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Vistalegre II ha sido declarado como un ‘partido’ de alto riesgo

Esta semana Podemos se ha reunido con la policía para que envíe a las fuerzas antidisturbios a la Plaza de Toros de Vistalegre de Carabanchel, Madrid, donde celebran su cónclave. Para evitar altercados, además de seguridad pública, también han contratado seguridad privada, un total de 60 efectivos.

Pero en el recinto habrá, además, una tercera fuerza de choque: más de un centenar de inscritos que se dedicarán a labores de vigilancia y control, a los que califican de una manera carcelaria como “voluntarios de respeto”.

Por fin, hay que consignar a una cuarta brigada: en los accesos al recinto habrá un despliegue de perros amaestrados para supervisar las pertenencias de los asistentes.

El Ministerio del Interior ha aceptado enviar a sus tropas para impedir desmanes, pero se opone a que permanezcan dentro del recinto porque esa labor corresponde a los pistoleros de la seguridad privada que han contratado para la ocasión, más los de la empresa que gestiona el recinto taurino.

Aunque el festival ha sido declarado como un acontecimiento “de alto riesgo”, al recinto sólo entrarán los escoltas de la policía que realizan habitualmente esa labor para los caciques de Podemos. Sin embargo, en el interior habrá un despliegue discreto de policías de paisano que velarán por la seguridad de los asistentes, aunque no sabemos si se trata de efectivos de la Policía Municipal, de la Policía Nacional, de la Legión o de la Brigada Paracaidista.

Está prevista la asistencia de más de 10.000 personas. La entrada estará limitada mediante un sistema de doble acreditación. Será necesario exhibir una credencial de colgante y una pulsera para poder entrar al Congreso. El domingo entregarán una credencial y una pulsera diferentes porque creen que hay un riesgo de sobreaforo.

No consta que inscritos de postín, como el general de la OTAN José Julio Rodríguez, vayan a participar en el festejo. Tampoco se ha confirmado la presencia del pistolero fascista Sáenz de Ynestrillas, que también apoya a Podemos junto con su “izquierda falangista”.

Farandulización de eso que llaman ‘política’

Bianchi

No es cosa de adoptar la «filosofía del tendero» y ponerse fondón y verdulero para decir -y quejarse- que siempre salen los mismos en la tele y a todas horas vendiendo peines y motos. Y luego dicen que el pescado es caro, como el cuadro de Sorolla. Del laconismo y atonía franquista «por imperativo legal» al empacho y locuacidad de la «democracia» con un denominador común: con Franco estaba prohibido pensar y, en consecuencia, llevar a cabo a la práctica las ideas pensadas, y en «democracia» te dejan pensar siempre que no puedas llevar tus ideas a buen puerto (miren a los catalanes); si antes eran ideas «terroristas», ahora son «anticonstitucionales», o sea, los mismos perros con distinto collar. De la democracia orgánica fascista al «charlamentarismo», que no parlamentarismo, actual, que decía Blasco Ibáñez de quien se cumplen 150 años de su nacimiento y ni dios recuerda su «radicalismo» político» en la prensa de orden.

«Es que aburren, se están pasando, es como Gran Hermano pero pasado por el túrmix de ‘la política’, puro espectáculo, una farandulización, como dice usted, Bianchi, maestro», me dice un lector totalmente sobornado con un vermú y un pincho de tortilla española, por supuesto.

De toda la batahola de voces que salen y se oyen pertenecientes a eso que llaman -impropiamente- «clase política», hay una que se repite asaz veces y no he oído a nadie decir lo que sigue, a saber: la de veces, y con contumacia, que P. Iglesias -pues a él me refiero- ha dicho que, si no sale él elegido secretario general en Vista Alegre-2, se va de Podemos, como diciendo ahí os quedáis, pringaos, como «amenazando» con irse y entonces a ver quién «gestiona» eso, el chiringuito, inútiles, que sois unos inútiles sin mí y mi carisma.

