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De víctimas

Bianchi

Me preguntan desde Euskadi si todas las víctimas del llamado, mal llamado, «conflicto vasco» son iguales. Me lo pregunta porque, por lo visto, en una tertulia de una emisora de radio vasca un contertulio abertzale dice que hay que pensar en las víctimas como todas iguales o, al menos, tenerlas a todas presentes en un mismo plano (que es lo primero que ha dicho Otegi nada más salir da la cárcel de Logroño), y, según mi interlocutor, le contesta una periodista afín a la derecha vascoespañolista que, por favor, que cómo van a ser iguales las víctimas del «terrorismo» (de ETA, por supuesto) que las provocadas por  un miembro de las FSE (antes FOP), que eso es equiparar a la víctima de una violación con su violador. En efecto, tiene razón (al margen de la demagoga comparación que hace esta lacaya del capital) esta turiferaria que se hace eco del discurso oficial en materia de «terrorismo»: Terroristas sólo los hay de un lado, ya sabemos cuál. Ya lo dijo Martín Villa cuando era ministro del Interior: «lo de ellos son asesinatos; lo nuestro, errores». Ergo: por lo tanto, las víctimas de una y otra parte no son, no pueden ser, iguales, aunque sólo sea por la distinta -y hasta opuesta- motivación política de las partes enfrentadas. Lo único objetivo, es cierto, es la víctima, pero se da el fenómeno que podría llamarse «la metamorfosis de la pistola», es decir, la pistola mata, pero depende quién la empuñe y su móvil. Y su causa. No es lo mismo, evidentemente, esa pistola en manos de un policía que de un «terrorista». Para el Estado -y para esta plumilla-, que tiene el monopolio de la violencia según los teóricos burgueses del siglo XIX (Max Weber, sobre todo), sólo hay una clase de «víctimas»: las del «terrorismo»; las otras, no. Si acaso un exceso o un caso aislado de un funcionario público. Punto.

Yo creía que estas cosas estaban ya meridianamente claras. Quien, desde luego, lo tiene clarísimo es todo el aparato ideológico -el represivo va de suyo- del Estado, incluidos TODOS los partidos del régimen nacido en abril de 1939 y sus distintas encaladuras y encarnaduras de fachada y personal. Estos distinguen perfectamente entre una víctimas y otras. Y quien no parece distinguirlas es la izquierda abertzale oficial en sus nuevos ciclos. Otra demostración de su deriva por la pendiente abajo del reformismo más degenerado. Y es que a ver qué calificativo merece el hecho de nivelar unas víctimas con otras cuando ni el «enemigo» lo hace. Acabarán condenando la violencia «venga de donde venga», aquella murga con que querían distanciarse los «equidistantes» y su «equidistancia», algo imposible en el terreno de la lucha de clases o en las luchas nacionalistas. No es el Estado quién ha cambiado su carácter, sino que es el mundo abertzale -expresión muy del gusto del «stablishment»– quien ha cambiado notoriamente.

Incluso en las mismas Asociaciones de Víctimas de Terrorismo, así llamadas, no es lo mismo una Ángeles Pedraza, que parece lamentar que ETA ya no mate porque la deja sin su sempiterno discurso y, probablemente, sin algo más material y prosaico (se le acaba el chollo, diría un castizo), que Pilar Manjón, hoy, por cierto, reunidas en Madrid con motivo del XII aniversario del 11-M que todavía no se sabe quién fue -algunos tenemos nuestra teoría- el autor material e intelectual. Y es que como dijo no sé quién: «el pueblo español todavía no está preparado para saber quién fue el autor de la masacre».

¡Tócate los perendengues !

Buenas tardes.

La ‘kale borroka’ vuelve a Euskal Herria

Ibon Iparragirre
En la noche del sábado unos desconocidos quemaron ocho autobuses en Bizkaia, un sabotaje provocado para reivindicar la libertad del preso político Ibón Iparagirre, que está gravemente enfermo.

El fuego ha prendido en los autobuses aparcados, vacíos, en las cocheras que la empresa Acha, concesionaria de Bizkaibus tiene en el polígono industrial de Ugaldeguren, en Derio, cerca de Bilbao.

Siete autobuses quedaron completamente calcinados y otro parcialmente quemado. Los bomberos tuvieron que trabajar hasta las cinco de la madrugada para extinguir las llamas.

Tras examinar la zona, la Ertzaintza ha encontrado una garrafa de gasolina, restos de un petardo usado para provocar el fuego y pasquines que reclamaban la puesta en libertad de Ibon Iparagirre.

Un vecino de la zona ha explicado que hubo “una humareda bastante potente”, y que “se oía cómo iban estallando las ruedas, los depósitos y los cristales, uno a uno, hasta que llegaron los bomberos”.

9 detenidos en Galiza por actos en favor de los presos políticos

Antom Arias Curto
Anarquistas en Catalunya, independentistas en Galiza… El Ministerio del Interior no descansa y para eso utiliza la famosa teoría del “entorno”. Esta vez se trata del entorno” de Resistencia Galega, contra el que la Guardia Civil hizo ayer otra redada.

La operación represiva, denominada Jaro, se desarrolló a primera hora de la mañana en varias localidades gallegas y llevó a los calabozos a nueve independentistas, entre ellos Antom Arias Curto, que fue uno de los dirigentes del desaparecido Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive.

Además de Arias Curto, en la operación fueron detenidos Joam Peres, Borja Mejuto, Joam Fernandes (Cake), José Antom Gonzales Maceiras (Muros), los hermanos Óscar y Salvador Gomes, Enrique T.F. y Sabela I.G. Excepto Salvador Gomes, que quedó libre debido a sus problemas de salud, el resto de los detenidos fueron trasladados a Madrid.

La Guardia Civil se desplazó desde Madrid para realizar las detenciones y los registros en los domicilios de los detenidos y en locales en Santiago, Boiro, Muros, Ourense, Pontevedra, Vigo y Lugo. No aparecieron armas, ni explosivos, ni nada de nada.


Sin embargo, para justificar las detenciones el Ministerio del Interior se ha sacado de la manga que Arias Curto es uno de los principales dinamizadores del “entramado de apoyo al terrorismo”.

