La web más censurada en internet

Etiqueta: Oriente Medio (página 115 de 133)

Muere un alto dirigente yihadista checheno en Siria

La agencia de noticias Abna ha anunciado (1) la muerte del yihadista checheno Muslim Al-Shishani, dirigente del grupo Ansar al-Sham, en una batalla con el ejército sirio. Su nombre real era Tarhan Batarishvili.

Ansar al-Sham es un grupo importante dentro de la constelación yihadista que opera en la provincia de Latakia.

La agencia no detalla más circunstancias de su fallecimiento, aunque añade que el grupo yihadista también sufrió importantes daños en el equipo militar después de que las fuerzas gubernamentales atacaran sus posiciones.

Nacido en Georgia, Batarishvili fue sargento del ejército de su país, siendo entrenado por las fuerzas especiales de Estados Unidos para combatir a Rusia, según un informe de la agencia de prensa McClatchy (2).

Posteriormente los imperialistas le enviaron a desempeñar la misma función en Chechenia, hasta que finalmente se incorporó a la guerra de Siria.

A finales del año pasado estuvo combatiendo en Irak y, según un medio kurdo, de allá fue enviado al frente de Kobane, la localidad kurda siria asediada por el Califato Islámico.

Entonces el presidente de Chechenia, Ramzan Kadirov, ya anunció su fallecimiento y advirtió de que eso es lo que ocurrirá “con todo aquel que quiera derramar la sangre de los musulmanes”.

(1) http://es.abna24.com/service/middle-east/archive/2015/12/06/723329/story.html
(2) http://www.thenewamerican.com/world-news/asia/item/21600-u-s-military-trained-top-isis-commander

Las paradojas del imperialismo británico en Siria

A finales de agosto de 2013 la Cámara de los Comunes votó en contra de la petición de autorización del gobierno de Cameron para unirse a la agresión contra Siria. Entonces el imperialismo británico tenía como objetivo derribar al gobierno de Damasco.

Esta semana el voto parlamentario cambió de signo: la Cámara de los Comunes autoriza al gobierno los bombardeos en Siria. Pero, ¿cuál es ahora el objetivo? Aparentemente ya no tratan de derrocar al gobierno de Damasco sino aplastar al Califato Islámico.

Primero querían atacar al gobierno; ahora quieren atacar a la oposición. ¿Dónde está la coherencia de la política exterior británica?, ¿saben los británicos quién es su enemigo en Siria?

Naturalmente que sí. Lo tienen muy claro y no hay ninguna incoherencia. Lo que ha ocurrido es que sobre el escenario ha aparecido un factor nuevo que ha alterado el tablero en Siria y Oriente Medio: la presencia de la aviación rusa llegada del cielo el 30 de setiembre.

El debate de la Cámara Baja de Londres resultó muy interesante, a diferencia de los que se suelen escuchar en otros países. Fue como la acumulación de bruma con la que cada uno de los diputados envuelve las verdaderas intenciones de los imperialistas.

La autorización acaba con otra paradoja, porque desde hace un año la Royal Air Force ya bombardeaba al Califato Islámico en Irak pero no podía hacerlo en Siria, a causa de la anterior votación.

Por lo demás, las paradojas de Gran Bretaña son parecidas a las de Francia y no cabe descartar que sigan haciendo piruetas en el aire a medida que las circunstancias en Siria vayan cambiando.

Lo mismo que el ministro francés de Asuntos Exteriores Laurent Fabius, David Cameron les dijo a los parlamentarios británicos que en el futuro no podía descartar una cooperación con el ejército regular de un “gobierno de transición” que, por ahora, no existe, que, naturalmente, tiene que ser diferente del actual, que nadie sabe quién va a nombrar, ni tampoco si conducirá a la misma situación que en Libia.

Antes del debate parlamentario, Cameron decía algo parecido a los rusos: que los ataques aéreos de la Royal Air Force se harían de manera coordinada con las operaciones militares de los 70.000 combatientes “no islamistas” que nadie sabe tampoco quiénes son, ni donde se esconden.

