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El dólar está abocado al colapso

El poder hegemónico logrado por Estados Unidos en la posguerra, impuesto en Breton Woods, apenas duró 15 años. En 1971 casi todos los países del mundo pusieron sus monedas en flotación, lo cual era contrario a los estatutos del Fondo Monetario Internacional.

Al mismo tiempo apareció un doble mercado del oro, uno oficial con la paridad aprobada en Bretton Woods (35 dólares la onza) y otro libre con una cotización seis veces superior. Era obvio que el dólar estaba sobrevalorado y Nixon enseñó sus vergüenzas al negar su convertibilidad. Era una quiebra encubierta.

Para salir del atolladero Estados Unidos llegó a un acuerdo con Arabia saudí y después con la OPEP, la organización internacional de países exportadores de petróleo, para que las ventas de petróleo en el mercado mundial se pagaran en dólares.

Ya no era el oro sino el petróleo, el “oro negro”, lo que respaldaba al dólar. Nació el término “petrodólar”, acuñado en 1973 por Ibrahim Oweiss, profesor de economía de la universidad de Georgetown.

La medida significaba que para comprar petróleo las economías que entonces se encontraban en expansión, como Japón, debían hacerse antes con dólares y, por consiguiente, debían vender sus exportaciones en esa misma divisa.

Significaba también que quienes no tenían capacidad para exportar debían pedir préstamos en dólares para pagar sus compras de petróleo. El petróleo no es sólo una materia prima estratégica para el capitalismo mundial, sino que la forma de pago en dólares también lo es.

Los países exportadores de petróleo, como Arabia saudí, invirtieron sus excedentes de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos, que obtuvo una fuente gratuita de financiación de sus gastos: petróleo gratuito, guerras gratuitas… Todo el flujo financiero pasaba por las manos y los bolsillos del Banco de la Reserva Federal de Washington. Para Estados Unidos el precio del petróleo nunca ha sido ningún problema: cuanto más caro, mejor, más dólares se ponen en circulación y más deuda pública a la venta.

A cambio, Estados Unidos garantizó del mantenimiento en el poder de los países y los dirigentes de la OPEP, en especial de Arabia saudí, frente a los comunistas. El petróleo se convirtió en el centro de Oriente Medio y Oriente Medio se convirtió en el centro del mundo.


Por su parte, Estados Unidos acabó siendo el país parásito de hoy día. No necesita dinero para comprar nada ya que tiene una máquina de fotocopiar dólares que todo el mundo acepta como moneda de pago.

Como buen parásito, Estados Unidos debe dinero a todo el mundo: 18 billones de dólares. El país debe dinero, el Estado debe dinero, las empresas deben dinero… todos y cada uno de los ciudadanos deben dinero a algún banco.

Las transacciones de petróleo representan casi el 10 por ciento del PIB mundial. Como la propia dominación política y militar estadounidense, todo un fantástico negocio especulativo gira en torno al dólar y a que el comercio internacional se paga en dólares.

En 2000 Francia y otros países de la Unión Europea convencieron a Saddam Hussein para que vendiera el petróleo de Irak a cambio de alimentos en euros. Como dijo la revista Time (13 de noviembre de 2000), a Saddam no le importaba que el euro se estuviera devaluando frente al dólar; lo que no quería era tratar con “la moneda del enemigo” (*).

Al mismo tiempo que esto estaba ocurriendo, algunos seguían enfangados con el mito del “neoliberalismo”

Durante tres años, de 2000 a 2003, otros países exportadores de petróleo, como Rusia, Irán, Indonesia y Venezuela, se unieron a Irak y también amagaron con cobrar el petróleo en otras monedas. El imperio y el negocio amenazaban otra vez con la quiebra, por lo que Estados Unidos invadió Irak y asesinó a Saddam Hussein. Una de las primeras medidas económicas tomadas por los ocupantes fue la de volver al pago del petróleo en dólares.

La excusa con la que entretuvieron al mundo fueron las armas de destrucción masiva.

La guerra de Irak fue un aviso para navegantes.

En 2006 Irán propuso crear una bolsa internacional de petróleo negociada en euros y Putin amenazó con algo parecido. Dos años después la “Iranian Oil Bourse” daba sus primeros pasos. El imperialismo respondió ampliando las sanciones contra Teherán y expulsó a los bancos iraníes del sistema Swift de transferencias bancarias.

Esta vez la excusa fue el programa nuclear del gobierno iraní.

En 2009 Gadafi fue elegido presidente de la Unión Africana. Su proyecto fue crear los Estados Unidos de África que, entre otras cosas, incluiría una moneda unificada, un dinar basado en el oro. Pero, sobre todo, Gadafi empezó a trabajar para que el comercio de petróleo entre los países africanos se pagara con oro.

Dos años después Estados Unidos desató una guerra civil en Libia y Gadafi fue brutalmente torturado y asesinado.

¿Excusa? Los imperialistas ni siquiera se preocuparon por inventar ninguna excusa.

En febrero de 2011 el francés Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional, exigió una nueva moneda mundial para hacer frente al predominio del dólar estadounidense. Tres meses después empezó un calvario de denuncias contra él por abusos sexuales que acabaron con su carrera. Fue cesado fulminantemente de su puesto en el organismo financiero internacional.

Ha habido muchos proyectos para sustituir al dólar, pero todos se acabaron en un cajón hasta que en los últimos años han empezado a aumentar los acuerdos bilaterales de “swaps” de divisas, que eluden el control de Estados Unidos sobre el comercio internacional. Esta tendencia no va a cambiar.

Además, China ha empezado a pagar el petróleo ruso en yuanes. Nadie se ha dado cuenta, nadie ha dicho nada, pero el mundo ha perdido su inocencia para siempre.