Pero más allá de las notas oficiales para consumo de la prensa, no hay de “terrorismo”, ni tampoco hay ningún “entramado”. Los han detenido por ejercer su libertad de expresión y se justifican con la patente de corso del famoso “enaltecimiento del terrorismo”.

Según reconoce la propia Guardia Civil los detenidos realizaban actos a favor de presos políticos. El pasado 11 de octubre conmemoraron el Día da Galiza combatente en Vigo. Un crimen terrible.

En la terminología característica de la Guardia Civil, los detenidos son “el núcleo duro” de Causa Galiza, un movimiento político. Como esto suena demasiado inofensivo le añaden unas gotas de picante: a su vez Causa Galiza es el “brazo político” de Resistencia Galega.

¿Cuál es el crimen que han cometido los detenidos? Los nueve detenidos, dice la nota oficial, participaron en el acto de 11 de octubre y en otros de apoyo a los presos condenados como miembros de Resistencia Galega.

La intervención de la Guardia Civil levantó un enorme clamor ya que para intimidar, a pesar de que los detenidos no tenían armas, iban fuertemente armados.

Para el Ministerio del Interior esta operación supone un “duro golpe”, aunque no dicen contra quién. También amenaza con eso de que “no se descartan nuevas detenciones”.

Bajo este Estado nadie puede descartar nunca “nuevas detenciones” que son en realidad muy viejas, las de siempre.

Lo que quiere Catalunya, ¿es una independencia de papel?

Juan Manuel Olarieta

El martes la CUP y Junts pel Sí llevaron al Parlament de Catalunya un escrito anunciando un “proceso constituyente”, al que califican como “no subordinado”, para crear un Estado catalán independiente.

Ese proceso que el escrito llama de “desconexión” parece versallesco, ficticio, como todo lo que llega envuelto en un lenguaje jurídico. La independencia no comienza con papeles, ni haciendo declaraciones solemnes, ni recogiendo firmas, ni tampoco votos.

Pero es muy posible que sea yo quien esté equivocado. En tal caso, haré otro brindis al sol. Iré a algún ayuntamiento, parlamento autonómico o delegación de gobierno y presentaré mis propios escritos anunciando el inicio de un proceso socialista, aboliendo la propiedad privada por decreto e iniciando el primer plan quinquenal.

No digo que ese tipo de simulacros no sirvan para nada, sino que tienen un defecto importante: no van acompañados de otros actos verdaderos y auténticos que demuestren una determinación real de alcanzar la independencia.

Los independentistas catalanes siguen en el limbo de los gestos y, de momento, no van a ir más allá.

No es algo exclusivo de Catalunya. Cada vez se oye hablar más de “proceso constituyente” por todas partes, pero creo que los que hablan así no saben lo que dicen. Me suena a esos que hablan de autogestión, a los que crean toda clase de cooperativas, a quienes okupan pueblos abandonados para crear su propio Nirvana… dentro del pozo séptico capitalista y fascista, y haciendo como que por encima hay un vacío, o como dice la declaración parlamentaria “desconectado” y “no subordinado”.

En su discurso inaugural la nueva Presidenta del Parlament, Carme Forcadell, dio por concluida la “etapa autonómica”, lo cual es obvio, no sólo respecto a la autonomía sino a todo el entramado institucional del Estado fascista creado en 1939.

Dicha etapa no se ha agotado ahora sino hace ya bastante tiempo. Pero lo que no ha concluido es el Estado y muy pronto se lo va a demostrar a los amantes de los aspavientos, lo cual confirma -por enésima vez- algo que también es obvio: los independentistas no saben con quién se juegan los cuartos, no saben quién es su enemigo y hasta qué punto está dispuesto a llegar para mantener la sacrosanta “unidad nacional”.

La verdadera naturaleza política de este Estado se está poniendo de manifiesto una vez más y para ello ha bastado un gesto infantil, ante el cual está reaccionando de la manera acostumbrada, como si en lugar de tener enfrente al Estado catalán de papel tuviera al Estado Islámico.

Francamente, los independentistas no saben lo que les espera. Se van a enterar de cómo los fascistas entienden la “subordinación” y, sobre todo, la insubordinación, que es un delito militar propio de la tropa de a pie.

La CUP y Junts pel Sí advierten ingenuamente que “no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional”. Esta mención a un órgano seudo-judicial les pone en simetría con Rajoy y las cloacas de Madrid, que se llenan la boca apelando a las leyes y, sobre todo, a la Constitución y a sus muchos artículos.

A ver si en Catalunya se enteran y entienden lo que significa esa “desobediencia” a la que apelan y que se contradice de plano con su loable deseo de iniciar negociaciones con alguien que les ha dicho por activa y por pasiva que no está dispuesto a negociar en absoluto.

A lo largo de sus 75 años de historia, el Estado fascista español ha demostrado una y mil veces que no negocia nada jamás… excepto que haya fuerzas (militares, diplomáticas, económicas, sociales o políticas) que le fuercen a ello. Entonces lo hará a regañadientes.

El que quiera negociar debe aglutinar esas fuerzas pero, mientras tanto, el Estado aglutinará las suyas para aplastarlas a sangre y fuego. Por eso los independentistas catalanes se equivocan de plano si lo que esperan de Madrid son leyes y sentencias.

Por si acaso me equivoco y desde Madrid les llueven leyes y sentencias en lugar de misiles, espero que su llamamiento a la desobediencia sea verdad y lo demuestren empezando por el principio: por desobedecer.

Miércoles, manifestación por la amnistía en Bilbao

Manifestación por la amnistía
Bilbao, Plaza del Sagrado Corazón
miércoles 28 de noviembre, a las 6

En esta rueda de prensa, junto a quienes formamos parte del Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión, están participando trabajadores y trabajadoras, deportistas, personas del mundo de la cultura y miembros y representantes de distintos agentes sociales y políticos de Euskal Herria y de fuera de Euskal Herria. Quienes estamos aquí y también quienes aparecen en la lista que pondremos a vuestra disposición al final, coincidimos en la necesidad de reivindicar la amnistía y, por lo tanto, nos adherimos a la manifestación convocada para el 28 de noviembre a favor de la amnistía y compartimos la siguiente lectura:

Las razones que empujaron a las represaliadas políticas a la lucha, es decir, la opresión nacional y social, siguen vigentes y las refugiadas, deportadas y presas políticas no son una cuestión del pasado. Hoy en día siguen quedando unos 430 presos políticos, entre ellos varios a los que les quedan condenas de 30 años de cárcel. Otros, en cambio, siguen sin poder volver a casa porque podrían ser detenidos.

