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Rusia blinda a Irán contra una ‘guerra indirecta’ en Oriente Medio

Decíamos ayer que el yihadismo es el arma secreta de Estados Unidos (y por extensión de Israel) para cambiar la correlación de fuerzas que se ha impuesto en Oriente Medio. Queda añadir que ese arma apunta hacia Irán y que, además de los yihadistas, hay otro tipo de movimientos que la CIA empieza a movilizar.

En ese contexto se suceden una serie de acontecimientos encadenados. A principios de este mes el peor atentado terrorista de la historia de Irán mata a cien personas. El Califato Islámico reivindica la matanza. El miércoles Irán ataca con misiles y drones a tres países (Siria, Irak y Pakistán) durante un período de 24 horas e inmediatamente reivindica la autoría del lanzamiento.

No estamos acostumbrados a este tipo de acciones “en abierto”.

La correlación de fuerzas en Oriente Medio ha cambiado por el acercamiento iraní-saudí mediado por China y la integración de Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto en el bloque Brics.

Como la balanza se ha inclinado, a Irán no le interesa ninguna guerra regional, ni tampoco a Hezbollah, por más que los intoxicadores aludan a una escalada en la guerra de Oriente Medio, que siempre empieza y acaba en Irán. Detrás de Hamas está Irán, detrás de los huthíes está Irán, detrás de Hezbollah está Irán, detrás de Hashd Al Shabbi está Irán…

Sin embargo, desde el 7 de octubre el gobierno de Teherán no ha podido mostrar más cautela. Su apoyo a Palestina es retórico. Entonces el problema pasa a depender de Estados Unidos: si Irán no va a la guerra por su propio pie, ¿cómo llevarle a la guerra?, ¿a qué tipo de guerra?

Estados Unidos no puede atacar directamente a Irán con la esperanza de obtener un resultado positivo. Tiene que recurrir a una “guerra indirecta” o, como se dice ahora, a intermediarios. Se extendería a los países vecinos (Irak, Pakistán) para flanquear a Teherán por el este y el oeste con “Estados fallidos” que sean fáciles de manipular.

Otra ventaja de una guerra así es que la propaganda imperialista resulta más asimilable. Casi parecería una “guerra interna” propia de un país, como Irán, que se hunde en sus propias contradicciones y en conflictos insolubles con sus vecinos (Irak y Pakistán).

Estados Unidos necesita concentrarse en el Pacífico y también eso lo tiene muy difícil sin controlar Oriente Medio, y no sólo por el petróleo, como se ve en el Mar Rojo. La desestabilización al estilo de Libia forma parte esencial de ese control.

Además del Califato Islámico, Estados Unidos ha activado a sus peones en la región, que son variados, como se vio durante la desestabilización en las calles de Teherán en el otoño, que los medios de intoxicación presentaron bajo la cortina de humo del velo islámico. Pero en Irán hay además otro tipo de organizaciones más aptas que las ONG para dar un salto adelante en le desestabilización de Irán, como los independentistas de Beluchistán, los kurdos o el MEK (Muyahidin-e-Khalq).

“Irán juega con fuego en Beluchistán”, escribía la revista Foreign Policy hace un año, aludiendo a “tensiones sectarias” entre chiítas y sunitas (1). Un año después se produce un ataque de Irán contra las organizaciones independentistas beluchis que operan al otro lado de la frontera.

En diciembre el jefe de Estado Mayor del ejército pakistaní, el general Asim Munir, viajó a Washington, donde permaneció una semana (2). Antes de asumir la dirección del ejército en 2022, Munir dirigió los servicios de inteligencia. Es el primer oficial del ejército de Pakistán que no procede del mismo ejército.

Tras la visita, Pakistán publicó un comunicado oficial destacando que ambas partes discutieron los conflictos en curso en la región y acordaron “aumentar las interacciones” para compromisos “mutuamente beneficiosos”. El comunicado añadía que “la cooperación antiterrorista y la colaboración en defensa fueron identificadas como áreas clave”.

Obviamente los ataques del miércoles no estuvieron dirigidos contra Siria, Irak o Pakistán, como dicen los intoxicadores, sino contra las bases en las que el Pentágono adiestra militarmente a las organizaciones armadas que se oponen al gobierno de Teherán.

