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Los fascistas ucranianos están atacando los campamentos de gitanos con la complicidad de la policía

El 7 de junio, miembros de la milicia fascista Druzhyna destruyeron un campamento gitano en el parque Holosiyivskiy de Kiev.

Druzhyna es una milicia formada en enero por veteranos nazis del Batallón Azov que ejercen labores parapoliciales al amparo del gobierno de Kiev.

El ataque es el cuarto incidente de este tipo provocado por los milicianos fascistas en las últimas seis semanas.

Los fascistas atacaron el campamento a primera hora de la mañana e intimidaron a una mujer que vivía allí. La escena fue filmada por el grupo y publicada en su página de Facebook.

La milicia emitió un ultimátum en su perfil para que los gitanos abandonaran el campamento en 24 horas o, en caso contrario, serían expulsados a la fuerza.

“Cuando la policía no actúa, la Druzhyna Nacional toma el control de la situación”, escribieron los matones.

La milicia no esperó el plazo. Horas más tarde, unas dos docenas de fascistas regresaron al campamento para destruirlo y acosar a las pocas mujeres gitanas que quedaban allí.

El ataque fue retransmitido en directo en la página de Facebook de los matones. La grabación mostraba a los criminales con camisetas adornadas con las insignias del grupo destruyendo las casas improvisadas del campamento con hachas y martillos.

Luego el vídeo fue eliminado de Facebook.

Una versión más completa de 12 minutos del asalto fue subido a YouTube por EuroMaydan, un grupo político nacido del Golpe de Estado de 2014.

En un momento del vídeo aparecen los fascistas burlándose de una gitana y un niño que huían con sus pertenencias, preguntando si planeaban comerse a un perro cercano. “Escucha: ¿comes perros?”, dice uno de los fascistas. Luego, otro menosprecia a una mujer que intenta recoger sus pertenencias de los escombros, afirmando que sus acciones podían ser aceptables “en la India pero no aquí”.

Al final del vídeo aparecen policías ucranianos uniformados que conversan tranquilamente mientras los fascistas terminan su incursión. Con la policía mirando, más de una docena de matones posan juntos con el grito de “¡Gloria a la nación! ¡Muerte a los enemigos!”

La portavoz de la policía de Kiev, Oksana Blyshchik, mintió. Dijo a Hromadske TV que el grupo gitano ya había huido del campamento cuando llegaron los fascistas, lo que el vídeo contradice claramente.

A última hora del jueves la policía ucraniana dijo en un comunicado que había abierto un proceso penal contra lo que calificó como un caso de “gamberrismo”. “Todos los participantes activos en este evento serán identificados y llevados ante la justicia”, prometió la policía.

En mayo los matones fascistas atacaron un campamento gitano en el oeste de Ternopil, que siguió a la quema de otro en el pueblo cercano de Rudne, en la región de Lviv.

En abril miembros del grupo fascista C14 persiguieron a un grupo de gitanos en su campamento en la reserva natural de Lysa Hora, en Kiev. Atacantes enmascarados les lanzaron piedras y rociaron con gas, mientras perseguían a aterrorizados hombres, mujeres y niños gitanos de un asentamiento improvisado.

Como es habitual la policía no hizo nada hasta que un vídeo del ataque se difundió por internet, lo que les obligó a abrir una investigación que no ha conducido a ninguna parte.


https://www.rferl.org/a/ukraine-far-right-vigilantes-destroy-another-romany-camp-in-kyiv/29280336.html
 

El racismo se ha impuesto en Gran Bretaña tras el Brexit

El Brexit, la austeridad y el “ambiente hostil” contra los inmigrantes diseñado por Theresa May cuando era ministra de Interior en 2011, han convertido a Reino Unido en un país más racista, según Tendayi Achiume, relatora especial de la ONU en materias relacionadas con racismo y xenofobia.

Así lo ha constatado la zambiana al término de su visita de 12 días que comenzó exactamente la jornada en que Amber Rudd, ex titular del Home Office, tuvo que abandonar uno de los despachos más calientes del Ejecutivo británico tras destaparse el escándalo del Windrush, último de los muchos casos en los que una mala gestión del ministerio ha conducido a deportaciones indebidas de personas extranjeras que residen legalmente en el país.

