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La ‘kale borroka’ vuelve a Euskal Herria

Ibon Iparragirre
En la noche del sábado unos desconocidos quemaron ocho autobuses en Bizkaia, un sabotaje provocado para reivindicar la libertad del preso político Ibón Iparagirre, que está gravemente enfermo.

El fuego ha prendido en los autobuses aparcados, vacíos, en las cocheras que la empresa Acha, concesionaria de Bizkaibus tiene en el polígono industrial de Ugaldeguren, en Derio, cerca de Bilbao.

Siete autobuses quedaron completamente calcinados y otro parcialmente quemado. Los bomberos tuvieron que trabajar hasta las cinco de la madrugada para extinguir las llamas.

Tras examinar la zona, la Ertzaintza ha encontrado una garrafa de gasolina, restos de un petardo usado para provocar el fuego y pasquines que reclamaban la puesta en libertad de Ibon Iparagirre.

Un vecino de la zona ha explicado que hubo “una humareda bastante potente”, y que “se oía cómo iban estallando las ruedas, los depósitos y los cristales, uno a uno, hasta que llegaron los bomberos”.

Contra las bases americanas No Podemos

El Secretario de Organización y candidato de Podemos por Sevilla, Sergio Pascual, ha dado otra muestra del servilismo de esa organización hacia Estados Unidos en una entrevista concedida al diario El País.

Al ser preguntado por las bases que Estados Unidos mantiene en España la respuesta de Pascual fue rotunda, algo que los portavoces de Podemos eluden casi siempre, excepto cuando se trata de mostrar su alineamiento con el imperialismo:


“Somos una organización con un claro y nítido compromiso con la paz. Pero somos absolutamente respetuosos con los compromisos adquiridos por nuestro país y los vamos a respetar hasta la última coma. Otra cosa es que podamos pensar en qué hacemos con estas bases cuando se puedan renegociar condiciones o se extingan los convenios. En estos momentos, si hay convenios vigentes, se van a respetar”.

Lo que el portavoz de Podemos dice es que si quieres la paz, lo que debes hacer es dejar las bases militares tal y como están. No cambies nada. Ni siquiera una coma.

El servilismo se pone de manifiesto hasta en el lenguaje. Hablan de “respeto” y llaman “compromisos” a lo que no son más que una claudicaciones ante una potencia como Estados Unidos por parte de esos gobiernos que presumen de “patrioterismo”.

De pacifismo cero. Si demuestran esa actitud hacia las bases, cabe imaginar su programa sobre la pertenencia de España a la OTAN.

El año pasado, en una entrevista concedida al programa El Objetivo de Ana Pastor, Pablo Iglesias dijo que no le gustan las bases militares. Entonces la solución es bastante simple. Lo que tiene que hacer es cerrarlas.

Sin embargo dijo otra cosa distinta: que si fuera elegido presidente trataría de cambiar el estatuto militar de las bases americanas de Rota y Morón. Por lo tanto, Iglesias no trata de acabar con la bases sino cambiar su estatuto.
“No me gusta que haya militares en este país que no sean españoles”, añadió. Pero los españoles le gustan mucho, a pesar de su “pacifismo” y en plena época de recortes dijo que si fuera necesario elevar el presupuesto del Ministerio de Defensa “lo haría”.

De las palabras a los hechos. El pasado año Podemos se desmarcó de la tradicional marcha contra la base de Rota, algo asumido desde hace años por todas las organizaciones andaluzas, en la que se suelen congregar miles de personas.

En dicha marcha la consigna más coreada es la tradicional de “OTAN no, bases fuera”.

Para justificarse, el círculo de Rota de Podemos emitió un comunicado en el que, con la excusa de los puestos de trabajo que genera la Base, rechazaba la invitación para participar en la marcha contra la base.

En el comunicado decían que no hay un tejido industrial alternativo “para poder dar una opción diferente a los puestos de trabajo y negocios antes de cerrar las bases”.

