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¿Quién dijo que la miseria no es un gran negocio?

En Haití hay censadas unas 10.000 ONG aproximadamente. No hay ninguna organización caritativa en el mundo que no tenga allá una delegación. Si multiplicamos 10.000 por cada uno de los miembros de esas delegaciones, nos sale una cifra muy larga de personas que han viajado hasta allá para “ayudar” en algo a la población. Si cada uno de ellos ha entregado un poco, sumadas esas pequeñas cantidades año tras año, el Producto Interior Bruto no sería tan bruto.

Lo que todas esas ONG ocultan es que Haití sólo tiene un problema que ellas no tienen ninguna intención de solucionar: el colonialismo. Haití fue el primer país de América Latina en levantarse contra la esclavitud y el colonialismo, y eso es algo que durante dos siglos les están haciendo pagar muy caro.

Para las ONG del mundo Haití es una fuente continua de ingresos. Están deseando que una desgracia vuelva a poner a aquel olvidado de país en las primeras planas de la prensa para seguir recaudando limosnas que, desde luego, jamás llegarán a los haitianos.

Cada pocos años Haití necesita alguna de las plagas de la Biblia (volcanes, terremotos, inundaciones, pandemias) para que el turismo humanitario ponga en marcha comedores, hospitales, escuelas, orfanatos…

Una fotógrafa que desde hace años viaja frecuentemente a la isla, Corentin Fohlen, ha publicado un libro de retratos de los paisajes, las calles y los habitantes de Haití. En él cuenta una escena que contempló horrorizada: un voluntario de una ONG que llevaba bombones para regalar a los ancianos de una residencia trató de introducirle a la fuerza una de las golosinas en la boca a uno de ellos, que se negaba a injerirla…

Las religiones están ligadas a la caridad como la caspa al pelo. Una ONG como Healing Haiti, que trabaja en la isla desde 2006, está creada por un matrimonio de Minessota cuyo lema resume exactamente sus pretensiones: “Nosotros no hemos elegido Haití; Dios ha elegido Haití para nosotros”.

Según cifras oficiales de la embajada de Estados Unidos en la capital, cada semana 200.000 voluntarios de Healing Haiti desembarcan para llevar chicle y chuches a los niños de las escuelas y orfanatos. Es el sueño de cualquier agencia de viajes: muchos vuelos de avión, una experiencia diferente para desconectar de la rutina diaria y luego enseñar las fotos, ponerlas en el muro de Facebook, contar en la oficina de Chicago que el viajero tiene un buen corazón, pedir limosna a los amigos, los colegas y los vecinos para ayudar a los pobres y olvidados haitanos… La máquina no puede parar nunca.

¿Quién dijo que la miseria no es un gran negocio? A todo y a todos se les puede sacar algún provecho.

El documental sobre los ‘Cascos Blancos’ de Netflix opta a los Óscars de Hollywood

James Le Mesurier
La maquinaria de propaganda del imperialismo no se detiene jamás. El lunes el documental de Netflix sobre los “Cascos Blancos” fue seleccionado para optar a uno de los Óscars de Hollywood en la categoría del mejor cortometraje documental. Para completar la desfachatez ya sólo queda que a Al-Qaeda le concedan el Premio Nóbel de la Paz. Al fin y al cabo los “Cascos Blancos” no son más que uno de sus tentáculos y ya optaron a dicho Premio. Los yihadistas se lo tienen bien merecido porque nadie como ellos viene luchando por la paz mundial desde los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Lo ha anunciado Jaled Jatib, un fotógrafo de la ONG, en su cuenta de Twitter. El documental lo realizó Orlando von Einsiedel y la fastuosa ceremonia se celebrará hoy en Los Angeles para consumo de las televisiones de todo el mundo.

El espionaje británico creó los “Cascos Blancos” en 2013, una ONG calificada como “neutra, imparcial y humanitaria”, para lo cual percibe astronómicos fondos procedentes del imperialismo, tanto de instituciones públicas, como de empresas privadas, empezando por sus promotores: 100 millones de Estados Unidos y 65 de Gran Bretaña.