“El clima hostil se aplica no sólo a los inmigrantes irregulares, sino también a las minorías raciales y étnicas que están en situación regular, así como a muchos británicos que tienen reconocida su ciudadanía desde la época colonial”, ha criticado Achiume, que no ha dudado en pedir la repulsa de las políticas que se engloban dentro del “núcleo podrido” de este clima.

“El ambiente antes, durante y después del referéndum ha provocado que todos ellos sean más vulnerables a la discriminación racial y a la intolerancia”. Además, la profesora de Derecho de la Universidad de California, también ha advertido del peligro de que la retórica antimigratoria presente en la campaña del Brexit esté “normalizando el odio y estigmatizando el discurso”, incluso entre los políticos de alto rango.

Uno de ellos, el incendiario diputado reaccionario Jacob Rees-Mogg, no ha tardado en responder a las acusaciones: “Naciones Unidas debería tener mejores cosas que hacer que publicar informes tendenciosos sobre Reino Unido”.

La africana, que es la primera mujer en la historia de la organización que ocupa el cargo, no ha querido detenerse en las consecuencias de la decisión del pueblo británico de abandonar la UE, que era el objetivo del informe, sino que también ha criticado la desproporcionada criminalización de los negros y el “sostenido y perverso” vilipendio de los musulmanes a través de Prevent, la estrategia antiterrorista del Gobierno.

También ha querido señalar, como ejemplo de la creciente intolerancia, el incremento de los delitos de odio desde que el país comenzó a plantearse una salida que se materializará, al menos sobre el papel, el próximo 29 de marzo de 2019.

“La cruda realidad es que la raza, la etnia, la religión, el género, las discapacidades y todas las demás categorías sociales continúan condicionando las posibilidades vitales y el bienestar de la gente que vive en Reino Unido de formas inaceptables y, en muchos casos, ilegales”, ha asegurado Achiume.

En el Gobierno británico no han sentado nada bien estas declaraciones, especialmente en lo que concierne a la estrategia Prevent.

Más allá de que coinciden con la inspectora de la ONU en que “como sociedad tienen que intentar acabar con las disparidades relacionadas con la raza”, una fuente gubernamental ha asegurado que en Downing Street están muy decepcionados “con una serie de afirmaciones que no están basadas en la forma de actuar de Prevent sobre el terreno”.

https://www.aporrea.org/internacionales/n325006.html

La agresiones contra musulmanes crecieron un 15 por ciento el año pasado en Estados Unidos

El grupo Consejo de Relaciones Américano-Islámicas (CAIR) ha denunciado que en 2017 se produjeron 300 crímenes de odio contra musulmanes, lo que supone un incremento del 15 por ciento con respecto al año anterior, cuando se registraron 260 delitos de este tipo, según un informe presentado ayer.

«Nunca se ha visto nada parecido. La comunidad musulmana se ha convertido en el saco de boxeo del presidente de Estados Unidos», ha afirmado un abogado del CAIR, Gadeir Abbas.

Entre los casos recogidos está la paliza que sufrió un musulmán en junio el Bronx, Nueva York, tras ser acusado por un tumulto de ser un «terrorista». En noviembre fue incendiado un restaurante de una familia musulmana en Kansas.

El año 2017 supone así el segundo año consecutivo de incremento de este tipo de agresiones. CAIR ha atribuido este aumento en parte la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y en particular a las restricciones a la entrada en el país de ciudadanos de países de mayoría musulmana.

El CAIC ha contabilizado un total de 2.599 incidentes antimusulmanes en 2017, un 17 por ciento más que en 2016. Esta cifra incluye casos de acoso, discriminación laboral y casos de discriminación contra musulmanes por parte de organismos públicos.

Más de un tercio de los incidentes han sido con organismos federales. «Esto supone un nivel sin precedentes de hostilidad contra una minoría religiosa dentro de Estados Unidos», según el CAIR. El informe del CAIR revela que ha investigado 5.650 casos, por lo que reconoce que menos de la mitad eran auténticos.

Estas cifras son más bajas que las divulgadas por el FBI, que registró 307 crímenes de odio contra musulmanes en 2016, último año del que hay datos, lo que supone un 44 por ciento de incremento con respecto al año anterior.