(*) Saddam Turns His Back on Greenbacks, http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,998512,00.html

Los talibanes no admiten al Califato Islámico en Afganistán

Ayer los talibanes afganos advirtieron al Califato Islámico que no están dispuestos a admitir su implantación en el país centroasiático. El aviso se produjo después de que la semana pasada se produjeran varios choques armados entre ambas formaciones en el este de Afganistán.

Los talibanes reivindican la exclusiva de la lucha contra los imperialistas y sus aliados: “La yihad contra los americanos y sus aliados se tiene que llevar bajo una única bandera”, la de los talibanes del mulá Omar, escribe Akthar Mohammed Mansur, uno de sus adjuntos, en una carta en cuatro idiomas diferentes (dari, pastún, árabe y urdu) dirigida al dirigente de los takfiristas, el irakí Abou Bakr Al-Baghdadi.

Mansur fue ministro durante el gobierno talibán implantado en Kabul de 1996 a 2001 tras la salida de las tropas soviética y la derrota del gobierno de Muhammad Najibullah. “Que dios nos guarde, si venís a tomar decisiones a distancia, perderéis el apoyo de los eruditos, de los muyaidines y de los simpatizantes”, escribe Mansur.

“Para defender sus conquistas, el Emirato islámico de Afganistán [nombre que se dan los talibanes a sí mismos] tendría que reaccionar”, le advierte, sin concretar las medidas que estarían dispuestos a adoptar en caso contrario.

La carta demuestra la preocupación de los talibanes por un posible repliegue de las huestes de Al-Baghdadi a Afganistán. El Califato Islámico pretende extender su dominio más allá de las regiones que ya controla en Irak y Siria, es decir, crear un Estado confesional, que es exactamente el mismo objetivo que tienen los talibanes.

Sin embargo, a pesar de sus coincidencias, no se ponen de acuerdo. A diferencia del Califato Islámico, los talibanes nunca han manifestado ningún interés por ir más allá de las fronteras de Afganistán. Tampoco consideran que el Califato Islámico pueda abrir un segundo frente contra el imperialismo, ni constituya ninguna ayuda en la guerra que libran en el país. La carta demuestra una cierta desconfianza hacia ellos que, en Afganistán también son “occidentales”, o tan extranjeros como los “occidentales” contra los que luchan los talibanes, e incluso una prolongación de esos mismos “occidentales”.

La intervención de Israel en la guerra de Siria

Siria e Israel están en guerra permanente desde 1948. Desde la  Guerra de los Seis Días de 1967 Israel ocupa los Altos del Golán y el Monte Hermon, que pertenecen a Siria. Durante la Guerra de Yom Kipur de 1973, Siria intentó recuperar la región, pero fracasó.

En 1981 Israel se anexionó oficialmente el territorio de los altos del Golán. Aparte de su valor estratégico, desde el Golán se controla el agua de la región. Allí nacen los afluentes del Jordán y de allí proviene el 15 por ciento del abastecimiento de agua de Israel. Un tercio de la producción vinícola israelí también procede del Golán.

Al año siguiente Israel avanzó hacia el Líbano. Sin embargo, el ejército sirio detuvo el avance del ejército israelí en la batalla de Sultan Yakub y la batalla de Ain Zahalta. El principal objetivo de la invasión israelí del Líbano (Plan Oranim) era la destrucción de las tropas sirias desplegadas en el valle de Bekaa hasta llegar al distrito de Baalbek en el norte del Líbano. El plan, que contaba con el apoyo de Estados Unidos, fracasó.

El 6 de setiembre de 2007 la aviación israelí desencadenó la Operación Orchard, bombardeando y destruyendo un reactor nuclear sirio. Todo lo demás se ignora: ¿cuántas víctimas causó los aviones israelíes?, ¿construyó Corea del norte el reactor?

No es, pues, extraño que desde el origen de la Primavera Árabe en 2011 Israel haya estado presente en la agresión contra Siria. Pero hace cuatro años nadie hablaba del Frente Al-Nosra ni del Califato Islámico sino de un autodenominado “Ejército Libre de Siria”. En aquellos primeros momentos los protagonistas del ataque se disfrazon como fuerzas “rebeldes” o “insurgentes”, e incluso como un levantamiento “popular”, frente a la dictadura de Bashar Al-Asad, para ocultar que el imperialismo y sus filiales sionistas estaban armando a los fundamentalistas como tropas de choque.

En marzo de 2013 Israel remitió al jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense, el general Martin Dempsey, un plan en dos fases para aportar un apoyo creciente al “Ejército Libre de Siria”, con el propósito de crear una zona de exclusión aérea, además de sostener el “campo laico” frente a la “amenaza islamista”.

En una entrevista a la CNN en abril del mismo año el general Salim Idriss, jefe del Estado Mayor mayor del referido “Ejército Libre de Siria” reconoció que había “muchos, muchos” oficiales del servicio de inteligencia israelí operando en Siria (1).

En mayo Israel bombardeó Siria, lo que el gobierno de Damasco interpretó como una declaración de guerra (2). La excusa de Israel fue la de atacar las posiciones de Hezbolá (3).

En el mes de julio Laeth Horan, portavoz de la Brigada de los Mártires Yarmuk, integrante del “Ejército Libre de Siria”, agradeció a Israel las atenciones médicas dispensadas a los heridos en la frontera del Golán, afirmando que tras el derrocamiento del gobierno de Damasco llegarían diez años de cooperación con Israel (4).

En agosto la agencia de prensa iraní Ahlul Bayt afirmó que miembros del “Ejército Libre de Siria” vestidos con uniformes israelíes combatían a las tropas gubernamentales de Damasco. La información mencionaba a un oficial sirio del que no mencionaba el nombre. Este oficial dijo haber visto inscripciones en hebreo en el interior de los uniformes de los miembros de las Brigada de Al-Ghuta caídos en combate (5).