Estas personas son militantes políticas que están presas, deportadas o permanecen huídas por ser coherentes con lo que pensaban. Estos militantes son parte de una cultura política que lleva décadas viva y que aún mantiene miles y miles de seguidores. Por lo tanto, es fácil llegar a la conclusión de que mientras estas militantes no estén en casa libres el conflicto no estará resuelto.
    
Solo la amnistía puede dar una solución definitiva al conflicto que Euskal Herria vive con los estados, ya que para nosotros la amnistía, además de la libertad de presos, refugiados y deportados políticos, reúne la superación de las razones que son la fuente del conflicto, o lo que es lo mismo, la superación de la opresión nacional y social. La superación del conflicto y la desaparición de represaliados son dos caras de la misma moneda: mientras haya represaliados políticos no podrá darse por superado el conflicto y mientras haya conflicto no podremos garantizar que no haya más represaliados.

Por todo ello, queremos hacer un llamamiento a Euskal Herria a participar en la manifestación que partirá el 28 de noviembre a las 6 de la tarde (18:00) desde el Sagrado Corazón de Bilbo, para reivindicar la amnistía.

¿Votos o escaños?

N. Bianchi

Los «unionistas» o partidos antiindependentistas, al principio, negaban el carácter «plebiscitario» de la elecciones catalanas del 27-S y, el día después de celebrarse y conocidos los resultados, se aferran como lapas a ese carácter «plebiscitario» -que nomás negaban en fechas anteriores- aduciendo que Junts Pel Si más la CUP no rebasan el 50% en votos, aunque por los pelos, pero sí ganan en escaños (que es lo que dijo y le importaba a Artur Mas, mientras que la CUP dijo que lo que le importaba era el número de votos, algo a lo que, involuntariamente, por descontado, se agarra ahora el «enemigo» ofreciendo aquellos a estos una baza inesperada, desde mi punto de vista).

Como sea que se negó el referéndum, algo ya supuesto, se presentó una candidatura unitaria para unas elecciones plebiscitarias para unos, y autonómicas para otros que acabaron reconociendo el carácter plebiscitario de las mismas. Pero ¡si algo no ha habido aquí, técnicamente hablando, es un plebiscito auténtico y genuino y como mandan los cánones! En las elecciones anteriores de 2012 se votó el Gobierno de la Generalitat, y ahora se votó independencia sí o no, y así lo ha entendido la gente que ha votado como nunca. En el caso de un referéndum el recuento es de votos directos; y en el caso de una lista unitaria el recuento es de escaños. La prensa española antiseparatista, por no decir anticatalana, titula -como quien respira hondo y suspira- «el independentismo ganó en escaños pero perdió el plebiscito», desde la caverna hasta EL PAIS.

Pero, ¿qué se debatía: votos o escaños? Porque, si de votos se trata, muy bien, lo lógico, lo democrático como gustan de llenarse la boca el facherío, es dejar hacer un referéndum para, ahora sí, salir de dudas y despejar la incógnita de una puta y santísima vez. Es más: el Estado, el Gobierno, atrapado en un círculo vicioso para él, si quiere apelar a la legitimidad de los votos, que es el mantra al que se aferran estos gatos panza arriba, deberían, ítem más: ¡¡estarían obligados!! a convocar un referéndum.

No lo harán de motu propio y hablarán de la división y fractura de Catalunya, otro motivo de más para convocarlo y saber a qué atenerse cada cual, pero tampoco harán nada de esto.

Es lo que tiene hacerse trampas al solitario y cambiar las reglas a mitad de partido. Es lo que hay en un Gobierno fullero, trilero, corrompido y matón encabezado por una, no burguesía, sino «lumpenburguesía». Unos delincuentes, unos quinquis, unos manguis, eso es lo que son. Cualquier robaperas está más limpio que toda esta escoria.

¿Por qué nos interesa la independencia?

Pablo Hasel

En este texto explicaré los motivos por los que creo, como tantas y tantos más, que nos interesa la independencia de Cataluña y por qué voy a votar a la CUP el 27-S. Intentaré resumirlo al máximo por razones evidentes, aunque los argumentos podrían desarrollarse más.

Como comunistas, apoyamos lo que puede beneficiar a la clase trabajadora y la independencia de Cataluña, en este contexto, sería positiva por varios motivos. A la clase obrera de Cataluña nos conviene porque a la burguesía catalana se le acabaría la excusa de echar toda la culpa al Estado Español cuando ellos también son culpables directos de la dramática situación que vivimos. En caso de conseguir la independencia, mucha clase trabajadora que va a votar a representantes de la burguesía catalana (Convergència y ERC) se daría cuenta de que con ellos seguiremos sufriendo recortes, paro, explotación, represión, etc. Entonces se posicionarían en su contra y con un trabajo de lucha comunista detrás, los sumaríamos a nuestra causa, que es la de la clase obrera de cualquier lugar.

A la clase obrera del resto del Estado Español también le interesa porque el Estado quedaría debilitado si pierde un importante motor como Cataluña, y además parecería más débil a ojos del pueblo, habiéndose conseguido la victoria del independentismo mediante la desobediencia. Muchos tomarían nota de que no hay otro camino que la desobediencia civil. ¿Cómo no vamos a apoyar algo que debilita notablemente a un Estado tan antidemocrático? Sería un grave error estratégico y aunque sólo sea por eso, debemos apoyar la independencia de Cataluña. Pero como comunistas la apoyamos sin chovinismo alguno, recordando que compartimos enemigo con la clase obrera del resto del Estado y que nos une la misma lucha.