Durante la campaña que le aupó a la Presidencia, Trump prometió «prohibir completamente la entrada de musulmanes en Estados Unidos» y poco después de tomar posesión firmó una orden ejecutiva que prohibía la entrada de las personas procedentes de varios países de mayoría musulmana. Una versión modificada de esta orden que incluye a Corea del Norte entró finalmente en vigor a finales de 2017.

http://www.economiahoy.mx/internacional-eAm-mexico/noticias/9091475/04/18/Aumentan-un-15-los-crimenes-de-odio-contra-musulmanes-en-Estados-Unidos.html

No hay delitos de odio sino crímenes fascistas

Juan Manuel Olarieta

Aquí y en casi todo el mundo son muchos los que se lamentan, una y otra vez, del retroceso de las fuerzas revolucionarias, de la falta de conciencia y del auge de la “ultraderecha” cuando ellos mismos son expresión de ese retroceso y contribuyen a alimentarlo a cada paso.

Recientemente uno de los sitios progresistas más característicos, el Salto Diario, recordaba los 25 años del asesinato de Guillem Agulló, lo que calificaba como uno de esos “delitos de odio” (1) que han hecho famosos últimamente (2) y que, como tantas otras frases vacías, lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

El secuestro de la conciencia empieza por el secuestro del lenguaje. Hay que llamar a las cosas por su nombre: el asesinato de Guillen Agulló fue un crimen fascista, uno de tantos.

Como en todos los demás crímenes de la misma naturaleza, a la sangre le siguió otro fenómeno del que todos se lamentan, la impunidad de los criminales, algo sobre lo que nadie repara con el detenimiento que merece.

Sabemos que podemos culpar de un asesinato a personas y grupos a los que también calificamos de manera ambigua y confusa, recurriendo siempre a eufemismos, como “ultras”, por ejemplo, que es otra manera de no decir nada, es decir, que sirve para encubrir la realidad, sobre todo si nos hemos creído que esos grupos son dispersos, locales o autónomos.

La pregunta interesante es: ¿quién es responsable de la impunidad de los crímenes fascistas? Sólo cabe una respuesta: el Estado. No se trata de la protección de unos u otros fascistas. Da lo mismo que el crimen se cometa en Valencia, o en Madrid, o en Barcelona. En pleno siglo XXI los crímenes fascistas quedan impunes porque todos ellos tienen un poderoso cómplice: el Estado.

Cuando el Estado asegura la impunidad de un cierto tipo de delitos es porque quiere promocionarlos y controlarlos. Por lo tanto, el fascismo no son grupos, colectivos, partidos o minorías violentas, sino la instrumentalización política que el Estado hace de sus actividades criminales. Una cosa (los fascistas) no se puede separar de la otra (el Estado). Ambos son igualmente fascistas, pero especialmente el segundo, el Estado.

Esta mañana el titular de un periódico mexicano expone una alarma hipócritca, típica de la manera en que la burguesía encubre este tipo de fenómenos: “Alertan sobre avance de ultraderecha”(3). Otro titular de hace unos días es también característico: “Ultraderecha cobra auge en Europa Central y Oriental” (4).

En un caso la noticia se refiere a Latinoamérica; en el otro a Europa. Blanco y en botella: el fascismo está en auge en todas partes y nadie hace nada por impedirlo, en especial el Estado, que es a quien corresponde perseguir los crímenes fascistas.

No es nada nuevo respecto a los años treinta, la época en la que surgió el fascismo, un movimiento que ascendió en medio de un ola de crímenes, todos los cuales fueron apoyados y sostenidos por los respectivos Estados en los que se cometieron.

Nos suelen acusar de que calificamos a todo como “fascista”. En realidad, son ellos los que reducen el fascismo a las personas y grupos que se reconocen como tales. El Estado no tiene nada que ver con eso, dicen. Incluso el Estado es neutral, lo cual se compadece muy mal con la impunidad de la que ha hecho gala hasta ahora, tanto en lo que se refiere a la memoria histórica como a los crímenes cometidos tras la transición.

Ese ha sido el argumento de un juez de Madrid para sacar a la División Azul de la ley de memoria histórica y mantener el nombre de una calle de la capital dedicada a una unidad que luchó codo con codo en las filas del ejército hitleriano. Para el juez la División Azul no era de color azul.

Es más, los propios jueces no son fascistas, sino independientes; están sometidos a la ley, que tampoco es fascista.