En setiembre el diario francés Le Figaro reveló (6) que “un primer grupo” de 300 hombres respaldados por comandos israelíes, jordanos e instructores de la CIA había cruzado la frontera el 17 de agosto, que dos días después cruzó otro grupo y que progresivamente se acercarían hacia Damasco.

Desde Damasco acusan a Israel de dar un apoyo “directo” a los yihadistas tras el bombardeo de las posiciones del ejército sirio que combaten contra el Califato Islámico.

El 18 de enero de este año, seis miembros de Hezbolá y un oficial iraní murieron durante un bombardeo israelí contra Quneitra, una ciudad fronteriza en los altos del Golán.

Como dice un comentarista israelí, Alex Fishman, Israel está involucrada “hasta el cuello” en la guerra de Siria. No podía ser de otra forma. Su consigna es “¡Que se desangren!” Es un riesgo muy calculado. O bien lleva a cabo ataques de “baja intensidad” o bien encubiertos, indirectos, a través de sus tentáculos takfiristas. Pero en Oriente Medio la experiencia enseña que no es fácil mantenerse mucho tiempo en una postura así. “Podría convertirse en parte integrante” de la guerra, dice Fishman (6).

En efecto. Ahora la guerra de Siria es contra el fundamentalismo. Pero es posible que acabe siendo una guerra contra Israel, otra guerra más contra Israel. En definitiva, en todas las guerras de Oriente Medio el protagonista principal es siempre Israel.

Notas:

(1) Free Syrian Army general: ‘Clear proof chemical weapons used, http://amanpour.blogs.cnn.com/2013/04/24/free-syrian-army-general-clear-proof-chemical-weapons-used/
(2) Advierte Siria que el ataque israelí es una ‘declaración de guerra’, http://www.lanacion.com.ar/1579257-advierte-siria-que-el-ataque-israeli-es-una-declaracion-de-guerra
(3) ¿Por qué ataca Israel a Siria?, http://www.abc.es/internacional/20130507/abci-siria-israel-ataque-201305061626.html
(4) Syrie: Pour qui roule la ‘Brigade des martyrs de Yarmouk’?, http://0z.fr/R3a28
(5) Rebels in Israeli uniforms fight in Syria, http://en.alalam.ir/news/1502466
(5) Syrie: l’opération anti-Assad a commencé, http://www.lefigaro.fr/international/2013/08/22/01003-20130822ARTFIG00438-syrie-l-operation-anti-assad-a-commence.php
(6) Israël est impliqué de facto en Syrie, http://www.i24news.tv/fr/opinions/69919-150504-analyse-israel-est-implique-de-facto-en-syrie

Hezbolá, el ejército invencible

Frente a drusos y maronitas, en Líbano el chiísmo siempre fue una confesión religiosa tradicionalmente minoritaria y marginada. Sin embargo, desde la década de los setenta del siglo pasado está en auge, hasta el punto de llegar al primer plano político que tiene en la actualidad. Su crecimiento no se ha producido por razones religiosas sino sociales, cuyo origen está en los acontecimientos que han cambiado Oriente Medio y que en 1975 desencadenaron la guerra civil poniendo a Líbano patas arriba.

En primer lugar, el capitalismo penetró en la agricultura del sur del país y en el valle de la Bekaa, con las correspondientes secuelas: el fin de las aparcerías, el declive del cultivo de tabaco durante la guerra civil, la especulación inmobiliaria, la emigración del campesinado chiíta a la ciudad, la emigración al extranjero y el retorno posterior con los capitales acumulados y, finalmente, su escolarización, el fin del analfabetismo campesino y el surgimiento de una intelectualidad poderosa.

En segundo lugar, hoy los chiítas son casi la mitad de la población libanesa. Están en clara expansión en muchos sectores económicos, en los aparatos del Estado y entre la fuerza de trabajo. Los refugiados palestinos y los chiítas han reducido a los maronitas a una minoría, han mostrado su colaboración con Israel e impedido que convirtieran a Líbano en una base del sionismo. A su vez, la resistencia palestina y luego chiíta forzaron a que Israel invadiera Líbano en 1978. A la guerra civil le siguió la ocupación exterior.

En tercer lugar, en 1979 estalló la revolución iraní y la Guardia Revolucionaria envió un destacamento a combatir en Líbano contra Israel y a entrenar militarmente a unidades chiítas locales.

Nada eso tiene relación con la religión o las virtudes intrínsecas del chiísmo, sino todo lo contrario. Su desarrollo ha sido paralelo al declive las formas tradicionales de dominación (zaims o jeques) y al ascenso de nuevos dirigentes, como Sayyid Mussa Al Sdr, un erudito religioso que fundó el Movimiento de los Desheredados de una manera característica de Líbano: en coordinación con una huelga general convocada en 1970 en el sur del país que se fue extendiendo a otras zonas y que obligó al Parlamento a realizar obras de reconstrucción de una región devastada, a combatir la pobreza, a crear servicios públicos y a reconocer los derechos de los chiítas y otras minorías, hasta entonces olvidadas.

En la lucha contra la pobreza y la exclusión de las grandes masas del país, Mussa Al Sdr forjó “la tercera vía” haciendo del chiísmo una fuerza política autónoma que tras el estallido de la guerra civil en 1975 intenta llevar a cabo una mediación. Aunque no es el único, se puede decir que con Mussa Al Sdr se acaba el confesionalismo en Líbano. La  “tercera vía” no fue la tercera religión. Para entenderlo hay que tener en cuenta que en 1963 Mussa Al Sdr estuvo en el Vaticano participando en el nombramiento de Pablo VI como Papa de la Iglesia Católica. Entonces los chiítas demostraron que tenían un proyecto político que iba más allá de la religión, una política nacional y una política de Estado, a pesar de que Al Sdr no había nacido en Líbano sino en Irak.

