegó a aludir a la Operación Lago como prueba frente al Consejo de Seguridad de la ONU. Aquello, desde luego, pintaba serio.

El “amigo español” parecía haber hecho un buen trabajo. Sin embargo, un mes después de las detenciones, todo el caso empieza a desmoronarse.

Poco a poco se fue sabiendo que el origen de la aparatosa Operación Lago no tenía nada que ver con el asedio internacional a Al Qaeda, sino con una modesta petición judicial cursada desde Francia. Pedían el registro de dos domicilios en los que parecían haberse alojado dos argelinos detenidos en el país vecino.

Cuando España comunica a Francia las detenciones, el juez francés responde mostrando cero interés por extraditar a ninguno de los detenidos. No ve amenaza o interés ninguno en esas personas.

Casi a la vez, los laboratorios del Ministerio de Defensa resuelven que ninguna de las sustancias intervenidas en los registros domiciliarios es peligrosa y que una de las sustancias en polvo que se creía podría ser explosiva, es en realidad jabón, detergente. Desde ese preciso momento, aquella supuesta célula durmiente de Al Qaeda empieza a ser conocida, en la prensa y en la calle, como “Comando Dixán”. Hay coña.

El 12 de febrero, el juez Ruiz Polanco muestra su malestar por la situación de la Operación Lago, instando a la policía española a que aporte pruebas que justifiquen las detenciones. Pocos días después, el fiscal Alonso pide la libertad sin cargos para los detenidos. En junio de aquel año, el magistrado Ruiz Polanco archiva finalmente el caso.

Aparentemente, la pesadilla del Comando Dixán había llegado a su fin. Aparentemente…

“Cuando los miembros del supuesto Comando Dixán salieron en libertad y Ruiz Polanco archivó su causa y fueron recibidos en loor de multitudes durante las movilizaciones contra la guerra, quienes habían sido detenidos se vieron con fuerza suficiente para querellarse por injurias y calumnias contra Acebes y Aznar. ¿Cuándo antes se ha visto a ‘terroristas’ como esos? Para el Gobierno fue demasiado”.

Sílvia, Musta y Marta nos introducen así a la segunda parte de esta historia. Un capítulo cargado de tensiones e irregularidades que podría resumirse en estos puntos:

1. El Gobierno, escaldado, reabre el caso agarrándose a un informe del FBI en el que se conjetura con que las sustancias incautadas durante la Operación Lago podrían ser usadas para la fabricación de “napalm casero”. Cuatro de los antiguos detenidos son imputados nuevamente. Tras prestar declaración, son dejados en libertad.

2. El 11 de marzo de 2004, estalla una decena de bombas en trenes de cercanías de Madrid, matando a 190 personas. Al Qaeda reivindica el atentado.

3. Cuatro días después, el magistrado Ruiz Polanco es suspendido cautelarmente por el Consejo General del Poder Judicial. Baltasar Garzón asume interinamente sus asuntos y ordena detener y encarcelar a los cuatro imputados.

4. En el otoño de 2006 se celebra el juicio contra el Comando Dixán. Son 6 los acusados. Durante el proceso hay multitud de piezas que no parecen encajar. “La acusación naufraga en el juicio contra los implicados en la operación Estanque”, escribe el diario El Punt en una de sus portadas.

La Audiencia Nacional condenó a 13 años de prisión a cinco de los acusados de formar una célula integrista. A la vez, en la misma sentencia se absolvía a los cinco de los delitos de conspiración para cometer atentados y tenencia de explosivos

El tribunal que juzga los hechos concluye que, a la luz de los informes periciales, “no puede apreciarse la existencia de depósito de materiales inflamables, ni la voluntad tendencial de dedicar tales líquidos a la fabricación de explosivos”. El tribunal también concluye que no hay indicios de conspiración para cometer atentados. Aún así, cinco de los seis acusados son condenados por pertenencia a organización armada y falsificación de documentos.

Casi nadie de los que han seguido de cerca el proceso entiende las condenas, y mucho menos la dureza de las sentencias.

“Los acusados por el Comando Dixán fueron condenados para que nadie tuviera que asumir su error, ni los jueces, ni el Gobierno ni el aparato antiterrorista del Estado”, opinan los impulsores del documental Dixán.