La Iglesia católica en España tampoco es fascista, ni lo fue nunca, a pesar de que una de las denominaciones tradicionales del franquismo fuera el de “nacionalcatolicismo”.

Después los oportunistas sacan a relucir el catálogo de postmoderneces para difuminar al fascismo en un archipiélago característico: machismo, xenofobia, antisemitismo, islamofobia, homofobia… Todas ellas son ajenas al fascismo, a las clases sociales, al imperialismo… El racismo no tiene que nada que ver con eso; son cosas diferentes. Se puede ser racista sin ser fascista. Todos debemos respetar las etiquetas con las que cada cual se define a sí mismo: conservadores, nacionalistas, derechistas, cristianos, identitarios… Lo que nadie se detiene a explicar son las razones por las que todas esas etiquetas, tan diferentes, confluyen en las mismas personas y partidos políticos.

Cuando la burguesía no quiere ver el fascismo en ninguna parte, es porque ya se ha impuesto por doquier.

(1) https://www.elsaltodiario.com/crimenes-de-odio/25-anos-asesinato-neonazi-guillem-agullo
(2) http://crimenesdeodio.info/
(3) http://almomento.mx/alertan-sobre-avance-de-ultraderecha/
(4) http://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=96024

Tsipras y Syriza son responsables del aumento de los crímenes racistas en Grecia

En Grecia se cometieron 102 asaltos racistas el año pasado, según un informe de la Red de Registro de la Violencia Racista (RVRN) que publica TRT (1).

Un total de 120 personas fueron víctimas de las agresiones y 36 de ellas resultaron heridas.

34 de los ataques fueron dirigidos directamente contra los inmigrantes y refugiados. Dos de ellos fueron cometidos contra los ciudadanos griegos por su creencia religiosa.

Según el informe del año pasado de la misma organización, el número de agresiones ha crecido. Entonces se produjeron un total de 95 asaltos racistas que afectaron a 130 personas.

Los ataques contra los inmigrantes han aumentado en las islas griegas por donde transitan los refugiados.

La semana pasada, el Centro de Comunidad Afgana en Atenas fue saboteado por un grupo racista y la oficina resultó gravemente dañada.

Los miembros del grupo “Kripteia”, que perpetran ataques particularmente contra la minoría musulmana, asumieron la autoría del ataque.

La Red contra el racismo destapa la responsabilidad del gobierno de Syriza al poner de manifesto que los ataques los perpetran funcionarios públicos y policías.

En 2012 The Guardian denunció la complicidad entre los nazis de Amanecer Dorado y la policía (2) y el ministro del Orden Público, Nikos Dendias, amenazó con acciones legales contra el diario británico.

Pero al año siguiente fue el comisario del Consejo de Europa para los Derechos Humanos, Nils Muiznieks, quien volvió a hablar de la complicidad entre la policía y el partido neonazi. “La cuestión más importante es la impunidad de quienes han sido acusados de ataques racistas”, dijo entonces Muiznieks. “Hay múltiples denuncias de abusos de poder y abusos de violencia por parte de agentes y alegaciones de colaboración con miembros de Amanecer Dorado”, ha afirmado.

Ante la pasividad del gobierno de  Syriza, los nazis de Amanecer Dorado alardean del apoyo que tienen en la policía. “Es claramente un partido nazi”, dijo el comisario europeo.

En 2013 un joven paquistaní de 27 años fue apuñalado a muerte en Atenas y en la casa de uno de los dos detenidos encontraron propaganda de Amanecer Dorado.

Aquel mismo año la ONU denunció las detenciones ilegales y la situación en los centros de internamiento de inmigrantes y cárceles griegas. El gobierno de Tsipras detiene durante meses  arbitrariamente a inmigrantes y demandantes de asilo en cárceles superpobladas y muy por debajo de los estándares internacionales de reclusión.

(1) http://www.trt.net.tr/espanol/mundo/2018/03/29/se-acrecientan-los-asaltos-racistas-y-delitos-de-odio-en-grecia-939968
(2) http://www.guardian.co.uk/world/2012/oct/09/greek-antifascist-protesters-torture-police

 

Cuando tu enemigo de clase habla bien de ti…

Winnie Mandela
Darío Herchhoren

Hace muy pocos día la prensa nacional e internacional a través de todos sus medios nos trajo la mala noticia de que Winnie Mandela había fallecido a los 81 años, luego de una dolorosa y larga enfermedad.