Del Movimiento de los Desheredados surgió en 1975 Amal, “La Esperanza”, un partido y una milicia dirigidos hoy por el presidente del Parlamento libanés Nabih Berri. Poco después se produce un acontecimiento oscuro dentro de la oscuridad que envuelve a Oriente Medio: la desaparición de Al Sdr en Libia, a donde viajó para entrevistarse con Gadafi. Puestos a elucubrar es posible que en plena guerra con Israel “la tercera vía” de Mussa Al Sdr pareciera excesivamente contemporizadora a los ojos de Gadafi y de las fuerzas que entonces dirigían la guerra contra el sionismo. Es posible que Amal no estuviera aún preparada para semejante batalla. Aún faltaba un año para la revolución iraní…

El momento de la participación decisiva del chiísmo en Líbano empezó un poco después, con la creación en 1982 de Hezbolá, el “Partido de Dios”, dirigido por Hasan Nasrallah desde que en 1992 Israel asesinó a Abbas Mussawi.

Se ha convertido en una de las fuerzas de choque
enfrentadas a Israel, estrechamente aliada a Siria e Irán. En 2000 logró expulsar al ejército israelí de Líbano y ocupó la región fronteriza, provocando la caída de la milicia cristiano-falangista del Ejército del Sur del Líbano, marionetas del sionismo. A causa de ello está incluido en el listado de organizaciones “terroristas”
internacionales.

Hezbolá no es sólo una fuerza militar sino el partido mejor organizado del Líbano. Con el tiempo se ha ido “libanizando” progresivamente, impregnando a todo el país de su línea de resistencia contra Israel, convirtiéndose en un modelo de organización nacional y nacionalista y trabando relación con otras fuerzas de la resistencia libanesa, lo que ha desembocado en la creación del Movimiento 8 de Marzo. Algunas de sus unidades militares son multiconfesionales y en sus hospitales, que tienen fama de ser mejores que los públicos, atienden a enfermos de cualquier confesión religiosa.

Desde 2005 forma parte del gobierno de coalición del país. Se presenta a las elecciones, cuenta con 8 diputados, gobierna varios ayuntamientos, tiene una red propia de hospitales, de colegios, de emisoras de radio y un canal propio de televisión, Al-Manar, que emite vía satélite y que desde 2005 la Unión Europea tiene censurada. No obstante, por internet se puede acceder a su página web, que tiene una versión en castellano (1).

Por varios motivos Hezbolá es una fuerza singular en Líbano. Es la única milicia que no se desarmó en 1989 tras los Acuerdos de Taif que pusieron fin a quince años de guerra civil. En 2004 la ONU ordenó de nuevo el desarme de todas las milicias, un mandato que Hezbolá ha vuelto a incumplir. Es la única organización que no ha firmado la Declaración de Baabda que estipula la neutralidad de Líbano ante la agresión imperialista contra Siria, manteniendo su apoyo al gobierno de Damasco y participando activamente en la lucha contra el Califato Islámico.

La Batalla de Baalbeck que se libró la semana pasada ha sido el choque más sangriento entablado contra los takfiristas. En un bombardeo de las posiciones del Califato Islámico en los alrededores de Arsal, Hezbolá ejecutó al principal comandante takfirista de Qalamun, el saudí Walid Abdel Mohsen al Omari. El ataque formaba parte de una ofensiva coordinada con el Ejército sirio.

Esta participación activa en la guerra contra el Califato Islámico demuestra que tiene una clara estrategia político-militar más allá de Líbano, lo cual ha acentuado aún más su protagonismo y le ha llevado a convertirse en un movimiento respetado en todo el mundo cuyas opiniones tienen un amplio eco internacional.

Ayer Hertsi Halavi, portavoz de la inteligencia militar israelí confesaba su preocupación por las continuas victorias militares de Hezbolá contra los takfiristas. La fortaleza militar de los chiítas, unida al acuerdo de Estados Unidos con Irán, otro de sus valedores, explica que el ejército israelí no descarte desencadenar un nueva guerra contra Hezbolá para “dentro de dos o tres años”, amenazando con bombardeos contra toda la población libanesa.

Una investigación realizada por el Washington Institute concluye que en la actualidad Hezbolá es “invencible” literalmente (2). Uno de los motivos que han impulsado al imperialismo a atacar a Siria es -precisamente- el de acabar con Hezbolá.

(1) http://www.almanar.com.lb/spanish/main.php
(2) http://www.telesurtv.net/news/Israel-preocupado-por-las-recientes-victorias-de-Hezbola-20150515-0062.html

Religión y clases sociales en Líbano

El profesor Fawwaz Traboulsi, de la Universidad Americana de Beirut, ha publicado “Clases sociales y poder político en Líbano”, un estudio que, a pesar de su título, versa también sobre el mosaico de religiones de aquel país y, en definitiva, sobre la correspondencia entre una clase social y su conciencia, en este caso la conciencia religiosa, que explica muchos fenómenos sociales y políticos de los que las luchas religiosas forman parte, en especial en Oriente Medio, que es la cuna de las religiones monoteístas más influyentes del mundo.

Traboulsi empieza situando al Líbano en el feudalismo, que califica como “tardío”, y a dos confesiones religiosas, a los drusos y maronitas (cristianos), caracterizadas por un reparto desigual de las posiciones económicas y del poder político. Con excepción de unos pocos clanes maronitas, las clases dominantes eran los propietarios de tierras drusos, mientras que los cristianos desempeñaban profesiones de tipo más bien urbano, como comerciantes, prestamistas, artesanos, granjeros y trabajadores.

Bajo el Imperio Otomano la escisión entre ambos colectivos se profundizó porque los cristianos se asociaron al capitalismo que llegó a la costa libanesa, especialmente al comercio de seda y, sobre todo por la posibilidad que tuvieron desde el siglo XVIII de acceder de manera privilegiada a una educación extranjera.