Los comunistas también defendemos el democrático derecho a la autodeterminación de los pueblos y si la mayoría del pueblo lo desea, la independencia debe concederse. Pero no somos nacionalistas y no apoyamos siempre la independencia, sino cuando conviene a la clase obrera como en este contexto ya explicado en las líneas anteriores. Y eso es el marxismo, el análisis concreto de la situación concreta. Sin embargo, muchos cogen citas sacadas de contexto de los clásicos marxistas para ir contra la independencia. Pero las citas de Marx, Lenin o Stalin que hablan de contextos parecidos nos argumentan que hay que apoyar la independencia si es provechosa para el movimiento revolucionario. En caso de que no lo fuera, evidentemente seguiríamos apoyando el derecho a la autodeterminación pero haríamos campaña contra la separación, como también lo explicaron perfectamente los clásicos comunistas. Como no es el caso, toca apoyar a una fuerza independentista ya que estas elecciones son la consulta que el Estado nos impide hacer por los cauces legales y hasta ellos lo saben, por eso llaman nerviosos a votar contra la independencia.

Como comunistas, es evidente a quién tenemos que apoyar ante las opciones de Junts Pel Sí o la CUP. Los primeros son responsables de políticas enemigas de la clase trabajadora y los segundos, aunque no sean el Partido Comunista que necesitamos para conquistar un día el socialismo, al menos se han pronunciado contra esas políticas y no son un partido absorbido por el régimen como Podemos o IU. Ambas opciones hablan de la imprescindible desobediencia que necesitaremos para declarar la independencia y ninguna concreta del todo, aún queda todo bastante difuso y abstracto, pero en todo caso ofrecerá más desobediencia la CUP que Junts Pel Sí, y más cuando los segundos hablan de una independencia dentro de 18 meses y los primeros quieren declararla mucho antes. Otra cosa es hasta qué punto van a desobedecer si el Estado Español los ilegaliza o encarcela, por ejemplo.

Pero eso está por ver, lo que es cierto es que para llegar a ese punto donde la desobediencia sea clave, hace falta una victoria de las fuerzas independentistas para que haya legitimidad para declarar la independencia. Cuantos más votos tenga la CUP, será más positivo porque podrá presionar para que se declare la independencia cuanto antes, para que la burguesía no tenga tanto protagonismo y para desobedecer ante la intransigencia del Estado fascista español.

Ello no implica que el apoyo sea incondicional, si la CUP acaba por no desobedecer como promete, habrá que retirarles el apoyo como es justo y lógico. Tampoco implica que la CUP sea la solución a todos los males, pues el socialismo no llegará por la vía parlamentaria ni sin un Partido Comunista profesional. La ruptura con el capitalismo no se dará con pacifismo. Pero mientras estén dispuestos a desobedecer ante la ausencia de democracia, nos tendrán a su lado pese a las diferencias.

Los hay que, volviendo a lo antes comentado de no saber analizar los contextos concretos, creen que el boicot a las elecciones se hace en cualquier caso. Nosotros defendemos el boicot en las elecciones generales porque en ese contexto es legitimar unas instituciones donde no tenemos cabida y que, además, repudia casi la mitad del Estado, conscientes de que sus vidas no van a cambiar por que otro partido del Régimen llegue al gobierno. Pero ahora votaremos el 27-S porque necesitamos legitimar el movimiento independentista que nos permita debilitar al Estado Español, enemigo común de las clases populares.

El 27 de septiembre votaré a la CUP y el 28 de septiembre exigiré que, si las fuerzas independentistas son mayoría, se lleve la desobediencia a los hechos, que no se quede en consignas.

Colaboraré en que la burguesía tenga menos protagonismo, porque somos los revolucionarios quienes de verdad estamos dispuestos a ejercer la desobediencia. En caso de que no haya desobediencia y no se atrevan a declarar y defender la independencia, quedarán retratados como unos cobardes y la clase obrera también aprenderá la lección. Desde luego, poniéndolo en la balanza, este proceso traerá más cosas positivas que negativas, sea cual sea el final. Apoyo la independencia en este contexto, por supuesto, pero eso no me hace olvidar que la lucha obrera es la más importante, y precisamente para debilitar a sus enemigos, lo hago. La independencia no fortalece a la burguesía catalana como dicen tantos que se acaban posicionando, queriendo o no, con el nacionalismo español y los intereses de la oligarquía fascista al querer impedir lo que les aterra. De independizarnos se le acabarían las excusas a la burguesía catalana y, además, no es una burguesía tan fuerte como la española, por lo que será más “fácil” derrotarla. Si los burgueses piden la independencia, a diferencia de años pasados, es porque se ven obligados ante el amplio movimiento popular que la exige. Debilitar al Estado Español y a la burguesía catalana es acercarnos al socialismo que necesitamos, seamos del lugar que seamos.

Los GRAPO buscan militantes entre la extrema izquierda

La Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado correspondiente a 2014 sostiene que los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascistas Primero de Octubre) focalizan su actividad en la búsqueda de militantes “en ambientes vinculados con la extrema izquierda”.

La Memoria que ha sido presentada hoy en el Acto de Apertura del Año Judicial dice que la organización armada antifascista, a la que califica como un “grupo terrorista”, se centra también en que algunos de sus históricos miembros intervengan en “actos de concienciación” y destaca que a corto plazo no es previsible su disolución.

De hecho, el Ministerio Público precisa que los GRAPO no llevaron a cabo ninguna acción armada durante 2014 y que, en la actualidad, 21 miembros de esta organización cumplen condena en prisión.

La Fiscalía pone de relieve las “dificultades” de la organización para reconstruir su organigrama con una mínima operatividad militar debido a las operaciones policiales desarrolladas durante la pasada década en su contra, que han dejado a la organización en un estado que la fiscalía califica como de “extrema debilidad”.

En este sentido, concluye que la mayoría de sus históricos integrantes están en prisión o alejados de toda actividad por razones de edad, no solamente en el entramado político, sino en la Comisión Militar, “lo que implica una mayor importancia”, en la Comisión Militar.