Siempre se la conoció por ser la esposa de Nelson Mandela, pero casi nunca se le reconocieron méritos propios.

La figura de Nelson que en todo momento fue ensalzado y homenajeado hasta la saciedad, la opacaba totalmente.

Ambos fueron los fundadores del Congreso Nacional Africano; el partido que junto al Partido Comunista de Sudáfrica, llevó el peso de la lucha armada contra el régimen fascista blanco de Sudáfrica, que era y es conocido como del «apartheid», o sea el desarrollo «separado» o «apartado» que preconizaran los colonizadores blancos ingleses y holandeses.

Las negociaciones entre Nelson Mandela que estaba preso en la cárcel de Roben Island, donde era el único prisionero, y Pieter Botha, presidente de la Sudáfrica racista, y luego reemplazado por Leclerc, que fué el último presidente blanco de Sudáfrica, permitieron que Mandela quedara libre, y que tras las primeras elecciones multiraciales, fuera ungido como el primer presidente de raza negra de la historia de Sudáfrica.

Ello significó un paso sin duda gigantesco en la historia de ese desdichado país, donde una minoría blanca gobernaba sin tasa ni medida a una abrumadora mayoría de negros, y donde la vida diaria de los negros era realmente infernal, sus posibilidades de crecimiento personal y social eran nulas, donde recibían malos tratos por parte de la policía sudafricana, donde los mejores empleos en la administración eran para los blancos, y donde la mayoría negra, solo obtenía trabajos mal pagados, subalternos y sin posibilidades de ascenso alguno.

Con el triunfo de Nelson Mandela, esa situación se acabó. ¿Pero era eso en realidad lo que el Congreso Nacional Africano quiso? Parece que no.

Mandela propició una política de compromiso con la mayoría blanca, y permitió que la banda de asesinos que había en la policía y en el ejército sudafricanos se fueran sin pagar por sus crímenes. Al efecto se crearon unas comisiones de la verdad, que «perdonaban» los crímenes, a cambio de una confesión pública. Eso levantó ampollas entre la mayoría negra.

Pero lo peor estaba aún por venir.

¿De qué se trataba? Simplemente se trataba de hacer cambios cosméticos, donde la minoría blanca no perdía el control de la banca, ni tomaba decisiones importantes, ni se afectó la propiedad rural de los blancos, ni los negros ascendieron en el ejército donde los altos mandos siguen siendo blancos, ni se expropió a las grandes fortunas mal habidas durante siglos de explotación de la mano de obra negra.

A todo esto, los medios de comunicación sin dudarlo se lanzaron sin freno sobre Winnie  porque representaba la justa rebeldía del pueblo negro olvidado, estafado, engañado y sometido de Sudáfrica. Winnie en todo momento se opuso a los pactos entre la minoría blanca y el Congreso Nacional Africano. Seguramente la existencia de esos pactos son el origen de la corrupción del gobierno negro mayoritario sudafricano. La minoría blanca maniobró hábilmente corrompiendo a los gobiernos de negros, para que fueran estos los que tuvieran a raya a la clase obrera negra. Cuidado con las alabanzas que te hacen los enemigos. Cuando esto ocurre hay que quitar al alabado y poner a alguien que no reciba esos honores.

No quiero terminar sin recordar a una de las figuras más emblemáticas de Sudáfrica, la cantante Miriam Makeba, conocida como Mamá África, que poco antes de morir tuvo palabras de afecto hacia Winnie de quien dijo que había sido muerta en vida por su vida incorruptible, por su tenacidad y su constancia, y también por su sencillez. Con eso criticaba veladamente a Mandela que vivió hasta su muerte rodeado de adulones.

Este artículo comenzaba diciendo “Cuando tu enemigo de clase habla bien de ti…” Seguro que estás haciendo las cosas mal. Me recuerda a cuando Margaret Tatcher alababa a Gorbachov, el gran traidor.

Se dispara la cifra de crímenes ‘de odio’ en Los Ángeles

Los crímenes de odio aumentaron significativamente en la ciudad de Los Ángeles en 2017 y las personas transgénero son cada vez más el objetivo, según un informe del departamento de policía que se ha publicado esta semana en internet.