Finalmente, contradecían el nombre de su organización y pedían resignación: no nos podemos “librar del yugo impuesto”. Pero si ellos no pueden hacer nada, ¿para qué se presentan a las elecciones?

La base naval de Rota es la puerta de entrada al Mediterráneo y alberga el escudo antimisiles de Estados Unidos. Con el franquismo la Marina gringa se asentó hace ya más de 60 años en Rota, donde hay un total 1.200 marinos, acompañados de 1.500 familiares, lo que hará que se duplique la población estadounidense y se sitúe en unas 6.000 personas.

Lo que quiere Catalunya, ¿es una independencia de papel?

Juan Manuel Olarieta

El martes la CUP y Junts pel Sí llevaron al Parlament de Catalunya un escrito anunciando un “proceso constituyente”, al que califican como “no subordinado”, para crear un Estado catalán independiente.

Ese proceso que el escrito llama de “desconexión” parece versallesco, ficticio, como todo lo que llega envuelto en un lenguaje jurídico. La independencia no comienza con papeles, ni haciendo declaraciones solemnes, ni recogiendo firmas, ni tampoco votos.

Pero es muy posible que sea yo quien esté equivocado. En tal caso, haré otro brindis al sol. Iré a algún ayuntamiento, parlamento autonómico o delegación de gobierno y presentaré mis propios escritos anunciando el inicio de un proceso socialista, aboliendo la propiedad privada por decreto e iniciando el primer plan quinquenal.

No digo que ese tipo de simulacros no sirvan para nada, sino que tienen un defecto importante: no van acompañados de otros actos verdaderos y auténticos que demuestren una determinación real de alcanzar la independencia.

Los independentistas catalanes siguen en el limbo de los gestos y, de momento, no van a ir más allá.

No es algo exclusivo de Catalunya. Cada vez se oye hablar más de “proceso constituyente” por todas partes, pero creo que los que hablan así no saben lo que dicen. Me suena a esos que hablan de autogestión, a los que crean toda clase de cooperativas, a quienes okupan pueblos abandonados para crear su propio Nirvana… dentro del pozo séptico capitalista y fascista, y haciendo como que por encima hay un vacío, o como dice la declaración parlamentaria “desconectado” y “no subordinado”.

En su discurso inaugural la nueva Presidenta del Parlament, Carme Forcadell, dio por concluida la “etapa autonómica”, lo cual es obvio, no sólo respecto a la autonomía sino a todo el entramado institucional del Estado fascista creado en 1939.

Dicha etapa no se ha agotado ahora sino hace ya bastante tiempo. Pero lo que no ha concluido es el Estado y muy pronto se lo va a demostrar a los amantes de los aspavientos, lo cual confirma -por enésima vez- algo que también es obvio: los independentistas no saben con quién se juegan los cuartos, no saben quién es su enemigo y hasta qué punto está dispuesto a llegar para mantener la sacrosanta “unidad nacional”.

La verdadera naturaleza política de este Estado se está poniendo de manifiesto una vez más y para ello ha bastado un gesto infantil, ante el cual está reaccionando de la manera acostumbrada, como si en lugar de tener enfrente al Estado catalán de papel tuviera al Estado Islámico.

Francamente, los independentistas no saben lo que les espera. Se van a enterar de cómo los fascistas entienden la “subordinación” y, sobre todo, la insubordinación, que es un delito militar propio de la tropa de a pie.

La CUP y Junts pel Sí advierten ingenuamente que “no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional”. Esta mención a un órgano seudo-judicial les pone en simetría con Rajoy y las cloacas de Madrid, que se llenan la boca apelando a las leyes y, sobre todo, a la Constitución y a sus muchos artículos.

A ver si en Catalunya se enteran y entienden lo que significa esa “desobediencia” a la que apelan y que se contradice de plano con su loable deseo de iniciar negociaciones con alguien que les ha dicho por activa y por pasiva que no está dispuesto a negociar en absoluto.