Precisamente el próximo Primero de Octubre se cumplen 40 años de la fundación de esta organización armada antifascista que nació para luchar contra la farsa de la transición política… y no podemos decir nada más al respecto porque nos meten al talego los mismos que redactan las Memorias Anuales de la Fiscalía.

La lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo

Juan Manuel Olarieta

El 20 de agosto el sitio Vilaweb publicó un confuso artículo titulado “Dret d’autodeterminació: les deu preguntes clau” (Derecho de autodeterminación: las diez preguntas clave) que se caracterizaba por reducir el derecho a la autodeterminación a su aspecto jurídico.

Si fuera así, la exposición de Vilaweb no sólo sería jurídicamente correcta sino que se podría calificar de impecable. También es impecable en el sentido de que en el texto queda claro que la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional.

Sin embargo, induce a la confusión porque el derecho a la autodeterminación no es la autodeterminación misma, lo mismo que el derecho de manifestación no es una manifestación.

¿Por qué Vilaweb procede de esa manera?, ¿por qué reduce la autodeterminación a un derecho? Sin duda, porque la burguesía catalana quiere el derecho de autodeterminación pero no la autodeterminación. Quiere la autodeterminación por la vía pacífica, “por las buenas” y de momento no está dispuesta a hacer nada más por ello.

En favor de la burguesía catalana hay que decir que, por el momento, eso ya sería un paso importante, nada desdeñable, si estuviera dispuesta a seguirlo hasta el final.

Esa misma “vía pacífica hacia la independencia” es lo que está permitiendo que el fascismo esté reaccionando en su contra de la manera en que lo está haciendo, bajo la batuta de los servicios militares de espionaje, empezando por las recientes declaraciones de Felipe González y otras acciones que vendrán después, entre las que sobresalen las amenazas de todo tipo.

La burguesía (la catalana y la de Madrid) tiene muy claro lo que la constelación de colectivos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya) aún no han aprendido, a saber, que la autodeterminación real no es una modificacion fronteriza, ni consiste en cambiar las aduanas, ni en repartir otros pasaportes, sino que supone un enfrentamiento con el fascismo, con el Estado reformado en 1977 y, en definitiva, su destrucción. La independencia de Catalunya no sólo cambiaría a Catalunya sino a España entera.

Para que eso ocurra la burguesía catalana tendrá que dar pasos adelante que ahora mismo no quiere dar porque comprometen su propia situación. Esos pasos adelante sólo los puede dar -y los dará efectivamente- el proletariado porque es una clase social que, a diferencia de la burguesía, no tiene nada que perder tampoco en ese terreno.

De ahí que el movimiento independentista en Catalunya tenga también ese carácter masivo y popular, que ha obligado a la burguesía a ponerse a la cabeza a regañadientes, para impedir una explosión social, parecida a las que conoció en el siglo XX.

Hasta la fecha la burguesía catalana no ha ido más allá no sólo por su condición de clase sino por otra razón adicional: porque, como he dicho, la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional o, dicho en términos leninistas, porque la lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo.

En este punto es donde el artículo de Vilaweb descarrila por completo. Al más puro estilo burgués reconvierte la cuestión nacional de tal manera que no es ya una lucha contra el imperialismo sino algo intrínseco al imperialismo mismo, para lo cual tiene que falsificar la historia de los procesos independentistas más recientes, cuyo modelo es el de Kosovo.

Vilaweb no se pregunta por qué “España reconoce el derecho del pueblo del Kosovo a la autodeterminación” y no el de Catalunya. La respuesta no puede ser más sencilla: Kosovo es un Estado creado por el imperialismo, no un ejemplo de ejercicio de la autodeterminación.

Tampoco se pregunta por qué “durante el siglo XXI en Europa han aparecido tantos Estados nuevos”, y la respuesta sigue siendo sencilla: porque los imperialistas se están repartiendo el mundo, es decir, troceándolo y apoderándose de sus despojos.

Dice igualmente Vilaweb que “Sudán reconoce en la constitución el derecho del Sudán del sur a autodeterminarse”. Pero tampoco es que el sur se haya autodeterminado sino que el imperialismo y el sionismo han creado otro Estado para mantener a Sudán en la misma situación que Irak o Libia. ¿Es eso lo que pretenden Vilaweb y la burguesía catalana?, ¿esos son sus modelos?, ¿Kosovo?, ¿Sudán del sur?

La burguesía catalana no quiere la independencia; quiere cambiar la dependencia, sustituir a España por otro patrono. Eso significa que para que la burguesía catalana se enfrente realmente al Estado fascista español tiene que haber un patrono dispuesto a dividir España, del mismo modo que ha dividido anteriormente a otros en el mundo, e incluso en Europa, como Yugoeslavia o Checoslovaquia, y se hace imprescindible precisar además lo siguiente: toda división supone un reparto de los despojos (nacionales o no) que resulten de ello.

Eso la burguesía (la catalana y la española) también lo sabe, a diferencia de los movimientos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya). Sabe, además, que ese patrono imperialista, que no es otro que Alemania, aparecerá dentro de muy poco tiempo para “luchar contra la opresión nacional en España”. Por eso vivimos en un “impasse” ahora mismo, mientras unos y otros afilan sus cuchillos, en Barcelona pero también en Madrid.

¿Cuál debe ser la posición del proletariado dentro y fuera de Catalunya en ese proceso? No pueden caber dudas: en la medida en que la lucha independentista, además de justa, está dirigida contra un Estado fascista, como el español, la clase obrera dentro y fuera de Catalunya debe defender la lucha por la independencia y esforzarse al máximo por ponerse a la cabeza de la misma, demostrar que es el defensor más consecuente de los legítimos derechos nacionales.

Pero el proletariado tiene su propia línea, sus propios métodos de organización y de lucha, su propia ideología, de tal manera que no puede admitir, como hace Vilaweb, que en Bolivia haya unas supuestas “naciones indias” que tienen también su propio derecho de autodeterminación. Eso es una estupidez, como ya demostró el gran dirigente comunista Mariátegui hace más de 80 años. ¿O a la burguesía catalana le gustan las reservas indígenas de Arizona o Dakota?, ¿es ese acaso su modelo de independencia?