Rusia es el guardaespaldas de Irán

En previsión de la guerra, Irán ha estado presionando a Rusia para firmar una alianza estratégica. Pero si los iraníes son reticientes a comprometerse hasta el final en el avispero regional, a Rusia le ocurre lo mismo.

En diciembre, mientras el general Munir viaba a Washington, el Presidente iraní, Ebrahim Raissi, se fue a Moscú. Esta misma semana el Ministerio de Defensa ruso ha informado que, finalmente, Rusia ha aceptado firmar la alianza con Irán.

“Ambas partes enfatizaron su compromiso con los principios fundamentales de las relaciones ruso-iraníes, incluido el respeto incondicional de la soberanía y la integridad territorial de cada uno, que será confirmado en el importante tratado intergubernamental entre Rusia e Irán, mientras que este documento ya se está ultimando”.

El compromiso de Rusia con la soberanía y la integridad territorial de Irán forma parte de la alianza. Ambas partes destacan la importancia de las cuestiones relacionadas con la seguridad regional.

El miércoles María Zajarova dijo que el nuevo tratado consolidaría la asociación estratégica entre Rusia e Irán y cubriría todos sus vínculos. “Desde la firma del actual tratado, el contexto internacional ha cambiado y las relaciones entre los dos países están experimentando un crecimiento sin precedentes”, señaló Zajarova.

Por otra parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, añadió que estaban pendientes de determinar una fecha para una reunión entre Putin y Raisi que sellaría formalmente la alianza estratégica.

(1) https://foreignpolicy.com/2023/01/30/iran-protests-baluchistan-sunni-shiite-sectarian-tensions/
(2) https://foreignpolicy.com/2023/12/13/pakistan-army-chief-visit-washington-asim-munir/

El arma secreta de Estados Unidos en Oriente Medio: los yihadistas

Más de seis años después de declarar la victoria sobre el Califato Islámico, los informes de inteligencia irakíes indican ahora que miles de yihadistas escaparon ilesos, bajo la protección de las tropas estadounidenses en dos zonas del oeste de Irak.

El Califato Islámico tenía más de 35.000 combatientes en Irak en su apogeo: 25.000 de ellos murieron, mientras que más de 10.000 simplemente “desaparecieron”. Cientos de combatientes del Califato Islámico huyeron a Turquía y Siria a finales de 2017. Después de que Abdullah Qardash fuera nombrado dirigente del Califato Islámico en 2019, tras la muerte del califa Abu Bakr al-Baghdadi, el nuevo califa comenzó a reestructurar la organización y ordenó a sus seguidores que regresaran a Irak. La organización aprovechó la larga frontera con Siria, los disturbios en materia de seguridad y la diversidad de fuerzas en ambos lados de la frontera para infiltrarse nuevamente en territorio irakí.

Los miembros del Califato Islámico encarcelados admiten que infiltrarse en esa frontera no es una tarea fácil, debido al estricto control impuesto por los guardias fronterizos irakíes y al uso de tecnología moderna, como las cámaras térmicas. Es necesario que a los terroristas les ayuden intermediarios capaces de atravesar o eludir las fortificaciones para cruzar las fronteras.

Estados Unidos desempeña un papel clave en las violaciones fronterizas. Varios incidentes confirman la asistencia estadounidense para asegurar las rutas de cruce de los miembros del Califato Islámico, principalmente bombardeando unidades irakíes en la frontera, particularmente las Unidades de Movilización Popular (PMU), para crear espacios para que los combatientes del Califato Islámico crucen la frontera.

Hay informes confirmados de que helicópteros Chinook estadounidenses transportaron combatientes desde el este de Siria al desierto de Anbar en el oeste de Irak y a Jebel Hamreen en el este del país.

Las preocupaciones internacionales por las guerras de Gaza y Rusia-Ucrania han permitido al Califato Islámico recuperar sus efectivos, al tiempo que sigue beneficiándose del apoyo logístico interno y externo.

Los padrinos del terrorismo yihadista

El valle de Huran es el más grande de su tipo en Irak. Se extiende 369 kilómetros desde la frontera entre Irak y Arabia Saudita hasta el Éufrates, cerca de la ciudad de Haditha en la provincia de Anbar. Su topografía está marcada por vertiginosos acantilados con una altura de 150 a 200 metros, e incluye las colinas que rodean los valles bajos que se extienden por los alrededores.