A lo largo de sus 75 años de historia, el Estado fascista español ha demostrado una y mil veces que no negocia nada jamás… excepto que haya fuerzas (militares, diplomáticas, económicas, sociales o políticas) que le fuercen a ello. Entonces lo hará a regañadientes.

El que quiera negociar debe aglutinar esas fuerzas pero, mientras tanto, el Estado aglutinará las suyas para aplastarlas a sangre y fuego. Por eso los independentistas catalanes se equivocan de plano si lo que esperan de Madrid son leyes y sentencias.

Por si acaso me equivoco y desde Madrid les llueven leyes y sentencias en lugar de misiles, espero que su llamamiento a la desobediencia sea verdad y lo demuestren empezando por el principio: por desobedecer.

Esos pueblos que oprimen a otros pueblos…

Tras la Segunda Guerra Mundial la ola descolonizadora dio lugar al nacimiento de la India que, más que un país, es todo un continente, un mosaico de castas, naciones y religiones, unas dentro de otras.

La dilatada lucha contra el colonialismo británico se prolongó tras la independencia, en cierta manera, convirtiendo a la India en uno de los motores del bloque de países no alineados que siempre mantuvo buenas relaciones con la URSS.

Pero la India también es una buena prueba de las carencias del nacionalismo burgués. Con la independencia la burguesía india no solucionó nada; cambió el problema de sitio.

Del seno de la India surgieron otros movimientos tan nacionalistas como el indio y opuestos a él. Por ejemplo, poco después de que la India lograra su independencia surgió Pakistán que, a su vez, logró su independencia.

No hay más que recordar las guerras de Cachemira para comprender que la independencia de la India no solucionó el problema nacional y la de Pakistán tampoco. Ambos países, poseedores de bombas atómicas, son enemigos mortales. El odio feroz de Pakistán hacia la India lo llaman el “síndrome bengalí”, que ha causado un millón de muertos y diez millones de desplazados.

Aunque tiene un nombre sicopatológico, dicho síndrome no tiene un origen neuronal sino político: lo nutrió el imperialismo británico. No es posible entender ningún movimiento nacional sin poner al descubierto las políticas de los imperialistas.

Pakistán es uno de esos países sin identidad propia. Busca en la religión algo que por sí mismo no tiene. Lo mismo que India, es otro mosaico de pueblos enfrentados al gobierno central de Islamabad a sangre y fuego. En 1971 ya perdió un pedazo al aparecer “Pakistan oriental” (Bangla Desh) y puede perder otros, como Baluchistán, donde hay un importante movimiento guerrillero.

Por reacción frente a la India, el gobierno de Islamabad se ha alineado históricamente siempre con los sectores más negros del imperialismo. No es casualidad que, lo mismo que en Oriente Medio, la reacción pakistaní se haya vestido con las ropas del peor islamismo. No tiene otras… salvo el ejército, la verdadera columna vertebral del Estado.

Desde la década de los setenta del pasado siglo, el ejército pakistaní emprende una profunda campaña de islamización del país para acabar con los movimientos independentistas locales y crear una unidad nacional ficticia.

Como en cualquier otra parte del mundo, en Pakistán los movimientos nacionales son una forma que tienen los imperialistas para repartirse el mundo y, como cualquier otro botín, los bocados siempre pueden ser más pequeños cada vez. Así se demostró en los Balcanes hace veinte años y se sigue demostrando hoy en Kurdistán.

La burguesía local esconde ese aspecto de la lucha nacional porque la independencia es la parte del botín que le corresponde a ella.

Pero bajo un internacionalismo de pacotilla otros también esconden que las naciones tienen un derecho legítimo a decidir su propio futuro y a independizarse.