(*) http://www.vilaweb.cat/noticies/dret-dautodeterminacio-les-deu-preguntes-claus/

El plan del CNI para evitar la independencia de Cataluña

Fernando Rueda

Los servicios secretos han desplegado todos los medios a su alcance para impedir el éxito del proyecto secesionista: se han activado los mecanismos para recabar información y se trabaja para crear un caldo de cultivo en contra del soberanismo.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha desplegado un plan para hacer frente a las pretensiones independentistas de algunos partidos catalanes. Se fundamenta en dos puntos: por un lado, obtener la máxima información de personas y proyectos utilizando todos los medios operativos a su alcance y, por otro, crear los medios y apoyar a las personas capaces de hacer revertir la situación en la opinión pública utilizando a gente no vinculada directamente en la actualidad con el servicio de inteligencia. El día a día del funcionamiento del CNI es responsabilidad de la secretaria general, Beatriz Méndez de Vigo, que trata con los directores de Inteligencia y Operaciones. Pero los grandes temas, como la intención del presidente de la Generalitat, Artur Mas, de conseguir la independencia para Cataluña, son controlados directamente por el secretario de Estado director, Félix Sanz. Si las acciones llevadas a cabo para obtener información son ejecutadas por Méndez de Vigo, el plan para crear un caldo de cultivo contrario a los planes de Mas ha sido llevado personalmente por Sanz.

Según las fuentes consultadas por Tiempo, Sanz está promoviendo que en diferentes sectores de la sociedad se aúnen las voces y las iniciativas para que se escuchen los argumentos convincentes en contra de la independencia. Numerosas personas conocedoras del asunto catalán, la mayor parte residentes en la comunidad autónoma, han sido contactadas para conocer sus opiniones sobre el problema, pedirles consejo y animarlas a colaborar en las soluciones que se van a ir poniendo en marcha poco a poco. No obstante, una fuente oficial del CNI ha explicado a Tiempo que desde el centro de inteligencia no se puede “ni confirmar ni desmentir si se está haciendo algo relacionado con la independencia de Cataluña”.

Entre las primeras personas contactadas para recibir sus consejos figuran antiguos altos mandos del espionaje que en su día participaron en la Transición democrática. Más concretamente, en el trabajo de contactar con los dirigentes sociales de Cataluña en los años 70. Entre ellos estaría Andrés Cassinello, cuyo papel fue determinante para convencer a Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, para que regresara a España. Junto con Cassinello, un hombre siempre dispuesto a ayudar al servicio de inteligencia, estarían algunos otros agentes que colaboraron con él en esa ardua tarea y que trataron en su momento con políticos como Jordi Pujol. También señalan al que fuera director del Cesid –antecesor del CNI–, el teniente general Javier Calderón.

Junto a antiguos agentes, el centro se ha puesto en contacto con otras personalidades de diversos ámbitos, que consideran una barbaridad la independencia de Cataluña, pero que gozan de un gran prestigio en la comunidad. Según las fuentes de Tiempo, la opinión más extendida hasta el momento es que, con amenazas, el Gobierno de Mariano Rajoy no podrá conseguir sus objetivos. Una de ellas cuenta como ejemplo el viejo de chiste de cómo conseguir que 10 aragoneses entren en un coche: diciéndoles que seguro que no caben. Proponen que sean los propios catalanes que gozan de credibilidad y prestigio los que, utilizando foros importantes instalados en las ciudades catalanas, pronuncien conferencias o participen en mesas redondas para explicar las ventajas de seguir en España y los inconvenientes de la secesión. Al mismo tiempo, defienden la necesidad de que ese núcleo de personas influyentes, que hasta ahora permanecen en silencio, escriban artículos y participen en tertulias con presencia destacada en Cataluña, para crear una opinión que constate que “merece la pena vivir juntos”.

Miedo a opinar

El principal problema con el que se ha encontrado ese grupo promovido por el CNI es que existe un gran temor en la comunidad a manifestar opiniones que vayan en contra de la propuesta defendida en el Parlamento por el líder de CiU, Artur Mas, y el de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras. Por eso, lo primero que se plantean es romper ese temor de los influyentes a manifestar sus opiniones. Consideran que ese miedo afecta de una forma especial a los periodistas, que según ellos muestran “miedo a escribir y decir lo que piensan sobre el tema” en los medios de comunicación.

Una tensión que han identificado en esos sondeos de una forma más pronunciada entre los Mossos d’Esquadra, donde creen que ha influido de manera especial la declaración del conseller de Interior, Felip Puig, quien ha llegado a manifestar que “estarían con la Generalitat” si se prohíbe la consulta, y ha señalado que este cuerpo es “una estructura de Estado”. Los efectivos de la policía autonómica saben, como se les recordó inmediatamente desde los sindicatos policiales nacionales, que están sujetos a la ley del Estado y que si, llegado el caso, no cumplieran las órdenes del Estado tendrían que asumir responsabilidades penales. Tras la controvertida declaración de Puig, el tema aparentemente se ha calmado, pero sigue latente en el día a día de los Mossos. Es un tema que está en la agenda de la especie de lobby impulsado por el servicio de inteligencia para romper la dinámica independentista que ha montado el Gobierno de la Generalitat.

Un último asunto que preocupa en el  CNI es el miedo escénico con respecto a la bandera española. Allí creen que la ola de independentismo ha provocado que la bandera catalana se haya hecho con la calle y que nadie se atreva a defender la necesidad de utilizar la nacional.

Uno de los objetivos que se plantean, que coincide en este caso con el llevado a cabo por el segundo proyecto que ejecutan por los propios agentes del centro, es conseguir ahondar en los problemas actuales que existen entre los partidos y las personas que llevan a cabo el plan de independencia. Por un lado, está la guerra abierta desde hace tiempo entre Artur Mas y Oriol Pujol por el liderazgo de CiU. Mas sabe que el expresidente Jordi Pujol desea que su hijo sea el primer presidente de la república catalana y que hará cualquier cosa para conseguirlo. Mas asume la pérdida de votos producida tras el adelanto de las elecciones, pero lo considera un pago necesario para llevar adelante sus planes. No está dispuesto a asumir el desgaste que lleva todo el proceso, que no ha hecho más que empezar, y que luego la gloria, si llega, sea para el hijo de Pujol. Al mismo tiempo, Unió Democràtica de Catalunya (el segundo miembro de la coalición CiU), dirigida por Josep Antoni Duran i Lleida, no es partidaria de la independencia y su máximo dirigente ya ha manifestado públicamente sus discrepancias. Unas discrepancias que se ahondan por el hecho de que el compañero de viaje sea ERC y no otros partidos que sienten más cercanos, como el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC).