Sigue siendo uno de los entornos estratégicos más peligrosos del estado. Los grupos terroristas lo utilizan como refugio debido a su paisaje desértico y su distancia de las zonas urbanas congestionadas. Ha sido escenario de numerosos incidentes de seguridad, incluido el de diciembre de 2013, cuando el Califato Islámico mató al comandante de la séptima división del ejército irakí, a su asistente, al director de inteligencia de la provincia irakí de Anbar, a ocho oficiales y a trece soldados.

El parlamentario irakí Hassan Salem pidió una operación militar para limpiar el valle de Huran de terroristas. Confirmó que “hay miles de miembros del Califato Islámico en este valle recibiendo entrenamiento en campos privados, bajo protección estadounidense”, señalando que las tropas estadounidenses han “transferido a cientos de miembros del Califato Islámico de diferentes nacionalidades”.

La política exterior estadounidense está plagada de evidencia histórica de la creación de milicias armadas en Asia occidental y América Latina, que a menudo utilizan esas organizaciones para derrocar a los gobiernos de los países objetivo. Washington no tiene ninguna renuencia a aliarse con yihadistas, principalmente debido a su participación directa en el armamento y financiación de los muyahidines afganos, de donde surgieron los talibanes y Al-Qaeda.

Hay una conexión de larga data entre Estados Unidos y el Califato Islámico. Los dirigente del grupo terrorista se encontraban entre los reclusos de la prisión de Camp Bucca en el sur de Irak, un centro de internamiento dirigido por el ejército estadounidense. La lista de los terroristas más peligrosos capturados y luego liberados por los estadounidenses es bastante extraordinaria: el dirigente del Califato Islámico Abu Bakr al-Baghdadi, su sucesor Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi, Abu Mohammed al-Adnani, Abu Muslim al-Turkmani, Haji Bakr, Abu Abdulrahman al-Bilawi, Abu Ayman al-Iraqi, entre otros.

Camp Bucca, famoso por los abusos contra sus detenidos, reunió a elementos yihadistas, dejó que esa fórmula explosiva se cocinara a fuego lento durante seis años (2003-2009) y luego liberó a los yihadistas, ahora bien organizados en red.

Los clérigos del Califato Islámico incluso afirman que aprovecharon su tiempo en la prisión para lograr que los prisioneros se comprometieran a unirse al grupo después de su liberación.

La inteligencia estadounidense también protegió indirectamente a la organización terrorista, al permitir que los convoyes del Califato Islámico se movieran entre ciudades que entonces estaban bajo su control. Otras formas de protección, según los expertos en seguridad irakíes, incluyen negarse a implementar las sentencias de muerte dictadas por los tribunales irakíes contra miembros detenidos del Califato Islámico y establecer refugios seguros para los miembros de la organización en el oeste y el este de Irak.

Los yihadistas son los pequeños soldados estadounidenses en Oriente Medio

En un discurso pronunciado el 5 de enero, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, advirtió que Estados Unidos estaba apoyando un resurgimiento del Califato Islámico en la región. Los servicios de inteligencia del ejército libanés detuvieron recientemente a un grupo de libaneses y sirios que se preparaban para llevar a cabo atentados terroristas.

Este aumento de las actividades terroristas se produce en un momento en que la resistencia libanesa está inmersa en una batalla estratégica y militar con Israel, que podría convertirse en una guerra abierta en cualquier momento. Cabe señalar también que la renovada actividad del Califato Islámico se concentra en el Líbano, Siria, Irak e Irán, es decir en los países de apoyo político, militar y logístico a la resistencia palestina.

El 4 de enero el Califato Islámico se atribuyó oficialmente la responsabilidad de dos atentados con bombas en la ciudad iraní de Kerman, que tuvieron como objetivo ceremonias conmemorativas que marcaban el aniversario del asesinato del comandante de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani, por fuerzas estadounidenses. Las dos explosiones mataron a unas 90 personas e hirieron a decenas más, en un ataque sin precedentes dirigido al mayor adversario israelí-estadounidense en Asia occidental, apenas un día después de que Tel Aviv matara al máximo dirigente de Hamas, Saleh al-Arouri, en Beirut.