A mediados del siglo XIX el levantamiento campesino y la subsiguiente guerra civil de 1840 a 1861 acabaron con el triunfo de los drusos, a pesar de lo cual, de forma paradógica, entraron en una profunda crisis por el declive del feudalismo. Los cristianos perdieron en el campo de batalla pero ganaron en el terreno económico, constituyéndose en la fuerza dominante dentro del mosaico de las seis religiones más importantes.

Ese periodo alcanza hasta la desaparición del Imperio Otomano en 1915, con la Primera Guerra Mundial. Líbano se convierte en una República y su Presidente es siempre cristiano, tiene el poder político, dirige el ejército y el Banco de Líbano. Además del poder político y económico, los maronitas tienen una formación académica superior de la que carecen las demás confesiones y un contacto privilegiado con los núcleos imperialistas más importantes del mundo, especialmente franceses. Como cualquier población portuaria, los maronitas viven de puertas afuera, son cosmopolitas. La cultura cristiana del Líbano es un cuerpo extraño en Oriente Medio. Es la misma que en cualquier otra metrópoli extranjera.

Traboulsi subraya algo que quienes tenemos una formación cristiana difícilmente tomamos en consideración: en Líbano -menos que en ningún otro sitio- no existe identidad propia fuera de la religión. Es lo que los islamistas llaman en árabe la “Umma” y que penosamente se puede traducir como algo que está a medio camino entre la “comunidad” y la “humanidad”. Si no tuviera un sentido despectivo, podríamos traducirlo también como “tribu”. Eso que los sociólogos occidentales llaman “movilidad social” está recortado. Como dice Traboulsi, “las religiones son resistentes a las leyes del mercado”. En Líbano, por ejemplo, normalmente nadie busca trabajo: hay alguien que te da trabajo, un determinado tipo de trabajo. Los derechos políticos, sociales y culturales dependen de la religión a la que uno pertenezca. En Líbano la religión no se elige como tampoco se elige la cuna o la clase social en la que alguien nace. Se nace druso como se nace rico y cuando es posible elegir y se elige, uno ya ha adquirido una cierta formación de la que nunca se desprende del todo.

La amalgama entre la religión y la política, otorgan a la autoridad religiosa un poder político típico de las autocracias, con la diferencia que en Líbano coexisten seis autocracias distintas. La adscripción religiosa de cada cual se convierte mecánicamente en una adscripción política, en la pertenencia a un partido político. Las movilizaciones ideológicas se visten a la vez como movilizaciones confesionales y las guerra son guerras de religión: se invocan y se justifican en el nombre de dios, de algún profeta o de la vida eterna. Aunque eso se atribuye en exclusiva a los islamistas, Traboulsi deja claro que se refiere a todas las confesiones, es decir, también a los cristianos y a los drusos.

El componente religioso de una clase social le da una fuerza extraordinaria, porque es capaz de llegar allá donde cualquier otra ideología, como la atea, no llega. Por eso la religión es el prototipo de ideología por antonomasia, la ideología en estado puro. Además, las religiones y las ideologías no son capaces de salir fuera de sí mismas, de manera que generan ideologías de las ideologías, es decir, que parecen tener vida propia, hasta el punto de creer que son ellas las impulsoras y no las impulsadas. Entonces Líbano parece un supermercado de religiones como España parece un mercado de partidos políticos, con la diferencia de que mientras al primero le niegan el estatuto de democracia, al otro le ponen como el prototipo de ella.

El Califato Islámico se dispone a comprar armento nuclear a Pakistán

En su órgano de propaganda el Califato Islámico asegura que este año tendrá los medios necesarios para comprar armas nucleares a Pakistán, según una información publicada el 23 de mayo pasado en el diario británico The Independent (*).

“El Califato Islámico posee miles de millones de dólares. Este año podríamos poner en marcha nuestras relaciones para comprar el arma nuclear a Pakistán”, afirman en su propaganda.

Es posible que la organización takfirista trate de lograr un efecto propagandístico que no está logrando en los campos de batalla. Pero los anuncios del Califato Islámico no se deben tomar a la ligera, sobre todo cuando en el mercado negro y en el blanco proliferan los residuos radiactivos, químicos y biológicos susceptibles de ser utilizados como materia prima de una bomba sucia.

En setiembre del pasado año Theresa May, ministra del Interior británica, destacó el peligro y afirmó que los takfiristas disponen de los medios financieros para adquirir ese tipo de armamento, incluidas las bombas nucleares.

Por lo demás, ¿qué relaciones tienen los terroristas en Pakistán que les pueden facilitar la compra de armamento nuclear?, ¿a quién?

Fuente: http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/isis-claims-it-could-buy-its-first-nuclear-weapon-from-pakistan-within-12-months-10270525.html?origin=internalSearch

Turquía suministra armas al Califato Islámico

Erdogan con Obama
En plena campaña electoral en Turquía, el diario Cumhuriyet publicó el 29 de mayo fotos e incluso un vídeo acreditando que el gobierno islamista de Racep Tayyip Erdogan está suministrando armamento a los yihadistas a través de la frontera común con Siria.

La noticia, que confirmaba con claridad antiguas evidencias, ha supuesto un revuelo que ha obligado a intervenir a Yigit Bulut, un colaborador muy estrecho de Erdogan, que ha amenazado: “quienes traicionen a esta nación sentirán personalmente la fuerza del Estado”.

Las imágenes mostraban obuses y morteros en camiones de ayuda humanitaria disimulados como un cargamento de medicamentos de Humanitarian Relief Foundation, una ONG islamista que es uno de los brazos largos del gobierno de Ankara. El convoy fue detenido por la gendarmería turca en enero del año pasado cerca de la frontera siria.