Sólo he visto portarse así a Felipe González cuando «amenazó» con irse del PsoE si no abandonaba este el marxismo –«antes socialista que marxista», decía este payaso, como si el PsoE hubiera sido alguna vez marxista-, y otra vez cuando el referéndum de la OTAN (*) donde dijo que, si sale el «NO» (a la OTAN), «a ver quién gestiona eso», como diciendo, pilatescamente, yo me lavo las manos. Luego hablan de «responsabilidad» estos tahures de la farándula. Pues bien, Pablo Iglesias actúa igual o similar (a esto me refería cuando decía que no he oído a nadie establecer este paralelismo, igual sí y no me he enterado como nefelibata que es uno).

Casi parece, para los que no me conocen, que le estoy dando bazas, colateral u oblicuamente, a Errejón diciendo estas cosas. Como en este blog nos la pasamos practicando el sano deporte de desenmascarar a oportunistas y camanduleros, trepas y babosos, diré -a título personal- que Errejón, «El Transversal», me parece no peor, en su discurso, que Iglesias que, aunque parece y hasta blasone de «radical» -guiñando el ojo hasta la izquierda abertzale oficial oteguiana- es más falso que un euro de corcho y vendehumos (por no hablar del trosko Urban experto jodedor de los tinglados y tingladillos que él mismo monta y organiza para estar en el machito y no hincarla). Sólo le tengo registrado un buen momento y fue cuando en el Parlamento español sacó a relucir -dirigiéndose a Pedro Sánchez- la «cal viva» que hizo mudar la cara y quitar la modorra a Errejón en el escaño contiguo, como diciendo «te has pasado tres pueblos». En fin, que el algodón no engaña. Voy a poner la tele… agggghhhhhhh. Hasta en la sopa, lavirgen.

Buenas tardes.

(*) En el referéndum de la OTAN, en 1986, al sibilino lema de «OTAN, de entrada no» se le adjuntaron tres cláusulas para meter la mercancía venenosa más doblada y hacer más «light» el mensaje, que, por supuesto, no se cumplieron, aparte de que nadie se acuerda.

Los capitalistas de Podemos explotan a sus trabajadores de forma salvaje

Castro Paredes, la explotadora
El Juzgado de lo Social número 5 de Vigo ha condenado a la concejal Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cangas do Morrazo (Pontevedra), Tania Castro Paredes, por el despido improcedente de un trabajador, al que pagaba un sueldo de 413 euros al mes por trabajar 12 horas diarias.

La sentencia asegura que la dirigente de Podemos  tuvo sin contrato a uno de los camareros de la cafetería que gestionaba en el Colegio Oficial de Arquitectos de Vigo. Castro tampoco dio de alta al camarero en la Seguridad Social durante tres meses, desde noviembre de 2014 a enero de 2015.

Finalmente, el 3 de febrero de 2015, firmó con el trabajador un contrato temporal como ayudante de camarero a tiempo parcial. Pero el trabajador no trabajaba tres horas al día (por lo que percibía 413,88 euros al mes) sino jornadas que oscilaban entre las 12 y 14 horas diarias.

El Juzgado de lo Social número 5 de Vigo considera que la relación laboral continuada consolidaba de hecho el contrato del camarero como un puesto de trabajo indefinido, por lo que ha declarado improcedente su despido. Sin embargo, el trabajador no podrá recuperar su puesto de trabajo, puesto que Castro cerró la cafetería el 18 de junio de 2015, cinco días después de conseguir el acta de concejal en el Ayuntamiento de Cangas.

El pasado mes de diciembre, el sector crítico con la actual secretaria general de Podemos en Galicia, Carmen Santos, ya exigió la expulsión de Castro “por tener una sentencia firme en su contra por despido improcedente y por tener a un trabajador de alta en la Seguridad Social a media jornada mientras trabajaba a jornada completa”.

El especulador Soros financió a SOS Racismo con 80.000 euros

El especulador estadounidense George Soros financió con 80.000 euros un proyecto de SOS Racismo para “reducir el número de votos de carácter racista y xenófobo” en las elecciones europeas de 2014 y municipales de 2015, según revela una filtración de la Fundación para una Sociedad Abierta.