El número de crímenes de odio ascendió a 254 el año pasado, un aumento del 10,9 por ciento con respecto a 2016.

En enero el ayuntamiento de Los Ángeles ordenó a la policía y al fiscal de la ciudad informar sobre las tendencias recientes en crímenes de odio y los esfuerzos para responder a ellos.

El concejal David Ryu presionó para obtener un informe después de que se registraran numerosos incidentes de odio antisemita en el Distrito Cuatro del municipio y su comarca el año pasado, diciendo que estaba preocupado por “un aumento en los crímenes de odio y un envalentonamiento de los grupos de odio”.

El informe dice que se registraron 37 crímenes de odio antisemita y seis crímenes de odio antimusulmán en 2017, cifras casi idénticas al año anterior, mientras que las personas transgénero fueron víctimas de 23 crímenes de odio, que aumentaron de ocho.

La gran mayoría de los crímenes de odio estaban relacionados con el vandalismo, según el informe.

En 2016 el condado de Los Ángeles vio un aumento del 67 por ciento en crímenes de odio donde había evidencia de racismo blanco, en comparación con el año anterior, según un informe publicado en noviembre pasado por la Comisión de Relaciones Humanas del condado de Los Ángeles.

El informe del condado rastreó 482 crímenes de odio en 2016, el último año para el que hay datos disponibles. En 2015 registró un aumento del 24 por ciento con respecto al año anterior y el total más alto desde 2011.

El informe de la policía no analiza ni menciona qué razas u organizaciones perpetraron los crímenes de 2017. Tampoco es posible saber si consideran como crímenes de odio a los que comete la propia policía.

https://www.telemundo52.com/noticias/local/Se-disparan-los-crimenes-de-odio-en-Los-Angeles-477443793.html

Texas: entre los crímenes racistas y los asesinatos en serie

Manley, jefe de policía de Austin
En Austin, la capital de Texas, ya han explotado cuatro bombas en los últimos días, con un balance de dos muertos y cuatro heridos. La policía investiga si las explosiones son crímenes de un mismo asesino en serie.

Las primeras bombas de esta serie mataron a un trabajador de la construcción de 39 años y a un estudiante de 17 años, ambos negros y que eran amigos, e hirió gravemente a una mujer hispana de 75 años, motivo por el cual las autoridades mantienen la hipótesis del motivo racista.

Sin embargo, al parecer la mujer hispana recibió el paquete postal por error y, además, los dos jóvenes heridos en la explosión del domingo por la noche, que están fuera de peligro pese a la gravedad de sus lesiones, son blancos, lo que aumenta la incertidumbre sobre el motivo.

Ambas víctimas de este domingo pasaban de forma normal por la acera cuando un artefacto junto a la verja de una casa explotó sin que hubiera manipulación previa.

El jefe de la policía de Austin, Brian Manley, explicó en una rueda de prensa que la cuarta explosión en menos de un mes que “puede afectar a cualquier persona del vecindario, incluidos los niños”, porque según sus primeros análisis, no hay ningún patrón en la elección de las víctimas.

“Evidentemente enfrentamos lo que creemos es un atacante en serie que perpetra atentados explosivos, ante las similitudes entre lo que es ahora el cuarto artefacto” y los anteriores, dijo Manley.

La única diferencia entre las cuatro bombas es que la última incrementa su nivel de sofisticación. El artefacto incorpora un detonador a distancia, en vez de detonar al ser manipulado por las víctimas, como en los incidentes anteriores.

“La presencia de un cable trampa cambia las cosas. Es más sofisticado. No estuvo dirigido específicamente contra persona alguna… Estamos muy preocupados porque con los cables trampa un niño podría caminar por una acera y toparse con algo”, dijo Chris Combs, agente del FBI a cargo de la división en San Antonio.

“La investigación se encuentra en una fase preliminar, así que, antes de analizar todas las pruebas, todavía no podemos clasificar esta situación como terrorismo doméstico o como delitos de odio”, advirtió Manley.

Una amenaza de bomba obligó a cancelar varios eventos en la noche del sábado en una de las salas de conciertos de Austin, así como el festival cultural South by South West.

La policía local detuvo a un un joven de 26 años que fue puesto a disposición judicial horas más tarde acusado de un delito de amenaza terrorista.