Espionaje telefónico

Obtener toda la información posible que pueda ser útil sobre las intenciones independentistas de un sector de los políticos catalanes es uno de los objetivos operativos de la división que el CNI tiene en Cataluña. Para ello, tiene que ejercer un control lo más estrecho posible sobre las actividades de dirigentes de CiU y ERC que tengan relación con ese tema, sin prestar atención a los asuntos habituales de su trabajo político. Los políticos de las formaciones que lideran Mas, Duran i Lleida y Junqueras llevan unos largos meses en alerta. No hay constatación de que se haya impartido una orden interna, pero la mayoría han adoptado medidas de seguridad cuando hablan desde sus teléfonos móviles. La más simple es no mencionar aquellos asuntos en los que están trabajando y que no son conocidos por la opinión pública.

Los más díscolos con la línea independentista han optado por no hablar por teléfono de sus divergencias con las posturas oficiales e incluso no hacer comentarios sobre sus jefes de filas que puedan ser sacados de contexto y malinterpretados. Este último comportamiento también es seguido por muchos políticos con una adhesión inquebrantable a Mas, que creen que cualquier crítica, por pequeña que sea, puede ser utilizada en el futuro para enfrentarles con su jefe. Todos ellos piensan que alguien les puede estar escuchando. Sus sospechas están dirigidas fundamentalmente al CNI, pero algunos no descartan que la Policía, con el pretexto de la investigación de la financiación ilegal de CiU, pueda aprovechar para saber qué es lo que está pasando.

La diferencia del espionaje telefónico actual con respecto al de hace muchos años ha quedado demostrada con las intervenciones legales en el caso Gürtel. Los implicados comentaban en las grabaciones dadas a conocer que escuchaban ruidos sospechosos, por lo que hablaban en clave para evitar que quien les escuchara entendiera lo que decían. Sin embargo, con los medios actuales es casi imposible detectar que el teléfono está pinchado.

Fuentes no oficiales del CNI consideran que obtener información sobre las intenciones de CiU y Esquerra para promover un referéndum que podría ser ilegal justifica la monitorización de muchos teléfonos de políticos y altos cargos catalanes. No obstante, recuerdan que ese tipo de violación de la intimidad requiere desde hace diez años la autorización del magistrado del Tribunal Supremo adjudicado al CNI. Las intervenciones telefónicas y las entradas en domicilios deben ser permitidas por escrito, aunque nadie conozca jamás el contenido de esas decisiones.

Ninguno de los medios consultados por Tiempo ha considerado factible que el magistrado autorizara grabar las conversaciones de políticos de CiU, a pesar de que podría estar justificado si atentaran contra la integridad del territorio. Recuerdan el caso ocurrido en 1998, cuando se descubrió que el Cesid espiaba la sede de Herri Batasuna en Vitoria. Por aquel entonces la formación abertzale era un partido legal y en el Congreso de los Diputados el resto de agrupaciones políticas criticaron duramente la actuación. El ministro de Defensa, Eduardo Serra, entonces responsable del servicio de inteligencia, habló de la lucha contra el terrorismo, pero no hizo mención a la independencia del País Vasco.

Si el CNI no pidiera expresamente al magistrado la interceptación de teléfonos, o este se negara a firmar las órdenes, al espionaje todavía le quedarían algunos caminos para obtener la información. Uno de ellos sería conseguir esas grabaciones por medio de investigadores privados que realizaran el trabajo por su cuenta. Y luego podrían pasarle al CNI las informaciones útiles.

Ese fue el camino que habría podido utilizar hace años el servicio de inteligencia para conseguir información sobre las conversaciones entre empresarios catalanes y el entonces banquero Mario Conde para la compra de una gran cadena de televisión. Sabían todo lo que sucedía, pero su agente trabajaba por libre en su propia agencia de detectives, cobrando de uno de los empresarios. Cuando toda la trama salió a la luz, el servicio secreto se lavó las manos y salió con leves salpicaduras.

Otra de las manera de conseguir información privilegiada sobre lo que está pasando son los infiltrados que el CNI puede tener en organismos e instituciones de la Generalitat. Esta forma de funcionar tampoco es nueva. En 1993 el Gobierno catalán destituyó al máximo responsable operativo de los Mossos d’Esquadra, el subinspector del cuerpo y comandante del Ejército del Aire Josep Peris, al sospechar que filtraba información al servicio de inteligencia. Las investigaciones concluyeron que había estado filtrando datos sobre el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. El entonces responsable político del servicio, el vicepresidente socialista Narcís Serra, consideró que eso era una “barbaridad”, a lo que le contestó Pujol: “Yo mismo he sido espiado por los servicios secretos españoles. Parece que durante algunos años. Pero lo que es muy serio es que estas informaciones se han filtrado”.

Este tipo de comportamientos son habituales en el servicio de inteligencia y no necesitan autorización de su magistrado. En diversas ocasiones a lo largo de los últimos 20 años los responsables de la seguridad de los presidentes de la Generalitat han descubierto la presencia sospechosa de gente siguiéndoles los pasos a sus jefes. Algunas veces ellos mismos han declarado que pensaban que eran gente del espionaje español, aunque en ocasiones en realidad eran investigadores privados trabajando para intereses particulares.

Con topos introducidos adecuadamente y con agentes operativos controlando reuniones, se puede obtener información muy valiosa sobre los movimientos de la Generalitat. Otro de los mecanismos que utiliza el CNI para tener acceso a información de calidad es el uso de Internet. Nadie como sus agentes dispone de los medios y el personal necesarios para entrar en cualquier ordenador y acceder a la información que les interese. La necesidad de proteger al Estado frente a peligrosos ataques procedentes de otros servicios secretos y de hackers que pretenden robar datos y atacar instalaciones industriales, les ha llevado a volcar una gran parte de sus esfuerzos en este ámbito.