En la opresión nacional hay dos aspectos fundamentales sin los cuales no es posible entender ni siquiera lo más elemental de la misma en la época imperialista en la que vivimos actualmente. El primero es que la lucha nacional no es más que la forma que adopta la lucha internacional en un punto geográfico determinado. El segundo es que la opresión nacional no es el problema de uno (el oprimido) sino el de dos (el oprimido y el opresor).

Un diputado americano de las Cortes de Cádiz, Dionisio Inca Yupanqui lo resumió así en 1810: “Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre”. Se lo decía a aquellos diputados españoles que tanto hablaban de libertad y de lucha contra la opresión, en nombre de las nuevas naciones americanas que querían su independencia.

En aquel momento España luchaba por la suya contra Francia. Quería su independencia pero no admitía la de las colonias americanas, que en algunos casos (Filipinas, Cuba, Puerto Rico) se demoró casi un siglo entero.

Como el problema nacional es internacional su única solución es también internacional y, por lo tanto, internacionalista, es decir, es una tarea que corresponde a la única clase social que tiene una dimensión internacional: la clase obrera.

Miércoles, manifestación por la amnistía en Bilbao

Manifestación por la amnistía
Bilbao, Plaza del Sagrado Corazón
miércoles 28 de noviembre, a las 6

En esta rueda de prensa, junto a quienes formamos parte del Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión, están participando trabajadores y trabajadoras, deportistas, personas del mundo de la cultura y miembros y representantes de distintos agentes sociales y políticos de Euskal Herria y de fuera de Euskal Herria. Quienes estamos aquí y también quienes aparecen en la lista que pondremos a vuestra disposición al final, coincidimos en la necesidad de reivindicar la amnistía y, por lo tanto, nos adherimos a la manifestación convocada para el 28 de noviembre a favor de la amnistía y compartimos la siguiente lectura:

Las razones que empujaron a las represaliadas políticas a la lucha, es decir, la opresión nacional y social, siguen vigentes y las refugiadas, deportadas y presas políticas no son una cuestión del pasado. Hoy en día siguen quedando unos 430 presos políticos, entre ellos varios a los que les quedan condenas de 30 años de cárcel. Otros, en cambio, siguen sin poder volver a casa porque podrían ser detenidos.

Estas personas son militantes políticas que están presas, deportadas o permanecen huídas por ser coherentes con lo que pensaban. Estos militantes son parte de una cultura política que lleva décadas viva y que aún mantiene miles y miles de seguidores. Por lo tanto, es fácil llegar a la conclusión de que mientras estas militantes no estén en casa libres el conflicto no estará resuelto.
    
Solo la amnistía puede dar una solución definitiva al conflicto que Euskal Herria vive con los estados, ya que para nosotros la amnistía, además de la libertad de presos, refugiados y deportados políticos, reúne la superación de las razones que son la fuente del conflicto, o lo que es lo mismo, la superación de la opresión nacional y social. La superación del conflicto y la desaparición de represaliados son dos caras de la misma moneda: mientras haya represaliados políticos no podrá darse por superado el conflicto y mientras haya conflicto no podremos garantizar que no haya más represaliados.

Por todo ello, queremos hacer un llamamiento a Euskal Herria a participar en la manifestación que partirá el 28 de noviembre a las 6 de la tarde (18:00) desde el Sagrado Corazón de Bilbo, para reivindicar la amnistía.

Un pintoresco debate sobre la lucha armada en Francia

Juan Manuel Olarieta

En Francia la lucha armada es algo cotidiano, más de lo que cabría esperar si uno es capaz de ir más allá de las noticias que se publican y lee también las que se esconden debajo del felpudo. Por ejemplo, una entrada de la Wikipedia francesa dice (*) que los disturbios callejeros en Francia son corrientes desde comienzos de los años setenta.

Casi cada día los autónomos queman los cajeros automáticos de los bancos de manera metódica. “Desde 1995 la quema de vehículos se ha convertido en una especie de ‘rito’ de Año Nuevo en ciertas ciudades francesas”, dice la Wikipedia.