“Para protegerse a sí mismo, el Gobierno forzó la reapertura del caso en la estela del 11-M y tras conseguir sacar del medio al juez instructor Ruiz Polanco. Absolverles hubiera sido una condena a Aznar, Acebes, al Cuerpo Nacional de Policía, a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, a Garzón y a todos los que contribuyeron a construir el montaje del Comando Dixán. Había que condenar para protegerse, y en eso los poderes del Estado se pusieron de acuerdo”.

La referencia al juez Polanco no es casual. Cuando fue apartado del caso, el magistrado dejó clara su opinión en declaraciones a la Agencia Efe.

“Yo tengo la seguridad, la tenía y la sigo teniendo, de que estos cuatro señores de un grupo de dieciséis que estuvieron una larga temporada en prisión, no han hecho absolutamente nada. Los puse en libertad porque no tenía ni un solo indicio de culpabilidad de estos señores”.

¿A qué respondía entonces la sentencia?

“Los romanos mandaban a los cristianos a las fieras por el mero hecho de serlo, y los nazis a los católicos, judíos y gitanos”, argumentaba el juez. Ahora, es el turno de los musulmanes.

“Aquellas condenas fueron una expresión de injusticia, destrozaron vidas de una forma espeluznante”, opinan los impulsores de Dixán. “La maquinaria jurídica solo cumplió el papel de justificar los errores políticos. No había ninguna prueba material para condenar al Comando Dixán, pero había que tapar el ridículo del Estado”. Y esa maniobra, dejó vidas abolladas.

“Si lo miras desde el lado humano es casi insoportable. Alguien que ha venido aquí huyendo de una Argelia atrapada entre la guerra civil y la parálisis económica para vivir una vida mejor, digna, normal, sin hacer más que trabajar, sin militar en nada, de repente se ve atrapado en una confabulación para justificar la intervención española en Irak del gobierno agonizante de Aznar contra la voluntad inmensamente mayoritaria del pueblo… Y así, sin comerlo ni beberlo, acaban robándote casi diez años de tu vida”.

El juicio al Comando Dixán se saldó como se saldó. Mohamed Tahraoui, Djamel Boudjelthia, Mohamed Amin Benaboura y Ali y Souhil Kaouka acabaron entre rejas, pasando por hasta doce prisiones distintas. Pero ni siquiera ahí terminó su pesadilla.

Cumplidas sus condenas, los cuatro fueron detenidos de nuevo y expulsados a Argelia. ¿El truco? Hacer valer la Ley de extranjería… después de haber impedido que pudieran renovar sus papeles mientras cumplían sus penas en prisión. No tienen permitido volver a territorio español ni de visita.

Durante todos estos años, la Plataforma Aturem la Guerra ha batallado a favor de los condenados. Ahora, con el documental Dixán quieren rememorar aquel proceso, sus pruebas, sus irregularidades. En parte, porque sienten que la historia se vuelve a repetir.

Ahí va un dato: desde el atentado del 11-M en Madrid, sólo se ha condenado a uno de cada diez detenidos por terrorismo islámico. Los detenidos suelen pasar meses o incluso años en prisión antes de ser liberados por falta de pruebas.

“A finales de 2014, se producen diversos hechos que nos impulsan a concretar la idea del documental. El más importante es la reaparición de operaciones policiales contra supuestos terroristas ‘islamistas’ o anarquistas en Catalunya y en el Estado español. Son operaciones policial y jurídicamente débiles, impregnadas de intereses políticos. Se puede decir que después del caso del Raval de 2009 habían casi desaparecido. En 2014 resurgen con fuerza. Los paralelismos de estas macrooperaciones con el Caso Dixán o el del Raval son evidentes”.

El documental busca animar el debate en torno a la creciente islamofobia que se vive estos días. Y lo hace desde la memoria. Mirar a un pasado que puede ayudarnos a interpretar el presente.

Tres miembros de la Plataforma viajaron este pasado verano a Argelia para encontrarse con sus amigos del Comando Dixán. Ali, Souhil, Mohamed y Amine toman la palabra para contar su historia. ¿Qué sienten ahora aquellos hombres? ¿Cuál es la lección que les queda?

“Los cuatro han reconstruido sus vidas, cada cual a su manera, y a pesar de todo lo que tuvieron que vivir, de una injusticia sin paliativos que les robó la vida durante diez años, parece que son razonablemente felices”, nos cuentan los chicos de Dixán.

“La verdad es que impresiona su fortaleza para sobrevivir a todo sin odios ni rencores pero con ganas de decir verdades y de ajustar algunas cuentas. Y contribuir a que eso no pueda volver a pasarle nunca a nadie”.