El pasado año [2012], la Policía desmanteló una red de venta de datos que había comerciado con todo tipo de información de cientos de ciudadanos, entre los que figuraban Telma Ortiz, la hermana de la princesa Letizia, y José Ignacio López del Hierro, el marido de María Dolores de Cospedal. Entre los detenidos estaba Matías Bevilacqua. Este ingeniero informático declaró a la Policía que trabajaba para el CNI y que el dinero en efectivo que tenía en su casa era el pago por su labor. Una de sus especialidades era entrar en cualquier ordenador que se le indicara y robar toda la información.

Con todos estos métodos es fácil elaborar amplios dosieres sobre las personas que se desea investigar para conocer sus movimientos y su postura frente a la independencia. Información muy útil si luego se quiere dividir a partidos como CiU o ejercer presión sobre los más radicales de ERC. En este último partido están más acostumbrados a las investigaciones del servicio de inteligencia. Carod Rovira es un buen ejemplo. El control sobre sus actividades comenzó en los años 90 por la proximidad de sus tesis independentistas a las del grupo terrorista Terra Lliure.

Imaginándose que le controlaban, Carod Rovira adoptaba las máximas medidas de precaución para evitar el control de sus acciones. Pero es muy difícil escapar de la vigilancia de los agentes operativos de la Casa, como se conoce al CNI. El 3 de enero de 2004, cuando había alcanzado el puesto de conseller en cap del Gobierno de la Generalitat, se desplazó a Perpiñán para reunirse con dirigentes de la cúpula de ETA. Pretendía alcanzar un acuerdo por el cual los terroristas no atentaran en Cataluña a cambio de una declaración de apoyo. Los agentes del espionaje le siguieron, constataron el encuentro y una filtración posterior hizo lo demás. Carod Rovira tuvo que presentar su dimisión.

Como cada vez que ocurren hechos similares, ERC y el resto de los grandes partidos catalanes nacionalistas encargaron barridos en sus sedes, pero no detectaron ningún teléfono pinchado. Estas medidas de seguridad las siguen realizando periódicamente, un comportamiento que llevan a cabo todos los partidos políticos nacionales.

Después de Madrid, donde está la sede central del CNI, Cataluña es con diferencia la comunidad que dispone de más agentes secretos. Históricamente tenían su sede principal en la confluencia de la calle Balmes con la Ronda Universitat de Barcelona, pero todo cambió hace nueve años, tras los atentados islamistas del 11-M. Alberto Sainz, nombrado director del CNI pocos meses después, puso en marcha un plan para hacer frente a ese nuevo terrorismo. Una de sus medidas fue potenciar al máximo la delegación en Cataluña y convertirla en división. Decenas y decenas de agentes fueron enviados a partir del año 2004 con la misión principal de buscar confidentes en mezquitas, asociaciones y grupos musulmanes, para detectar a posibles terroristas o a quienes estuvieran en proceso de apoyar el uso de las armas. Esa presencia en Cataluña de grupos islamistas preocupantes para la seguridad del Estado llevó también a que las principales agencias de espionaje del mundo aumentaran su presencia en la comunidad y a que algunas que no contaban con ella, la abrieran.

En los últimos meses, según las fuentes informantes, un nutrido grupo de agentes ha cambiado su objetivo de trabajo y ha pasado a dedicarse al independentismo. Una parte lo hace trabajando en la calle y buscando información sensible, pero otro grupo, el formado por los analistas, convierte los datos aportados por sus compañeros y por otras fuentes de información en inteligencia sobre lo que está pasando en los cenáculos catalanes y trata de descubrir cuáles van a ser los pasos que van a dar desde CiU y ERC, pero también desde el resto de los partidos catalanes, como el PSC de Pere Navarro o Iniciativa per Catalunya.

Además, algunos de los oficiales de inteligencia que hasta hace un par de años trabajaban en todo lo relativo a ETA, están siendo reconvertidos ante la disminución del grado de amenaza de la banda terrorista. Una parte de ellos se ha sumado al equipo que trabaja sobre el tema de la independencia, una de las prioridades actuales del CNI de Félix Sanz.

La información obtenida por este despliegue del servicio es utilizada para informar al Gobierno y proponer las medidas para hacer frente a lo que en su terminología llaman amenaza. No obstante, los datos concretos que puedan obtener sobre comportamientos que pudieran estar fuera de la ley se los pasarían a la Policía o a la Guardia Civil, como hacen siempre en cualquier otro asunto grave, dado que el CNI no tiene consideración de Cuerpo y Fuerza de Seguridad del Estado.

El CNI catalán

El presidente Mas fue consciente tras ganar las elecciones en 2010 de la necesidad de disponer de un CNI catalán, que trabajara a sus órdenes, obtuviera información y evitara el espionaje procedente de Madrid. Con ese objetivo fichó a Xavier Martorell, concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de San Cugat y jefe de Seguridad del Barça de Sandro Rosell. Mas tenía tan claro el objetivo que le contrató una semana después de formar nuevo Gobierno. El 4 de enero de 2011, según contó el periodista Antonio Fernández, Martorell fue nombrado director general de Análisis y Prospectiva, un cargo encuadrado en el Departamento de Presidencia.

El nuevo jefe de los espías catalanes fue comentando a sus allegados en el partido que detrás de su dirección general se escondía el nuevo servicio de inteligencia de Cataluña y que se pensaba poner en contacto con el CNI para intentar mantener unas buenas relaciones. De hecho, al poco de ocupar el cargo, Martorell propuso al Gobierno de Mas la contratación de un conocido despacho de detectives, envuelto en varios escándalos, para que llevara a cabo las acciones de espionaje que hicieran falta. La iniciativa fue frenada por los recortes presupuestarios y finalmente se decidió abandonar el proyecto ante la imposibilidad de disponer del dinero necesario para hacerle frente.

Fuente: http://www.tiempodehoy.com/espana/el-plan-del-cni-para-evitar-la-independencia-de-cataluna

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