La periodista británica Vanessa Beeley es quien más tiempo ha dedicado a investigar la farsa de una ONG al servicio de Al-Qaeda en las zonas de Siria ocupadas al ejército regular. Una grabación de vídeo sorprendió a uno de sus miembros en plena faena “humanitaria” de ejecutar a un civil desarmado en Alepo. Además, se han encargado de atender a los yihadistas heridos para que puedan reincorporarse al frente o de acarrear equipamiento desde Turquía.

La periodista británica destapó a un militar, James Le Mesurier, como fundador de algo tan propio de un soldado como la ONG Mayday Rescue que, a su vez, se encargó del entrenamiento de los miembros de los “Cascos Blancos” en sus “humanitarias” tareas. Le Mesurier es el típico personaje turbio introducido en el submundo de los mercenarios, el espionaje y las empresas privadas de seguridad, como la famosa Blackwater. Casi parece lógico que tenga que ver con el mundo no menos turbio de las ONG.

Llegará un momento en el que no seamos capaces de diferenciar la atención humanitaria a los enfermos del crimen organizado. Lo mismo que ocurre en España, es posible que en el futuro las calles y plazas de las ciudades más importantes del mundo, se dediquen a homenajear a los grandes delincuentes, como Jack El Destripador.

No es ninguna hipótesis descabellada. Imagine el lector que se consuma la patraña y le conceden el Óscar a este documental. No está tan claro que el dirigente nominal de los “Cascos Blancos”, Raed Saleh, pueda ir a recoger el galardón porque el año pasado le expulsaron de Estados Unidos acusado de formar parte de los grupos yihadistas.

Pero el imperialismo siempre juega un doble y, a veces, un triple juego. Que el dirigente de los “Cascos Blancos” sea un yihadista le ha servido a Saleh tanto para que le expulsen de Estados Unidos como para que el secretario de Estado, John Kerry, le reciba en su despacho oficial. Cualquier cosa es posible.

Hungría también expulsará del país a las ONG financiadas por George Soros

Soros, especulador y manipulador
Hungría va a utilizar todos los medios a su disposición para expulsar del país a las ONG financiadas por el especulador George Soros, según ha anunciado Szilard Nemeth, vicepresidente del partido gobernante Fidesz. Ha acusado al entramado del millonario de “servir al capitalismo mundial y sostener lo políticamente contra los gobiernos nacionales”, a pesar de que la nacionalidad originario de Soros es la húngara.

El gobierno húngaro ha sido de los primeros en apuntarse al llamamiento de Trump en contra de las manipulaciones que lleva a cabo Soros por todo el mundo a golpe de talonario. Es el momento oportuno para desembarzarse de la red.

Durante su campaña electoral Trump dijo que Soros formaba parte de “una estructura de poder mundial que es responsable de las decisiones económicas que han arruinado a la clase, despojado [a Estados Unidos] de su riqueza y poner el dinero en los bolsillos de un puñado de grandes empresas y entidades políticas”.

Hace meses que el Primer Ministro húngaro Viktor Orban está enfrentado al especulador, especialmente por la cuestión de la llegada de los refugiados a Europa a los que considera como una amenaza, por lo que se niega a acogerlos. Por el contrario, el 20 de septiembre del año pasado Soros publicó en el Wall Street Journal una carta titulada “Por qué estoy invirtiendo 500 millones en los refugiados”.

Soros acudía a la “llamada a la acción” de Obama para afrontar la crisis de los refugiados no sólo desde lo público. “Invertiré en startups, empresas, iniciativas sociales y otros negocios fundados por los propios refugiados”, señaló Soros.

En diciembre Orban manifestó a un sitio de internet húngaro que Soros y “los poderes que simboliza” serían purgados de todos los países europeos, añadiendo que las ONG a su servicio serían examinadas minuciosamente para averiguar qué tipo de intereses patrocinan.