Según Cumhuriyet los camiones portaban un millar de obuses de mortero, 80.000 municiones para armas de pequeño y grueso calibres y centenares de lanzagranadas, materiales fabricados por los antiguos países del bloque del Telón de Acero.

Los periódicos turcos Hurriyet y Radikal demostraron que los camiones incautados pertenecen al MIT, el servicio secreto turco, a pesar de que hasta que se ha producido esta filtración el gobierno islamista de Erdogan había negado sistemáticamente su contribución a las tropas que pretenden el derrocamiento del gobierno vecino de Damasco, quien ha presentado una queja oficial ante la ONU contra Turquía.

Sorprendido de manera flagrante, el gobierno ha impuesto el más estricto secreto sobre las informaciones, aunque ha reconocido la apertura de una investigación interna y ha detenido a 50 funcionarios públicos, entre ellos magistrados, gendarmes y militares.

El apoyo de gobierno de Erdogan al yihadismo no sólo compromete seriamente a Tuquía sino al conjunto de la OTAN, de la que es un puntal decisivo en Oriente Medio.

La excusa del terrorismo moderado

Yusuf Fernández

A finales de mayo, la Unión Europea amplió sus sanciones contra Siria. Al mismo tiempo, EE.UU. comenzó un programa para entrenar los sujetos armados «moderados» que supuestamente iban a luchar contra EIIL, cuyo verdadero objetivo era derrocar al Gobierno sirio.

La Unión Europea (UE) y los Estados Unidos alegan que su actitud tiene como objetivo apoyar la guerra contra EIIL sin jamás mencionar al otro grupo terrorista, Frente Al-Nusra, la rama del movimiento terrorista global de Al-Qaeda en Siria. En las declaraciones de los países occidentales que expresan su preocupación por la expansión del terrorismo en Siria, Irak y otros países de Oriente Medio, nunca se ve referencia alguna a Al-Qaeda o su filial, Frente Al-Nusra.

La Unión Europea y los Estados Unidos alegan que su actitud tiene como objetivo apoyar la guerra contra EIIL sin jamás mencionar al otro grupo terrorista, Frente Al-Nusra, la rama del movimiento terrorista global de Al-Qaeda en Siria.

¿Ha olvidado el Occidente los atentados del 11S? En 2001, Al-Qaeda era el enemigo más grande del Occidente y el objetivo de la llamada «guerra contra el terror». Ahora, Al-Qaeda está cooperando abiertamente con algunos aliados de Estados Unidos en Oriente Medio que patrocinan abiertamente el terrorismo en Siria. Los EE.UU. y la Unión Europea, aunque les resultaría muy fácil, no hacen nada para poner fin a este apoyo. Parece que algunos países occidentales, especialmente Francia y Estados Unidos, están intentando repetir la fallida estrategia que seguían en Afganistán en la década de 1980; apoyar a los terroristas para que estos hagan frente a sus rivales internacionales y regionales, sin importarles las consecuencias que tendría esta actitud para los pueblos de la región y a continuación, para los propios países occidentales.

Turquía, Arabia Saudí y Catar se han convertido en los principales patrocinadores del terrorismo en el mundo. Sin embargo, ninguno de ellos forma parte de las listas elaboradas por Estados Unidos y la Unión Europea sobre los Estados que apoyan el terrorismo. Curiosamente, la lista de Estados Unidos incluye a Irán y Siria, dos de los países que, junto a Irak, son los principales actores en la guerra contra los grupos terroristas apoyados por los EE.UU. y sus aliados en Oriente Medio.

Recientemente, Turquía ha enviado miles de terroristas a Siria, con el fin de lanzar una ofensiva en la provincia de Idlib, cuyo territorio se encuentra ahora en manos de Frente Al-Nusra. Un video recientemente publicado por el diario turco Yumhuriyet muestra agentes de inteligencia de Turquía participando en el contrabando de armas para los terroristas a través de la fronteras entre Siria y Turquía.

Por su parte, Catar y Arabia Saudí han puesto en marcha una campaña mediática para tratar de limpiar la imagen de Frente Al-Nusra. El pasado marzo, algunos medios de comunicación pertenecientes a los Estados árabes del Golfo Pérsico afirmaron que esta organización podría «romper sus lazos» con Al-Qaeda, liderada por Ayman al-Zawahiri, sin cambiar su doctrina, y formar una nueva organización de apoyo a las monarquías del Golfo Pérsico.

Según Reuters, citando fuentes de Frente Al-Nusra, un oficial del servicio de inteligencia de Catar se reunió en varias ocasiones con el líder de este grupo, Abu Mohamad al-Yolani. Les prometieron a los terroristas de este grupo que si anunciaban su separación de Al-Qaeda, serían financiados. Se creó un nuevo grupo paraguas con el fin de ocultar los nombres como Al-Qaeda y Frente Al-Nusra tanto como fuera posible. De todo esto, salió el «Al-Yaish al-Fateh» (el ejército de la conquista) en el campo de la batalla en Siria. Este grupo recién surgido, se compone en realidad de Frente Al-Nusra y otros grupos más pequeños. Claro está, el cambio de nombre no consiguió engañar a nadie.

Mientras tanto, Frente Al-Nusra rechazó distanciarse de Al-Qaeda. Esta decisión se hizo pública en un comunicado citado por Reuters. A pesar de ello y de ser incluido en la lista de grupos terroristas de la ONU, está claro que Frente Al-Nusra no ha sufrido interrupción alguna en la ayuda que recibía de países como Turquía o Catar.

La semana pasada, el canal Al-Jazeera, que ha sido acusado por muchos gobiernos de apoyar y difundir propaganda terrorista, emitió una entrevista con Al-Yolani, en la que el líder terrorista intentó dar una «nueva imagen» de su grupo, conocido por sus innumerables atrocidades en territorio sirio.