No se trata de que se quemen media docena de vehículos, sino de varios miles de ellos. Tampoco es cosa de los excesos de una noche de fiesta; a veces los disturbios, como en Toulouse, se prolongan durante varios días y van acompañados de barricadas y enfrentamientos con la policía.

En París los antidisturbios ya no pueden patrullar las calles de los barrios por la noche; lo dejan para los helicópteros, decía el diario Le Monde en 2008. Ahora los han sustituido por drones. “Uno tiene la impresión de vivir una guerra civil en los barrios”, decía el periódico.

No obstante, a diferencia de España, allá se puede hablar de algo así sin miedo a que a uno le metan en la cárcel, por lo que se puede leer una gama de tonterías mucho más variada que aquí, que van desde el desprecio al “lumpen” hasta la apología de la guerrilla urbana.

Es lo que ha ocurrido con los recientes ataques de los obreros de Air France en huelga a los miembros de la patronal. A un diputado del Partido de la Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, no se le ocurrió otra cosa que jalear la violencia de los trabajadores, algo que aquí sería impensable, sobre todo procediendo de un partido que se califica a sí mismo como “eco-socialista”.

Haciendo gala de izquierdismo, Mélenchon pedía más madera a los trabajadores. Para situarnos en la fauna parlamentaria gala, Mélanchon es un antiguo trotskista que pasó al Partido Socialista y luego encabezó el nuevo Partido de la Izquierda, una imitación del Die Linke alemán.

Un colega suyo, Julien Dray, otro parlamentario que comparte con él mucho recorrido político, se asustó y dijo lo siguiente en una entrevista en Canal+ sobre la famosa “espiral” de la violencia:

“Cuando uno comienza a arrancarse la camisa, después pasa a dar palos. Tras dar palos se secuestra y se ejecuta. Lo que él [Mélenchon] cuenta ya ha pasado en la historia.

Para todas las generaciones que están ahí y que aplauden, es un debate que ya hemos tenido: en 1970-71, la extrema izquierda se planteó la cuestión de la violencia. Y en Italia, por ejemplo, basculó hacia el terrorismo”.

En efecto, es una debate que ambos ya habían tenido, porque Dray proviene de las mismas cloacas trotkistas y socialdemócratas de Mélenchon, en las que ambos compartieron mesa y mantel. Pero no fue el debate sino el sabotaje violento de un mitin del desaparecido partido fascista Ordre Nouveau, en compañía de los maoístas del PCMLF, el que condujo a la ilegalización de la Liga Comunista francesa en 1973.

Dray advierte que la lucha armada es algo con lo que no se debe jugar. Mejor no abrir la caja de Pandora. Mejor no hablar siquiera de ello. Cuidado.

Llamémoslo como queramos: lucha armada, guerrilla urbana, motines, disturbios, sabotajes, terrorismo… En Francia nada de eso existe porque alguna organización especialmente radicalizada haya realizado un llamamiento a las armas. Se equivocan, pues, quienes creen lo contrario y hacen depender la lucha armada de tales o cuales siglas.

No hay huelgas porque haya sindicatos, sino al revés. Tampoco hay lucha armada porque haya organizaciones que la propugnen, sino al revés. A ver si nos vamos enterando…

(*)  https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89meutes_urbaines_fran%C3%A7aises

Los estudiantes boicotean a Felipe González al grito de ‘fascista’

Esta mañana una plataforma estudiantil ha interrumpido la reunión plenaria de la Fundación Círculo de Montevideo y la conferencia que estaba ofreciendo el dirigente de los GAL Felipe González en el Paraninfo de la Universidad de Alicante. Los jóvenes han irrumpido al grito de «fascistas» y «fuera empresarios de la universidad».

Durante la ponencia que impartía Felipe González, los manifestantes se han levantado de sus asientos mostrando pancartas y con gritos de «fuera empresarios de la universidad» y «la uni no se vende, la uni se defiende», entre otras consignas.

El rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, se ha dirigido a ellos para decirles que hay que ser «tolerantes» e instaba a que le dejaran continuar porque «eso es democracia». Debería referirse a que la democracia consiste en los asesinos tomen la palabra…

Los estudiantes han hecho caso omiso y se han levantado hacia el escenario, increpando a los ponentes, a quienes han acusado de «fascistas». Finalmente han sido desalojados.

A Felipe González también le llamaron fascista en Caracas y cada una de sus intervenciones públicas está siendo boicoteada, en España y en Latinoamérica.

Otro de los ponentes, el antiguo presidente de Colombia, Belisario Betancur, socio de Felipe González en negocios sucios, ha elogiado la figura de González durante los años del GAL, en los que fueron asesinadas 30 personas.

Antes de ser interrumpido por los manifestantes del frente estudiantil, el jefe de los GAL trató de divagar sobre lo que se espera de un gobierno, que sea «previsible, eficiente y transparente», pero no dijo nada de que impidió cualquier investigación sobre sus propios crímenes, con la consigna de que “no hay pruebas ni las habrá”.

A la salida de la sesión, los estudiantes que habían protestado esperaban a los ponentes para seguir increpándoles y les han seguido hasta el restaurante de la universidad.

El jefe de los GAL ha incidido en que los adjetivos de “fascista” que le habían dedicado los estudiantes eran «las mismas consignas de Cabello y Maduro».

900 antidisturbios desembarcan en Catalunya

Con secretismo y de forma escalonada, el Ministerio del Interior está trasladando en las últimas horas a cientos de antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial (UIP) a Cataluña para la jornada electoral del próximo domingo. Serán 19 grupos de antidisturbios presentes el 27-S en la nación catalana, alrededor de unos 900 policías “nacionales”, a pesar de que la seguridad ciudadana es competencia exclusiva de los Mossos d’Esquadra, y la policía “nacional” se limita a la vigilancia de los edificios del Estado.

La relevancia del dispositivo también se pone de manifiesto en el desplazamiento de parte de la cúpula Ministerio del Interior a Barcelona. Está previsto que al frente del despliegue esté su ideólogo, y el de todos los anteriores coincidentes con fechas señaladas del proceso soberanista, el director adjunto operativo de la policía, Eugenio Pino.

Con total seguridad estará también en Barcelona el jefe de la Unidad Intervención Policial a nivel estatal, José Miguel Ruiz Igusquiza. El comisario jefe de la UIP estará arropado por su inmediato superior, el miembro de la Junta de Gobierno de la Policía Florentino Villabona, comisario general de Seguridad Ciudadana. Solo acontecimientos del tipo de una cumbre europea, que van acompañadas de impresionantes despliegues de seguridad, han merecido en el pasado el desplazamiento desde Madrid de miembros de la cúpula policial.

Junto a los antidisturbios, también viajan en las últimas horas agentes de las Brigadas de Información de la Policía desde distintas provincias españolas. Las Brigadas de Información son las estructuras locales de la Policía para luchar contra el terrorismo y otros extremismos violentos. Según las fuentes consultadas, los policías camuflados supervisarán concentraciones, manifestaciones y crearán posibles altercados.

A apenas 300 kilómetros de la capital catalana, la policía “nacional” situará su camión con cañón de agua. El vehículo blindado estará apostado hoy en Zaragoza, a la espera de que se reclame su intervención. Supondría su estreno, ya que a pesar de haber costado 348.480 euros, aún no ha sido utilizado en las manifestaciones populares que tienen que reprimir. El camión ha sido desplazado a varios puntos de la geografía nacional en las últimas semanas.