Soros fundó el Instituto Open Society en 1993 para consolidar la reconstrucción del capitalismo en los antiguos países socialistas del este de Europa, aunque luego sus tentáculos se extendieron por África, Latinoamérica y el Caribe, Mongolia, el sudeste de Asia, Turquía y Estados Unidos.

En agosto del año pasado DCleaks publicó (*) numerosos documentos de las redes de injerencia que Soros tiene en más de 50 países de todo el mundo.

El especulador acumula una gigantesca fortuna de 26.000 millones de dólares procedente de operaciones especulativas con divisas que utiliza para desestabilizar y presionar a los gobiernos. Su lema lo explicó él mismo en 2002: “En la antigua Roma, sólo los romanos votaban. Bajo el capitalismo mundial moderno, sólo los estadounidenses votan. Por su parte, los brasileños no votan”. En otras palabras: en este mundo hay quien no pinta nada.

(*) http://soros.dcleaks.com/

El ejército sirio decreta la enésima ‘pausa’ en el asalto de Alepo

En la madrugada de hoy el ejército regular sirio ha vuelto a anunciar una “pausa” en la Batalla de Alepo. No es ninguna novedad que, de nuevo, se justifica por razones humanitarias, para que los civiles puedan abandonar los barrios que aún permanecen ocupados por los yihadistas.

Expresado de esa manera parece que no es ninguna noticia ni novedad y que ya la hemos leído muchas veces. Ahora la diferencia es que no se trata de una tregua entre dos partes, sino sólo una declaración unilateral de ejército sirio.

También nos parece evidente que la “pausa” ha sido solicitada por los rusos desde Ginebra, que a su vez han actuado a petición de los estadounidenses.

Otra obviedad es que en la Guerra de Siria, y sobre todo en Alepo, está habiendo más preocupaciones humanitarias que en ninguna otra a lo largo de la historia, lo cual nos enternece a nosotros mucho más que a las ONG. Pero a pocos kilómetros de Alepo, en Mosul, hay otra batalla que no conoce ni pausas ni treguas, ni debe tener civiles encerrados en sus casas, ni víctimas inocentes de los bombardeos y la metralla.

Como “el mundo entero” está muy preocupado por la salud y la vida de los civiles de Alepo y nada por los de de Mosul, habrá que preguntarse por los motivos de ello.

El imperialismo y los yihadistas a su servicio han venido utilizando a la población civil de las ciudades ocupadas de Siria como escudos humanos, instrumento de chantaje contra el gobierno de Damasco y medio de presión diplomática, para lo cual han contado con un arma que en las guerras modernas está alcanzando una enorme eficacia: los medios de comunicación y las ONG.

En particular, la complicidad de las ONG con el imperialismo huele tanto a podrido que hace unas semanas el semanario The Nation preguntaba en un reportaje: “La ONG Human Rights Watch está demasiado alineada con la política exterior de Estados Unidos?” (1).

Recurriendo a la población civil, los imperialistas han logrado darle la vuelta al nudo de la Guerra, haciendo que las víctimas aparezcan como victimarios en un relato que está escrito desde el primer día: el gobierno de Damasco ataca implacablemente “a la población civil”.

Junto a ello aparece también otro aspecto, que esta vez vuelve a poner de manifiesto la agencia de prensa Al-Hadas: las negociaciones de Ginebra tienen por objeto ayudar a los espías estadounidenses que dirigen los combates de los yihadistas a salir de Alepo (2), así como a un “informador”, al que identifica como Balal Abdel Karim.

Dicho “informador” es un supuesto periodista neoyorkino que ha hecho la guerra al lado de los yihadistas. Sus reportajes han aparecido en cadenas como CNN (junto a nuestra querida amiga Clarissa Ward) o Sky News y tiene un canal en Youtube llamado “Face the Truth” (De cara a la verdad). Entre sus reportajes nunca mencionó esos cadáveres que los yihadistas dejaban tirados en la calle después de cortarles la cabeza.