Porque está pasando. Puede que no en forma de sentencias, pero si como agravios, ataques y persecuciones. No hay más que abrir un periódico para verlo.

“Las matanzas en París son un acto de fascismo y una barbarie injustificable. Pero también lo son las que sucedieron días más tarde en Túnez o unos días antes en Beirut y las que suceden cada día en Irak, Siria o Palestina y en otros países… El tema es complejo, y aún más en un mundo globalizado. No podemos desenraizar nuestro análisis ni de la historia -venimos del colonialismo de los siglos XIX y XX- ni de los intereses económico-políticos”, explica el equipo de Dixán.

Lo que parece claro es que el odio al islam no puede traer nada bueno, ni nos va a librar del miedo.

“El odio y el rechazo al otro es una cuestión extendida en las sociedades europeas actuales, pero e se racismo de una parte de la sociedad se ve instrumentalizado por los estados para resolver crisis propias y crear un enemigo común que una filas”.

Ahí están discursos como el del Frente Nacional en Francia, o un Donald Trump envalentonado llamando a prohibir la entrada a EEUU de todos los musulmanes.

El documental Dixán busca estos días financiación a través del crowdfunding.

Fuente: http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/comando-Dixán-documental-memoria-islamofobia_0_1661233864.html

El terrorismo de Estado no descansa

Para muestra sobre cómo va el estado de urgencia en Francia, basta otra pequeña anécdota: el miércoles el presidente del gobierno Manuel Valls dijo ante la Asamblea Nacional que el Estado tiene un deber de protección de los musulmanes.

La conclusión es obvia: los musulmanes no son los verdugos sino la víctimas del terrorismo que ha anidado en Francia. Los atentados y las agresiones contra ellos son cotidianas.

El otro día en un accidente del tráfico, una musulmana fue agredida por un cobarde que pasó de la disputa a las manos, en presencia de tres hijos de corta edad, que vieron a su madre apaleada e insultada.

Luego algún experto dirá en la tele que esos niños se han “radicalizado” por culpa de sus lecturas del Corán… Es el mundo al revés: no somos nosotros los que buscamos ideas, sino ellas quienes nos encuentran.

En su intervención Valls se refería a los ataques de la población contra los musulmanes, pero nada dijo de los ataques de la policía, de las redadas, de los registros y los confinamientos domiciliarios, que son el verdadero rostro del estado de urgencia.

Los relatos se parecen unos a otros como gotas de agua. En la madrugada del 3 de diciembre un matrimonio dormía en su casa con sus hijos cuando un ruido brutal les sorprendió.

El padre se levanta de la cama, se acerca a la puerta de entrada y cuando vio una luz roja que penetraba por la mirilla se dio cuenta de que llegaban las hordas policiales con la parafernalia de rigor.

Tuvo el tiempo justo de gritar a su mujer “¡Es la policía!” antes de levantar las manos. En ese momento la puerta cayó al suelo y entraron los encapuchados con las armas en la mano y gritando “¡Policía! ¡No se mueva!”

El siguiente paso es tirarse al suelo con las manos por detrás de la nuca para que un policía se ponga encima como si el detenido fuera un caballo y le espose las muñecas. Luego otros dos policías se acercan, uno por cada lado, y le empiezan a dar patadas en la cabeza, que gira de izquierda a derecha según cada golpe.

Entonces la sangre brota de la cara, regando el suelo del pasillo, hasta que a los heroicos policías les duelen los pies, se cansan y dejan de golpear la cabeza del detenido.

Luego le dicen que se incorpore y se siente junto al frigorífico de la cocina para que no entorpezca la invasión. Entonces los matones dejan paso a los finos y a las formalidades legales propias de un Estado de Derecho. Llega la policía judicial con una orden de registro en la mano.

Sentado, aturdido y lleno de sangre, el detenido ni ve ni puede leer nada de lo que le ponen delante de su cara. Tampoco importa demasiado; sólo es un formalismo.

Las sospechas son claras y contundentes: el detenido es un peligro porque había servido durante cinco años en el ejército francés como francotirador antes de licenciarse y radicalizarse.

Una vez que le han reducido, los policías le burlan de él y le insultan mientras van de un lado para otro registrando las habitaciones, los armarios, las cajoneras… Además de llamarle “moro” le preguntan dónde guarda el paracaídas y el Corán de mierda.