Una diputada musulmana que forma parte de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara y regresaba de una gira por Oriente Medio dijo que las tropas de la insondable oposición “moderada” no pasan de 10.000 ó 15.000 milicianos, como máximo, una cifra que hay que comparar con los 40.000 ó 50.000 cuya necesidad se estima para tomar la ciudad de Raqqa, donde el Califato Islámico tiene su cuartel general.

Las guerras no se ganan sobre el cielo sino sobre el suelo. El primero es sólo un medio para lograr el segundo. Por lo tanto, en Siria la guerra contra el Califato Islámico y demás fuerzas yihadistas sólo la puede ganar el ejército regular con la ayuda de la aviación rusa.

Ese es el cambio decisivo que se ha producido en Siria y eso es lo que los bombardeos británicos pretenden impedir, no los atentados de París ni nada parecido. Si el gobierno de Damasco gana la guerra, los imperialistas van a padecer los efectos a largo plazo de una situación muy desfavorable, no sólo por la exhibición militar y moral de Rusia, sino por la liquidación de sus monaguillos yihadistas y la consolidación de Al-Assad.

Hay que destacar la importancia a largo plazo de una situación así por el efecto dominó que se puede extender a otros países parecidos, como Yemen sin ir más lejos, y la posibilidad de que muchos países (árabes o no) prefieran recurrir a Rusia como aliado fiable.

El Califato Islámico decapita a un espía checheno en Siria

El Califato Islámico ha difundido un vídeo titulado “Rusos, vais a ser derrotados y humillados” en el que muestra la decapitación de un checheno acusado de ser un espía de Rusia.

El joven checheno de 23 años confiesa ante la cámara que ha transmitido informaciones a Moscú sobre Siria e Irak y los 605 ciudadanos rusos que se han unido a los yihadistas.

El checheno añade que los rusos tienen dificultades en identificar a los que unen al Califato Islámico porque se cambian el nombre para no dejar rastro.

El verdugo también habla en ruso ante la cámara antes de cortar el cuello del checheno con un cuchillo: “Putin, perro, hemos atacado [a Bashar Al-Assad] antes de tu llegada, así como a los americanos y sus aliados. También vamos a atacaros a vosotros”.

Concentrada en el Cáucaso, la población musulmana de Rusia suma 22 millones de habitantes, de los que unos 7.000 combaten en las filas del Estado Islámico. Algunos de ellos proceden también de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central.

En lo que va de año, se han registrado 95 muertos en atentados en Daguestán, frente a los 208 de 2014 y los 413 de 2011.

En enero del pasado año el Califato Islámico del Cáucaso se adhirió al Califato proclamado por Abu Bakr Al Bagdadi en Siria e Irak.

En Siria los yihadistas rusos se han unido al Frente Al-Nosra, concentrada en la provincia de Idlib, y al Califato Islámico en la provincia de Hasaka, limítrofe con Turquía, donde al mando de su dirigente, Omar al Shishani, se han enfrentado a las milicias kurdas.

Los comandantes kurdos aseguran que son los chechenos los que dirigen las operaciones militares del Califato Islámico, que hasta ahora estaban dominadas por los veteranos del ejército de Sadam Husein.

Turquía suministra armas al Califato Islámico

Erdogan con Obama
En plena campaña electoral en Turquía, el diario Cumhuriyet
publicó el 29 de mayo fotos e incluso un vídeo acreditando que el
gobierno islamista de Racep Tayyip Erdogan está suministrando armamento a
los yihadistas a través de la frontera común con Siria.

La
noticia, que confirmaba con claridad antiguas evidencias, ha supuesto
un revuelo que ha obligado a intervenir a Yigit Bulut, un colaborador
muy estrecho de Erdogan, que ha amenazado: “quienes traicionen a esta nación sentirán personalmente la fuerza del Estado”.

Las imágenes mostraban obuses y morteros en camiones de ayuda humanitaria disimulados como un cargamento de medicamentos de Humanitarian Relief Foundation,
una ONG islamista que es uno de los brazos largos del gobierno de
Ankara. El convoy fue detenido por la gendarmería turca en enero del año
pasado cerca de la frontera siria.