SOS Racismo quería contrarrestar las actividades que llevase a cabo Plataforma per Catalunya durante los comicios europeos y locales, según se desprende de los datos publicados en el portal DCLeaks.com. “El objetivo se lograría a través de dos líneas de actividades: por un lado, reuniendo una amplia información sobre los discursos y las acciones de PxC, y otros partidos racistas, a nivel local. Por otra parte, se diseñarán e implantarán acciones dirigidas para promover la tolerancia y la cohesión entre la sociedad catalana”, explica el documento.

En mayo este tipo de manejos y otros parecidos del especulador llevaron a Alberto Garzón a decir en su blog que Soros es “un filántropo, es decir, una persona que dona gran parte de sus ingresos y riqueza a causas solidarias”. Hace falta ser torpe tan torpe como Garzón para lavarle la cara a un canalla y calificarle de solidario. Para Garzón es casi un marxista. Como él mismo, sin duda.

En España son muchos los grupos que, como Garzón, tienen mucho que agradecer la filantropía de Soros, una fortuna de más de 26.000 millones de euros. Pero aquí ni Soros ni su dinero nos interesan lo más mínimo; lo que nos interesan son los que reciben el dinero que, curiosamente, son siempre camaleones del estilo Garzón, oportunistas, trepas y vividores “contestatarios”.

La inversión más importante de Soros en España son los “nuevos” partidos (perdón, queríamos decir “formaciones políticas”) como Podemos y Ciudadanos, verdaderos fuegos de artificio de la “nueva” política fascista para sustituir a los viejos dinosaurios, acabados, agotados y consumidos por el descrédito.

El magnate húngaro ha financiado incluso actividades del Consell per la Diplomàcia Pública de Catalunya, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Generalitat catalana.

Los filántropos son así. “Haz el bien y no mires a quién”, es su lema. Tan pronto ponen una vela a dios como luego otra al demonio. El “show” no se puede acabar nunca. Todo tiene que continuar como estaba, no sólo en las altas esfueras sino con esos pequeños círculos de ONG, colectivos y plataformas seudopopulares, como SOS Racismo, que también ayudan a mantener entretenido al personal con sus campañas de “sensibilización” sobre esto y lo de más allá.

Como sólo se trata de un espectáculo, tiene que haber un plató de televisión y Soros tiene el suyo propio, La Sexta, de cuyo accionario es partícipe.

Como ven, siempre hablamos de los mismos por los mismos motivos. A nosotros no nos extraña que Soros financie a SOS Racismo porque la cosa está muy negra.

‘Dimitir’ no es un nombre ruso

Bianchi

Dimitir o cesar, que es verbo intransitivo. Y es que no hay nada como dejar un cargo político para sentirte libre y poder decir lo que es evidente y lo que te pide el cuerpo, aparte de enseñar las vergüenzas de otros. Ha pasado recientemente entre el secretario general de “Podemos”, P.Iglesias, y el excoordinador federal de IU Cayo Lara a cuenta del caso del senador podemita Ramón Espinar y su polémico piso comprado y (re)vendido en Alcobendas que, si se nos permite la humorada, nos recuerda al grupo musical de los ochentas “Tarzán y su puta madre buscan piso en Alcobendas”. Cayo Lara -y también otro “ex” y tertuliano como Llamazares– dice (en un twitter), en lo relativo a Espinar, que “especular es especular”. “Y -sigue- hacerlo con una vivienda protegida es especular, lo diga Agamenón o su porquero. Punto” (aunque el porquero termina el dicho de Machado-Mairena diciendo: “no me convence”). O sea, dice lo que parece dictar el sentido común -del que no somos especialmente fans aquí- después de ver lo que dice uno, Espinar, y las abrumadoras opiniones que no comulgan con sus explicaciones.