Anteriormente, el 5 de octubre de 2023, el Califato Islámico atacó con un dron una ceremonia de graduación de oficiales en la escuela militar en la ciudad siria de Homs, matando a unas 100 personas. Estos ataques, junto con otros en Irak, Siria, Irán, Pakistán, Afganistán y África, indican que -una vez más- están aportando sangre fresca, dinero y armas a las arterias del Califato Islámico.

Las tropas estadounidenses están impidiendo que los irakíes se acerquen al valle de Huran, atacando a todas las fuerzas de seguridad que se acercan a la zona. Así ocurrió cuando aviones estadounidenses apuntaban a las PMU (Unidades de Movilización Popular) que atacaban al Califato Islámico en la región. Informes de inteligencia confirman la presencia de decenas de miembros del Califato Islámico y otras organizaciones yihadistas en el valle, donde reciben entrenamiento y equipo del ejército estadounidense.

El Comando de Operaciones de Anbar confirma esta información. “Hace unas semanas se registró una notable actividad de la organización en el oeste del país. Cerca del desierto de Rutba, se vio a combatientes del Califato Islámico cavando escondites subterráneos”. Los informes indican que la organización está llevando a cabo operaciones terroristas en muchos lugares.

Al mismo tiempo, el Califato Islámico está ampliando sus operaciones en el este de Irak, en el triángulo geográfico que incluye el este de la gobernación de Salah al-Din, el noreste de Diyala y el sur de Kirkuk, particularmente en áreas geográficamente difíciles de Makhoul, Hamrin, Ghurra, Wadi al-Shay y Zaghitun.

Las tropas estadounidenses están desplegadas en Irak precisamente con el pretexto de “luchar contra el Califato Islámico”. La semana pasada, cuatro años después de que el Parlamento irakí votara por primera vez a favor de expulsar a las fuerzas extranjeras, el Primer Ministro irakí Mohammad Shia al-Sudani habló sobre el impacto “desestabilizador” de las tropas estadounidenses y exigió una salida “rápida y ordenada” de sus unidades.

Washington no sólo respondió afirmando que no tenía “la más mínima intención” de retirarse de Irak, sino que el 14 de enero anunció que enviaría 1.500 tropas adicionales a Irak y Siria, ilegalmente y sin el consentimiento de ambos países.

El Califato Islámico gana terreno cada vez que el gobierno de Bagdad exige la retirada del ejército estadounidense de Irak. No es una coincidencia que el grupo terrorista esté reuniendo una vez más sus fuerzas para atacar a los enemigos regionales más poderosos de Washington y Tel Aviv, el Eje de la Resistencia, en el mismo momento en que Estados Unidos e Israel hacen frente a un ataque multilateral del Eje en toda la región.

Las sinergias entre los estadounidenses y el grupo terrorista más grande del mundo no pueden ignorarse: sus objetivos son los mismos, y el Califato Islámico está entrando ahora en la lucha, cuando Washington comienza a perder su control sobre Oriente Medio.

—https://new.thecradle.co/articles/reviving-isis-a-us-weapon-against-the-resistance-axis

El ejército británico amplía su centro de espionaje en Oriente Medio

Las instalaciones de una estación de seguimiento del GCHQ, el centro de comunicaciones del ejército británico en Oriente Medio, han sido ampliadas en previsión de una guerra con Irán (*).

Las imágenes satelitales muestran que se han llevado a cabo una serie de trabajos de construcción en la estación del GCHQ en Omán, un país ubicado entre Irán y Yemen.

El sitio desempeña un papel clave en una región donde Reino Unido busca contrarrestar a Irán y al movimiento huthí. El ministro de Defensa británico, Grant Shapps, dice que es necesario vigilar ese espacio para detectar posibles ataques de Yemen.

Mil soldados británicos están estacionados en Omán, donde el GCHQ mantiene tres sitios de vigilancia. Uno de ellos está en la costa sur, cerca de la localidad de Salalah, a 120 kilómetros de Yemen. Conocido por el nombre en clave de Clarinet, su existencia fue revelada en 2014 gracias a las filtraciones de Snowden.

Declassified publicó las primeras fotos de Clarinet en 2020, mostrando su radomo estilo pelota de golf, similar en tamaño a los vistos en otros sitios del GCHQ. Imágenes de satélite más recientes muestran importantes trabajos de construcción dentro del perímetro de 1,4 kilómetros del sitio.