Según Cumhuriyet
los camiones portaban un millar de obuses de mortero, 80.000 municiones
para armas de pequeño y grueso calibres y centenares de lanzagranadas,
materiales fabricados por los antiguos países del bloque del Telón de
Acero.

Los periódicos turcos Hurriyet y Radikal demostraron que los camiones incautados pertenecen al MIT, el servicio secreto turco,
a pesar de que hasta que se ha producido esta filtración el gobierno
islamista de Erdogan había negado sistemáticamente su contribución a las
tropas que pretenden el derrocamiento del gobierno vecino de Damasco,
quien ha presentado una queja oficial ante la ONU contra Turquía.

Sorprendido
de manera flagrante, el gobierno ha impuesto el más estricto secreto
sobre las informaciones, aunque ha reconocido la apertura de una
investigación interna y ha detenido a 50 funcionarios públicos, entre ellos magistrados, gendarmes y militares.

El
apoyo de gobierno de Erdogan al yihadismo no sólo compromete seriamente
a Tuquía sino al conjunto de la OTAN, de la que es un puntal decisivo
en Oriente Medio.


(Esta noticia fue publicada aquí el 7 de junio de este año y creemos que es necesario volver a recordarla)

Los yihadistas se rinden en la ciudad de Homs

Dentro de una semana los yihadistas sirios abandonarán el distrito de Waer, el único que controlaban en la ciudad de Homs, según ha anunciado el gobernador provincial, Talal al Barazani, citado por la televisión pública siria.

Homs ha sido uno de los principales focos de combates en la autovía que une el norte con el sur de Siria.

El ejército sirio lanzó una gran ofensiva terrestre al norte de la ciudad de Homs después de que Rusia comenzara sus bombardeos el pasado 30 de septiembre.

El gobierno de Damasco y los enviados de la ONU se han reunido para cerrar un alto el fuego que incluye a los yihadistas que deseen entregar sus armas y regresar a sus vidas cotidianas, ha indicado el gobernador, Talal al Barazani, en un comunicado.

La televisión estatal siria ha informado que los yihadistas comenzarán a abandonar Waer a partir de la próxima semana.

Este año ha habido algunos altos el fuego locales e intentos por garantizarlos en algunas zonas del oeste de Siria en ausencia de una solución general a los casi cinco años de guerra civil en los que han muerto unas 250.000 personas.

Operación ‘destrucción total’ de Rusia contra el yihadismo

De forma inminente Rusia planea lanzar una operación de “detrucción total” del Califato islámico en Siria, según informó el sábado el sitio egipcio al-Youm al-Sabe, que cita a la agencia rusa de noticias Tass.

Rusia utilizará buques de guerra y ha pedido al gobierno de Irak que, para proteger a los pasajeros, suspenda los vuelos comerciales en las provincias de Erbil y Sulaymaniyah.

El 22 de noviembre Irak ya suspendió los vuelos durante 48 horas. El motivo de la petición rusa es la violación del espacio aéreo por los cazas turcos que bombardean las posiciones el PKK kurdo en la región, que es también fronteriza con Siria.

En la operación intervendrán 69 cazas Sujoi y Tupolev, más 160 bombarderos y submarinos desplegados en el Mediterráneo, que se unirán a los sistemas de misiles S-400 y al acorazado Moskva, equipado con sistemas antiaéreos S-300F, que ya está posicionado en Latakia.

Ahora mismo Rusia no parece poner tantas esperanzas en una solución política y diplomática en Siria, sino más bien al contrario.

Por lo demás, la operación es la respuesta rusa al derribo por Turquía del bombardero Su-24, cuya última responsabilidad recae sobre la OTAN.

Además, Rusia ha pide a sus ciudadanos en Turquía que abandonen ese país. Ha impuesto sanciones y un embargo económico contra Turquía. Ha detenido y deportado a 39 empresarios turcos que participaban en una exposición de agricultura. También ha empezado a exigir el visado a los turcos que viajan a Rusia y concentra sus tropas en la frontera común.