(1) https://www.thenation.com/article/is-human-rights-watch-too-closely-aligned-with-us-foreign-policy/
(2) https://southfront.org/the-us-seeks-to-free-officers-from-the-death-trap-in-aleppo-city/

Amnistía Internacional falsifica un informe dirigido contra el gobierno de Sudán

El 29 de setiembre Amnistía Internacional se inventó un falso ataque del ejército sudanés contra la población civil de Jebel Marra, en Darfur, con armamento químico.

Según la ONG el gobierno de Jartum cometió 32 agresiones entre enero y setiembre de este año, para lo cual invocaba a dos “expertos” que acreditaron el empleo de agentes cáusticos con efectos vesicantes similares a los del gas mostaza, es decir, que capaces de levantar la piel.

Amnistía Internacional exigía la intervención de la ONU y de la OPCW (Organización Internacional para la Prohibición del Armamento Químico) a fin de que tomaran las medidas pertinentes.

Los testimonios de la ONG procedían de conversaciones telefónicas mantenidas con miembros de los grupos rebeldes de Darfur originarios de la provincia de Jebel Marra, donde supuestamente se produjeron los ataques químicos.

Para acallar las denuncias, el gobierno sudanés constituyó una comisión de investigación compuesta por nueve miembros. Algunos de ellos pertenecían a las organizaciones locales opuestas al empleo de armas químicas, otras procedían del Ministerio de Sanidad y, finalmente, las demás formaban parte de laboratorios químicos nacionales y de criminalística.

A diferencia de Aministía Internacional, dicha comisión no investigó por teléfono sino que se desplazó al lugar en el que ocurrieron los hechos, el sur de Sudán (Firga, Jeldu, Golo y Sorunek) y Darfur, portando el correspondiente equipo de recogida de muestras. Sin perjuicio de profundizar la investigación, las conclusiones que ha obtenido son las siguientes:

– el aire estaba limpio
– las enfermedades provocadas por el armamento químico son endémicas en dicha región
– la tasa de abortos no ha crecido
– el aumento en la tasa de mortalidad del ganado se debe a la falta de veterinarios en la región

El informe de Amnistía Internacional es falso y por eso gran parte de la prensa mundial se ha negado a hacerse eco del informe de manera gratuita, es decir, aparentando que es una “noticia”, con una única excepción, el servicio internacional de noticias de la BBC, lo que explica los motivos de la campaña.

La famosa e “independiente” BBC depende del Foreign Office, el Ministerio británico de Asuntos Exteriores; es un instrumento de la política internacional del imperialismo británico, empeñado en una campaña de largo aliento contra el gobierno de Sudán. Esa campaña corre en paralelo con la de Amnistía Internacional, consistente en la imagen del niño africano desvalido. El título es aún más baboso todavía: “La lágrima de los huérfanos”.

Amnistía Internacional es una organización fundada en 1963, financiada por el gobierno de Londres, donde tiene su sede. De la mano del MI6, desde 1995 lleva una campaña feroz contra el gobierno de Sudán.

Fuente: https://www.afrique-asie.fr/menu/actualite/10596-le-discredit-d-amnesty-international

Los Cascos Blancos publican otro vídeo falso en internet

De nuevo los Cascos Blancos vuelven a ser objeto de toda clase de críticas después de haber publicado en internet un falso vídeo de un rescate en Siria.

El vídeo de YouTube mostraba a dos miembros de los Cascos Blancos intentando ayudar a un hombre enterrado entre los escombros y que, de repente, vuelve a la vida. El hombre es sacado de los escombros y evacuado.

El vídeo de la falsa operación de rescate lo puso por vez primera en la red la Oficina Mediática de las Fuerzas Revolucionarias de Siria (RFS), un medio vinculado a la oposición anti-Assad.

Tras una serie de reacciones contrarias, la RFS tuvo que quitar el vídeo de YouTube, pero ya era demasiado tarde. Entre los internautas el vídeo ha creado la sospecha de que otros parecidos de la misma organización también sean falsos.

La denuncia ha recorrido las redes sociales. Los mensajes en Facebook y Twitter destacan la cooperación entre los Cascos Blancos y el Frente Al-Nosra, así como la financiación de los primeros por parte de Estados Unidos y otras potencias imperialistas.

A principios de mes, un periodista sirio, Abbas Yomeh, demostró que las imágenes de una niña siria que los Cascos Blancos afirmaron haber rescatado eran falsas. El periodista publicó tres imágenes de una misma niña pequeña que mostraban el supuesto rescate por parte de los miembros de los Cascos Blancos de esta menor en tres diferentes localizaciones, poniendo así de manifiesto las mentiras de la organización en lo que se refiere a sus supuestos rescates en Siria.

En su página de Twitter, el periodista sirio colocó tres imágenes distintas de la niña que fue supuestamente rescatada por los miembros de los Cascos Blancos en los tres diferentes sitios. “Los actores de los Cascos Blancos rescatan a una chica en tres lugares diferentes ¿No pueden desempeñar su papel de una forma mejor en este escenario?”, preguntó Abbas Yomeh.

El domingo la periodista Vanesa Beeley, que investiga de cerca el fraude de los Cascos Blancos, dijo que no son una organización independiente, a pesar de sus afirmaciones, y señaló que recibían apoyo de varios estados occidentales que respaldan a los grupos terroristas en Siria.

“Los Cascos Blancos no son una organización independiente. Trabajan para los intereses de los países occidentales que apoyan a los terroristas en Siria y reciben apoyo financiero de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania”, aseguró Beeley, señalando que este grupo recibe una amplia cobertura de los medios occidentales y algunos de sus miembros han sido incluso recibidos por el presidente de Francia, François Hollande, en el Palacio del Elíseo.

“Parece extraño que los Cascos Blancos actúen constantemente en las regiones controladas por el Califato Islámico, Fatah Al-Sham [Frente Al-Nosra] y sus grupos afines. Las imágenes tomadas en estas regiones muestran que los Cascos Blancos cooperan con los terroristas”, continuó Beeley. “No sólo ofrecen servicios médicos a terroristas sino que han sido filmados participando en la ejecución de un civil en Alepo y también trabajan para derrocar al gobierno sirio”, añadió la periodista. “Difunden vídeos en sus páginas de ejecuciones de soldados y civiles sirios”.

La ONG ha sido nominada para el Premio Nobel de la Paz. Algunos internautas han dicho que, de ahora en adelante, también podrá ser también nominada para los Óscar de Hollywood, por sus impecables puestas en escena.

El especulador Soros financió a SOS Racismo con 80.000 euros

El especulador estadounidense George Soros financió con 80.000 euros un proyecto de SOS Racismo para “reducir el número de votos de carácter racista y xenófobo” en las elecciones europeas de 2014 y municipales de 2015, según revela una filtración de la Fundación para una Sociedad Abierta.

SOS Racismo quería contrarrestar las actividades que llevase a cabo Plataforma per Catalunya durante los comicios europeos y locales, según se desprende de los datos publicados en el portal DCLeaks.com. “El objetivo se lograría a través de dos líneas de actividades: por un lado, reuniendo una amplia información sobre los discursos y las acciones de PxC, y otros partidos racistas, a nivel local. Por otra parte, se diseñarán e implantarán acciones dirigidas para promover la tolerancia y la cohesión entre la sociedad catalana”, explica el documento.

En mayo este tipo de manejos y otros parecidos del especulador llevaron a Alberto Garzón a decir en su blog que Soros es “un filántropo, es decir, una persona que dona gran parte de sus ingresos y riqueza a causas solidarias”. Hace falta ser torpe tan torpe como Garzón para lavarle la cara a un canalla y calificarle de solidario. Para Garzón es casi un marxista. Como él mismo, sin duda.