La entrevista tenía como objetivo fortalecer la posición de Frente Al-Nusra en Siria y hacer que este grupo sea visto como un socio «responsable» en la lucha contra Damasco. Al-Yolani, afirmó que su organización se centra en derrocar al Estado sirio y no en lanzar ataques contra objetivos occidentales … al menos hasta que pueda hacerse con el poder. Sin embargo, especificó que no descartaba ataques contra Estados Unidos si aviones de guerra estadounidenses seguían con sus ataques contra Al-Qaeda, resaltando que el grupo tenía «derecho a la defensa propia».

En realidad, un análisis cuidadoso de la entrevista Al-Yolani muestra claramente la ideología siniestra de Al-Nusra y los planes criminales que tiene para Siria. Se destaca además el terrible destino que se les espera a los pueblos de la región, si caen bajo el control de grupos takfiríes.

En la entrevista, Al-Yolani afirmó que su grupo no era «un elemento marginal» del «ejército de la conquista», sino su «punta de lanza», añadiendo que «todo el mundo lo sabe». Fue una declaración reveladora que dejó claro que los combatientes «moderados» que cuentan con el apoyo de los EE.UU. y Francia son meras herramientas o títeres de Al-Qaeda y los grupos extremistas takfiríes en Siria. Muchos de ellos incluso comparten su ideología. Por lo tanto, no existe una » moderada oposición armada» en Siria.

Al-Yolani advirtió a otros grupos sobre las consecuencias de sus actos si se negaban someterse a Frente Al-Nusra y querían enfrentarse a este. Sin embargo, rechazó criticar a EIIL, que comparte la misma ideología wahabí con su grupo, aunque lamentó que este haya adoptado una estrategia que implica atacar a Frente Al-Nusra «con el fin de aprovechar de la situación».

También rechazó una vez más todas las especulaciones sobre una posible separación de Al-Qaeda. «Al-Nusra opera bajo la dirección de … Ayman al-Zawahiri», dijo. Al-Nusra continúa recibiendo sus directrices estratégicas de Al-Zawahiri, reconoció.

El enfoque brutal de Frente Al-Nusra sobre las minorías religiosas se podía ver claramente en la entrevista. Al-Yolani intentó asegurar que su grupo no iba a acabar con estas minorías «siempre y cuando ellos estén dispuestos a convertirse al wahabismo».

Aunque estos planes «moderados y tranquilizadores» pueden parecer brutal, la realidad es aún peor. En diciembre de 2013, los combatientes del Frente Al-Nusra secuestraron a 13 monjas y tres sirvientas en la ciudad cristiana de Maaloula en medio de la lucha con las fuerzas sirias. «Todos sabemos que si vienen, van a rajarnos la garganta sin ninguna razón», dijo el pasado septiembre un cristiano libanés de la ciudad fronteriza de Qaa a la agencia noticiera The Associated Press. Añadió que había decidido unirse a grupos de autodefensa con el fin de luchar contra los terroristas wahabíes.

Es también revelador el hecho de que la palabra «Israel» no fue pronunciada por Al-Yolani ni una sola vez durante la entrevista. Es evidente que el régimen sionista no encabeza la lista de prioridades de Frente Al-Nusra de Siria, que recibe ayuda médica y otros tipos de apoyo del ejército israelí.

Permitiendo que sus aliados -Arabia Saudí, Catar y Turquía- miembro de la OTAN- financien y armen a estos grupos, intentando debilitar a Siria mediante sanciones y entrenando y financiando los grupos armados «moderados» que cooperan abiertamente con Al-Qaeda, los Estados Unidos y la Unión Europea no sólo son culpables del asesinato en masa de pueblo sirio, sino también de la creación de un futuro lleno de amenazas para el Occidente.
 

La aparición de dos pequeños estados terroristas, en Idlib y Siria Oriental, gobernados por Al-Qaeda y EIIL respectivamente, atraerá los extremistas de los países occidentales como un imán y permitirá a los grupos terroristas formar una base para hacer frente a futuras acciones internacionales para contener las actividades terroristas.

Los países occidentales han propagado una peligrosa ficción sobre la existencia de una «moderada oposición armada» en Siria mientras en realidad, «terroristas moderados» no existen. Todos los miembros de los grupos terroristas en Siria comparten la misma ideología extremista y quieren construir un estado extremista, una dictadura wahabí, que establecería en Siria un reinado del terror.

Existen otros países, que aunque han puesto acertadamente Frente Al-Nusra y otros grupos parecidos en su lista de organizaciones terroristas, apoyan el derrocamiento del Estado sirio mediante sus medios de comunicación y campañas militares. Este es el caso de Francia, que ha vendido su alma por algunos jugosos contratos firmados por el presidente François Hollande durante sus recientes viajes a Catar y Arabia Saudí. Los EE.UU. y Francia han enviado armas a estos grupos sabiendo que muchos de estas armas acaban en las manos de Frente Al-Nusra y EIIL.

Mientras tanto, es el Gobierno, la gente y Ejército de Siria que lucharán contra los grupos terroristas y los derrotarán. Ellos saben que la única alternativa que les queda aparte de la lucha, es llegar a ser esclavos de los brutales grupos terroristas guiados por una ideología no menos cruel. El Gobierno de Siria es ayudado en esta lucha por las potencias responsables como Rusia e Irán.

Recientemente, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, advirtió que el terrorismo en Siria no será derrotado por los ataques aéreos urgiendo que «las operaciones militares terrestres son una necesidad para cumplir con esta misión».