Noche de disturbios en el centro de Madrid por la muerte de un mantero senegalés

Mame Mbaye, un mantero senegalés de 35 años, falleció anoche de una parada cardiorrespiratoria. La muerte se produjo en el barrio madrileño de Lavapiés tras una persecución de la Policía Municipal, que iba en moto.

La policía empezó a perseguir a los manteros desde la Puerta del Sol y al llegar al barrio de Lavapiés, el hombre se desplomó frente a la
puerta de su casa.

Unos 300 vecinos cortaron las calles para impedir que sacaran el cadáver hasta que no se aclarase la situación. Se desató una oleada de protestas por distintas calles del barrio entre las 21.00 y la 01.30 horas.

La policía inició un amplio despliegue represivo con cargas y pelotas de goma para dispersar a manifestantes que incendiaron contenedores y vehículos estacionados en la zona.

La policía detuvo a seis personas, uno de ellos menor de edad. Al menos 19 personas resultaron heridas y un vehículo de la Policía Municipal
destrozado.

También se registraron múltiples destrozos en el mobiliario urbano, en
sucursales bancarias con el lanzamiento de
piedras y otros objetos contundentes.

Cheikh Ndiaye, de la Asociación de los Inmigrantes Senegaleses en España (AISE), con sede en Lavapiés, ha señalado que la intención de los concentrados es exigir que se esclarezca la muerte. “Hemos llamado a la Embajada de Senegal y el cónsul está llegando para comprobar con sus ojos por qué ha muerto nuestro compañero”, ha dicho.

Gritaban lemas como “Estado social y no policial”, “Policía asesina” o “Fuera la policía de los barrios de Madrid”.

Jesús Guisado, un vecino, dice que los africanos comenzaron a llorar por el fallecido, preguntándose quién va a sostener a su familia ahora. Añade que la policía llevaba muchos días persiguiéndo al fallecido por realizar venta ambulante.

El fallecido no llevaba documentación y ha sido un compañero el que ha indicado a los agentes que era mantero. Llevaba 14 años en España y no tenía permiso de residencia. Era de Pire (Senegal).

El Ayuntamiento de Manuela Carmena, de Podemos, niega que se haya producido ninguna persecución policial. La explicación es romcambolesca: la policía no sólo no le ha matado sino que intentó salvarle la vida.

Tras recibir una llamada de emergencias, dice la versión oficial, los policías que patrullaban la zona se han encontrado a un hombre en el suelo sin respiración, han iniciado las maniobras de reanimación cardiopulmonar del mantero.

Los policías municipales de Madrid han cumplido su amenaza. Recientemente hablaban de matar y de poner bombas en Lavapiés contra los inmigrantes y hacían loas a Hitler.

A pesar de ello, el ayuntamiento les mantiene en activo y el fiscal no les acusa de enaltecimeinto del terrorismo (como a otros).

El Sindicato de Manteros ha convocado manifestaciones en Madrid y Barcelona para denunciar la muerte anoche del senegalés Mame
Mbaye

Sudáfrica: el apartheid cambia de nombre pero el capitalismo sigue fiel a sí mismo

Cyril Ramaphosa, un renegado
Una vez liberado de prisión, el 11 de febrero de 1990 Mandela salía al balcón del ayuntamiento de Ciudad El Cabo para saludar a una multitud enfervorecida. “Es el momento de intensificar la lucha”, dijo. Después de un siglo, las esperanzas se cumplían… o eso parecía, al menos.

Junto a él estaba Cyril Ramaphosa, un conocido dirigente del sindicato minero que hoy ha llegado a la Presidencia de Johanesburgo. Pero no será porque la clase obrera haya alcanzado el poder, sino todo lo contrario: Ramaphosa es uno de esos vendidos de los que por aquí tenemos varios. Está tan prostituido que se ha convertido en multimillonario.

Podría ser un buen resumen de la evolución de Sudáfrica en sus tres últimas décadas, por no hablar del conjunto del colonialismo africano, de cuya tragedia siempre culpamos a las metrópolis, olvidándonos de que, como escribió Frantz Fanon, su dominación sería imposible sin las marionetas que tienen sobre el terreno, sujetos corruptos como Ramaphosa.