En España son muchos los grupos que, como Garzón, tienen mucho que agradecer la filantropía de Soros, una fortuna de más de 26.000 millones de euros. Pero aquí ni Soros ni su dinero nos interesan lo más mínimo; lo que nos interesan son los que reciben el dinero que, curiosamente, son siempre camaleones del estilo Garzón, oportunistas, trepas y vividores “contestatarios”.

La inversión más importante de Soros en España son los “nuevos” partidos (perdón, queríamos decir “formaciones políticas”) como Podemos y Ciudadanos, verdaderos fuegos de artificio de la “nueva” política fascista para sustituir a los viejos dinosaurios, acabados, agotados y consumidos por el descrédito.

El magnate húngaro ha financiado incluso actividades del Consell per la Diplomàcia Pública de Catalunya, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Generalitat catalana.

Los filántropos son así. “Haz el bien y no mires a quién”, es su lema. Tan pronto ponen una vela a dios como luego otra al demonio. El “show” no se puede acabar nunca. Todo tiene que continuar como estaba, no sólo en las altas esfueras sino con esos pequeños círculos de ONG, colectivos y plataformas seudopopulares, como SOS Racismo, que también ayudan a mantener entretenido al personal con sus campañas de “sensibilización” sobre esto y lo de más allá.

Como sólo se trata de un espectáculo, tiene que haber un plató de televisión y Soros tiene el suyo propio, La Sexta, de cuyo accionario es partícipe.

Como ven, siempre hablamos de los mismos por los mismos motivos. A nosotros no nos extraña que Soros financie a SOS Racismo porque la cosa está muy negra.

¿Humanitarismo? No, gracias

Nos están tomando por lo que quisieran que fuésemos, por aquello para lo que se gastan nuestro expoliado dinero a fin de que seamos lo que quieren que seamos, o sea: imbéciles o miembros de las fuerzas armadas que custodian la Constitución española que nos borbonea, o juez o fiscal del neoTOP, o volteriano de salón, o periodista “independiente” de los que cobran por proteger la única religión verdadera, esto es, la del Alto Estado Mayor de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, de esa organización humanitaria llamada OTAN, o trabajadores de los que piensan lo que piensa el MARCA, pues faltaría más, que ellos no son ni de derechas ni de izquierdas, como dijeran hace mucho tiempo Mussolini y José Antonio (Primo de Rivera).

Pues no, señoras y señores, aún quedan algunos que nos negamos a ser como el imperialismo quiere que seamos, procura que seamos, invierte para que seamos. Aún quedan algunos que estamos contra la tele y la radio y la prensa y todos los “medios de comunicación” al servicio del imperialismo y amamos a Marx, Engels, Lenin y el vino rojo peleón que no es estupefaciente sino metáfora popular de la razón pura, es decir, de la razón común, o sea, de la razón comunista, por la sencilla razón de que razón, lo que se dice razón, no hay ni puede haber ninguna otra. Sí, sí, aún quedan algunos a los que el nombre “España” no nos provocan suspiros sino arcadas, y nombres como OTAN nos hacen vomitar directamente. Aún quedan algunos que gritamos ¡mecagüen Bill Clinton y Aznar y Felipe González y Solana y la señora Allbright (¿para esto queríamos la liberación de la mujer?).

Aún queda quien se alegra de que un día entrasen en Praga los tanques soviéticos para aplastar a los enemigos de la heroica construcción del socialismo y el comunismo en Europa, a los mismos que hoy forman parte de la muy humanitaria banda terrorista OTAN y masacran al pueblo serbio para arrebatarles su territorio y sus riquezas.

¡Llore usted, señora, llore usted, señor, por los albaneses “refugiados”, porque así se lo ordenan las autoridades, pero no llore si en los alrededores de Belgrado caen bombas humanitarias sobre los campos de refugiados serbios en su día expulsados de sus tierras en Croacia por los nazis otánicos-croatas! Usted a lo suyo: al bakalao, a la coca y sobre todo al éxtasis de pertenecer al primer mundo. ¿Qué más quiere? Enchufe la tele y muéstrese agradecido.