Bueno, pues va P.Iglesias y le saca la cara al mozo de su cuerda -es más “pablista” que “errejonista”– arreándole unos dicterios al bueno de Cayo Lara que poco tiene de “quijotesco” (fue alcalde de Argamasilla de Alba): “rencoroso” (por ser, suponemos, derrotado por las tesis de Alberto Garzón partidario de la confluencia en Unidos-Podemos y otras martingalas), y le pone un puente de plata porque, dice el líder podemita, “cuando uno deja la política tiene que procurar hacerlo con elegancia” y, aconseja “no hacer ninguna valoración sobre los rencores o la miseria moral de nadie”. Jodé, muy fuerte, y dicho por quien le llevaba el botijo a Lara hasta hace dos días, como quien dice. Podía haber salido de najas con aquello tan manido de “es una opinión respetable, pero no la comparto”, pero no, vaya tute, oiga. Menuda tropa, que decía aquel (que no se pueden ni ver es sabido y casi nadie de la militancia de IU votó a Unidos-Podemos fracasando el “sorpaso” sobre el PsoE como tenían previsto). No es ya que “El Koletas” -le llamamos así porque él mismo dijo no importarle, pero no abusaremos: lo hacemos por puro estilo narrativo- vaya al fondo del asunto y trate de ver qué hay de cierto, o no, en el contencioso –“cualquiera hubiera hecho lo mismo”, dice en aberrante reconocimiento de la especulación habida y fomentando, por otra parte, la picaresca “legal” en este caso, porque lo que hizo Espinar no es, ciertamente, delito, o no está contemplado así en estos momentos-, sino que sale en defensa irracional y arbitraria de un “compañero”, por el mero hecho de serlo, sin atender a más razones ni casuísticas, tirando por elevación y en fuga hacia adelante, es decir, ciscándose en Cayo Lara que, también decimos, no es santo de nuestra devoción, pero vaya la verdad ante todo porque es revolucionaria la diga Agamenón, Tarzán o su puta madre. Menudo “ganao”.

Buenos días.

Rosa Díez destapa en su libro el oscuro origen de Podemos en los despachos fascistas

A la fundadora de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, la expulsaron del tejemaneje político en cuanto bajó el número de votos hasta límites que no se pueden financiar con el bolsillo propio, porque en ese tipo de partidos no importa la ideología, ni los programas, sino sólo eso, los votos, porque son ellos los que traen y llevan dinero.

Durante toda su vida institucional, tanto en el PSOE como en UPyD, Rosa Díez siempre se mordió la lengua, que es otro rasgo caractertístico del tejemaneje que padecemos. La verdad tiene que esperar al despido. Ahora Díez está promocionando su libro “Los aventureros cuerdos. Ocho años de rebelión magenta” en el que empieza a contar lo que debió haber contado mucho antes.

Como bien dice, UPyD no nació con el objetivo de cambiar el Estado sino de defenderlo, otro de los signos característicos de todos esos partidos. Buscan un lugar dentro del Estado porque son criaturas del propio Estado, que los impulsa, los amamanta y los despide en cuanto quedan obsoletos.

Los demás partidos son exactamente iguales que UPyD, incluido Podemos, otra criatura que tiene el mismo origen en este Estado. Aunque hablan de cambiar el Estado, es el Estado quien les cambia, les dirige y les financia, y el que paga manda. Por eso todos ellos hablan de poner los “intereses de España” por encima de todo y de todos. No es el Estado el que está al servicio de las personas, sino al revés.

En su libro Rosa Díez cuenta una parte de la historia del surgimiento de Podemos, que es más de lo mismo: “El ‘establishment’ quería una gran coalición y, para forzarla, llegaron a la conclusión de que había que rebajar las pretensiones del PSOE. Luego había algunos medios defendiendo a una opción política que respondía una sensibilidad existente en la sociedad desde el 15-M, que es Podemos. El problema es que el desplome del PSOE imposibilitaba la gran coalición. Y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, propuso crear un Podemos de derechas”.

Podemos tiene, pues, el mismo origen político que el reciente golpe de mano en el PSOE, en lo que Rosa Díez califica como “establishment”, es decir, en lo que durante la transición se llamaron los “poderes fácticos”, esos que tienen la sartén por el mango, aunque nunca den la cara: las cloacas del Estado, los grandes capitalistas y financieros y los medios de comunicación, a los que la fundadora de UPyD pone nombres muy concretos, como el del fascista catalán José Manuel Lara, propietario de importantes y conocidos medios de comunicación, entre ellos La Sexta.

“Uno de los máximos responsables de un grupo financiero muy importante nos contó que la decisión de impulsar a Podemos se había tomado con el conocimiento y aquiescencia de Moncloa y que en la gestación había estado Soraya y que Rajoy había conocido siempre el asunto. La razón para tomar esa decisión -nos dijo- había sido intentar redirigir hacia una nueva opción el voto del descontento, el del 15-M, dividir el voto de la izquierda y de paso, reducir el riesgo de que el PSOE se hiciera con una parte sustancial de esos votos”.

Esos que hacen y deshacen partidos convocaron “una importante reunión con un empresario catalán [José Manuel Lara] para que se le diera espacio mediático a Podemos”. Así empezó su carrera televisiva Pablo Iglesias, en las tertulias de la cadena fascista Intereconomía. La tele lo promociona y lo vende todo, tanto da que se trate de un perfume francés, como de Belén Esteban, o de un partido, o de un político. Los que realmente hacen y deshacen política son los que ponen el dinero y los platós de televisión. A unos los encumbran y a otros los arrastran por el lodo a base de intoxicación, tertulias, noticiarios y debates.

Nada ha impulsado tanto la carrera de los caciques de Podemos como los furibundos ataques de los perros (de prensa) del PP, porque esos ataques no los lanzaron para hundirlos sino para ensalzarlos. Por eso escribe Rosa Díez que el cocinero electoral del PP, el incombustible Pedro Arriola, fue quien “hizo crecer a Podemos”. Fue todo un montaje de diseño, estudiado y preparado en los despachos del “establishment”, lo mismo que otros del estilo Ciudadanos, orquestado en los mismos despachos: “Que Podemos fue al inicio una operación impulsada por los mismos que luego patrocinarían a Rivera es algo que numerosos periodistas y prescriptores de opinión conocen a la perfección y mucho antes que yo”, concluye Rosa Díez.

Por fin Podemos ya es una parte más de la casta

Podemos recupera las calles
La casta y la costra tienen una serie de rasgos característicos, como la existencia de barones, o sea, una especie de títulos nobiliarios que son los viejos caciques de toda la vida, los del “ordeño y mando”.

También se caracteriza porque nadie sabe ni quién, ni dónde, ni cómo, ni por qué se toman las decisiones, envueltas en una maraña de horizontalidad, organismos confusos, consejos ciudadanos y votaciones digitales.

En un gazpacho así sólo falta la guinda, que siempre la ponen los trotskistas (Izquierda Anticapitalista): las corrientes internas, que son la mejor prueba de que una “formación política” (ahora hay que hablar así) es democrática. Luego hay que convocar “primarias” para que todo salga “desde abajo” y bla, bla, bla, bla…

Si te apuntas a Podemos nunca te aburres. Es como los bailes de salón. Hay psicoanalistas que aconsejan afiliarse a Podemos para que el paciente se socialice y salga de la ansiedad, la histeria y la depresión.

En Madrid Podemos ya ha logrado formar tres corrientes internas, de las que el barón más significativo es Miguel Urbán, un vividor que jamás ha dado un palo al agua en su vida. Ha pasado del trotskismo al Parlamento Europeo y junto con su camarilla quiere lanzar una candidatura para competir con las demás corrientes, como las de la portavoz del Ayuntamiento de la capital, Rita Maestre, y la del senador, Ramón Espinar.

Lo de los nombres de las corrientes, las mareas y las confluencias resultan ya imposibles de memorizar, pero hay que intentarlo. Los trotskistas de Madrid han creado un subtinglado que se llama a Repensar Podemos y su programa no puede ser más estupendo: no hace dos días que crearon Podemos y ya están pensando en reconstruirlo… naturalmente desde las bases.

¿Les suena? El modelo trotskista es el 15-M y las nuevas formas de follón y de mogollón. Hay que volver a ganar las calles, pero ni se te ocurra preguntar por qué se perdieron. Es el rosario de la aurora: hay que recuperar la ilusión, un proyecto de cambio, luchar contra la corrupción y los recortes y, de paso, la halitosis y la alopecia también.

Con alguien como Teresa Rodríguez de baronesa, Andalucía es más de lo mismo. Ayer anunció unos nuevos “equilibrios internos” que prometen más diversión que un parque temático con toboganes, Mickey Mouse, el Pato Ronald, Bugs Bunny, la Sirenita, el capitán Garfio y demás.

Rodríguez ha enviado una carta a las bases para convocar un congreso regional extraordinario. Es la campeona de la horizontalidad, las bases y la calle y, como a cualquier otro pedante, le encantan expresiones como nuevo ciclo, fin de ciclo, biorritmo, momento, nuevos tiempos… “O tempora, o mores”.

Traducido a román paladino: si quieres ser elegante, para justificar que vas a hacer a algo diferente a lo que has hecho hasta ese momento y no quieres dar ninguna clase de explicaciones, di que ha acabado un ciclo.

La carta de Rodríguez es interesante porque pone de manifiesto que todo lo que había venido diciendo Podemos hasta ahora era mentira. Lo que han creado es “una organización fuertemente centralizada […] en detrimento de la participación y la organicidad intermedia”.

Tomen nota y busquen en el diccionario de la Real Academia de la Lengua eso de “organicidad”, uno de esos términos que demuestran el cambio de ciclo y “O tempora, o mores”.

Podemos: de la ilusión de gobernar a la depresión más absoluta

Podemos, cuyos promotores se propusieron no ser como las otras fuerzas políticas, es decir, los partidos tradicionales, está sufriendo sus mismas dificultades, con la aparición de enfrentamientos internos entre los líderes y la formación de corrientes, como Adelante Podemos, en Madrid, promovida por el “errejonismo”. Pero no es el único problema que tiene que afrontar Pablo Iglesias.

La cuestión que más inquieta al líder del partido es la situación de profundo desánimo que existe ahora entre la militancia. “En un año hemos pasado de la ilusión de gobernar a la depresión más absoluta”, afirma un dirigente nacional de Podemos.

La cúpula del partido atribuye el bajón a los decepcionantes resultados alcanzados en las segundas elecciones, las generales de junio, una caída que, a su vez,  atribuyen a la serie de decisiones que se tomaron desde los comicios del 20-D.

La misma fuente explica: “El periodo que hubo desde las primeras a las segundas elecciones mató a Podemos”. Una de las manifestaciones del bajón anímico es la desmovilización de los círculos y la escasa participación en las consultas internas, dos datos que preocupan mucho a la ejecutiva nacional presidida por Pablo Iglesias.

Ponen como ejemplo lo ocurrido en las primarias celebradas en el País Vasco, donde se batió el récord de baja participación. También han comprobado que muchas de las actividades y actos que promueve Podemos ya no llaman la atención de los votantes ni despiertan interés, al contrario de lo que ocurría al principio.

Un ejemplo claro se ha vivido, por ejemplo, en Sevilla. Según el relato del citado dirigente, “en apenas unos meses invitamos a Vicenç Navarro a dar dos conferencias. La primera, en la universidad, se abarrotó, y hasta hubo que instalar un circuito cerrado de televisión para que pudieran seguirla los asistentes, tal fue la expectación que despertó. La segunda vez, en el Teatro Duque, apenas congregó a 80 personas”.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/politica/problema-Pablo-Iglesias-Podemos-desmoralizadas_0_2780721923.html

Cara de funeral o miserere

Bianchi

La que se le quedó a Pablo Iglesias y sus «cheerleaders» vistos los resultados electorales que no respondieron a las expectativas, encuestas mediante, de dar un «sorpasso» al PsoE. Porque este era su objetivo inconfeso y no ganar y derribar al PP y a Rajoy, como había que decir cara a la galería y al tendido de sombra.

Si no me he percatado mal, no se dijo esa noche triste o de ahuehuete (un frondoso árbol mejicano) a lo Hernán Cortés nada, ni una palabra, sobre su victoria en su Otumba particular, esto es, en el País Vasco y, de forma más diluida, en Catalunya, precisamente las dos naciones más díscolas e irredentas (en Galicia ganó el PP). Deberían alegrarse aunque sólo fuera como paliativo al tortazo a nivel «nacional», pero no, caras largas de funeral y rostros como un poema, como una endecha. Y eso que en Euskadi también había truco, pues la plancha «podemita» se presentó aduciendo que su objetivo era «ganar al PNV», lo que consiguieron, pero, en realidad, lo que realmente perseguían era quedar por encima de EHBildu, la izquierda abertzale, su auténtico rival, por no decir «enemigo», a pesar de los guiños de esta última a «Podemos» por aquello de que son -o van- de «izquierdas», de «progres», etc.

Sus verdaderos objetivos eran, como decimos, adelantar (eso es el «sorpasso») al PsoE,  engullirlo (como antes a IU, una sigla literalmente vendida por Judas Garzón por un par de escaños y seguir en el machito y en los sets de televisión), y quedar como único referente de la «izquierda» en España. No lo han conseguido. ¿Por qué? Según Echenique ni ellos mismos lo saben. Una posible causa, apuntamos, se nos ocurre, podría ser la deriva camaleónica (ahora se dice «transversal») de su líder Iglesias cuya penúltima joya fue declararse «patriota» como pocos, incluido ese Pelayo reconquistador redivivo que es Sergio Ramos con los ojos en blanco cuando suena -sonaba porque ya les han dado matarile- el himno (sin letra) de «La Roja», defraudando -o abriendo los ojos- a sus caladeros naturales esta vez, sí, de izquierda no comunista (anticomunistas son sus líderes), incluidos los votantes de Izquierda Unida que ven a Garzón como un felón traidor al que no pueden ni ver (Cayo Lara dijo votar la alianza Unidos-Podemos con una pinza en la nariz) en lo que no sido más que sexo sin amor (hace exactamente un año Iglesias puso a parir a IU, esa «gente aburrida», «perdedora», y nosotros -ellos- «salimos a ganar», porque somos chupiguays y tal y tal…). No es que nos alegremos por su batacazo, esa emoción no va con nosotros porque las elecciones generales no nos conciernen, nos abstenemos; la alegría, malsana, se la dejamos al facherío de la caverna y al «tea-party» español, o sea, que no nos confundan. Han visto su vertiginosa dejación de unos principios que regalaban determinados oídos y no les han votado, ni a ellos ni posiblemente a nadie.

Ha sido en Euskal Herria donde han ganado, pero engañando en el slogan, como dijimos, pero poco contento y satisfacción les supone eso en una plaza, por lo visto, secundaria, al menos visto desde Madrid. De lo que sí pueden alardear es de que ya son un partido al uso de esta «democracia» de pantalón corto y de tres centavos como la española, y así ya tenemos «pablistas», «errejonianos», «garzonitas», etc. Ya están bautizados, ya se han hecho «mayores». Sin tocar poder y ya empiezan a mentir. Al menos un tipo viscoso y mendaz como Felipe González esperó a llegar a la Moncloa para empezar a engañar a todo dios -creyendo que el pueblo español eran todos chinos- y, de paso, medrar y forrarse.

Buenas tardes.

Anovulatorio

Bianchi
Palabro que viene a ser como una píldora anticonceptiva con fines terapéuticos  dentro de nuestra serie de «Píldoras».

Acabo de oír a Pablo Iglesias,que se define -lo que ya sospechábamos- como «socialdemócrata» (heredero del «psoecialismo»), que «Marx y Engels también eran socialdemócratas« (negrita mía), un término que bien sabe que en aquel contexto significaba, o venía a ser, «comunista», que por algo firmaron «El Manifiesto Comunista» en 1848, y ello, por cierto, por encargo de sus camaradas y compañeros.

Pues bien, no me extenderé ni me enrrollaré y me pondré estenográfico, sincrético: hay que tener poca vergüenza y ser un hijo de la gran chingada para decir eso de Marx y Engels a sabiendas del manipuleo y baboseo.

Lo diré como gustan simplificar los españoles: ¡¡¡hay que ser hijo de puta!!!

Pasen un buen día.

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