Por fin, los policías encuentran lo que buscaban, se felicitan y se lo ponen delante de su cara como un trofeo de caza que justifica el atropello:

– ¿Qué es esto?, le preguntan

Aunque se lo ponen delante de sus ojos, el detenido sigue sin ver con claridad, hasta que uno le dice:

– Mira: ¡hemos encontrado una pistola!

Al detenido no le cabe ninguna duda: sólo puede ser la pistola de uno de sus hijos. Le dice al policía que mire bien y, en efecto, en lugar de un cañón, la punta está cerrada por una especie de tapón de color rojo.

El policía se puso del mismo color que el tapón y cuando el detenido se da cuenta, aprovecha la ocasión:

– ¿No sabe Usted diferenciar entre una pistola y un juguete?

Así fue otro de los éxitos policiales en la implacable lucha contra el yihadismo. El entonces detenido se convirtió en un hospitalizado con dos días convaleciente en la UVI. Cuando le dieron el alta, la policía ordenó su confinamiento, de manera que no puede vivir en su casa, ni en su barrio.

Este caso es como otros muchos. En Francia se han abierto varias páginas webs en las que cuentan este tipo de terrorismo policial. Una de ellas permite hacer donativos para las víctimas:

Rueda de prensa del movimiento por la amnistía y contra la represión

Somos el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión y mediante esta rueda de prensa queremos dar cuenta de de la valoración que hacemos sobre lo ocurrido durante esta semana, desde la manifestación a favor de la amnistía de Bilbo hasta ahora y, especialmente, sobre la nota publicada por seis militantes de ETA al término del juicio en París. En este sentido, queremos expresar lo siguiente:

– El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión no ha invitado nunca a ningún preso ni a ninguna presa a abandonar el EPPK (*). No lo hemos hecho hasta ahora y tampoco lo haremos en el futuro. Hacemos un llamamiento a todos los miembros de ese colectivo a que si han recibido alguna invitación similar escrita por nuestro movimiento la hagan pública. Igualmente, queremos rechazar la utilización de la mentira para la consecución de réditos políticos.

– Nuestro movimiento ha sufrido constantes campañas de intoxicación desde el mismo momento de su nacimiento, hace ahora año y medio. Al principio negaron nuestra existencia, más tarde dijeron que trabajábamos para la Policía y la Guardia Civil, tampoco han faltado insultos de carácter personal, en algunos casos nos han amenazado con la pérdida de nuestros empleos y, ahora, están tratando de extender que estamos intentando dividir al EPPK.

– Que esta semana se haya dicho que hemos invitado a varios presos a abandonar el EPPK no es casualidad, ya que se ha hecho en un momento en el que la manifestación a favor de la amnistía estaba en boca de todo el mundo. Nos encontramos ante un nuevo intento de intoxicación, más precisamente de un intento malicioso de intoxicación que pretende frenar el crecimiento de nuestro movimiento y que situamos dentro de la intoxicación general anteriormente mencionada.

– Respetamos las decisiones que toma el EPPK. Eso no significa que, en la medida que es un agente político que hace valoraciones públicas, tengamos que estar siempre de acuerdo con lo que dice y hace. Nuestro movimiento hace sus propias lecturas y las compartirá públicamente cada vez que lo vea necesario y oportuno.

– Hemos enviado cartas que contienen información sobre nuestro movimiento a todos y todas las presas políticas vascas, tanto a quienes están dentro del EPPK como a los que no. Defendemos que, además de ser legítimo, es absolutamente necesario hacer llegar información a los presos y las presas políticas vascas. El aislamiento al que la cárcel somete a los presos y presas políticas vascas es lo suficientemente grande como para que nadie intente ahondar en él. El envío de información a las cárceles responde a la petición de un gran número de presos y presas.

– Ante este ataque sufrido por nuestro movimiento, llamamos a Euskal Herria a seguir acumulando fuerzas a favor de la reivindicación de la amnistía. Esa será nuestra respuesta, seguir luchando a conciencia a favor de este proyecto. El gran trabajo realizado antes de la manifestación por la amnistía ha dado sus primeros frutos, y son muchos más los que nos quedan por recoger. ¡No nos van a parar!

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión
Fuente: http://amnistiaaskatasuna.blogspot.com.es/
(*) EPPK son las siglas del colectivo de presos políticos de la izquierda abertzale

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