La situación no puede ser más crítica y en ella Siria empieza a pasar a un segundo plano.

El Califato Islámico ha ejecutado a 3.600 personas en Siria

El Califato Islámico ha ejecutado a casi 3.600 personas, entre ellas cerca de 2.000 civiles, en Siria desde su proclamación del califato en junio de 2014, según ha informado el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos.

El citado organismo ha detallado que en el grupo ha ejecutado a 53 personas, entre ellas 35 civiles, en el mes de noviembre. Entre los ejecutados figuran además seis miembros de la formación, tres miembros de milicias islamistas y nueve integrantes de las fuerzas gubernamentales.

El número de ejecutados por el grupo desde 2014 asciende a 3.591, de los que 1.945 eran civiles, entre ellos 103 mujeres y 77 niños.

Las acusacione por las que fueron condenados son apostasía, blasfemia, brujería, espionaje, contactar con apóstatas, homosexualidad, adulterio y colaboracionismo con la coalición internacional que encabeza Estados Unidos.

Entre los ejecutados figuran un total de 930 miembros de la tribu suní Shaihat, residente mayoritariamente en la provincia de Deir Ezzor (noreste) opuesta a la formación yihadista, lo que supone casi la mitad de los civiles ajusticiados por el grupo.

Hay también otros 975 miembros de las fuerzas gubernamentales o progubernamentales; 247 rebeldes y combatientes kurdos; y 415 de sus propios miembros, condenados por espionaje o por intentar desertar. Los otros nueve no han sido identificados.

El viraje de la política exterior francesa en Oriente Medio

Laurent Fabius
“Más vale tarde que nunca”. Por si cabían dudas, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, ha confirmado el viraje de la política exterior francesa en Oriente Medio, consecuencia tanto de su propio fracaso como de la intervención rusa en las guerra de Siria.

Las declaraciones de Fabius a la radio RTL se producen en un momento significativo: tras el regreso de Hollande de su visita a Moscú que ha refrendado la colaboración de ambos países y que Francia quiere hacer extensiva a otros países.

El imperialismo francés llevaba varios años empeñado en derrocar a Al-Assad, como había hecho en 2011 con Gadafi en Libia. Incluso mantuvo su plan cuando Estados Unidos ya había renunciado a él.

Ahora en declaraciones a la radio RTL, Fabius ha propuesto trabajar conjuntamente con el ejército regular sirio en la lucha contra el Califato Islámico. Ha dicho que contra los yihadistas hay que utilizar lo bombardeos y, además, las fuerzas de suelo, “que no pueden ser las nuestras”, pero pueden ser las del ejército libre sirio, es decir, la oposición moderada, fuerzas árabes sunitas, fuerzas del régimen y también los kurdos.

En un alarde originalidad, Fabius ha dicho que la participación del ejército regular de Al-Assad no se debería enfocar sólo desde el punto de vista de una transición política en Siria, sino que va más allá.

De visita en Moscú, su homólogo sirio de Asuntos Exteriores, Walid Mouallem, se ha felicitado de los nuevos aires de la diplomacia francesa. “Pero eso necesitaría un cambio fundamental en su manera de gestionar la crisis”, dijo en una rueda de prensa junto a Lavrov.

“Miren a la aviación rusa y vean cómo interacciona con el ejército sirio sobre el terreno, miren los resultados obtenidos y extraigan las lecciones”, concluyó el ministro sirio.

Al Qaeda empezó siendo una base de datos de la CIA

Lo dijo ante la Cámara de los Comunes Robin Cook, antiguo SecrLo dijo ante la Cámara de los Comunes Robin Cook, antiguo Secretario británico de Asuntos Exteriores, poco antes de su muerte: Al Qaeda, que en árabe significa “La Base”, no era el nombre de una organización terrorista. Nació, como su propio nombre indica, siendo la base de datos de los yihadistas que estaban al servicio de la CIA (*).