El clima político en Catalunya mantiene desplegado de forma permanente dos grupos de antidisturbios, más de 80 policías, en la comunidad autónoma. A estos se unirán este fin de semana otros grupos llegados de Málaga, Sevilla y Oviedo, entre otros puntos de la geografía nacional. La Unidad Central de Intervención, con cinco grupos y sede en Madrid, se desplaza al completo a Cataluña este fin de semana. La movilidad de la Unidad de Intervención Policial es una de sus características y los agentes abandonan sus destinos continuamente en función de los acontecimientos que requieren impedir protestas y golpear a los manifestantes.

El envío de antidisturbios a Cataluña ya ha resultado polémico en esta legislatura. En junio de 2014 casi 300 agentes pasaron varios días en dos hoteles de Calella a la espera, según la versión oficial, de que los Mossos d’Esquadra les pidieran refuerzos para aplastar la protesta con motivo de la demolición del centro okupado de Can Vies. El envío se realizó a pesar de que la Generalitat había rechazado el ofrecimiento. Las dietas y la estancia de los policías “nacional” costaron más de 70.000 euros a las arcas públicas.

Al día siguiente de que el Tribunal Constitucional suspendiera la consulta soberanista del 9N, en septiembre del año pasado, el Ministerio del Interior envió de urgencia 180 antidisturbios a Cataluña que días después, regresaron a sus destinos habituales. Las manifestaciones en la calle relacionadas con el proceso soberanista han estado protagonizadas todos estos años por la ausencia de incidentes.

La implicación de la policía “nacional” en el combate contra los derechos de Catalunya, más allá de las funciones que tiene atribuidas por ley, ha sido una constante durante toda la legislatura, sobrepasando el ámbito de la demostración de músculo que supone trasladar a sus unidades de choque. La policía “nacional” tiene una brigada secreta dedicada a rastrear información comprometedora de políticos vinculados al independentismo.

Los policías “nacionales”, parte de ellos miembros de la Unidad de Asuntos Internos –destinada a investigar a otros agentes- han trabajado sobre el terreno sin autorización judicial con el objetivo de buscar indicios de corrupción que en la mayor parte de los casos no acabaron en un juzgado, sino en las portadas de determinados medios de comunicación, siempre en fechas próximas a acontecimientos señalados del proceso. En otras ocasiones, el trabajo les ha llevado al extranjero. Ocurrió con la  falsa cuenta en Suiza del antiguo alcalde Barcelona Xavier Trias.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comparó el pasado jueves la guerra de banderas en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona con la situación que se vivía en el País Vasco “cuando ETA estaba plenamente activa”. Para el ministro, la imagen vista en el consistorio “tiene connotaciones muy negativas” al recordar a la “guerra de banderas” que se vivía años atrás en el País Vasco “cuando ETA estaba plenamente activa y operativa, sembrando regueros de sangre y terror por todas partes”.

Más de 30 muertos en enfrentamientos entre la policía y manifestantes en Nepal

El viernes murieron cinco manifestantes y un policía en enfrentamientos en el sur de Nepal, donde las protestas contra el proyecto de una nueva Constitución se intensifican.

«Cinco manifestantes -dos en Mahottari y tres en el distrito de Dhanusa- murieron después de que la policía se viera obligada a disparar contra manifestantes agresivos», dijo un portavoz de la policía. «Un agente también falleció», añadió.

El policía, herido tras recibir golpes de los manifestantes, estaba siendo trasladado al hospital en una ambulancia, cuando la multitud, indignada por la muerte a balazos de cinco manifestantes, lo sacó a la fuerza del vehículo y lo linchó.

«Una muchedumbre de 150 personas detuvo y rodeó la ambulancia, sacó [al policía] para llevárselo a un campo y matarlo. Quemaron la ambulancia» declaró el portavoz de la policía.

En total, más de 30 personas, entre ellas 11 policías y un bebé de 18 meses, han muerto en los últimos días en choques entre manifestantes y fuerzas antidisturbios durante las movilizaciones contra el proyecto de Constitución.

Este proyecto, que dividiría al país en siete provincias, perjudicaría según sus opositores a algunas comunidades históricamente marginadas.

Las consultas sobre la nueva Constitución comenzaron en 2008, dos años después del fin de diez años de lucha armada dirigida por los maoístas que acabó con la autocracia.

El proletariado negro en Estados Unidos

Negros, esclavos y rebeldes (4)

En Estados Unidos el movimiento negro se fue organizando y alfabetizando paulatinamente. En 1905 se creó la NAACP (la Asociación para el Progreso de la Gente de Color), que pasó de 330 afiliados en 1912 a casi 100.000 en 1919. Otra organización de aquella época fue la UNIA (Universal Negro Improvement Association), fundada por Marcus Garvey, que llegó a agrupar a 5 millones de militantes.

De origen jamaicano, Garvey defendía la formación de una nación negra que agruparía todos los negros del mundo entero. En sus locales la UNIA impartía clases a los negros analfabetos y a quienes no podían estudiar. También celebraban debates y conciertos de música. El papel de Garvey en el movimiento negro estadounidense fue muy importante. Sacudió el complejo de inferioridad de los negros. Por primera vez les hizo sentirse orgullosos de tener la piel de color negro, de tener un origen africano y una cultura muy valiosa.

Su movimiento también tenía importantes limitaciones. Era partidario de un “capitalismo negro”, separado de los blancos. Los problemas de los negros, pensaba Garvey, se solucionarían cuando los negros se convirtieran en capitalistas. Para ello fundó empresas de todo tipo, las “Negro Factories Corporation”, que tenían tintorerías, droguerías y editoriales además de fábricas para producir muñecos, uniformes y ropa. También tenían un banco en régimen de cooperativa. Se recomendaba a cada sección del UNIA que comprara su propio edificio, se les llamaba Liberty Halls.

Bajo la influencia de Garvey, en 1930 se creó la “Nación del Islam” (NOI), que poco después empezó a ser dirigida por Elijah Muhammad. Sus miembros eran conocidos como “musulmanes negros”, en donde su concepción del islam era extraordinariamente puritano, muy influenciado por el protestantismo anglosajón. A la manera de Garvey, también eran partidarios de un “capitalismo negro”.

No obstante, el acontecimiento decisivo para los negros fue la fundación en 1919 del Partido Comunista de Estados Unidos, en el que la cuestión racial estuvo muy presente desde el origen. El Partido Comunista agrupó a los antiguos miembros de la ABB (African Blood Brotherhood o Hermandad de Sangre Africana), partidarios de que la autodefensa de los negros contra los linchamientos.

Además, los comunistas crearon un sindicato negro ANLC (American Negro Labour Congress) porque los trabajadores negros no eran admitidos en la AFL (American Federation of Labour).

Junto a los comunistas sudafricanos, los comunistas estadounidenses hicieron una aportación que enriqueció de manera definitiva el acervo ideológico de la III Internacional y del movimiento obrero internacional en lo que concierne a los problemas raciales y nacionales en la época del imperialismo, como batallas por la conquista de los plenos derechos democráticos.

En aquella época se empezó a formar un proletariado negro, como consecuencia de las restricciones que se fueron imponiendo a la inmigración procedente de Europa. La expansión del capitalismo necesitaba más mano de obra. Los negros dejaron de ser esclavos para integrarse en la clase obrera. Entre 1910 y 1920 el proletariado negro se duplicó, pasando de medio millón a un millón de trabajadores. El proceso fue acompañado de la emigración del campo a las ciudades y del sur hacia el norte.

Los negros empezaron a convertirse en una parte especialmente importante de lo que Marx llamó “ejército industrial de reserva”, la mano de obra menos cualificada y los trabajadores a tiempo parcial y eso que ahora llaman “trabajo precario” como si fuera alguna novedad.

El proletariado negro se vio especialmente sacudido por la crisis de 1929, empezó a organizarse en masa sindicalmente y participaron en las grandes movilizaciones obreras.

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