Han construido dos nuevos edificios y puesto los cimientos de dos más. El mayor de los nuevos edificios tiene una superficie del tamaño de seis canchas de tenis y parece tener varios pisos.

Las cartas náuticas confirman que Clarinet se encuentra en uno de los pocos lugares de Omán donde encallan cables submarinos. Deben estar indicados en las cartas náuticas para evitar que los barcos los muevan con sus anclas. Esos cables son las vías digitales de comunicación entre continentes, lo que permite al GCHQ piratear el tráfico de internet en todo el mundo.

Entre Perth y Salalah se está tendiendo un nuevo cable de comunicaciones de 10.000 kilómetros, el Oman Australia Cable. Aunque inicialmente lo presentaron como un proyecto comercial encabezado por una empresa australiana, Subco, en realidad pasa por la base militar estadounidense-británica en el atolón Diego García, en el Océano Índico.

El ejército estadounidense pagó 300 millones de dólares para desviar el cable a través de Diego García, en una operación cuyo nombre en código fue Big Wave. Diego García forma parte de las Islas Chagos, cuya población indígena fue deportada por los colonialistas británicos en los años sesenta para instalar una base estadounidense, a cambio de un descuento en la compra de submarinos nucleares.

La base ha sido un punto de partida clave para las fuerzas estadounidenses que atacan Irak y Afganistán, y se espera que el Pentágono la utilice en caso de guerra con Irán. La instalación del cable de fibra óptica significa que la base ya no dependerá de conexiones satelitales para comunicarse con el continente.

Perth, la ciudad del oeste de Australia que alberga el otro extremo del cable, también se ha convertido en una terminal estratégica. El año pasado Reino Unido instaló algunos de sus submarinos de propulsión nuclear en el puerto, en virtud del controvertido pacto Aukus. Esto permitirá a la Royal Navy organizar patrullas submarinas más frecuentes cerca de China.

(*) https://www.declassifieduk.org/british-spy-agency-refuses-to-acknowledge-its-bases-in-gulf-dictatorship

Las automovilísticas suspenden la fabricación de coches eléctricos por la situación del Mar Rojo

Las noticias en torno a los coches eléctricos no son buenas. Algunas compañías inglesas de seguros no quieren asegurarlos. Las empresas de alquiler de coches no los quieren en sus flotas. Los transbordadores noruegos no los admiten a bordo…

Tesla ha dejado de fabricarlos en su planta de Alemania y Volvo también acaba de suspender la producción en su fábrica de Gante, en Bélgica.

Esta vez el motivo no es el nuevo motor sino la tensión en el Mar Rojo, que se suma a la interrupción de la logística internacional desde la pandemia.

El comercio mundial funciona igual que el minorista de cualquier rincón de mundo. Se han acabado los almacenes y las empresas quieren suministros “sobre la marcha”, en cuanto los piden.

Desde la pandemia eso ya no es posible. La entrega de piezas y recambios se retrasa. La situación en el Mar Rojo ha dado la puntilla a la cadena de suministros, alargando los plazos de entrega hasta tres semanas más y encareciendo los precios.

El número de mercantes que transitan por el Canal de Suez ha caído un 30 por cien y el número de petroleros un 19 por cien. Al mismo tiempo, el comercio marítimo que transita por el Cabo de Buena Esperanza casi se ha duplicado, el número de buques comerciales ha aumentado un 66 por cien y el número de petroleros un 65 por cien.

En la dirección de China hacia África, Medio Oriente y Europa, los precios han aumentado hasta un 60 por cien, alcanzando el punto más alto el año pasado, con un costo adicional de 1.000 a 2.000 dólares por cada contenedor que transita hacia Europa, acelerando el proceso inflacionario mundial.

El ritmo de producción de los fabricantes finales también ha quedado muy afectado. La gigantesca planta de Tesla en Berlín ha tenido que parar durante dos semanas por falta de componentes.

Lo mismo le ha ocurrido a la planta que la multinacional sueca Volvo tiene en Gante, donde fabrica sus últimas modelos, como el XC40, el C40 o incluso el futuro EX30. Según un portavoz, las entregas de coches eléctricos y las tasas de producción en su otra sede europea, en Gotemburgo, en Suecia, no se verán afectadas por la paralización de la producción en Bélgica.