Entonces los yihadistas ejercían como traficantes internacionales de armas y su protagonismo creció en 1979 con la Operación Ciclón, que a fecha de hoy sigue siendo la más importante emprendida nunca por la CIA.

Un dispositivo de esa envergadura en hombres, dinero y armas no podía tener por objeto, obviamente, Afganistán sino la URSS misma. El elemento más importante del dispositivo era que el impulso de Estados Unidos no podía aparecer en público bajo ninguna circunstancia, por lo que emergen una serie de personajes de paja (Hekmatyar, Bin Laden), organizaciones de paja (Maktab al-Khadamat, Al Qaeda), bancos de paja (BCCI) e incluso países de paja (Pakistán, Arabia saudí).

En Afganistán la CIA organizó, pues, la primera yihad de la era moderna. El arquitecto de la estrategia fue Michael G. Vickers, un joven oficial de la CIA que trabajaba para Gust Avrakotos, el jefe regional de la CIA.

William Casey, director de la CIA durante el gobierno de Reagan, convenció al gobierno saudí de que financiase a los yihadistas del mismo modo que lo estaba haciendo la CIA. El BCCI fue el cajero y el tráfico de heroína abarató la operaciones.

El dinero, las armas y el adiestramiento se canalizaban a través del ISI, el Servicio de Inteligencia de Pakistán, que a su vez actuaba a través de una organización llamada MAK (Maktab al-Khadamat), dirigida por Hekmatyar, que se ocupó de su distribución en Afganistán.

El MAK reclutó a unos 100.000 yihadistas procedentes de 43 países distintos repartidos por todo el mundo, a los que la CIA entrenó para luchar contra la URSS en Afganistán. Todos ellos recibían dinero, armas y entrenamiento en campamentos de Pakistán. Uno de los primeros en llegar fue Bin Laden, que se puso a las órdenes de Hekmatyar con sus 4.000 fanáticos saudíes, hasta que ambos se separaron en 1989, momento en el que apareció Al Qaeda.

En aquella época no existían las mismas palabras que ahora. Los yihadistas eran valerosos muyaidines. Reagan los llamaba “combatientes por la libertad”.

No se puede acabar con el Califato Islámico sin acabar con Arabia saudí

Policía religiosa de Arabia saudí
El 20 de noviembre el New York Times publicó un artículo del periodista francés Kamel Daoud en el que denuncia el papel de Arabia saudí en la gestación del Califato Islámico, así como la hipocresía de Occidente, cuando le declara la guerra al Califato Islámico a la vez que abraza a los saudíes como aliados.

Daoud da una breve historia del surgimiento del wahabismo en el siglo XVIII y la alianza entre el clero wahabí y la Casa de Saud, con la advertencia de que es el clero saudí, lo que él llama Valle Fetua, la fuente del Califato Islámico y todas las generaciones futuras de yihadistas.

El Califato Islámico tiene una madre: la invasión a Iraq. Pero también tiene un padre: Arabia saudí y su complejo religioso-industrial. Hasta que no se entienda esto, advierte, se podrán ganar batallas, pero se perderá la guerra. Se matarán a los yihadistas, solo para que vuelvan a renacer en generaciones futuras y ser criados con los mismos libros.

Daoud advierte también sobre la inmensa influencia transformadora de los canales de televisión religiosos en la sociedad, y destaca que existen miles de periódicos wahabíes y clérigos que diseminan la palabra. «La ceguera de Occidente a este problema saudí significa que su guerra [en contra del Califato Islámico] no puede ser más que miope, ya que ataca al efecto en vez de la causa”.

“Dado que el Califato Islámico es ante todo una cultura, no una milicia, ¿cómo se puede evitar que generaciones futuras se conviertan al yihadismo cuando la influencia del Valle Fetua y su clero y su cultura y su inmensa industria editorial continua intacta?”


Daoud concluye con una advertencia: «Los ataques en París han puesto al descubierto esta contradicción de nuevo, pero como sucedió después del 11 de septiembre, se corre el riesgo de que se borre de nuestros análisis y nuestras conciencias».

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies