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Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira

Boaventura de Sousa Santos

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.

Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.

La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).

En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/

Golpe de Estado en Venezuela: la ayuda humanitaria ya está en camino

El jueves la agencia Efe lanzó la falsedad más esperada: “Maduro bloquea un puente en la frontera con Colombia para impedir la entrada de la ayuda humanitaria anunciada por Guaidó”. Hemos estado esperando a que los cazarecompensas denuncien a Efe por difunir mentiras, pero no ha ocurrido, por lo que son tan cómplices como los mentirosos. ¡Ojo con esos que “luchan” contra las noticias falsas!, ¡son los más mentirosos!

En el mundo posmoderno no hay guerra, agresión, ni Golpe de Estado en el que no surja un serio problema humanitario que el imperialismo deba resolver, porque para eso están los imperialistas, sus ejércitos y sus ONG: para ayudar a la humanidad en su carencias más acuciantes.

La ayuda humanitaria se ha convertido en tal fetiche para los medios de comunicación que desde hace años la misma noticia se viene publicando al revés, aunque hay que buscarla con lupa: Venezuela estaba enviando ayuda humanitaria a diversos países, como por ejemplo a Perú.

Da la impresión de que todos los países se intercambian la ayuda humanitaria unos con otros, lo cual puede dar lugar a una caída de las exportaciones mundiales porque esas mismas mercancías se podían vender en lugar de regalar.

Pero de ese intercambio sólo se publica una parte para indicar que Venezuela tiene un importante problema humanitario, ya que la población acude a los supermercados y faltan las mercancías más básicas, como el papel higiénico o el dentrífico.

Las noticias sobre ayuda humanitaria son la etiqueta del desastre. Sólo se ponen a los países parias. Por ejemplo, no hay noticias sobre el envío de energía eléctrica humanitaria a España para que quienes padecen “pobreza enérgica” no se congelen de frío este invnierno. ¿Por qué sólo ayudan al Tercer Mundo y no a las personas que padecen hambre en Nueva York, Londres, Paríso Madrid?

Nadie se ha preocupado de señalar las causas del desabastecimiento en Venezuela, como el bloqueo imperialista, para poder remediar ese tipo de carencias; se trata de remediar sólo sus consecuecias con una ayuda humanitaria que ha sido solicitada por Guaidó porque él, a diferencia de Maduro, se preocupa de las necesidades más básicas de los venezolanos.

Las preguntas siempre quedan en el aire: si a ayuda humanitaria era tan acuciante, ¿por qué la Cruz Roja Internacional se negó a participar en dicha tarea?, ¿quién envió la ayuda humanitaria?, ¿quién pagó los gastos de transporte?

La población colombiana no tiene esos mismos problemas y carencias. Por eso la ayuda humanitaria nos dejó perplejos: ¿por qué envían la ayuda humanitaria a Colombia y no a Venezuela? Nos imaginamos a la población colombiana hambrienta viendo pasar a los camiones de ayuda humanitaria con destino a Venezuela sin poderse apoderar ni de una lata de leche en polvo o de melocotón en almíbar.

La pregunta es: si los venezolanos son los únicos que necesitan ayuda, ¿por qué no la enviaron directamente a Venezuela? En Veneuela hay puertos y aeropuertos en los que se podía haber descargado. ¿Por qué no lo hicieron de la manera más sencilla?

Depositarla en Colombia es un engorro porque en las fronteras no las pueden cruzar fácilmente, ni las personas ni las cosas. Hay que llevar encima un montón de papeles y permisos sobre la carga, las personas y los camiones. Hay que registrar los paquetes para que no entren drogas o armas camufladas…

Las ayudas humanitarias son las típicas noticias fabricadas para que den la vuelta al mundo en las portadas de las cadenas de televisión. Cuando el imperialismo quiere poner a un país la etiqueta de “Estado follado”, no tiene más que enviarle un poco de ayuda humanitaria a través de alguna ONG que se preste a la farsa. Además es necesaria alguna agencia de prensa, como Efe, que lo publique.

En la ayuda humaniaria los países donantes muestran su buen corazón, mientras que los demás son las alcantarillas del mundo. Nos dan pena porque nosotros no somos insensibles al sufrimiento de los demás (por lejos que vivan).

Amnistía Internacional ha sido siempre uno de los tentáculos del espionaje imperialista

Como la mayor parte de las grandes ONG, Amnistía Internacional, es una multinacional que forma parte de los mecanismos de acción de las grandes potencias imperalistas, sobre todo el el terreno de la intoxicación sicológica. Difunde un flujo constante de informes contra los países que no juegan el juego de Washington, como Irán, China, Siria, Venezuela y Corea del norte. Los informes justifican las injerencias “humanitarias” en dichos países.

Al frente de la organización han estado personajes, como Zbigniew Brzezinski que no necesitan presentación porque son la encarnación misma del imperialismo.

El cofundador de Amnistía Internacional, Peter Benenson, que aparece en la foto de portada, tiene un origen también típico al estilo del fundador de los Cascos Blancos: procede del espionaje británico y mantenía vínculos estrechos con el Foreign Office y el Ministerio para las Colonias.

La creación de Amnistía Internacional es consecuencia de la descolonización de los años sesenta. Se van los funcionarios y los militares y se quedan los “voluntarios” de las ONG con una función tan poco “humanitaria” como el espionaje. En 1963 el Foreign Office ordenó a sus funcionarios en el extranjero que prestaran un apoyo “discreto” a las campañas de la ONG.

Ese miso año Benenson escribió al Ministro para las Colonias, Lord Lansdowne, para crear un consejo de refugiados en la frontera entre Botswana y Sudáfrica. Se tarea sería ayudar a los refugiados y evitar explícitamente cualquier clase de apoyo a los que luchaban contra el apartheid, porque “la influencia comunista no debe extenderse en esta parte de África y, dada la delicada situación actual, Amnistía Internacional desea apoyar al gobierno de Su Majestad en esta política”, escribió Benenson entonces.

Amnistía Internacional dejó de apoyar a Nelson Mandela y en 1964 solicitó ayuda al Foreign Office para obtener una visado para Haití. El Ministerio le consiguió el visado y le ordenó a su embajador en Haití, Alan Elgar, que apoyara a Amnistía Internacional. Una vez allí, Benenson se ocultó como pintor, como le había aconsejado el secretario de Estado, Walter Padley, antes de partir: “Tenemos que tener un poco de cuidado para no dar a los haitianos la impresión de que su visita está realmente patrocinada por el Gobierno de Su Majestad”.

El New York Times destapó la infiltración de Benenson y el personal diplomático quedó en evidencia. Elgar dijo que estaba “conmocionado por las payasadas de Benenson” y el payaso se disculpó ante su jefe, el ministro Padley, diciendo: “Realmente no sé por qué el New York Times, que suele ser un periódico responsable, hace este tipo de cosas en el caso de Haití”.

El informe sobre torturas que se guardó en el cajón

En 1966 un informe de Amnistía Internacional sobre la colonia británica de Adén, una ciudad portuaria del actual Yemen, describía detalladamente las torturas infligidas por el gobierno británico a los detenidos en el centro de interrogatorio de Ras Morbut. Los prisioneros fueron desnudados durante el interrogatorio, forzados a sentarse en postes que entraban en sus anos, se retorcían los genitales, tenían la cara quemada por cigarrillos, o eran mantenidos en celdas en el suelo cubiertas de excrementos u orina.

El informe no se publicó. Benenson dijo que el secretario general de Amnistía, Robert Swann, lo censuró para complacer al Foreign Office. Sin embargo,  otro de los fundadores de la ONG, Eric Baker, dijo que Benenson y Swann se habían reunido con el Foreign Office y habían acordado mantener en secreto el informe a cambio de reformas. En aquel momento, el canciller Gerald Gardiner escribió al primer ministro Harold Wilson que “Amnistía ha suprimido [el informe] tanto tiempo como ha podido, simplemente porque Peter Benenson no quería hacer nada para perjudicar a un gobierno laborista”.

Entonces algo cambió. Benenson fue a Adén y se horrorizó de lo que encontró, escribiendo: “Nunca he visto una imagen más repugnante que la que tenía antes de Adén”, a pesar de sus “muchos años dedicados a investigar la represión”.

Una escabrosa cuestión de dinero

Como todo lo que se mueve en el terreno pantanoso del espionaje, las ONG son un foco de corrupción y Amnistía Internacional no es una excepción. Una voluntaria de 20 años, Polly Toynbee, estuvo en Nigeria y Rodesia del sur, la colonia británica de Zimbabwe, entonces gobernada por una minoría de colonos blancos. Toynbee distribuía dinero a las familias de los presos, un maná que parecía proceder de fuentes inagotables.

Toynbee reconoció que el dinero provenía del gobierno británico y, junto con otros miembros de a ONG, tuvo que abandonar Rodesia en marzo de 1966. Al salir del país, robó documentos de una caja fuerte abandonada, incluidas cartas de Benenson a dirigentes de Amnistía Internacional que trabajaban en el país, en las que se detallaba la solicitud de fondos al Primer Ministro Wilson.

En 1967 se reveló que a principios de aquella década la CIA había creado y financiado secretamente otra organización fantoche de derechos humanos, la Comisión Internacional de Juristas (CIJ), a través de una filial, el Fondo Estadounidense de Juristas Libres.

Con Amnistía Internacional, Benenson había fundado la sección británica de la CIJ, llamada “Justicia”. El Secretario Internacional de Amnistía Internacional, Sean MacBride, también fue Secretario General de la CIJ.

Cuando la prensa publicó las “cartas de Harry”, Amnistía Internacional negó tener conocimiento de los pagos del gobierno de Wilson. No obstante, Benenson admitió que su trabajo en Rodesia había sido financiado por el gobierno y devolvió los fondos de su propio bolsillo. Escribió al canciller Gardiner que lo había hecho para “no poner en peligro la reputación política” de las personas implicadas. Benenson también devolvió los fondos no utilizados de sus otras dos organizaciones de derechos humanos, Justice (la rama británica de la CIJ) y Human Rights Advisory Service.

Las revelaciones crearon un enorme malestar interno en Amnistía Internacional, destapando todavía más trapos sucios. Benenson tuvo que dimitir como presidente de la ONG por la infiltración de su oficina de Londres por parte de los servicios de inteligencia británicos, según explicó. Ese mismo mes, Sean MacBride, uno de los dirigentes de Amnistía Internacional y agente de la CIJ, presentó un informe en una conferencia en el que denunciaba las “acciones erráticas” de Benenson. Por su parte, Benenson boicoteó la conferencia y pidió la dimisión de MacBride porque era la CIA quien estaba financiando la CIJ.

El gobierno británico rompió sus vínculos con Amnistía Internacional que, a partir de entonces, prometió que sería realmente independiente e imparcial. Pero ocurrió precisamente todo lo contrario: Amnistía Internacional entabló un vínculo mucho más turbio con los servicios de inteligencia.

El papel de Amnistía Internacional en el asesinato de Hampton

Los documentos del FBI desclasificados el año pasado sobre el asesinato de Kennedy describen el papel de Amnistía Internacional en el asesinato del vicepresidente del Partido Pantera Negra (AFF), Fred Hampton, de 21 años de edad.

El cofundador de Amnistía Internacional, Luis Kutner, asistió a un discurso pronunciado por Hampton en 1969 en la Universidad de Illinois. Durante el discurso, Hampton definió a los Panteras Negras como un “partido revolucionario” e “indicó que el partido tenía armas de fuego para la paz y la autodefensa, y que estas armas están ubicadas en la casa de Hampton y en la sede de la AFF”, según el documento del FBI.

“Kutner ha llegado al punto en que le gustaría emprender acciones legales para silenciar a la AFF”, escribió el FBI. “Kutner concluyó afirmando que creía que conferenciantes como Hampton eran psicóticos”, y que sólo cuando se enfrentan a una acción legal ponen fin a sus “divagaciones y delirios”.

El informe interno del FBI sobre el chivatazo de Kutner se produjo el 1 de diciembre de 1969. Dos días después el confidente William O’Neal le puso a Hampton un barbitúrico en su bebida antes de irse para que se durmiera.

Entonces la policía de Chicago y el FBI irrumpieron en la vivienda, disparando instantáneamente a uno de los guardaespaldas. Debido a las convulsiones reflejas relacionadas con la muerte, el guardaespaldas apretó el gatillo de una escopeta que llevaba, la primera y única vez que un miembro de los Panteras Negras disparó un arma durante el asalto. La policía también abrió fuego contra Hampton, que dormía en su cama con su prometida, embarazada de nueve meses. Como no lograron acabar con él a la primera, le dispararon otras dos balas en la cabeza a quemarropa.

Kutner quería formar parte del grupo de “Amigos del FBI”, una organización creada para impedir cualquier clase de críticas a la policía. También formó parte de la campaña de la CIA para desestabilizar al Primer Ministro congoleño Patricio Lumumba. Finalmente, representó al Dalai Lama, que recibió 1,7 millones de dólares anuales de la CIA durante los años sesenta.

Son los rasgos característicos de un sicario de la CIA.

—https://www.mintpressnews.com/amnesty-international-troubling-collaboration-with-uk-us-intelligence/253939/

Tres años despues del asesinato de Hampton, a Kutner le propusieron para el Premio Nobel de la Paz.

La explotación y los abusos sexuales de las ONG son endémicos según confirma el Parlamento británico

La explotación y los abusos sexuales son un mal endémico en las organizaciones de ayuda humanitaria (ONG), según denunciaron hoy los diputados del Comité de Desarrollo Internacional del Parlamento británico.

“El sector de la ayuda humanitaria ha sido consciente de la explotación y los abusos sexuales por parte de su propio personal durante años, pero no ha sido capaz de abordar el problema de manera colectiva”, apuntó el informe publicado por este organismo parlamentario, en el que se reconoce que los casos divulgados hasta ahora “son únicamente la punta del iceberg”.

“La respuesta fragmentada y lenta del sector ha creado una impresión de complacencia que raya en la complicidad y una mayor preocupación por la reputación -de la ONG- que por las víctimas”, agregó el grupo de trabajo.

El comité parlamentario aseguró, de igual manera, que la inacción por parte de estas organizaciones “se extiende a su vez a las propias prácticas del Gobierno del Reino Unido, así como a Naciones Unidas”.

“Seis meses después de que The Times sacara a la luz los casos de abuso en Haití -por parte de miembros de Oxfam Internacional- el Comité publica una primera mirada sobre este preocupante problema”, concretó el laborista Stephen Twigg, miembro de la Cámara de los Lores y presidente del Comité.

Tras hacerse públicas las acusaciones, Oxfam admitió el pasado mes de febrero que directivos y cooperantes de su organización cometieron abusos después del terremoto que azotó al país en 2010 y se disculpó ante el Gobierno de Haití y sus ciudadanos.

“Muchas cosas han cambiado desde ese momento y tanto la Comisión de Beneficencia como el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID, por sus siglas en inglés) han tomado medidas. Sin embargo, hay algo que no ha sucedido: el sector de la ayuda humanitaria ha dejado de lado a las víctimas a merced de quienes intentan usar el poder para abusar de otro”, agregó Twigg.

Por ello, desde la Cámara solicitaron que las ONGs se centren en cuatro áreas de trabajo: empoderamiento, elaboración de informes, rendición de cuentas e investigación.

En esta línea, los parlamentarios también recomendaron el nombramiento de un defensor del pueblo independiente para la ayuda humanitaria, con el objetivo de brindar asistencia a las víctimas en caso de que alguna de las mencionadas áreas de trabajo fracase.

“Una cultura de tolerancia cero debe ir de la mano con una cultura de transparencia. Es vital que las organizaciones de ayuda sean totalmente sinceras con respecto a la cantidad de denuncias de abuso y explotación sexual que reciben y cómo se tratan estas denuncias”, exigieron desde el comité.

Después de la publicación del informe, la secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional, Penny Mordaunt, puso sobre la mesa la necesidad de que este sector vaya “más allá de limitarse a cumplir con sus obligaciones legales o mejorar sus procesos y políticas”.

El informe se presentó antes de la Conferencia Internacional de Salvaguardia, que tendrá lugar en octubre, y en la que se espera alcanzar un “compromiso sectorial” en este ámbito.


https://www.publico.es/sociedad/ayuda-desarrollo-parlamento-britanico-dice-abuso-sexual-mal-endemico-ong.html

El papel de las ONG en las nuevas tácticas golpistas del imperialismo

En los últimos años han estallado varias “revueltas” en todo el mundo. Aunque todas tienen sus propias características, la mayoría de ellas tienen una cosa en común: la presencia durante los eventos, pero también aguas arriba, de varias ONG estadounidenses. Tienen dos caras. Uno es aparente: democratización, lucha contra la corrupción y defensa de los derechos humanos. El otro es desestabilizar los países en los que operan y promover los interses del imperialismo.

Aunque no ocultan sus actividades, siguen siendo muy poco conocidas, por lo que vamos a presentar cuáles son esas ONG y sus métodos de actuación.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) es una agencia federal independiente creada en 1961. Está organizada en torno a nueve oficinas especializadas, una de las cuales se dedica a la “promoción de la democracia”. Por una parte, financia a los extranjeros que llevan a cabo proyectos democráticos en sus países y, por la otra, a otras ONG estadounidenses para que pongan en marcha sus propios proyectos relacionados con la democracia.

El National Endowment for Democracy (NED) es una organización privada bipartidista sin fines de lucro. Creada en 1983, también tiene como objetivo promover la democracia. Para ello actúa de tres maneras. Publica trimestralmente Journal of Democracy, que se centra en el estudio teórico de la democracia y en el análisis más práctico de los movimientos prodemocráticos en todo el mundo; financia a actores estadounidenses o extranjeros que tienen objetivos compatibles con los suyos propios y financia a cuatro ONG norteamericanas afiliadas a él que desarrollan proyectos supervisados sobre el terreno. Son las siguientes:

1) El Instituto Republicano Internacional (IRI), que se ocupa de los movimientos políticos y de la sociedad civil de derecha en el extranjero. De este modo, puede contribuir a la creación o al desarrollo de un partido político o de un observatorio electoral, a la formación de un candidato a las elecciones, a la educación cívica o al establecimiento de movimientos estudiantiles. Esto puede ser simple asesoramiento, financiación o incluso el suministro de equipos informáticos, educativos y de ropa (camisetas, insignias, pegatinas con la efigie del movimiento). A pesar de su orientación ideológica, el IRI se presenta como no partidista y por lo tanto independiente del Partido Republicano.

2) El Instituto Nacional Demócrata (NDI) es la ideología opuesta al IRI: trata con los llamados movimientos de izquierda. Por otro lado, en términos de su funcionamiento, se le parece mucho: también se presenta como no partidista y por lo tanto independiente del Partido Demócrata y sus acciones son del mismo orden.

3) El Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE) es la tercera ONG afiliada a la NED. Para fortalecer la democracia, el CIPE desarrolla proyectos con empresarios y políticos extranjeros para llevar a cabo reformas orientadas al mercado y a la empresa privada. También ayuda en la lucha contra la corrupción.

4) El Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional (ACILS), también llamado Centro de Solidaridad, tiene como objetivo fortalecer la democracia en el mundo, a través de los sindicatos, mediante el desarrollo del poder económico y político de los trabajadores.

Fundada en 1983 por Gene Sharp, la Institución Albert Einstein (AEI) es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo difundir la democracia en todo el mundo mediante el estudio de métodos de acción no violenta y su uso en conflictos pasados para fomentarlos para el presente y el futuro. Para llevar a cabo su misión, la AEI publica numerosos escritos, disponibles gratuitamente en varios idiomas en su sitio web. De la dictadura a la democracia es la referencia de LA organización. Sharp describe 198 métodos no violentos que pretenden convertir los pilares del apoyo a una dictadura, como la policía, el partido, la justicia y los medios de comunicación serviles, en debilidades. Estos incluyen demostrar, comunicar en masa, confraternizar con las fuerzas de seguridad ofreciendo flores o comida, y usando logotipos y eslóganes fuertes. Estos métodos deben permitir presionar al líder, pero también atraer la simpatía, o incluso el apoyo, de la opinión pública internacional, de los medios de comunicación extranjeros y de algunos gobiernos, para derrocar al gobierno en el poder. La AEI también entra en contacto directo con algunos disidentes extranjeros para formarlos en estos métodos.

Finalmente, Freedom House, fundada en 1941, es una organización privada, no partidista y sin fines de lucro que promueve la democracia mediante la asistencia a iniciativas no violentas en países donde las libertades están restringidas. Para ello se utilizan dos procesos. En primer lugar, Freedom House escribe muchos informes, que a lo largo de los años han ganado cierto peso, como se lee, por ejemplo, en la ONU. En segundo lugar, financia a los defensores de los derechos humanos y a los líderes de la sociedad civil en el extranjero, en particular para la formación con la AEI, así como con los medios de comunicación.

Estas diferentes ONG ofrecen diferentes tipos de asistencia: financiera (USAID, IRI, NDI, CIPE, ACILS, Freedom House); organizativa (USAID, IRI, NDI, CIPE, ACILS); de visibilidad (NED, Freedom House); material (IRI, NDI, CIPE, ACILS) y técnica (AEI). Se han comprometido presupuestos considerables. En 2011, fueron 1.800 millones de dólares para la Oficina de Democracia de USAID, 136 millones de dólares para NED, 75 millones de dólares para IRI, 148 millones de dólares para NDI, 19 millones de dólares para CIPE, 30 millones de dólares para ACILS, un millón de dólares para AEI y 40 millones de dólares para Freedom House.

Dado que algunas organizaciones son financiadas parcialmente por otras, la suma total no corresponde a la suma de esos presupuestos. Sin embargo, esto sigue siendo muy importante, sobre todo teniendo en cuenta que la tendencia presupuestaria de los últimos años va en aumento para la mayoría de estas ONG. Esta financiación mutua (especialmente de USAID y la NED) revela que, lejos de actuar de forma independiente, todas estas ONG están forjando vínculos y colaborando entre sí. Se trata, pues, de una verdadera red de promoción del imperialismo, compuesta por actores complementarios, en pleno desarrollo y dotados de medios financieros muy importantes.

Con el fin de promover el imperialismo, esta red de ONG ha establecido una especie de escenario modelo que aplica más o menos estrictamente en todo el mundo. Consta de varios pasos. La primera es elegir prioridades. Mientras que estas ONG están activas en casi 100 Estados del mundo, no están activas de la misma manera en todas partes. Fijan objetivos prioritarios y, en función de estos objetivos, afectan a diferentes medios de un lugar a otro.

En los últimos años, un número significativo de países se ha convertido en escenario de acontecimientos vinculados a las prioridades establecidas por esta red de ONG americanas. En 2000 la “revolución de las excavadoras” derrocó a Slobodan Milosevic en Serbia; un intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez fracasó en Venezuela en 2002; en Georgia, la “revolución de las rosas” derrocó a Edward Shevardnadze en 2003; en 2004 le tocó el turno a Viktor Yanukovich, que fue derrocado por la “revolución naranja” en beneficio de su rival Viktor Yushchenko; la “revolución de los tulipanes” de 2005 derrocó a Askar Akayev en Kirguistán; el mismo año la “Revolución del Cedro” derrocó al gobierno pro-sirio en el Líbano; en 2009 la “revolución verde” trató de derrocar al presidente Mahmud Ahmadineyad, que acababa de ser reelegido; la “revolución jazmín” derrocó al régimen de Zine el-Abidine Ben Ali; en 2012 Hosni Mubarak fue destituido del poder en Egipto y la “revolución blanca” tampoco logró derrocar a Putin en Rusia.

Una vez establecidas las prioridades, las ONG identifican a los actores locales con los que cooperarán. Sólo entonces se proporcionará asistencia financiera, organizativa, de visibilidad, material o técnica a los actores seleccionados, dependiendo del ámbito de competencia de la ONG activa en el país en cuestión.

Los acontecimientos mencionados anteriormente están vinculados a toda una serie de actores locales que estuvieron en contacto con una u otra de estas ONG americanas o incluso obtuvieron ayuda de ellas. En Serbia, por ejemplo, Vojislav Kostunica, sucesor de Milosevic, recibió asistencia del NDI, mientras que el movimiento estudiantil Otpor («Resistencia»), que lideró la protesta popular, fue asistido por el IRI y el AEI. Tras el éxito y la eficacia de Otpor, Freedom House contrató a varios de sus ejecutivos para fundar el Centro de Estrategias de Acción No Violenta Aplicada (CANVAS), que desde entonces ha ofrecido una formación similar a AEI. En Venezuela, el sindicato patronal Fedecámaras, que lideró la protesta y del que Pedro Carmona ocupó el lugar de Chávez durante dos días, contó con el apoyo del CIPE, mientras que USAID ofreció su ayuda al canal de televisión RCTV para llevar a cabo una verdadera propaganda contra Chávez durante el golpe. En Georgia, Saakashvili, que llegó al poder después de Shevardnadze, fue apoyado por el NDI y Kmara, un movimiento estudiantil que dirigía una protesta popular, estaba cerca del NDI, el AEI y CANVAS. El Ioutchenko ucraniano pudo contar con la ayuda del IRI y Pora, el movimiento estudiantil de protesta, el NDI, el AEI y CANVAS. Lo mismo ocurrió con el movimiento estudiantil KelKel en Kirguistán, mientras que el periódico de oposición MSN fue apoyado por Freedom House. En Líbano, el movimiento popular «Alianza del 14 de marzo», que ganó las elecciones organizadas tras la dimisión del gobierno pro-sirio, fue apoyado por el NDI y el AEI. En Irán, la NED ayudó a Freedom Of Information, una organización estadounidense que trabaja para mejorar la difusión de información por parte de los opositores políticos iraníes, mientras que la AEI y CANVAS apoyó a algunos disidentes y ciberdisidentes. La Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), un sindicato activo durante la movilización popular contra Ben Ali, recibió asistencia de ACILS y varios disidentes y ciberdisidentes fueron asistidos por el NDI, AEI y CANVAS. En Egipto, el Movimiento 6 de abril recibió asistencia de USAID, NDI, Freedom House, AEI y CANVAS. Finalmente, el movimiento de protesta ruso Da, liderado por jóvenes activistas, recibió el apoyo del NED.

A través de los movimientos ciudadanos, compuestos esencialmente por jóvenes, son capaces de reunir un importante movimiento popular. Luego, para que los actores locales en contacto con las ONG puedan pasar a la acción, debe haber un detonante, en la mayoría de los casos elecciones. Si el dirigente en el poder gana, los actores locales denuncian los fraudes electorales con el fin de movilizar a la población para que exijan su salida (Serbia, Georgia, Ucrania, Kirguistán, Irán, Rusia). Pero el detonante es a veces diferente: una manifestación que degenera (Venezuela), el asesinato de una personalidad (Líbano con el ataque a Rafiq Hariri), el suicidio simbólico de un anónimo (Túnez), sin olvidar el famoso “efecto dominó” (Egipto).

Una vez que se ha producido el desencadenante, los acontecimientos observados en los distintos países son muy similares. Así, un movimiento popular se hace cargo de la dirección de la protesta y desarrolla una doble campaña. Una negativa, que consiste en responsabilizar al dirigente en el poder de todo lo que se denuncia (corrupción, censura, falta de libertad, pobreza); la otra positiva, para movilizar al máximo a la población. Para ello, el movimiento utiliza las técnicas de la AEI: una serie de manifestaciones pacíficas, confraternización con la policía, comunicación de masas, un mensaje único y claro contra el dirigente, el uso de un logotipo fácilmente identificable, que se puede encontrar en casi todas partes en el campo de acción.

Esta red de ONG estadounidenses promueven los intereses del imperialismo en todo el mundo y han demostrado ser eficaces. El movimiento “popular” creado, financiado y asistido por la red a menudo logra ejercer tal presión sobre el Estado que finalmente los que están se ven obligados a abandonar sus puestos en beneficio de otros, más sumisos.

Los imperialistas preparan un plan para evacuar a los ‘Cascos Blancos’ de Siria

Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos, entre ellos Gran Bretaña y Francia, están discutiendo un plan para evacuar de Siria a los miembros de los Cascos Blancos y sus familias, informa la cadena de televisión estadounidense CNN.

La evacuación fue abordada por Trump al margen de la cumbre de la OTAN en Bruselas. Las delegaciones occidentales, sin embargo, le convencieron de que era necesario discutir los medios de evacuación con Israel y Jordania.

La seguridad de los Cascos Blancos podría haber estado también en la agenda de la reunión entre Trump y Putin en Helsinki. Sin embargo, los países occidentales esperan encontrar una manera de implementar su plan sin la ayuda de Moscú.

Recientemente el Departamento de Estado de Washington asignó 6,6 millones de dólares para el funcionamiento de los Cascos Blancos y el mecanismo de la ONU en Siria. El Departamento de Estado señaló que Washington “apoya firmemente a los Cascos Blancos, que han salvado más de 100.000 vidas desde que comenzó el conflicto”.

Repetidamente los Cascos Blancos han sido acusados de ser uno de los brazos del yihadismo en Siria, de fomentar la intervención militar extranjera en el país, así como de inventar pruebas contra la campaña rusa en la guerra.

Los Cascos Blancos escenificaron el supuesto ataque químico el 7 de abril en la ciudad siria de Duma, cuyo vídeo fue publicado por ellos en las redes sociales.

https://edition.cnn.com/2018/07/15/politics/us-allies-syria-evacuation-white-helmets/index.html

Los médicos de Estados Unidos llevaron la epidemia del Ebola a África occidental en 2014

Murciélagos: una tesis estúpida
Los periodistas liberianos llevan años estudiando si en 2014 el CDC (Centro para el Control de Epidemias de Estados Unidos) provocó el brote repentino del virus del Ébola en África occidental.

Hasta ahora han confirmado que durante al menos un año antes del brote del Ébola, el CDC controlaba un laboratorio de investigación que, en diferentes momentos, estaba estudiando muestras vivas del virus del Ébola.

En las instalaciones de investigación del CDC en Atlanta, los residuos sólidos del laboratorio se incineran en hornos de última generación y los residuos líquidos tienen su propia instalación de tratamiento.

Antes de la epidemia de Ébola no había nada de eso en Liberia. La investigación ha encontrado pruebas de que la eliminación de residuos sólidos del CDC fue tratada fuera del sitio por contratistas privados que quemaron todo en un incinerador cerrado.

Pero la investigación ha revelado que, además, en Liberia los residuos sólidos, incluidos los objetos punzantes, también fueron arrojados en vertederos a lo largo de Monrovia, la capital de Liberia.

Con cientos, si no miles, de liberianos se ganan la vida recogiendo los montones de basura, por lo que sólo era cuestión de tiempo que alguien fuera atrapado con una aguja hipodérmica del Ébola, lo que ha causado una epidemia de un virus mortal como nunca antes se había encontrado en África occidental.

Puede que no sean los residuos sólidos del laboratorio de investigación del CDC, sino también los residuos líquidos generados allí. La investigación revela que los desagües de los laboratorios del CDC no eran realmente diferentes de los del resto de Liberia, un país donde la capital no tenía electricidad, y mucho menos agua corriente.

Desde tuberías de laboratorio hasta zanjas, pasando por un arroyo donde la gente se bañaba, lavaba sus platos y ropa e incluso tomaba agua potable… no había un sistema moderno de contención de desechos líquidos, por no mencionar el tratamiento de lo que se desechaba mediante la mortífera investigación que llevaba a cabo el CDC en Liberia.

A la Organización Mundial de la Salud y otros colegas del CDC sólo se les ocurrió la ridícula “explicación” de que los africanos comían murciélagos infectados, del mismo modo que en los ochenta lanzaron la estupidez de que comían monos, para explicar la propagación del SIDA. Pero nadie ha explicado cómo los murciélagos viajaron 600 kilómetros entre el Congo y África occidental por primera vez en la historia.

Del mismo modo, fue la ONU quien llevó el cólera a Haití.

Los periodistas liberianos han descubierto que fue el CDC quien llevó el virus del Ébola vivo a Liberia para estudiarlo por lo menos un año antes del brote y no se molestó en traer sistemas modernos de saneamiento para evitar su propagación.

En el actual sistema sanitario mundial, ejemplo palmario de colonialismo, los africanos son los conejillos de Indias, el campo de experimentación para probar vacunas y todos tipo de fármacos. Para ello cuentan con el apoyo de las ONG sanitarias

El colmo es cuando todo ese tipo de organismos seudomédicos (OMS, CDC y otros) vuelven a sus países con la sonrisa bajo el brazo: la farmacopea moderna ha vuelto a triunfar; el hombre vence a la enfermedad; la epidemia del Ébola ha sido derrotada en África…

https://ahtribune.com/world/africa/2315-cdc-ebola.html

Médicos sin Fronteras: otro tinglado seudohumanitario envuelto en violaciones a menores africanas

Dirigentes de la ONG Médicos sin Fronteras están envueltos en un turbio asunto de prostitución juvenil aprovechando misiones seudohumanitarias en África. A otros les acusan de traficar con drogas a cambio de prestaciones sexuales.

El caso reitera el reciente escándalo de Oxfam, cuyos miembros cometieron violaciones en Haití aprovechando el devastador terremoto de 2010.

El jueves la BBC divulgó testimonios de miembros de Médicos Sin Fronteras que habían utilizado prostitutas durante varias misiones en África. Un comportamiento que calificaron como “generalizado”. El año pasado la ONG expulsó a 24 miembros por violación y acoso sexual contra niñas africanas.

Una testigo que trabajaba en la oficina de Londres asegura que vio a un alto dirigente de la ONG llevar a las niñas a las instalaciones de la organización en Kenya. “Eran muy jóvenes y se sospechaba que eran prostitutas”, dice, añadiendo que estaba “implícito” que fueron allá para mantener relaciones sexuales.

“Ciertamente hubo un abuso de poder. Estuvieron allí mucho tiempo y aprovecharon su estatus de cooperantes occidentales”, admite un miembro de la ONG. Reconocen que era complicado denunciar ese comportamiento, ya que los violadores eran a menudo “bastante viejos”. Tal vez la dirección no lo sabía, “pero había una sensación clara de que algunos de estos ‘depredadores’ eran considerados demasiado altos para caer”, añade.

Otro testigo confirma que las violaciones eran “generalizados”. “Había un colega mayor que puso a una mujer en la base. Estaba claro que era una prostituta, pero él la llamaba su ‘novia’. Pasó noche tras noche con él”, recuerda. “Tenía cincuenta años y ella era mucho más joven. Fue muy descarado”.

Una trabajadora también confiesa que fue acosada sexualmente por uno de sus colegas: “Realmente me hizo la vida miserable. Me torturó trayendo prostitutas delante de mí. La peor parte vino cuando me fui por unas semanas. Cuando volví a mi habitación, encontré condones usados. Había dicho a otros colegas que los había dejado allí deliberadamente. Después de informar de este comportamiento a su jefe, se le ofreció mediación, advirtiéndole que sería despedida si no resolvía la disputa con su colega”.

Otra testigo cuenta que uno de sus colegas se jactaba de haber tenido relaciones sexuales con niñas que perdieron a sus padres en la epidemia de Ébola en Liberia a cambio de medicamentos. “Él dijo: ‘Oh, es tan fácil’. Es tan fácil traficar con drogas con estas chicas tan fáciles en Liberia”.

https://www.bbc.com/news/world-africa-44523086

Más información:
– 120 miembros de ONG británicas están acusados de cometer violaciones en el Tercer Mundo
– El negocio humanitario de las ONG: colonialismo y violación de las mujeres y los niños del Tercer Mundo 

– Blanco bueno busca negro pobre
 

Las ONG ‘humanitarias’ sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas también en Yemen

El mercenario Scott Darden
Las ONG sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas. El estadounidense capturado hace dos años en Yemen, Scott Darden, al que los medios presentaron como coordinador de la ayuda de UNICEF y Cruz Roja, en realidad desempeñaba una segunda función secreta como miembro de las fuerzas especiales del Pentágono, según el New York Times (*), que no le considera como un detenido, sino como un “rehén” al que los yemeníes habían “secuestrado”. ¡Hay tener la cara muy dura!

Darden transportaba material para los comandos de élite con un contrato clandestino que tenía con el Pentágono. El acuerdo con las Fuerzas de Operaciones Especiales no se ha publicado.

El detenido era director de Transoceanic Development en Yemen, una empresa de logística con sede en Nueva Orleans especializada en el transporte de carga a los lugares más peligrosos del mundo. Pertenece a un pequeño grupo de empresas que proporcionan ayuda humanitaria a los afectados por las hambrunas, al mismo tiempo que establecen casas de seguridad y redes de suministro para los comandos de asesinos o secuestradores.

La empresa de Darden es una muestra del mundo sombrío de los mercenarios que operan en zonas de guerra como Yemen, Somalia y Libia. Pero contratos como el de Transoceanic con las fuerzas de Operaciones Especiales levantan toda clase de sospechas sobre los “humanitarios”, poniéndolos en peligro.

“No hay muchas empresas dispuestas y capaces de proporcionar ese tipo de servicios necesarios en un lugar como Yemen”, dijo Gerald M. Feierstein, un antiguo embajador en Yemen que en 2015 fue el segundo diplomático del Departamento de Estado en Oriente Medio. Sin embargo, que dijo que no estaba al tanto de la relación de Darden con los militares.

Seis funcionarios activos y retirados de Estados Unidos han confirmado el contrato secreto del ejército con Transoceanic, describiéndolo solamente en líneas generales y con la condición de anonimato porque los detalles son alto secreto. Los portavoces del Pentágono y el mando de operaciones especiales del Ejército, así como Transoceanic, han declinado responder a ninguna pregunta, apoyándose en el secreto del asunto. El Pentágono también se negó a revelar detalles de la investigación de antecedentes a la que se someten los contratistas antes de trabajar con las fuerzas de Operaciones Especiales en el extranjero. Darden también se negó a contestar a las preguntas sobre su detención o relación con el ejército estadounidense.

Este secretismo ha llevado a algunos legisladores a exigir un mayor escrutinio de las unidades militares clandestinas. “No hay suficiente supervisión del Congreso”, dijo el representante Seth Moulton, demócrata de Massachusetts y miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, un antiguo oficial de la Marina que prestó servicio en Irak.

No es infrecuente que el Pentágono o las agencias de espionaje estadounidenses confíen en mercenarios como Darden, de 47 años, un musulmán nacido en Florida que habla árabe con fluidez, para transportar suministros y dinero por todo el mundo. Como jefe de las operaciones de Transoceanic en Yemen, Darden supervisó varias docenas de mercenarios y oficinas en Sana, la capital, así como en Aden y Hodeidah, dos de los puertos más importantes del país.

No está claro por qué un hombre de gafas, grueso y pesado como Darden antes de ser detenido, se aventuró a entrar en la vorágine de Yemen.

A finales de 2014 el caos se había apoderado del país. Los rebeldes huthíes, aliados con unidades del ejército leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh, tomaron la capital y enviaron al gobierno al exilio. Los huthíes luchan por el control del país contra los grupos leales al actual presidente, Abdu Rabbu Mansour Hadi, que está respaldado por Arabia saudí y sus aliados del Golfo Pérsico.

Mientras Yemen se precipitaba hacia la guerra civil, en febrero de 2015 Estados Unidos cerró su embajada y evacuó a su personal en Sana por motivos de seguridad, lo que obstaculizó los esfuerzos del gobierno estadounidense para llevar a cabo operaciones de espionaje en el país.

A medida que Yemen se convertía en un país cada vez más peligroso para los extranjeros, Darden repartía su tiempo entre Yemen y Dubai, donde vivían su esposa y su joven hijo. Había empezado a trabajar para Transoceanic en noviembre de 2014, unos meses antes.

Militares de operaciones especiales advirtieron a Darden que no fuera a Yemen, al igual que Sam Farran, un experto en seguridad que trabajaba para Transoceanic y un ex marine que había trabajado en la embajada de Estados Unidos en Yemen. Su esposa, Diana Loesch, dijo que no entendía por qué su esposo tenía que ir apresuradamente a Yemen; Darden dijo que su compañía lo necesitaba allí.

Pero días después de llegar a Sanah, Darden entró en pánico y llamó a Farran, quien lo escondió en un refugio que tenía en uno de los barrios de la ciudad.

“Estaba asustado”, recuerda Farran en una entrevista. A diferencia de muchos en su terreno, Darden no tenía experiencia militar o policial previa.

Horas después de la llegada, el 27 de marzo, combatientes huthíes entraron en la vivivienda y detuvieron a Darden y a Farran por espionaje. Desde que en septiembre de 2015 se filtró la noticia de que Darden estaba preso en Yemen, un portavoz de Transoceanic emitió una declaración diciendo que Darden “estaba en Yemen coordinando el almacenamiento y la entrega de ayuda humanitaria como parte de su trabajo en la logística internacional”. No se mencionó su trabajo secreto para los militares.

Después de seis meses de detención, los carceleros de la prisión golpearon el calabozo de Farran, pidiéndole la talla de su camisa y sus zapatos. Le sacaron de su celda y le obligaron a sentarse en un pasillo, donde se le unió Darden. Farran dijo que se habían separado y sólo se habían visto una vez durante su encarcelamiento.

Farran recordó que se veía bastante mal. Ambos se abrazaron y empezaron a llorar.

Los carceleros les afeitaron las barbas y les trajeron ropa. Farran recordó que comenzaron a grabar a Darden, pero no sabe lo que dijo.

Abandonaron la prisión y se dirigieron al aeropuerto de Sana, donde tomaron un Boeing 737 enviado por el sultán de Omán, que se ofreció a lograr la liberación de los dos presos estadounidenses. En el vuelo a Omán, Darden le confió a su amigo que lamentaba lo que le había dicho a los huthíes. Farran trató de consolarlo recordándole que había sido coaccionado. Sin embargo, Farran asegura que Darden nunca le confesó su relación con el ejército estadounidense ni de por qué había regresado a Yemen.

Yemen ha sido una de las zonas de conflicto más activas para las Fuerzas de Operaciones Especiales desde el 11 de septiembre de 2001. Un miembro del Seal, las tropaas especiales de la Marina, murió en enero en la primera incursión militar aprobada por el presidente Trump.

(*) https://www.nytimes.com/2017/06/06/world/middleeast/scott-darden-transoceanic-yemen-pentagon.html

El negocio humanitario de las ONG: colonialismo y violación de las mujeres y los niños del Tercer Mundo

El exsoldado belga Roland van Hauwermeiren, que hoy tiene 68 años, trabajaba a comienzos de siglo en Liberia para la organización humanitaria Merlin (parte hoy de Save The Children). Dirigía varios proyectos en un país devastado por 15 años de guerra civil, pero en 2004 abandonó Monrovia entre sospechas sobre su vida sexual. Le gustaban las prostitutas locales y su vida social había despertado recelos en la comunidad.

Dos años después, sin embargo, fue contratado por Oxfam, una de las ONG más conocidas del mundo, que vive hoy una de las mayores crisis de su historia tras conocerse que Van Hauwermeiren y otros organizaron orgías con prostitutas haitianas durante los trabajos de reconstrucción de la isla tras el terremoto de 2010.

Con Van Hauwermeiren a la cabeza, un grupo de sicarios de Oxfam convirtieron una de las casas alquiladas en “un prostíbulo”. “Había niñas con camisetas de Oxfam corriendo semidesnudas”, dice la fuente: “Era como una orgía digna de Calígula. Una locura”.

La costumbre venía, al parecer, de antaño. Un excompañero del belga, Paul Hardcastle, dijo que Van Hauwermeiren usaba a los chófers de la ONG en Liberia para ir a clubes, conocer meretrices y llevarlas después a la casa alquilada para él con fondos provenientes de donaciones.

Hardcastle envió una protesta oficial a la directora de recursos humanos de Merlin; se estudió el caso y Van Hauwermeiren abandonó Liberia. A pesar de ello, en 2006 empezó a trabajar en Oxfam: director general de la agencia en Chad, Congo y Haití, donde hubo de dimitir tras reconocer que recibía a prostitutas en su residencia.

Un año después, Acción contra el Hambre le nombraría jefe de su misión en Bangladesh.

El caso Haití y su onda expansiva amenazan con modificar profundamente la cooperación internacional, un sector protegido por un aura de opacidad (en atención a su presunto idealismo) que probablemente desaparezca tras conocerse la extensión de los crímenes cometidos por colonialistas occidentales bien pagados en países pobres.

El violador reconoce haber cometido “errores” en Haití, pero niega haber contratado prostitutas o abusado de menores: “No soy un santo. Soy un hombre de carne y hueso y he cometido errores (no es fácil admitirlo); estoy profundamente avergonzado”.

Van Hauwermeiren argumenta que renunció a su puesto en el país caribeño porque no había ejercido un control suficiente sobre las posibles conductas inadecuadas del personal acusado. Asegura que nunca organizó orgías ni visitó burdeles en el país. Mantuvo, según relata, una breve relación sexual en su residencia de Oxfam con una mujer local a la que conoció tras entregar a su hermana pequeña leche en polvo y pañales para su descendencia.

‘La semana negra’

El descubrimiento del negocio de la cooperación es el peor en lo que va de siglo, y podría tener repercusiones mucho más concretas sobre la financiación de Oxfam y otras grandes multinacionales. La vicedirectora ejecutiva de la ONG británica, Penny Lawrence, dimitió el lunes en medio del caos: “Como directora de programa en aquel momento, me avergüenzo de lo que ocurrió bajo mi vigilancia y asumo responsabilidad total”. Lawrence confirmó, además, que habían existido protestas similares durante la estancia de van Hauwermeiren en Chad.

El asunto empeoró el martes. Mientras los medios de todo el mundo sacaban a portada el escándalo sexual haitiano, policías guatemaltecos detenían al presidente de Oxfam Internacional, Juan Alberto Fuentes, por un caso de corrupción local. Horas antes, Fuentes había publicado un tuit sobre el escándalo sexual de Haití:

“Es sabido que detrás del idealista mundo de las ONG (muchas de las cuales reciben subvenciones gubernamentales) se oculta en no pocas ocasiones un propósito más bien pragmático: estos embajadores de buena voluntad del mundo desarrollado funcionan también como un destacamento avanzado de esos Gobiernos para mantener su influencia y apoyar a sus empresas en el mantenimiento de contratos en países pobres. Sin embargo, la actuación efectiva y generosa de muchas de ellas ha mantenido el halo de impunidad de sus agentes de campo durante décadas.

La ONU maneja informes que hablan de 120 casos de abusos sexuales de cooperantes a lo largo del pasado año: concretamente, 87 en Oxfam, 31 en Save the Children y 2 en Christian Aid 2. Las denuncias incluyen el abuso de niños; sin embargo, y desgraciadamente, las noticias han producido más repulsa que sorpresa. Con frecuencia operando en territorios devastados, y sujetos a diversas jurisdicciones, los cooperantes en el terreno funcionan con una sensación de virreinato.

A finales del año pasado la Fundación Thomson Reuters preguntó a diez destacadas agencias internacionales por episodios de abuso sexual. Cuatro no llegaron a responder nunca, probablemente temerosas de perder subvenciones (entre ellas Cruz Roja Internacional).

Las denuncias por acoso o abuso sexual han aumentado un 36 por ciento entre 2016 y 2017 en el ámbito humanitario. Save the Children u Oxfam revelaron que se vieron obligadas a despedir a 16 y 22 trabajadores, respectivamente, en 2017. Médicos Sin Fronteras (MSF) cortó su vínculo con 20 trabajadores (10 el año anterior). World Vision registró otros 10 incidentes de esta índole en 2016, 4 en 2017. Mercy Corps tuvo 11 casos de conducta sexual inapropiada en 2017 y despidió a 5 empleados.

Seis de los casos de abusos reconocidos por Médicos Sin Fronteras se han producido entre personal de MSF España. “Todos entre adultos y de hombres hacia mujeres”, y todos referidos a comentarios inapropiados o tocamientos, según explicó esta semana su presidente, David Noguera. Los expedientes se saldaron con cuatro expulsiones y dos apercibimientos.

Todas las ONG están bajo sospecha

El director de comunicación del Comité Internacional de la Cruz Roja, Sam Smith, reconoció esta semana que el escándalo de Oxfam ha servido al menos para marcar un punto de inflexión. “Creemos que no se trata de una sola organización”, admitió Smith, “sino que es un problema de todo el sector y debemos trabajar colectivamente para superarlo”.

En realidad, el “problema” al que se refiere Smith había sido detectado ya hace tiempo. En 1996, un estudio pionero sobre las repercusiones de los conflictos armados sobre la infancia concluyó que durante esa década, en Mozambique, Angola, Somalia, Camboya, Bosnia y Croacia, “la llegada de soldados del mantenimiento de la paz estuvo vinculada a un rápido aumento de la prostitución infantil”.

114 soldados de la ONU fueron enviados a casa en 2007 por violaciones a mujeres y niñas. No hubo procesos judiciales. Los críticos acusan a las organizaciones humanitarias (que dependen en gran medida de subvenciones públicas) de encubrir estas prácticas por interés propio.

La ONU entrevistó a más de 1.500 personas, incluyendo personal humanitario contratado. 40 departamentos y más de 60 individuos fueron señalados como responsables de abusos. Un adolescente en Liberia afirmaba que “es difícil escapar a la trampa de esa gente [de las ONG], usaban la comida como cebo para tener sexo con ellos”. “La implicación de trabajadores humanitarios en actos de abuso y explotación sexual es una grave violación de nuestra responsabilidad de no dañar, y sí proteger, a las personas afectadas por una crisis”, dijo entonces la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

En 2008 Save the Children afirmaba en un documento que “niños de incluso seis años están intercambiando sexo por comida, dinero, jabón o teléfonos móviles con trabajadores humanitarios y fuerzas de pacificación”. La encuesta había sido hecha en Costa de Marfil, Sudán del Sur y precisamente Haití. Incluía casos de violaciones, abuso sexual verbal, pornografía infantil, prostitución y tráfico de menores (muchos de ellos pobres, desplazados o huérfanos).

“El problema viene de lejos, cualquiera que haya trabajado en cooperación en África sabe que muchos cooperantes pagaban por sexo. Nada inusual…”, dice un diplomático español con pasado de trabajador humanitario.

Haití es la punta del iceberg

La repercusión global del escándalo de Oxfam ha producido una crisis en el Gobierno británico, que ha cuestionado el “liderazgo moral” de la organización, que disfruta de 36 millones de euros anuales en subvenciones gubernamentales. Pese a su nombre (“no gubernamentales”) las ONG reciben un porcentaje importante de sus ingresos a través de subvenciones estatales o regionales (a costa, claro, de su independencia).

La exsecretaria de Estado británica para Desarrollo Internacional, Priti Patel, afirmó que las ONG “viven en la cultura de la negación y el ocultamiento”. Patel aseguró asimismo que el escándalo de Haití es solo “la punta del iceberg” y acusó a Oxfam de “falta de liderazgo moral” a la hora de llevar a los culpables ante los tribunales.

El racismo y el menosprecio a las mujeres son moneda corriente en Oxfam. Sucede en muchas organizaciones del negocio de las ONG, donde impera la “cultura del abuso sexual”. Una trabajadora humanitaria fue violada por su “compañero” de oficina en Sudán del Sur.

https://www.elespanol.com/reportajes/20180218/exsoldado-van-hauwermeiren-convirtio-oxfam-prostibulo-ongs/285721804_0.html

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