El autor de este artículo fue (murió en 2007, septiembre) Pablo Sorozábal Serrano, hijo del célebre compositor de zarzuelas populares Pablo Sorozábal (donostiarra y republicano). Se publicó en el periódico alternativo EL OTRO PAÍS en mayo-junio de 1999. Un servidor, B., tuvo el privilegio de conocerle y de llorarle.

Cascos Blancos: la nueva especie de predadores humanitarios

La ONG “Cascos Blancos” ha sido designada como cadidata para recibir el Premio Nóbel de la Paz. Para apoyar esta candidatura el próximo 16 de setiembre Netflix difundirá un documental de 40 minutos titulado “Los Cascos Blancos”. Ha sido realizado por Orlando von Einsiedel y seleccionado para los festivales de cine Toronto y de Telluride.

Supuestamente se trata de un grupo de voluntarios que acuden en ayuda de la población civil de Siria víctima de los bombardeos, y ya saben la coletilla famosa que no debe faltar nunca: de uno y otro bando. Que quede claro. Son neutrales. Su empeño es exclusivamente humanitario.

Los Cascos Blancos son una organización creada en 2013 y, como no podía ser de otra forma, detrás no hay otra cosa que el imperialismo puro y duro y, naturalmente, la propaganda de guerra, las cortinas de humo y la intoxicación mediática. Veamos algunos ejemplos, sólo unos pocos, para no agotar la paciencia del sufrido lector:

– El único resquicio de luz en un mundo especialmente oscuro (La Sexta)
– Los ‘cascos blancos’ que salvan vidas entre escombros en Siria (El País)
– Los ‘Cascos Blancos’: voluntarios que ofrecen atención primaria a los heridos en Siria (Médicos Sin Fronteras) 

– Los salvadores anónimos de Siria (El Día)

Siempre que surgen este tipo de tinglados hay que acudir, como es habitual, a las fuentes de financiación, entre las que encontramos al mismo mecenas de siempre: el benefactor de la humanidad George Soros, además de tres de las potencias integrantes de la OTAN, que también se han caracterizado siempre por su humanitarismo: Estados Unidos (23 millones de dólares), Gran Bretaña (20 millones de libras) y Holanda (4 millones de euros).

Después de hablar del dinero corresponde desenmascarar las mentiras, la filantropía y el baboseo propio de este tipo de ONG, en el que los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental. Pues bien, hay que decir que los Cascos Blancos sólo están presentes en las zonas controladas por el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra porque el papel que el imperialismo le tiene asignado, además, de la propaganda, es justificar la imposición de una zona de exclusión aérea que impida los bombardeos rusos y sirios sobre las posiciones yihadistas.

Luego hay que pasar a ver quiénes son esos voluntarios que se juegan la vida como héroes para salvar a los demás, mercenarios cuyo nombre ha salido a relucir, como Raed Saleh, del que el New York Times reconoció en abril (1) que se le había impedido la entrada en Estados Unidos porque formaba parte de las bases de datos como un riesgo para el país o, dicho en román paladino, porque estaba fichado como yihadista y, naturalmente, si le habían llamado para viajar a Estados Unidos es porque sus jefes de la CIA tenían que darle instrucciones.

Organizaciones como los Cascos Blancos forman parte de una nueva concepción de las guerras imperialistas elaborada por la Rand Corporation que se llama “teoría del enjambre” (2) en donde el éxito de la guerra depende estrechamente “de un control estricto del flujo de informaciones”.

(1) http://www.nytimes.com/2016/04/21/world/middleeast/leader-of-syria-rescue-group-arriving-in-us-for-award-is-refused-entry.html
(2) http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/rgs_dissertations/2005/RAND_RGSD189.pdf

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