La Armada iraní captura un petrolero en el Golfo de Omán

Ayer la Marina iraní se apoderó de un petrolero que transportaba crudo irakí. El incidente ocurre después de tres semanas de ataques a los mercantes en el Mar Rojo por parte de los huthíes.

El petrolero capturado estaba operado por la naviera griega Empire Navigation, fue incautado por la marina iraní. El St Nikolas, que transportaba 145.000 toneladas de petróleo desde Basora, en Irak, hasta Aliaga, en Turquía, fue abordado por soldados armados que vestían uniformes negros y máscaras. Cubrieron las cámaras de vigilancia mientras abordaban el barco y luego lo dirigieron al puerto de Bandar-e Jask, en Irán.

El buque, anteriormente conocido como Suez Rajan, fue incautado anteriormente por Estados Unidos por transportar petróleo iraní. La incautación acabó con la confiscación de un millón de barriles de crudo iraní por parte de Estados Unidos.

La incautación se produce en medio de un aumento de las tensiones en la región, con recientes ataques con drones y misiles por parte de los rebeldes huthíes en el Mar Rojo e incidentes centrados en el estrecho de Bab El Mandeb.

El Golfo de Omán, una ruta clave para la industria petrolera que separa Omán e Irán, ha sido escenario de varias incautaciones y ataques a lo largo de los años, en los que a veces Irán es víctima y otras, como en este caso, toma represalias.

El juez israelí del Tribunal Internacional de Justicia respalda la ocupación de Palestina

El gobierno de Tel Aviv ha nombrado a Aharon Barak, antiguo presidente del Tribunal Supremo de Israel, para formar parte del equipo de jueces que decidirá sobre la querella de Sudáfrica por el genocidio de Gaza en un juicio ante el Tribunal Internacional de Justicia que comenzará mañana.

Además de los quince jueces permanentes del Tribunal Internacional de Justicia con sede en La Haya, cada una de las partes litigantes puede designar un juez que participe en las deliberaciones. Las decisiones se toman por mayoría.

Según el canal israelí Canal 12, el nombramiento de Barak para el Tribunal fue aprobado personalmente por Netanyahu. Ambos aparecen juntos en la foto de portada. Le envía para encubrir los crímenes que comete Israel contra los palestinos en Gaza.

El juez tiene 87 años y es un colono típico nacido en Lituania. Sus padres se establecieron en Palestina bajo el mandato británico en 1947, un año antes de la “nakba” que dio lugar a la creación del Estado de Israel.

Entre 1975 y 1978 ejerció como Fiscal General del Estado de Israel y luego pasó tres décadas como juez del Tribunal Suprema, donde llegó a alcanzar la presidencia. Sus sentencias son un modelo de apartheid y discriminación hacia los palestinos.

En 2004 el Tribunal Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva dictaminando que el muro de separación de Israel en la ocupada Cisjordania era ilegal. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Israel, del que formaba parte Barak, se negó a pronunciarse sobre su legalidad.

En cambio, el Tribunal Supremo rechazó la construcción de pequeñas partes del muro en ciertas áreas, aunque posteriormente aprobó la gran mayoría de su construcción.

Casi veinte años después, el muro todavía atraviesa tierras y propiedades palestinas, a pesar de la decisión del Tribunal Internacional de Justicia.

El Tribunal Supremo israelí tampoco puso nunca ningún obstáculo legal a los asentamientos israelíes ilegales construidos en los territorios palestinos ocupados, que son contrarios al derecho internacional.

Las sentencias del Tribunal Supremo israelí siempre sirvieron de cobertura para que los soldados no pudieran ser enjuiciados ante el Tribunal Penal Internacional por sus crímenes.

Barak nunca ha ocultado su opinión favorable a la guerra en Gaza. “Puede ser proporcional matar a cinco niños inocentes para atacar a su dirigente”, dijo al Globe and Mail en noviembre. También justificó el corte del suministro de combustible a la Franja, argumentando que podría haber sido utilizado por la resistencia palestina.

“Estoy completamente de acuerdo con lo que está haciendo el gobierno”, dijo, refiriéndose a la forma en que el ejército israelí bombardea a la población civil de Gaza indiscriminadamente. El número de palestinos muertos desde que estalló la guerra el 7 de octubre supera los 23.000 sólo en el enclave.

En una querella de 84 páginas, Sudáfrica afirma que las atrocidades de Israel en Gaza son “de naturaleza genocida porque tienen como objetivo provocar la destrucción de una parte sustancial del grupo nacional, racial y étnico palestino”.

—https://www.middleeasteye.net/news/israel-judge-aharon-barak-icj-legitimised-occupation

Estados Unidos negocia con Hezbollah al margen del gobierno sionista

En Gaza la política israelí de “tierra quemada” ha fracasado y Estados Unidos se arriesga a caer por el precipicio si sigue apoyando incondicionalmente las masacres del gobierno de Tel Aviv.

Lo que está en juego no es ni Gaza ni Palestina, sino Oriente Medio, y así lo ha entendido el secretario de Estado, Antony Blinken, en su última visita a la región. Su objetivo es poner fin a la guerra por la vía diplomática, saltando por encima de la brutalidad sionista, asegura RRN Media (*).

De momento, el grupo de portaaviones de la Marina de Estados Unidos se ha retirado del Mediterráneo oriental.

Hasta comienzos de año Estados Unidos rechazaba un alto el fuego, pero algo ha cambiado. Temen perder si se abre un segundo frente en la región. Tras el colapso de la coalición naval contra los rebeldes hutíes en Yemen, la credibilidad de Estados Unidos quedó gravemente dañada y los diplomáticos decidieron cambiar de táctica.

El ejército israelí ha comenzado a atacar con más frecuencia a determinadas formaciones en países vecinos (Líbano y Siria). El lunes los ataques aéreos israelíes mataron a dos altos dirigentes de Hezbollah, uno de ellos muy cercano a Hassan Nasrallah.

La reacción de Nasrallah fue dura: “Siempre hemos acogido con satisfacción la vía diplomática, pero el tiempo se acaba. En respuesta a las provocaciones logramos realizar más de 670 operaciones fronterizas. Cualquiera que piense en una guerra contra nosotros se arrepentirá”.

El principal objetivo de Blinken durante su visita a la región fue Hezbolah. El Departamento de Estado incluso está considerando la posibilidad de cambiar las fronteras, es decir, devolver al menos un parte de los territorios ocupados por los sionistas al Líbano (línea azul) y a Siria (altos del Golán).

Como indicamos ayer, el plan israelí es justamente el opuesto, por lo que el gobierno de Tel Aviv corre el riesgo de quedar aún más aislado y pendiente del juicio ante el Tribunal Internacional de Justicia que comienza mañana.

Netanyahu intentó presionar al jeque de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed Bin Zayed, para que pagara el desempleo de los 100.000 trabajadores palestinos de Cisjordania a quienes Israel prohibió ingresar en su territorio después del inicio de la guerra en Gaza.

El sátrapa emiratí se lo tomó como un insulto. La negativa expresa la posición de muchos países árabes que han dicho que no pagarán la factura para reconstruir y mantener el status quo en Cisjordania y Gaza después de la guerra.

(*) https://rrn.media/u-s-abandons-jewish-allies/

Israel reconoce que los ataques de Hezbollah causan ‘daños importantes’

Tras el asesinato del dirigente de Hamas, Saleh Al Aruri, el sábado la organización libanesa Hezbollah lanzó 62 cohetes hacia las zonas ocupadas por Israel.

Al día siguiente los medios de comunicación israelíes confirmaron que los ataques contra la base militar de Miron habían causado “daños importantes”.

En una nueva declaración, Hezbollah afirmó haber atacado una reunión de soldados israelíes en Al Manara, el sitio de radar de las granjas de Chebaa, las posiciones de Al Malkiya, así como los cuarteles de Shomera, Marj, Metat, Zraiyit y Yara.

El jefe del Estado Mayor israelí, el general Herzi Halevi, advirtió a Hezbollah contra cualquier nueva escalada. Dijo que había “infligido pérdidas significativas a Hezbollah” y que el ejército israelí “luchará vigorosamente si estalla la guerra”.

La declaración sigue a la reunión del Gabinete de Guerra israelí, durante la cual Netanyahu, amenazó a Hezbollah. “Sugiero que aprenda lo que Hamas ya ha aprendido en los últimos meses”.

Por la tarde, el ejército israelí bombardeó Jiam con proyectiles de artillería y de fósforo, alcanzando el centro y las afueras de la ciudad. En represalia se produjeron bombardeos con bombas de fósforo en Haneen, Al Jibin, en las afueras orientales de Naqoura y en Kfar Kila.

Después de los ataques de Hezbolah de la tarde, el ejército israelí intensificó sus agresiones, dirigidas a Mleeta, Al-Qleila y varias ciudades occidentales, incluidas Jabal El Labuneh y Jabal El Alam.

La presión militar de Hezbollah en el sur de Líbano retiene a una tercera parte de las tropas israelíes en la “línea azul”. Los colonos israelíes han abandonado los asentamientos de la región en previsión de una guerra abierta.

El gobierno congoleño no negocia la acogida de deportados palestinos

El gobierno de la República Democrática del Congo no está en negociaciones con Israel para la recepción de deportados palestinos en su territorio, afirmó ayer el portavoz, Patrick Muyaya.

“Al contrario de lo que informan algunos medios de comunicación, nunca ha habido ningún tipo de negociación, discusión o iniciativa entre nuestro gobierno de la República Democrática del Congo y el gobierno israelí sobre la supuesta acogida de inmigrantes palestinos en el territorio congoleño”, declaró el Ministro Patrick Muyaya.

El día anterior, una fuente del gobierno de la República Democrática del Congo dijo que Kinshasa “nunca ha discutido este tema con Israel”.

La República Democrática del Congo tiene la mayor población de desplazados internos, con 7 millones, según cifras de la ONU. El inmenso país situado en el corazón de África acoge también a medio millón de refugiados, en su mayoría centroafricanos y ruandeses.

El miércoles el periódico “Times of Israel” indicó que “los funcionarios israelíes están manteniendo conversaciones secretas con la República Democrática del Congo (Kinshasa) y varios otros países para que acepten acoger a los inmigrantes [palestinos] procedentes de Gaza”.

Citando fuentes del Consejo de Ministros de Tel Aviv, el “Times of Israel” aseguró que la República Democrática del Congo estaba dispuesta a recibir a deportados palestinos “y estamos en conversaciones con otros”.

Estados Unidos e Israel provocan a Irán para escalar la guerra

Hace años que Israel intenta arrastrar a Estados Unidos a una guerra más amplia en Medio Oriente, particularmente con Irán. Tras el inicio de la Guerra de Gaza, los intentos han arreciado con una ola de atentados terroristas.

En Beirut se ha producido un atentado mortal contra Saleh Al Aruri, dirigente de Hamas, junto con otras dos personas más. En Bagdad se ha producido otro contra Abu Taqwa, dirigente de la milicia irakí Hashd Al Shaabi. Además, más de 70 personas han muerto por la explosión de una bomba en el mausoleo de Suleimani, dentro de territorio iraní.

Por lo tanto, el teatro de guerra no es sólo Gaza, sino también en Yemen, Líbano, Siria e Irán.

Abiertamente Israel intentó sabotear el acuerdo nuclear firmado en 2015 por Obama con Irán y luego celebró la decisión de Trump de ponerle fin tres años después.

Israel libra una dilatada campaña de sabotaje contra Irán, que incluye tanto asesinatos como guerra cibernética. En 2020 fueron asesinados Soleimani y el científico Mohsen Fakhrizadeh. El 24 de diciembre pasado lanzó un ataque aéreo contra el territorio iraní.

Aquel mismo día un ataque aéreo asesinó al principal comandante iraní en Siria, Razi Mousavi.

La semana pasada un ciberataque provocó el cierre de dos tercios de las gasolineras iraníes, un nuevo intento de sabotaje en el que Israel ha dejado su huella.

El antiguo Primer Ministro Naftali Bennett acaba de publicar un artículo de opinión en el Wall Street Journal titulado: “Los Estados Unidos e Israel deben atacar a Irán directamente” en el que reivindica dos ataques israelíes dentro de Irán durante su mandato como primer ministro (2021-2022): la destrucción de una base de drones y el asesinato de un comandante militar iraní.

Ningún país del mundo soporta con la paciencia de que hace gala Irán, un cúmulo de atentados y agresiones que no tiene precedentes.

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