Pero en Sudáfrica no basta preguntarse sólo por el ANC, el partido en el poder desde el final del apartheid, sino que es necesario preguntar también por su socio más importante, los comunistas sudafricanos, partidarios también de “ubuntu”, una palabra bantú que podemos traducir por “fraternidad” y, quizá mejor, por “reconciliación nacional” si queremos que nos resulte más familiar.

Para Mandela, el ANC y el PCS la nacionalización de los bancos, las minas y los monopolios industriales no era negociable, o eso decían, al menos. “En este punto es inconcebible un cambio de nuestro punto de vista”, dijo Mandela.

En 1985 el apartheid atravesaba una profunda crisis. La bolsa de Johanesburgo se hundió y el gobierno racista no podía pagar la deuda exterior. En setiembre un equipo de la Anglo-American Corporation dirigido por Gavin Relly se entrevistó en Zambia con Oliver Tambo, el presidente del ANC.

La entrevista fue secreta. Relly fue muy claro: el fin del apartheid a cambio de la estabilidad. Es muy probable que el verdadero objetivo de Relly fuera mucho más simple, enredar y dividir al ANC al modo habitual: los duros por un lado y los moderados por el otro. En otras palabras se trataba de separar a la dirección del ANC de la Organización Cívica Nacional y el Frente Unido Democrático, los movimientos de masas que combatían en las calles. No hizo falta nada de eso porque sería el propio Frente quien traicionaría, poniendo las cosas mucho más fáciles.

Entre 1987 y 1990 la dirección del ANC, con Mbeki al frente, estuvo negociando (claudicando) en un castillo inglés con 20 “afrikaners” del régimen. También se llevó a cabo en el secreto más absoluto. Los tres años de gastos (despilfarro) fueron pagados generosamente por el monopolio minero británico Consolidated Goldfields.

Al mismo tiempo, Mandela también negociaba en secreto desde la cárcel de Pollsmoor. Su interlocutor era Neil Barnard, dirigente del servicio de inteligencia sudafricano. Desde la cárcel, Mandela llamó por teléfono al presidente P.W. Botha para felicitarle el día de su cumpleaños. Los racistas hablaban con las víctimas que habían encerrado en la cárcel… Pero si tu víctima te felicita desde su celda es porque estás haciendo las cosas a la perfección.

Desde los años ochenta el racismo sudafricano captó, cautivó y cultivó lo que denominaron de manera doblemente estúpida como “nuestra clase media negra”, es decir, a sus propios zipayos (renegados y traidores) con un acceso preferente a los préstamos de la Sociedad de Desarrollo Industrial.

En pleno apartheid esa “clase media negra” podía crear empresas “negras” fuera de los bantustanes al “estilo Gaza”, es decir, de las reservas en las que los blancos mantenían encerrados a los negros. Con dinero blanco las empresas negras (New Africa Investments) compraban empresas blancas (Metropolitan Life). Así triunfaron unos pocos negros, como Ramaphosa.

El capitalismo es daltónico, no entiende de colores. Hoy aquella “clase media negra” tiene capitalistas, como Ramaphosa, que están entre los más ricos del mundo. “Usted puede llamar a eso thatcherismo, pero para este país la privatización es la política fundamental”, le confesó Mandela al periodista australiano John Pilger (*). Donde dije digo…

En Sudáfrica el capitalismo reconcilió a blancos y negros mucho antes de que el obispo Desmond Tutu presidiera la “Comisión de la Verdad y la Reconciliación” que, como estaba previsto, no sirvió para nada. ¿Realmente alguien quiere saber la verdad?, ¿le importa la verdad? La Cámara de Comercio Minero de Sudáfrica ha glosado cien años de explotación de las minas del país en seis páginas, donde palabras como silicosis o mesotelioma no aparecen, dice Pilger. Las familias de los mineros no pueden pagar una botella de oxígeno para que respiren los obreros sobre cuya salud se has levantado grandes fortunas internacionales. Se mueren, pero las familias tampoco pueden pagar el funeral.

Por eso conviene volver a recordar las palabras de Mandela: “Si el ANC no proporciona bienestar, el pueblo debe hacer lo que ha hecho con el régimen del apartheid”. Hay que tomar nota de ello. La lucha no ha hecho más que empezar.

(*) http://www.legrigriinternational.com/2018/03/l-anc-a-mis-l-afrique-du-sud-entre-les-mains-du-capital-international.html

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