«No veo la forma de hacer eso sin la participación del Gobierno sirio», dijo Lavrov. También preguntó por qué Washington no ve al Gobierno sirio como un socio en la lucha contra EIIL a pesar de que no se enfrentó ningún obstáculo cuando Damasco cooperó con la comunidad internacional en la eliminación de sus armas químicas.

http://www.hispantv.com/newsdetail/Terrorismo/34235/El-unico-terrorista-moderado,-es-el-terrorista-muerto

La OTAN financia al yihadismo con alijos de drogas

El sábado de la semana pasada la Dirección General de Puertos de la provincia costera siria de Latakia, se apoderó de cerca de dos toneladas de drogas cerca de la playa del Cabo Ras al-Bassit. Las drogas decomisadas flotaban en el mar en bolsas de cuero y consistían en más de 800 kilogramos de pasta de hachís y casi seis millones de tabletas de Captagon, la droga estimulante preferida por los miembros del Califato Islámico.

El director general de Puertos de Latakia, Maitham al-Yousuf, dijo a los periodistas que el alijo fue descubierto por una patrulla que recorría la playa, a unos 400 kilómetros al noroeste de la capital. No es la primera vez que las autoridades y el ejército sirio decomisan importantes alijos de drogas. El año pasado llegaron a capturar un camión cisterna con una tonelada de Captagon y la policía antidrogas de Líbano incautó 12 millones de pastillas.

El gobernador de Latakia Ibrahim Khader al-Salem acusó a los países que patrocinan el terrorismo contra Siria de ser responsables de esas drogas.

Captagon es la marca comercial del clorhidrato de fenetilina. Se empezó a producir en los años 60 para tratar la hiperactividad, la narcolepsia y la depresión, pero fue prohibida en muchos países en​ los años 80 por ser demasiado adictivo. La OTAN inició la producción de Captagon en 2011 en un laboratorio en Bulgaria. Aunque es una droga prácticamente desconocid​a​ en otras partes del mundo, se consume mucho en Oriente Próximo.

Una parte de las ganancias del tráfico ilegal de Captagon se utiliza para financiar los grupos extremistas armados que tratan de derrocar al gobierno sirio encabezado por el presidente Bashar Al-Assad.

Tras registrar sus pertenencias, a los fanáticos del Califato Islámico muertos en la batalla de Kobani les encontraron pastillas de Captagon. Los yihadistas no alimentan su fanatismo con la lectura del Corán. Las decapitaciones y otras atrocidades cometidas por los miembros del Califato Islámico se
ejecutaron bajo la influencia del Captagon
.

Los kurdos afirman que el consumo de estas píldoras explica la impavidez suicida de los yihadistas durante las batallas y la brutalidad bestial con la que realizan sus atrocidades: violaciones, decapitaciones y crucifixiones.

“Llevan cantidades de pastillas que siguen tomando. Esto parece volverlos aún más locos. Se vuelven agitados y están dispuestos a castigar a niños incluso por cosas insignificantes”, contaron a “Daily Mirror” tras desalojarles de Kobani.

El análisis de la voz del yihadista “John” sugirió, según “The International Business Times”, que estaba bajo la influencia de anfetaminas cuando decapitó al rehén británico David Haines. Es muy posible que se tratara de Captagon.

De acuerdo con Reuters, el colapso de la infraestructura estatal, el debilitamiento de las fronteras y la proliferación de grupos armados durante los casi tres años de conflicto, ha transformado a Siria en un importante centro de producción de drogas, en especial de captagon.

El consumo de Captagon ha crecido notablemente. Es una especie de anfetamina que provoca euforia e insensibilidad al dolor, quita el sueño, deprime el apetito, proporciona una euforia que ayuda a los fanáticos a soportar duras batallas, largas jornadas sin dormir e incluso el dolor si son torturados.

También los civiles sirios están experimentando cada vez más con estas pastillas, que se pueden conseguir por un precio de entre 5 y 20 dólares.

Una reunión de Bin Laden con la CIA

Es una verdadera faena que las hemerotecas existan y alguien se dedique a hurgar en ellas. Dos meses antes de los famosos atentados del 11-S el diario francés Le Figaro informó en primera plana de la entrevista celebrada por la CIA con Bin Laden en Dubai, mientras éste convalecía de una grave enfermedad. Es interesante echar un vistazo a la noticia a pantalla completa porque cuenta los detalles de la reunión.

La entrevista se celebró cuando faltaban menos de dos meses para el 11-S. Si Bin Laden era el cerebro de dichos atentados, hubiera bastado con ponerle los grillletes para impedir los atentados.

¿No era Bin Laden el hombre más buscado?, ¿no había puesto Bush precio a su cabeza? Si sabían que estaba en Dubai, ¿por qué no le detuvieron entonces?, ¿por qué no le mataron aprovechando su hospitalización? El motivo es obvio: aún necesitaban de él para que llevara acabo su mejor “trabajo”: los atentados a las Torres Gemelas con los que Estados Unidos justificó su agresión contra Afganistán.

No obstante, la agresión estaba decidida de antemano; el 11-S sólo fue una excusa. Por aquellas mismas fechas, la BBC lo difundió (*) a los cuatro vientos: antes de los atentados contra las Torres Gemeral, un antiguo diplomático pakistaní, Niaz Naik, manifestó, que altos funcionarios estadounidenses le habían confirmado la invasión.

Una operación militar de aquella envergadura no se puede preparar en 25 días. Por ejemplo, la invasión de Irak en 1991 demoró cuatro meses y medio en los que la CIA estuvo manteniendo entretenido a Sadam Hussein con unas “negociaciones” ficticias.

Doce horas después del 11-S Bush ya dijo que era “casi seguro” que el responsable de los atentados era Bin Laden. Pocos días después transformó esa convicción en una afirmación rotunda al cien por cien: “sus huellas digitales están por todas partes”, dijo.

Se le olvidó añadir que las suyas también estaban por todas partes en el mismo escenario del crimen.

(*) http://news.bbc.co.uk/hi/english/world/south_asia/newsid_1550000/1550366.stm

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